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Moria Casán: éxitos, polémicas y transformaciones de la mujer que hizo de la televisión el escenario de su vida

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«El club privado de Moria» se emitía los»Viernesa las 22

Hay carreras que se construyen a fuerza de éxitos meteóricos y otras que necesitan la colectora de la insistencia. La de Moria Casán en la televisión pertenece a esa segunda categoría: una historia en la pantalla chica atravesada por cambios de canal, programas que funcionaron y otros que apenas sobrevivieron unas pocas emisiones, polémicas, reinvenciones, personajes, entrevistas, realities, entrevistas y una certeza que parece haberla acompañado desde el comienzo: nunca necesitó pedir permiso para ocupar un lugar.

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Desde aquellas primeras apariciones junto a Alberto Olmedo y Jorge Porcel hasta sus más recientes experiencias en la pantalla convertida en conductora todoterreno, Moria atravesó buena parte de la historia de la televisión argentina. Lo hizo como protagonista, testigo y, muchas veces, también como alguien dispuesta a correr los límites de lo que podía hacerse frente a una cámara.

Su debut como conductora llegó después de haber construido una fuerte presencia como actriz y vedette, y tuvo como escenario Canal 9. Primero fue El club privado de Moria (1983), pero poco después el programa cambió de nombre y pasó a llamarse Monumental Moria. Durante tres temporadas, los viernes a las 22, se instaló en el horario central y comenzó a descubrir una nueva faceta de sí misma: la de una mujer capaz de sostener un programa propio, dialogar con el público y convertirse en el centro absoluto de la escena. No era un detalle menor en una televisión todavía dominada por figuras masculinas. En compañía de Mario Castiglione, su pareja, productor y futuro padre de su hija, Moria no solamente le ponía el nombre y el cuerpo frente a las cámaras. Casi al mismo tiempo, empezaba a construir un personaje televisivo que, con el paso de los años, terminaría siendo inseparable de su propia identidad.

Mmonólogo de Moria Casán en el programa ‘Monumental Moria’

En 1987, tras el nacimiento de Sofía Gala, llegó el cambio de canal. La diva desembarcó en Canal 11 con Las tretas de Moria, programa del que más se recuerda el título que la propuesta, y luego reformuló para pasar a llamarse Morias noches. El impacto no fue el mismo que había conseguido en el canal de Alejandro Romay y aquella etapa dejó una de las primeras enseñanzas de una carrera que nunca fue lineal: no todo proyecto estaba destinado a convertirse en éxito.

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En 1988 volvió a intentarlo con Moria, marca registrada (por Canal 11 los jueves a las 22, para luego pasar a los domingos a las 21), aunque aquella experiencia duró apenas un par de meses. Al año siguiente regresó a Canal 9, pero esta vez para sumarse a Las gatitas y ratones de Porcel, en un momento en que el histórico ciclo humorístico necesitaba recuperar audiencia.

Pero si hubo una etapa capaz de resumir el espíritu de Moria, fue la que comenzó en 1991 con A la cama con Moria. La medianoche se convirtió en territorio propio y la conductora recibió en su mega queen size televisiva a figuras de la política y del espectáculo, en una propuesta que jugaba con la provocación, el humor y una irreverencia que todavía hoy permanece en la memoria de quienes la vieron o de quienes tuvieron la posibilidad de acercarse a ese ciclo gracias a la serie de la diva. En la ficción, se pueden ver a invitados como Fito Páez, Fernando Galmarini o Batato Barea, una muestra del amplio derecho de admisión. Duró una temporada, pero alcanzó para dejar una marca. Moria entendió antes que muchos que la televisión también podía ser un lugar para incomodar, sorprender y generar conversación al día siguiente.

Una publicidad en blanco y negro de Canal 11 presenta a diversos personajes televisivos y detalla la grilla de programas para la temporada de primavera, con énfasis en ciclos como Las Tretas de Moria

Y justamente al año siguiente llegó uno de esos episodios que terminaron de convertirla en sinónimo de controversia. Juegos nocturnos tuvo una sola emisión y generó un escándalo por una propuesta que incluyó secretarias en topless y una performance de Mónica Ayos desnuda en una bañera. La emisión superó todo lo aceptado por el COMFER y el episodio terminó con el levantamiento del programa. Moria partió entonces hacia Chile para llevar allí el espíritu de A la cama con Moria. Una vez más, incluso cuando la televisión parecía cerrarle una puerta, ella encontraba otra pantalla por la que entrar.

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El teatro también funcionó como puente hacia una nueva etapa. El éxito de Brujas le abrió las puertas de la ficción televisiva y Moria compartió elenco con Nora Cárpena y María Valenzuela en Con pecado concebidas (1993), donde interpretó a una de las tres fugitivas que se hacían pasar por monjas. La propuesta, con música original de Julia Zenko y de gran aceptación por parte del público, generó una reacción de la Iglesia, que pidió que el unitario fuera levantado, aunque finalmente no lo consiguió. Emitido los lunes a las 22, fue el programa más visto de ese año e incluso La One recibió el Martín Fierro a mejor actriz de comedia por esa ficción.Un año más tarde, Moria volvió a la ficción con Tres minas fieles, nuevamente por Canal 9, pero el éxito anterior no logró repetirse.

