CHIMENTOS
Olivia Nuss y el desafío de ser Sofía Gala en la serie de Moria Casán: “Me pasó algo místico con ella”

Luego de meses de espera, la serie la vida de Moria Casán llegó a la pantalla chica para que el mundo la vea y conozca aspectos desconocidos de la gran vedette. Sofía Gala Castiglione, Griselda Siciliani y Cecilia Roth, son los tres grandes nombres detrás de la personificación de La One en diferentes etapas de su vida. En un elenco que integra a varios de los personajes del espectáculo más relevantes de los últimos 50 años, se destaca Olivia Nuss con un papel decisivo en la historia: el de la propia Sofía Gala, nada más y nada menos que la hija de la protagonista.
Olivia empezó a estudiar actuación a los 11 años en la escuela de Julio Chávez. Después se volcó a la dirección de cine en la ENERC y, desde ahí, construyó una carrera que combina los dos lados de la cámara. Dirige su propia productora junto a su hermano Manuel y ganó el festival La Mujer y el Cine con el cortometraje Sofía. Pero fue Cromañón, la serie de Prime Video sobre la tragedia del boliche de Once, la que la instaló masivamente. Su personaje, Malena, le valió tres nominaciones y la consolidó como una de las figuras emergentes de la nueva camada de intérpretes argentinos.
Ahora, Olivia da otro salto en su carrera: interpreta a Sofía en Moria, la biopic de Netflix sobre la vida de La One, que se estrenó este viernes 14 de agosto. En esta entrevista con Teleshow, la actriz cuenta cómo fue llegó a sus manos este proyecto, lo que significa ser parte de esta historia y su fascinación por reflejar episodios recientes de la historia argentina
—¿Cómo llegaste a este proyecto?
—Me llegó un casting. A veces uno tiene más fe en algunos que en otros, pero este en particular me daba muchas ganas de hacerlo. Me mandaron el monólogo para hacer un autocasting, que era de una Moria joven, con una advertencia: “No lo hagas tan moriesco porque posiblemente no sea para Moria”. Pero tampoco me decían del todo para qué personaje me estaban probando.
—¿Cómo lo encaraste?
—Fui a buscar una peluca a la casa de la mamá de un amigo, le pedí ropa a una amiga, me monté un poco porque me era muy difícil encararlo. Después me dijeron que les había gustado y ahí me fui enterando de que en realidad quedé para el personaje de Sofía. Lo volví a grabar más pensando en ella, pero seguía siendo el mismo monólogo de Moria. Cuando me confirmaron, fue sorpresivo, pero tenía unas ganas…
—¿Cómo fue ponerte en la piel de Sofía Gala?
—Fue un desafío enorme y muy genial. Primero porque ella es una persona real y eso es mucha responsabilidad. Es una persona que existe y que va a ver este material. Después, porque es alguien que la tenemos mucho en el imaginario. Uno siente que la conoce de alguna forma. Ella tiene una personalidad y una forma de ser que actoralmente me traía un desafío, me llevaba a registros diferentes a los que venía probando. Aparte la serie muestra una parte que no conocemos, por lo que a fin de cuentas también es una interpretación de alguien. Hay muchas cosas que uno piensa que conoce, pero lo que teníamos que actuar había que imaginarlo, porque eran momentos íntimos entre Moria y Sofía que no conocemos y eso era un desafío. Acepté que no iba a ser una imitación de Sofía sino que yo iba a tomar una energía de ella, una esencia y pasarla por mi cuerpo para interpretarla a mi manera.
—Sofía también formó parte del proyecto. ¿Te acercaste a ella para pedirle algún consejo?
