POLITICA
Miguel Ángel Pichetto y Carlos Kikuchi encabezaron el encuentro “Argentina Productiva” en La Plata

El diputado nacional Miguel Ángel Pichetto y el senador bonaerense Carlos Kikuchi encabezaron este miércoles en La Plata el encuentro “Argentina Productiva”, una jornada de debate político y económico que reunió a economistas, empresarios y referentes de distintos sectores bajo el lema “Producción, trabajo y futuro”. El evento, realizado en el Hotel Brizo, se inscribió en la construcción de un nuevo espacio político de centro y convocó a actores públicos y privados en torno a una agenda común orientada al desarrollo de largo plazo.
La elección de La Plata como sede no fue casual. La ciudad, corazón administrativo de la provincia de Buenos Aires, concentra una densidad de poder político y económico que la convierte en escenario natural para este tipo de iniciativas. El encuentro buscó trascender las disputas coyunturales y poner el foco en lo que sus organizadores describieron como los pilares de una estrategia de crecimiento sostenida: inversión, competitividad y generación de oportunidades en todo el territorio nacional. El diálogo entre legisladores nacionales, provinciales, técnicos y actores del sector productivo marcó el tono de una jornada que se presentó como una apuesta al consenso por encima de las diferencias partidarias.
Pichetto, diputado nacional por Encuentro Federal, y Kikuchi, presidente del bloque Unión y Libertad en el Senado bonaerense, coincidieron en el diagnóstico: la Argentina atraviesa un momento de tensión entre las señales macroeconómicas del gobierno nacional y las condiciones reales que enfrentan las familias y las empresas. Esa brecha entre los datos agregados y la experiencia cotidiana de la mayoría de la población fue el eje sobre el que giró gran parte del debate.
Pichetto trazó un cuadro preciso del estado de la economía popular. “La Argentina masiva, la de los grandes centros urbanos, no logra subirse al modelo libertario. No toma crédito para expandirse, no invierte agresivamente, no incorpora personal ni apuesta al mercado interno”, señaló el legislador. Fue más lejos al describir el vínculo de las familias con el sistema financiero: “Las familias ya no piensan en el crédito para crecer o progresar socialmente, sino como un medio para administrar supervivencia”. El diagnóstico apuntó a una economía con indicadores macroeconómicos que no se traducen en mejoras concretas para amplios sectores de la sociedad.
Kikuchi, por su parte, planteó el encuentro como una expresión del tipo de política que, a su juicio, requiere el país. “Para que la Argentina crezca se necesitan acuerdos que trascienden las diferencias políticas. Requiere mirar los datos con honestidad, escuchar a quienes producen y diseñar políticas con criterio técnico y visión de largo plazo”, afirmó el senador provincial. En ese marco, presentó la jornada como una muestra del compromiso legislativo con la construcción de “una Argentina con mayor capacidad productiva, más empleo de calidad y mejores condiciones de vida para su población”.

El economista Eduardo Setti aportó el análisis técnico más directo de la tarde. Ante los presentes, cuestionó la estructura del modelo económico vigente y advirtió sobre sus límites: “Es un modelo con ganadores y perdedores. La Argentina no puede ser un país orientado solo a la minería, energía y el campo. Hay que ocuparse también del sector industria y el comercio, que son los grandes generadores de empleo”.
Setti también apuntó contra la política cambiaria: “Es un modelo de atraso cambiario sostenido en base a endeudamiento. Ya tuvimos un blanqueo, FMI, el Tesoro de Estados Unidos y ahora deuda privada, ingreso de dólares por ON emitidas”. El economista trazó un paralelo con la gestión anterior del ministro Luis Caputo y advirtió que en “el 2027 se espera un año con fuerte tensión cambiaria”, con lo que proyectó un escenario de presión sobre el tipo de cambio en el mediano plazo.
Ante ese diagnóstico, Pichetto anunció dos proyectos de ley que presentará en el Congreso Nacional. El primero, es la Ley de Salvataje para las MiPyMES, justificada en que “las pymes son el 98% de las firmas empleadoras del país y sostienen la mitad del empleo registrado”. El segundo, es el Programa de Desendeudamiento de las Familias Argentinas, orientado a aliviar la carga financiera de los hogares. “No hay mercado interno posible si los hogares destinan cada vez más ingreso a pagar deudas cada vez menos sostenibles”, fundamentó el diputado nacional.
El panel fue moderado por el senador bonaerense Sergio Vargas, quien sintetizó el espíritu de la convocatoria: “Es fundamental promover una agenda de consenso centrada en los desafíos que enfrenta la Argentina para recuperar competitividad, impulsar la inversión y fortalecer el entramado productivo nacional”.
