ECONOMIA
¿Mejora el clima financiero?: las 3 variables que ilusionan a las calificadoras de riesgo y los 4 datos que las preocupan

Argentina logró un avance clave en su posicionamiento internacional ante inversores tras el anuncio de Fitch Ratings de subir la calificación de la deuda soberana a largo plazo en moneda extranjera y local de ‘CCC+’ a ‘B-’ con perspectiva estable. Esta mejora, según explicaron, respondió a los resultados en los saldos fiscales y externos, el avance de las reformas en el Congreso y el programa de compra de reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Sin embargo, advirtieron que el Gobierno de Javier Milei enfrenta al menos cuatro riesgos que van desde el exigente perfil de vencimientos hasta las elecciones presidenciales de 2027. Por su parte Moody’s, otra de las 3 grandes del sector, prefirio postergar un cambio en la nota de deuda.
Fitch Ratings identificó el cambio de tendencia en los principales indicadores macroeconómicos y políticos del país. La agencia señaló que la mejora estructural en los saldos fiscales y externos, junto con avances en las reformas económicas y una perspectiva favorable para la acumulación de reservas de divisas, permitió elevar la nota crediticia de Argentina. Además, la expectativa de que el gobierno obtenga financiamiento suficiente para cubrir sus obligaciones de deuda sumó argumentos a favor de la suba. A pesar de este avance, la calificadora remarcó que la posición de liquidez internacional todavía resulta insuficiente para enfrentar posibles crisis de confianza, y que la inflación elevada y la inestabilidad macroeconómica continúan limitando el potencial de mejora.
La suba de la nota por parte de Fitch entusiasmó a los mercados. Pero pese a la expectativa que generó con la posibilidad que otras agencias calificadoras lo repliquen, este miércoles la burbuja se pincho cuando Moody’s aseguró que no tiene prevista una suba inmediata de la calificación para la deuda soberana argentina, debido a la persistencia del riesgo político y a que todavía espera conocer un programa que detalle cómo se van a cumplir los abultados compromisos financieros que enfrentará el país en 2027.
Durante una presentación realizada ayer en el hotel Four Seasons de Buenos Aires, Jaime Reusche, vicepresidente y senior credit officer expuso que la nota de Argentina “ha subido fuertemente” en el último año y medio dentro de la escala interna de la agencia, pero enfatizó que la evolución de la calificación depende de la continuidad en las políticas. “Sería prematuro subir la calificación si no hay certeza de continuidad en las políticas”, sostuvo. Remarcó que el país presenta una “reducción en riesgos” respecto de escenarios previos, aunque aclaró: “La confianza de que estas políticas van a continuar es clave para la calificación”.
La primera variable que impulsó la mejora de la calificación fue el avance de la agenda de reformas. Tras las elecciones de medio término en octubre de 2025, el presidente logró un respaldo más sólido en el Congreso para avanzar con su programa económico. El informe de Fitch Ratings destacó victorias legislativas como la reforma laboral, las modificaciones a la Ley Nacional de Glaciares que flexibilizan las restricciones ambientales sobre la minería y la aprobación del presupuesto 2026, que mantiene una base fiscal robusta. La desregulación y los incentivos para atraer inversión privada en sectores estratégicos como energía y minería también figuran entre los ejes de la gestión actual.
El segundo factor relevante es la mejora en la posición externa. Argentina se transformó en un exportador neto de energía, lo que fortaleció su resiliencia ante la volatilidad de los precios internacionales. Con ello, Fitch señaló que el déficit por cuenta corriente se reducirá marginalmente este año hasta el 1% del Producto Bruto Interno (PBI), bastante por debajo del 3,7% de déficit que muestra la mediana de países con calificación ‘B’. El crecimiento sostenido de las exportaciones, sumado a un tipo de cambio fuerte que incrementa la demanda de importaciones y turismo emisor, permitió consolidar este resultado. Es que el superávit comercial del primer trimestre alcanzó un récord de USD 5.500 millones, muy por encima de los USD 1.100 millones del año anterior.
