POLITICA
Milei no se moverá de la ortodoxia y pide paciencia hasta que la inflación se desplome

Actividad e inflación. En los pasillos del AmCham Summit que se realizó este martes no se hablaron de otros asuntos. O, cuanto menos, no faltaron en las charlas de café de los empresarios y políticos que asistieron al habitual foro de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina. Y es que, tal y como había adelantado el ministro de Economía, Luis Caputo, a primeras horas de la mañana ya se sabía que el dato del Índice de Precios al Consumidor (IPC) iba a ser negativo.
El 3,4 % mensual revelado por el INDEC llevó a que el mismo Javier Milei se sincerara de que el número estaba arriba de lo esperado por las previsiones oficiales. “El dato es malo. No nos gusta, ya que la inflación nos repugna”, comenzó en un tuit publicado minutos después de que se informara la cifra. Pero dentro de la negatividad del asunto, explicó que había razones para entender lo sucedido. “Esperamos que a futuro la inflación retorne a su sendero decreciente. Hoy lo explicaré en AMCHAM”, escribió.
Milei cerró el foro empresario por el cual pasaron líderes de empresas multinacionales y nacionales, funcionarios del Gobierno, gobernadores y legisladores nacionales. No dio el discurso que esperaba brindar, sino el que parecía que le pedían los asistentes. “Hoy lo que tenemos es incertidumbre sobre el nivel de consumo y el alza que hubo en los precios”, explicaba la directora de una importante compañía de consumo masivo.

Como pocas veces, Milei comenzó con un sincericidio: “Habitualmente los políticos cuando reciben un mal dato suelen fingir demencia o hablar de cualquier otra cosa. Nosotros tendríamos un montón de cosas buenas para hablar el día de hoy, pero como soy Milei y detesto la forma de hacer las cosas de la política tradicional, y como odio la inflación, y como el dato no me gustó y me repugna, voy a hablar de inflación”.
Aunque no es muy reconocido, hay que convalidarle una extraña paradoja en las actitudes del Presidente: pese a que se caracteriza por su intransigencia ideológica, en momentos críticos tiene espacio para la reflexión de la marcha de las cosas.
En el Gobierno marcan que un acontecimiento parecido al ocurrido ayer sucedió en otro momento determinante de su gestión: en el discurso posterior a la derrota electoral en la provincia de Buenos Aires en manos del peronismo. En ese momento, prometió corregir errores, pero ratificó el plan económico.
En este caso, Milei revalidó las decisiones que tomó junto a su gabinete económico, pero indicó que los errores no vinieron mayoritariamente de sus políticas, sino de shocks externos y contingencias ocurridas durante el último año.
No por eso fue casual que dijera ante la audiencia empresaria -a sabiendas de que sus declaraciones también serían replicadas por los medios nacionales para la sociedad- que “lo único que tenemos que tener es paciencia”. “El caso argentino nos indica que no nos podemos mover de la ortodoxia. Nos vamos a atar al poste para evitar escuchar los cantos de sirena. Y si nos sale mal, no pasa nada. Nos iremos a casa”, concluyó su alocución.
Milei primero diagnosticó que la dinámica inflacionaria tiene su origen en “dos shocks de características descomunales” a mediados del año pasado. Recordó que la inflación en mayo fue de 1,5 % luego de las elecciones porteñas y que, con vistas al posible resultado libertario en las elecciones posteriores, “comenzó un ataque feroz de la política al corazón del modelo” con leyes que intentaron movilizar más erogaciones del Presupuesto y que amenazaban con la sostenibilidad del superávit fiscal.
“Argentina tuvo una corrida que en otro momento de la historia hubiera volado por los aires. Pero eso no pasó. No solo eso, sino que recibimos un respaldo significativa en las elecciones. Por lo tanto, la gente sabe que no queremos volver al pasado y que si seguimos lo que estamos haciendo, las cosas tarde o temprano van a estar bien.
