POLITICA
Milei cumple 1000 días de gobierno: expectativa por la economía, inquietud por las PASO y entusiasmo inesperado por Malvinas

Javier Milei cumple este viernes 1000 días como Presidente de la Argentina. Llegó a la Casa Rosada el 10 de diciembre de 2023 como un outsider que prometía dinamitar el sistema político con una motosierra en la mano y encara el último tramo de su gestión convertido en el dueño de un gobierno que ya atravesó más victorias que las que esperaban los partidos tradicionales y más derrotas que las que hubieran preferido en el espacio violeta. En el medio, un ajuste económico de una intensidad pocas veces vista acompañado por reformas profundas que convivieron con escándalos resonantes y peleas internas interminables.
Milei sigue gobernando con varias de las certezas, obsesiones y enemigos con los que desembarcó en Balcarce 50 hace mil días, aunque ya no está parado en el mismo lugar. El personaje disruptivo que podía atribuir cada inconveniente a la herencia recibida ahora carga sobre sus espaldas casi tres años de mandato; el economista que explicaba que el superávit fiscal iba a abrir las puertas de una etapa de prosperidad enfrenta una sociedad que reconoce buena parte del ordenamiento macroeconómico, pero mantiene dolores evidentes en el poder adquisitivo y el consumo; el líder que venía a acabar con “la casta” necesitó de muchos de sus representantes para construir músculo y no quedar aislado.
“Gobernar viene siendo agotador para nosotros”, se sincera ante Infobae uno de los ministros más populares cuando se le pide una evaluación de lo transitado hasta acá. Y remata: “Yo me quedo con el hecho de que, aun con nuestros infinitos errores, en las legislativas de 2025 conseguimos una victoria que confirmó lo que seguimos sintiendo: que una porción importante de la población todavía estaba y está dispuesta a renovarnos el crédito”.
En 1000 días pasó de todo. El primer mandatario liberal libertario de la historia vernácula, que asumió con apenas 38 diputados y 7 senadores propios, trazó un panorama sombrío y sin metáforas cuando, de espaldas al Congreso, analizó lo que le había dejado el trío Alberto Fernández/Cristina Kirchner/Sergio Massa. Pese a estar en franca minoría, aprovechó el envión de las urnas, autorizó una brusca devaluación y se apuró en lanzar un DNU de dimensiones inéditas que fue la antesala de la aprobación en general de una primera y complejísima versión de la Ley Bases.

Como era de esperar, ahí llegó el baño de realidad: la discusión artículo por artículo hizo estallar el texto original y dio el pie ideal para los insultos a los “traidores”. Aprendizaje: hubo que negociar. Con el transcurrir de los meses se alcanzó el primer superávit financiero anual en más de una década gracias a medidas como el congelamiento de las transferencias a las provincias y la pulverización de la obra pública. La pobreza subió a 52,9% y terminó bajando con fuerza. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) inició una senda descendente y el cepo se flexibilizó, con un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) mediante.
Se firmó un Pacto de Mayo que no fue más que un compendio de buenas intenciones, se eyectaron funcionarios, se firmaron vetos, se intentó completar la Corte Suprema, se afrontaron marchas multitudinarias, se armaron guerras con el Círculo Rojo. Las redes sociales se convirtieron en una cloaca. Quedó tiempo también para el escándalo LIBRA, para el expediente ANDIS y para los problemas patrimoniales de Manuel Adorni, además de las batallas intestinas entre Karina Milei y Santiago Caputo, una relación destruida con Victoria Villarruel y el ocaso de la sociedad con Mauricio Macri.
Sin embargo, en La Libertad Avanza (LLA) no están demasiado interesados en mirar hacia atrás: mientras completa 32 meses de gestión, buena parte de sus movimientos empiezan a explicarse por los 415 días que todavía los separan de las elecciones generales del 24 de octubre de 2027.
Hay una diferencia evidente entre el Milei de hace algunas semanas y el que llega a su jornada número 1000: volvió a salir. Después de un período en el que se recluyó en la Quinta de Olivos y evitó pisar su despacho de la Rosada, el Presidente llenó otra vez su agenda de reuniones, actos y viajes tanto al interior como al exterior. Es un movimiento que entusiasma a los que reclamaban mayor presencia política, pero que también aumenta los riesgos de exposición de un hombre que, cuando se aleja de los discursos preparados, levanta la mirada de sus hojas impresas y se quita los anteojos de lectura, suele transformarse en el principal vocero, comentarista y, eventualmente, generador de problemas de su propia gestión.

