POLITICA
El guiño del PJ a los gobernadores del norte, otro acto de Kicillof en CABA y la vuelta de “Wado” de Pedro

“No es momento de excluir a nadie ni de enojarse con nadie. Hay que entender a los diputados que representan a las provincias y tienen la necesidad de asegurar su funcionamiento. Entiendo al gobernador de Misiones cuando, en determinadas votaciones, tiene que acompañar una postura, porque privilegia la situación de su provincia. El camino no es enojarse con ellos. Hay que entenderlos y mostrarles que se puede construir una alternativa nacional que los contenga”.
La definición que el diputado entrerriano Guillermo Michel le dio a un medio de Misiones durante la semana, bien podría aplicarse a un grupo de gobernadores del norte, que son peronistas y que están distanciados del núcleo más voluminoso del partido. Fue un mensaje para Hugo Passalacqua y Carlos Rovira, pero también para Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán). Los aliados tácticos de Javier Milei en el Congreso. “Los que tienen votos y hay que cuidar”, dicen en el grupo de legisladores que integra el ex titular de la Aduana.
Michel, de estrecha relación con Sergio Massa, fue uno de los diputados que se reunió en la semana con el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, en las oficinas que tiene Victoria Tolosa Paz en el centro porteño. De ese encuentro salieron dos ideas trascendentes para el recorrido que planearon hacer: hay que abrazar a los gobernadores que jugaron cerca de Milei y no hay que medirle el nivel de peronismo en sangre a nadie. Si es con todos, es con todos de verdad. Sin mirar los últimos sellos del Pasaporte.
En esa idea coincide Sergio Massa, quien entiende que debe haber un pacto de no agresión entre las distintas bandas del peronismo. Eso incluye una convivencia pacífica, sin reproches públicos, entre los extremos de la coalición que está en marcha. Pichetto y Grabois, un solo corazón. “Hay que guardar los rifles sanitarios”, suele decir el líder del Frente Renovador.

El perdón, la reconciliación y la unidad como horizonte. Pero con un dispositivo de construcción electoral ordenado, que se vaya montando sobre la coincidencia de puntos centrales en un plan de Gobierno. En el fondo, se trata de no repetir la inexplicable descoordinación del gobierno que integraron Alberto Fernández y Cristina Kirchner. A eso apunta el tigrense.
El pedido de ese sector del peronismo respecto a los gobernadores es opuesto al que tiene el cristinismo más duro, que los acusa de “traidores” y “funcionales” a las políticas libertarias. Máximo Kirchner, por ejemplo, suele decir que, en el nombre del federalismo, hay gobernadores que hacen provincialismo. “El federalismo implica no solo resguardar los intereses de tu provincia, sino también del conjunto. Pero hay provincias que resuelven solo en función de sus intereses”. Un mensaje dirigido a esos mandatarios del norte que apoyaron, con el quórum o con la mano en alto, el Presupuesto, el RIGI o la reforma laboral. La declaración del líder de La Cámpora es del pasado reciente, aunque bien podría aplicarse al presente.
“Ellos quieren el ambacentrismo, porque si salen al campo federal, no tienen nada. No existen en las provincias”, reflexionó un legislador que responde a uno de los gobernadores apuntados por el cristinismo. “Ellos respaldaron el ajuste que generó sufrimiento en la gente, que dejó a miles sin trabajo. Conveniencia para ellos, no para la gente”, apuntó un legislador camporista. Extremos que será difícil conciliar, si no existe un ordenamiento de las jefaturas políticas para que haya un armisticio.
“Yo permito todo en el movimiento. Nosotros no tenemos prejuicios de ninguna naturaleza, porque así tienen que ser los movimientos. Tenemos hombres de extrema derecha y tenemos hombres de extrema izquierda. Los movimientos de este tipo hay que dejarlos funcionar libremente. Hay que constituir un cuerpo orgánico, no muy ajustado a preceptos, para que se defienda”.

Varias décadas atrás Juan Domingo Perón explicó de esa forma su mirada sobre lo que implica formar un movimiento político heterogéneo como el peronismo. Un definición sobre la convivencia y las necesidades de gestionar el equilibrio. De esas palabras se acordó un senador nacional, con recorrido histórico, que le reprocha al camporismo su postura más combativa sobre las posturas que adoptan otros sectores del justicialismo.
En la postura de aperturista, sin pedir credenciales del pasado, también se inscribe Sergio Uñac, que mantiene sus intenciones de ser candidato a presidente, pero aún no activa el trabajo de campo. El sanjuanino tiene la idea de ser un precandidato presidencial con olor a interior impregnado en su acento pero, ante todo, cree que tiene que haber un ordenamiento del espacio político para poder definir después quién es el candidato para enfrentar a Javier Milei.
En la última semana insistió con la necesidad de que en la próxima fórmula presidencial haya “una voz del interior” y propuso que el peronismo organice una “interna abierta” este año porque se ingresó en un “tiempo de descuento” respecto a los comicios ejecutivos. Lo que no está claro es cómo podría instrumentarse esa elección interna y cómo se financiaría. La propuesta de Uñac tiene por objetivo pasar un mensaje más sencillo: hay que ordenar la coalición y encolumnarse detrás de un candidato antes de que termine el año.
Sobre Uñac giran algunas suspicacias respecto al apoyo que tendrá si, finalmente, salta a la cancha electoral. En el peronismo muchos dicen que sería el candidato elegido por el cristinismo, en detrimento de la figura de Kicillof, que sigue generando resistencia en una parte importante del sector que lidera Cristina Kirchner. En San Juan le esquivan a las hipótesis políticas, pero advierten que el kirchnerismo, en toda su expresión, tiene que ser contenido por el candidato que llegue a la final.