POLITICA
Máximo Kirchner comparó a Milei con la dictadura y aseguró que el “superávit energético” se logró gracias al peronismo

El diputado de Unión por la Patria (UxP) Máximo Kirchner comparó este sábado el modelo económico del presidente Javier Milei con el que desarrolló la última dictadura militar y sostuvo que el superávit energético actual se logró producto a las políticas del peronismo.
“Este modelo económico que ahora ejecuta Milei puede tener algunos matices con anteriores modelos económicos, pero el núcleo es igual al de la dictadura, es igual al del menemismo y es igual al del macrismo. Por ende los resultados son similares, parecidos o peores muchas veces”, expresó Máximo Kirchner al hablar en un congreso educativo en Mar del Plata.
En su discurso, planteó que le resulta sorprendente que el país “caiga cada tanto” en la tentación de pensar que ese tipo de políticas puedan funcionar.
“Estamos ante un nuevo fracaso del modelo económico, y por eso imaginar y transformar implica imaginar otra realidad a la que tenemos hoy. Tenemos que transformar estos tiempos de angustia”, arengó.
Por otro lado, criticó al ministro de Economía, Luis Caputo, al considerar que endeudó a la Argentina y que no destinó dinero para desarrollar obras en Vaca Muerta, como el Gasoducto Perito Francisco Pascasio Moreno, originalmente denominado Néstor Kirchner.
“Fue reelegido como ministro de Economía, ¿vieron que ya no reeligen más a los presidentes, pero al ministro de Economía lo reeligen? Vuelve Caputo, como volvió [Domingo] Cavallo también. ¿Vieron que los ministros de Economía tienen esa cosa de las reelecciones? Me acuerdo que en el gobierno de [Mauricio] Macri había endeudado a la Argentina a 100 años y se presentaba como un éxito de credibilidad en los mercados», prosiguió.
Asimismo, defendió la estatización de YPF impulsada por la exmandataria Cristina Kirchner y la construcción del gasoducto de Vaca Muerta.
“El superávit energético que tenemos hoy en Argentina es peronista. Vaca Muerta la recupera el peronismo, el gasoducto lo hace el peronismo. Por lo tanto, el superávit energético es peronista”, aseguró.
“¿Y cuándo deja de ser peronista? Deja de ser peronista cuando el Congreso de la Nación le saca la zona fría a cuatro millones de argentinos. Porque el gas está en nuestro suelo y el petróleo está en nuestro suelo«, agregó.
Aclaró de todos modos que no está en contra de que las empresas extranjeras puedan invertir y generar ganancias con los proyectos que se desarrollan en el país, aunque advirtió que debe existir un “límite”.
“No me parece mal que ganen plata. Me parece que tiene que haber límites, pero no un límite numérico que a uno se le ocurra. El límite es el sufrimiento de tu pueblo. Tiene que haber límites cuando tu pueblo y tu sociedad la pasa mal”, sostuvo.
En ese marco, llamó a los argentinos a “participar del crecimiento” de Vaca Muerta para que puedan generarse precios de nafta “acordes a un país productor” y valores de gas para que “las familias argentinas no mueran de frío en sus casas”.
Además, volvió a defender a Cristina Kirchner y, en tono electoral, expresó que contaba con la voluntad de que “haya un argentino en la Casa Rosada que vuelva a definir las políticas económicas en función de su pueblo, de su industria y de sus trabajadores”.
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POLITICA
Bullrich volvió a marcar diferencias con Milei y cuestionó la condena a periodistas en Formosa: “La libertad de prensa se respeta”

Patricia Bullrich volvió a marcar diferencias con el gobierno de Javier Milei tras el fallo que condenó a cuatro periodistas por realizar una cobertura en una comunidad originaria de Formosa. La jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza cuestionó la resolución judicial, apuntó contra el gobernador Gildo Insfrán y sostuvo que “la libertad de prensa se respeta”.
La senadora se pronunció a través de su cuenta de X, donde rechazó la sentencia que impuso cinco días de arresto —con posibilidad de reemplazar la pena por una multa— a los integrantes de un equipo periodístico que había viajado a la provincia para realizar entrevistas y registrar las condiciones de vida de una comunidad indígena.
“En Formosa, hacer periodismo puede costarte cinco días de arresto. ¿Pedir permiso para hablar con ciudadanos? ¿Qué clase de libertad y democracia hay en Formosa? La libertad de prensa se respeta”, escribió Bullrich. En el mismo mensaje responsabilizó a Insfrán y aseguró que el mandatario provincial considera que “la provincia y los formoseños le pertenecen”.
