POLITICA
Milei, el outsider de su propio gobierno

La gesta de Moisés es el espejo en el que Javier Milei cree ver reflejada su trayectoria en el poder. Al asumir, invocó a menudo el relato bíblico para pedir fe en su plan de ajuste: había que cruzar el Mar Rojo, atravesar el desierto y confiar en que del otro lado esperaba la Tierra Prometida. El paso del tiempo agrió la metáfora.
Esta semana recordó cómo, ante la demora en llegar al destino, al libertador del pueblo de Israel lo criticaban por todo: si se levantaba temprano, tarde o en hora. La sola elección de ese pasaje retrata el ánimo que invade al Presidente. Se siente incomprendido, acaso enojado con quienes lo han seguido y ahora dudan de él, pero imbuido de una certeza ciega en que debe perseverar en su camino.
Su reaparición después de 10 días de aislamiento en Olivos simuló un volcán en erupción. Volvió el Milei enfurecido, de insulto fácil, tono burlón y desprecio a todo lo que contraste con su mirada, sea una opinión, un sentimiento o un dato estadístico. Se plantó contra los que le piden empatía con los sectores sociales que sufren un deterioro de su calidad de vida. La economía, clamó, “está volando”. No caen los salarios, no hay cierre de empresas, la inflación ya empieza con cero, los deudores morosos no son tantos y en todo caso deben hacerse cargo de sus malas decisiones.
Los discursos que dio el jueves en el hotel Alvear y el viernes en Rosario mostraron a Milei como un electrón libre de su propio gobierno. Actúa con una lógica propia que desafía las estrategias que traza la mesa política presidida por su hermana Karina para enfrentar el deterioro de la confianza popular en la gestión libertaria.
Milei no está dispuesto a aceptar la “hipocresía” de que la “gente no llega a fin de mes” y a tratar a sus potenciales votantes como “menores de edad”, dijo en una charla con uno de sus colaboradores. “Yo no soy Macri, que gobernaba mirando encuestas”, suele enfatizar.
La disonancia entre su equipo y su alma indómita quedó expuesta en un episodio de los últimos días. El lunes, en el acto de homenaje a San Martín, leyó un texto protocolar que le prepararon en la oficina de discursos de la Casa Rosada, que tutela Santiago Caputo. Allí se coló una expresión que se interpretó como una señal de autocrítica, en sintonía con los intentos oficialistas de reconectar con los desencantados. “Si la libertad no muestra sus frutos, que son el bienestar y la prosperidad económica, la ciudadanía se olvida de su valor”, dijo.
Patricia Bullrich, en ejercicio de su rebeldía permitida, se subió al concepto y escribió: “Lo que necesitamos es más velocidad en los resultados para que el cambio se sienta en la vida cotidiana”.
Pero Milei no terminó conforme con el acto sanmartiniano. No le gustó la interpretación que se dio a sus palabras y tampoco las imágenes muy difundidas en las redes sociales sobre su forma de caminar, afectada por los dolores de espalda que lo tienen a maltraer más que lo habitual. El jueves en el Alvear, en la cumbre del Council of the Americas, se dispuso un operativo para que las cámaras de televisión no transmitieran sus movimientos al llegar. El escenario, como es habitual, se oscureció casi por completo en atención a la fotofobia del Presidente.
La hora que siguió fue Milei en estado puro. Como él mismo advirtió, ese discurso lo preparó durante días sin intervenciones ajenas, con el fin de explicar su visión sobre el crecimiento de la economía. Al día siguiente dedicó un tiempo similar a negar cualquier responsabilidad propia en el alza de la morosidad bancaria, que según sus ministros es uno de los motivos que impulsan la caída del Gobierno en las encuestas.
Apoyo colosal
El primer impacto que se sintió hacia dentro fue el respaldo monolítico a Federico Sturzenegger, el ministro de Desregulación, a quien la mesa política había decidido ponerle un límite en su reformismo después de la derrota legislativa por la extranjerización de tierras y el conflicto sindical que paralizó los puertos.
