CHIMENTOS
Mostró a su hijo y lanzó un desesperado pedido de justicia por Ángel: el gesto de Lizy Tagliani que impactó a todos

La muerte de Ángel, el nene de 4 años en Comodoro Rivadavia, sigue generando conmoción en todo el país y, en medio del impacto social, fueron varias las figuras que decidieron expresarse. Una de ellas fue Lizy Tagliani, quien eligió hacerlo desde un lugar profundamente personal.
Lejos de los discursos grandilocuentes, la conductora compartió en sus redes sociales una imagen de su hijo adoptivo, Tati, en un momento cotidiano: dibujando, rodeado de colores y en un ambiente de calma. Sin embargo, lo que parecía una simple postal familiar rápidamente cobró otro significado cuando se leyó el mensaje que la acompañaba.
Conmovida por lo ocurrido, Lizy pidió justicia por Ángel y por todos los niños que atraviesan situaciones de vulnerabilidad. “No me corresponde a mí contar su historia porque es de él”, expresó con respeto sobre su propio hijo, pero dejó en claro la necesidad de visibilizar estos casos: reclamó responsabilidades y puso el foco en el derecho fundamental a la vida.
El posteo no tardó en viralizarse. Miles de usuarios reaccionaron tanto a la ternura de la imagen como a la contundencia de sus palabras. En un contexto donde la causa judicial todavía busca respuestas, su mensaje logró conectar desde otro lugar: el de la maternidad y el compromiso.
Lizy también hizo referencia, de manera indirecta, a su propia experiencia con la adopción. Sin entrar en detalles, remarcó que el presente de su hijo es posible gracias al trabajo de quienes intervinieron en el proceso y garantizaron un entorno familiar amoroso. “Hoy vive este momento”, destacó, en contraste con otras realidades más duras.
Ese contraste fue, justamente, lo que más impactó. La imagen de un niño contenido, feliz y rodeado de afecto, frente a la tragedia de otro, puso en evidencia la importancia del rol de los adultos y del Estado en la protección de la infancia.
Mientras la investigación por la muerte de Ángel sigue en curso y se esperan avances clave en la causa, el gesto de Lizy Tagliani sumó una voz más —pero con un peso emocional distinto— al reclamo colectivo. No fue solo un posteo: fue una forma de transformar el dolor en un mensaje claro. Y, sobre todo, de recordar que detrás de cada caso hay una historia que merece ser cuidada.
Lizy Tagliani, Ángel
CHIMENTOS
A solas con Cypress Hill: la colaboración con Trueno, la mítica aparición en Los Simpsons y su show en Argentina

Durante más de tres décadas, Cypress Hill hizo del hip hop una forma de cruzar fronteras sin dejar atrás sus raíces. Desde Los Ángeles, sus rimas llegaron a quienes encontraron en la banda una voz propia, una identidad latina y un ritmo capaz de acompañar noches enteras, viajes, reuniones y recuerdos que todavía siguen vivos. El próximo 8 de noviembre, B-Real, Sen Dog, DJ Muggs y Eric Bobo volverán a presentarse en el Estadio Malvinas Argentinas, en una noche que promete reunir a distintas generaciones de fans. Antes de ese reencuentro, Teleshow habló en exclusiva con Sen Dog.
La relación entre Cypress Hill y el público argentino comenzó el 26 de agosto de 1995, cuando la banda se presentó por primera vez en el país, en el Estadio Obras de Buenos Aires. Aquel show ocurrió cuando “How I Could Just Kill a Man”, “Insane in the Brain” y “Hits From the Bong” ya empezaban a ocupar un lugar especial entre quienes buscaban en el hip hop algo más que una canción: una actitud, una manera de mirar el mundo y una representación que hasta entonces no siempre encontraba espacio. Con Black Sunday en el primer puesto del Billboard 200, Cypress Hill había demostrado que el rap podía hablar desde una identidad latina y llegar a todos los rincones del planeta sin perder su acento.
Desde entonces, la banda siguió ampliando los límites de su propia historia y, con ellos, volvieron a pisar suelo argentino en múltiples ocasiones. Su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, la presentación junto a la London Symphony Orchestra en el Royal Albert Hall de Londres, las colaboraciones con nuevas generaciones y la llegada de Dios bendiga, su primer álbum completamente en español, forman parte de un recorrido que nunca dejó de moverse. Ahora, en el Malvinas Argentinas, Cypress Hill volverá a encontrarse con quienes estuvieron desde el comienzo y con quienes descubrieron su música muchos años después, para recuperar juntos esa energía que convierte un recital en algo más que un espectáculo: una memoria compartida que vuelve a sonar en vivo.
Desde Los Ángeles, Sen Dog se conecta a la videollamada con Teleshow con una actitud relajada que mantuvo durante toda la conversación. Entre sonrisas, recuerdos y respuestas cargadas de cercanía, el integrante de Cypress Hill recorrió la historia de la banda y su vínculo con la Argentina sin perder el humor ni la reflexión. Incluso se animó a lanzar algunas frases en español, un gesto que volvió todavía más cálido el intercambio y acercó por un rato la distancia entre la costa oeste y el Río de la Plata.