La postura de Bullrich contrastó con la que había expresado el Presidente un día antes. Javier Milei celebró la decisión judicial con un duro mensaje en redes sociales, donde calificó a los periodistas como “basuras inmundas con micrófono” y los acusó de “hacerle el juego a los corruptos de la alta política y sus amiguitos golpistas”.
POLITICA
Alberto Bochatey: “Francisco describió la Iglesia ideal para el siglo XXI; León XIV la vivió”

-Ahora no sé cómo llamarte, si Robert o León.
-Es problema tuyo…
Días después de su elección en Roma, el papa León XIV le dio esa respuesta simple y desacartonada al obispo argentino Alberto Bochatey, con quien había estudiado y compartido trabajos durante muchos años en la Orden de San Agustín.
La relación de confianza entre ambos se prolonga hasta hoy y Bochatey, de 71 años –la misma edad que el Papa-, confía en que los argentinos se enriquecerán con el mensaje que León XIV traerá en su visita pastoral del 8 al 11 de noviembre. Y considera que Prevost representa en su vida sacerdotal la Iglesia del siglo XXI que Francisco construyó en sus mensajes, gestos y discursos. “Una Iglesia pobre y para los pobres, en salida, misionera, una Iglesia que pise el barro. Cuando uno ve la vida de Robert Prevost, él no lo escribió, pero lo hizo”, reveló su amigo Bochatey.
-¿Cómo es el trato, finalmente: Robert o León?
-Obviamente, para mí, como sacerdote, como obispo, es el papa León XIV. Pero, como agustino, hace 40 años que es Roberto. Siempre que le escribo le pongo los dos nombres: querido León, querido Roberto…
-¿Cómo nació la amistad con Robert Prevost?
-Nos conocimos en los años 80, éramos jóvenes sacerdotes. Él estudiaba derecho canónico y yo, teología moral, pero vivíamos en la misma comunidad, en Roma. Prevost volvió después a Chicago y pidió ir de misionero a Perú. Y se fue a Chulucanas, en las montañas. Yo regresé a Buenos Aires. Ambos formamos parte de la Organización de los Agustinos de América Latina y el Caribe y allí compartimos actividades diversas, encuentros, retiros, preparación de documentos y muchas veces nos encontramos en comisiones, en viajes.
-¿Siguió el contacto cuando él fue a Roma?
-En septiembre de 2001, Prevost fue elegido superior general de los agustinos y permaneció en Roma doce años (dos períodos de seis años) y en 2010 me llevó allá, como superior del Colegio Internacional Santa Mónica, la casa de formación donde habíamos estudiado. Tres años después, Benedicto XVI me hizo obispo y volví a la Argentina como obispo auxiliar de La Plata. Prevost terminó al poco tiempo su período como superior general y le pidieron que se quedara en Roma. Pero quiso volver como misionero a Perú. En 2015 Francisco lo nombró obispo de Chiclayo.
-¿Cómo era la relación de Prevost con Francisco?
-Siendo obispo de Chiclayo Francisco le asignó tareas complejas. En 2020 lo nombró al mismo tiempo administrador apostólico en la diócesis peruana de El Callao, que enfrentaba una fuerte crisis interna, por tensiones clericales y pastorales que supo resolver.
-¿Francisco valoraba a Prevost por su capacidad para resolver conflictos?
-Lo fue conociendo y valorando con el tiempo. Cuando lo designó en Chiclayo, yo le agradecí que nombrara un obispo agustino. Y Francisco me miró serio y me dijo: “Ese hombre es una reserva moral de la Iglesia”. Tenía un concepto altísimo de Prevost. Años después lo llevó al Vaticano, lo puso al frente del Dicasterio para los obispos y lo hizo cardenal.
-¿Qué rasgos sobresalen en la personalidad de León XIV?
-Es un hombre de mucha interioridad. No es que sea tímido o callado. Es profundo. Habla poco, pero habla. Es simpático, fue un brillante estudiante y todos vemos ahora cómo se desenvuelve. Es divertido, deportista, una persona normal con grandes virtudes y una capacidad de escucha. Ahora que viene a la Argentina será muy importante que nos escuche y que nosotros lo escuchemos.
-¿Viajó a la Argentina más de una vez?
-Sí, conoce la Argentina, ha estado varias veces. Una de las misiones que tiene el superior general de la Orden de San Agustín es visitar todas las comunidades de los frailes. Prevost visitaba los países donde estábamos y en los dos períodos de seis años dio la vuelta al mundo dos veces. Ha estado en la India, en China, en Laos, en Vietnam, por todo el mundo. Tiene una visión de la Iglesia muy amplia, conoce los cinco continentes, habla cuatro idiomas, es muy preparado.