“Días atrás, en un momento, me empieza a estallar el teléfono y eran todas quejas, y yo, cuando leí las quejas, lo primero que dije es: conozco quién es la contraparte de esas quejas. Dije: ‘¡Qué buen trabajo está haciendo Federico!’ Cuando ustedes vean a un sorete, a una mierda humana, criticando a Federico, es porque le está tocando un negocio a un prebendario, a un chorro y a un corrupto”, dijo Milei. “¡Vamos por más!”, insistió para alegría del ministro a quien llama “Coloso” y es uno de los que más contacto personal tuvieron con él en los recientes días de aislamiento en la residencia presidencial. Quedó flotando una pregunta: ¿quiénes eran los que le hacían estallar el teléfono para criticar a Sturzenegger?
A los que le piden mostrarse comprensivo con los que sufren, Milei también les devolvió un misil al decir que es una “estupidez” hablar de “la gente que no llega a fin de mes”. Describió un plan económico sin fisuras y amasó los datos como si fueran arcilla húmeda.
Dijo que se planteaba hacer un recital para festejar lo que presentó como el cumplimiento de su promesa de que la inflación de agosto empezara con 0. En el salón del Alvear los aplausos no lo acompañaron más allá de la fila de los funcionarios. Milei había pronosticado una y otra vez que el indicador minorista estaría por debajo del 1% y que la inflación iba a ser “pulverizada” para esta fecha. El dato que ahora celebra fue el 0,8% de inflación mayorista de julio, un número que ya estuvo en el pasado más abajo sin que eso se reflejara luego en el índice que impacta en el bolsillo de la población.
El 19 de marzo, en Tucumán, fue la última vez que planteó el vaticinio: “Es de esperar que para el mes de agosto de este año la inflación minorista arranque con cero, les guste o no les guste”. El último registro minorista fue de 2,1% y se espera que agosto cierre en torno al 2%.
Se quejó también de los que hablan de cierre de empresas. “No mencionan las que abren”, denunció. Y teorizó que están cayendo empresas de un empleado mientras abren otras de 10 o más. El último dato oficial habla de 30.633 empresas menos en el transcurso del mandato actual. El número, por supuesto, contempla el resultado neto entre las que abren y cierran. La desproporción de empleados que mencionó el Presidente no aparece en ninguna estadística: si así fuera debería notarse una baja sensible en el desempleo, que en realidad ha crecido levemente en los últimos años, según el Indec. Milei asumió con 5,7% y el último registro fue de 7,8%.
A los empresarios que lo oían se les atragantó la parte del discurso en la que, para defender la apertura comercial, consideró “divertido” el cierre de la fábrica de neumáticos Fate y opinó, mientras hablaba de Techint, que “los hijos de puta prebendarios tienen que quebrar”. Echó culpas a los economistas, a los bancos, a los opositores y hasta encontró en la despenalización del aborto una explicación a las dificultades que encuentra su programa. Porque -dijo- afecta la tasa de natalidad “que permite la reposición” de población.
Milei describió el proceso de crecimiento como vigoroso e histórico, poco después de que el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, reconoció en público que el incremento de la actividad va “más despacio” de lo que el equipo económico querría y cuando el ministro Luis Caputo empezó a usar la palabra “reactivación” para explicar sus expectativas de corto plazo. Tal vez ahora la destierre de su vocabulario.
También negó la caída salarial que reflejan las estadísticas oficiales y la limitó a los sueldos de los empleados estatales. Usó un razonamiento curioso para justificar esa reducción, cercana al 20%: “Si yo dije que voy a achicar el Estado, ¿qué tendría que pasar con los salarios públicos? Caer”.
Se vio a un Milei histriónico, casi atormentado. Repitió dos días seguidos que lo atacan porque lo odian, pero añadió: “Hay cosas por las que yo también me odio a mí mismo”.
Tampoco se alineó con el intento de reconciliación con el Pro que inició Karina Milei cuando llamó a Mauricio Macri para sondear un acuerdo electoral. Dos veces aludió al gobierno macrista como un ejemplo de fracaso económico y lo adjudicó a “la mala gestión”. Lo aplaudieron pocos otra vez. Por suerte en la sala no estaba Caputo, ministro y funcionario central de aquella presidencia.
El impacto de Cerimedo
La descoordinación entre Milei y su gobierno llegó a un punto insólito con el caso de Fernando Cerimedo, preso en Bolivia bajo la acusación de ordenar un atentado contra su novia, Nadia Beller. Durante dos días la Casa Rosada se esmeró en explicar que Cerimedo no era asesor del Gobierno desde hacía siglos. “Tiene que investigar la Justicia”, dijo con el casete puesto el jefe de Gabinete, Diego Santilli, cuando lo forzaron a opinar. Milei, sin embargo, se pasó dos días replicando en redes sociales mensajes que ponen en duda el episodio y sugieren que es un montaje de la víctima para perjudicar a Cerimedo.