¿Qué dijo sobre la actividad? Milei culpabilizó a un “ataque especulativo” de la oposición en el marco de la campaña electoral al enfriamiento en la actividad económica. Dijo que durante el año pasado se podría haber crecido un 7 % y que ese factor fue clave para que se recortara a 4,2 %. “Las tasas volaron por los aires, el Riesgo País creció a 1500 y el tipo de cambio se acercaba al techo de la banda. Con Toto [Caputo] ya avisábamos que esa caída en la demanda de dinero iba a impactar en la inflación”, explayó.
A ese componente, el Presidente marcó que se le sumaron efectos estacionales como los aumentos en el componente de educación, el crecimiento en el precio de la carne y en el combustible, esto último a partir del incierto panorama externo. “Superados todos los efectos adicionales, la inflación va a caer”, afirmó.

Para dar un mensaje esperanzador, Milei marcó: “Les tengo una buena noticia. Ahora la demanda de dinero empezó a crecer. Esta sube cuando aumenta la actividad económica. Los datos de marzo muestran que la actividad empezó a crecer. El RIGI está volando de la cantidad de inversiones que están viniendo. El crédito también incrementa. Empezamos a recomponer el capital de trabajo. La inflación para delante se va a derrumbar. Y la actividad va a volver a niveles previos a los que teníamos al ataque de la política.”
En el apartado más sentido de su discurso y a viva voz, Milei contó que en la última reunión de Gabinete dio la orden de que la motosierra no se detenga y siga habiendo recorte del gasto fiscal para tener la posibilidad de disminuir los impuestos: “No vamos a ceder un ápice en la motosierra y en la política monetaria, no nos vamos a mover un ápice de la desregulación. No vamos a hacer lo que salga de nuestro manual de lo que está bien”, dijo. Fue en ese segmento donde más cantidad de aplausos hubo en la audiencia que lo escuchaba.
La trastienda del discurso
El Presidente llegó acompañado al Centro de Convenciones de Buenos Aires junto a Manuel Adorni. Esto configura un nuevo gesto de apoyo de parte suya a su ministro coordinador, quien se encuentra ante semanas clave para determinar su continuidad en el cargo. Al igual que con la continuidad de su política fiscal y monetaria, Milei busca mantener esa misma decisión para el jefe de Gabinete.
A lo largo de la jornada estuvieron exponiendo varios de los integrantes del entorno acérrimo de Milei. El ministro de Salud, Mario Lugones, y el canciller Pablo Quirno fueron de los pocos que se quedaron porque habían mantenido paneles dos horas antes. Antes de que comenzara a hablar Milei, ambos fueron acompañados por la custodia hacia otro sector del Centro de Convenciones porque el Presidente los quería saludar.
Ya se habían ido otros encumbrados libertarios que habían pasado por el foro empresarial. Dos de los más resonantes fueron la jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, y el ministro del Interior, Diego Santilli.

La primera habló entrada la tarde y arengó a los empresarios a que se animen a invertir con mayor contundencia en el país. “Los reté un poco para despertarlos”, bromeó fuera del escenario, donde también fue consultada sobre si consideraba que sus acciones políticas habían subido después del escándalo mediático-judicial de Adorni: “Nunca tuve acciones a la baja”, agregó.
“El Colo” adelantó que el Gobierno buscará impulsar una reforma tributaria para el año próximo, pero lo que captó la atención de toda la audiencia fue una pregunta hecha por la periodista de Infobae En Vivo, Cecilia Bouflet, sobre si el caso de Adorni paralizó la gestión del Gobierno. Con su habilidad para eludir momentos incómodos, el ministro marcó que la “dinámica no para ni un minuto” y que el Presidente les pidió “seguir para adelante”.
Una pregunta parecida le llegó a Quirno.
– “¿Le gustaría ser jefe de Gabinete?“ -consultó Bouflet-.
– “No, estoy extremadamente ocupado en trabajar en la Cancillería. No van ni seis meses de estar en esta responsabilidad recién y tenemos un excelente jefe de Gabinete también”, respondió el ministro.