La calificadora sostuvo que la cartera de proyectos en energía y minería, bajo el régimen Regimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), debería seguir atrayendo inversión extranjera directa y que la emisión de deuda externa corporativa y provincial favoreció el ingreso de capitales al país. “Están subestimadas. ¡Ni se imaginan los que vienen!”, escribió semanas atrás el ministro de Economía, Luis Caputo, en la red social X a una publicación de Federico Domínguez en donde aseguraba que este año la balanza comercial de energía y minería será de USD 13.000 millones, mientras que en 2031 alcanzaría a USD 75.000 millones.

La tercera variable que destacó Fitch Ratings es la política de acumulación de reservas. El gobierno priorizó la compra de divisas con el objetivo de alcanzar entre USD 10.000 y 17.000 millones en el año. Hasta abril, las compras sumaron 7.100 millones de dólares, y la agencia previó que el ritmo se acelerará con el avance de la cosecha de soja. Aunque las reservas brutas subieron en menor medida debido al pago de compromisos de deuda, Fitch proyectó que podrían llegar a los USD 52.700 millones hacia fin de año. Las reservas internacionales netas se mantienen bajas si se descuentan los pasivos de corto plazo, pero la agencia estimó que crecerán en USD 8.000 millones, en línea con el objetivo fijado en el acuerdo SAF con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
A su vez, la agencia destacó que el equipo económico negocia un nuevo paquete de financiamiento para cubrir vencimientos de bonos en moneda extranjera y respaldar la acumulación de reservas. Bajo un esquema incluye garantías multilaterales por al menos USD 2.500 millones, una operación mayor con el sector privado, emisión de bonos locales en dólares por USD 4.000 millones y USD 2.000 millones provenientes de privatizaciones.
Dentro del mercado financiero local, Eric Ritondale, economista jefe de PUENTE, señaló que la suba de calificación de Argentina por parte de Fitch Ratings marca un “hito cualitativo en la narrativa de crédito del país”. Una decisión que se apoyó en la consistencia de la compra de reservas, el mantenimiento del superávit fiscal y la mejora en la capacidad de servicio de la deuda. Así, consideró que el fortalecimiento de los buffers de liquidez redujo las inquietudes sobre el refinanciamiento de corto plazo y mejoró la previsibilidad del programa económico.
Lo más relevante de alcanzar la categoría ‘B’, para Ritondale, es que funciona como un catalizador discreto para activar la demanda de inversores institucionales, muchos de los cuales enfrentan restricciones normativas para invertir en activos con notas dentro del rango ‘CCC’”. El economista sostuvo que aunque parte de la mejora ya estaba reflejada en los precios, el upgrade contribuye a ampliar la base de inversores y debería sostener la compresión de spreads. Además, enfatizó que “Fitch es la primera de las grandes agencias en dar este paso; S&P y Moody’s podrían seguir una tendencia similar en los próximos meses, alineándose con otros precedentes internacionales donde una mejora inicial de una agencia funcionó como precursor de un repricing más difundido”.
Y si bien el equipo económico sostiene que hay que cortar la dependencia con Wall Street y que cuentan con financiamiento más barato para cubrir los vencimientos de julio e incluso de enero y julio de 2027, para Ritondale, esta mejora en la calificación de deuda por parte de Fitch Ratings facilita un eventual regreso de Argentina a los mercados internacionales.
Pero las agencias calificadoras también expusiero cuatro riesgos principales que siguen afectando la perspectiva de la deuda argentina y una de ellas tiene que ver con el plano político. El primero es la debilidad de la liquidez internacional ya que si bien la acumulación de reservas avanzó, la cobertura todavía resulta insuficiente ante posibles shocks de confianza. Las reservas netas siguen bajas si se consideran los pasivos de corto plazo, como operaciones de recompra, requisitos de reserva y la línea de swap con el Banco Popular de China.