—¿Cómo recordás tu primera visita a la Argentina en 1995?
—Fue una buena experiencia: las actuaciones fueron realmente muy buenas. Sin embargo, en esa etapa de mi carrera todavía no me sentía cómodo cuando viajaba a otros países. Aunque en la Argentina se habla español y yo lo entiendo, estar allí era algo nuevo para mí y me costó adaptarme. En general, puedo decir que la pasé bien. Ahora, cuando miro hacia atrás, recuerdo que la comida fue excelente, que la gente fue muy amable y que los fans acompañaron muchísimo a Cypress Hill. Fue algo hermoso. Solo desearía haberme permitido disfrutarlo más.
—¿Eras consciente del fenómeno que Cypress Hill estaba generando en todo el mundo, especialmente en la Argentina?
—Tenía cierta idea de que nos habíamos convertido en un éxito internacional, pero nunca entendí realmente el impacto que la banda había tenido entre los amantes de la música, especialmente en la Argentina. Sabía que éramos populares y que nuestras giras funcionaban bien, pero nunca llegué a comprender la magnitud de lo que habíamos construido. Cuando alguien me pregunta si sé lo grande que fue Public Enemy, respondo que sí: eran gigantes. Lo mismo con Run-DMC. Pero, cuando se trataba de nuestro propio grupo, me costaba dimensionar cuánto habíamos crecido. Recién alrededor de 1995 pensé: “Está bien, creo que somos tan grandes como Run-DMC, Public Enemy o los Beastie Boys”. Estábamos en ese nivel dentro del hip hop.

—¿Cómo te sentís al regresar a la Argentina para presentar el trabajo de Cypress Hill el 8 de noviembre?
—Estoy muy orgulloso de volver a visitar la Argentina. Es un país hermoso, con gente, comida y cultura increíbles, y me hace muy feliz regresar. Siempre es un placer actuar en lugares donde uno no nació ni creció. La Argentina es uno de esos países cuya cultura amo, así que es muy especial poder volver a entretener a los fans y al público de la música.
—¿Qué papel tuvo la identidad latina en la vigencia de Cypress Hill durante más de tres décadas?
—La conexión latina que tenemos fue importante. Somos latinos, crecimos en culturas latinas y conocimos a personas de muchos países de la región. Creo que todo eso tuvo que ver con el éxito de la banda. Antes de Cypress Hill, mi hermano Mellow Man Ace y Kid Frost fueron parte de los comienzos del hip hop latino y ayudaron a que esa escena ocupara un lugar central. Cuando aparecimos nosotros y la gente descubrió que éramos latinos, muchos sintieron orgullo por la banda. Fue hermoso ver a tantas personas reunirse para celebrar a Cypress Hill. Nosotros celebrábamos con ellos y ellos celebraban con nosotros. Era algo mutuo. No creo que nuestra identidad latina haya sido el único motivo del éxito de la banda, pero sí pienso que representar un lado diferente de la vida en Los Ángeles, “el otro lado de las cosas”, fue muy importante para la gente de nuestras raíces latinas.

