POLITICA
Marcos Novaro: “La tentación del peronismo es convertir el funeral del Indio Solari en otro episodio de regeneración política”

El sociólogo y analista político Marcos Novaro observa el histórico velatorio de Carlos “El Indio” Solari desde una perspectiva distinta de la que dominó gran parte de la conversación pública durante los últimos días. Mientras la atención se concentra en las largas filas para despedir al líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, en la proyección de cientos de miles de asistentes y en la conmoción que produjo su muerte, Novaro pone el foco en otro aspecto del fenómeno: la lectura política que distintos actores intentarán construir a partir de esa multitud.
“La tentación del peronismo es convertir el funeral del Indio Solari en otro episodio de regeneración política”, afirmó en diálogo con Infobae.
La frase remite a una tradición particular de la historia argentina. Desde Eva Perón hasta Néstor Kirchner, determinados funerales se transformaron para el peronismo en momentos de reunificación, reconstrucción de liderazgo y relanzamiento político. Para Novaro, la imagen de Axel Kicillof y Máximo Kirchner impulsando juntos la despedida popular del músico invita a pensar en esos antecedentes. También advirtió que el fenómeno ricotero tiene características propias que vuelven más incierto cualquier intento de apropiación partidaria.

Antes de hablar de política, Novaro sostuvo que es necesario comprender la naturaleza del fenómeno que se expresó durante el velatorio.
A su juicio, Solari construyó algo mucho más complejo que una banda de rock exitosa. “El Indio no es solamente un músico, es una persona que creó un culto alrededor de su música y de su imagen”, explicó.
La descripción, según Novaro, no es metafórica. El universo ricotero reúne muchos de los elementos que tradicionalmente se asocian con las religiones: rituales, símbolos compartidos, interpretaciones múltiples de un mismo mensaje, relatos fundacionales, ceremonias colectivas y una comunidad que se reconoce como parte de algo más grande que ella misma.
“Ese culto tenía una serie de claves de interpretación, tenía una biblia, tenía rezos, salmos y toda una serie de imágenes muy fuertes”, sostuvo.
Según su análisis, parte del éxito de Solari radicó en haber construido una experiencia cultural que trascendía ampliamente la música.
“Fue parte de una estrategia muy inteligente del Indio. No solamente era creativo en términos musicales, sino un gran ídolo, que construyó un misterio alrededor suyo”, señaló.
Ese misterio se alimentó durante décadas a través de múltiples canales: las letras enigmáticas, las interpretaciones divergentes, las bandas homenaje, las comunidades de seguidores y la propia lógica de las llamadas “misas ricoteras”.
Para Novaro, incluso los viajes a los recitales formaban parte de una liturgia.
“La movilización misma es parte del fenómeno musical, cultural y religioso. Tenías que movilizarte en una procesión hasta Olavarría para ver a la banda. Tenías que convivir con otros desconocidos que son del pueblo ricotero”, explicó.
Durante años, miles de seguidores recorrieron cientos de kilómetros para asistir a recitales que se transformaban en experiencias colectivas de varios días. Familias enteras viajaban juntas. Padres e hijos compartían campamentos. Amigos que se conocían desde hacía décadas repetían rituales similares.
“Los jóvenes aprenden de sus padres y los padres participan y se reencuentran con su propia juventud”, resumió. Es que, a diferencia de otras expresiones culturales, el fenómeno logró atravesar generaciones sin perder intensidad.
Por eso Novaro considera insuficientes las explicaciones que reducen el fenómeno a una cuestión musical o política.
“En una procesión a Luján no iba tanta gente como a Olavarría. No tenían el mismo entusiasmo ni se pasaban cuatro días ahí”, afirmó.
La comparación con las peregrinaciones religiosas aparece una y otra vez en su análisis porque, a su juicio, permite comprender mejor la potencia emocional y simbólica que adquirió el universo construido alrededor del Indio.
Y también ayuda a entender por qué la muerte de Solari generó una movilización tan extraordinaria.
“Hoy decían muchos que pasaban ahí hablando: ‘Esta no es la última misa’”, relató. “Hay una pertenencia y una fuerza viva”.
