POLITICA
Milei relega la empatía e insiste con su modelo: crece el riesgo de profundizar en una agenda antipopular

El rotundo fracaso del Gobierno con el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, rebautizada en la calle como “ley de tierras”, expuso un problema de fondo en la gestión de Javier Milei: la profundización del modelo ultraliberal, ortodoxo y desregulador se está chocando de frente con el sentimiento social.
El proyecto oficial tocó la fibra del patriotismo que encendió con el Mundial y la causa Malvinas. Y permeó esa membrana que separa a la clase política del resto de los argentinos. Hubo banderas en defensa de la soberanía en las canchas de fútbol y pancartas dedicadas a los senadores tildándolos de vendepatria. Tini Stoessel, Lali Esposito y hasta Lisandro “Licha” Martínez, el defensor de la Selección, compartieron videos en contra del proyecto en sus redes sociales. Pese a los intentos por reenmarcar la discusión, la Casa Rosada perdió completamente las riendas de la conversación. En las redes se instaló que Milei quería actuar en contra del interés nacional.
Más de un funcionario de alto rango se agarraba la cabeza en las últimas horas preguntando por qué el Gobierno se metió en este baile innecesario. Por qué hubo que dedicar tanto capital político y tiempo para defender una ley impopular. En la intimidad, un asesor de la Casa Rosada lo llamó “la agenda de la estratosfera”.
“Nadie le puso el cascabel al gato. Es un proyecto que no es prioritario. No dimos la discusión a tiempo. Y además no le cambiaba la vida a la gente”, resumió a Infobae ese colaborador. En la reunión de mesa política del martes hubo un reconocimiento de que el proyecto estuvo “mal presentado” porque creció demasiado el debate sobre la extranjerización de la tierra. Pero, en lugar de recular a tiempo, se optó por defender la iniciativa.

De ahí el intento de Patricia Bullrich por explicar el proyecto mediante una conferencia de prensa en el Senado, mientras trataba de asegurar los votos. La presentación de la titular del bloque de LLA no fue emitida por el sistema de transmisión de la Cámara alta y tuvo escaso rebote en los canales de noticias. “Terminamos explicando que no buscábamos regalar el país”, reconoció un colaborador oficial.
Los votos de los aliados se escurrieron en cascada durante el mediodía de ayer. Como un manotazo de ahogado, el Gobierno finalmente retiró el capítulo de tierras del texto.
A esta altura del partido, la prioridad dejó de ser el contenido del proyecto: el oficialismo hoy necesita ganar la votación a como dé lugar. No puede darse el lujo de perder en el Congreso, porque se instalaría un clima de derrota que fijaría un punto de partida complicado para el camino al 2027. Ahora Milei necesita sancionar proyectos clave para sustentar su proyecto, como la reforma del Banco Central (BCRA) o Inocencia Fiscal. Debe seguir demostrando al resto del sistema político -y a los mercados- que su reelección es un escenario probable.
Cuando el revés legislativo fue evidente, empezó el reparto de culpas interno. Sotto voce, algunos funcionarios le dedicaron epítetos a Federico Sturzenegger, el autor intelectual del proyecto. La realidad es que la Argentina sin regulaciones que el ministro sueña en su cabeza y escribe en los papeles entusiasma mucho a Javier Milei, que lo deja hacer.
Parte del equipo político del Gobierno consideró puertas adentro que se llegó hasta acá porque la utopía desreguladora se desplegó sin una conducción clara en los meses en los que la gestión estuvo en un pozo por el caso de Manuel Adorni. No hubo un cálculo político y el proyecto, que viene desde abril, se fue eternizando en la agenda del Congreso mientras crecía el debate nacional sobre el tema.
A esta altura nadie lo duda: el anteproyecto ómnibus de Sturzenegger para desregular múltiples industrias (como el libro, los medicamentos y el vino) tiene destino de freezer. La mesa política se agotó de dar una batalla tras otra por la voracidad desreguladora.