—En esta etapa también grabaron un álbum con distintos artistas que cantan en español, como Trueno. ¿Qué importancia tuvo esa colaboración para conectarse con la nueva escena urbana latina?
—Creo que colaborar con otros talentos es muy importante. Es una cualidad central de Cypress Hill: estamos dispuestos a trabajar con artistas jóvenes. No solo somos fans de ellos, sino que también nos gustan lo suficiente como para grabar juntos porque creemos que representan el futuro de la música. Si hacen las cosas de la manera correcta, o casi, pueden tener carreras largas y seguir presentes incluso después de Cypress Hill. Quizás algún día hablen de lo importante que fue para ellos trabajar con nosotros. Para nuestra banda, que artistas jóvenes quieran colaborar y ser parte de la historia musical que estamos construyendo significa mucho. También nos demuestra que las nuevas generaciones valoran lo que hicimos por la cultura del hip hop latino. Ellos nos abrazan y nosotros abrazamos el hecho de que quieran trabajar con nosotros. Sin los jóvenes, sin las nuevas generaciones manteniendo viva la música y el hip hop, sería muy difícil continuar. Nos honra que nos admiren, nos respeten y quieran emularnos. Es algo muy especial.

—¿Cómo conociste el trabajo de Trueno?
—Lo conocí a través de Eric Bobo, nuestro percusionista. Ellos ya habían trabajado juntos en un proyecto anterior y Eric tenía muy buenas referencias sobre Trueno. Yo confié en su instinto y en lo que pensaba que podía sonar bien. Finalmente, funcionó muy bien.
—¿Tenés en mente otro artista argentino con quien te gustaría colaborar en el futuro?
—No podría decirlo en este momento. Estoy seguro de que, en el fondo de mi mente, estoy pensando en alguien, pero no recuerdo su nombre. Sin embargo, no se sorprendan si en el futuro trabajamos con más artistas argentinos.

—¿Cómo se decidieron a grabar un álbum completamente nuevo en español?
—Habíamos hecho un disco en español en el que versionamos canciones antiguas de los años 90 y tratamos de trasladarlas al idioma de la mejor manera posible para nuestro público latino y para nuestra cultura. La gente reaccionó de forma muy positiva y empezamos a pensar que tal vez debíamos hacer un álbum completamente nuevo, con canciones, temas y contenidos originales en español. Aunque parezca increíble, esa idea surgió hace 25 años. Siempre decíamos: “Algún día vamos a hacer otro álbum en español”. Lo repetimos durante mucho tiempo, hasta que finalmente ese día llegó el año pasado. Decidimos que era el momento de grabar el disco en español del que habíamos hablado durante tres décadas.
El primer artista al que convocamos fue mi hermano menor, Mellow Man Ace. Él formó parte del movimiento original del hip hop que surgió en Cypress Avenue a mediados y finales de los años 80. Siempre pensé que era uno de los mejores compositores, sin importar el género. Como no vivía muy lejos, fue al estudio e hizo su parte.

Fue increíble pensar en la historia que compartimos B-Real, Mellow Man Ace y yo. Después seguimos incorporando a más artistas y colaboradores. Creo que logramos una buena combinación de música y sonidos, y espero que quienes escuchen el disco disfruten lo que preparamos para ellos.
—¿Qué es lo primero que te gustaría hacer antes del show en Buenos Aires?
—Lo primero que quiero hacer es ir al mejor restaurante de la Argentina y cenar. Lo vengo esperando y pensando desde hace un tiempo. Ahora que el viaje está cerca, sé que una cena deliciosa forma parte de nuestro futuro. Eso es lo primero que quiero hacer.
—En la Argentina, además de ser grandes fans de Cypress Hill, también somos muy seguidores de Los Simpson. La banda apareció en el episodio de la serie, “Homeropalooza”. ¿Qué sentís cuando los fans recuerdan ese momento?
—Me parece genial. Recuerdo cuando participamos en Los Simpson. Creo que fue en 1996. En ese momento, la serie llevaba algunos años al aire. Entendía la importancia de aparecer allí. No era solo una serie animada: también hablaba de los problemas cotidianos de los seres humanos.Uno no pensaría eso al ver una caricatura, pero, cuando la mira, descubre que muchas situaciones pueden relacionarse con la vida real.

