ECONOMIA
Ni Vaca Muerta ni la minería: cuál es el sector de la economía argentina más competitivo del mundo, según The Economist

El polo se ha consolidado como el sector más competitivo de la economía argentina a nivel global, según reportó The Economist. El desarrollo de esta disciplina ha generado un ecosistema económico propio, capaz de atraer inversiones extranjeras y exportar conocimiento, servicios y genética equina con éxito sostenido.
El auge del polo argentino se observa en la transformación de zonas como el corredor entre Pilar y General Rodríguez, en la provincia de Buenos Aires. “Hace veinticinco años vine aquí por primera vez. No había nada”, relató Maximiliano Fernández, mánager de un equipo, a la revista económica. Hoy, ese paisaje rural se encuentra repleto de clubes, caballerizas y campos dedicados exclusivamente al polo. “El mundo del polo argentino es una burbuja dentro del país: tiene su propia economía. Y esa economía es líder mundial”, describió el medio británico.
El fenómeno se explica, en parte, por la combinación de factores naturales e históricos. “El polo se considera el deporte de equipo más antiguo del mundo. Una versión temprana se jugaba en Persia en el siglo VI a.C. El juego moderno fue formalizado por oficiales británicos en India y luego se difundió a través del imperio. Se convirtió en un deporte de reyes, adoptado por las élites en Europa, Estados Unidos y, más recientemente, los estados del Golfo. Sin embargo, Argentina llegó a dominar la escena mundial, incluso cuando el resto de su economía estaba en ruinas”, destacó la publicación.

La abundancia de caballos, la destreza de los jinetes y las condiciones del terreno y el clima permitieron que, desde la llegada del polo, Argentina se posicionara en la élite de este deporte. Según se explicó, “los jugadores argentinos fueron considerados los mejores del mundo, y siguen siéndolo: 27 de los 30 principales profesionales actuales son del país”.
La economía del polo argentino no solo se sustenta en el talento deportivo. Las familias tradicionales que dominan el circuito han desarrollado programas de cría de caballos que hoy marcan tendencia internacional. Un dato ilustra esa supremacía: “De los 1.140 caballos que compitieron en la Queen’s Cup británica el año pasado, 1.000 tenían sangre argentina”, consignó la revista.
El impacto exportador es contundente. Entre enero y noviembre del último año, Argentina envió 2.900 caballos —el 75% de ellos destinados al polo— a 38 países, liderando el ranking mundial de exportaciones del sector. A esto se suma una ola de innovación tecnológica que ha colocado al país a la vanguardia: “Los criadores argentinos han invertido en I+D y liderado la clonación de ponis. En 2010, un clon de Dolfina Cuartetera, votada como mejor yegua en el Salón de la Fama del polo argentino, se vendió por un récord de 800.000 dólares”, publicó The Economist. La biotecnología incluso planteó nuevos desafíos regulatorios, cuando la aparición de caballos editados genéticamente llevó a la Asociación Argentina de Polo a prohibir su participación en competencias oficiales.

El crecimiento es palpable. Según el veterinario Juan Martín Batistuta, quien hace dos décadas solo atendía caballos de carrera y hoy trabaja casi exclusivamente con ponis de polo, “nunca estuve más ocupado”. El fenómeno se expandió más allá de Buenos Aires: “Desde Córdoba hasta la Patagonia, hoy existen muchos más clubes”, explicó Fernández. En la actualidad, Argentina cuenta con 177 clubes de polo, a la vez que la visibilidad internacional creció con la producción de un documental de Netflix y la transmisión por ESPN.
En un contexto en el que la aprobación de Javier Milei, presidente de Argentina y aficionado al polo, enfrenta desafíos por su plan económico, The Economist sostiene que el polo nacional se mantiene como “una industria de clase mundial”, reconocida por “aprovechar su ventaja competitiva, atraer inversión extranjera y avanzar en innovación tecnológica para sostener su liderazgo exportador”.
“La economía argentina da bandazos (se contrajo un 2,5% en febrero, creció un 2,8% en marzo y luego se contrajo un 1,5% en abril), pero el mundo del polo parece no verse afectado. Esto se debe, en parte, a un constante flujo de inversión extranjera directa. Extranjeros ricos, conocidos como patrons, traen una abundancia de dinero a la burbuja del polo en Argentina. Compran tierras, contratan jugadores y negocian la compra de caballos, creando una economía de efecto goteo para petiseros, herradores, entrenadores, veterinarios y arquitectos”, dijo The Economist.
La revista cierra con un párrafo en el que asegura que el presidente Javier Milei –aficionado al polo y cuya popularidad “está sufriendo mientras intenta reencauzar la economía del país”– tendría que fijarse en esta industria “líder mundial que aprovecha al máximo su ventaja competitiva, atrae inversión extranjera y avanza con innovación tecnológica para reforzar su posición como principal exportador mundial”.
ECONOMIA
Repuntaron los bonos y cayó el riesgo país pero el mercado limita el horizonte a octubre de 2027