Para Novaro, ese mundo seguirá existiendo mucho después de la desaparición física del músico. “Las bandas van a seguir existiendo, las cientos de bandas que repiten su música y hacen todo el rito de la misa ricotera”, sostuvo.
Es precisamente esa potencia simbólica la que explica, según el sociólogo, el interés que el fenómeno despertó en algunos sectores de la política.
Y allí aparece el eje central de su análisis.
“Después está la pretensión del gobierno de la provincia de Buenos Aires y de esta entente entre Kicillof y Máximo, que se han puesto de acuerdo en tratar de convertir esto en una especie de secuela de la serie de entierros peronistas donde el pueblo peronista se regenera”, afirmó.
Funerales como instancia de cohesión en el peronismo

La referencia remite a una tradición histórica que Novaro consideró fundamental para entender ciertos movimientos del justicialismo.
“Tenemos una historia de muertos que reviven en el pueblo”, explicó. Es una secuencia que, para Novaro, comienza con Eva Perón.
La muerte de Evita en 1952 ocurrió en un contexto complejo para el gobierno de Juan Domingo Perón, atravesado por dificultades económicas y tensiones políticas crecientes. Sin embargo, el duelo colectivo terminó funcionando como un factor de cohesión. “Ahí aparece un momento de reencuentro”, señaló.
Según su interpretación, el mismo mecanismo volvió a repetirse en distintos momentos de crisis. Ocurrió tras la muerte de Perón en 1974. Y volvió a manifestarse, con consecuencias electorales mucho más visibles, después del fallecimiento de Néstor Kirchner en 2010.
“Hay una historia. Si es tan fuerte, tan recurrente y tan supuestamente aleccionadora, ¿cómo no tratar de aprovecharla? Es difícil resistirse a esa tentación”, sostuvo.
Por eso cree que el acercamiento entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner alrededor del funeral del Indio no puede leerse únicamente como una cuestión organizativa.
“La fuerza de la costumbre pesa. Y además pesa porque estás debilitado, con pocas ideas, poco entusiasmo y todos peleados entre ellos. Entonces cae esto y dicen: ‘Ahora nos unimos’”, explicó.
La observación adquiere una dimensión especial en el contexto actual.
El peronismo atraviesa una discusión abierta sobre su liderazgo futuro. Cristina Kirchner ya no puede competir electoralmente. Kicillof intenta consolidarse como una referencia nacional. Kirchner busca preservar la centralidad política de La Cámpora. Y distintos gobernadores e intendentes intentan redefinir el equilibrio interno de un espacio que perdió el poder nacional y atraviesa dificultades para construir una propuesta capaz de disputar el centro de la escena que hoy ocupa Javier Milei.
En ese contexto, la aparición de una multitud tan numerosa, movilizada alrededor de una figura que durante los últimos años se identificó públicamente con Cristina Kirchner y con distintas causas progresistas, constituye una tentación evidente.
Pero Novaro se muestra escéptico respecto de las posibilidades de éxito de esa operación. “No es que no hay mucho peronismo ahí. Pero hay mucho peronismo mezclado con un montón de otras cosas”, explicó.
Y agregó una observación especialmente relevante: “Es un peronismo bastante distante de los dirigentes que quieren representarlo”. Ese punto resulta central en su análisis.
Porque la multitud que participa del velatorio comparte experiencias, símbolos y pertenencias comunes. Pero eso no significa que responda automáticamente a una identidad partidaria.
“La multitud que despide al Indio Solari está amalgamada por una cantidad de experiencias. No solamente por la música, sino por las experiencias asociadas con la música”, sostuvo.
Según Novaro, la fuerza de esa comunidad radica precisamente en su ambigüedad y en su capacidad de contener sensibilidades distintas. “Cada quien pudo haber entendido lo que quiso”, explicó al referirse a las letras de Solari. “Es lo mismo que pasa cuando se lee la Biblia”.
Por eso considera que cualquier intento de apropiación política corre el riesgo de simplificar un fenómeno mucho más complejo.