Cuando nos llamaron, acepté de inmediato. Pensé que era un programa extraordinario y que tenía posibilidades de durar mucho tiempo.Además, escuché que varios artistas importantes iban a participar en ese mismo episodio y pensé: “No hay problema, hagámoslo”. Estaba muy feliz de formar parte.
—Y a tan solo horas del encuentro con sus fanáticos, ¿qué pueden esperar del show este 8 de noviembre?
—Los fans pueden esperar pasarla muy bien. Lo digo sinceramente. Si yo fuera una persona que va a ver a Cypress Hill, estaría muy entretenido. Tenemos una energía que queremos que el público libere. Queremos que canten, que participen del concierto y que se sientan parte de Cypress Hill, de la misma manera en que nosotros nos sentimos parte del público. Cuando vinimos antes a la Argentina ocurrió algo similar: los fans se involucran muchísimo y eso hace que uno se sienta como en casa cuando sube al escenario. Siento que soy parte de ellos. Así que pueden prepararse para divertirse, colocarse, emborracharse y enloquecer. Eso es lo que trae Cypress Hill.

—¿Habrá alguna sorpresa o quizás algún artista invitado, como Trueno, durante el show?
—Si dijera algo así, dejaría de ser una sorpresa. Por ahora, solo voy a decir que estamos preparando algo especial para todos los que asistan.
Cypress Hill,B-Real,Sen Dog,Eric Bobo,DJ Lord,hip hop
CHIMENTOS
Yanina Latorre reveló la tenebrosa verdad de la violencia de Mauro Icardi con su hija: “Logró escaparse, estaba descalza y muy…”

Nadie avizoraba semejante calvario, ese escenario de terror absoluto. Las batallas de Wanda Nara y Mauro Icardi traspasaron todas las barreras de lo imaginado, porque este episodio quiebra todo lo razonable. Esta trama se configura en un accionar repudiable, escabroso y sumamente delicado.
El viernes se transformó en una jornada de espanto, lisa y llanamente. Al menos por todos los trascendidos y las denuncias entabladas ante autoridades judiciales y policiales, la historia se encuadra en un supuesto acto de violencia del futbolista contra su propia hija.
Mauro Szeta accedió a documentación judicial y aseveró que existe una denuncia que refiere a un comportamiento muy delicado de Mauro con su hija. «Hay una denuncia que radica Wanda en una comisaría de Tigre, ella cuenta que se anoticia por WhatsApp de su hija de 11 años, que le dice ‘papá me pegó, tengo miedo’», sostuvo en LAM el periodista.
Tras una cobertura intensa, repleta de novedades de último momento, del programa de Ángel de Brito apareció en escena otra especialista: Yanina Latorre. La conductora de América TV ratificó su cualidad pasmosa de recopilar información calificada y publicó una montaña de novedades escalofriante de lo que sufrió la pequeña de Wanda.
YANINA LATORRE CONTÓ QUE LA HIJA DE WANDA NARA SE ESCAPÓ DE LA CASA DE MAURO ICARDI MUY ANGUSTIADA
La ex angelita utilizó su cuenta de Instagram para volcar una tonelada de novedades y comenzó con el posible origen de todo este escándalo. “Las chicas estaban en el colegio y las tenía que retirar el padre. Él parece que fue antes, a las 10 am, y Francesca no quería ir. Y él se enojó. Francesca estaba en medio de un examen. Las sacó igual. La Lic. Matera pidió que las devuelva al colegio y no lo hizo”, sostuvo.
En cuanto al hecho concreto, al accionar de Mauro con su hija, Latorre procuró comunicar con mucho cuidado y posteó: «Francesca denuncia un episodio terrible que no voy a detallar. Está hace casi 3 horas declarando en la comisaría».
A la hora de describir el nudo más angustiante de este infierno, la famosa escribió: «La nena se encerró asustada. Dice que le habían sacado el teléfono, encontró una computadora y mandó un mail pidiendo auxilio».
Motorizada en sus fuentes fidedignas, Yanina narró el instante preciso en que la pequeña huyó de la casa de Mauro. «Logró escaparse. Estaba descalza y muy angustiada. se escapó por una puerta del costado, ahí la encontró la policía y llamaron a la ambulancia», manifestó.
Y finalmente, la ex angelita ratificó el tenor de todos estos acontecimientos, que todavía restan clarificar en todos sus ángulos, y contó lo peor: «La niña presenta lesiones».