En el ocaso de la semana, la terminal política de CFK dio un primer paso en la articulación de voluntades destinadas a armar una alternativa electoral. Eduardo “Wado” de Pedro viajó a La Rioja y se reunió con Ricardo Quintela para darle el respaldo del kirchnerismo frente a la denuncia del fiscal federal Carlos Stornelli por sus dichos respecto a la posibilidad de que el Presidente no llegue a completar su mandato.
“Wado” se reencontró con su rol de armador, que tuvo durante la conformación del Frente de Todos en el 2019 y su etapa como ministro del Interior. Es el delegado de la ex presidenta para acercar posiciones entre distintos sectores del peronismo. Los dirigentes del interior suelen hacer una diferenciación entre De Pedro y el resto del camporismo. “Wado es otra cosa, es más pragmático, con más intenciones de buscar acuerdos”, precisó un diputado nacional que responde a un gobernador del PJ. Esa idea tiene replicas en otras voces provinciales.
Lo cierto es que al actual senador nacional le toca cumplir con un mandato de su jefatura política que tiene que ver con mostrar movimientos y decisiones. “La presencia de Wado sirvió para eliminar cualquier ruido interno que haya entre el ”Gitano» y el cristinismo», especificó un dirigente K al tanto de los pormenores del viaje. En una semana Quintela se reunió con el sector federal de Michel y Tolosa Paz, y con De Pedro y Mariano Recalde. Quiere se uno de los protagonistas del entramado opositor que se está tejiendo. Uno de los garantes de la unidad.
De Pedro va a ser uno de los encargados de tender puentes dentro del peronismo. Desde el kirchnerismo, con base en la provincia de Buenos Aires, hacia el interior, adónde apuntan a reconstruir vínculos con legisladores e intendentes de las provincias. El cristinismo no quiere quedarse atrás y pone en la cancha a un articulador conocido para sumarse al tejido de alianzas que tiene el peronismo de este tiempo.
En La Rioja “Wado” tenía que terminar de saldar los resquemores que quedaban vivos de la interna por el PJ Nacional. En uno de los encuentros escuchó algún reproche por las formas en la que los riojanos tomaron conocimiento de cómo se habían enterado de la candidatura de CFK para conducir el partido. Con contundencia y sutileza al mismo tiempo, respondió: “No hay que olvidarse que hay gente que factura con las divisiones del peronismo”.

Por una calle distinta a la que transitan los cristinistas, Axel Kicillof camina rumbo a su principal objetivo político. El último jueves lanzó el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en la Ciudad de Buenos Aires, donde desembarcó con su proyecto político y le dio inicio a la recorrida nacional. En un teatro del centro porteño amplificó el discurso aperturista que vienen emitiendo varios referentes justicialistas: “Vamos a sumar a todos los que comprendan que estamos en la otra vereda de estas políticas económicas y de este proyecto de país que representa Milei”.
Sumar no es fácil, porque hay limitaciones muy marcadas sobre la figura de Cristina Kirchner y su círculo más chico. Tal vez por eso Kicillof ya no hable ni de cristinismo ni kirchnerismo, sino de un armado opositor con confluencia de todos los sectores que están en contra Milei. Así traza una línea gruesa, para empezar a buscar adhesiones o coincidencias entre los que integran el equipo que no está dispuesto a usar camisetas violetas.
La actividad de Kicillof en CABA fue el punto de partida del armado nacional. En la agenda siguen otras. El jueves 9 de abril, en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA se presentará el “MDF Ciencia”, donde el Gobernador, que encabezará el evento, va a aportar la mirada de su espacio político y su proyecto nacional sobre el rol de la ciencia, la tecnología en esta etapa de la producción y el trabajo, y la labor de los científicos. Más adelante en el tiempo habrá un evento similar pero con actores de la cultura.
En paralelo, el armado político en el interior sigue sumando capítulos. Entre el viernes y el sábado estuvieron en Corrientes los ex intendentes Julio Pereyra y Alberto Descalzo para reunirse con un grupo de dirigentes y empezar a delinear la construcción del MDF en esa provincia. A principio de la semana fue el ministro de Seguridad, Javier Alonso, quien tomó esa posta en Córdoba, donde está armando el ex senador Carlos Caserio. Kicillof empezó a moverse con mayor decisión. El peronismo en su conjunto, también.
discurso,oratoria,portavoz,conferencia,comunicación,evento,micrófono,hombre
POLITICA
Círculo rojo: los múltiples frentes de un gobierno en problemas para volver a “inundar la zona”

“La verdadera oposición son los medios. Y la manera de lidiar con ellos es inundar la zona de mierda”. La frase le pertenece a Steve Bannon, la popularizó en una entrevista periodística en el 2018, mientras promediaba el primer mandato de Donald Trump. Cerebro del trumpismo, Bannon intentó darle aire en estos años a buena parte de los experimentos de extrema derecha del planeta y fue fuente de inspiración de los estrategas de Javier Milei: “inundar la zona” fue el concepto implementado entonces por el consultor norteamericano que se apropiaron en La Libertad Avanza para copar la conversación pública, es decir, abarrotar a los medios con información y apropiarse de la agenda.
Esa estrategia, que el gobierno importó al mercado local con éxito, y acompañó con un programa eficaz de reducción de la inflación, entró en crisis en los últimos meses y colapsó en las últimas semanas con las nuevas revelaciones del caso $LIBRA y, en especial, con los desatinos de Manuel Adorni, protagonista de un escándalo que, según la investigación que lleva adelante Ariel Lijo por su viaje en los feriados de carnaval a Punta del Este, arrojarían más novedades en los próximos días. El juez, según fuentes judiciales, podría quedarse además con las denuncias en poder de María Servini respecto a posibles inconsistencias patrimoniales y la adquisición de una propiedad en Exaltación de la Cruz, que fue adelantada el domingo pasado en esta sección.
El martes, las peripecias del oficialismo fueron analizadas en la reunión de la mesa política que se convocó para tratar de desviar el foco de atención en $LIBRA y el affaire Adorni. “Inundar la zona”. El propio jefe de los ministros anunció el envío de un paquete de leyes que tuvo escasísima atención pública, porque en simultáneo a la propalación de los desatinos libertarios, y a la feroz interna palaciega, la concentración de buena parte de la opinión pública empezó a enfocarse en las urgencias del modelo económico: el miércoles, una semana después de informar que los precios de la canasta básica volvieron a estacionarse en torno al 2,9% en febrero -un freno a la desaceleración por noveno mes consecutivo-, el INDEC oficializó un aumento en la desocupación, del 7,5% en el cuarto trimestre del 2025.