—Más que nada construimos el personaje con Javier Van de Couter, que es el director. Él es bastante amigo de Sofía y además se reunía mucho con ella porque a su vez Sofía preparaba a la Moria de la juventud. Se empezaron a dar algunas conversaciones indirectas entre Javier, ella y yo, pero a ella la llegué a cruzar recién a fin de rodaje. Me pasó algo medio místico: yo llegaba a rodaje y ella justo se había ido, o yo me iba y ella llegaba. En un momento dije: “Capaz que está bien que sea así”, como mantener un poco ese misterio. Ella también fue super respetuosa y nunca me llegó una indicación de hacer las cosas de una u otra manera.
—¿Cómo fue el proceso de crear el personaje?
—Hay algo que me parecía muy genial en este proceso. Cuando te llega un personaje, lo típico es imaginarte como camina, como habla; intentás alejarte un poco pero es re difícil porque no deja de ser uno pensándolo. Acá tenés a alguien que podés ver cómo lo hace distinto a vos. Para mí fue una fiesta, porque no tengo que solo imaginarlo, sino que puedo ver y un poco copiar esa energía. Trabajo mucho en general con coachs que me ayudan con lo vocal. Soy un poco nerd, los preparo mucho. En el caso de Sofía tuve una coach vocal con la que practicábamos mucho el tono de voz. Además la serie cuenta distintas épocas, entonces no era lo mismo la Sofía de 17 años que la Sofía madre y estaba muy ordenada en cada época. Me pongo muy nerd cuando lo preparo, pero después, en rodaje, intento que sea lo que tenga que ser.
—Venís de tener una visibilidad muy fuerte con tu Malena de Cromañón, una seria con una temática muy pesada. ¿Cómo te afectó ese cambio?
—Es loco porque son dos historias argentinas con responsabilidades distintas. Cromañón claramente tenía una responsabilidad colectiva muy fuerte que yo me tomé muy en serio. Y Moria es otro tipo de responsabilidad, porque también hay un imaginario común y la gente está viendo cómo interpretan a esta gente que tenemos fresca. En general con los personajes me involucro bastante. Tanto con Malena, que fue un antes y un después en mi vida en muchos sentidos, como con Sofía, lo que más me gusta es el proceso de empatizar mucho con el personaje y meterme lo más posible en su idiosincrasia. Capaz Cromañón tenía más que ver con contar la tristeza de esa chica en un momento y eso conllevaba mucha carga. Con Sofía, por más que tiene momentos pesados y difíciles, había otra parte que como actriz me divertía mucho y era un placer poder hacerlo.
—¿Lo disfrutaste?
—Si, es un proyecto que disfrute muchísimo la verdad sobre todo con el elenco que tiene. Mis madres eran Griselda Siciliani y Cecilia Roth, no lo hubiera soñado nunca.
—¿Cómo fue compartir set con ellas?
—Fue increíble. Primero, ellas son muy generosas, y eso siempre es hermoso. La actuación tiene mucho que ver con la generosidad, con lo que pasa con el otro en el momento. Justo ellas tienen dos épocas de Moria muy diferentes, entonces era muy loco poder ver a dos actrices que admiro atravesar distintas partes de Moria.
—¿Cómo fue el trabajo con cada una en particular?
—Con Griselda capaz teníamos la parte más de generar esa complicidad, porque es el momento en el que Sofía un poco se rebela, pero también la admira. Había que generar esa cosa cómplice que después se iba a ir rompiendo a medida que Sofía crecía. Nos divertimos mucho. Con Cecilia nos tocaba una parte difícil del vínculo de ellas. Capaz en vez de almorzar con el equipo, nos encerrábamos en el motorhome: “Che, a ver, veamos esta escena”. Cecilia me contaba lo atravesada que estaba con lo que hacía. Es muy inspirador ver actrices con tanta carrera y tanta trayectoria involucrarse mucho con un personaje. Uno puede pensar que lo hacen de taquito, pero no. Ellas se recontra entregaron a lo que estaban haciendo.
—¿Cambió tu manera de ver a Moria después de este proyecto?