“La foto todavía sigue siendo mala”, reconoció en una de sus últimas presentaciones antes de completar la idea a su manera: “La película es la mejor de la historia”. Desde los atriles, el mandatario no se cansa de repetir su guion las veces que sean necesarias para anclar expectativas y desalentar cualquier pedido de cambio que huela a “populismo”. En estas horas, jugó fuerte en términos dialécticos y llevó su lógica binaria hasta el terreno electoral: “Si no ganamos, es porque como sociedad estamos decidiendo suicidarnos”.
El razonamiento que circula en su entorno busca que los habitantes de Argentina midan la experiencia libertaria por las catástrofes que evitó. En ese punto se cierran las grietas. Santiago Caputo posteó que Milei “salvó a la república de una muerte segura”. Martín Menem fue menos lúgubre, pero fue por la misma línea: “Nunca se va a hablar de lo que no pasó. Fueron cinco salvadas del arquero en el minuto noventa”.
La renovada hiperactividad presidencial encontró una “causa sagrada” por la que, juran cerca suyo, siempre trabajó sigilosamente: la soberanía sobre Malvinas. Consciente de las controversias que generaron en el pasado sus apreciaciones positivas sobre la ex premier británica durante la guerra de 1982 (“me siento muy identificado, en términos históricos, básicamente con Churchill, con Reagan y con Margaret Thatcher”) o sus opiniones sobre la autodeterminación de los pueblos (“anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros”), Milei apareció en cadena nacional y anunció una batería de medidas para sancionar e impedir las exploraciones de petróleo en ese territorio: “La Argentina no se quedará de brazos cruzados”, sostuvo. “Hagamos nuestras armas a un lado y mostremos un frente unido como nación”, sorprendió, conciliador. Para marcar la importancia del mensaje, grabado tras el encuentro con José Antonio Kast en Chile, el espacio violeta decidió que todos los ministros estuvieran presentes.
La jugada tiene un trasfondo geopolítico que el Gobierno observa con atención. Antes que nada, se dio 72 horas después de que Donald Trump abriera una inesperada puerta al admitir que Estados Unidos podría rever su histórica posición de neutralidad en el conflicto diplomático con Inglaterra. Es que desde hace meses la administración norteamericana utiliza la relación con Londres y la cuestión del Atlántico Sur como una pieza clave dentro de sus presiones para que el Reino Unido eleve su gasto en defensa y acompañe con mayor firmeza operaciones y objetivos estratégicos de Washington. Nadie en la Cancillería argentina da todavía por hecho un giro de semejante dimensión, pero entienden que cualquier hendija que se abra en una posición enquistada desde hace décadas merece ser aprovechada. Así, en el día 1000, Milei encontró también una oportunidad para envolverse en la bandera que sus detractores tantas veces le reprocharon no abrazar con suficiente entusiasmo.

Más allá de las actividades públicas, el inquilino del Sillón de Rivadavia decidió “dinamizar” su gestión haciendo, siempre de la mano de su todopoderosa hermana Karina, algunos retoques en el funcionamiento interno. El más concreto: las flamantes reuniones de gabinete de los lunes. La intimidad de esos encuentros permite comprender los pliegues del líder que enamora y descoloca a más de un colaborador fiel. Los invitados dejan los celulares afuera del Salón Eva Perón de Balcarce 50 antes de ingresar a un lugar casi en penumbras y refrigerado a 16 grados. Los habitués aprendieron otra regla no escrita: “Hay que hacer pis antes para no perturbarlo”, se ríe, pero no exagera, alguien acostumbrado a luchar con su vejiga. Cuando se cierran las puertas y no vuela una mosca, llega el monólogo. El Presidente habla, desarrolla sus teorías, baja línea y recién después algunos funcionarios designados ponen en común la letra chica de algunas de sus misiones.
Sobre un escenario o en la cabecera de una larga mesa, Milei sigue sufriendo dolores de espalda y, para colmo, por razones jamás explicitadas, ya no cuenta con las visitas frecuentes a Olivos de la kinesióloga Leandra Protolongo: los registros oficiales contabilizaron 72 ingresos a la residencia de la provincia de Buenos Aires que se cortaron abruptamente este año. El círculo más cercano al primer mandatario jura que ningún sufrimiento parece reducir la voluntad presidencial de recuperar centralidad.
El último mitin ministerial incluyó un largo elogio a Federico Sturzenegger, que puso por escrito en un artículo publicado en La Nación la tesis que mejor representa el pensamiento actual de LLA: ante el ruido, describió, un gobernante debe mantenerse fiel al rumbo y a sus ideas incluso cuando la oposición intente construir la sensación de que las cosas funcionan mal. No significa, concedió, que todo esté bien: una sociedad es un caleidoscopio de realidades buenas y malas. Pero la conclusión es inequívoca. Los datos, y no el clima, tienen que ordenar las decisiones. Traducido al lenguaje menos elegante de la mesa política: nada de patear el equilibrio de las cuentas públicas, nada de “plan platita”, nada de abandonar el corazón del modelo para comprar unos cuantos puntos en las encuestas.