En ese contexto, el caso Adorni volvió a implosionar otra vez la disputa interna entre Karina Milei y Santiago Caputo, y explotó hacia afuera en momentos en que la sociedad empieza a mostrar señales evidentes de desgaste y agotamiento. El último informe de la consultora Trespuntozero, una vez desatado el escándalo, exhibió un récord en la imagen negativa de la gestión nacional, del 59,8%. Según ese estudio, el “principal problema nacional” son “los bajos salarios”, con el 26,4% de las preferencias, seguido de cerca por la “desocupación”, con el 18%. El jueves, en Parque Norte, Mauricio Macri machacó en ese punto: dijo acompañar “el rumbo” del gobierno, pero puntualizó en “los precios que suben, los servicios más caros” y “la plata que no alcanza”.
El expresidente, dedicado part-time a la política, visualiza, al igual que su primo Jorge, que La Libertad Avanza podría llegar al 2027 con serias deficiencias en la economía real. El informe mencionado exhibe, por caso, notorias diferencias en la ponderación de la gestión entre los votantes de Milei y de Patricia Bullrich, es decir del PRO, del 2023.
Colaboradores del expresidente recordaron en estos días el posteo que escribió a las 19.08 del 1 de noviembre del año pasado, 24 horas después de la última reunión que mantuvo con Milei en Olivos. En ese posteo, mencionó la falta de “experiencia” de Adorni, que acababa de reemplazar a Guillermo Francos. Macri abundó: “A esta decisión, a mi juicio desacertada, se suma la falta de resolución de las conocidas disputas internas del gobierno, claves en la hoja de ruta del futuro”. El jefe del PRO ahora se regodea de las desgracias ajenas.
El equilibrista. Acostumbrado a la arrogancia, colaboradores de Adorni lo notaron muy cabizbajo en estas horas, lejos de aquellos días de excitación gamer. “Estoy en mi prime”, se disculpó alguna vez, hace algunos meses, frente a un funcionario que lo llamó con una consulta mientras el jefe de Gabinete jugaba a un videojuego de estrategia.
Ni el presidente ni su hermana Karina lo pusieron en duda esta semana, a pesar de la proliferación de investigaciones judiciales y los cuestionamientos internos y externos, y el impacto en la opinión pública: una encuesta reciente de un consultor cercano a la Casa Rosada concluyó que la imagen positiva del ex vocero en la capital bajó del 45 al 37%. Fue primero la hermanísima quien encabezó el operativo blindaje desde sus redes, y esta semana el propio Milei en medio de algunas versiones sobre una posible salida que, por el momento, no figura en los planes de la familia presidencial.
Lo cierto es que la sucesión de revelaciones profundizó, una vez más, la disputa interna. Y obligó a Milei a realizar ejercicios de equilibrio. Una clara señal de compensación la practicó el presidente a mediados de semana, en el ex CCK, en el homenaje a Adam Smith, cuando se adueñó de una frase de su consultor estrella: el auditorio estalló en aplausos, y Milei sonrió, pero su hermana, sentada en primera fila, a metros del colaborador, siguió la escena con gesto adusto y su cara apoyada en la mano izquierda.

“Tal vez sea cierto que cuando echaron a (Nicolás) Posse y se repartieron las áreas, el poder de la gestión quedó desbalanceado y Santiago se quedó con un montón de atribuciones”, reconoció por estas horas un soldado de Las Fuerzas del Cielo. Pero aunque esa afirmación fuera cierta, por el tenor de la disputa interna, cualquier intento de balanceo por parte de la hermanísima -dispuesta, según confían, en avanzar en esa dirección- será interpretado indefectiblemente en una pérdida de influencia por parte de Caputo.
Frente a esa disyuntiva es que Milei intenta ser un contrapeso de su hermana. Al presidente, además, no le gusta alimentar la agenda de los medios. Como ahora con Adorni, más allá de las diferencias en ambos casos, intentó blindar a José Luis Espert hasta el último minuto. La noche del viernes 3 de octubre del año pasado, cuando el diputado ingresó a Olivos para entregarle su renuncia al presidente, arrinconado por pruebas más que evidentes de su vínculo con “Fred” Machado, el jefe de Estado le pidió que siguiera. No solo eso. El propio Milei escribió, según su entorno, el posteo desde la cuenta de X del economista con una respuesta al periodista Eduardo Feinmann: “Hola Edu! No me bajo nada, te veo el lunes en tu programa de A24, salute!”. Espert renunció 48 horas después.
No es el caso de Adorni, por una sencilla razón: a diferencia de Espert y de otros ex colaboradores libertarios como Posse o Ramiro Marra, el jefe de Gabinete cuenta con el aval, por ahora absoluto, de la secretaria General. Le confía, al igual que a su pareja, Bettina Angeletti, con la que trabó un vínculo muy sólido.
La hermanísima confía en poquísimas personas. Principalmente en Mara Gorini, su mano derecha, temida por los ministros. Y no está dispuesta a entregar a un alfil como el ministro coordinador en medio de la puja a cielo abierto con Las Fuerzas del Cielo. En esa guerra, Eduardo Menem, “Lule”, y su primo Martín, cumplen un rol destacado: a ellos se les atribuye a viva voz la necesidad de avanzar cuanto antes sobre las posesiones de Caputo. Marzo fue el mes del recambio en Justicia, ¿abril puede traer novedades?
En la última semana hubo versiones inquietantes sobre la SIDE. Se mencionaron, incluso, supuestos encuentros de “Lule” con viejos jerarcas del organismo. Por ahora, solo trascendidos internos. En el caso de ARCA, también bajo el dominio del consultor, hay menos nerviosismo puertas adentro. Existe un vínculo entre ese organismo y Juan Ignacio Waissman, jefe de gabinete de asesores de Karina Milei, funcionario de carrera de la ex AFIP.