En el clima de pases de factura solapados, hubo, además, quienes recordaron que, allá por el 4 de junio hubo una oportunidad para votar el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada sin levantar la perdiz. Fue la sesión en la que, por instrucción del karinismo, se priorizó votar una tanda de pliegos de jueces, entre los que se encontraban la jueza María Verónica Michelli (nombramiento que luego Milei no oficializó) y Emilio Rosatti (hijo del titular de la Corte Suprema). Lo cierto es que ya en ese momento se hablaba de que Bullrich no había asegurado blindar el proyecto con los aliados.
La relación con los gobernadores
El episodio con la ley de tierras dejó al desnudo lo endeble que puede ser el vínculo entre la Casa Rosada y los gobernadores si no se anudan los acuerdos electorales. Karina Milei deja saber que será mucho más generosa que en 2025 y que su prioridad es que su hermano pueda ser reelecto. Pero los gobernadores no le tienen confianza.
Con todo el episodio queda claro que la idea del Gobierno de medir las lealtades a partir de los apoyos en el Congreso, para recién después definir quiénes van a ser los aliados electorales de 2027, es inviable. Los mandatarios provinciales están pasando un mensaje claro. La ecuación de ellos es al revés: primero las garantías electorales, después el apoyo parlamentario.
¿Cómo podía esperar el Gobierno que el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, enviara a su senadora Julieta Corroza a votar la ley de tierras mientras Nadia Márquez, senadora neuquina de LLA con intenciones de disputar su provincia, estaba sentada en la primera plana en la conferencia de prensa de Bullrich?

Según pudo reconstruir Infobae, en el karinismo todavía anida la idea de competir por la gobernación de varias provincias. El mapa actual es así: en Jujuy, Salta, Misiones, Neuquén, Río Negro, donde hay gobernadores no peronistas (en su mayoría aliados), hasta ahora LLA piensa en jugar, con mayor o menor intensidad, con candidato propio.
En las provincias peronistas, Formosa, La Rioja, Tierra del Fuego, La Pampa, Catamarca, Tucumán, naturalmente presentarían candidatos.
En Santa Fe asoma la mayor novedad: habría un pacto de no agresión con Maximiliano Pullaro. Un colaborador del dispositivo karinista comentó en las últimas horas que, incluso, está la idea de no participar de los comicios provinciales. Es el escenario opuesto a Córdoba, donde se ilusionan con una candidatura de Gabriel Bornoroni luego del sorpresivo triunfo del ignoto Gonzalo Roca el año pasado.
En Mendoza, Chaco, Entre Ríos se repetirán las alianzas de 2025. Esto, al menos, es lo que les dijo Karina a los gobernadores de esos distritos hace cuatro meses. Se sumarían al esquema de alianza San Luis y San Juan. En algunos casos la cuestión no está allanada: el mendocino Alfredo Cornejo, por caso, todavía no sabe si el Gobierno respaldará una candidatura de Luis Petri. En Chubut, donde gobierna el PRO, también asoma un acuerdo. Pero hay una dificultad adicional: el gobernador, Nacho Torres, no cosecha la simpatía de la hermana del Presidente.
En todo caso, lo de Chubut será materia de discusión de lo que, se espera, será materia de discusión entre el Gobierno y el PRO. El sábado, Mauricio Macri arribará al país. A su espera, Fernando de Andreis (como lugarteniente del exmandatario), Diego Santilli (que ya se ganó la confianza de Karina Milei) y Cristian Ritondo (como el mayor interesado en unir las puntas) trabajan en la posibilidad de un encuentro entre la hermana del Presidente y el titular de PRO para una negociación macro.

Cerca de Macri aseguran que el expresidente busca, antes que nada, reconocimiento de parte de la Casa Rosada. Pero todo el resto piensan en las cláusulas particulares. Ahí el rompecabezas electoral podría encastrar a la perfección -con las opciones más naturales y competitivas a nivel nacional, provincial y porteño- o, ante la falta de entendimiento, podría desatarse un festival de candidaturas.
De hecho, si no hay acuerdo, los amarillos ya hicieron correr que tienen postulantes para la presidencia. Se mostró con voluntad el exministro de Economía Hernán Lacunza y también circula el nombre de María Eugenia Vidal. En la provincia asoma Santilli, aunque en el PRO creen que no está dicha la última palabra y que podría competir en la Capital Federal. El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, ya anunció que va por su reelección. Pero en el partido no todos se encolumnaron detrás suyo, empezando por su primo. Por eso empezó una danza de candidatos con ambiciones de disputar el distrito: además de De Andreis, se habla de Guillermo Dietrich y de la propia Vidal.