El segundo factor de riesgo es la inflación. El informe de Fitch señaló que la inflación mensual cayó a 1,5% en mayo de 2025, pero volvió a subir al 3,4% en marzo de 2026 debido a la transmisión de la depreciación del tipo de cambio, los ajustes en tarifas, el aumento de los precios de la carne y el repunte global de la energía. Aunque proyectan que la inflación descenderá a menos del 2% mensual hacia fin de año.
El perfil de vencimientos de deuda es el tercer riesgo crítico. Fitch detalló que el servicio de deuda en moneda extranjera se incrementó y aumentará aún más en 2027, antes de las elecciones. El gobierno pagó la mitad de los USD 8.800 millones en vencimientos de bonos en enero y debe cancelar el resto en julio de 2026. En 2027, los pagos sumarán USD 9.800 millones. Adicionalmente, los títulos BCRA BOPREAL representan vencimientos de USD 2.300 millones en 2026 y USD 5.200 millones en 2027. Los acuerdos de recompra con bancos comerciales vencerán en 2027 y su renovación no está garantizada en un contexto de crisis. Fitch calculó que los reembolsos a organismos multilaterales se cubrirán con nuevos desembolsos.
La necesidad de “un puente” hasta 2028, cuando empezarán a sentirse los efectos de las grandes inversiones en minería y energía, es clave para capear los vencimientos de 2027 también para Moody’s Ratings. “La política del Gobierno ha sido no salir a los mercados externos a cualquier costo, sino buscar deuda barata para cumplir con los nuevos compromisos. Tiene sentido, pero la pregunta es: ¿existen suficientes recursos para cumplir con esos compromisos?”, planteó Reusche.
El cuarto riesgo surge del contexto político y electoral. Fitch remarcó que la oposición permanece débil y fragmentada, pero la persistencia de la inflación y el bajo crecimiento afectan la popularidad del gobierno. La agencia advirtió que los mercados financieros mantienen una alta sensibilidad a los eventos políticos y que Argentina sigue vulnerable a crisis de confianza, sobre todo si las elecciones de 2027 anticipan modificaciones de las políticas actuales. Para Moody’s, la continuidad de políticas austeras en materia fiscal es clave para nuevas subas de nota.
El informe de Fitch se precisó que el crecimiento económico se concentró en actividades extractivas como minería, petróleo y gas, además de la agricultura y la intermediación financiera. Los sectores intensivos en mano de obra, como la construcción y la manufactura, se estancaron o retrocedieron, lo que se tradujo en pérdida de empleos formales y un deterioro en la confianza del consumidor. Fitch señaló que la actividad económica se mantuvo estable en el primer trimestre, aunque previó una recuperación para los próximos meses.
El punto fue reforzado por Marie Diron, Managing Director, Global Head of Sovereigns, Moody’s Ratings, quien resaltó la importancia de que el crecimiento se traslade a sectores económicos con más incidencia en la generación de empleo “para que el programa tenga apoyo”.
Para los meses que vienen proyectan que las tasas de interés más bajas y una inflación mensual en descenso favorecerán el crédito y la mejora de los ingresos reales y espera una mayor tracción en la adjudicación de obras públicas, siendo un punto que destacó el ministro Caputo con la concesión de los 9.000 kilometros de rutas nacionales. Fitch proyectó un crecimiento de la economía de 3,2% en 2026, por debajo del 4,4% de 2025, pero marcando dos años seguidos de crecimiento, algo que no ocurría desde 2011, exceptuando la salida de la pandemia.
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ECONOMIA
El FMI pone la mira en el Monotributo y propone un cambio que afectará a millones de contribuyentes

Cuando el monotributo nació, en 1998, el techo máximo para quedarse en el régimen era de $144.000 anuales. En plena convertibilidad, eso equivalía a u$s144.000. Hoy, ajustados por la inflación acumulada en Estados Unidos durante esos 27 años, esos mismos dólares representarían aproximadamente u$s270.000. Sin embargo, la categoría más alta del monotributo vigente en junio de 2026 permite facturar hasta $108 millones anuales, poco más de u$s74.000 al tipo de cambio oficial. Es decir: el techo real del régimen se redujo a menos de la mitad de lo que era cuando fue creado.