Pero la disputa de poder interna de los Menem no tiene solo a Caputo como uno de sus objetivos: la jefa del bloque de LLA en el Senado también figura dentro de ese plan de acción. En particular, según trascendió de fuentes cercanas a la familia riojana, por el “manejo de los pliegos” de jueces que ahora están bajo revisión de Mahiques. El primer bosquejo de ese plan fue confirmar al senador Juan Carlos Pagotto, que responde a los Menem, al frente de la comisión de Acuerdos. Detrás de esa pelea se esconde un enfrentamiento más sustancioso: las relaciones con el Poder Judicial. Un desafío para Mahiques, en simultáneo a las investigaciones como $LIBRA y los viajes de Adorni, que tienen en vilo a la Casa Rosada. Se habla de una contienda cruzada entre bandas.
Antes de ingresar a la Cámara alta, los pliegos judiciales deben ser revisados por la secretaría Legal y Técnica, a cargo de María Ibarzabal Murphy. Muy cercana al consultor estrella de Milei, la abogada también estuvo en la semana en el foco de algunos extraños trascendidos. Tal vez por eso, con la excusa de la decisión de la Justicia neoyorquina por la expropiación de YPF y la demanda del fondo Burford, Ibarzabal Murphy se apareció por primera vez en televisión, en su primera entrevista periodística. En compañía de Amerio: parte de la plana mayor de la escudería caputista.
Esos dos funcionarios, además de Quirno, habían recibido una mención especial del presidente en el comunicado oficial por la suspensión del juicio de YPF hasta que se resuelva la cuestión de fondo. Otra vez el Milei equilibrista. El presidente también ensayó malabares en Tucumán, el jueves por la noche, cuando volvió a destacar a Bullrich. A su lado, Karina Milei esta vez sí aplaudió, tímidamente. Y le dio una leve palmada en la pierna.
Es la economía… Horas antes de esa puesta en escena, en un seminario financiero en la ciudad de Buenos Aires, Luis Caputo, “Toto”, reconoció la aceleración de precios de los últimos meses -la vinculó con la recomposición de los precios relativos, especialmente en bienes regulados y la carne- y admitió que el gobierno no puede “controlar la demanda” ni el desbalance en el mercado monetario: “No podemos forzarlos a ustedes a tener pesos en el bolsillo si no quieren”, dijo el ministro. Los registros oficiales dan cuenta de que en diciembre y durante el verano buena parte de los argentinos volvieron a cubrirse en dólares, no solo por las vacaciones sino, según los analistas, frente a la posible falta de confianza en el programa económico. Algo similar ocurrió a mediados de semana con el economista Juan Carlos de Pablo, uno de los preferidos en Olivos, que en compañía de Milei, en el ex CCK, fue concluyente respecto al vínculo el jefe de Estado con la administración republicana y al apoyo del Tesoro. “¿Qué pasa si el presidente Trump pierde las elecciones de medio período y se convierte en un pato rengo? Nos jodemos”, afirmó De Pablo.
A Trump, ese apoyo irrestricto a Milei que tiene un test clave en noviembre, en las elecciones legislativas de Estados Unidos, también le trajo dolores de cabeza puertas adentro. Una consultora que trabaja en ese país, y que realizó una serie de grupos focales en estos meses, detectó que a un sector, aunque sea minoritario, de la sociedad norteamericana le cayó pésimo ese salvataje tan promocionado al plan económico de La Libertad Avanza.
De ese rescate del último trimestre del 2025, que llevó a que Milei arrasara en nuestras elecciones de medio término, a estos días, la economía real entró en un terreno pantanoso. La situación se agudiza por la guerra en Medio Oriente y el impacto en el precio del petróleo.

Las altas tasas de morosidad de las familias, incluso de las empresas, se repite como un patrón recurrente, además de la caída del consumo, que refleja la complejidad del estado actual del programa económico, y que empieza a generar cada vez más preocupación en los burócratas del Ejecutivo. Es una inquietud que atraviesa también a los gobernadores, que optaron por mantenerse en un cuidadoso bajo perfil. “Nadie se quiere mover. En todo caso, quieren que, si se profundiza la situación actual, sea Milei el que rompa el contrato con la sociedad”, explicó un operador provincial. Un jefe provincial sintió la caída en la actividad en carne propia: propietario, por herencia familiar, de algunas estaciones de servicio en su provincia, explicaron sus colaboradores que las ventas cayeron un 25%.
Una evidencia de la dificultad de la situación actual es la precarización del empleo que tiene su expresión más nítida en el conurbano bonaerense. Hay municipios que empiezan a exhibir cierres moderados de locales que, en algunos casos, se transforman en bocas de expendio informales en casas. Esa mutación provoca, en paralelo, una caída en los ingresos formales de las arcas municipales.
En Santa Fe, por ejemplo, el gobernador Maximiliano Pullaro trabaja en un proyecto de ley para aliviar la carga de las deudas de las mutuales de las familias de los trabajadores municipales. Eso incluye a los policías, que en el verano tuvieron en vilo a Rosario por reclamos salariales.
La precariedad del empleo y, en especial, el aumento récord en la morosidad trae aparejada otra problemática aún más intrincada: un avance desmedido del narcotráfico. Las deudas en billeteras virtuales o en plataformas de juego clandestino se posicionan como la entrada perfecta para los clanes narco, que se hacen cargo de esas obligaciones por retribuciones. En algunos distritos incluso empezaron a financiar comedores comunitarios y hasta costearon festejos familiares. “En algunos casos, algunos ‘soldaditos’ pueden llegar a levantar entre $100.000 y $150.000 por día”, aseguró un dirigente barrial. “La droga es más difícil erradicar que el hambre. La penetración del narcotráfico es total, vivimos en un narco-estado paralelo. A veces se comienza por necesidades, a veces por juego”, resaltó Eduardo García, obispo de San Justo, en La Matanza, entrevistado durante la semana en Infobae al mediodía.