Lo que sí está claro es cuáles son las contrapartes de la eventual negociación: Macri ya no reclama sentarse con el jefe de Estado como al principio. “Ya entendimos que la que manda es Karina”, dicen en el PRO.
Una defensa del modelo sin empatía
Los acontecimientos de las últimas horas —además del revés con la ley de tierras, el conflicto diplomático con Brasil— llevaron al Gobierno a una agenda no deseada. La semana pasada, en una extensa reunión en Olivos con Milei, el equipo económico, la secretaria Legal y Técnica María Ibarzabal, Santiago Caputo y el equipo de comunicación que ahora lidera el secretario de Medios, Fabián Fernández, habían trabajado en una estrategia para darle impulso al proyecto de reforma de la Carta Orgánica del BCRA. Se pensó como un puntapié para que el Presidente arrancara su campaña a la reelección.
Todo el raid mediático del Presidente (las entrevistas que dio a un canal de cable, uno de aire, un streaming y un medio del interior del país, el Diario Río Negro), estuvo cuidadosamente planificado para que el jefe de Estado exhibiera su programa económico con nitidez y volviera al primer Milei, el de 2023.
La defensa del modelo, sin embargo, exhibió una falta total de empatía con la economía de bolsillo. Luis “Toto” Caputo y Milei hablaron de un “problema entre privados” para referirse a la morosidad de las familias. “¿Les pusieron una pistola en la cabeza para tomar el crédito?”, ahondó el Presidente. Después, se vanaglorió de la caída del salario real de los empleados públicos.
Milei ubicó la causa de la morosidad en la responsabilidad individual del deudor. Una encuesta reciente de Zentrix sobre los morosos mostró lo contrario: el 53% de los encuestados atribuyó su endeudamiento a que sus ingresos no alcanzan para cubrir sus gastos básicos.

Está claro que cualquier intervención del Estado para mejorar el poder adquisitivo sería un sacrilegio para la escuela austriaca. Pero, aun cuando no tiene costo fiscal, el Presidente evita mostrarse sensible con el esfuerzo que hizo la gente.
“Milei dejó en claro que nunca va a decir algo por conveniencia. Aún a riesgo de perder las elecciones el año que viene”, dijo un importante funcionario de Balcarce 50. “Él es mayonesa. El que quiera mayoliva o kétchup votará a otro”, ilustró.
Un colaborador que trabajó en la campaña de 2025 recordó: “Él escucha recomendaciones discursivas cuando estamos en campaña. En su momento trabajó la idea de no insultar. Ahora está poco predispuesto a forzar la empatía. No le podemos pedir peras al olmo”.
En medio de una semana crítica, el único que festejó públicamente su gestión fue el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, que ya mandó más de 200 pliegos al Senado para completar las vacantes en la Justicia. Milei, que alguna vez dijo que “de derecho no entendía nada”, se está empapando más sobre lo judicial. En sus últimas entrevistas, reconoció que está estudiando nombres para la Corte Suprema. Pero aseguró que recién avanzará cuando estén ordenadas las vacantes de los tribunales inferiores.
No es precisamente Mahiques quien motiva al Presidente a avanzar con la Corte. El plan del ministro para este mandato es otro: quiere quedar como el abrepuertas de la familia judicial para posicionarse como candidato a Procurador General, el jefe de los fiscales. “Pase lo que pase en 2027, el que puso el gancho para esos nuevos jueces fue Milei. Si gana la elección presidencial, podrá avanzar con la Corte. Si pierde y queda con causas abiertas, esos jueces no se olvidarán quién posibilitó su ascenso”, dijo un operador judicial muy al tanto de los movimientos del equipo judicial.
En el Gobierno hay quienes comienzan a moderar su optimismo para 2027. Entienden que, más allá de lo económico, hay que acelerar los acuerdos políticos para inclinar la cancha electoral a favor del libertario. Eso implica mover los hilos en las sombras para diseñar la mejor oferta electoral posible, antes de que asome un candidato opositor nítido que pueda aglutinar el descontento social.