Hubo varios diputados y senadores nacionales que estuvieron en el AmCham Summit. Una parte mayoritaria de ellos eran dialoguistas con el Gobierno. En su gran mayoría auguraban que la exposición del jefe de Gabinete prevista para el 29 de abril en la cámara baja sería caótica. “Yo no veo bien que se presente. Tampoco voy a apoyar por hacerle una moción de censura, pero es una pena que la Casa Rosada llegue a ese extremo. No le conviene”, afirmaba uno de ellos.

Estuvieron circulando por los pasillos varios de los legisladores libertarios que tienen intereses sectoriales y de inversión en sus terruños. Uno de los que más habló fue el senador neuquino Pablo Cervi. También se la vio nuevamente en público a la rionegrina Lorena Villaverde, que tuvo un caso familiar de amplísima repercusión en medios en la última semana.
Varios gobernadores expresaron su respaldo al plan económico nacional impulsado por Javier Milei, aunque insistieron en la necesidad de avanzar hacia un nuevo pacto fiscal que incluya una baja de impuestos para mejorar la competitividad. Los mandatarios destacaron la importancia de eliminar tributos considerados distorsivos y reclamaron un rediseño en la distribución de fondos coparticipables entre la Nación y las provincias.
Uno de los más contundentes fue el entrerriano Rogelio Frigerio, que le reclamó a Milei que baje las retenciones y el impuesto al cheque. Horas más tarde viajó con su par de Mendoza, Alfredo Cornejo, para reunirse con Karina, Santilli y el armador nacional de La Libertad Avanza, Eduardo “Lule” Menem.
Ese encuentro fue fotografiado y enviado por los canales oficiales de Presidencia, marcando un clima de época actual al interior del Gobierno: las reuniones a las que antes Santilli estaba acompañado por Adorni ahora lo tienen a la secretaria general de la Presidencia, con un poder inusitado que corporiza con los primos Menem.
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POLITICA
Privatizaciones: el Gobierno prepara el lanzamiento de los pliegos para vender dos centrales eléctricas

El Gobierno prevé lanzar en los próximos días los pliegos para avanzar con la privatización de las centrales eléctricas Manuel Belgrano y José de San Martín. La preparación de la documentación ya estaba en marcha y el Ejecutivo espera ahora habilitar formalmente las licitaciones.
La operación contempla la venta de las participaciones que conserva Energía Argentina (Enarsa) en ambas compañías. El Estado posee el 65% de Termoeléctrica Manuel Belgrano y el 68,83% de Termoeléctrica José de San Martín, de forma que mantiene el control accionario de las dos sociedades.
La primera central está ubicada en Campana, provincia de Buenos Aires, y la segunda funciona en Timbúes, Santa Fe. Ambas son plantas de ciclo combinado de gran escala y cuentan con una potencia nominal instalada de alrededor de 800 megavatios cada una.
El Gobierno completó durante los últimos meses distintos pasos administrativos previos. En agosto, la Secretaría de Energía autorizó formalmente el cambio de titularidad de la Central Manuel Belgrano a favor de la sociedad Termoeléctrica Manuel Belgrano, uno de los movimientos necesarios para ordenar los activos antes de la venta.
En el mercado energético estiman que las participaciones estatales podrían representar varios cientos de millones de dólares. Algunas valuaciones privadas ubican las operaciones alrededor de US$300 millones por compañía, aunque el Ejecutivo todavía no fijó públicamente un precio y el valor definitivo dependerá de los pliegos y de las ofertas que se presenten.
La venta forma parte del proceso de privatización de Enarsa, autorizado por el Gobierno en 2025. El esquema consiste en desprenderse progresivamente de sus participaciones accionarias y reorganizar los activos de generación, transporte de energía e infraestructura que todavía permanecen bajo su órbita.
Uno de los principales antecedentes ya se concretó este año. El Estado vendió su participación en Citelec, controlante de Transener, por US$356 millones a un consorcio integrado por Genneia y Edison Transmisión. La operación permitió retirar a Enarsa del capital de la principal transportista eléctrica del país.