Un estudio nacional de Hugo Haime & Asociados recién terminado pone esa rigidez frente a un espejo incómodo. Apenas el 11% de los consultados quiere mantener el actual modelo económico exactamente como está y otro 22% pretende conservarlo con algunas modificaciones. Del otro lado, 23% pide cambiarlo manteniendo algunos elementos y 42% modificarlo por completo. En total, 65% reclama algún tipo de viraje frente a 34% que se inclina por sostener el esquema. La sutileza está en lo que ocurre cuando se pregunta qué debería sobrevivir: 55% menciona una inflación baja y controlada, 33% que no haya piquetes ni cortes, 32% el control de los planes sociales y 30% la estabilidad del dólar. Es decir: cambiar no necesariamente equivale a volver atrás.
El mismo relevamiento permite mirar la otra mitad de la ecuación. Ante la consulta sobre qué debería mejorar, 73% reclama más oportunidades laborales y 51% aumentos salariales y paritarias libres. Los bajos salarios aparecen, además, como el principal problema de la vida cotidiana para 45% de los encuestados. La aprobación del Presidente quedó en 33% contra una desaprobación del 64%, mientras que 40% considera que la sociedad está triste y desanimada y 38% la percibe con bronca. Hay un dato que sintetiza todavía mejor los desafíos que enfrenta Milei: solo el 34% cree que, pese a las dificultades, el esfuerzo realizado valió la pena.

La radiografía explica por qué el Gobierno insiste en que los próximos meses serán definitorios. En el Palacio de Hacienda sueñan con llegar al tramo decisivo de 2027 con registros mensuales de inflación cercanos a cero y con una mejora de la actividad, el crédito y los ingresos que permitan mostrar alivio sin necesidad de violentar el dogma fiscal. El economista Antonio Aracre hizo llegar en estas horas una estimación especialmente agradable para los oídos oficiales: calcula que el IPC de agosto podría ubicarse alrededor del 1,5%.
Un paréntesis sobre Luis Caputo. El ministro también completa en este inicio de septiembre 1000 días consecutivos al frente de Economía y ya ocupa un lugar poco habitual para una tarea que se realiza sobre una silla eléctrica. “Toto” ya se quedó con el sexto puesto de permanencia en su cartera: lo superan Domingo Cavallo, José Alfredo Martínez de Hoz, Juan Vital Sourrouille, Roberto Lavagna y Roque Fernández, pero dejó atrás a Nicolás Dujovne y Martín Guzmán.
La marca es todavía más llamativa porque Caputo maneja una economía en la que conviven relatos incompatibles. Un informe de la consultora One618 que circula por relevantes edificios empresariales calcula, a partir de los precios del Merval, los bonos y el tipo de cambio, una probabilidad implícita de continuidad libertaria cercana al 70%. El número parece formidable para un oficialismo golpeado en las encuestas, aunque la propia consultora considera que semejante optimismo es excesivo cuando todavía falta más de un año para elegir Presidente. La macro sigue importando, pero cada vez más en función de la política: si la recuperación no llega a los hogares antes de que lleguen las boletas, el mercado también tendrá que recalcular. El reporte describe también la famosa Argentina “a dos velocidades”: los sectores exportables empujan mientras los ligados a la demanda interna tienen serias dificultades.
La reciente pelea con la Unión Industrial Argentina (UIA) condensó ese conflicto. En el Día de la Industria, la entidad reclamó la reducción del costo argentino, la reconstrucción del crédito, inversión en infraestructura y herramientas para competir ante la apertura económica. Aunque el titular Martín Rapallini trató de ser ecuánime, el vicepresidente de la organización abandonó cualquier protocolo y acusó al oficialismo de no conocer la industria: Guillermo Moretti definió a Caputo como “un trader que no sabe lo que es un torno”. El ministro no se quedó callado y contestó que es injusto obligar a los argentinos a comprar bienes de menor calidad a precios dos, tres o hasta cuatro veces superiores a los internacionales. La tesis del Gobierno es que está cambiando la matriz productiva y que petróleo, gas, minería, agro y nuevas inversiones terminarán generando demanda para otras ramas. “Todo bien, pero necesitamos sobrevivir hasta que llegue ese futuro”, ironizan los industriales.
Por eso el equipo económico empezó a habilitar herramientas que buscan generar movimiento sin traicionar la ortodoxia. Entre las decisiones ya tomadas aparecen la utilización de recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad como fondeo de largo plazo para créditos hipotecarios, la flexibilización de préstamos en dólares para empresas y mecanismos del Banco Central destinados a mejorar el funcionamiento del crédito justo cuando la morosidad se transformó en una nueva preocupación social. “Ni de cerca es un cambio de modelo, eh”, se apuran en aclarar en Hacienda.