“Milei necesita reducir a su mínima expresión las opciones del centro para la derecha. Y atomizar lo máximo posible del centro para la izquierda”, resume un experimentado operador que colabora con la Casa Rosada. La receta incluye, además de neutralizar una candidatura presidencial del PRO, profundizar la fractura del peronismo. De ahí la imperiosa necesidad de suspender las PASO.
Pero también se podrían reeditar viejos trucos de la consultoría política. En el oficialismo no tendrían problema, por caso, de “darle nafta” a la figura de Myriam Bregman, una de las pocas dirigentes con diferencial de imagen positiva que puede comerle votos al kirchnerismo. También, por qué no, podrían alimentar (¿financiar?) a un candidato del peronismo que diversifique la oferta de ese espectro. Hay quienes dicen que ya comenzó la búsqueda de un nombre para ocupar ese rol.
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POLITICA
Kicillof ignora la interna con los Kirchner y dará señales de candidato en un acto con amplio músculo político

En una parte del peronismo esperan que este sábado Axel Kicillof brinde una señal bien contundente respecto a su decisión de ser candidato a presidente el año que viene. El Gobernador encabezará un acto del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en Avellaneda, donde mostrará músculo y su decisión de estar en el vértice de la alternativa electoral del peronismo.
Los dirigentes o militantes que esperen un mensaje explícito del mandatario bonaerense respecto a su candidatura nacional, lo harán en vano. No va a suceder. No habrá lanzamiento. Lo que van a encontrar es un dirigente nacional que tiene decidido ser candidato y que tiene en claro que la gran mayoría de la gente sabe cuáles son sus intenciones. Entonces, no tiene sentido explicitar algo que ya se sabe.
El encuentro será en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Villa Domínico, y comenzará a las 11 de la mañana. Durante unas tres horas habrá diez plenarios distintos divididos en carpas. Se hablará de Comunidad y Organización; Trabajo y Producción; Educación Pública; Mujeres y Diversidades; Cultura y Deportes; Obra Pública y Hábitat, Juventudes; Seguridad y Justicia; Ciencia y Universidad. Cuando el reloj marque las 15, Axel Kicillof se subirá al escenario principal para hablar. Será el único orador.
El discurso del Gobernador tendrá un anclaje nacional. Ahí reside la principal diferencia con otros encuentros del MDF, donde hubo un código provincial más marcado. De ahí proviene la idea de denominar al plenario como un encuentro federal. Kicillof hablará con un horizonte que supera las líneas geográficas de la provincia de Buenos Aires, lo que delata su vocación y su convicción de ser candidato a presidente. Dejará en claro su vocación, sin decirle con todas las letras.
Estarán presentes dirigentes de otras provincias que están trabajando en el esquema político del Gobernador, pero la intención no es mostrar una foto federal, sino que el discurso tenga ese contenido. Será la actividad más importante del MDF en el escenario político, que servirá para afinar el discurso con contenido electoral y mostrar músculo dirigencial. Kicillof va a mostrar su fortaleza dentro del universo peronista.
El acto va a coronar una semana donde la interna del PJ Bonaerense resurgió. Fue en la voz de Mayra Mendoza, que algunos días atrás, en una entrevista por streaming, llamó “desleal” a Kicillof y lo acusó de dividir el PJ. “Hay algunos dirigentes peronistas que creen que la historia comienza cuando llegan ellos. No hay nada en la vida peor que ser desleal y desagradecido”, dijo la diputada provincia de La Cámpora en referencia al Gobernador.
En el kicillofismo la respuesta fue la misma que vienen implementando hace largas semanas: el silencio. Un silencio que busca neutralizar, desarticular y aplacar la interna. Una interna que no le sirve a nadie dentro del peronismo pero que se ha vuelto incontrolable y que, con altibajos, ha atravesado la discusión política sobre una nueva alternativa. Nadie responde. Nadie se corre de esa lógica que pidió el Gobernador.