Un cartel publicitario en blanco y negro muestra el rostro de Moria Casán, títulos del programa, un listado de nombres y el logo de Canal 9
Ala cama con Moria, el programa que cambió la manera de entrevistar en televisión con una amplia y variada lista de invitados
Cartel publicitario en blanco y negro con la imagen de Moria Casán, el título "Moria Marca Registrada", nombres de elenco y el logo de Canal 11
Moria Marca Registrada, uno de los ciclos de la diva que pasó sin éxito por la televisión

Para 1995, Alejandro Romay volvió a apostar fuerte por ella. La idea era ambiciosa: poner a Moria al frente de toda la programación central del canal, en un formato que mezclaba tira diaria, musicales, juegos, entrevistas, premios y sketchs. Era, en cierta manera, un intento por encontrar en ella una nueva gran figura de entretenimiento, con un modelo cercano al de Susana Giménez. Pero el resultado no estuvo a la altura de las expectativas. Aquella experiencia terminó siendo recordada como una “kermese imposible”, una propuesta que quiso abarcarlo todo y terminó sin encontrar su verdadera identidad.

Y entonces Moria volvió a hacer lo que mejor sabía: cambiar.

A finales de los años 90 encontró en el talk show un territorio ideal para desplegar otra de sus grandes virtudes: escuchar, provocar, intervenir y convertir una historia ajena en televisión. En Amor y Moria recibió testimonios atravesados por conflictos familiares, dramas personales y situaciones límite, mientras instalaba una frase que quedó asociada para siempre al programa: “Si querés llorar, llorá”. No era solamente una conductora: era una presencia capaz de modificar el clima de un estudio con una mirada o una frase. Poco después llegó La noche de Moria (1999), donde reunió incluso a sus entonces ex y actual marido, Mario Castiglione y Luis Vadalá, en otra muestra de una televisión en la que la vida privada podía convertirse en espectáculo. Ambas situaciones están muy bien documentadas en la serie.

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Tres mujeres con hábito de monja negro y blanco, sobre fondo celeste. Título "CON PECADO CONCEBIDAS", Moria Casán, Nora Cárpena, María Valenzuela, y logo.
Las actrices Moria Casán, Nora Cárpena y María Valenzuela posan vestidas de monjas para la promoción de la obra «Con Pecado Concebidas».(Imagen Ilustrativa Infobae)
Mujer rubia con gorra beige y camisa azul de mezclilla. Estantería con libros en el fondo. Texto superpuesto: Tres Minas Fieles, Viernes 22:00
Tres Minas Fieles no logró replicar el suceso de Con pecado concebidas

El cambio de siglo volvió a encontrarla en movimiento. Entre 1999 y 2000 se incorporó a la ficción Buenos vecinos, donde interpretó a Patricia “Chini” Baccinelli en un protagónico compartido con Hugo Arana. Entre 2001 y 2003 condujo Moria, que luego pasó a llamarse Entre Moria y vos. En 2005 regresó a la actuación con Doble vida, donde el rating no la acompañó. Y un año después volvió a sorprender: dejó momentáneamente el lugar de conductora y se convirtió en participante de Bailando por un sueño, el por entonces arrollador éxito comandado por Marcelo Tinelli.

Llegó hasta las semifinales, pero lo verdaderamente importante estaba por venir. Para la siguiente edición fue convocada como jurado y encontró allí otro de los grandes capítulos de su carrera. La silla más caliente de la televisión terminó convirtiéndose en uno de sus territorios naturales, desde donde construyó frases, discusiones, personajes y momentos televisivos que trascendieron el programa.

Su presencia como jurado se repitió a lo largo del tiempo y tuvo asistencia perfecta en las diez ediciones siguientes. Volvió en el 2023, en la que hasta ahora es la última emisión del concurso. A esa altura, algo resultaba evidente. Moria podía cambiar de rol sin dejar de ser Moria.

Una mujer en vestido dorado y dos hombres en traje sentados en sofás en un estudio de televisión. Una mesa de cristal con copas.
Doña Moria y sus dos maridos: la noche que juntó a Mario Castiglione y Luis Vadalá en televisión (Imagen Ilustrativa Infobae)

También hubo humor, como en Si querés reír, reí, en 2010; noches de entrevistas, como Esta noche con Moria Casán, emitido por Magazine en 2011; y conversaciones con mujeres del espectáculo en Malas Muchachas, por C5N, en 2013. Después llegó Incorrectas, entre 2018 y 2020, un ciclo con el que volvió a ocupar el centro de la conversación televisiva, esta vez desde el análisis de la actualidad y el debate. En 2018, además, condujo como invitada Intrusos durante 80 programas y, dos años después, volvió a ponerse en el lugar de jurado en Cantando 2020.

Cuando muchos pensaban que ya había transitado prácticamente todos los formatos posibles, Moria volvió a reinventarse. Entre 2021 y 2022 condujo Moria es Moria, un late show por Canal 9. Y desde 2025 está al frente de La mañana con Moria, en El Trece, donde sumó la cobertura de la actualidad a su amplia foja de servicios. Y hoy por hoy, parte de esa actualidad es ella misma, con el furor de su biopic. Y nada más Moria que eso.