En los barrios, las aplicaciones de movilidad en motocicleta, una opción de traslado mucho más económica, se vieron saturadas. Existe también una saturación en la venta ambulante en el espacio público y en las ferias regularizadas. Desde la UTEP se prepara además un informe sobre malnutrición. En el Gran Buenos Aires sobrevuela, para colmo, una creciente preocupación por el anuncio de finalización del programa Volver al Trabajo a partir de abril -ya estaba pautado desde hacía tiempo- para dar paso a la implementación de vouchers de capacitación laboral. Solo en territorio bonaerense comprendía a un universo de 462.000 beneficiarios que percibían de manera directa unos $78.000. “Son familias que dejan de tener ese ingreso y es plata que deja de circular en la economía local”, aseveró un referente social.
Peronismo en movimiento. “Está creciendo la percepción negativa de esperanza a futuro. Eso lo vemos, pero también es cierto que el gobierno depende de sí mismo para dar vuelta esa tendencia. Sin propuestas que entusiasmen, con un reciente gobierno fallido y sin candidatos competitivos por peso propio, la mejor opción del peronismo hoy es agazaparse y esperar que este período termine en una catástrofe económica”, resaltó Damián Valentín, director de la consultora DAT.
Lejos de agazaparse, en el peronismo se intensificaron en estos últimos tiempos los movimientos internos. Solo la semana pasada, Axel Kicillof, por ejemplo, que ya no disimula su proyecto nacional, dio una extensa entrevista a un medio cordobés, presentó a sus equipos técnicos en La Plata y el jueves hizo su presentación formal en la capital.
“Axel tiene que demostrar independencia”, deslizó un dirigente bonaerense que está enrolado detrás de una alternativa peronista en la que trabajan desde Miguel Ángel Pichetto y Emilio Monzó hasta Ricardo Quintela, Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel y Sergio Uñac. En esa tribu dicen que el gobernador bonaerense debe presentar una alternativa moderna. “¿Por qué voto con el kirchnerismo el rechazo al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europa, si encima recién se va a implementar dentro de diez años?“, se preguntó un legislador nacional que apoyó el acuerdo junto a La Libertad Avanza.
Al gobernador le adjudican, por ejemplo, un dogmatismo mucho más marcado que la propia Cristina Kirchner, que ya dio, recientemente, sobradas muestras de pragmatismo: primero cuando aceptó aliarse otra vez con Sergio Massa y postular a Alberto Fernández, y después cuando bajó en cuestión de horas a Eduardo de Pedro, “Wado”, como su candidato presidencial, en el 2023, aún cuando el camporista estaba a punto de lanzar su spot de campaña junto a Juan Manzur.

El miércoles, un grupo de diputados y senadores nacionales compartió un asado junto a Quintela en las oficinas céntricas que Tolosa Paz ocupa cerca de Casa Rosada. Se habló de intensificar esos encuentros: se prepararía, por caso, uno más grande para abril próximo en Entre Ríos.
A las pocas horas, el gobernador de La Rioja recibió la visita en su provincia del senador De Pedro y de Mariano Recalde, muy cercanos a CFK. La expresidenta sigue cada vez más convencida del colapso del programa económico. La prisión domiciliaria en San José 1111 la tiene fastidiada. La internación de fines de año en el sanatorio Otamendi le causó algunos malestares que aún le perduran. Cree, en tanto, que hay que convocar a una gran primaria a todos los sectores del peronismo. En eso mismo piensa Sergio Massa, que propicia una apertura del PJ, incluso para figuras por fuera de las estructuras formales. Un outsider. El colmo fue el del pastor Dante Guebel, propiciado por sindicalistas, al que lanzaron desde el Gran Buenos Aires sin su presencia. ¿Podría ser el banquero Jorge Brito? El ex ministro tenía una relación casi familiar con su padre. Distinta es la relación con el hijo.
Massa, de todos modos, todavía se guarda su propia carta. “Dependerá del gobierno, pero Sergio cree que todavía tiene una bala en la recámara”, lo justificó un legislador nacional. Tanto Massa como otros dirigentes del peronismo escucharon en los últimos tiempos las quejas de un sector del círculo rojo empresario. No de los hombres de negocios del sector energético que están fanatizados con el presidente. A algunos de ellos les adjudican la avanzada contra Paolo Rocca. “Hagan algo para sacarlos”, le dijo hace poco más de una semana un industrial a un grupo de legisladores.
Más compleja es la situación del senador Gerardo Zamora, que hasta hace algunos meses mantenía sus aspiraciones presidenciales pero que se resguardó en estos tiempos por su vínculo tan estrecho con Pablo Toviggino, tesorero de la AFA, y los coletazos de las investigaciones relacionadas con la AFA. La sede de la casa madre del fútbol, sobre la calle Viamonte, fue motivo de una requisitoria el último viernes, un operativo impulsado por el juez Adrián González Charvay. Hacía tres semanas que las puertas de Viamonte estaban cerradas. No podía entrar ni siquiera personal administrativo. En la puerta había un cartel hecho a mano que decía “sede social Mercedes 1366, Pilar”.
Domestic,Politics,North America,Government / Politics
POLITICA
La estrategia de Larreta para recuperar CABA: planes de urbanización, cercanía con los vecinos y fuerte oposición a Milei