En el MDF trabajan con una hipótesis que, con el correr de los días, empezó a tener más adeptos. En lo que resta del año deben tratar de aglutinar todo el poder de representación que puedan. Es decir, ampliar la base dirigencial y dar señales concretas, en los viajes a las provincias, de que la voluntad del Gobernador de encabezar un proyecto nacional se mantiene firme. “Los que quieran venir, tienen lugar. Ya saben lo que hacemos y lo que queremos”, resumió un importante armador del kicillofismo.

Kicillof está convencido que debe plantarse y endurecerse frente a los sectores internos que les piden un cambio. En esa lista incluye a Máximo Kirchner y Sergio Massa, quienes creen que está desperfilado, al enfocarse en la construcción de una línea interna, en vez de intentar congeniar con los otros sectores para pararse por encima de las divisiones del entrramado justicialista.
En La Plata advierten que cada cual atiende su juego y que eso genera fricciones permanentes. Porque cada sector quiere llegar fuerte y bien parado a la negociación final que será el año que viene. En ese juego de poder, la identidad política del peronismo sale lastimada. Todos quieren arribar al mismo lugar, que es imponer las condiciones cuando llegue el momento de las definiciones.
En los hechos, cada sector intenta condicionar al otro. Lleva adelante una estrategia de supervivencia en el medio de una etapa de reordenamiento y reorganización del peronismo. Subsistir para negociar y mantener los niveles de influencia. Pero, si el justicialismo logra volver al poder, inevitablemente el orden de las jerarquías cambiará.
En el kicillofismo aseguran que transitan una línea coherente, donde no salen del camino trazado hace ya más de un año. En los últimos días, y después de una frágil tregua, el cristinismo empezó a cuestionar a Kicillof otra vez. A veces en forma explicita y otras tantas con acotaciones elípticas. Esas críticas aumentan la tensión, generan malestar y no solucionan el problema de fondo. El peronismo bonaerense es un volcán en erupción, donde no se sabe con exactitud cuál es el daño final que puede causar la explosión.
En La Plata aseguran que lo que existe entre el kicillofismo y el cristinismo no es una pelea, sino un ataque. Porque no hay un ida y vuelta, sino una avanzada contra Kicillof. El Gobernador va a seguir su camino repeliendo las presiones externas y sosteniendo el pulso de su estrategia. Ante las acusaciones de victimización que le hace La Cámpora, en su entorno sostienen que en el lugar de víctima lo pone el cristinismo con los cuestionamientos innecesantes.
“Elegimos este camino de construir por nuestro lado. Nos cansamos de lidiar con ellos. Veremos qué pasa el año que viene”, resumió uno de los principales laderos de Kicillof. Los apuntados están todos bajo el paraguas de Cristina Kirchner, con la que nadie sabe si, al final del camino, habrá un acuerdo o no. Esa es, tal vez, la principal incógnita del proceso electoral que está por delante.
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POLITICA
Las razones del enojo de Bullrich, el hartazgo de Karina Milei y la parada del Papa que preocupa al Presidente

El viernes por la mañana Patricia Bullrich fue muy temprano a la peluquería y desde ahí subió al auto para viajar hasta su oficina de Palermo, un espacio que usa para las reuniones más reservadas desde hace mucho tiempo. Sabía, apenas llegó, que su equipo de comunicación publicaría el clip que habían grabado ayer donde se la veía trabajando en su despacho del Senado con la música de “No me importa”, la canción de Lali Espósito que dice, “no voy a vivir con miedo a nacer. Si voy a morir, que sea más tarde. No voy a parar por miedo a correr. Sé que quisieran poder controlarme”. Si a alguien le quedaban dudas del mensaje, el posteo salió con una frase que también es parte del tema: “Todos los peros tienen un porqué”.
Los que la conocen y la vieron ayer y esta mañana dicen que hace mucho que no la encontraban tan furiosa. El origen de este conflicto fue el episodio de descoordinación por el cual el ministerio de Economía mandó la ley de Presupuesto sin avisar que escondía cambios en las pautas de indexación y universalización de la asistencia en Discapacidad. Dijo ella a los suyos: “no puedo dejar pasar esto. Si ni siquiera te informan las cosas, no podés negociar nada. Y yo no soy empleada de nadie”. En público tampoco fue sutil: “No me tomen por tonta”.