Esa brecha no es un accidente. Es el resultado de décadas de actualizaciones insuficientes que fueron comprimiendo el régimen hacia abajo, empujando en teoría a los contribuyentes de mayores ingresos hacia el régimen general. Lo que ocurrió en la práctica fue otra cosa: millones de trabajadores independientes permanecen inscriptos en el monotributo según los últimos datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) a febrero de 2026, una cifra que los propios técnicos reconocen podría estar subestimada dado que ARCA, el organismo recaudador, no publica estadísticas desagregadas por categoría. Nadie sabe con certeza cuántos monotributistas están acumulados en las categorías superiores, facturando cerca del techo y evaluando cada año si les conviene pasarse al régimen general o seguir en el gris.
Ahora el Fondo Monetario Internacional (FMI) pone el tema sobre la mesa y propone reformarlo en el documento técnico que acompaña a la segunda revisión del acuerdo de Facilidades Extendidas firmado con Argentina.
El diagnóstico de partida es contundente. El sistema tributario argentino es, según el texto del FMI, «complejo, altamente distorsivo e inestable, y pesa sobre el crecimiento y la competitividad». Con una presión fiscal equivalente al 27% del PBI en 2025, Argentina no tiene un problema de recaudación insuficiente sino de recaudación mal construida: más de 155 impuestos, tasas nominales elevadas y una base imponible estrecha por la proliferación de regímenes especiales.
Dentro de ese mapa, el Monotributo ocupa un lugar destacado. El FMI estima que el régimen genera un gasto tributario de aproximadamente 1 punto porcentual del PBI, lo que lo convierte en la segunda fuente de erosión de la base imponible después del IVA. El organismo reconoce sus virtudes: «simplifica el cumplimiento, promueve la formalización y amplía la cobertura de salud y jubilación». Pero al mismo tiempo señala sus problemas estructurales.
El primero es la brecha de carga fiscal. El Monotributo «impone una carga efectiva mucho menor que el régimen general, lo que genera fragmentación de empresas y limita el crecimiento de los negocios». El segundo es el efecto escalón: «la estructura de pagos fijos crea saltos bruscos en la obligación tributaria entre categorías que desincentivan el pasaje a tramos superiores de facturación». En criollo: el sistema premia quedarse quieto.
La recomendación del FMI es directa. Cualquier reforma del monotributo debería:
- Reducir los efectos de umbral
- Alinear las tasas efectivas y las contribuciones a la seguridad social con el régimen general
- Aprovechar las herramientas digitales para simplificar el cumplimiento
Y pone número a la apuesta: alinear el Monotributo con el sistema general del Impuesto a las Ganancias podría generar una ganancia fiscal de 1 punto porcentual del PBI.
El mapa de los contribuyentes
El monotributo tiene once categorías. Las primeras siete funcionan como debería funcionar un régimen simplificado: una carga fiscal modesta, entre el 3 y el 5% de la facturación, para trabajadores independientes de ingresos bajos y medios. El problema empieza cuando se llega a las categorías superiores, donde el régimen revela su verdadera tensión con el sistema general.
Tomemos el caso de un profesional independiente, un contador, un arquitecto, un desarrollador de software, que factura cerca del techo de la categoría H: $70 millones anuales, unos u$s48.000 al tipo de cambio oficial de junio de 2026. En el monotributo, ese profesional paga una cuota mensual de $447.346 si presta servicios, lo que representa una carga anual del 7,7% sobre su facturación. Si en cambio ese mismo año su facturación supera el techo y queda obligado a pasarse al régimen general, la carga estimada salta al 42%. De un año al otro, la presión fiscal se multiplica por cinco y medio.
La categoría K, la más alta del régimen, hace la diferencia aún más elocuente. Un contribuyente que factura hasta 108 millones de pesos anuales, equivalentes a 74.000 dólares, paga en el monotributo el 15,3% si presta servicios, o apenas el 6,7% si vende bienes. Frente al 45% del régimen general, la brecha llega a casi 40 puntos porcentuales.