El exjefe de Gobierno y actual legislador porteño, Horacio Rodríguez Larreta, reapareció en público en los últimos días, con gran exposición mediática. Y también dejó definiciones fuertes: competirá para gobernar la Ciudad de Buenos Aires en 2027.
La intención no es nueva, Larreta ya lo había avisado cuando se lanzó como candidato a legislador porteño. Luego de lo que fue la frustrada campaña presidencial, el exjefe de Gobierno porteño decidió volver a las bases. Y ya trabaja en ese armado para volver a la Ciudad.
“Metrópolis” es la idea que quiere instalar Rodríguez Larreta respecto de lo que debería convertirse la Ciudad de Buenos Aires. Según afirma, la realidad de la Capital Federal dista mucho de serlo.
No obstante, “no hay ningún armado nuevo”, aseguraron en el entorno del exalcalde porteño a TN. La fuerza por la que será candidato Larreta será la misma que la que lo llevó a la Legislatura porteña en 2023. “Sumando más gente, obviamente. Redoblamos la apuesta”, aclaran.
Leé también: La definición de Milei sobre la interna de Caputo con Karina y la negociación secreta del PRO para 2027
Mientras tanto, ya recorre la ciudad, como lo hizo en campaña -remarca- y nunca dejó de hacerlo. Encabeza caminatas por la ciudad 6 veces por semana en distintos barrios. El objetivo es recuperar la cercanía con el vecino.
La estrategia rumbo al 2027
“Estamos caminando la ciudad solos, Horacio y su equipo. Escuchando a la gente. No nos vamos a apurar, no es el momento de sumar políticos”, señalan en su entorno. El último antecedente los avala: en la campaña presidencial sumaron apoyos varios y el resultado no fue el esperado.
“Más encuentro con la gente y menos en reuniones con la política”, sostienen en el equipo del exjefe de Gobierno. “Hablar hablo con todos, como lo hice toda mi vida, pero hoy no me vas a ver haciendo acuerdos con nadie”, señaló Larreta en diálogo con TN.
“Trabajé con todos, peronistas, radicales, del PRO. Pero no estoy yendo a buscar a nadie”, aseguró. Sin embargo, descartó volver al partido que ayudó a fundar: “Ya no es el PRO, es LLA. Y yo con La Libertad Avanza no tengo nada que ver”.
En ese sentido, se especula con posibles alianzas con distintas fuerzas políticas, pero en el entorno de Rodríguez Larreta se apuran a aclarar: “No es el momento, no estamos yendo a buscar a nadie”. De momento, el único límite es La Libertad Avanza.
Un proyecto porteño, sin proyección nacional
“El objetivo es porteño. No veo que vaya a apoyar a nadie en las provincias o Nación. Está enfocado en la Ciudad”, indicaron cerca de Larreta a este medio. Respecto de posibles socios políticos a futuros, hicieron hincapié en que “va a decir lo que piensa, sin guiños a nadie. Los que vayan estando de acuerdo se irán acercando”.
La decisión se basa también en que para la presidencial buscó muchos apoyos políticos que al final no traccionaron lo suficiente.
El objetivo es llegar al balotaje de la elección porteña el año que viene. “No hay un 50% de extrema derecha en la Ciudad”, aseguran en las filas de Larreta. Para ello, tiene que quitarle votos al peronismo.
Mientras tanto, seguirá recorriendo la ciudad y tendrá más exposición pública, que durante todo el año pasado no tuvo. Pero no habrá actos políticos, todo contacto con la gente, puerta a puerta.
Los proyectos de Larreta para hacer de CABA una “Metrópolis”
Los Trenes Locales para mejorar la movilidad en la Ciudad. Sobre las vías que ya están; el objetivo es tener “un tren que no viene colapsado desde la provincia, porque su recorrido empieza y termina dentro de la Ciudad. Un tren que pasa cada 5 minutos, no cada 20. Limpio, con wifi, seguro y conectado con el subte y el Metrobús».
La reconversión del Sarmiento. “Elevándolo, como ya hicimos con el Mitre, el San Martín y el Belgrano Sur. Eliminando barreras y abriendo 25 pasos”. Según afirman en el equipo de Larreta, será una obra que mejorará la conexión con el sur de la Ciudad y permitirá recuperar cerca de 35 hectáreas para espacios verdes.

Techos Verdes sobre General Paz es un proyecto en el que se combinan espacios verdes y mega estacionamientos. “Donde hoy hay una autopista que divide, vamos a generar espacio público que conecta”, explicaron. La misión es reducir la cantidad de autos que entran todos los días a la ciudad, aliviando el tránsito y liberando espacios para estacionar.
La Red de Parques del Sur multiplica el espacio verde en puntos estratégicos: el Parque de la Ciudad, el Autódromo, el Playón de Liniers y el ex Mercado de Hacienda en Mataderos. “No como intervenciones aisladas, sino como un sistema de parques que mejora la calidad de vida”, indicaron.
Respecto de la urbanización de los barrios populares planean hacerlo con las dos más grandes de la Ciudad: la 1-11-14 y la 21-24. Esto supone: integración real a la trama urbana, vivienda formal en lugar de emergencia y participación vecinal como parte del proceso.
Además, tienen un proyecto para construir 25.000 viviendas nuevas en el sur de la Ciudad, para familias de clase media. “Acceder a un alquiler hoy es caro y difícil, y acceder a un crédito hipotecario es directamente imposible. En el sur hoy tenemos muchísimas viviendas vacías, edificios sin terminar y metros para desarrollar y transformar en vivienda nueva. Principalmente en las zonas cercanas al autódromo, el playón de Liniers y el ex mercado de mataderos”, explicaron.
Horacio Rodríguez Larreta, Ciudad de Buenos Aires, Elecciones
POLITICA
A 50 años del golpe, Graciela Fernández Meijide criticó la posición del Gobierno sobre la dictadura: “Me asusta”

Graciela Fernández Meijide habla con la autoridad singular de una biografía atravesada por la tragedia, la reconstrucción democrática y la política institucional. Madre de Pablo Enrique Fernández Meijide, secuestrado en octubre de 1976 y aún desaparecido, fue una de las referentes de derechos humanos que, tras la dictadura, integró la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), el organismo creado por Raúl Alfonsín en 1983 para recibir denuncias, reunir pruebas y producir el informe Nunca Más, que fue la base para la condena, en un juicio histórico y ejemplar, a las Juntas Militares.
Su recorrido público no terminó allí. Después de su tarea en la Conadep, Fernández Meijide dio el salto a la política partidaria: fue diputada nacional, senadora, convencional constituyente y ministra de Desarrollo Social. En paralelo, su voz se mantuvo como una referencia ineludible cada vez que la Argentina volvió a discutir memoria, justicia, violencia política y democracia.