No es la primera vez que se desmarca ni se enoja. Esta dinámica se volvió parte de la coreografía del oficialismo aunque con consecuencias que se van complicando y ahora desplegaremos. Pero este asunto activó movimientos más osados. Cuando la Senadora empezó a crear con su equipo una respuesta en redes -además de las declaraciones que hizo a los medios- estuvo cerca de prosperar una idea con un video similar, pero con una canción todavía más provocadora de Jimena Barón que se llama “La Tonta” y dice: “Mentís. El verde de tus ojos se hace gris. El blanco de tu piel se hace marfil. Diciendo cosas que nunca sentís. Armando escenas donde soy la actriz. Que cree como idiota tus mentiras”. El video termina con la chica haciendo volar la casa por los aires. Era un montón. Finalmente, prosperó la opción de Lali, que más allá de la letra, pertenece a la artista más atacada por el Presidente y a las 10:30 de la mañana le dieron “postear” y se viralizó a la velocidad de las redes.
A esa misma hora, Javier Milei aterrizaba en Bahía Blanca con su hermana Karina, Diego Santilli, Sebastián Pareja y el secretario de Comunicación Fabián Fernández. Antes de despegar, todo el grupo se quejaba individualmente del despliegue de quejas públicas que Bullrich había dicho durante el jueves, mientras en el Senado discutían Inocencia Fiscal y Biocombustibles. Faltaba poco para la primera actividad de la visita oficial en esa ciudad cuando vieron el tuit.
Sucedió de todos modos algo innovador: Milei reaccionó distinto y desdramatizó su rechazo a Lali, la valoró como artista y no se enfocó en el enojo de Bullrich. Nadie hasta ahora se comunicó con ella. Hubo un intento de Santilli que todavía no prosperó. Y hay un fastidio en Karina, que contiene con la paciencia que da el interés en no romper. Los dos hermanos están unidos en la política de Estado de no pelear con Bullrich.
Hay, de fondo en este asunto, una problemática un poco más entrampada. Alrededor de la hermana presidencial se consolida un grupo de decisión política que integran sobre todo Santilli y los Menem. La verdadera mesa política donde ella no está. O no influye. Que el resultado sea alguna morigeración de su poder en el Senado es un límite que no va a aceptar y el final es abierto.
Discapacidad es, otra vez, un tema donde el Gobierno abre heridas sangrantes. El contenido de lo que está en el Presupuesto necesita de un desarrollo más largo y meticuloso por lo técnico, pero en términos políticos es otra vez un tiro en los pies.
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De hecho esta misma semana, antes de este episodio por la descoordinación de cambios sobre este tema en el proyecto de ley de Presupuesto, hubo innumerables conversaciones y reuniones que mantiene Karina Milei por el seguimiento -razonablemente- intenso y personalizado sobre los avances de la visita del Papa, buscando certezas sobre el discurso posible del Pontífice, con qué nivel de detalle podría incluir críticas a políticas oficiales, pero sobre todo qué impacto tendría y qué diría el día de su llegada al país cuando además de visitar a la Casa Rosada, León XIV visite el Cottolengo Don Orione, esta red de instituciones católicas completamente dedicadas al cuidado integral de personas con discapacidad cuya sede principal está en Claypole.
PASO sí o no
Bullrich sabe el poder de daño que tiene en cada uno de estos temas relevantes. Hay un movimiento extremadamente delicado que debe producirse coordinadamente y para el que todos se necesitan. Y es la suspensión de las PASO, de los pocos temas políticos que desvela al Presidente. Si lo sabrá Bullrich que esta semana, mientras la agenda del jefe de Gabinete, Diego Santilli, incluía siete gobernadores para trabajar sobre ese punto, ella salió el martes de la primera reunión de comisión Asuntos Constitucionales donde se empezaba a trabajar la Reforma Electoral anunciando: “todavía” no están los votos para eliminar las PASO. En la Rosada no alcanzaban los insultos.
En el círculo chico del Gobierno hay quienes creen que Bullrich no milita la suspensión de las PASO por interés electoral. Ella lo desmiente tajante. Es interesante pensar qué pasaría si finalmente se suspenden las primarias. Se abrirá entonces una suerte de carrera de enanos, una multiplicación de candidatos y candidaturas que deberán encontrar mecanismos alternativos para ordenar las internas y definir quién representa a cada espacio.