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Jorge Lafauci, Moria Casán, Gerardo Sofovich y Graciela Alfano, jurados de "Bailando por un sueño" (Jorge Luengo)
Jorge Lafauci, Moria Casán, Gerardo Sofovich y Graciela Alfano, jurados de «Bailando por un sueño» (Jorge Luengo)
Así abrió Moria Casán la primera emisión de su programa
La Mañana con Moria, su actual aventura en televisión (La Mañana con Moria – El Trece)

Más de cuatro décadas después de aquel primer programa propio, la historia se parece menos a una carrera televisiva tradicional que a una sucesión de vidas profesionales dentro de una misma vida. Moria fue vedette, actriz, conductora, entrevistadora, protagonista de ficciones, participante, jurado y polemista. Pasó por programas que hicieron historia y por otros que quedaron en el camino. Cambió de canal, cambió de formato, cambió de horario y cambió de personaje. Pero hubo algo que nunca cambió: esa capacidad casi instintiva para entender que la televisión, antes que nada, es presencia.

Porque quizás ahí esté el secreto de su permanencia. En una pantalla que se renueva cada temporada, que despide figuras y fabrica otras nuevas, Moria Casán sigue siendo Moria Casán. Y eso, después de más de cuarenta años de cámaras encendidas, polémicas, aplausos, fracasos y reinvenciones, ya no es solamente una carrera. Es parte de la historia de la televisión argentina.



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Así será Dale Match, el nuevo programa de Tinelli en Infobae: «Vamos a cerrar el día con una sonrisa»

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Marcelo Tinelli con parte del panel de Dale Match: Diego Castro, Anita Martínez, Carito Müller y Baulo (crédito: Jaime Olivos)

Marcelo Tinelli no le teme a las convenciones. “Martes 13 hicimos treinta y cinco años de programas y nos fue bárbaro”, dijo el conductor entre risas al contar que eligió esa fecha para el debut de su nuevo ciclo. Así que desde el martes 13 de octubre, cuando termine el programa de Gonzalo Aziz, en el canal de stream de Infobae comenzará Dale Match: un ciclo de entretenimiento, humor y actualidad que irá de lunes a jueves a partir de las 21 horas, y cerrará la programación diaria de Infobae en Vivo.

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El nombre combina dos referencias que Tinelli explicó en una charla con Teleshow: el “Dale” que define su manera de encarar los proyectos, y el “Match”, que asocia a un momento de la cultura popular argentina ligado al humor televisivo. “El ‘dale’ me parece que tiene que ver con nosotros. Y el ‘match’ linkea mucho a la gente a un momento donde estaba bien, donde la pasaba bien, donde había un momento de humor, un momento de reunión en familia”, explicó. La combinación también remite, de forma directa, a Videomatch, el ciclo que condujo durante décadas en la televisión abierta. Y hay una definición suya que resume la filosofía del ciclo: “El rey es el contenido. Puede ser del año 1990 o de anoche. ¿Dónde lo ponés? Eso es lo que cambia”. El objetivo, dijo, es tan simple como concreto: “Vamos a cerrar el día con una sonrisa”.

Dale Match - Marcelo Tinelli
Marcelo Tinelli con la escenografía de Dale Match (Crédito: Jaime Olivos)

La idea de Dale Match tiene antecedentes concretos en el trabajo que Tinelli realizó con Infobae durante el último Mundial de Clubes. Lo que comenzó como contenido deportivo para redes fue incorporando imitaciones y humor hasta que, según el propio conductor, le recordó al Videomatch de sus comienzos. “Arrancamos con los highlights y después terminamos metiendo humor. Una cosa medio videomatchesca. Me hacía acordar al Videomatch del comienzo”, recordó.

Desde entonces, la idea de hacer un programa de cierre del día para Infobae quedó en pie. Tinelli señaló que el CEO y fundador del medio, Daniel Hadad, siempre mantuvo esa visión: “Daniel siempre tenía la idea de hacer el cierre del día. El deporte, fundamental, el deporte y el humor. Cerramos con una sonrisa la noche”. El conductor también hizo propia esa lógica: “Yo tengo muy incorporada la costumbre de ser el que cierra la transmisión. En Telefé yo cerraba. Termina un día a la una, otro a la una y cuarto. Hasta el switcher master nos decía ‘vamos a dormir’”, ríe.

Dale Match - Marcelo Tinelli
Parte del panel: Diego Castro, Anita Martínez, Carito Müller y Baulo (Crédito: Jaime Olivos)

El ciclo contará con un panel que Tinelli describió como una “orquesta”: Anita Martínez, Diego Castro, Carito Müller, Baulo y Pachu, este último dos veces por semana. Roberto Peña sumará imitaciones desde afuera de la mesa. “Somos cinco. Todos podemos ser conductores: puede ir el plano para allá, después para el otro costado. Si digo ‘voy al baño’, esto sigue”, describió Tinelli para diferenciar la dinámica del streaming de la televisión tradicional.