Hoy, a los 95 años, sigue activa en la vida pública. Integra el Club Político Argentino, donde figura actualmente como vocal titular, y continúa interviniendo en el debate contemporáneo con la misma disposición a incomodar que la volvió una figura singular dentro del universo de los derechos humanos: lejos de los automatismos partidarios, lejos también de los consensos rituales.
En esta entrevista con Infobae, realizada en vísperas del 24 de marzo, cuando se cumplen 50 años del inicio de la última dictadura militar, Fernández Meijide pone el foco menos en la nostalgia conmemorativa que en una conquista política concreta: sostiene que el mayor legado del ciclo abierto en 1983 es que ya no existe en la Argentina una voz seria que convoque a los cuarteles para interrumpir el orden constitucional. En esa definición condensa una lectura histórica muy precisa sobre el papel que cumplieron la derrota de Malvinas, el clima social de hartazgo frente a la violencia y la decisión de Alfonsín de avanzar con un modelo de justicia inédito en el mundo.
Además de la entrevista que le realizó este medio, el próximo martes, cuando se cumple medio siglo del inicio de la dictadura, en “La Tarde de Infobae” -que se emite por Infobae en vivo de 18 a 21-, se difundirá otro reportaje que le realizó el periodista Gonzalo Aziz, y que el anticipo se puede ver en el siguiente video.
En el diálogo que mantuvo con Infobae y que se publica este domingo, Fernández Meijide resalta que la experiencia argentina no puede equipararse sin más con Núremberg. Su argumento es que, a diferencia de aquel antecedente, aquí no hubo una guerra ganada por potencias extranjeras que condenaron a los vencidos por sus atrocidades -que incluyeron el Holocausto-, ni se aplicó pena de muerte, sino que se llevó adelante un proceso institucional impulsado por un gobierno democrático. Una administración que intentó, primero, que las Fuerzas Armadas se juzgaran a sí mismas y, ante el fracaso de esa alternativa, abrió el camino al juicio civil que marcó un punto de inflexión internacional en materia de justicia transicional.
Pero la entrevista no se limita al pasado. Fernández Meijide introduce una advertencia sobre el presente. Dice que la sorprendió y la asustó la actitud de Patricia Bullrich en el Senado ante una votación de condena al golpe y, sin formular una acusación cerrada sobre La Libertad Avanza, sí plantea una alarma más amplia: el riesgo del “pensamiento único”. Su frase es terminante: “El pensamiento único va en contra de la democracia siempre”. La referencia no es casual ni abstracta. En su respuesta aparece incluso una comparación con Daniel Ortega, como ejemplo extremo de degradación autoritaria.
También rechaza de plano la idea de que exista en la Argentina una “memoria incompleta” sobre los años setenta. A su juicio, lo que hicieron las organizaciones armadas fue ampliamente escrito, hablado y reconocido, y considera llamativo que desde el Gobierno se insista con esa discusión cuando, según su mirada, el país debería estar debatiendo educación, derechos republicanos, economía, pobreza y trabajo. En ese punto, una de sus definiciones más filosas recae sobre Victoria Villarruel, a quien califica como “una antigüedad”.
Hay, además, otro tramo de la entrevista particularmente relevante porque toca uno de los debates más sensibles en torno a los juicios de lesa humanidad. Fernández Meijide admite no tener un seguimiento fino de la situación procesal actual de todos los acusados, pero deja fijada una postura de principios: sostiene que una persona mayor de 70 años, y más aún si está enferma, debe acceder al arresto domiciliario. No lo plantea como una concesión política, sino como una consecuencia directa de la defensa de los derechos humanos. “Si yo no fuera capaz de respetar los derechos humanos del criminal mayor que encuentres, sería mentira que yo luché por los derechos humanos”, afirma.
La entrevista deja así una serie de definiciones que desbordan la mera evocación del pasado. A 50 años del golpe, Fernández Meijide reivindica la singularidad del camino argentino en materia de justicia, relativiza discusiones que considera agotadas, cuestiona la centralidad actual de Villarruel y advierte sobre formas contemporáneas de intolerancia política. Habla, en definitiva, no solo desde la memoria de lo que ocurrió, sino desde una preocupación persistente por la calidad de la democracia.
La entrevista con Graciela Fernández Meijide

— Primero le pido una reflexión general sobre el 24 de marzo, a poco de cumplirse 50 años.
– Lo que hay que mirar por sobre todas las cosas es si hay alguna voz seria que esté llamando a los cuarteles para dar un golpe militar. Yo creo que no y, tal vez, esa sea la gran adquisición del gobierno de Raúl Alfonsín.
Cuando se acabó la dictadura, que en buena medida lo que permitió las elecciones fueron las Malvinas –donde desgraciadamente perdimos más jóvenes, pero ganamos la posibilidad de democracia–, Alfonsín percibió que la gente estaba harta de violencia, harta. Y por lo tanto, cuando se hicieron las elecciones, donde las Fuerzas Armadas, por la derrota en Malvinas, no pudieron imponer condiciones, Alfonsín pudo prometer –y lo cumplió– que iba a investigar los crímenes de la dictadura y además a hacer juzgar y condenar tanto a los militares como a los jefes de las organizaciones militares revolucionarias, sobre todo, Montoneros y el ERP . Firmenich pasó siete años preso, eso a la gente se le olvida, y fue indultado por Menem , ahí recuperó la libertad.
Pero prometió también que iba a hacer todo lo posible para que las Fuerzas Armadas se juzgaran a sí mismas. Esto no pasó. Las Fuerzas Armadas fueron incapaces de aprovechar esa oportunidad, y la Argentina tuvo un juicio que no se parece a ningún otro juicio del mundo. Hay quienes nombran Núremberg, pero hay que ver que el juicio de Núremberg lo hicieron cuatro países que habían ganado una guerra a todos los dirigentes que estaban vivos del país vencido, y además existía la pena de muerte. Esa fue la gran diferencia.
La forma en que Argentina resolvió en ese momento, en esos meses, el problema de la Justicia con lo que había ocurrido con los desaparecidos, sobre todo, pero también con los presos políticos y los asesinados, fue única, no solo en Latinoamérica, sino en todos los países del mundo donde hubo dictaduras.
— Me interesa abordar el tema de la posibilidad de indulto, la posibilidad de hacer un cierre de esa etapa. ¿Usted cree que hay posibilidad política de avanzar en ese sentido?
– Hoy no sé quién queda vivo de aquella época, ni quién queda preso de aquella época. Yo creo que muy poca gente. Pero lo que sí me sorprende y me hace pensar, y supongo que a ustedes también, es que Patricia Bullrich –que no puede ocultar sus pensamientos y su cercanía al peronismo desde su adolescencia, aunque fuera mentira que haya participado en atentados, porque no lo hizo– pero esa Patricia Bullrich, que desde muy jovencita estaba comprometida con la política democrática, la semana pasada, cuando una parte notoria de los componentes del Senado votaron una condena al Golpe Militar, ella se retiró encabezando el bloque de La Libertad Avanza, de los ultraliberales, es decir, de Milei. Eso a mí me asusta.
— ¿Por qué?
– Porque si siguen creciendo ese tipo de idea, van a terminar queriendo un pensamiento único. ¿Para obtener un pensamiento único, qué tenés que imponer? ¿Qué hace Daniel Ortega hoy en Nicaragua? El pensamiento único va en contra de la democracia siempre.
— ¿Considera que La Libertad Avanza tiene una mirada autoritaria o propone un pensamiento único?
– Yo no lo sé. Estoy contando las cosas que veo, no invento. Y respeto demasiado tu manera de pensar, sea la que sea, y la de tu audiencia como para decirles: “¿Vieron que lo que yo digo es verdad?”. No lo digo así. Cuento lo que sé.