Ahora, los estrategas partidarios tienen que hacer el resto. “La economía ayudó mucho tiempo a la política; ahora la política tiene que ayudar a la economía”, es un concepto que Luis Caputo viene repitiendo entre los integrantes del Gobierno. Eso significa aprobar leyes, reducir incertidumbre y, especialmente, llegar a 2027 con las reglas electorales que la Casa Rosada considera más convenientes para sus propios intereses.
Patricia Bullrich quedó en el centro de esa responsabilidad: la senadora prometió que el próximo 15 de septiembre comenzará en el Senado la discusión de la reforma electoral. Spoiler: hacia afuera, los libertarios dirán que van a defender el paquete completo; en privado, dicen en voz muy baja que si para conseguir los votos necesarios tienen que dejar capítulos tirados en el camino, están dispuestos a hacerlo. La obsesión es eliminar o, lo que es más probable, volver a suspender las PASO. No saben todavía si les alcanza.
El proyecto, presentado el 22 de abril, tiene bastante más que lo que suele destacarse: por caso, un artículo fundamental introduce modificaciones en la Boleta Única de Papel para permitir, si las provincias adhieren y las elecciones son simultáneas, un casillero que facilite votar todas las categorías de un mismo espacio. En paralelo, cambia requisitos para la conformación y supervivencia de partidos políticos, amplía las posibilidades de financiamiento privado, elimina el actual reparto estatal de espacios publicitarios y deja sin recursos específicos la elección de representantes al Parlasur. Entre sus pliegues aparece una curiosidad poco difundida: la eliminación de la obligatoriedad del debate presidencial, incorporada al sistema argentino en 2016. El paquete se completa con el proyecto de Ficha Limpia.
En la mesa política desconfían de los gobernadores, de sus emisarios y hasta de afirmaciones hechas en encuentros privados porque las negociaciones entraron en una etapa en la que, según una persona involucrada, “nadie dice realmente lo que está pensando”. Los mandatarios provinciales saben que su voto vale cada vez más a medida que se acerca el calendario electoral y también que las primarias pueden ser una herramienta fundamental para ordenar coaliciones que hoy no tienen conducción clara.
La matemática federal vuelve todo más enrevesado. Milei necesita convencer a gobernadores cuyos números están cada día más comprometidos por el ajuste nacional. Según el último análisis de Politikón Chaco, de Alejandro Pegoraro, las transferencias no automáticas a las provincias totalizaron en agosto $68.288 millones y sufrieron una caída real interanual del 66,4%, el peor registro para ese mes desde al menos 2005. Como si esto fuera poco, no hubo un solo peso de Aportes del Tesoro Nacional, aunque el fondo recaudó durante ese período $107.987 millones. La paradoja es difícil de esconder: La Libertad Avanza necesita que los caciques del interior le presten votos mientras Economía les retacea plata.
Diego Santilli intenta hacer lo que mejor sabe: equilibrismo. Sus últimos movimientos se concentraron en aceitar conversaciones con los mandatarios de la región centro porque sabe que Córdoba, Santa Fe y otros distritos de peso reúnen millones de votos que podrían ser decisivos para la reelección. Javier y Karina Milei empezaron incluso a suavizar la voluntad de competir contra todos los oficialismos provinciales sin excepción. El pragmatismo le vuelve a ganar una pelea de puños a la pureza.
El Congreso, de todas maneras, se encarga de recordarles todas las semanas que los acuerdos son frágiles. En Diputados, la oposición mantiene para el 9 de septiembre una sesión especial con la que pretende discutir el crecimiento del endeudamiento familiar, la morosidad y distintos proyectos sobre tarjetas de crédito y asistencia a deudores, pese a que el oficialismo intentó desactivar la convocatoria fijando un cronograma de tratamiento. En el Senado, el Gobierno ni siquiera logró dictamen para su Súper RIGI pese a haber aceptado modificaciones: PRO, radicales y Provincias Unidas reclamaron nuevas condiciones para favorecer a proveedores locales. El bloque de aliados funciona, pero no siempre obedece.
Y mientras Milei polariza con el peronismo y sus múltiples tribus, sus equipos estudian también lo que ocurre bastante más cerca de su propio electorado. En Olivos reciben informes periódicos sobre dirigentes, empresarios, ex funcionarios y figuras que podrían intentar armar una opción por la centroderecha. Miden conocimiento, intención de voto y potencial de crecimiento. Por ahora ninguno genera pánico. Pero ninguno es ignorado.