Dos factores confluyeron para que los bonos soberanos interrumpieran una racha de once ruedas consecutivas de caídas, que había elevado el riesgo país en 138 puntos, hasta los 628 puntos básicos. La fuerte liquidación de exportadores y la compra de USD 70 millones por parte del Banco Central en el Mercado Libre de Cambios (MLC) alentaron compras de oportunidad.
De esta manera, los títulos más largos, que son los de más elevada renta, subieron hasta 1,15% y el riesgo país cayó 21 unidades (-3,3%) a 607 puntos básicos.
Pero la Bolsa no detuvo su caída y el Merval de las acciones líderes perdió 0,6 por ciento. Transportadora de Gas del Norte, que viene de un mal balance y de tarifas atrasadas, continuó su declive y bajó 4%, seguida de Central Puerto e YPF con 2,4 por ciento.
En el exterior, el escenario se complicó más para la Argentina porque los bonos del Tesoro de Estados Unidos continúan bajando y sus tasas rompen récords. El Bono a 10 años ahora rinde 5,25%, el nivel más alto desde 2006 y el bono a 30 años subió a 5,60% el mayor retorno desde 2002.
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Esa dinámica arrastró a los títulos del mundo. Los de Alemania subieron su tasa a 3,61%; los de Francia a 4,81% y los de Japón a 3,08 por ciento. La deuda se encareció para todos y a la Argentina la sorprende con un escenario político inestable. Una muestra de cómo inciden los tiempos electorales surge de la comparación entre dos bonos soberanos. El Bonar AO27, que vence antes de las elecciones, rinde 4,4%, mientras que el AO28 ofrece 11,6 por ciento. Medido en riesgo país, el primero arroja un diferencial casi imperceptible y el segundo alcanza los 630 puntos básicos. Los inversores votan todos los días con sus decisiones de inversión, y los rendimientos reflejan esa preferencia.
En Estados Unidos, la caída del Índice de Confianza del Consumidor fue elevada y la llevó a los niveles de 2014. La suba de los bonos del Tesoro arrastraron al alza la tasa de hipotecas y los alquileres. Por eso, el dinero que se destina a consumo es menor y equivale a una caída del salario real.
En la Reserva Federal, este indicador genera dudas porque un enfriamiento de la economía podría postergar de octubre a diciembre la suba de tasas prevista. Esa posibilidad es la que el mercado comienza a incorporar en los precios, pese a las dudas que resurgen sobre el sector de inteligencia artificial, principal demandante de fondos de los inversores globales.
Las Bolsas de Nueva York reaccionaron con cautela ante este escenario y anotaron leves bajas que no superaron 0,26 por ciento. La menor tensión entre Estados Unidos e Irán hizo bajar el petróleo porque el rial iraní tuvo una fuerte caída; sigue pagando los costos del cierre del estrecho de Ormuz. La economía parece solucionar lo que la diplomacia no puede. El dólar sigue fuerte en el mundo y subió 0,22 por ciento. En el mes aumentó 1,68% frente a las seis principales divisas del mundo.
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La abundancia de dólares en la Argentina impide que la moneda estadounidense arrastre al peso. En el MLC se operaron USD 846 millones y el BCRA pudo comprar una cifra cercana a lo acostumbrado el mes pasado de 70 millones de dólares. Es la mayor compra de las últimas 22 ruedas. El dólar mayorista bajó $1,50 (-0,2%) a 1.522 pesos.
La consultora F2 de Andrés Reschini señaló que “en futuros el volumen operado fue de 2.008.703 contratos y el interés abierto sumó otros USD 69,5 millones hasta 4.294 millones. En la rueda de bonos soberanos dollar linked (BYMA, t+1) el volumen de operaciones fue de USD 170 millones (VN) que es superior a los USD 140 millones previos, pero nada que se salga de lo habitual”.
Otro buen dato para respaldar al dólar fue el que dio el Indec al señalar que la Balanza de Pagos del segundo trimestre fue récord para Bienes y Servicios con USD 7.191 millones que permitieron un saldo a favor de 2.214 millones de dólares. Según F2 este saldo “refuerza la idea de una proyección positiva para fin de año”.
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En el mercado financiero, el MEP cayó $6 (-0,4%) a $1.550 y el contado con liquidación (CCL) perdió $10 (-0,6%) a 1.614 pesos. El “blue” cayó $5 (-0,30%) a 1.560 pesos.
Las tasas de interés bajaron. Las LECAP con vencimiento hasta el 30 de noviembre rinden 1,9%, aunque la letra que vence el 15 de enero registró un salto inesperado: su tasa subió a 2,06% efectivo mensual, por encima del 2,03% que ofrece el instrumento con vencimiento el 31 de enero. En el mercado atribuyeron el movimiento a una venta de gran volumen, que permitió a compradores de oportunidad acceder a un título con mayor renta.
En el mercado overnite, se preanunciaba una rueda con mejores precios en las Bolsas de Nueva York porque los rendimientos del Tesoro operaban anoche en baja. El Dow Jones estaba 0,30% arriba, el oro aumentaba 0,75% a USD 4.211, pero el petróleo Brent dio vuelta su apertura inicial a la baja y estaba 0,40% arriba en USD 96 por barril. El dólar seguía en alza frente a las principales monedas del mundo.
Los inversores locales esperaban una mejor rueda para los bonos soberanos. Hay precios de oportunidad. Si bajan las tasas de los títulos del Tesoro de Estados Unidos, podría repetirse el alza de ayer.
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ECONOMIA
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