Sobre Martínez fue enfático: “Me parece una de las mejores comediantes. La miro y ya me río. Tiene el código, ese humor que puede joder. Me pega unas gastadas. Y tiene muchísimos personajes”. A Pachu lo eligió por una razón más instintiva: “Me hace reír mucho ya mirarlo”. Castro, conocido por su paso por Luzu TV, le genera una afinidad que Tinelli describió así: “Hablo con Diego como si nos conociéramos de toda la vida. Hay un acercamiento, una afinidad. Es una persona un poco más adulta que Baulo, hay dos mundos diferentes ahí”.

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Sobre Müller, adelantó un seguimiento que el programa hará de cerca: “Está embarazada. Su objetivo en diciembre es ser mamá otra vez. Ya tenemos los ginecólogos detrás de ella”, dijo con humor. Y sobre Baulo —quien se prepara para una pelea de boxeo en el evento Párense de manos— anticipó: “Vamos a acompañarlo en la preparación. Ahí tenemos un tema: deporte, boxeo”. Tinelli lo descubrió siguiendo el ciclo de streaming de los Mernoschetti. “La rompían y me encantaba verlo. Lo miraba”, contó.

Dale Match - Marcelo Tinelli
Dale Match tendrá muchas secciones. La agenda del día pasada por el tamiz del humor (Crédito: Jaime Olivos)

Dale Match tendrá varias secciones. “30 segundos de fama” dará lugar a personas del público general que quieran mostrar una habilidad o protagonizar situaciones insólitas en ese lapso, con un contador visible en pantalla. “Puede ser una bizarreada o alguien que aparezca con un gran talento”, anticipó el conductor. “La gran chance” apuntará a cantantes aficionados —jóvenes, chicos del interior— con una lógica similar a segmentos que Videomatch tuvo en sus primeras temporadas. “Darle una oportunidad a la gente joven, a chicos que puedan venir a cantar, y la historia de vida, y que vienen del interior”, explicó Tinelli.

También habrá cámaras ocultas de reacción grabadas en la calle, con actores y generadores de contenido como protagonistas. Cada emisión tendrá, en principio, una cámara con entre siete y ocho situaciones breves. Los integrantes del equipo explicaron que los protagonistas serán caras nuevas —el anonimato es condición necesaria para que el formato funcione— y que el estilo rescata algo que se perdió en televisión: “Se dejaron de hacer porque quienes las hacían, como Freddy Villarreal por ejemplo, se habían hecho muy conocidos”.

Otra sección contempla reacciones del propio Tinelli y su equipo a materiales de archivo de Videomatch. El conductor explicó que este contenido ya circula orgánicamente en redes, donde los seguidores le mandan clips y le preguntan qué piensa de lo que hizo en otras épocas. El programa también prevé invitados que puedan sumarse al panel y cerrar con una actuación musical en la tarima del estudio. Tinelli mencionó a Lali como ejemplo: “Viene de invitada un rato y termina cantando. Tenemos armado ese espacio para eso”.

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Dale Match - Marcelo Tinelli
Marcelo Tinelli, preparado para la vuelta en el stream de Infobae (Crédito: Jaime Olivos)

El programa se grabará en los estudios de La Corte, con Gaspar Bidart como director. La producción general estará a cargo de Adrián “El Mono” Mustone. El equipo mezcla colaboradores históricos —Pato Vergara, el Negrito Luengo, Matías Amaya y María Goma— con profesionales del streaming, entre ellos Malena Rondina.

Bidart, el director, tiene un vínculo particular con el universo Tinelli: de joven iba a la puerta de Ideas del Sur en las vacaciones de invierno esperando sacarse una foto con el equipo. Actualmente trabaja como sonidista de Nico Occhiato y dirige el programa de Diego Leuco en Luzu TV. “Es un capo total”, asegura Tinelli. El estudio contará con cinco cámaras robóticas controladas por joystick y dos portátiles para eventuales salidas al exterior.

La escenografía fue diseñada con madera como material predominante, con una tarima para actuaciones en vivo y pantallas integradas al diseño. Mustone la describió como un guiño al espíritu del viejo estudio de Videomatch, adaptado al formato del streaming. En cuanto al estilismo del conductor, lo lleva adelante, como es costumbre, Elbio “El Bichi” Casciano.

Tinelli resumió así lo que busca con Dale Match: “Tengo la sensación de que nunca me fui a ningún lado. Estoy habitando diferentes lugares. Como que agrandé la casa, ¿entendés?”. Y agregó, con la misma lógica que atraviesa todo el proyecto: “La construcción la estamos llevando de a poco. Infobae generó una comunidad en las noticias. Ahora esa gente va a poder ver también un programa de entretenimiento”.

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¡Drama y crisis! Tuli Acosta reveló el trauma que sufre por su escándalo con Luck Ra y La Joaqui: “Lloro todo el tiempo”

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La historia que durante meses tuvo a Tuli Acosta en el ojo de la polémica parece empezar a quedar atrás. En medio de la fuerte repercusión que generó el romance de La Joaqui y Tiago PZK, la influencer se fue despegando de a poco de la novela. Y ahora habló de lo mucho que sufrió tras ser relacionada con Luck Ra, en el momento más fuerte de la historia, llevándose una lluvia de críticas y hate por ser la supuesta tercera en discordia.