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La Corte Suprema definió que prosiga la doble investigación por enriquecimiento ilícito contra Edgardo Kueider

La Corte Suprema de Justicia rechazó el planteo de inhibición que la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, había presentado contra el Juzgado de Garantías 2 de Concordia, Entre Ríos. En ambos tribunales se investiga a Kueider por enriquecimiento ilícito. La determinación dejó abierta la posibilidad de que los dos expedientes sigan su curso en paralelo.
La magistrada federal había pedido a su par entrerriano Ives Bastián que cese las pesquisas y le remita las actuaciones. El juez de Concordia se negó y entonces el conflicto llegó a la Corte. El máximo tribunal es el único superior común que tienen ambos juzgados por pertenecer a jurisdicciones diferentes.
El decisorio de Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti y Carlos Rosenkrantz es breve. “De conformidad con lo dictaminado por el señor Procurador General de la Nación interino, corresponde rechazar el planteo de inhibición formulado por el Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional n° 1 de San Isidro, lo que así se dispone. Hágase saber al Juzgado de Garantías n° 2 de Concordia, Provincia de Entre Ríos”, consigna.
Esto implica que los jueces tomaron como propio el argumento expuesto por el procurador Eduardo Casal cuando emitió su opinión. “No es un planteo prematuro de inhibitoria el remedio adecuado”, había razonado el jefe de los fiscales federales. Que haya cometido los delitos investigados en San Isidro no implica que no sea responsable de otros que se analizan en Concordia, entendió.
Arroyo Salgado fue quien pidió a Paraguay la extradición del exrepresentante de Entre Ríos en el Congreso. Las autoridades del vecino país dieron luz verde. La única condición que pusieron fue que Kueider termine de rendir cuentas con la Justicia paraguaya.

El exlegislador tiene allí una condena por tentativa de contrabando y una causa en trámite por lavado. Si bien la Corte no le dio a la jueza de San Isidro la exclusividad de la investigación, avaló que continúe avanzando. Esto implica que, cuando el exsenador sea enviado desde Paraguay a la Argentina, deberá comparecer ante su Juzgado.
Los argumentos
Casal sopesó qué tenía bajo la lupa Arroyo Salgado. La magistrada había enfocado su atención en Kueider a raíz de otro caso: Securitas. En ese expediente, se investigan sobornos pagados por la empresa de seguridad privada a organismos públicos para quedarse con contratos. Uno de ellos es Enersa, la estatal eléctrica de Entre Ríos, donde Kueider ejerció como representante de las acciones del Poder Ejecutivo.
A este elemento le sumó una denuncia que se presentó en su despacho. Se basaba en datos publicados en el sitio El Disenso sobre la declaración jurada patrimonial de Kueider como senador. La magistrada unió ambos extremos y abrió otro expediente. Cuando avanzó, se enteró de la pesquisa que había iniciado Bastián y el fiscal José Arias en Concordia.
Con los mismos datos de El Disenso, allí están escrutando al exsenador por su actividad desde 1999, cuando asumió como concejal de la ciudad.
Frente a ese panorama, el procurador razonó: “La pretensión de la justicia federal para que su colega provincial se abstraiga de su pesquisa todo lo que pudo haber ocurrido a partir de que Edgardo Kueider se involucró en la trama de corrupción del caso “Securitas” no atiende a la circunstancia de que, mientras era miembro de Enarsa, continuaba siendo secretario general de la gobernación de Entre Ríos”.
Luego, acotó: “Los hechos ventilados en la citada causa “Securitas” ni el presunto blanqueo de su producto —que también investiga el mismo juzgado federal— excluyen la posibilidad de que durante ese tiempo hayan ocurrido otros hechos penalmente relevantes al alcance de la justicia local”.
Casal entendió como “comprensible” la inquietud de Arroyo Salgado por el riesgo de doble juzgamiento. El funcionario judicial evaluó que dentro del marco teórico de la magistrada el enriquecimiento ilícito “es entendido como una figura subsidiaria que quedaría desplazada si se lograra la condena por el delito que habría producido el aumento patrimonial”. Pero, pese a esto, consideró; “No es un planteo prematuro de inhibitoria el remedio adecuado”.