En su rosca cotidiana, los movimientos del PRO forman parte de los análisis periódicos de la Mesa Política. Entre los nombres que empiezan a circular aparece Hernán Lacunza, que intenta delimitar un territorio propio: afinidades con La Libertad Avanza, sí; identidad compartida, no. Esta semana cuestionó en una entrevista en las mañanas de Infobae en vivo una contradicción que considera difícil de defender: que el Gobierno se niegue a auxiliar deudores porque podría premiar comportamientos irresponsables mientras habilita beneficios fiscales que alcanzan a personas que no cumplieron con todas sus obligaciones tributarias. Después del llamado de Karina Milei a Mauricio Macri se concretaron dos reuniones para recomponer puentes, aunque el vínculo sigue lleno de desconfianza.
QSocial encontró una explicación concreta de por qué el segmento amarillo merece la atención de los violetas. Según su último trabajo, tres de cada diez personas que votaron a Milei en la primera vuelta de 2023 hoy desaprueban su gestión. Ese universo representa aproximadamente el 12% del electorado argentino. La consultora los bautizó “arrepentidos libertarios” y encontró que la ruptura no se produjo esencialmente por las formas del Presidente: 89% sostiene que el esfuerzo del ajuste no valió la pena y 91% considera que la gestión perjudica a los sectores más vulnerables. Es decir: conocían al personaje cuando lo eligieron; lo que cuestionan son los resultados.
¿Adónde pueden ir esos votos? Es el dato que más preocupa. El arrepentimiento no migra en bloque hacia el peronismo: Sergio Massa registra una apertura potencial del 40% dentro de ese universo y Axel Kicillof del 35%; Mauricio Macri alcanza el 27%; y Patricia Bullrich, medida por el estudio como figura del centro, el 25%. El propio informe advierte que no se trata de intención de voto consolidada, sino de disposición a considerar esas alternativas. Alcanza, sin embargo, para entender por qué Milei monitorea tanto a los enemigos de enfrente como a los vecinos de al lado.
El Presidente observa semejantes movimientos con una combinación difícil de encasillar entre seguridad, obstinación y desapego. La reelección es el objetivo que ordena prácticamente todas las conversaciones de quienes lo rodean, aunque él insiste ante algunos interlocutores en una idea que desconcierta por igual a fanáticos y estrategas: no tiene ningún drama en perder.
Milei asegura en público y confirma en privado que, si la sociedad decide que su proyecto no merece continuidad, podrá volver sin traumas a una vida de conferencias internacionales y libros sobre economía. No lo plantea como pose estoica, sino casi como un plan B perfectamente aceptable. Por estos días, de hecho, reserva una porción llamativamente grande de su cabeza para su nuevo proyecto editorial, que bautizó “La moral como política de Estado”. No hay todavía una fecha firme ni una organización cerrada para presentarlo, pero fantasea con hacerlo en un microestadio y cerrar el evento con su banda de rock.
La contradicción ofrece una postal adecuada para el día 1000. Todo el Gobierno empieza a trabajar para que Javier Milei pueda quedarse en la Casa Rosada hasta diciembre de 2031. El líder libertario, mientras tanto, dice estar preparado para subirse a un avión y volver a cobrar en dólares por explicar sus ideas alrededor del mundo. Faltan 415 días para saber cuál de las dos agendas se impone.
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POLITICA
Por los viajes de Milei y Villarruel, Bartolomé Abdala quedará a cargo del Ejecutivo la próxima semana

La próxima semana, Bartolomé Abdala, presidente provisional del Senado y senador de La Libertad Avanza, quedará al frente del Poder Ejecutivo nacional. La situación se dará por la coincidencia de los viajes internacionales del presidente Javier Milei y de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quienes cumplirán agendas oficiales en el exterior.
Según lo establece la Ley 20.972, cuando tanto el presidente como la vicepresidenta se encuentran fuera del país, la responsabilidad de la jefatura del Estado recae de forma transitoria en el presidente provisional del Senado. Por ese motivo, Abdala asumirá las funciones presidenciales hasta el regreso de Milei.
No será la primera vez que el legislador por San Luis ocupe ese rol. Entre el 8 y el 9 de diciembre de 2025, Abdala ya había quedado a cargo del Ejecutivo por los viajes simultáneos de Milei a Noruega y Villarruel a Madrid. En esa ocasión, el senador expresó en sus redes sociales: “Ante los compromisos internacionales del presidente Javier Milei y de la vicepresidenta Victoria Villarruel, tengo el honor de estar a cargo del Poder Ejecutivo. Es un orgullo inmenso para mí asumir esta responsabilidad histórica”.
La designación de Abdala como presidente interino marca un hecho poco frecuente: un representante de San Luis vuelve a ocupar la máxima magistratura, algo que no sucedía desde diciembre de 2001, cuando Adolfo Rodríguez Saá fue presidente entre el 23 y el 30 de ese mes.