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Invitada al programa de Moria Casán este viernes, Tuli se mostró mucho más tranquila después de haber quedado envuelta inesperadamente en la separación de Luck Ra y La Joaqui. «Por suerte ya no tengo nada que ver yo, no sé si el hate bajó porque la gente sigue opinando», comenzó diciendo sobre la repercusión que aún generan aquellas versiones.

Lejos de mostrarse indiferente al respecto, Acosta reconoció que en aquel entonces los comentarios tuvieron un impacto emocional importante. «El que lo quiere seguir creyendo que lo crea, son cosas que se instalan en la mente del humano. Si piensan eso de mí tampoco les afecta pensarlo, no soy prioridad en su vida y a mí no me va a sacar capacidad de seguir creando. Yo lloro todo el tiempo y por este tema el doble», confesó.

Ahora, con la sensación de que finalmente está saliendo de una historia que nunca quiso protagonizar, Tuli siente que ahora su palabra tiene más peso. «Creo que ya he hablado lo suficiente y siempre hablo cuando se me nombra a mí, esta vez gracias a Dios la gente me está sacando de donde nunca tuve que estar. Estoy contenta por la paz de saber que si antes mi palabra no tenía peso ahora sí la puedo tener».

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QUÉ PASÓ REALMENTE ENTRE TULI ACOSTA Y LUCK RA: LA NOCHE QUE DURMIERON JUNTOS

La relación de Tuli Acosta y Luck Ra fue objeto de sospecha, cuando fue señalada como la tercera en discordia en la relación que el cantante mantenía con La Joaqui. En una anterior visita al programa de Moria, la bailarina ya había intentado ponerle punto final a esas versiones y explicó por qué consideraba que había sido señalada injustamente.

“Yo creo que todo esto pasó porque a la gente le gusta el lío, por eso me señalan a mí. Creo que va más allá de mi persona y de este conflicto. Siempre pasa que se termina poniendo el ojo más en la piba que en el chabón, haya fuentes o no, haya hilo para tirar o no. La gente se lo inventa”, sostuvo.

Su cercanía con Luck Ra podía generar confusión desde afuera porque compartían mucho tiempo y tenían confianza. Sin embargo, según Acosta, nunca existió ningún romance con él “Es lógico que nos vean juntos porque hay confianza y porque compartimos mucho, pero nunca hubo algo más que eso, más que amistad. “Puertas adentro las cosas siempre estuvieron claras”.

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Sin embargo, hubo una situación puntual que alimentó todavía más las especulaciones: los rumores de que habían dormido juntos. Consultada por la conductora, Tuli contó qué había pasado aquella vez. “La única vez que con Facu dormimos juntos no éramos solo nosotros dos, éramos como cinco. Dormimos con la pata del otro en la cara”. 

Aquella situación se dio en un contexto particular, vinculado con las transmisiones que compartían y la dinámica que tenían cuando todavía estaban fuera del aire. “Lo que pasa es que los que no estábamos en stream nos tirábamos a dormir, pero la cámara estaba siempre prendida. Era como un reality pero más casero, con una cámara. Cuando vinimos a Buenos Aires nunca más pasó eso”, cerró Tuli.

Así, mientras La Joaqui y Tiago PZK protagonizan ahora el romance que concentra todas las miradas, Tuli busca despegarse por completo de aquel capítulo. Semanas donde se convirtió en una de las protagonistas de aquella historia por su amistad y algo más con Luck Ra. Hoy la historia viró hacia otro lugar.

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Tuli Acosta, Luck Ra, La Joaqui

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Fabiana Liuzzi habló a fondo de su hijo y abrió su corazón: “Tony avanza por el padre y la madre que tiene”

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El niño Antonio Ventura permanece sentado junto a un ventanal durante su etapa de recuperación médica en un sanatorio

“Hoy puedo contestar porque Tony ya está corriendo por los pasillos de la clínica, está contento y volvió a ser el Tony de siempre”.

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La frase de Fabiana Liuzzi llega después de horas de preocupación, pero también funciona como una síntesis perfecta de una historia que lleva doce años escribiéndose. Antonio, su hijo menor, fruto de su relación con Luis Ventura, volvió a sonreír, a recorrer los pasillos y a recuperar esa energía que sus padres conocen tan bien. Y para una madre que aprendió a interpretar cada cambio, cada gesto y cada nuevo sonido de su hijo, verlo así representa mucho más que una mejoría: es volver a reconocerlo.

Antonio tiene 12 años y nació prematuramente, con seis meses y medio de gestación. Su llegada al mundo estuvo marcada por la incertidumbre y por una larga estadía en neonatología. Con el paso de los años aparecieron secuelas neurológicas que afectan principalmente el lado izquierdo de su cerebro y que tienen una consecuencia concreta en su vida cotidiana: las dificultades para comunicarse a través del habla.

El diagnóstico es encefalopatía crónica no evolutiva (ECNE), según explicó su mamá. Pero para ella, el menor siempre fue mucho más que cualquier diagnóstico.