El procurador cargó sobre el juez entrerriano Bastián la responsabilidad de que no haya doble juzgamiento a Kueider. “Ahora incumbe al magistrado provincial, en tanto juez de garantías, evitar, en su caso, la lesión del principio ne bis in idem”. Esto implica que, a medida que la averiguación arroje mayor claridad y precisión, deberá juzgar “si se da la triple identidad de hecho, persona y causa”.
POLITICA
La narrativa libertaria se desenfoca bajo la presión económica

Hay un momento en la gestión de los gobiernos en el que la realidad se vuelve díscola y comienza a complicar los planes. Pero hay uno peor, que en general sobreviene después, que es cuando los gobiernos, para mantener su narrativa, empiezan a disociarse de la percepción del resto. Es el instante en el que el mensaje de los presidentes y los ministros empieza a sonar como una letanía obstinada que en vez de convocar o disuadir, repele o desencanta.
Esta dislocación quedó expuesta muy especialmente esta semana porque hubo un contraste muy fuerte entre la sumatoria de indicadores económicos negativos muy sensibles, y evidencias de un deterioro de la confianza en la palabra oficial. Eso se percibió en el mundo financiero que escuchó a Javier Milei y a Luis Caputo en Nueva York, pero también empieza a permear entre los ciudadanos que acompañaron al Gobierno con su voto.
En apenas diez días se conoció que la tasa de desempleo subió a 7,9%; que el PBI bajó 0,6% en el segundo trimestre; que la actividad económica retrocedió un 2,9% comparado con el mes anterior; que el consumo masivo cayó un 1,5% interanual; y que la pobreza aumentó 4,1 puntos para llegar al 32,3%. Solo el dato positivo de la reducción de la inflación a 1,7% fue un alivio dentro de este panorama.
No hace falta ser un técnico especializado para concluir que algo no está funcionando. Por lo menos queda claro con estos números que el esfuerzo por contener los precios, el dólar y el equilibrio fiscal está paralizando la actividad. Lo opuesto a gobiernos anteriores, que mantenían activos los motores de la economía, pero a costa de descalibrar todas las variables.
Dentro de la mesa chica del Gobierno hay mucha preocupación por estos indicadores, especialmente en el ala política. Patricia Bullrich es la más estridente, pero no es la única que entiende que así es muy difícil lograr acuerdos electorales y hacer campaña. La inquietud se procesa en secreto, porque Milei es implacable con los desconfiados. Karina intuye la densidad del problema, pero jamás desautorizará a su hermano. Es un tema tabú para las reuniones de los martes: todos saben que es el asunto más crítico, pero nadie se atreve a darle demasiada entidad.
Mientras detrás de los cortinados de la Casa Rosada se murmura este nerviosismo, el Presidente y Caputo salieron en dupla a conquistar Nueva York. Tuvieron reuniones con empresarios y fondos de inversión, donde desplegaron una serie de argumentos con un estribillo: la Argentina crece y está blindada ante cualquier turbulencia electoral.
El ministro dijo que la corrida en los cuatro meses previos a los comicios de 2025 consumió US$7900 millones por sobre el promedio mensual de compras de los ahorristas, que es de US$1700 millones, pero después aclaró que esa presión cedió en la misma proporción en el semestre posterior. “Se dolarizaron los flujos, no los stocks. Acá no hubo un problema de stock”, resumió. Frente a ese escenario, desglosó las opciones de financiación que prevé para 2027, que suman unos US$75.000 millones. Allí amontona los US$14.300 millones que lleva comprado el Banco Central, otros US$20.000 que supuestamente adquirirá de acá al año próximo, US$20.000 del swap chino (de los cuales US$8000 son de libre disponibilidad) y US$20.000 del swap con EE.UU. (le preguntaron si estaba disponibles y respondió secamente: “Sí”).
Si bien los operadores financieros elogian el ordenamiento macroeconómico de la gestión libertaria, y su compromiso fiscal inédito en la historia del país, no son fáciles de convencer. Hubo decepción porque entendieron que estas cuentas no eran realistas, al sumar partidas que no se pueden comparar, y porque no todas son accesibles para el Gobierno.
