DEPORTE
Pesó más de 200 kilos, jugó con los Globetrotters, fue un ícono del básquet callejero y su repentina muerte lo convirtió en leyenda

Medía 2.08 metros de altura y llegó a pesar 220 kilos, pero su habilidad cuando agarraba la pelota de básquet lo convirtió en uno de los jugadores más talentosos de la tierra, al punto tal de ser comparado con grandes estrellas de la NBA. Troy Jackson era conocido como Escalade en honor a la camioneta de Cadillac, valorada por su gran tamaño y potencia, y tuvo una historia que trascendió más allá del deporte.
Troy nació un 11 de enero de 1973 en Queens, Nueva York y sus inicios estuvieron ligados al básquetbol de élite. En 1987, cuando tenía 14 años, su hermano Mark fue elegido en el Draft por los New York Knicks, recibió el premio al Novato del Año, fue líder de asistencias en la temporada 1996/97 (sexto en la tabla histórica) y participó del Juego de las Estrellas, además de haber alcanzado la final de la NBA con Indiana Pacers. Como si esto fuera poco, al retirarse continuó su carrera como entrenador y se lo conoce como el “arquitecto” de la dinastía de Golden State Warriors al inculcarle al equipo de Stephen Curry y compañía una línea defensiva que lo llevaron a conquistar cuatro anillos entre 2015 y 2022.
Todos estos logros de Mark parecen gigantescos al lado de Troy, pero lo cierto es que el hermano menor de los Jackson se hizo fama desde el colegio secundario, cuando fue uno de los pilares del equipo de Hills East High School. Allí, durante su último año, Escalade llegó a pesar 220 kilos sobre una estatura de 2,08 metros, según declaraba su ficha. Los caza talentos de la Universidad de Louisville vieron en él un talento natural que, combinado a su porte físico podrían conducirlo a un futuro próspero en el básquet y le ofrecieron una beca, pero durante su paso por los Cardinals el escenario cambió. Se le exigió bajar de peso para mantenerse en el equipo universitario y logró el objetivo al suprimir 55 kilos y quedar con 165. Solo pudo participar en 20 partidos en dos temporadas, promediando 3,0 puntos y 1,6 rebotes por encuentro. Nunca logró adaptarse al rigor de la NCAA, que suele ser un trampolín para la NBA.
Sin embargo, su destino en el deporte no estaba terminado ni mucho menos. La fluidez en sus movimientos, el arte de engañar a los rivales con sus fintas y la potencia para dominar el poste bajo eran una combinación perfecta para armar un personaje querido en el ambiente y con proyección para otros espacios, como el básquet callejero. Así fue como Troy Jackson comenzó a ser profesional entre 2003 y 2011 en el equipo de exhibición AND1 Mix Tape Tour, donde mostraba al mundo sus habilidades y se daba a conocer como Escalade. Su imagen crecía en popularidad, los jóvenes le pedían fotos y autógrafos y ya no era conocido solamente por ser “el hermano menor de Mark”.
Su exposición aumentó de manera tal que llegó a ser una de las estrellas invitadas en las giras de los Harlem Globetrotters y fue protagonista de portadas revistas como la edición de Sports Illustrated de 2005, donde su imagen simbolizaba una nueva revolución deportiva. Además, se convirtió en un defensor de la prevención de las enfermedades de transmisión sexual después de perder a su otro hermano a causa del SIDA en la década de 1980. Su desempeño en el rectángulo de juego con el equipo de la marca AND1 fue brutal y las imágenes de sus jugadas se hacían virales en las redes. Mandy Murphy, gerente de relaciones públicas de la empresa, señaló a Bleacher Report: “Troy se unió a nosotros para la gira en 2003, justo cuando estábamos despegando, y tenía una gran llegada con los fanáticos. Hacíamos las rondas de autógrafos después de los juegos y la gente se intimidaba al principio por su tamaño, pero luego se daban cuenta que era un oso de peluche gigante”.
Esta visibilidad lo llevó a ser uno de los jugadores favoritos del público en las giras. Su compañero, Grayson Boucher —conocido como El Profesor—, relató que durante ocho años compartieron presentaciones por todo el país, sorprendiendo tanto por el carisma como por la combinación entre su imponente figura y habilidad técnica. Robert Purvy, director ejecutivo de AND1, describió a The New York Times en 2011: “Era un jugador, un portavoz y un embajador. Con su personalidad y sus habilidades verbales acaparaba mucho tiempo de cámara. Tenía una gran destreza, un buen manejo de pelota y un don dramático”.

Mientras su fama crecía a gran escala, su salud comenzaba a deteriorarse y su temprana muerte, con 38 años, dejó un profundo dolor en su entorno y una enorme sorpresa. Según los informes oficiales, Escalade Jackson falleció el 20 de febrero de 2011 mientras dormía pacíficamente en la habitación de su hotel en Los Ángeles, donde se encontraba por el All Star Game. Troy sufrió un ataque al corazón como consecuencia de una enfermedad cardíaca relacionada directamente de la hipertensión arterial. “En ese momento, no estábamos conscientes de lo que podía suceder. Es posible que haya tenido algunos problemas de salud, pero no los compartió, así que no sabía si había preocupaciones como esas”, lamentó su amigo Boucher en una entrevista con Bleacher Report. Su madre añadió: “Mi hijo cumplió 38 años en enero. Había tenido un infarto masivo, a pesar de que acababa de pasar un examen físico para jugar de nuevo con esa gira”.
Sin embargo, la señora Jackson desmintió la versión de la muerte de su hijo y dijo en una nota con el New York Post que en realidad falleció 12 horas antes, con la ducha abierta, sentado con una toalla en el regazo, en la misma silla desde la había llamado por teléfono la noche anterior. “He aceptado que Dios se lo llevó pronto. Se supone que los padres no deben sobrevivir a sus hijos. Debe haber una razón por la que sigo aquí. Evidentemente, mi trabajo no ha terminado. Lo entiendo y lo acepto, pero tengo preguntas”, sentenció la mujer.
La familia de Troy lo recuerda como un hombre que amaba a la gente y que tenía un corazón enorme. “Tenía el talento, pero no la disciplina. Si Troy hubiera tenido la disciplina que tenía Mark, podría haber jugado en cualquier lugar”, recordó su mamá cinco años después de su muerte. El propio Mark Jackson reconoció tiempo después que su hermano “siempre fue robusto, pero aún podía dominar un cierto nivel competitivo a pesar de su tamaño. Pero cuando elevaron la competencia, fue cuando notó que el acondicionamiento y el tamaño lo empezaron a lastimar”.
DEPORTE
Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.
Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.
La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.
La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.
El debate entre origen innato y aprendizaje social

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.
La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.
Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.
La comparación con los chimpancés y sus límites
Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.
“Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.
La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.
El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.
Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas
La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.
Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.
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DEPORTE
Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.
“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.
El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.
Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista
Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.
La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina
Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).
Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.
Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.
Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.
DEPORTE
El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.
El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.
La reacción que lo dice todo
La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.
La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.
La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.
Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows
Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.
Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.
En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.
“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.
Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.
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