Esos números explican por sí solos por qué millones de trabajadores independientes permanecen en el monotributo según los datos del SIPA a febrero de 2026, y por qué muchos de ellos hacen lo imposible por no cruzar el umbral. Pero hay un factor adicional que el debate público casi nunca menciona y que termina de cerrar la trampa: quien supera el techo del monotributo y pasa al régimen general no puede volver hasta que transcurran tres años calendario completos, contados desde el primero de enero del año siguiente a la exclusión. Tres años pagando el 42 o el 45% antes de poder solicitar el regreso.
La categoría K del monotributo, la más alta del régimen, hace la diferencia aún más elocuente
Las propuestas del FMI a la luz de la historia
El régimen nació en 1998 con una lógica de emergencia social. La Argentina de los 90 había expulsado del mercado laboral formal a miles de trabajadores: las privatizaciones, el achicamiento del Estado y la reconversión productiva volcaron al cuentapropismo a una generación que anteriormente era asalariada. Gente que había perdido la corresponsabilidad del patrón y necesitaba urgente una jubilación y una obra social a bajo costo. El monotributo fue, en ese contexto, menos un instrumento fiscal que una política de inclusión social con forma de impuesto.
Esa matriz de origen explica buena parte de sus resistencias actuales a cualquier reforma. Cada vez que el sistema fue modificado, la lógica dominante fue la de ampliar la cobertura, no la de acercarlo al régimen general. La reforma de 2004 incorporó a las cooperativas de trabajo y a las sociedades de hecho. La de 2009 elevó los topes de facturación. La de 2016 le sumó asignaciones familiares y recategorización de oficio. En ninguna de esas instancias se abordó la brecha de carga fiscal entre el monotributo y el régimen general como un problema en sí mismo. Se la administró, se la contuvo, pero nunca se la discutió de frente.
El resultado, visto desde 2026, es un régimen que cumplió sus objetivos originales de formalización e inclusión pero que creció en una dirección que sus creadores no habían previsto del todo: se convirtió en el techo contributivo para millones de trabajadores independientes que, ante la alternativa de pagar el 42 o el 45% en el régimen general, encontraron en el monotributo no un escalón hacia la formalidad plena sino un destino permanente. Lo que el FMI llama «fragmentación de empresas y limitación del crecimiento de los negocios» es, visto desde adentro, la respuesta racional de contribuyentes que aprendieron que crecer fiscalmente en Argentina tiene un costo prohibitivo.
El costo político y la viabilidad de la reforma
Reformar el monotributo es, en términos políticos argentinos, un ejercicio de equilibrismo sobre un cable sin red. Los millones de contribuyentes inscriptos en el régimen no son solo un dato estadístico: son votantes, son familias, son el tejido productivo de barrios y ciudades del interior que identifican al monotributo no como un privilegio fiscal sino como el único puente que los conecta con la salud y la jubilación. Tocar ese puente tiene un costo electoral que ningún gobierno desde 1998 estuvo dispuesto a pagar de manera frontal.
El FMI lo sabe. Y su propuesta, leída con atención, no es una reforma de shock sino una hoja de ruta gradual. El Selected Issues Paper no pide eliminar el monotributo ni fusionarlo abruptamente con el régimen general. Pide tres cosas más acotadas: reducir los saltos bruscos entre categorías, alinear progresivamente las tasas efectivas y las contribuciones a la seguridad social con el régimen general, y aprovechar las herramientas digitales para mantener la simplicidad del cumplimiento durante la transición. La ganancia fiscal estimada de 1 punto del PBI no es el punto de llegada de una reforma inmediata sino el horizonte de una convergencia gradual.
El problema es que en Argentina lo gradual tiene una historia propia. Cada vez que un gobierno intentó actualizar los topes del monotributo por debajo de la inflación real, lo que ocurrió fue exactamente lo contrario de lo que pretendía la política: no hubo migración ordenada al régimen general sino profundización de la zona gris. Contribuyentes que dividieron su facturación entre familiares, que postergaron obras, que dejaron de emitir comprobantes por encima del umbral. La presión descendente sobre los topes, lejos de empujar hacia arriba, empujó hacia los costados.