-¿Viajó a la Argentina para asistir a su ordenación episcopal?
-Sí, hizo visitas canónicas a la Argentina y vino para mi ordenación episcopal. A mí me nombró obispo Benedicto XVI, pero en febrero de 2013 él renunció y mi consagración fue el 9 de marzo de ese año, cuando la Santa sede estaba vacante y cuatro días antes de la elección de Francisco. Yo pedía que eligieran a un Papa que yo pudiera conocer, con el que me pudiera entender, y eligen a Jorge Bergoglio. Yo no pedía tanto… decía en broma. Cuando murió Francisco fue una pena muy grande y yo pensaba que se cerraba algo que nunca se iba a repetir: que el Papa conociera a uno por el nombre y apellido. Y a los pocos días eligen a mi compañero Robert Prevost, que me conoce más que Bergoglio. Tengo una responsabilidad muy grande de fidelidad al Papa.
-Bergoglio y Prevost celebraron una misa juntos en la parroquia San Agustín.
-Sí, eran dos futuros papas juntos. Fue en 2004, en un congreso de agustinología que hicimos en Buenos Aires. Prevost llegó como superior general de la orden e invitamos a Bergoglio, como arzobispo de Buenos Aires. Prevost fue también a los valles calchaquíes, donde tenemos las misiones de Cafayate, Salta y Santa María y también estuvo en Mendoza, en Buenos Aires y en Montevideo. Además, inauguró nuestro seminario en Devoto y la Biblioteca Agustiniana.
-¿En este viaje como Papa no tendrá un encuentro con los agustinos?
-Nosotros pedimos poder saludarlo como familia agustiniana, pero no hemos tenido respuesta. Viendo el cronograma, tan apretado lo veo difícil.
-¿Cómo evalúa la visita al Cottolengo Don Orione?
-La visita al Cottolengo es una maravilla. Es una obra fantástica, no siempre bien conocida ni reconocida. Asisten en forma integral a más de 400 personas y ahí está todo: hay pobreza, abandono, discapacidad, enfermedades, necesidades de todo tipo. Es un cuadro total de la mayor pobreza e indigencia de todo el país. Además, irá a la cárcel de Devoto. Visitar a los presos es un mandato bíblico. Me parece una agenda perfecta, por el poco tiempo que hay.
-¿Hubo algún hecho puntual que haya influido en Bergoglio para fijarse en él?
-Puede haber habido, yo no lo conozco. Pero sé que Francisco lo vio moverse. Bergoglio lo conoció en Buenos Aires. Incluso, el propio Prevost contó una vez que habían tenido diferencias de criterio en algún tema específico. Creo que Bergoglio evaluó lo que fue la vida de Prevost.
-¿En qué sentido?
-Francisco nos describió en sus discursos, encíclicas y documentos la Iglesia ideal para el siglo XXI, una Iglesia pobre y para los pobres, una Iglesia en salida, misionera, una Iglesia que pise el barro. Cuando uno ve la vida de Robert Prevost, él no lo escribió, pero lo hizo. Salió de Estados Unidos a la misión en Chulucanas, una Iglesia pobre total, en una zona sin agua corriente. Después de 12 años en Roma quiso volver a la misión. Todo eso que Francisco describió como misión de la Iglesia en este tiempo, él lo hizo.
-En Perú tuvo una acción muy decidida en defensa de las víctimas de los casos de abusos.
-Francisco ratificó la política de tolerancia cero que había iniciado Benedicto XVI y Prevost lo vivió en Perú. Siendo obispo le tocó varios casos. Actuó también en defensa de las víctimas en el caso del Sodalicio de Vida Cristiana, que finalmente Francisco suprimió. En el viaje a Francia que comenzó este viernes programó un encuentro con víctimas de abusos. León es muy claro.
-¿Qué desafíos tiene ahora León XIV en su papado?
-Los dos desafíos que puso en evidencia desde el primer día: la paz y la unidad. Cuando llega siempre saluda diciendo “la paz esté con ustedes” y tiene muy en el corazón el lema de su episcopado: “In Illo uno unum” (En el único Cristo, somos uno), una frase de San Agustín. La Iglesia sin unidad no es Iglesia. La comunidad es necesaria, justo en un tiempo en el que se exalta la individualidad. La gente quiere vivir sola, separada, no me molestes.
Mariano De Vedia,Papa León XIV,Papa Francisco,Conforme a
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