—Sí, la verdad que recontra. Yo no sabía que era tanto. Es un ícono muy especial de nuestra cultura. Es una mujer que supo hacer de todo el show y de la purpurina, como dicen ellos, algo súper valioso. Es hasta un ícono político también, y con toda la comunidad LGBT. Yo no sabía todo ese lado y me empecé a dar cuenta de que es una mujer muy inteligente. Es una persona que en nuestra cultura es más importante de lo que creemos. Yo pensé que era un personaje pero descubrí que tiene una mística maradoniana y es genial que podamos tener esta serie con ella.
—¿La pudiste conocer durante el rodaje?
—Ella al rodaje fue solo una vez, cuando grabó con Sofía, no quería ir mucho porque era un espacio de las actrices. Pero la conocí en una fiesta que se hizo y es una genia. En persona es espléndida y es increíble la presencia que tiene.
—¿Sofía llegó a darte alguna devolución sobre tu trabajo?
—No la llegué a ver después del rodaje, pero sí me llegó a través de Juan Pablo Mirabelli, un muy amigo de ella que actuó en la serie. Me dijeron que ella había dicho que le había gustado un montón y que se había emocionado.
—¿Qué se viene después de Moria?
—Me voy en un par de semanas a Venecia a estrenar Ritorno a Buenos Aires, la nueva película de Marco Bechis, el director de Garage Olimpo. Es una peli muy linda y muy importante porque habla de la última dictadura, pero desde otra perspectiva. Es un exiliado que tiene que volver a Buenos Aires a declarar, que es una parte de la historia que no está muy contada todavía. Nos enteramos hace muy poco que se estrena en el Festival de Venecia, así que estoy feliz de conocer esa parte.
—Tanto Ritorno a Buenos Aires como Cromañón tienen un fuerte anclaje en la historia argentina. ¿Esos proyectos te interpelan de una manera distinta?
—Creo que disfruto ambas cosas, pero sí, siento que hay un plus en poder contar desde la actuación algo que aporte a nuestra sociedad, aunque sea un granito de arena mínimo. Siempre me sentí muy implicada en las historias que tienen que ver con nuestro país, con nuestro pueblo. Entonces, cuando me encuentro haciendo lo que me gusta y pudiendo aportar a ciertas causas me parece un gol.
Olivia Nuss,actriz,Moria Casán,serie,retrato,moda
CHIMENTOS
Lorena Vega reflexiona sobre su perturbador rol en la serie Cautiva: “No es un personaje más”

Lorena Vega encarna a una madre superiora que convierte la fe en un dispositivo de control en Cautiva, la miniserie argentina de Flow inspirada en un caso real de abuso dentro de un convento de clausura. La actriz interpreta a Cecilia, una figura de autoridad que somete a Clara —el personaje de Carolina Kopelioff— a castigos, aislamiento y maltrato dentro de una institución cerrada sobre sí misma.
La ficción, dirigida por Paula Hernández y Jazmín Stuart, sigue a una joven de 18 años que ingresa a una orden religiosa en busca de refugio. A partir de allí, el relato recorre su permanencia en el convento, los años de violencia y el proceso posterior a su fuga. La historia está construida en tres tiempos y se desarrolla a lo largo de seis episodios. Aunque parte de una denuncia que se hizo pública en 2016 en Nogoyá, Entre Ríos, la producción no hace una reconstrucción literal de aquel caso.
Para Vega, la actriz que saltó a la masividad como la psicóloga de Envidiosa, el desafío estuvo en habitar a una villana dentro de un universo con reglas propias. Cecilia no ejerce el poder desde un lugar convencional: lo hace amparada en la jerarquía religiosa y en el aislamiento de un convento de clausura, un ámbito al que el exterior apenas puede acceder.
Antes de filmar, Vega investigó el caso, revisó testimonios públicos, documentales y lecturas relacionadas con los hechos. También buscó referencias en la ficción y volvió a ver la telenovela La extraña dama, con especial atención al trabajo de María Rosa Gallo. La investigación no apuntó solamente a comprender los antecedentes de la historia, sino a encontrar las claves de una mujer que impone miedo sin abandonar la apariencia de quien representa una autoridad espiritual.