La administración Milei enfrenta este desafío en un momento peculiar. Por un lado, tiene el mandato político más sólido en años para avanzar en reformas impositivas de fondo: el propio Staff Report celebra la aprobación de la Ley de Blanqueo Fiscal y la Ley de Modernización Laboral como señales de capacidad legislativa. Por otro lado, cualquier reforma del monotributo que se perciba como un aumento de la carga para trabajadores independientes choca de frente con el discurso libertario de reducción impositiva que es la columna vertebral de la identidad política del gobierno. Subir la presión fiscal sobre millones de monotributistas, aunque sea gradualmente y aunque el objetivo declarado sea acercarlos al régimen general, es difícilmente vendible como una baja de impuestos.
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ECONOMIA
¿La Argentina dejará de ser un mercado aislado?: se conoció un informe clave de MSCI que miran todos los inversores

La publicación del informe anual de Morgan Stanley Capital International (MSCI) generaba una fuerte expectativa entre analistas e inversores, en un contexto donde se aguarda otro momento clave para la plaza local: la próxima semana se analizará si corresponde iniciar una consulta pública para una eventual reclasificación de Argentina. Sin embargo, el reporte difundido hoy confirmó que no hubo cambios en la evaluación del país respecto a las dos ediciones anteriores.
El informe, titulado Global Market Accessibility Review, detalló que persisten barreras y limitaciones para inversores extranjeros en varios aspectos del mercado local, así como algunas condiciones que continúan restringiendo el acceso de capital internacional.
El análisis evaluó a los países según criterios como grado de apertura a la inversión extranjera, restricciones a los flujos de capital, funcionamiento operativo, acceso a distintos instrumentos financieros y solidez del entorno institucional.
MSCI advirtió que, si bien en abril de 2025 se flexibilizaron algunos controles de capital y se permitió a los inversores extranjeros repatriar nuevas ganancias provenientes de inversiones en acciones, “esto sigue sujeto a condiciones documentales”. El reporte detalló que las utilidades obtenidas con anterioridad continúan bajo restricciones y “no pueden ser repatriadas libremente”.
En cuanto al mercado cambiario, señaló que “no existe un mercado de divisas en el exterior y existen limitaciones en el mercado cambiario local”, detallando que las operaciones deben estar vinculadas directamente a transacciones de valores. Adicionalmente, el documento precisó que “toda la documentación debe presentarse en español” para el registro de inversores y la apertura de cuentas.
El informe de MSCI expone cada una de las condiciones vigentes para inversores internacionales en el mercado argentino:
- Derechos iguales para inversores extranjeros: la información empresarial no siempre está disponible en inglés.
- Restricción al flujo de capitales: la flexibilización de restricciones en abril de 2025 permitió repatriar nuevas ganancias, pero esto depende de la presentación de documentación y las utilidades previas siguen sujetas a restricciones.
- Liberalización del mercado cambiario: ausencia de mercado de divisas en el exterior y restricciones locales, como la obligación de vincular operaciones cambiarias a transacciones de valores.
- Registro de inversores y apertura de cuentas: toda la documentación debe ser presentada en español.
- Regulaciones de mercado: no todas las normativas están disponibles en inglés.
- Flujo de información: la información detallada del mercado bursátil no siempre se divulga en inglés.
- Compensación y liquidación: no existe la figura de custodio nominal y las facilidades de sobregiro permanecen prohibidas.
- Operaciones: la competencia entre agentes de bolsa es limitada, lo que puede traducirse en costos de negociación más altos.
- Transferibilidad: se permiten operaciones fuera de mercado, aunque existen restricciones.
- Disponibilidad de instrumentos de inversión: las limitaciones sobre el uso de datos bursátiles restringen la oferta de instrumentos.
- Estabilidad institucional: el informe menciona intervenciones gubernamentales que han puesto en duda la estabilidad de la economía de “libre mercado”, incluso en lo que respecta a la actividad de inversores extranjeros.
