ECONOMIA
¿Qué auto conviene comprar hoy?: cuáles son y cuánto cuestan los 0 km más vendidos

El mercado automotor transita la recta final del primer semestre con un comportamiento que se repite mes a mes desde el comienzo del año: una caída en las ventas totales que, sin embargo, no impide que un grupo reducido de modelos concentre buena parte de los patentamientos.
Pickups, SUV y sedanes compactos vuelven a disputarse las primeras posiciones del ranking, con marcas que mantienen su liderazgo histórico y otras que ganan terreno mes a mes. Según datos obtenidos por Infobae, en base a la información relevada por los Registros del Automotor hasta el 16 de junio, este es el repaso de los diez modelos más vendidos y el valor de lista de su versión más económica.
La pickup mediana de Toyota volvió a ubicarse en el primer puesto del ranking de modelos, con 1.713 unidades patentadas hasta el 16 de junio, una cifra que más que duplica a la de su escolta inmediato.

Fabricada en la planta de Zárate, la Hilux es la pickup mediana de mayor trayectoria en el mercado local y ha sido tradicionalmente la más elegida tanto por usuarios particulares como por flotas de trabajo. En junio, la versión más económica de la gama tiene un precio de lista de 40.589.000 pesos.
En el segundo lugar del ranking se ubicó el Ford Territory, con 699 unidades vendidas en el período relevado. Se trata de un SUV mediano que la marca ofrece con motorización turbo y caja automática.

De acuerdo con la lista de precios publicada por la Cámara de Comercio Automotor (CCA), la versión de acceso a la gama, la “AT7 SEL 2025″, tiene un precio de lista de 48.110.200 pesos.
La Ford Ranger completó el podio de modelos más vendidos con 651 unidades patentadas hasta mediados de junio. Al igual que la Hilux, se trata de una pickup mediana orientada tanto al uso productivo como al particular, con motorización diésel y distintas configuraciones de cabina y tracción.

De acuerdo a la CCA, la versión más económica de la Ranger (2,0 TD 4X2 MT 2026), tiene un precio de lista de 43.500.000 pesos.
En cuarto lugar del ranking de los autos más vendidos se ubica el Toyota Yaris hatchback, con 547 unidades patentadas en lo que va de junio. El modelo forma parte del segmento de autos compactos y se ofrece con caja automática CVT.

En ese caso, la versión de entrada de gama tiene un precio de lista de $34.284.000, de acuerdo con lo informado por la CCA.
El Toyota Yaris Cross, versión SUV del Yaris, ocupó el quinto puesto del ranking con 539 unidades patentadas. Según la descripción de fábrica, combina las dimensiones de un auto compacto con una carrocería más elevada, un formato que en los últimos años ganó terreno entre los consumidores que buscan mayor altura al piso sin pasar a un SUV de mayor porte.

La versión más económica, según la lista de precios de la CCA, es actualmente la 1,5 XLI CVT, que tiene un precio de lista de 41.464.000 pesos.
La Volkswagen Amarok se ubicó en el sexto lugar con 476 unidades vendidas hasta el 16 de junio. Es la pickup mediana de la marca alemana, con motorización diésel.

La versión más accesible, la “D/C 2,0 TDi 180CV 4X2 Trend G2″, tiene un precio de lista de $51.929.800, la más cara entre los diez modelos del ranking.
El Fiat Cronos, séptimo en el ranking general con 453 unidades, es el modelo de mayor venta entre los autos particulares, por fuera de las pickups y los SUV. El sedán, con motorización naftera y caja manual o automatizada según la versión, ha ocupado la cima del ranking en diferentes oportunidades.

Su versión más accesible, la “Like GSE 2025″, tiene un precio de lista de 31.120.000 pesos en junio, el más bajo de los diez modelos relevados.
En el octavo puesto se ubicó el Volkswagen Tera, con 442 unidades patentadas hasta mediados de junio. Es un SUV compacto de la marca alemana, de incorporación reciente a la gama local, que compite en el segmento de los crossover urbanos.

De acuerdo con los valores publicados por la CCA, la versión más económica del Tera, “1,6 MSI Trend”, tiene un precio de lista de 36.755.300 pesos.
El Chevrolet Tracker alcanza el noveno lugar del ranking con 432 unidades vendidas en los primeros 16 días del mes de junio. Se trata de un SUV compacto con motorización turbo y caja automática, que la marca posiciona como una alternativa dentro del segmento de los crossover de tamaño intermedio.