Según pudo saber TN, durante su gestión transitoria, Abdala permanecerá en su despacho del Senado, cumpliendo las funciones correspondientes y sin salir de la ciudad de Buenos Aires. El senador estará a cargo del Poder Ejecutivo hasta el regreso de Milei, previsto para el sábado 3 de octubre.
Argentina Week con Javier Milei

Entre el próximo miércoles 30 de septiembre y el viernes 2 de octubre, el Presidente Javier Milei encarará una nueva gira internacional que lo llevará a París, Francia, para encabezar la segunda edición de la Argentina Week.
El jefe de Estado estará acompañado por parte de sus ministros, una docena de gobernadores y una delegación de empresarios, Javier Milei buscará mostrar el respaldo del círculo rojo nacional para ratificar el rumbo de su gestión y atraer a potenciales inversores globales.
El foro fue diseñado por la Embajada argentina en París que conduce Ian Sielecki.
Acompañarán al Presidente, la secretaria General, Karina Milei; los ministros Pablo Quirno (Relaciones Exteriores); Luis Caputo (Economía); Federico Sturzenegger (Desregulación), Juan Bautista Mahiques (Justicia); Mario Lugones (Salud); y el secretario de Comunicación y Medios, Fabián Fernández.
Entre los mandatarios provinciales confirmados que asistirán al evento organizado por la embajada argentina en Francia están: Rolando Figueroa (Neuquén), Ignacio Torres (Chubut), Alberto Weretilneck (Río Negro), Alfredo Cornejo (Mendoza), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Gustavo Sáenz (Salta), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Leandro Zdero (Chaco), Carlos Sadir (Jujuy), Marcelo Orrego (San Juan); Raúl Jalil (Catamarca) y Claudio Vidal (Santa Cruz).
Actividad de Villarruel

La vicepresidenta, Victoria Villarruel, participará del XII Foro Parlamentario Iberoamericano que se celebrará en Madrid los días 1 y 2 de octubre y reunirá a representantes parlamentarios de países iberoamericanos, y será inaugurado por el Rey de España Felipe VI.
La sesión inaugural se celebrará en el Congreso de los Diputados con las palabras de la presidenta de la Cámara, Francina Armengol, del secretario general iberoamericano, Andrés Allamand; el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares; y el presidente del Senado de España, Pedro Rollán. La inauguración terminará con la intervención de Su Majestad el Rey.
El Foro escuchará conferencias magistrales sobre algunos de los principales desafíos actuales para las democracias como el impacto de la inteligencia artificial, a cargo de la directora de la Fundación ELLIS Alicante, Nuria Oliver; el filósofo y ensayista Daniel Innerarity analizará las amenazas actuales a la democracia, como la fragmentación política, la polarización, la desinformación y los populismos; y el presidente de la Rada de Ucrania, Ruslan Stefanchuk, abordará las amenazas híbridas y la desinformación en un contexto de conflicto armado.
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Habrá intervenciones para abordar las brechas de igualdad de género y el presidente de la Asamblea de la República de Portugal, José Pedro Aguiar-Branco, explicará la importancia de la diplomacia parlamentaria ante los desafíos geopolíticos actuales.
Luego las sesiones de trabajo con la participación de la vicepresidenta, Victoria Villarruel, y de la delegación legislativa del Senado nacional, integrada por los legisladores Martín Goerling Lara (Pro), Sandra Mendoza (Convicción Federal), Natalia Gadano (Moveré Santa Cruz) y Maximiliano Abad (UCR). se trasladarán a la Cámara del Senado de España.
El viernes 2 de octubre, el Foro continuará en el Palacio del Congreso con una sesión plenaria en la que se presentarán las conclusiones de las cuatro sesiones de trabajo y tendrán lugar las intervenciones de los presidentes y jefes de delegación, donde se esperará el mensaje de Victoria Villarruel.
Bartolomé Abdala, presidente, Javier Milei
POLITICA
La economía suma malas noticias y el juego político del Gobierno no alcanza para contrarrestar el impacto

En apenas 72 horas, el INDEC difundió cuatro informes con números realmente preocupantes, todos de rubros sensibles. El martes, publicó el relevamiento de salarios y el miércoles, difundió los de ventas en supermercados, mayoristas y shoppings, en el mes de julio. El jueves, anotó el Estimador Mensual de Actividad Económica, también de julio. Y ese mismo día, el mayor sacudón fue producido por el registro de pobreza en el primer semestre de este año. Como primera reacción, el oficialismo intentó morigerar el efecto, argumentando cuestiones de coyuntura y ensayando comparaciones estadísticas. Poco, frente al cuadro señalado. Y con un agregado: el juego político más amplio de Olivos no logra amortiguar el impacto de la sucesión de noticias de la economía. Como agravante operan, además, las internas libertarias.