Este reporte constituye un examen técnico y cualitativo que se realiza cada año para identificar los obstáculos operativos que enfrentan los inversores institucionales extranjeros, y funciona como una auditoría previa antes de la revisión anual de clasificación de mercados.
“El informe del MSCI de hoy no implica que la semana que viene no se anuncie un período de consulta para una posible reclasificación. No ayuda, pero no descartemos nada”, aclaró Sebastián Maril, analista de Latam Advisors.
Los próximos días resultan determinantes para el proceso de revisión de la calificación de la Argentina por parte de MSCI, ya que el 23 de junio está prevista la publicación del Market Classification Review.
Actualmente, la economía argentina figura en la categoría más baja del sistema, conocida como “Standalone Market”. En esta clasificación se encuentran también países como Panamá, Jamaica y Trinidad y Tobago en América Latina, y otros como Malta, Bosnia, Palestina, Nigeria, Zimbabue, Líbano y Ucrania en otras regiones, todos señalados por atravesar crisis o por su escasa integración financiera internacional.
El 23 de junio se evaluará si se inicia la consulta pública de los inversores que podría abrir la puerta a un cambio de estatus para el país con una decisión final recién prevista para 2027.. La concreción de los requisitos técnicos y el respaldo de la comunidad inversora internacional son condiciones necesarias antes de cualquier modificación de categoría, lo que podría favorecer la llegada de capitales y alterar la percepción de riesgo sobre Argentina.
El procedimiento de revisión que aplica MSCI se caracteriza por su exhaustividad y está basado en pautas técnicas y de accesibilidad para los inversores. El objetivo de la administración local es que el país recupere el rango de “mercado emergente”, al que ya pertenecen Brasil, Chile, Colombia, México y Perú dentro de la región.
Para lograrlo, Argentina debe demostrar avances en la apertura a inversores extranjeros, regulaciones más claras, mayor liquidez y capitalización en sus empresas. Aun así, persisten restricciones cambiarias para las compañías y, antes de alcanzar el estatus de emergente, existe una instancia intermedia: la de “mercado de frontera”.
El avance hacia una eventual reclasificación implicaría que numerosos fondos de inversión comenzarían a modificar la composición de sus carteras para ajustarse a la presencia de Argentina en los índices internacionales. Según estimaciones, una eventual inclusión en la categoría de mercado fronterizo otorgaría al país una participación cercana al 5% en ese segmento.
Un reporte de Morgan Stanley calcula que la entrada de capitales internacionales para la compra de acciones argentinas podría alcanzar los USD 4.500 millones, dado que varios fondos globales deberían sumar títulos locales para reflejar la integración de Argentina en los índices.
No obstante, desde la entidad advierten que el proceso no será inmediato. “Argentina ha realizado las reformas necesarias para aspirar a una mejor clasificación y regresar al grupo de mercados emergentes. Sin embargo, estimamos que esto recién podría concretarse a fines de 2027 o, eventualmente, en 2028”, señalaron desde el organismo financiero.
Asia / Pacific,SINGAPORE
ECONOMIA
YouTube Shopping llega a Argentina de la mano de Mercado Libre: cómo funciona

YouTube Shopping llega a Argentina. La plataforma anunció este jueves la expansión de su Programa de Afiliados de Shopping al mercado local, en una alianza estratégica con Mercado Libre.
El programa abre nuevas formas de monetización para creadores argentinos. Las marcas ganan un canal directo para conectar con audiencias que buscan comprar a través de voces de confianza, mientras los creadores convierten sus recomendaciones en ingresos reales.
El video se consolidó como pieza clave en las decisiones de compra. A nivel global, los usuarios pasaron más de 40.000 millones de horas viendo contenido vinculado al comercio en 2025.
En Argentina, la tendencia se replica con fuerza. Según una encuesta reciente de Ipsos, el 87% de los consumidores que usan Google o YouTube en su proceso de compra tienen altas probabilidades de volver a elegir la misma marca.