En ese caso, la versión de entrada tiene un precio de lista de 39.159.900 pesos, lo que la posiciona como la cuarta más económica entre los diez modelos más vendidos del país.
El décimo puesto del ranking quedó en manos del Toyota Corolla Cross, con 389 unidades patentadas hasta el 16 de junio. Es la versión SUV del Corolla, uno de los sedanes de mayor trayectoria a nivel global, y se ofrece localmente con caja automática CVT.

La versión más económica, la “2,0 XLI CVT Safety”, tiene un precio de lista de 51.918.000 pesos en el sexto mes del año.
El ranking de modelos más vendidos refleja el predominio de las pickups y los SUV entre las preferencias de los compradores argentinos, con Toyota como la marca que más unidades coloca tanto en el segmento de las pickups como en el de los compactos.
De los diez modelos relevados, seis corresponden a SUV o crossover, tres son pickups y uno es un sedán, una distribución que se mantiene relativamente estable respecto de meses anteriores. Los valores de lista relevados corresponden a la versión de acceso de cada modelo, por lo que el precio final de las unidades efectivamente patentadas puede ser superior según el nivel de equipamiento elegido por cada comprador.
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ECONOMIA
«Invasión biológica»: alarma en el campo por una plaga silenciosa introducida al país que causa estragos millonarios

En Argentina, el avance del jabalí europeo se transformó en una de las principales preocupaciones para el sector agropecuario y para las autoridades sanitarias. Esta especie, que ingresó al país a principios del siglo XX con fines recreativos, se expandió por gran parte del territorio nacional y figura entre las más invasoras del planeta. Su presencia genera daños valuados en 1.600 millones de dólares anuales, según estimaciones referidas por Francisco Pescio, docente de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA). El impacto se refleja en la destrucción de cultivos, roturas de infraestructuras rurales, transmisión de enfermedades al ganado y hasta ataques a personas. La falta de coordinación estatal y un marco regulatorio eficiente profundizaron la crisis, mientras los especialistas advierten sobre una expansión sin freno.
La introducción del jabalí europeo en Argentina respondió originalmente a la búsqueda de nuevas presas para la caza deportiva. “A principios del siglo XX, un grupo de estancieros trajo los primeros jabalíes europeos a la Argentina para la caza deportiva en La Pampa. Los dientes y las cabezas de estos animales son considerados trofeos, y además se aprovecha la carne y el cuero”, explicó Francisco Pescio en diálogo con la cátedra de Producciones Animales Alternativas de la FAUBA. Durante décadas, la población de esta especie se mantuvo bajo cierto control, pero la ausencia de depredadores naturales y la capacidad de adaptación del animal permitieron que su número creciera de manera sostenida.
En la actualidad, el jabalí europeo está presente en casi todas las provincias argentinas. Ocupa el puesto entre las quince especies más invasoras del planeta y, según Pescio, su presencia representa un serio desafío para la producción agropecuaria y la biodiversidad local. “Los ejemplares adultos son enormes y pueden ser agresivos. Pesan más de 200 kilos y no andan de a uno, sino en manadas grandes. No me los querría cruzar ni enfrentar”, advirtió el especialista.