Acaso haya sido un mimo a su tropa de propagandistas digitales, hoy desmovilizados. Ellos, con el Gordo Dan a la cabeza, iniciaron su carrera en los medios de la mano de Cerimedo cuando el proyecto libertario todavía era una utopía. Cerimedo ha sido también el conector del primer Milei con los círculos de la derecha trumpista, cuando la campaña presidencial necesitaba fondos e impulso internacional. Quedó una deuda de gratitud con él, aunque Karina lo mandó al ostracismo cuando el consultor ahora preso se involucró de manera oscura en el caso de los audios en los que Diego Spagnuolo hablaba de coimas en el área de Discapacidad. 0 acaso solo fuera un reflejo de nostalgia. El sábado dio un giro, se despegó de Cerimedo y sugirió que en realidad era un agente del castrochavismo.
Los vaivenes discursivos son marca de la casa. Pero hoy pueden resultar una apuesta arriesgada.
El humor social se sostuvo durante dos años gracias a la confianza en el acierto técnico. El Presidente cumplió cuando dijo que su receta haría bajar la inflación. La insistencia en pronósticos que no se cumplen produce el efecto contrario: erosiona la esperanza en que la salida del desierto esté próxima.
Él se enoja con los que dudan. “¿Vamos a ser tan pelotudos de comernos las operetas del socialismo? O nos ponemos los pantalones largos o nos hundimos. ¿Quieren volver al populismo? Hay una solución: se llama Cuba”, toreó el viernes en Rosario. La lógica de “yo o el caos” explica en gran medida el alza del riesgo país argentino registrado en la última semana, a contramano del resto de los emergentes. Justamente por eso Luis Caputo hace tiempo dejó de hablar del riesgo “kuka”.
La sensación de incomprensión se filtra las palabras de Milei. Suele quejarse en privado de que está “salvando al país” y no se lo reconocen. Deja a su equipo trazar estrategias políticas para ganar, pero eso no impide su frustración. Todavía masculla bronca por haber tenido que sacrificar a Manuel Adorni en el altar de las encuestas negativas. Culpa a los periodistas, a quienes volvió a dedicarles casi 200 mensajes agresivos en redes sociales solo en los últimos cinco días. Una pena para los gurúes que le sugerían no insultar más.
La última versión de Milei se parece a la de siempre. Lo que cambió es el contexto. Irascible, dogmático y con una fe inquebrantable en sus ideas desafía las razones de la política y las lógicas de la demoscopia. Es un outsider entre los suyos.
Resta ver si aprendió el final de la historia que tanto lo obsesiona. Moisés cometió su error fatal cuando empezaron a acosarlo las quejas de su pueblo por la sed que sufría en el desierto. Él fue a hablar con Dios, y Dios le ordenó que le hablara a la roca para que brotara el agua enfrente de su gente. Pero, cansado de los reclamos, Moisés golpeó la roca con rabia en lugar de hablarle. El castigo divino cayó sobre él. Nunca pudo entrar a la Tierra Prometida que al final se abrió para los israelitas.
Esta semana,La economía, clamó, “está volando”,deudores morosos,acto de homenaje a San Martín,cierre de la fábrica de neumáticos Fate,Fernando Cerimedo, preso en Bolivia,mensajes que ponen en duda el episodio,Martín Rodríguez Yebra,Javier Milei,Inflación y precios,Conforme a
POLITICA
Milei reunió a su Gabinete, evitó hablar del triunfo de Lula, pero desafió: “Los argentinos elegirán entre el partido de la libertad vs. el del Estado y el pasado”

Pese a haber celebrado junto a su Gabinete la ventaja de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta, el presidente Javier Milei evitó referirse de manera directa al triunfo definitivo de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales de Brasil del pasado domingo. Según revelaron a Infobae desde el entorno del mandatario, el resultado no fue mencionado durante la reunión de este lunes, aunque hubo cuestionamientos a la estrategia electoral del líder del Partido de los Trabajadores (PT).
Durante el intercambio ampliado, que duró poco más de una hora en el Salón Eva Perón, el libertario concentró su exposición en la defensa del programa económico y en la necesidad de sostener el rumbo adoptado.