Mauro Icardi, Wanda Nara, Yanina Latorre
CHIMENTOS
Adriana Aguirre regresa al teatro con una obra a la gorra: “La gente me hizo millonaria, ¿qué me cuesta devolverle algo?”

Adriana Aguirre lleva más de cinco décadas construyendo una carrera que no se deja clasificar con facilidad. Rosarina, hija de una familia humilde y trabajadora, supo desde muy joven que su camino estaba en el arte, aunque tardó en convencer a su padre de que el escenario no era sinónimo de perdición. Se abrió paso como modelo con una tapa de la *Clarín Revista* de los domingos a los 16 años, casi por casualidad, y de ahí saltó al cine, a la revista, a la televisión y, sobre todo, al teatro comercial, donde construyó un nombre que resiste el paso del tiempo. Hoy, a sus 74 años, continúa actuando, conduce un ciclo periodístico en Net TV junto a Tomás Dente y se suma a uno de los proyectos más disruptivos del verano porteño.
Esa propuesta es Fondo de Olla, la obra número 71 de José María Muscari, que llega el 21 de enero al teatro Piccadilly con un formato que nunca se vio en la calle Corrientes: teatro a la gorra protagonizado por famosos. El público entra, ve la función y al final decide cuánto pagar. Junto a Aguirre, en el elenco, figuran Marta Albertini, Victoria Carreras, Daniela la Cantante, Nadia Di Cello, Alejandra Majluf, Alejo Ortiz, Silvia Peyroú, Raúl Rizzo y la Srta. Lee. Diez figuras del circuito comercial que dijeron que sí a un experimento que el teatro mainstream rara vez se atreve a plantear en voz alta.
— Vas a formar parte de Fondo de Olla, la obra a la gorra que llega a la calle Corrientes. ¿Qué te convenció de sumarte?
— Para mí es un desafío a nivel personal. Siempre trabajé en el teatro comercial, donde la gente iba a la boletería y pagaba la entrada. Hoy hay mucha gente que no tiene plata para pagar cincuenta mil pesos o más por ver una obra. Yo le debo todo a ese público: me hizo millonaria en los 80 y en los 90, compré propiedades, tuve una vida que nunca había imaginado desde la humildad en la que crecí. ¿Qué me cuesta devolverle algo? Que me vean sobre un escenario sin la necesidad de sacar dinero del bolsillo, porque sé que muchos no lo tienen.
— El público verá la función y decidirá al final cuánto pagar. ¿Qué sensación te genera ponerle ese valor al trabajo en manos de los espectadores?
— Es absolutamente liberador. Pueden poner diez mil pesos y si no pueden nada, no importa. Tienen la ventaja de poder vernos igual. El argentino tiene una virtud: cuando tiene plata, la gasta. Es gastador, es salidor. Pero en este momento hay mucha gente endeudada, que se va de vacaciones, que usa la tarjeta más de lo que debería. El teatro es un disfrute y no queremos que el precio sea el que los deje afuera.