Las consecuencias económicas son evidentes. El jabalí causa daños en instalaciones rurales y arrasa con cultivos, lo que llevó a que las pérdidas se ubiquen en torno a los 1.600 millones de dólares por año. “El daño que causan al agro es de unos 1.600 millones de dólares anuales, por lo que se lo considera plaga en varias provincias. Buenos Aires, por ejemplo, decretó la ‘caza plaguicida’ del jabalí”, señaló el docente de la FAUBA. Incluso la seguridad humana resultó afectada, ya que algunos ejemplares atacaron a personas. “Por ejemplo, el año pasado, un jabalí mató a un puestero en Mendoza. Y en estas semanas se vieron ejemplares merodeando por Ingeniero Maschwitz, provincia de Buenos Aires, lo cual encendió las alarmas en el periurbano bonaerense”, relató.
El impacto sanitario se suma a la compleja situación. El jabalí transmite enfermedades a los cerdos domésticos, entre ellas triquinosis, hepatitis y peste porcina, incrementando los riesgos para productores porcinos, sobre todo los pequeños y medianos. La carne de jabalí que circula en el mercado proviene de la faena clandestina, en ausencia de controles sanitarios y sin una cadena formal habilitada. “Como no existe la producción formal, esta carne proviene de la faena clandestina. El consumidor no tiene forma de saber qué está comiendo ni qué riesgos corre. Algunos cazan jabalíes y elaboran conservas, fiambres y chacinados. Estos productos llegan a ferias y restaurantes sin controles sanitarios ni verificación de triquinosis”, advirtió Francisco Pescio en declaraciones a la cátedra de la FAUBA.
El especialista propuso, como alternativa, la habilitación de frigoríficos aptos para la faena de jabalí como única vía para garantizar la seguridad en el consumo. “Para poder consumirlo con seguridad, hace falta algo que hoy no existe: frigoríficos habilitados. Es el único eslabón que puede garantizar la cadena de frío y los controles sanitarios”, remarcó Pescio. Sin un sistema formal de control, el riesgo sanitario persiste y la informalidad domina la cadena. La habilitación de frigoríficos, sin embargo, implica inversiones elevadas y complejidades administrativas. El último establecimiento habilitado cerró en 2019, lo que dejó sin incentivos económicos a los cazadores y sin un registro que permita controlar la especie. “Sin ellos no hay incentivos económicos para los cazadores, y sin cazadores registrados no hay control de la especie”, detalló el docente.

Existen experiencias puntuales que demuestran que, con una política adecuada, es posible controlar el avance del jabalí. Francisco Pescio citó el ejemplo del Parque Nacional El Palmar, en la provincia de Entre Ríos. Allí, la especie exótica comenzó a devastar el ecosistema local, afectando principalmente a los brotes y ejemplares jóvenes de palmera yatay. Frente a esa situación, las autoridades implementaron un programa que incluyó la participación de cazadores locales, organismos de control sanitario y habitantes de la zona. “Otorgaron permisos de caza solo a los pobladores y en áreas habilitadas, hicieron el control sanitario de cada animal cazado y acordaron que una parte de la carne fuera para los cazadores y otra para comedores comunitarios cercanos. Con esta coordinación lograron controlar la invasión, generar ingresos a pobladores locales y abastecer a quienes más lo necesitaban”, relató el docente.
El caso del Parque Nacional El Palmar marca una diferencia respecto de lo que ocurre en la mayor parte del país, donde la expansión del jabalí no encuentra límites claros. Francisco Pescio señaló que “las manadas de jabalíes no reconocen los límites provinciales. Al no existir un plan federal de manejo, las poblaciones crecen en zonas donde no se los caza y luego cruzan los límites hacia donde la presión de caza es menor. Así, los problemas que surgen de esta invasión biológica nunca se acaban”.

La ausencia de una estrategia nacional y la falta de coordinación entre las jurisdicciones agravan el problema. El docente de la FAUBA subrayó la importancia de una respuesta integrada: “Para romper ese círculo y generar estrategias de control exitosas, es clave que haya una decisión política y que las provincias y la Nación trabajen en conjunto. Además, es fundamental mejorar el marco científico en el tema, básicamente a través de fortalecer a las universidades nacionales, al INTA, al CONICET y a otras instituciones capaces de asesorar a los tomadores de decisiones”.
El problema del jabalí europeo, que comenzó como una curiosidad vinculada a la caza deportiva, se transformó en una amenaza que involucra dimensiones económicas, sanitarias y ambientales. La expansión de esta especie invasora, la falta de controles y una respuesta estatal fragmentada generan un escenario de incertidumbre para el agro argentino. Las cifras y testimonios recabados por la FAUBA y especialistas del sector reflejan la magnitud del desafío y la urgencia de una solución coordinada.
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ECONOMIA
Nueva etapa de Milei y la elección del 2027, bajo la lupa de 45 fondos de inversión