La actriz habló con Teleshow y destacó la construcción visual de la serie y, en particular, el trabajo sobre el convento. Buena parte de la historia transcurre allí, entre pasillos, habitaciones y espacios donde el encierro funciona como una presencia constante. El escenario fue reconstruido en una antigua iglesia de otra confesión religiosa, que el equipo adaptó para la producción.
El vínculo entre las protagonistas había comenzado antes de que la serie tuviera sus elencos definitivos. Carolina Kopelioff contó que, antes de una prueba conjunta, ambas se reunieron en un café para preparar la escena. La audición definió una dinámica de trabajo que luego trasladaron al rodaje. “Dale, equipo, vamos a hacer esto juntas”, recordó Kopelioff sobre aquel encuentro previo.
Lorena Vega, además, mantuvo contacto con Silvia Albarenque, la sobreviviente cuya experiencia inspiró el universo de la ficción, y con uno de sus hermanos. La actriz explica que ese acercamiento formó parte de un trabajo delicado, atravesado por la dimensión humana de una historia de violencia y por la necesidad de evitar simplificaciones.

—¿Cómo llegó a vos el proyecto de Cautiva? ¿Recordabas el caso que inspiró la historia?
—No me acordaba del caso. Cuando llegó el proyecto lo investigué en profundidad. La producción y las directoras nos dieron material sobre el tema, pero también sobre el estilo que querían para la serie. Yo ya la vi completa y me parece que tiene una realización muy cuidada.
—¿De qué manera encaraste la investigación?
—Leí bastante, vi muchos testimonios en YouTube vinculados con el hecho real, sobre todo de las monjas. En su momento ellas hicieron videos para hablar de lo que había pasado y ese material resultó útil. Después vimos documentales y, cuando empezamos a filmar, nos pasábamos libros entre nosotras. Algunos tenían relación directa con el caso y otros hablaban de temas cercanos.

—¿También buscaste referencias en otras ficciones?
—Volví a mirar La extraña dama. Miraba mucho a María Rosa Gallo y a Luisa Kuliok Eran referencias para ciertos tonos del género, aunque lo que hacemos en Cautiva tiene su propio mundo.
—¿Qué te pasó cuando asumiste el personaje de Cecilia?
—No era fue personaje más. Me parecía muy desafiante porque esta es una ficción singular. Tiene drama, suspenso y momentos de terror. Cecilia es una villana no tradicional porque habita un mundo que resulta bastante desconocido. No es fácil acceder a un convento de clausura y esa condición se ve en la serie: es un universo muy aislado.
—¿Qué volvía diferente a una villana que, además, es una madre superiora?
—Dentro de este género, ser una monja y una madre superiora de temer era un condimento atípico. La autoridad de ella está atravesada por ese mundo cerrado. Había que encontrar cómo construirla sin perder de vista el contexto en el que se mueve.

—La ambientación ocupa un lugar muy importante en la historia.
—Sí. El convento lo armaron en una antigua iglesia que pertenecía a otra práctica religiosa. La reconstruyeron y quedó muy bien. Por momentos parecía que estábamos en un convento real, pero era una construcción hecha para la ficción.
—¿Cómo fue el trabajo con las directoras Paula Hernández y Jazmín Stuart?
—El equipo detrás de cámara era muy bueno, empezando por ellas. Paula y Jazmín forman una dupla que funciona muy bien porque cada una aportaba mucho a los elementos que tenía la serie. Estaban totalmente dedicadas al proyecto y eso se sentía en el trabajo cotidiano.
—También hay varios intérpretes con los que ya te habías cruzado antes…
—Sí, el elenco está muy bien. Muchos nos conocemos de hacer teatro o de otros trabajos. Laura Nébole, que interpreta a Purificación, y Tomás Wicz son algunos de esos compañeros con los que ya había compartido experiencias. De pronto nos encontramos otra vez en este proyecto.