— Siempre hay una controversia sobre el tema de los 30 mil desaparecidos, ese número, que siempre termina siendo discutido. A la luz de los 50 años, ¿qué piensa?
– No voy a entrar en esa discusión. Francamente, no voy a entrar. Quien quiera saber cuál es el número que ha sido reconocido, que mire por la computadora qué es lo que está diciendo la Subsecretaría de Derechos Humanos. Y además los monumentos que se han construido con nombre y apellido y datos. Todo lo otro, yo puedo decir: puede ser que alguien no haya sido denunciado. Ahora hago una pregunta: supongo que ese número sean diez mil y se dice, el número que se cita, que es treinta mil ¿alguien cree que la Argentina es un país donde 20 mil personas hayan podido ser secuestradas sin que nadie las denunciara? ¿Ni un amigo, ni un compañero de militancia, ni un familiar?
— No.
– Veinte mil. No, no es así. Yo no voy a discutir la cantidad, si es siete mil uno, siete mil dos o nueve mil. No, no importa, es demasiado.
— Me interesa una reflexión suya sobre el momento presente. El Gobierno está planteando que hay una memoria incompleta, que hay una memoria sobre lo que hicieron los militares, pero que no se pone de relieve lo que hicieron las organizaciones guerrilleras. ¿Qué mirada tiene?
– No es cierto, no es cierto. Se ha escrito sobre eso, se ha hablado y se ha reconocido. Yo acabo de citar a una persona miembro del Gobierno, senadora, no queriendo condenar, es decir, tomando ya posiciones. Yo no sé qué va a hacer el Gobierno, francamente. Ni sé qué le importa a esta altura esa discusión. ¿Quién está teniendo en el país esa discusión?
— ¿Cree que es una discusión relevante o creés que no es una discusión relevante sobre lo que hicieron las organizaciones guerrilleras?
– Pero es una discusión que viene haciendo desde hace mucho tiempo, por ejemplo, la planteó hace muchos años Victoria Villarruel. ¿Ustedes se acuerdan de quién es Victoria Villarruel?
— ¿Quién es?
– La vicepresidenta.
— Claro, pero ¿quién es para usted Victoria Villarruel?
– ¿Qué papel está jugando ella? Ella era la que sostenía que había que darle su homenaje, que había que discutir de nuevo números y todo lo demás. Es muy contradictorio, muy contradictorio.

— ¿En qué lo ve contradictorio?
– Lo que es contradictorio es que la persona que sostiene eso desde hace años y que logró ser vicepresidente, hoy no existe en la política.
— Pero tiene un cargo institucional relevante, independientemente de que esté peleada con el Gobierno.
– El único cargo relevante es si faltara Milei, porque lo suple, pero en el Senado no está haciendo ni una ley y no puede hacerla. Puede hacer lo que hizo Cobos, definir una votación en un empate, pero no puede presentar una ley.
— ¿Cuál es su opinión personal sobre Villarruel?
– Yo creo que es una antigüedad. Y te lo está diciendo una mina que tiene 95 años.
— ¿Victoria Villarruel es una antigüedad para usted?
– La Argentina tiene que discutir qué vamos a hacer con la educación, qué vamos a hacer con nuestros derechos republicanos, qué vamos a hacer con las aperturas, o no, de la economía. Esas son las cosas que la Argentina tiene que estar discutiendo: la pobreza, la falta de trabajo. Eso tenemos que estar discutiendo.
— Ahora, ¿usted considera que la discusión o hablar sobre el Golpe Militar es importante o hay que discutir otras cosas y mirar para adelante?
– No niego que sea importante. La prueba está en que te estoy contestando. No creo que no sea importante recordar, al contrario. Hay que recordar lo que nos costó y lo que nos dolió. A mí me cambió la vida.
— A 50 años, si tuviera que hacer una reflexión sobre su vida, sobre su participación en estos años de democracia, ¿qué le interesa recordar o qué le interesa resaltar de este medio siglo que pasó?
– Que hice todo lo que pude para que se cumpliera aquello que siempre había deseado, que es tener algún gobierno democrático. Trabajé en gobiernos democráticos y cuando no tuve oportunidad más de trabajar sobre el tema Justicia con respecto a lo que había ocurrido por los indultos de Carlos Menem, ingresé en un partido político. Y ahora estoy haciendo política desde el Club Político Argentino.
— Otra controversia es el tema de los juicios, porque hay todavía personas, incluso de más de 70 años, de más de 75 años, incluso de 80, que siguen presas en cárceles. ¿Qué piensa de eso?
– No tengo idea cuántos están en cárceles. Y tampoco sé qué está ocurriendo ahora, después de los indultos, qué está ocurriendo con aquellos que fueron juzgados por este tema. No lo sé. Francamente, no lo sé.
— Hay datos oficiales que confirman que hay personas que tienen procesos abiertos y están presas todavía e incluso condenados que ya tienen edad para no estar en cárceles.
– Creo que una persona que cumple 70 años debe tener arresto domiciliario y sobre todo si está enfermo.
— Es importante esta definición que está dando.
– ¿Sabés por qué? Es que está en muchas leyes. Está escrito en muchas leyes. Y te lo digo porque si yo no fuera capaz de respetar los derechos humanos del criminal mayor que encuentres, si yo no respetara sus derechos, sería mentira que yo luché por los derechos humanos y que sigo luchando por los derechos humanos.
— ¿Entonces debieran estar cumpliendo arresto domiciliario eventualmente cualquier persona que esté acusada o condenada por estos delitos, incluso?
– Es que, de hecho, cuando vos estás preso, si hace más de dos años que la causa no se mueve, tenés derecho a pedir la libertad. Es la ley.
POLITICA2 días agoKicillof desembarcó en CABA, lanzó su proyecto 2027 y empezará a ampliar su armado político en todo el país
POLITICA3 días ago¿DÓNDE ESTÁ ESMERALDA? El grito de una madre que sacude a la Argentina: «Me la arrebataron de la puerta»
POLITICA2 días ago¿MACRI 2027? El «operativo retorno» que sacude al PRO y los nombres que suenan para la vicepresidencia

