Una escena sintetiza mejor que cualquier encuesta cómo está leyendo el proceso argentino en el exterior.
Un reconocido director de un banco internacional acaba de completar una gira por Europa, Estados Unidos e incluso un par de países de África, donde mantuvo reuniones con 45 grandes fondos de inversión para explicarles el momento económico y político que atraviesa la Argentina de Javier Milei.
La conclusión con la que regresó fue contundente: el interés por el país volvió a crecer y los administradores de fondos están dispuestos a aumentar sus apuestas sobre los activos argentinos.
Una apuesta que podría presionar a la baja al riesgo país, que cerró la semana cerca de los 410 puntos.
Se trata, sobre todo, de colocaciones financieras, aunque con una condición muy clara: que Milei logre consolidar el rumbo económico hasta las elecciones presidenciales de 2027. Y así lograr la reelección.
Y así darle continuidad al actual modelo económico de orden fiscal y relación amigable con el mercado financiero.
La apuesta de los financistas
Para esos inversores, la variable política es inseparable de la económica. Y el diagnóstico predominante es que, si el Gobierno consigue derrotar definitivamente a la inflación y la economía logra ingresar en una etapa de crecimiento sostenido, el Presidente tiene elevadas posibilidades de obtener la reelección.
No es casual que esa lectura coincida casi exactamente con la estrategia que Milei acaba de explicitar en la medianoche del 9 de Julio desde Tucumán.
Ahí lanzó lo que el propio Milei llamó la «nueva etapa» de su gestión. El Presidente dejó en claro cuáles serán las prioridades de aquí en adelante.
El objetivo central de Milei
El objetivo central de Milei pasa por destruir la inflación, ya de cara a las elecciones 2027. De lograrlo, sería el caballito de batalla de su campaña electoral.
En la Casa Rosada consideran que allí se juega buena parte del futuro político del oficialismo.
La convicción de Milei es que una inflación que empiece con «1» este año y con «0» durante buena parte de 2027 constituye el principal activo electoral con vistas a la búsqueda de un segundo mandato.
Aun cuando ese mandato choque, de alguna manera, con la posibilidad de que la actividad económica levante, Milei considera que el electorado premiará el ordenamiento cambiario y la baja de la inflación.
Dos variables -el dólar y los precios- que el último gobierno peronista no pudo «domar».
Los mandatos de la Casa Rosada
Ese doble objetivo explica buena parte de las decisiones económicas que viene tomando el Gobierno.
La primera consiste en sostener un dólar sin sobresaltos. Cualquier episodio de volatilidad cambiaria se trasladaría rápidamente a los precios poniendo en riesgo el principal capital político del Presidente.
Por eso, además del estricto compromiso con el superávit fiscal, el Banco Central continúa fortaleciendo su posición financiera. La estrategia consiste en seguir acumulando reservas y construir una especie de «escudo» que permita enfrentar eventuales turbulencias durante el año electoral.
En el mercado descuentan que, si fuera necesario, esa mayor capacidad financiera podría utilizarse para intervenir sobre el mercado cambiario y evitar movimientos bruscos del dólar durante la campaña presidencial.
¿Llegan los dólares?
El plan no se agota allí. El Gobierno también apuesta a que continúe ingresando un flujo importante de divisas provenientes de:
- La minería
- El petróleo
- El agro
- Nuevas inversiones financieras atraídas por la estabilización macroeconómica y la reducción del riesgo país
Desde esa perspectiva, los dólares del superávit comercial, los recientes acuerdos con los bancos internacionales y los ingresos por las privatizaciones y las colocaciones de deuda, conforman un mismo esquema destinado a reducir al mínimo la incertidumbre cambiaria de cara a 2027.
Ese fue, precisamente, uno de los aspectos que más interés despertó entre los grandes administradores de fondos durante las reuniones mantenidas en la gira internacional.
La pregunta ya no pasa tanto por si Argentina podrá estabilizar la economía, sino por cuánto tiempo podrá sostener ese proceso y cuál será el escenario político una vez que se acerquen las elecciones presidenciales.
La respuesta que hoy predomina entre esos inversores resulta favorable para el Gobierno. Observan una oposición todavía fragmentada y un peronismo que, al menos por ahora, no logra construir una alternativa competitiva. Bajo ese escenario, consideran que Milei llega con ventajas importantes para buscar la reelección, siempre y cuando la inflación continúe descendiendo.
La estrategia también tiene costos.
Lo dicho más arriba: la otra cara del programa económico aparece en la actividad. Mientras las variables financieras muestran una mejora, buena parte de la economía real continúa dibujando un «serrucho». Con caídas importantes en la industria y un estancamiento en el comercio.
Los sectores más intensivos en empleo, como el comercio y la industria, siguen operando en niveles históricamente bajos. La construcción, en cambio, empieza a mostrar algunos signos de estabilización después de haber sufrido una de las caídas más profundas desde el inicio de la gestión libertaria.
La consecuencia es que el consumo todavía no logra despegar con fuerza y la evolución de los ingresos de las familias continúa siendo una de las principales incógnitas.
En otras palabras, Milei parece haber elegido deliberadamente sus prioridades. Prefiere resignar velocidad en la recuperación de algunos sectores de la economía antes que poner en riesgo el proceso de desinflación.
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ECONOMIA
Los peajes para viajar a la Costa Atlántica aumentaron casi 7%: cómo quedaron las tarifas