Para el oficialismo, la agenda política de esta semana incluía dos renglones principales, de distinta magnitud y por eso mismo, en este orden: el nuevo viaje de Javier Milei a los Estados Unidos, para asistir a la Asamblea General de la ONU, y el Congreso. El Gobierno sabía que iban a ser días de números negativos o al menos tenía indicios firmes, además de análisis de consultoras como los que anticipaban una suba porcentual en pobreza e indigencia -algo menos que el informe del INDEC- o registraban una nueva caída del consumo masivo en agosto. El punto es que no se trata de una cuestión de circunstancia.
La demanda cruzada entre política y economía es sabida. Los oficialismos apuestan a que los resultados económicos -y más básico, el bolsillo- motoricen los planes políticos, en este caso la reelección presidencial. Cuando ocurre lo contrario -con riesgo sobre la credibilidad- la demanda se invierte: la economía necesita que el juego político del Gobierno sostenga la expectativa y corra el eje del temario público.
El giro presidencial sobre Malvinas fue interpretado en ese contexto y es algo que genera malestar en Olivos. Rechazan ese cuestionamiento como “basura” opositora. Y sostienen que la movida del Gobierno expresa una “estrategia”, cuya elaboración habría comenzado desde la llegada al poder, y no el aprovechamiento -que no sería cuestionable en sí mismo- de la presión de Donald Trump sobre el laborista Andy Burnham.
De todos modos, Malvinas fue el centro de la presencia de Milei en la ONU, con escasa chance de un encuentro en paralelo con Trump, que al final no se produjo. En el discurso ante la Asamblea General, el Presidente ratificó de hecho el alineamiento internacional y buscó explotar su habitual tono más que áspero, aunque esta vez, frente a otra platea. Por eso mismo dejó una contradicción, al reclamar una intervención más efectiva del organismo mundial que acababa de descalificar.
El otro foco de interés político, para el círculo de Olivos, estaba puesto en las dos cámaras del Congreso. Esperaba aplacar en Diputados el tema de discapacidad y coronar proyectos en el Senado, después de algunos disgustos. Lo que ocurrió es significativo, pero no nuevo: las tensiones domésticas complican hasta la coronación de jugadas propias. Vale repasarlo.
El proyecto de Presupuesto 2027 incluyó un ajuste de tal magnitud en el área de discapacidad que fue calificado como un gesto de insensibilidad por socios de LLA. También provocó rechazo dentro del oficialismo, porque desarmaba el acuerdo que venía tejiendo en Diputados para tratar de ganarle la pulseada a la oposición, que había impuesto el tratamiento efectivo del tema. El cortocircuito fue serio, porque además realimentó recelos de aliados. Hubo rápidas tratativas, con atención directa de Martín Menem, y el oficialismo dio marcha atrás con ese tramo del Presupuesto para lograr dictamen.
Visto así, el Gobierno volvía a pagar costos por un daño autoprovocado, pero salía de un terreno de derrota y allanaba su camino para ir a la búsqueda de votos, con la mirada puesta en el tratamiento en el recinto. El clima doméstico -con proyección hacia socios y dialoguistas- volvió a enrarecerse en las últimas horas, cuando trascendió que el acuerdo para lograr dictamen es cuestionado especialmente por el equipo de Luis Caputo. Es decir, no se trataría de una historia cerrada.
El malestar inicial había sido expuesto por Patricia Bullrich. Otros, en cambio, optaron por la reserva. La senadora evitó ir a la cuestión de fondo y prefirió concentrar su descarga -con señal directa a Economía- sobre dos aspectos: el desconocimiento de la “mesa política” del oficialismo y el efecto desgastante en la relación con aliados y dialoguistas en general.

Los recelos y malestares tiñen buena parte de lo que sucede en el Senado. El oficialismo pudo celebrar esta semana que finalmente logró número para convertir en ley el proyecto que recorta subsidios al consumo de gas en zonas frías. En cambio, aprobó pero con modificaciones la reforma a la Carta Orgánica del Banco Central. Hubo un entendimiento, que incluyó al peronismo y tuvo a Bullrich como eje -en su condición de jefa del bloque violeta-, para modificar el requisito impuesto en el texto original del proyecto para remover a las autoridades del banco. Quedó establecida la mayoría absoluta (la mitad más uno de los votos). El Ejecutivo pretendía que fuera mayoría de dos tercios. El texto vuelve a Diputados y parece imposible revertir la decisión de la Cámara alta.
La senadora tuvo además otro gesto crítico -extensible a Jorge Macri-, respecto de la ofensiva sobre dos juezas -una porteña, Laura De Marinis, y otra de Lomas de Zamora, Marta Eba Pascual- que de diferente forma se pronunciaron en contra de la baja de la edad de imputabilidad de menores. Las dos decisiones fueron revocadas en el escalón de las cámaras. La senadora rechazó los planteos a favor del juicio político a las juezas y sostuvo que, más allá de su conocida posición en la materia, estas cuestiones deben ser resueltos en las instancias judiciales.