“Pintó un escenario falso y eso cayó mal. No fue intelectualmente honesto. No convenció”, fue el resumen que hizo un broker de Wall Street que estuvo en la presentación. Tampoco funcionó bien la esgrima de Milei en la entrevista con Bloomberg, donde buscó rebatir los datos más que explicar las razones. “El paso del Presidente y del ministro por acá dejó una sensación de negación de la realidad. Hubiese sido mucho más productivo que analizaran los indicadores y explicaran cómo piensan actuar de ahora en más”, completó otro de los asistentes.
No fue el único factor, pero esta percepción influyó para que el riesgo país cerrara la semana por encima de los 600 puntos, cuando en julio parecía perforar el piso de los 400 puntos. También impactó la suba de la tasa de los bonos norteamericanos, la caída de la actividad económica y la incertidumbre electoral. Pero de fondo se percibe una disonancia con los mercados, que no logran recuperar una confianza plena en la palabra del Gobierno.
Pobreza y desintegración social
Las carencias argumentativas emergieron con particular nitidez al intentar acotar las razones del aumento de la pobreza al respingo de la inflación, que de enero a mayo navegó entre el 2,1% y el 3,4%. Es una explicación estadística monocausal (más allá de los históricos debates metodológicos). Pero lamentablemente la realidad luce mucho más compleja, porque lo que aparece detrás es una crisis de ingresos muy profunda, que tiene varias explicaciones.
Jorge Paz, economista especializado en el tema, señala entre ellas el crecimiento del trabajo en negro, que genera inestabilidad en los recursos. También lo que define como “pobreza laboral”, en referencia a quienes tienen trabajo pero con sueldos bajos, “que es un fenómeno que comenzó asociado a la informalidad pero que después se extendió también a los formales”. Según un trabajo del Instituto de Economía Política de la UBA, un 20% de los trabajadores formales no superan la línea de la pobreza.
Un análisis del CIAS sostiene que en el último indicador impactó el estancamiento económico, la reducción del empleo formal, la caída del salario privado registrado, y la menor eficacia de programas de asistencia social como la AUH o el plan Alimentar, que en el primer semestre “perdió casi 4% con respecto a la inflación”, en comparación con el mismo período de 2025. Por eso sostiene que “la política social contiene la indigencia, pero mueve menos la pobreza”.
Hay dos tendencias para analizar en los datos de pobreza, una de corto plazo y otra de largo alcance. En la mirada más coyuntural, un estudio del Observatorio de la Deuda Social de la UCA marca que el 32,3% de la primera parte de este año es parecido al 31,6% del mismo período del año pasado. Pero hay una diferencia sustancial: “Aquel registro formaba parte de una fase de descenso que continuó hasta el tercer trimestre de 2025; el semestre actual, en cambio, se construye sobre una secuencia ascendente iniciada desde ese piso”. A diferencia de lo que dice el Gobierno, que sostiene que la reducción de la inflación arrastrará a la baja la pobreza, el Observatorio ve una curva creciente.
En la mirada histórica, en tanto, emerge con claridad que desde hace mucho tiempo la pobreza en la Argentina no logra perforar el 30%, más allá de bajas ocasionales (dos semestres con Mauricio Macri, uno con Milei). Es una roca impenetrable tanto para gobiernos estatistas como para los liberales. Es parte de la geografía del país desde la crisis de 2001.
Pero dentro de esa continuidad, hay indicios de una lenta curva ascendente. Paz evaluó las últimas gestiones y concluye en que Cristina Kirchner promedió 29%, Macri 30,4%, Alberto Fernández 40,1% (dato muy distorsionado por la pandemia) y en lo que va del mandato de Milei suma 36,4% (empujado por el 52,9% post devaluación). La Argentina tiene definitivamente una composición socioeconómica diferente en el siglo XXI de la que exhibió en las décadas previas.