A días de las vacaciones de invierno, el costo de viajar a Mar del Plata y a los principales puntos turísticos de la Costa Atlántica aumentará debido a la suba del 6,71% en las tarifas de los peajes que forman parte del Sistema Vial Integrado del Atlántico (Svia).
El ajuste tarifario se dispuso a través de la Resolución 544/2026 del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la provincia de Buenos Aires, que determinó nuevos valores para los peajes de las rutas que conectan con los principales destinos turísticos de la provincia.
Los considerandos de la norma señalan: “La empresa concesionaria propuso realizar una actualización trimestral tomando como base el Coeficiente de Variación Tarifaria, llamado CVT, metodología que considera los siguientes componentes: 55% del Índice de Salarios para trabajadores registrados publicados por el Indec, 25% del Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) y 20% del Índice de Precios al Consumidor (IPC)”.
“La actualización del cuadro tarifario propuesto aparece como una medida necesaria atento a los niveles de inflación sufridos en el curso del corriente año, y especialmente luego de la última actualización en febrero”, agregan.

Desde la cartera de Infraestructura y Servicios públicos bonaerense explicaron: “Las actualizaciones están financiando todas las obras que se están haciendo desde 2024. Entre ellas se encuentran la repavimentación a nuevo de la Ruta 2, el tercer y cuarto carril de la Autopista Buenos Aires- La Plata, la transformación en autovía de más de 70 kilómetros entre Villa Gesell y Mar Chiquita y la puesta en valor de la Ruta 6″.
Indicaron que Autopistas de Buenos Aires (AUBASA) cuenta con un plan de intervenciones para el periodo 2024-2027, que contempla 25 obras y proyectos, a partir de una inversión estimada de $354.481 millones, con los que se ejecutarán mejoras en 786 km de las rutas, autopistas y autovías bajo su concesión.
Para los autos, el esquema tarifario en los peajes de las principales rutas hacia la Costa Atlántica presenta los siguientes valores: en las estaciones de Samborombón y Maipú, ubicadas sobre la Ruta 2, el costo es de $7.900. La misma cifra rige para el peaje de La Huella, en la Ruta 11.
En tanto, en Mar Chiquita, también sobre la Ruta 11, la tarifa es de $3.700, mientras que en General Madariaga, sobre la Ruta 74, el valor asciende a $3.300.

Para quienes cuentan con el sistema TelePASE, los importes se reducen levemente: Samborombón, Maipú y La Huella quedan en $7.856,80; Mar Chiquita en $3.614,12, y General Madariaga en $3.299,84.
Además, siguen en vigencia las tarifas bonificadas para la temporada baja. El beneficio rige desde las 12 del lunes hasta las 12 del viernes, y no se aplica durante feriados ni fines de semana largos. En esos casos, se cobrará la tarifa básica desde las 12 del último día hábil previo hasta las 12 del primer día hábil posterior.

De este modo, el aumento de las tarifas de peaje encarecerá los costos de viaje hacia los principales destinos de la Costa Atlántica de cara a las vacaciones de invierno, un período en el que el tránsito suele incrementarse de manera significativa.
El movimiento turístico constituye uno de los principales motores económicos para las localidades de la región durante el receso invernal. Las autoridades y operadores turísticos mantienen expectativas respecto al flujo de visitantes, atentos a cómo la evolución de los costos y las nuevas tarifas puedan influir en la demanda.
Vale recordar también que las autopistas porteñas seguirán el mismo criterio de actualización que el transporte de superficie (inflación +2%) y tendrán un aumento del 4,1%. En la Autopista 25 de Mayo y la Perito Moreno, los vehículos livianos pagarán $4.613,65 en horario normal y $6.538,29 en hora pico. En las autopistas Illia, Retiro II, Sarmiento y Salguero, las tarifas para autos irán de $1.922,15 a $2.718,21 según el horario.


