En ese marco, el mandatario dedicó varios minutos a criticar el “plan platita” que le atribuyen al brasileño y a insistir en que no habrá medidas electoralistas de cara a las elecciones presidenciales en el país de 2027. En las filas oficialistas consideran que una serie de medidas económicas impulsadas por Lula da Silva para incentivar el voto le permitieron al brasileño consolidar su triunfo.
“Hubo temas importantes como el 6×1, el dinero electoral y el miedo que genera la propuesta en las mujeres y en los jóvenes. Algunos van a poner las barbas en remojo acá”, planteó una fuente oficial en referencia a la decisión del actual presidente brasileño de reducir la jornada laboral.
Para explicar el silencio oficial, en Casa Rosada se amparan en un antecedente que data de diciembre de 2023, cuando el libertario le ganó el balotaje a Sergio Massa, candidato respaldado por Lula da Silva. “Itamaraty no dijo nada cuando ganó Javier (Milei)”, se escudó ante Infobae un integrante del Gabinete.
Sin embargo, el antecedente no es exactamente equivalente debido a que el mandatario brasileño publicó un mensaje en su cuenta de X, el 19 de noviembre de 2023, en el que celebró la elección argentina y le deseó “buena suerte” al nuevo Gobierno, aunque sin mencionar directamente a Milei. “La democracia es la voz del pueblo y siempre debe ser respetada”, supo destacar.
Pasado el mediodía, Milei quebró casi 20 horas de inacción digital para celebrar la confirmación de la visita al país del papa León XIV, que utilizó su cuenta para comunicarlo. “Alegría enorme”, expresó desde su usuario de X.
Durante el intercambio de este lunes, Milei les trasladó a sus funcionarios y principales colaboradores la necesidad de redoblar los esfuerzos para respaldar las medidas adoptadas y descartó modificar el rumbo de cara a los próximos comicios de 2027. “No vamos a corrernos ni un milímetro de las ideas de la libertad”, se lo escuchó decir en clave electoral.
En línea con esa defensa del programa, calificó de “inmoral e injusto” introducir incentivos económicos y cambios en el rumbo con el único objetivo de ganar elecciones. “No se hace grande a la Argentina nuevamente con la trampa o la viveza criolla”, sentenció el libertario, de acuerdo con una fuente presente en el encuentro.
Una fuente que asistió al encuentro confirmó que Milei se refirió a las elecciones de 2027 y planteó la disputa electoral en términos de una confrontación con el peronismo. “Por primera vez, los argentinos tendrán la posibilidad de elegir entre el partido de la libertad y la prosperidad versus el partido del Estado con todo su pasado por delante”, le atribuyen haber planteado.
Además de la discusión económica y electoral, el temario incluyó un análisis del escenario internacional y su impacto sobre los principales indicadores económicos. Al referirse a los conflictos bélicos entre Estados Unidos e Irán y entre Ucrania y Rusia, Milei abordó sus efectos sobre la oferta global y el precio del petróleo, así como las presiones alcistas sobre los precios y las tasas de interés
En materia legislativa, y con la agenda en suspenso, el mandatario pidió avanzar con el proyecto de aprobación del Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), la reforma electoral y la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional. Esta semana, la mesa política no se reunirá como sule hacerlo cada martes.
El silencio de Milei contrasta con su reacción tras la primera vuelta de las elecciones brasileñas. En la reunión de Gabinete del 5 de octubre, el Presidente había celebrado junto a sus funcionarios la ventaja de Flávio Bolsonaro y sostenido que el “plan platita” respondía a “recetas del pasado”.
En el plano interno, el Poder Ejecutivo también busca ordenar su agenda política, en medio de las diferencias que volvieron a quedar expuestas entre Milei y algunos referentes del oficialismo. En las últimas horas, la senadora Patricia Bullrich volvió a marcar diferencias con Javier Milei y tomó distancia de sus dichos. Esta vez, cuestionó al mandatario por sus declaraciones en la Fundación Faro y sostuvo que había cruzado “un límite” al hablar de “quemar periodistas en la hoguera”.
Desde la Casa Rosada le bajan el precio al contrapunto y aseguran que la ausencia de la legisladora en la reunión de este lunes fue por “motivos personales”. Tampoco estuvo el ministro de Defensa, Carlos Presti, de viaje.