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Una mujer rubia vestida de negro abraza a un niño con prenda estampada frente a un panel decorativo de colores
Fabiana Liuzzi abraza a su hijo Antonio Ventura mientras ambos se miran

“Él es un nene como cualquier otro”, sostuvo. Y enseguida explicó: “Le quedaron estas secuelas del lado izquierdo de su cerebro. Por eso tiene como diagnóstico ECNE, encefalopatía crónica no evolutiva, porque son las cicatrices que le quedaron como secuela de que nació prematuro, de seis meses y medio”.

Durante estos doce años, Liuzzi aprendió a no mirar a su hijo en comparación con los demás. Una de las primeras enseñanzas que recibió de un neurólogo quedó grabada para siempre: “Nunca vayas a comparar a Antonio con otros niños, vos compará a Antonio con Antonio”, le dijo aquel profesional.

Fabiana escuchó y convirtió esa frase en una manera de transitar la maternidad: “Yo lo tomé. Y de ahí en más, bueno, fue evolucionando, aparte por el tiempo en sí va evolucionando. Más todo lo que hacemos de nuestra parte, pero principalmente él desde que nació”, contó.

Porque si algo tiene claro es que Antonio siempre puso de sí mismo. Incluso desde sus primeros días de vida: “Cuando estaba en la neo, el médico me dijo: ‘Es un bebé que pone de su parte’, y es lo que sigue haciendo, pone todo de su parte”, recordó.

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También habló de aquella vida que, contra todas las dificultades, siguió adelante: “Dios lo salvó y está en este mundo, pese a todo, pese a que eran gemelos y uno se detuvo. Él se plantó en esta vida porque así Dios lo quiso y es quien siempre está con él cuidándolo”, expresó.

Un hombre de cabello canoso recostado en un sofá mientras un niño apoya la cara sobre su pecho
El periodista Luis Ventura descansa en un sillón junto a su hijo Antonio, quien apoya la cabeza sobre su pecho.

Cuando Antonio cumplió aproximadamente un año, Fabiana comenzó a advertir que había algunas cosas que no sucedían como esperaba: “Yo lo llevaba a su médico y notábamos que no tenía tanta estabilidad al sentarse, no respondía al nombre y tenía algunos estereotipos. Estos son, por ejemplo, que se miraba la mano”, explicó.

Para ella era un territorio completamente desconocido: “Yo tengo dos hijas y no me había pasado por esto. Entonces, es todo nuevo, es todo un camino con cosas nuevas y muchas veces vas viendo sobre la marcha qué va necesitando y vas aprendiendo”, relató.

En ese recorrido también atravesó momentos difíciles con algunos profesionales. Fabiana habló de equivocaciones, de diagnósticos y devoluciones que, según su experiencia, después comprobó que no eran correctos y de la sensación de quedar a la deriva.

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“Dentro de muchos profesionales hay muchas equivocaciones, mucha falta de humanidad. Muchas veces las madres, si no tienen personalidades, quedan devastadas”, señaló. Y agregó: “A veces un profesional no solamente que no te ayuda, sino que te deja”.

En medio de ese aprendizaje, decidió confiar también en algo que nunca abandonó: “Con mi intuición de madre nunca me equivoqué, nunca”, afirmó.

Un niño con camiseta gris y pantalón a cuadros camina con un muñeco de peluche amarillo por el pasillo de un centro hospitalario
El niño Antonio Ventura camina sujetando un peluche por el pasillo del área de pediatría

En determinado momento llevó a Antonio a una clínica. Allí, según relató, a partir de las características que presentaba recibió un diagnóstico: “Lo llevamos a la clínica de Manes y a me dijo TEA, y yo no tenía ni una idea qué era”, recordó.

Entonces comenzó otra etapa. Investigó, estudió y buscó información para comprender qué significaba aquello y, sobre todo, qué podía hacer para ayudar a su hijo.

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“De ahí en más investigué y entré en un mundo que yo no conocía, así como desde el principio de la neo, yo no sabía que existía una neo. Me topé con esto, con este diagnóstico, que tuve que ir aprendiendo”, contó.

Y tomó una decisión: no quedarse solamente con lo que le explicaban, sino convertirse también en una mujer informada sobre las necesidades de Antonio: “En el aprendizaje quise informarme para poder ayudarlo”, resumió.

La historia de Fabiana junto a Antonio también está atravesada por una búsqueda permanente. Cursos, profesionales, nuevas herramientas y diferentes abordajes fueron formando parte de su recorrido: “Yo me suelo dormir a las tres de la mañana informándome de cómo ayudar a Tony”, reveló.

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Un niño con camiseta gris observa varias figuras religiosas colocadas sobre un mostrador de madera en un pasillo del área de pediatría
Antonio Ventura permanece de pie frente a un altar con imágenes religiosas en el área de pediatría durante su proceso de recuperación

Incluso realizó cursos específicos para comprender mejor algunas de las herramientas que podía incorporar en el acompañamiento de su hijo. Para ella, cada nuevo conocimiento podía convertirse en una posibilidad más para Antonio.

“Hay muchísimos abordajes. Por supuesto que uno no puede hacer todos, pero cuando uno encuentra por ahí estas aristas que son como el camino que decís: ‘Esto me está resultando’, ahí es donde te da mucha satisfacción”, explicó.