“Si Kicillof quiere ser heredero del culto ricotero, no le va a ir igual de bien que le fue a Cristina en 2011”, afirmó. Y agregó una advertencia: “Repetir esas cosas no suele salir bien”.
Aun así, no descarta que el episodio tenga consecuencias políticas.
Puede contribuir a reducir tensiones internas.
Puede facilitar acuerdos circunstanciales.
Puede incluso ayudar a que algunos sectores del peronismo encuentren una narrativa común.
Pero difícilmente resuelva los problemas estructurales que enfrenta el espacio.
“Si se dejan de pelear, obviamente va a tener algún efecto. Pero el peronismo tiene problemas mucho más serios y estructurales que solo ponerse de acuerdo Axel Kicillof y Máximo Kirchner”, sostuvo.
La conclusión de Novaro vuelve entonces al punto de partida.
La multitud que despide al Indio expresa una experiencia colectiva real, profunda y duradera. Pero no necesariamente una identidad política organizada.
“Hoy lo insultan a Milei, pero muchos pueden haber votado a Milei y pueden volver a votarlo”, señaló.
La observación resume buena parte de la complejidad del fenómeno.
La comunidad construida alrededor del Indio Solari parece demasiado grande, demasiado heterogénea y demasiado cargada de significados como para ser contenida por una sola fuerza política.
Y allí aparece la paradoja final que, según Novaro, atraviesa toda esta historia.
“La gente se aferra más a este tipo de ídolos porque ya no tiene la Iglesia Católica, ya no le ofrece nada el peronismo. Tanto el peronismo político como el sindical o el territorial tampoco. Pero está el Indio”.
Quizás por eso resulte tan atractiva para algunos dirigentes la posibilidad de apropiarse de esa energía colectiva. Y quizás por eso mismo la operación sea mucho más difícil de lo que imaginan. Porque el fenómeno que intentan representar existe, precisamente, en el vacío que dejaron las instituciones y las identidades políticas que alguna vez cumplieron esa función.
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Exigen que Adorni renuncie a su cargo en el directorio de YPF

La salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete no logró aplacar la tormenta política sobre el círculo íntimo de Javier Milei. Lejos de conformarse con su eyección del Poder Ejecutivo, la oposición redobla la presión para exigir que el exfuncionario renuncie de inmediato su lugar en YPF, donde se desempeña como uno de los principales representantes del Estado nacional.
El reclamo escaló en las últimas horas al advertirse el escenario de que Adorni podría pasar a percibir las millonarias remuneraciones fijadas para el cuerpo directivo de la compañía, replicando así el antecedente de su antecesor, Guillermo Francos.
Según informó , los honorarios de los miembros del directorio rondan los US$15.000 mensuales, según indicaron en febrero de este año fuentes de la empresa a este diario. Son montos que se encuentran en línea con los que perciben directivos y ejecutivos de empresas petroleras de tamaño y volumen de operaciones comparables, tanto en la Argentina como en la región.
Se trata de un beneficio que el exvocero oficial no cobraba debido a que había renunciado a sus honorarios pero que ahora, fuera de la función pública, quedaría habilitado para percibir si decide conservar su silla en la petrolera estatal.
Cuando Adorni asumió en enero de este año aquel cargo, se estableció, además, que custodiara la llamada “acción de oro” o Clase A, con poder de veto, un rol que hasta entonces ejercía Francos, quien continúa aún como integrante del directorio. También permanece Lisandro Catalán, exministro del Interior, otro de los funcionarios desplazados que recaló en YPF. Junto a la designación de Adorni a comienzos de 2025, también tuvo lugar el desembarco del exlegislador del PRO Martín Maquieyra.
Una de las primeras en reclamar la salida de Adorni de la petrolera estatal fue la antigua aliada libertaria, la diputada Marcela Pagano. A través de su cuenta en la red social X, la periodista lanzó un duro cuestionamiento contra el exjefe de Gabinete el sábado por la noche:
“Si estás tan compungido y tan decidido a ‘proteger a tu familia’, esa carta también debería incluir tu renuncia al directorio de YPF. ¿O para cobrar esa silla tenés una vara distinta? Con vos, cuando se habla de guita, todo cambia”, escribió en X.