Participaron de la reunión de hoy el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el canciller, Pablo Quirno; y los ministros Juan Bautista Mahiques (Justicia); Alejandra Monteoliva (Seguridad); Sandra Pettovello (Capital Humano), Mario Lugones (Salud); Federico Sturzenegger (Desregulación y Transformación del Estado) y Luis Caputo (Economía).
También dieron asistencia el vocero presidencial, Adrián Ravier; la secretaria Legal y Técnica de la Presidencia, María Ibarzabal Murphy; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el presidente del Banco Central, Santiago Bausili; el asesor presidencial, Santiago Caputo; y el secretario de Comunicación y Medios, Fabián Fernández.
South America / Central America,Elections / Voting
POLITICA
Emilce Cuda: “El Papa no es un líder político; su objetivo es buscar la reconciliación”

CÓRDOBA.− Emilce Cuda es una de las voces argentinas con mayor proyección en la discusión sobre el vínculo entre religión, política, trabajo y economía dentro de la Iglesia Católica. Teóloga laica, especialista en moral social, es secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina (PCAL) del Vaticano, un cargo al que fue designada por el papa Francisco y en el que trabajó codo a codo con quien entonces presidía esa institución: el cardenal Robert Francis Prevost, hoy León XIV.
En una entrevista con , Cuda anticipa lo que serán los ejes del viaje que hará el Sumo Pontífice a la Argentina, entre el 8 y 11 de noviembre. “El Papa no es un líder político. El mensaje de León XIV, como habría sido el de Francisco, será de reconciliación”, remarca.
Cuda construyó su trayectoria intelectual alrededor de una pregunta central: cómo debe responder la Iglesia a las condiciones concretas en las que viven, trabajan y se organizan los sectores populares. Estudia e interpreta una tradición de pensamiento latinoamericano que pone en el centro a los trabajadores pobres, la dignidad humana, la justicia social y la participación popular.
De visita en Córdoba, donde recibió el doctorado honoris causa por la Universidad Católica de Córdoba, participará de un conversatorio organizado por esa institución y dará una clase en la Universidad Provincial de Córdoba. Cuda es doctora en Teología por la Universidad Católica Argentina (UCA), estudió Filosofía en la Universidad de Buenos Aires y cursó estudios de economía y negocios. En 2022 fue nombrada por Francisco en la Pontificia Comisión para América Latina y, en enero pasado, León XIV la designó, además, consultora del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso.
−¿Cómo es ser argentina, teóloga y funcionaria de la Santa Sede?
−Es un premio, algo inesperado. Ya estar en la Santa Sede es un privilegio dentro de la Iglesia. Pero hay algo que a veces tengo que aclarar: no soy una embajadora de la Argentina ante la Santa Sede. Trabajo para otro Estado, que es la Santa Sede, y me ocupo de toda América Latina, no solamente de la Argentina. Es decir, de Sudamérica, Centroamérica y el Caribe.
−Llegó a la Curia Romana durante el pontificado de Francisco…
−Fue él quien me convocó, no lo conocía personalmente. Lo conocía porque era el arzobispo de Buenos Aires, pero no trabajaba con él acá.
−¿Por su recorrido en la Comisión Pontificia para América Latina y su trabajo con Prevost, se la puede definir como una suerte de puente entre dos pontificados?
−No soy un puente entre dos pontífices, porque eso me pondría en un papel protagónico. Nosotros estábamos ahí y Prevost fue elegido Papa. Lo importante es entender que la Iglesia es global y que quienes trabajamos en ella, independientemente de nuestro país de origen, somos parte de esa Iglesia. La función de la Curia Romana es conectar el territorio con el Papa.
−¿Cómo fue trabajar con Prevost? ¿Cuál es su mirada sobre América Latina?
−Muy comprometido. Para entenderlo hay que explicar cómo está organizada la Santa Sede. Los dicasterios son como los ministerios de un país y el prefecto sería el ministro. Dentro del Dicasterio para los Obispos, donde se nombran las autoridades eclesiales de los distintos territorios, funciona la Comisión para América Latina.
Es una particularidad nuestra: solamente América Latina tiene una comisión de este tipo; no hay una comisión equivalente para los demás continentes. Esto responde a las particularidades de nuestra región, que en algunos momentos de la historia no fueron tan felices y en otros resultaron más productivas. La visión de Francisco y después de Prevost, como presidente de la Comisión, fue que su finalidad debía ser el cuidado de la vida y el desarrollo de las iglesias particulares de América Latina, tal como establece la Constitución de la Curia Romana, Praedicate Evangelium. Promover y profesar la doctrina social de la Iglesia y el Evangelio no puede interpretarse como la construcción de un liderazgo político opositor”
−¿Qué peso tiene América Latina en la Iglesia?