Por supuesto, la disputa entre Olivos y Bullrich no se circunscribe a estas últimas muestras de juego propio. Existen diferentes especulaciones sobre la apuesta de la senadora para las elecciones del 2027. Está claro, en cambio, que se trata de un proceso de construcción política. Y eso es lo que provoca tensión con el círculo de Olivos. El efecto aumenta cuando la economía hace crujir la realidad política.
La semana amplificó esas preocupaciones. El informe sobre salarios del mes de julio indica que el promedio de los trabajadores registrados -privados y públicos- estuvo dos décimas por encima de la inflación respecto del mes anterior y quedó 3,7 puntos porcentuales por debajo en la comparación interanual. Sólo la heterogénea franja de trabajo informal, siempre motivo de discusión, supera al IPC.
Los registros de julio sobre ventas en supermercados, mayoristas y shoppings expusieron números variados, con una mejora interanual en el último rubro. Sin embargo, los tres mostraron bajas en el acumulado de los primeros siete meses del año.
El informe del EMAE mostró caídas en relación con el mes anterior (-2,9%) y también en el registro interanual (-1,4%). Como viene sucediendo desde hace rato, algunos renglones como minería, producción agropecuaria, pesca -esta vez, de manera muy significativa- muestran crecimiento y otros como industria y comercio repiten caídas.
El peor dato, claro, lo aportó el informe sobre pobreza en el primer semestre de este año. Llegó al 32,3%, que traducido a nivel nacional representa dos millones más de pobres y eleva a 15 millones el total. Las cifras exponen un crecimiento en comparación con el primer semestre del 2025 (31,6%), una diferencia que es mayor si se toman los segundos seis meses del año pasado (28,2%).
Dos datos se destacan por encima de todo. El primero: se quiebra la línea de descenso anotada a partir del pico del primer semestre del 2024 y extendida hasta el final del 2025. El segundo, más de fondo: se afirma un piso duro de pobreza, alrededor del 30%. Declaraciones en la vereda libertaria -con arrastre de autocelebración- y condenas desde franjas opositoras -con aire de chicana- sólo agregan patetismo político. Se trata del peor registro de la realidad.
luciano ingaramo / comunicació
POLITICA
La Casa Rosada cuestiona el dictamen de la ley de Discapacidad y presiona para introducir cambios

Las tensiones internas por Discapacidad volvieron a aparecer en el Gobierno después de que La Libertad Avanza avanzara en Diputados con un dictamen que no fue convalidado por Economía, Salud ni Legal y Técnica. La Casa Rosada abrió ahora una negociación interna para intentar acercar posiciones antes de que el proyecto llegue al recinto.
“Avanzaron solos”, sostiene un funcionario cercano al equipo económico sobre la conducción parlamentaria. En ese sector aseguran que el Ministerio de Economía no aprobó el texto que terminó firmándose y que tampoco recibió el aval de las otras dos áreas que intervienen en la definición jurídica y sanitaria de la iniciativa.
Cerca de Karina Milei reconocen el problema y aseguran que están negociando con Economía para conseguir su respaldo. “Por ahora están en que lo vetan si sale así. Vamos a arreglar igual, pero a Javier y a Toto no les gustó”, explican en el oficialismo. La definición todavía no está cerrada.
El conflicto vuelve a exponer los problemas de coordinación que el Gobierno ya había reconocido en la discusión por Discapacidad. En la Casa Rosada admiten que el texto parlamentario avanzó sin un acuerdo previo de todas las áreas y que ahora buscan evitar que la diferencia vuelva a convertirse en una disputa pública.
La posición de Javier Milei, según funcionarios que conocen su postura, sigue más cerca de los cambios que el Ejecutivo incluyó originalmente en el Presupuesto 2027. Ese capítulo planteó modificaciones en el esquema de prestaciones y pensiones que luego generaron cuestionamientos de los aliados y obligaron al oficialismo a reabrir la negociación.
El nuevo dictamen tomó otra dirección. La Libertad Avanza consiguió 42 firmas frente a 36 del despacho opositor en el plenario de Discapacidad y Presupuesto, con apoyo del PRO, la UCR y bloques provinciales. Eso le permitirá al texto oficialista ser considerado primero cuando el tema llegue al recinto.
La iniciativa propone reemplazar la emergencia por un régimen permanente y mantiene varios puntos reclamados por los aliados: pensiones no contributivas, cobertura médica, compatibilidad con determinados ingresos laborales, universalidad del nomenclador, actualización de aranceles y un cronograma para pagar compensaciones adeudadas a prestadores.
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