La otra intriga es qué se tratará del resto de la Reforma Electoral que la Rosada sueña con tratar en octubre. Si parte de ese proyecto se aprueba, se eliminará finalmente a los representantes electivos del Parlamento del Mercosur, un grato favor a la Boleta Única, el nuevo sistema de votación que solo se complicaría si en las próximas elecciones hay que duplicar el papel para sumar esa categoría que nunca importó a nadie y que nunca se puso a funcionar realmente.
Detrás de todo este devenir, siempre tracciona la pregunta electoral. No en la sociedad que está lejos y desinteresada sino en cualquier movimiento por minúsculo que sea que sume o reste a una cuenta incierta donde hay una coincidencia unánime entre los consultores -y sobre todo en el propio Presidente- sobre que Milei compite contra sí mismo. O, quizás, contra el impacto que tenga en la vida cotidiana de los argentinos la suerte de su economía real.
Las encuestas más serias coinciden en que el Presidente se desgastó al punto de haber generado un cansancio en una porción del electorado, una caída que ya tocó un piso del que no parece moverse demasiado. Ni para abajo. Ni para arriba. Dos tercios dicen que tendría que cambiar. Pero el cambio obvio, que sería el kirchnerismo produce un rechazo similar: “no podemos volver ahí”, responde otros dos tercios de esa porción del electorado en los Focus.
Una encuesta recién publicada de Poliarquía ratifica ese sentido: “Un primer semestre de deterioro constante y los últimos tres meses donde los indicadores parecen haberse amesetado”, escribió Alejandro Catterberg en su informe sobre la gestión de Milei. Hay una sorpresa con las respuestas de intención de voto porque Cristina Kirchner se ubica en primer lugar, con 38%, seguida por Milei con 34% y Mauricio Macri con 18%. La unión de Milei con Macri parecería una fórmula indiscutida si se suman sus voluntades.
Un paréntesis a desarrollar más adelante: el ex Presidente está menos apurado de lo que parecía por ratificar la alianza. Las conversaciones de Karina con Macri se volvieron mucho más intensas con Jorge -al que había ignorado durante casi un año- que con el propio Mauricio, que prefiere un tranco más lento a pesar de que su equipo se reúne asiduamente con Santilli en la Casa Rosada.
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¿Este diseño construye la opción de un tercer candidato? No necesariamente. Hay una metáfora que usa el consultor de Isonomía, Pablo Knopoff, que sirve para explicar el paisaje electoral. “Es un escenario donde hay una casa con código postal del kirchnerismo y otra con código postal del Mileismo. Lo que está en el medio es un baldío”. Los libertarios necesitan hacer jardinería en ese terreno, lo mismo que cualquier otro que pelee por la Presidencia. Es, dice Knopoff, una elección de “peristas”. Los “sí peristas” podrían elegir a Milei o a algo parecido. El tema son los “no peristas”.
Los “peros” serían entonces quienes definan la elección para la que falta poco más de un año. Como la frase que publicó justo hoy Patricia Bullrich en su tuit explosivo con la canción de Lali: “Sé que todos los “peros” tienen un porqué”.
Javier Milei, Patricia Bullrich
POLITICA
Pablo Moyano reapareció en la paritaria de Camioneros después de cuatro años: el trasfondo de la reconciliación con su padre Hugo

Desde hacía 5 años que Pablo Moyano había quedado afuera de las negociaciones salariales de la Federación Nacional de Trabajadores Camioneros, excluido por Hugo, su padre, de la Secretaría Adjunta de la organización sindical, pero ahora acaba de volver a participar de las paritarias con un papel activo.
En efecto, como anticipó Infobae, más allá del nuevo aumento por seis meses alineado con la pauta salarial del Gobierno (9,9% entre septiembre de 2026 y febrero de 2027), las tratativas salariales que se desarrollaron este viernes, lideradas por Hugo Moyano, sorprendieron por la reaparición de su hijo mayor, a quien el líder sindical apartó en diciembre de 2021 de la Federación (se quedó en la Adjunta del sindicato de Capital y Provincia) por la pelea que tuvieron debido a la crisis de la obra social y al papel de Liliana Zulet, esposa de Hugo y dueña de la empresa que gerencia la entidad médica del sindicato.