−Cuando hablamos de Iglesia no nos referimos solamente al clero, como muchas veces se piensa, sino a todo el pueblo de Dios. América Latina tiene una importancia particular dentro del catolicismo. Allí vive la mayor cantidad de católicos y Brasil tiene la conferencia episcopal más grande del mundo, con alrededor de 500 obispos. Además, nuestro continente aportó nuevos pensamientos teológicos y, a diferencia de lo que ocurrió en otros lugares, en América Latina se encarnaron. La Iglesia tomó seriamente los cambios que propuso el Concilio Vaticano II y se organizó, tanto en su clero como en el pueblo de Dios, a partir de esa nueva concepción que los obispos pensaron en 1965.
−¿En una región tan heterogénea, cuáles son los ejes comunes que impulsa la Comisión para América Latina?
−Tenemos un programa que se llama Construyendo Puentes (Building Bridges). Cuando llegué a la Santa Sede, Francisco me pidió conectar las Américas. Está la idea de la patria grande latinoamericana, pero también la de una América unida, porque tenemos muchas riquezas y muchos problemas comunes que solamente podemos resolver si aprendemos a caminar juntos. El programa busca conectar Norteamérica, Centroamérica, el Caribe y Sudamérica. Para eso trabajamos sobre tres puentes, a partir de actores que ya están organizados en el territorio. El primero es el de las universidades. Se construyó conectando instituciones desde Canadá hasta la Argentina, y desde Brasil hasta Perú. Allí se desarrollaron muchas actividades, no solamente académicas.
−¿Cuál es el segundo?
−Es el puente con los trabajadores. El 12 de septiembre tuvimos en el Vaticano un gran encuentro, después de cinco años, que reunió a los secretarios generales de las centrales sindicales de los tres continentes, a los presidentes de las cámaras de comercio, a representantes de organismos internacionales, como la Organización Internacional del Trabajo, la Organización de los Estados Americanos y la Organización de Estados Iberoamericanos, y a los bancos regionales.
El trabajo consiste en sentarlos a todos en la misma mesa. Es una tarea de la Comisión para América Latina que tiene que ver directamente con la vida de la gente. La “vida buena y en abundancia”, como enseña Jesús en el Evangelio, requiere colaboración. Como dijo un profesor en Luján, “el milagro hay que hacerlo”. No se trata de esperar que suceda: hay que construir las condiciones para que ocurra. América Latina y todas las Américas tienen una enorme riqueza, no solamente natural, sino también humana e intelectual.
−¿En un mundo convulsionado, en el que algunos líderes parecen más dispuestos a gritar que a dialogar, es más difícil construir consensos?
−No sé si tiene que ver específicamente con los líderes que gritan. Tiene que ver con la cultura. Estamos en una cultura con mucha agresión y no es fácil decirle a la gente que no sea agresiva. La gente está presionada por las deudas. Vivimos en un continente totalmente endeudado. Todos tenemos deudas, aunque no debamos nada en el almacén de la esquina. Las deudas que asume un país son responsabilidad de todos sus habitantes y las pagan todos. Cada niño que nace en América Latina está endeudado. Esa deuda se paga de una manera indirecta, poco visible, pero uno de sus síntomas es que la gente pierde la paciencia y se vuelve agresiva. Por eso, decir simplemente que tenemos que tratarnos con amor no alcanza. Hay que avanzar con soluciones institucionales.
−¿Cuáles son esas soluciones?
−La Iglesia no tiene esas soluciones, pero sí puede ponerlas sobre la mesa e invitar a los comensales a dialogar. Después está la capacidad de cada uno de quienes se sientan a esa mesa para sostener el diálogo. El papa León dijo algo muy importante en su discurso del 12 de septiembre: “Hay que tener la capacidad de sentarse con quienes tienen necesidades e intereses distintos, pero también la fortaleza de no levantarse de la mesa, aunque lo que uno escuche no le guste”.
La gente está presionada por las deudas; vivimos en un continente totalmente endeudado”
−¿Ese planteo expresa una continuidad entre Francisco y León XIV?