En sintonía, el diputado nacional Esteban Paulón (Provincias Unidas) tildó de “insostenible” la continuidad del exvocero y advirtió que la permanencia en la empresa de un exfuncionario investigado por la justicia penal representa “un insulto a la ciudadanía argentina”.
“Nos preocupa. Es una situación distinta a la de Francos o Catalán porque Adorni se va del gobierno por un caso de corrupción e investigado en la justicia a punto de ser imputado. Me parece que corresponde que renuncie”, afirmó en diálogo con el programa No vale arrugar, por Radio Splendid.
Y añadió: “Si no lo hace, el Gobierno estará enviando el mensaje de que reproduce lo peor de la casta, que protege a los propios y que se les dan retiros dorados en empresas donde se ganan millones de pesos por mes casi sin funciones concretas, más allá de ir una vez al mes a una reunión de directorio”.
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Procesaron a Juan Grabois por la toma del Instituto Perón y le fijaron un embargo de $5 millones

El juez federal Sebastián Ramos procesó este sábado al dirigente social Juan Grabois por la ocupación del Instituto Nacional Juan Domingo Perón, ocurrida el 7 de junio de 2025, y le impuso un embargo de $5 millones sobre sus bienes. La resolución lo acusa de los delitos de violación de domicilio y resistencia a la autoridad, en una causa impulsada tras la toma del edificio que dependía del Ministerio de Capital Humano.
En la misma resolución también fue procesado el militante Valentín Peralta, señalado como uno de los participantes del episodio.
La investigación sostiene que Grabois ingresó junto a un grupo de manifestantes al inmueble sin autorización, cuando el edificio permanecía cerrado, y permaneció allí durante varias horas. Según el magistrado, la prueba reunida -entre testimonios, registros audiovisuales y fotografías- permitió tener por acreditada su participación en los hechos.
Además, Ramos consideró que el dirigente social alentó la permanencia de los manifestantes dentro del Instituto e incitó a enfrentar al personal policial que intervino para desalojar el lugar.
Leé también: La trastienda de las últimas horas de Adorni en el Gobierno y las negociaciones para elegir a su sucesor
Durante el operativo se produjeron incidentes que terminaron con efectivos heridos y daños en las instalaciones. Las constancias médicas incorporadas al expediente reflejan que varios policías sufrieron traumatismos de distinta consideración mientras intentaban recuperar el control del edificio.
Respecto de Peralta, el juez le atribuyó haber agredido físicamente a integrantes de la Policía Federal durante el procedimiento.
La defensa de Grabois rechazó las acusaciones y sostuvo que el dirigente se presentó en el lugar únicamente en su condición de abogado de la cooperativa que administraba el espacio gastronómico “Un Café con Perón”, ubicado junto al Instituto.
Sin embargo, el juez descartó ese planteo y sostuvo que las pruebas incorporadas al expediente muestran que el referente del Frente Patria Grande permaneció dentro del inmueble y tuvo un rol activo durante la ocupación.
La denuncia que dio origen a la causa fue presentada por el Ministerio de Capital Humano, encabezado por Sandra Pettovello. Uno de los expedientes vinculados al caso permanece en la Corte Suprema, donde desde noviembre del año pasado se analiza un recurso presentado por la defensa de Grabois para impedir que la Justicia acceda al contenido del teléfono celular que le fue secuestrado al momento de su detención.
El fiscal Carlos Rívolo solicitó que el análisis del dispositivo se limite exclusivamente a las comunicaciones relacionadas con los días previos y posteriores a la ocupación, preservando aquellas alcanzadas por el secreto profesional derivado de su actividad como abogado.

En paralelo, Capital Humano pidió nuevas medidas de prueba para identificar al resto de las personas que participaron de la toma del edificio.
Cómo fue la ocupación
La toma del Instituto Perón ocurrió luego de que el Gobierno anunciara el cierre del organismo. Ese 7 de junio de 2025 un grupo de militantes ingresó al edificio para rechazar la decisión oficial, lo que derivó en un operativo de desalojo de la Policía Federal.