Detrás de los números aparece una dimensión más honda. Por un lado, se diluye el sentido social del trabajo como vehículo de ascenso, porque ya no puede garantizar un ingreso que evite caer la pobreza. Hace tiempo el sociólogo francés Robert Castel estudió el trabajo asalariado como el eje central de la cohesión social y el organizador de la identidad en las sociedades modernas. Es decir, le otorgaba una implicancia más profunda que la de un mero modo de subsistencia. Esa amalgama es la que se desgarró.
Pero al mismo tiempo también se esfuma el carácter igualador de la educación, que cada vez es menos efectivo como vector de emancipación, y el rol de contención de las familias (implosionadas por las carencias, la violencia, las ausencias), que es menos eficaz para acompañar el recorrido de niños y adolescentes. El trabajo del CIAS remarca que el grupo etario más afectado por la pobreza es el de los menores de 14 años, donde alcanza el 44,5%. Allí se incuba el futuro de una Argentina desintegrada.
La Argentina mejora, yo no
La dislocación entre el mensaje que transmite el Gobierno y la percepción social quedó retratada en el último reporte de la consultora Moiguer, que lleva un título provocativo: “La Argentina mejora, yo no”. Implícitamente parece una apelación a Milei, que siempre habla de la Argentina, pero rara vez de los argentinos; que opta por una referencia impersonal y racional, que es más amigable con su abordaje teórico, y se aleja de la afectividad personal, que es más comprometedora emocionalmente. ¿Estrategia o psicología?
En base a una encuesta nacional de 3000 casos Moiguer determina que “hay un cambio de etapa en el humor social. Durante los últimos dos años, el deterioro del presente convivió con la expectativa de que la mejora del país terminaría traduciéndose en el plano individual. En el tercer trimestre se instala una nueva certeza: la recuperación de la macro no implica necesariamente una mejora del bienestar individual”. Es decir, emerge una bifurcación más tangible entre la macroeconomía, a la que habitualmente se refiere la narrativa libertaria, y el metro cuadrado de cada persona (el poder adquisitivo del salario, el aumento de los servicios, la precarización del empleo), que no aparece en el discurso oficial. Es una distancia geográfica entre lo general y lo particular.
Pero también hay separación cronológica, que queda resumida en otra conclusión del trabajo: “El futuro pierde fuerza como organizador del presente”. La declinación de las expectativas de mejora, que fue el gran motor de la tolerancia al ajuste económico, empieza a impactar en el ánimo social. El proyecto libertario parece quedarse sin promesa, después de haber logrado la baja de la inflación, su primer objetivo.
¿Cuál es la razón por la que el Milei, que tan bien captó el clima de época en 2023 y supo encarnar el enojo con la dirigencia y el cansancio con tantas frustraciones, hoy no envía señales de reconexión con sus votantes? ¿Es mera tozudez o emerge una limitación para empatizar cuando se trata más de comprender que de interpelar?
Este desencuentro es señalado particularmente por los desencantados con Milei. Son en su mayoría votantes de última instancia, que lo acompañaron en el ballotage como una muralla de contención contra el kirchnerismo. En un reciente focus group con ese universo, organizado por la consultora TresPuntoZero, de Shila Vilker, apareció con claridad ese desencuadre. “Piensa que el país es la macro. Tiene una desconexión con la realidad. Si le cierran los numeritos, ya está”. “Las ideas están buenas, pero la gente se cae del mapa. Noto insensibilidad”. “No piensa en personas como nosotros. Empezó a negar la realidad”. Estas son algunas de las verbalizaciones que reflejan una pérdida de cercanía, que en algún momento esos votantes sintieron con Milei.
La mayoría de ellos admitió atravesar dificultades económicas y estar endeudado, y anticipó que no está con ánimo de votar el año próximo. Este es el segmento de ciudadanos a los que Milei deberá recapturar para aspirar a una reelección. Lo más sencillo sería que la economía se recupere de los malos indicadores actuales. Pero si eso no ocurre, deberá repensar su modo de interactuar; dejar un rato la motosierra y el traje de justiciero, para transitar una narrativa de proximidad y comprensión. La duda es si Milei puede hacer esa reconversión, sin dejar de ser Milei.
Jorge Liotti,Conforme a
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