YouTube Shopping y Mercado Libre: cómo funciona el sistema de compras integrado
En las próximas semanas, los creadores elegibles podrán activar las funciones de YouTube Shopping en Argentina. El mecanismo es simple: cuando un creador etiqueta un producto en su contenido, los espectadores pueden continuar viendo el video mientras completan la compra de forma fluida en Mercado Libre. Sin salir de la plataforma, sin interrupciones.
El Programa de Afiliados conecta el descubrimiento de un producto con la compra final de forma natural y ágil, beneficiando a todos los actores: los creadores generan ingresos por sus recomendaciones, las marcas llegan a más compradores potenciales, y los espectadores compran fácilmente a través de los creadores que siguen.
Daniela Guerra, Líder de Creadores y Responsabilidad para YouTube Hispanoamérica, destacó el potencial del mercado local: «Los creadores son el corazón de YouTube, y nuestra prioridad es ayudarlos a construir negocios sostenibles».
«Argentina cuenta con creadores de un talento excepcional que logran conectar de forma única con sus audiencias», agregó Guerra. «Al traer nuestro Programa de Afiliados a Argentina y sumar a Mercado Libre como nuestro socio, estamos fortaleciendo la conexión entre los creadores, sus fans y las marcas que aman, convirtiendo las recomendaciones de confianza en un crecimiento real para todos.»
Renata Gerez, Directora de Social Commerce en Mercado Libre, explicó la sinergia entre ambas plataformas. «La Creator Economy funciona cuando creadores, audiencia y herramientas colaboran para transformar la influencia en ventas reales».
«Es ahí donde esta integración marca la diferencia: YouTube ofrece contenido, comunidad y un espacio de descubrimiento; Mercado Libre aporta un catálogo robusto, confianza y una plataforma diseñada para convertir visitas en compras», detalló Gerez.
«Juntos, hacemos posible que los creadores moneticen de manera más efectiva sus recomendaciones y que las marcas conecten mejor con compradores realmente interesados», concluyó la ejecutiva.
Los datos clave del nuevo YouTube Shopping que llegará a Argentina
Desde las empresas difundieron los aspectos clave a tener en cuenta:
- ¿Cómo funciona?: los creadores podrán etiquetar productos en sus videos. La audiencia podrá comprar de forma directa y rápida en Mercado Libre sin interrumpir la reproducción del video.
- Acceso democratizado: la herramienta estará disponible en las próximas semanas y el requisito de elegibilidad se redujo a canales con un mínimo de 500 suscriptores.
- IA aplicada: la plataforma sumará herramientas inteligentes basadas en Inteligencia Artificial para el etiquetado automático de los productos que aparecen en pantalla.
- Tendencia en alza: el video es el gran dinamizador del e-commerce. Según datos de Ipsos, el 87% de los consumidores argentinos que usan Google o YouTube en su proceso de compra tienen probabilidades de volver a elegir la misma marca.
Los creadores elegibles podrán activar esta función directamente desde la pestaña de Ingresos en YouTube Studio. El proceso es directo y no requiere gestiones adicionales.
La plataforma también está mejorando la experiencia general de YouTube Shopping con nuevas funciones impulsadas por inteligencia artificial.
Las mejoras técnicas que facilitan el trabajo de los creadores
YouTube incorpora herramientas más inteligentes para simplificar la gestión de productos. La inteligencia artificial hace el trabajo pesado, como el etiquetado automático de los productos que se muestran en los videos.
Las nuevas experiencias de visualización amplían los lugares donde las personas pueden comprar. La plataforma está expandiendo las opciones de compra a más espacios, incluyendo la experiencia en televisores inteligentes, lo que multiplica las oportunidades de conversión para creadores y marcas.
El acceso se democratiza con criterios de elegibilidad más amplios. Más creadores pueden participar, más audiencias pueden comprar, más marcas pueden llegar a sus clientes potenciales.
El lanzamiento del Programa de Afiliados de YouTube Shopping en Argentina impulsa la economía local de creadores. Convierte el contenido de confianza en un crecimiento sostenible tanto para los creadores como para las marcas que apuestan por este canal.
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