La presencia de los dos Moyano en la audiencia realizada en la Secretaría de Trabajo, a quienes se sumó otro miembro del clan familiar como Jerónimo, el hijo menor del jefe sindical, se convirtió en un símbolo de la reconciliación definitiva entre Hugo y Pablo luego de 4 años y 9 meses en los que hubo tensión, cruces, hostilidades mutuas y episodios de violencia entre partidarios de ambos dirigentes.

Fuentes empresariales revelaron a Infobae que en la reunión de este viernes Pablo Moyano tuvo una intervención destacada y fue “agresivo” con sus interlocutores mientras su padre procuraba negociar. Es lo mismo que sucedía antes de la disputa familiar, pero ahora el díscolo hijo, que adopta un perfil combativo, igual terminó firmando un acuerdo salarial por debajo de la inflación, como quiere el Gobierno.
Desde que se peleó a los gritos con su padre, Pablo Moyano dejó de ir al sindicato, mantuvo un perfil muy bajo y permaneció atrincherado como presidente del Club Deportivo Camioneros. Reapareció a fines de enero pasado con una maratón de 14 reuniones con dirigentes y delegados, entrevistas con tres radios y la declaración de un paro por tiempo indeterminado. Fue todo un récord para un dirigente que hasta marzo pasado había desaparecido de la vida sindical activa.
Ahora, la recuperación de los espacios perdidos de Pablo lo pone en una ubicación privilegiada en la estructura sindical en medio de signos de declinación del poder de Hugo Moyano, que ya no es lo que era en su etapa de esplendor, en el gobierno de Néstor Kirchner.

Tal como quedó el tablero de control de Camioneros, será difícil que el heredero natural del viejo líder no sea Pablo Moyano. No hay otro candidato a quedarse con el puesto cuando no esté su papá y con la reconciliación familiar ya se disipa la posibilidad de que surja un “tapado” que pueda frenar el ascenso del hijo mayor de Hugo.
Entre los empresarios del transporte automotor de cargas dan por sentado que Pablo volvió para quedarse en el trono de su papá cuando éste deje su puesto, pero algunos creen que esta versión de “Pablito” no es tan virulenta como la anterior a su alejamiento.
No por nada, el propio Hugo Moyano criticó a su hijo mayor en septiembre de 2025 cuando, en el Comité Central Confederal de la CGT, poco antes del congreso que eligió sus nuevas autoridades, afirmó: “Uno de los secretarios generales se retiró de la CGT. Ustedes deben recordarlo. Yo lo recuerdo. Mi hijo Pablo. ¿Por qué? Porque tiene… tenía una forma poco… No digo violenta, pero un poco más dura porque no entendía que había cambiado esta sociedad y que había cambiado de otra manera». Así justificó haber elegido para sucederlo en el triunvirato a Octavio Argüello, fiel soldado hugomoyanista.

¿Quiere decir que Hugo cree que Pablo ya entendió cómo cambió la sociedad y por eso lo perdonó? Cerca del líder son cautos, aunque admitieron que “a Hugo no le quedó espacio para maniobrar sin Pablo” y pusieron como detonante la paliza que una patota sindical le dio a Gustavo Ferreyra, ex delegado del Sindicato de Camioneros en la empresa de recolección de residuos Urbasur: quien piloteó el ataque de 10 personas, y participó de él, fue José “Teta” Garnica, secretario de la rama de recolección de residuos del gremio y dirigente de confianza de Hugo Moyano, que fue forzado a renunciar a la empresa para mitigar el escándalo, dejó la actividad gremial y, por ende, dejó debilitado a su líder.
Hoy, después de tanta pelea, Hugo y Pablo ya no temen mostrarse juntos compartiendo los mismos espacios e incluso, a diferencia de otras épocas en las que el papá apoyaba a Alberto Fernández y el hijo a Cristina Kirchner, tienen otra coincidencia: los dos apoyan a Axel Kicillof como candidato presidencial del peronismo en 2027.
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