—Carolina Kopelioff contó que se reunieron antes de la audición que hicieron juntas.
—Sí, nos juntamos antes para ir las dos preparadas. A ella la estaban probando para su personaje, pero también me estaban probando a mí. Era importante llegar con una idea de vínculo y poder ayudarnos en esa escena.
—¿Cómo fue trabajar con ella una vez que quedaron seleccionadas?
—Las dos nos teníamos que ayudar mucho. Para ambas era importante hacerlo y encontrar el tono de esas escenas. Había una relación muy compleja entre los personajes, así que necesitábamos confianza y trabajo previo.

—¿Pudiste hablar con la mujer cuya historia está en el origen de la serie?
—Sí. No solo hablé con ella: sigo en contacto. Vino al set más de una vez. También estoy en contacto con uno de sus hermanos, que estuvo muy cerca de ella en todo su proceso de reconstrucción.
—¿Cómo fue ese vínculo?
—Son personas hermosas. Es una historia muy sensible y para mí era importante el intercambio. Ella ahora no vive en la Argentina, pero seguimos en contacto.
CHIMENTOS
Facundo Moyano mostró el video de su novia, Candela Arziaga, con un brote psicótica: “Desmayada y dada vuelta”

La historia de una noche de terror, que incluyó desmayos, una desorientación honda, unas corridas por el medio de una de las avenidas más transitadas de Buenos Aires paralizó a la sociedad. Aquellas imágenes de Facundo Moyano persiguiendo a su novia, Candela Arziaga, causaron estupor.
Inclusive, todo ese episodio sumergió al gremialista y a su pareja en una investigación judicial, que persigue el objeto de esclarecer los motivos de ese ataque. Así se han instalado una infinidad de versiones, aunque los protagonistas admitieron, públicamente, que la joven había consumido estupefacientes.
Ahora, Facundo experimentó una aparición en televisión muy controversial, con su visita al piso del programa de Moria Casán, donde lució en un estado llamativo y principalmente exteriorizó declaraciones resonantes. “Tengo todas las pruebas de que no le pegué a mi novia y que ella tuvo un brote psicótico”, soltó.
El gremialista demostró poco tacto al describir lo que sufrió Candela en el interior de su departamento. “Candela casi se muere. A ver, yo no dije que Candela tuvo un paro cardíaco porque me quise hacer el héroe. Yo lo digo porque se desmayó, la quedó o tuvo una experiencia cercana a la muerte. Pues tuvo algo que yo la vi fiambre y le hice RCP”, expresó.
MOYANO MOSTRÓ EL VIDEO DE SU NOVIA EN PLENO BROTE PSICÓTICO
Esa escaso tino para expresarse le valieron al hijo de Hugo Moyano una infinidad de recriminaciones de la opinión pública. Asimismo, esa aseveración de Moyano sobre el registro que posee en su celular del instante en que su novia se sumió en un desmayo causó conmoción.
Y ahí apareció Ángel de Brito para conseguir el dato específico de la acción de Facundo. A través de su Twitter, el hombre de LAM confirmó lo que llevó a cabo el gremialista: “Moyano le mostró al elenco de Moria Casán el video de Candela durante su brote psicótico. Desmayada, con los ojos dados vuelta. Un amor”.
CHIMENTOS
El llamativo comentario de Rusherking a una participante de Es mi Sueño que impactó a todos: «Qué peligrosa»

Lejos de las devoluciones tajantes o de los análisis técnicos sobre la voz de los participantes, Rusherking sorprendió con una picante respuesta a Delfina Caballero este viernes en Es mi sueño (Eltrece). El cantante celebró la potencia de la concursante con una frase que generó risas en el estudio.
Caballero, compañera del exfutbolista Jonás Gutiérrez, se presentó junto a él para interpretar “Una ráfaga de amor”, el clásico de Ráfaga. Tras la actuación, ambos consiguieron el pase a la próxima instancia del certamen.