Grabois fue detenido en el lugar tras un forcejeo con los efectivos y recuperó la libertad horas después. Al salir, calificó el procedimiento como una persecución política y cuestionó la decisión del Gobierno de disolver el Instituto.
Desde el Ministerio de Capital Humano sostuvieron que el organismo demandaba un elevado costo de funcionamiento y señalaron que su patrimonio histórico fue preservado para ser trasladado a otros organismos públicos, entre ellos la Biblioteca Nacional y el Archivo General de la Nación.
El procesamiento dispuesto por Ramos representa el primer avance judicial contra Grabois por una ocupación de este tipo y todavía puede ser apelado por su defensa ante la Cámara Federal.
Juan Grabois, embargo, procesado
POLITICA
El “efecto dominó” que aceleró la caída de Adorni, el nuevo triángulo político y las batallas que se vienen adentro del Gobierno

“No llega al martes que viene”. Así fue la sentencia que se emanó en un despacho de la Casa Rosada el jueves por la tarde. Varias figuras de la mesa política sabían que el partido ya estaba sentenciado y era cuestión de que Javier Milei volviera de España el sábado por la mañana para terminar de ejecutar la salida de Manuel Adorni.
Quien terminó por decantarse en tomar una decisión fue Karina Milei. Se trató de una cuestión que evaluaba, pero que evidentemente le costó tomar. Hay varios componentes que lo explican. Por un lado, fue quien le trasladó al Presidente la confianza que debía tener en Adorni y lo acuñó como su voz ante la sociedad. Por el otro, fue la cara visible de una decisión de poder de la hermana presidencial: la de cortar con el equilibrio en la interna que significaba Guillermo Francos y ascender formalmente en el esquema organizacional del Gobierno.
Es por ese motivo que Karina hizo publicar un tuit en apoyo a Adorni al darse a conocer la carta. Fue la única funcionaria en hacerlo. El Presidente solo la retuiteó. El rechazo de las redes no se hizo esperar.
Los que conocen a Karina afirman que tenía un cierto temor de que el cambio de Adorni fuera percibido como una derrota. “A mí me repulsa la idea de pensar que esto signifique que Javier pueda tener algunas consideraciones más con Santiago”, afirma una de sus cinco personas políticas de su máxima confianza. Era solamente una cuestión de percepción, porque nadie duda de que “El Jefe” vaya a perder poder. Pero en su entorno se empeñaban en aclarar que el reemplazo del ministro coordinador iba a ser alguien “100% Karina”. Se impuso la lógica de que el que saca pone.
Dentro de todas las versiones que circularon existe una certeza: Karina le ofreció a Diego Santilli ser jefe de Gabinete el jueves pasado. Todo esto sucedió sin que se enterara Adorni. Esa charla -dramática y solemne, cuentan en la Casa Rosada- se produjo al día siguiente, en donde el ministro coordinador supo que le había llegado su famoso “fin”, aunque, en rigor, hace tiempo ya pensaba en presentar su renuncia.
El Presidente recibió el mensaje de que había consenso en todas las alas del Gobierno mientras estaba en España. Tanto su hermana como el asesor presidencial, Santiago Caputo, hablaron con él por esos días. Esta vez no se enojó ante la posibilidad. Quienes lo conocen remarcan la poca capacidad que tiene para pedirle la renuncia a los funcionarios o dirigentes que están bajo su órbita. Pasó en los casos de Guillermo Francos y de José Luis Espert. Este caso no fue la excepción. Si bien Milei ya venía evaluando la posibilidad de reemplazar a Adorni por “El Colo”, el ultimatum no lo produjo él.
“El Colo” estuvo hermético durante el viernes en el que comenzó a sonar su nombre. Hubo un fuerte enojo entre personas de su entorno que consideraron “que se lo quiso quemar”. “Se pasaron de ansiosos los que empezaron a hacerlo difundir y corrió el riesgo de que se caiga todo porque a Javier no le gusta que los medios le impongan nombres”, afirmó. Es ese un motivo por el cual el anuncio de Santilli se hará a lo largo de esta jornada, como para simular de que el Presidente lo sigue evaluando.