−Es la continuidad de un proyecto que comenzó con Francisco y que Prevost acompañó cuando fue nombrado cardenal y prefecto. Ahora continúa como Papa. Pero, en la Argentina, cada vez que la Iglesia hace un planteo de este tipo aparecen interpretaciones políticas. Cuando estaba Francisco eso ocurría todavía más porque se ponía el acento en que era un Papa argentino.
−El cardenal Ángel Rossi, de Córdoba, suele decir que nos perdimos a Francisco porque nos quedamos con sus gestos y no con lo que realmente era, ¿coincide?
−Es una reflexión importante: hay que ir más allá de los gestos y comprender el contenido de su pensamiento.
−¿Cómo responde la Iglesia a quienes interpretan estos planteos como posiciones partidarias o la identifican con una determinada corriente política?
−El planteo de León XIV es el del magisterio de la Iglesia. A diferencia de otras confesiones y de otras expresiones cristianas, la Iglesia Católica no se limita a asistir a los pobres: tiene un corpus doctrinal. Esto es central en el magisterio actual y en la nueva encíclica. Como cristianos, ayudamos. La colecta está en el origen de las iglesias. Pero el catolicismo es mucho más que eso. Yo puedo ayudar a mi vecino y darle algo de lo que tengo, pero, al mismo tiempo, el catolicismo impulsa la institucionalización de esa solidaridad. La solidaridad también son instituciones.
−¿Cómo es esa institucionalización?
−La ética teológica busca afirmarse y convertirse en ley. El ejemplo está en la historia de los últimos 200 años y en la participación del catolicismo en la conformación de los sindicatos y en el acompañamiento de las luchas por los derechos de los que hoy gozamos todos, incluso quienes critican a los sindicatos. Uno de esos derechos es el descanso semanal pago. Esas luchas costaron vidas y fueron acompañadas por sacerdotes. Pero el compromiso no corresponde solamente a los sacerdotes y los teólogos. Hay economistas, políticos y médicos que actúan a partir de principios católicos y cristianos, especialmente de la doctrina social de la Iglesia. Esa doctrina no consiste solamente en ayudar a quien tenemos al lado, sino en buscar mecanismos que permitan organizar la sociedad, concibiendo al Estado como un bien común.
−Se banalizó el concepto de bien común?
−No siempre se le da un contenido concreto. Los economistas que actúan desde esos principios trabajarán en planes económicos; los científicos, en planes científicos; y los sacerdotes y teólogos, en la promoción del Evangelio a través de las herramientas del magisterio social. La Iglesia no se sienta a una mesa para ofrecer una solución política o económica específica.
−¿Cómo se traduce esa doctrina en políticas concretas?
−Necesitamos un programa alternativo que hoy es la encíclica Magnifica Humanitas, de León XIV. Allí hay un programa cultural. No es un programa político, ni económico, pero sin ese programa cultural ningún programa político o económico puede concretarse, ni a derecha ni a izquierda. Se necesita esa cultura. Nosotros la llamamos conversión: hay que volver a convertirse. No alcanza con modificar determinadas decisiones o estructuras si no existe una transformación cultural que permita sostenerlas.
−¿Los desafíos para hacerlo son hoy mayores?
−Siempre fueron grandes. A Jesucristo lo mataron. El camino del Evangelio es el camino del martirio. La valentía consiste en enfrentarlo y estar dispuesto a dar la vida por los otros. Eso fue lo que hizo Jesucristo y es lo que nosotros intentamos imitar. No es fácil.
−¿Cuál cree que será el mensaje de León XIV para la Argentina?
−El mensaje de León XIV, como habría sido el de Francisco, es el mensaje de un pontífice. Siempre es un mensaje de conciliación y reconciliación. Esto es importante porque existen muchos sistemas éticos, pero la ética teológica y la ética católica no tienen como finalidad controlar qué es lo bueno y qué es lo malo. Su objetivo es buscar la reconciliación. Ese es el fin de un sacerdote y de su prédica, en la medida en que sea posible. No somos dioses: hacemos lo que podemos. Tampoco hay que condenar a las personas que no pueden hacer más de lo que hacen. La reconciliación es el objetivo de la prédica y de la ética católica, y León XIV lo ha repetido muchas veces. Él tiene muy claro que debe buscar la reconciliación.
−¿Cómo evita la Iglesia quedar atrapada en la lógica de identificar su mensaje con un partido político?