Entre esas búsquedas, Fabiana destacó especialmente los cambios relacionados con la alimentación y el funcionamiento intestinal, un abordaje que, según su experiencia personal, significó un antes y un después: “Comprendí que la alimentación lo es todo”, afirmó.

Y agregó: “Eso ayudó un montón. Fue un antes y un después de tomar este conocimiento tan valioso que muchas mamás quizás no lo saben”.

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Una de las grandes dificultades de Antonio está relacionada con el lenguaje. Fabiana explicó que las cicatrices neurológicas están ubicadas en el lado izquierdo del cerebro y que eso afecta directamente el habla.

Internaron a Antonio, el hijo de Luis Ventura
Luis Ventura en un momento famliar junto con Antonio

Pero en los últimos tiempos recibió una información que volvió a abrir una puerta: “Me explicaron que el cerebro es tan grande y tiene tantas aristas para trabajar que un reciente estudio comprobó que no solamente el lado izquierdo, que es el que afecta justamente el habla, sino que con el derecho pueden llegar a hablar”, contó.

A partir de allí apareció una nueva profesional y también una historia que para Fabiana resultó especialmente espetanzadora: “Me dijo que una niña de catorce años comenzó a hablar. Así que es muy alentador el panorama”, contó.

Y entonces apareció uno de los momentos más emocionantes de la charla: “Tony hace cada vez más sonidos, logra decir ‘mamá’”.

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Para cualquier otra persona podría ser apenas una palabra. Para Fabiana es una conquista enorme: “Quizás no con la dinámica de otro niño. Pero eso en él es un montón”, explic, para luego resumir lo que significa cada avance de su hijo: “Cada logro te llena la vida”.

Fabiana aprendió a mirar de otra manera aquello que para muchas familias puede resultar cotidiano. Una salida al teatro. Una sonrisa. Un abrazo. Un baile. Una mirada.

Las imágenes del bautismo de Toni, el hijo de Luis Ventura y Fabiana Liuzzi
Las imágenes del bautismo de Toni, el año pasado

Recuerda especialmente una salida junto a Luis para llevar a Antonio a ver a Plim Plim: “Estábamos fascinados porque saltaba, bailaba, venía, lo miraba, lo abrazaba a Luis, venía a mí, me sonreía. Un disfrute. Lo vimos disfrutar que nosotros desbordábamos de felicidad”, recordó.

Esos momentos modificaron también su propia manera de observar la vida: “Él nos enseña a disfrutar de una sonrisa, a disfrutar de ir a pasear, de disfrutar verlo jugar. Esas cosas tan simples de la vida y tan grandes a la vez”, reflexionó, “a disfrutar de las cosas que a veces para muchos pasan inadvertidas”.

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Antonio todavía tiene dificultades para hablar, pero su mamá asegura que encontró otras maneras de comunicarse: “Él te habla con la mirada”, dijo, y explicó: “Si bien uno como padre desea que llegue al habla, él se hace entender todo y entiende todo, se mueve por sí solo, hace todo solo, ha avanzado terriblemente en eso”.

Por eso, aunque los padres continúan buscando nuevas herramientas y tratamientos, también saben detenerse a mirar todo lo que ya logró: “Uno como papá busca, va por todo. Vamos por todo. Pero él ha evolucionado mucho y va a seguir evolucionando”, aseguró.

Hay otra dimensión en la historia de Antonio que Fabiana cuenta con especial emoción: la espiritual.

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Las imágenes del bautismo de Toni, el hijo de Luis Ventura y Fabiana Liuzzi
Otra de las imágenes del bautismo de Toni

Recuerda que cuando su hijo nació tenía una marca con forma de corazón en la cabeza. A partir de aquel momento, según su relato, comenzó a encontrar formas de corazón en lugares inesperados: una mancha de café, una mermelada, un trapo de piso y distintas situaciones que ella interpreta como señales.

“Desde que él nació hasta el día de hoy se me presentan corazones en los lugares más insólitos”, contó. También recordó una visita a Leda, la sanadora de Rosario. Antes de salir, había una imagen del Sagrado Corazón y Antonio se dirigió hacia ella: “Tony fue a pararse con sus manitos ahí”, recordó, poniendo sus manos en señal de oración.

Y relató otra escena que la conmovió durante el bautismo de su hijo, realizado el año pasado después de varios años en los que no habían podido concretarlo: “En la iglesia, en un momento, se va para un costado y había un pequeño espacio para rezar. ¿Y quién estaba? La imagen del Sagrado Corazón. Se fue a sentar ahí”.

Para Fabiana, esas situaciones dejaron de ser simples coincidencias: “Son como muchas señales, no es una”, afirmó. Y desde esa mirada espiritual construyó una definición para su hijo que repite con enorme orgullo: “Es un niño especial, pero porque es realmente, la gente te lo puede describir. Es un ángel de la tierra”.

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“Todo el mundo dice: ‘Me transmite paz, es un ser de luz’”. Y para sus padres, ese cariño representa una de las mayores recompensas: “Es tanta la gente que le demuestra ese cariño, ese amor, que es muy emocionante para nosotros como padres”, sostuvo.