Karina tomó la decisión luego de evaluar que la situación política alrededor de la figura de su ministro coordinador estaba empastando la misma gestión, el vínculo con los legisladores y gobernadores aliados y la plataforma de reformas. Lo peor podía llegar a ser que esta situación de parálisis llegara a los mercados, algo que no pasó hasta ahora. “El Riesgo País no bajaba de los 400 puntos. Por algo era. Ahora creo que se nos viene un buen panorama en el Congreso y en la economía”, afirmaba un integrante de la mesa política.
Hubo una reunión decisiva para este desenlace. Fue el jueves en un encuentro de bloque presidido por Patricia Bullrich en el que tuvo un leve contrapunto con el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, quien ahora suena como futuro vicejefe de Gabinete de la nueva conducción de la Jefatura que tendrá Diego Santilli. “Los senadores y yo somos la voz de Milei en el Senado. No vamos a apoyar la sesión”, respondió Bullrich ante la recomendación de Devitt de insistir con el sostén de Adorni bajo el pretexto de que era lo que quería el Presidente.
Una vez levantada la sesión de esa jornada, Bullrich llamó a Karina para decirle que la situación era insostenible. “Es cuestión de que caiga un apoyo para que caigan todos. Es un efecto dominó”, le advirtió. La fecha límite que le dio fue el 1 de julio, cuando se iba a fechado una reunión de Comisión de Asuntos Constitucionales, para la cual estaban los votos para votar una interpelación. Bullrich le explicó que no había escapatoria.
Karina terminó decantándose pese a que en su entorno creen que “la política aguantaba”. “Patricia los liberó. En Diputados no se mosquearon los gobernadores ni los bloques como la UCR”, afirmó una fuente inobjetable del oficialismo, que cree que seguía habiendo margen para negociar un freno en las embestidas de la oposición. De hecho, Martín Menem consiguió que no hubiera quórum este martes para que se tratara el pedido de interpelación a Adorni en sesión especial. Esto le costó caro a los aliados como el PRO: la carta de renuncia de Esteban Bullrich expuso a la cúpula del partido por actitudes contradictorias. Mauricio Macri debió salir el viernes a decir que iban a votar la interpelación, pero ya era muy tarde: en ese momento Adorni ya estaba prácticamente afuera de la gestión.

En el bullrichismo no opinan lo mismo. “Hay una diferencia abismal de cómo se tienen que pedir las cosas en cada cámara. El Senado es más sofisticado. No podes presionar o persuadir con ciertos métodos a los gobernadores como lo hacen en Diputados”, opina una fuente calificada de ese sector.
En este punto es que se da una cuestión contradictoria. La senadora libertaria fue la primera que explicitó su malestar por la situación de Adorni en la esfera pública. Y es la que más será recordada por su diatriba contra el funcionario a lo largo de todo este episodio. Pero, al mismo tiempo, en el Gobierno pretenden acotarle su margen de maniobra como conductora del espacio. “Creo que no saben que no se puede domesticar a Patricia y que una lucha contra ella la beneficia”, opinan desde un sector ajeno a ese conflicto.
El entredicho con Devitt y el desmarque durante la situación Adorni llevó al círculo karinista a decidir que quieren quitarle el monopolio del manejo del bloque libertario en el Senado y en la estrategia política que allí se teje. Las reuniones de Adorni, Karina y Devitt con senadores el martes en la Casa Rosada fueron una primera demostración de aquello. Luego de eso se armó un grupo de WhatsApp paralelo.
Esto es visto con preocupación por parte de quienes se reconocen seguidores de Javier Milei pero no quieren responder a la hermana presidencial y su círculo. “Todas las decisiones se van a poner en el tamiz de la interna cuando hay muchos que no son ni de un lado ni del otro. Lo que terminan generando es desgaste porque el costo de las convicciones que tenés que dejar para supuestamente pertenecer y no ser considerado un traidor es altísimo”, afirma una figura del santiaguismo, que por ese motivo destaca alguna de las actitudes de Bullrich.