Antes de escuchar las devoluciones, Delfina contó que se había sentido cómoda sobre el escenario y que había disfrutado de la experiencia. Luego, hizo una parte de la canción a capela, una instancia que permitió al jurado apreciar su registro vocal sin el acompañamiento musical.
Fue entonces cuando Rusherking tomó la palabra y eligió un comentario alejado de una evaluación convencional. “Vos, Delfina, ¡qué peligrosa la petisa! ¡Qué potencia en la voz!”, le dijo a la participante.
Ella respondió entre risas y siguió el tono de la intervención: “Las petisas somos así”. El intercambio sumó distensión al momento posterior a la presentación y dejó una de las escenas de la noche en el programa.
La devolución de Rusherking se complementó con las palabras de Abel Pintos, quien puso el foco en el desempeño de Caballero frente a las cámaras. “Me sorprendió mucho tu manejo en el escenario. Es hermoso descubrir esos talentos”, expresó.
El músico también destacó el recorrido de la concursante fuera de la televisión y el valor de que pueda mostrar esa faceta en el ciclo. “Estar ahí dando lo suyo, trabajando a diario, me alegra mucho que existan estos espacios para que te conozcan. Felicidades”, completó.
La interpretación de “Una ráfaga de amor” convenció al jurado y le permitió a la dupla avanzar en la competencia. Caballero y Gutiérrez continuarán en la siguiente etapa de Es mi sueño.
Días antes del comentario de Rusherking a Delfina Caballero, Es mi sueño tuvo otro intercambio entre sus jurados. Jimena Barón cuestionó a José Luis “El Puma” Rodríguez luego de que el cantante no activara su palanca verde tras la presentación de Ailén Peralta y Franco Fregenal.
La dupla interpretó “Nada”, tango compuesto por Horacio Sanguinetti y José Dames. Aunque los demás integrantes del jurado aprobaron la actuación, la palanca de Rodríguez permaneció sin activarse. El conductor Guido Kaczka advirtió esa diferencia en vivo y abrió el debate en el estudio.
Barón reaccionó de inmediato y le pidió explicaciones al cantante venezolano. “Explicame ya qué te pasó. ¿No aguanto más? ¿Qué es esta nota?”, lanzó la artista, que manifestó su desacuerdo con el criterio aplicado a la presentación.
El Puma sostuvo que su decisión se debía al desempeño vocal de Fregenal. “El muchacho está desafinado de punta a punta. No pegó una nota. Tiene una buena voz, bonito timbre, pero es que es difícil escuchar a alguien…”, afirmó.
La respuesta no conformó a Barón, quien planteó que las devoluciones del jurado suelen quedar divididas. “Esto es así, Chaqueño. Acá, esté quien esté, esto es el Polo Norte y el Polo Sur. Estoy cansada”, expresó, en alusión a las diferencias entre los evaluadores.
Fregenal, de 20 años, tomó la palabra para referirse a su actuación y señaló que los nervios influyeron en su desempeño. También explicó que la tonalidad del tango le resultaba baja y recordó que era su primera experiencia en un escenario televisivo. “Pero también se trata de divertirse”, agregó.
Barón volvió a respaldar al participante antes de que terminara el intercambio. “Tiene 20 años, es la primera vez que está en un escenario”, remarcó la jurado ante la evaluación de El Puma Rodríguez.
ECONOMIA1 día agoLa pobreza subió al 32,3% en el primer semestre del año y afectó a 15,5 millones de personas
INTERNACIONAL3 días agoEx-Democrat shares abortion pill experience that left her ‘hemorrhaging in the bath’
CHIMENTOS3 días agoFue un polémico participante de Gran Hermano, tuvo varios escándalos con una ex y se separó de su nueva novia a 2 años en medio de rumores de infidelidad



