Las imágenes del bautismo de Toni, el hijo de Luis Ventura y Fabiana Liuzzi
Los hermanos Ventura junto con Antonio

Pero la historia de Antonio también estuvo atravesada por años de exposición mediática. Su nacimiento ocurrió en medio de una enorme atención pública alrededor de la relación de Fabiana y Luis Ventura y, con el paso del tiempo, la familia debió convivir con comentarios, especulaciones y opiniones de terceros.

Fabiana reconoce que durante mucho tiempo eligió el silencio: “Yo elegí el silencio muchas veces, elegí no aparecer y lo sigo eligiendo”, afirmó. Pero algo cambió. “Ya pisotearme, bastardearme, humillarme, ya eso no. Esa Fabiana ya no está”, sostuvo.

No habla de salir a confrontar. Habla de poner límites: “No es que salgo a pelear. Yo no discuto, no peleo nada. Pero siempre con la verdad. La verdad siempre prevalece en todo y sale a la luz siempre”.

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Y en esa transformación aparece también una mujer que asegura haber aprendido de sus propias experiencias: “Yo siento que muchas veces transformé la tristeza en aprendizaje”, reflexionó y dejó en claro: “Esa Fabiana también ya no busca la aprobación de nadie. Solamente busco vivir en armonía, mi felicidad y mi familia”.

Hay una parte particularmente sensible de su relato: aquella relacionada con quienes, durante años, hablaron de su historia y de las circunstancias que rodearon el nacimiento de Antonio.

Fabiana Liuzzi  Luis Ventura Antonito Luján
Fabiana Liuzzi y Toni en la Basílica de Luján

Fabiana rechaza cualquier mirada que pueda cargar sobre su hijo un significado negativo. “Yo quiero decir: ‘Sí, miren lo que me pasó. Tengo una persona maravillosa, un ángel divino que nos llenó la vida’. Eso es Tony”.

Y fue contundente al hablar de las críticas que recibió: “Yo no rompí nada y eso estoy segura de eso, y Tony tampoco rompió nada. Al contrario, Tony vino a traer felicidad y luz a quienes las necesitábamos”.

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Su conclusión es todavía más personal: “Gracias a Dios yo vivo sin culpa, porque nunca la sentí”.

A doce años del nacimiento de Antonio, hay algo que permaneció intacto y es su decisión de poner a sus hijos en el centro de su vida. Tiene dos hijas mayores, que viven en Córdoba, y también dos nietos. Hace aproximadamente diez años que está instalada en Buenos Aires y mantiene el vínculo permanente con su familia.

“A mi mamá la perdí hace casi tres años. Pero siempre voy o vienen. La verdad que son unas hermanas que valen oro, aman a su hermano”, contó.

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Cuando sus hijas eran pequeñas, incluso decidió postergar oportunidades laborales para acompañarlas: “Muchas veces me ofrecieron venir a trabajar acá y como ellas eran más chicas, no lo hice. Hacía lo que podía para no… Siempre mi prioridad fueron mis hijos”, recordó.

Una mujer rubia acostada en una cama abraza a un niño con camiseta amarilla que sostiene su cabeza
Fabiana Liuzzi permanece recostada junto a su hijo Antonio Ventura en una cama.

Hoy, con Antonio, esa entrega es total, y lejos de sentirlo como un sacrificio, ella lo vive como un privilegio: “Le agradezco a Dios poder estarlo. Porque lo disfruto cada segundo”.

En la actualidad, Antonio continúa con sus tratamientos, sus estímulos y sus avances. La familia sigue buscando herramientas para acompañarlo y, especialmente, para trabajar sobre el lenguaje.

Pero Fabiana aprendió a no ponerle una fecha a cada conquista y confía en que todavía quedan muchas sorpresas por delante: “Creo que mucho nos vamos a sorprender de cómo va a ir evolucionando”.

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También destaca el papel de Luis Ventura en ese proceso: “Tony avanza también por el padre que tiene y por la madre que tiene, por los dos. Y porque somos una familia unida y con amor. Yo creo que esa es la base de todo”.

Un niño con abrigo verde abraza a una mujer de cabello claro mientras apoyan sus frentes
Fabiana Liuzzi sostiene en un abrazo a su hijo Antonio Ventura mientras apoya su cabeza junto a la de él.

Quizás por eso, cuando habla de Antonio, Fabiana no pone el foco solamente en aquello que todavía falta. Habla de lo que ya consiguió. De los sonidos. De la mirada. De los abrazos. De las salidas en familia. De aquel “mamá” que llegó con una fuerza imposible de medir.

Y vuelve a una palabra que aparece una y otra vez durante toda la conversación: amor. “Tony nos da mucha felicidad y prevalece el amor, sobre todo. Y es el amor que siempre nos mantiene de pie y con fortaleza”.

A los 12 años, Antonio continúa recorriendo su propio camino. Sin comparaciones. Sin apuros. Con sus propios tiempos. Y su mamá parece haber encontrado allí una de las enseñanzas más profundas de estos doce años: aprender a mirar aquello que otros podrían considerar pequeño y descubrir que, para ellos, puede ser enorme.

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Y Fabiana, como desde aquel primer día en la neonatología, sigue a su lado, y cierra con una frase que parece explicar toda su historia juntos: “Es un guerrero”.



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