La forma de retratar el conflicto en este Gobierno es algo indeterminado. La interna tiene otras variantes más que la de karinismo-santiaguismo. La más representativa de la actualidad vendría a ser “karinismo contra quienes no reconocen ciertos modos de liderazgo de ese entorno”.

Y es que la disputa entre las dos principales facciones del Gobierno no fue dejada de lado incluso al momento de la renuncia de Adorni. En el caputismo hubo quienes miraron azorados la decisión de Karina Milei de mostrarse como la única figura del Gobierno en tirar elogios a Adorni, tratándolo de “persona íntegra, valiosa y muy querida por todos nosotros”. Ni siquiera sus subordinados lo despidieron con semejantes palabras. El ratio entre comentarios negativos y likes de la publicación marca la magnitud de la imagen negativa que ya tenía el jefe de Gabinete incluso para los propios. Creen que eso la colocó como “la principal perdedora” del asunto. Del otro lado, Bullrich salía con un mensaje en pos de la “confianza y la ética” que fue retuiteado por Milei. “No esperó ni a que se enfríe el cuerpo”, le asestaban sus detractores.
Con estos cambios en el Gobierno ya se habla de un nuevo triángulo político-operativo configurado por Diego Santilli, Ignacio Devitt y Lule Menem; Karina pretende que este último pase a tener un diálogo aún más preponderante con los senadores y con los gobernadores, algo que ya tienen en la Cámara baja por el liderazgo de Martín Menem. El principal objetivo que tendrían de cara a los próximos meses es aprobar la reforma electoral en el Congreso y, particularmente, la eliminación o suspensión de las PASO. Esto está estrechamente relacionado con la posibilidad de expandir el entramado del partido nacional que administra esta tribu libertaria.
Es por ese cúmulo de asuntos que a Adorni tampoco lo lamentaron desde esas oficinas. “Manuel se termina yendo solo por sus propios errores. Contradijo cosas que había dicho antes cuando no tuvo que haber abierto la boca”, indica uno de los referentes de ese núcleo, que también apunta a quienes lo asesoraron en términos comunicacionales durante ese período. Entre ellos hay quienes no perdonan que el jefe de Gabinete “haya jugado a dos puntas de la interna”.
La incógnita es cómo se reconfigurará todo hacia adelante. Es muy probable que la correlación de fuerzas que había hasta esta semana se mantenga igual. Al menos por ahora.
Quienes no forman parte del entorno de la hermana presidencial creen que habrá pedidos de fidelidad. Y es que quedó muy impregnado el modo en el que se amoldó Santilli en el Ministerio del Interior, todo a raíz de su perfil bajo y su acatamiento casi absoluto de las directrices de Karina. Será curioso ver cómo se administra el nuevo esquema de la Secretaría de Comunicación y Prensa, que está liderado por Fabián Fernández, que venía de la comunicación de YPF que comanda en última instancia la esfera de Santiago Caputo; pero que fue convocado por recomendación de Adorni y avalado por Karina Milei.
No son pocos los que creen que la hermana presidencial evalúa llevar esa cartera hacia la Secretaría General de la Presidencia como señal de autoridad sobre esa área. Su antecesor en esa responsabilidad, Javier Lanari, no tenía mecanismos de poder como para poder generar influencia en el diálogo con responsables de medios. La idea de la nueva conducción es que eso cambie: tanto por la experiencia de Fernández como con el otorgamiento de ciertos recursos. Por el momento, en todas las huestes del Gobierno están contentos por la unificación de criterios que se produjo en la comunicación libertaria.
Esta última semana, Adorni ni siquiera fue aludido internamente para validar las publicaciones que se lanzaron a raíz de la crisis en Venezuela. Mantuvo una reunión con Luis Caputo el pasado lunes y luego estuvo con terceras y cuartas líneas. Ya no tenía margen de llamar a las reuniones de Gabinete o la mesa política. “Había perdido autoridad frente a los ministros y en la mesa política solamente hacía de Ivan de Pineda, era el conductor de Pasapalabra”, afirma una de las personas que va a ambos encuentros.
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