−El Papa no es un líder político, aunque quieran ponerlo en ese lugar. No hablo solamente de la Argentina, sino de lo que ocurre a nivel global. En un momento de crisis de representatividad, se intenta colocar al Papa en el lugar de quien representa a la oposición. Pero esa no es la figura de un pontífice. Tampoco fue el deseo de Francisco, ni es el de León. Hay que moverse, casi como un boxeador en un ring, para evitar que lo pongan permanentemente en esa posición. El Papa no va a ser eso. Su tarea es buscar la reconciliación. Por eso, el mensaje será amoroso, de reconciliación. Promover y profesar la doctrina social de la Iglesia y el Evangelio no puede interpretarse como la construcción de un liderazgo político opositor.
−También estará la parte que pongan quienes reciben al Papa en Latinoamérica…
−Efectivamente, no depende exclusivamente del Papa, ni de León, ni habría dependido de Francisco. Depende de que la comunidad católica argentina tenga la grandeza de escuchar ese mensaje y acompañe la construcción de un discurso nuevo. Eso no significa renunciar a una posición política que, por supuesto, hay que tener, porque la política es la forma más alta de caridad. Pero, como católicos, tenemos el deber de construir una civilización del amor, como plantearon los pontífices que impulsaron esa idea.
−¿A qué América Latina llega León XIV?
−A una América Latina que forma parte de un mundo que está buscando un nuevo orden a partir del caos. Eso ocurre en la historia cada vez que hay saltos tecnológicos o cualitativos. Todo lo que vemos y a lo que ponemos distintos nombres vinculados con el mal, lo diabólico o la corrupción no alcanza para definir la situación que estamos viviendo. Por eso, la encíclica se presenta como “doctrina social de la Iglesia en tiempos de Inteligencia Artificial”. Estamos frente a un salto tecnológico que no es solamente cuantitativo, sino cualitativo. Esa transformación pone en crisis las herramientas que hasta ahora resultaban eficaces para organizar la sociedad. Es una situación global, no solamente latinoamericana.
−¿Qué particularidades tiene la región en ese escenario?
−Uno podría decir que es el continente con mayor desigualdad económica. Pero también tenemos que mirar las consecuencias de un sistema económico que mata, como decía Francisco, a través de los desastres naturales. El aluvión no esquiva la casa de los ricos. La inundación tampoco. Algunos estaremos endeudados, y hoy todos están endeudados, pero también estamos amenazados por esta crisis ecológica y social. No es un problema exclusivo de América Latina. Sin embargo, este todavía es un continente de paz. Nuestros pueblos son pacíficos. Si vemos las imágenes de lo que está ocurriendo en Europa, podemos reconocer esa particularidad. América Latina tiene algo para ofrecer al mundo, una capacidad de organización que todavía necesita desarrollar. Esa es también una tarea pendiente para nuestros pueblos.
ejes del viaje,Gabriela Origlia,Papa León XIV en la Argentina,Conforme a
POLITICA
La Justicia rechazó el pedido de excarcelación de Ariel Vallejo, el financista cercano a Chiqui Tapia

La Justicia rechazó la excarcelación de Ariel Vallejo, el financista cercano al presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia. El empresario quedó preso la semana pasada después de presentarse en el juzgado, luego de que ordenaran su captura, por el delito de lavado de dinero.
La decisión la dispuso el juez federal de Lomas de Zamora, Juan Tomás Rodríguez Ponte, luego de la presentación del abogado del detenido, Pablo Parera, que había pedido arresto domiciliario y vigilancia electrónica para su cliente.
El magistrado advirtió sobre un “riesgo concreto de fuga” de Vallejo. El magistrado ordenó la semana pasada la detención del financista, luego de que no encontraran al empresario en el domicilio que había informado a la Justicia.
Rodríguez Ponte consideró que “la propia conducta del imputado en punto al incumplimiento de las obligaciones impuestas valoradas en conjunto configuran un riesgo concreto de fuga que torna aplicable la revocación de su libertad”.
POLITICA17 horas agoCFK, Axel Kicillof, Sergio Massa y otros referentes del PJ celebraron el triunfo electoral de Lula da Silva
ECONOMIA2 días agoEl riesgo país volvió a superar los 700 puntos y la volatilidad internacional golpeó a los bonos argentinos
DEPORTE2 días agoJulián Álvarez le dio el triunfo al Atlético Madrid y terminó con otra extensa racha negativa: el gesto de los fanáticos

