— ¿Creés que el teatro a la gorra puede acercar a un público que hoy queda afuera de las salas por el precio de las entradas?
— Claro. Y además esto tiene un significado que va más allá del formato. Hoy hay 15 millones de personas en situación de pobreza en Argentina. El título no es ni peyorativo ni gracioso: tiene que ver con la reflexión, con el bolsillo del otro. Fondo de olla significa eso para nosotros como elenco, porque cada uno de los diez ha tocado el fondo en algún momento de su vida. Y significa eso también para el público.
— No es la primera vez que trabajás con Muscari. ¿Qué encontrás en él para volver a aceptar una de sus propuestas?
— Trabajé con él en Extinguidas, que también es uno de esos títulos que te hacen pensar. Todas las obras de Muscari apuntan a lo mismo: si tenés dos neuronas, tratá de llegar a tener tres. Pensar, reflexionar, que algo te quede. Me convenció la propuesta porque la vi nacer: cuando estaba en Carlos Paz haciendo Extinguidas en el Candilejas —con un éxito alucinante, pero con entradas de ochenta mil pesos—, él hacía a la gorra con actores no famosos. Acá da el salto: la calle Corrientes, con figuras del circuito comercial. Nunca se había hecho.
— Hablás del fondo de olla del elenco, del público. ¿Cuál fue el tuyo?
— La pobreza. Nací en Rosario, en una familia maravillosa, muy humilde y muy trabajadora. Mis padres hicieron lo posible y lo imposible para sacarnos adelante a los tres hermanos. Mi padre era artista plástico, egresado de Bellas Artes, también licenciado en toxicología, escribió un libro. Un hombre muy preparado, pero la plata siempre fue ajustada. Siempre vi desde el fondo de la olla. Pero también vi que había una salida: la luz estaba arriba y había que trepar con el esfuerzo y el sacrificio. Mis padres nos inculcaron eso: la educación era la salida. Me faltan diez materias para recibirme de abogada en la UBA, así que hasta ahí llegué.

— ¿Qué te sacó de ahí?
— Yo bajaba las escaleras hacia el CBC, tenía 16 años, minifalda de jean, tacones, cuando me paró Carlos Vidal, director de fotografía del *Clarín* de los domingos. Me dijo que podía ser modelo, que me iba a hacer un book de fotos y que esa foto podía ser tapa. Yo siempre fui lanzada: el que no arriesga no gana. Crucé la calle, posé entre las flores de un puesto y salí en la tapa. Cuando mi viejo abrió el diario ese domingo y me vio, me preguntó qué hacía yo ahí. Le conté todo. Me dijo que ni se me ocurriera, que tenía que seguir estudiando. Pero el teléfono empezó a sonar. Fui de agencia en agencia con el book bajo el brazo y tuve la bendición. Llegué a tener diez publicidades en el aire al mismo tiempo. La de Cinzano la gente la recuerda hasta hoy. Después vine al teatro de revista y ahí llegó la consagración.
— ¿Cómo es hoy tu relación con Ricardo García y qué lugar ocupa en tu vida?
— Ricardo García es el gran compañero de mi vida, el compañero de ruta. Podemos tener muchas desavenencias, no siempre transmitimos en la misma frecuencia: a veces él va en AM y yo estoy en FM. Eso fue permanente en nuestra relación durante treinta y dos años. Pero treinta y dos años de compañerismo no se rompen. No voy a abandonar a su persona ni él la mía, estoy segura de eso. Volvimos a convivir desde el Mundial. Pero convivimos como familia, como compañeros.

— ¿Como pareja amorosa?
— No como matrimonio ni como pareja activa. Por el momento es así, y no sé si las cosas van a cambiar.
— Es decir, sin sexo.
— No, no, no. Está bien hablado eso. Lo que sí sé es que lo que hay entre nosotros es sólido, aunque nuestra manera de pensar, de evaluar las cosas desde la conciencia y el corazón, no siempre coincida. Las rispideces existen, pero no significan abandono.
— ¿La edad pesa en un vínculo o lo que importa es la conexión con la otra persona?
— La conexión. Siempre la conexión. La edad es un número. Lo que importa es lo que se genera entre dos personas, la frecuencia en la que sintonizan, lo que se dicen sin palabras. Eso no tiene edad.
— ¿Tenés límites claros en el amor y en los vínculos ocasionales?
— No busco nada. La vida te presenta todo. Si algo tiene que surgir, surge, y si no tiene que surgir, no surge. No tengo ninguna aplicación, ni Tinder, ni nada, no salgo a la búsqueda de nada. Cuando aparece, aparece. Y sí, como todo el mundo, hay momentos que se dan. Fue lo que pasó con Paco Amoroso: fue un romance corto, fue muy lindo, pero ya pasó. La monogamia estricta es algo que no existe, la gente joven ya lo tiene claro. El caretaje es de toda la vida, pero la monogamia real es otra cosa. Yo no juzgo nada de eso. No me van a escuchar faltarle el respeto a nadie, ni en el periodismo ni en la vida personal. Eso sí es un límite que nunca cruzo.
Adriana Aguirre,Fondo de Olla,José María Muscari
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