ECONOMIA
Restringen la venta de GNC en el AMBA: por la ola de frío, las distribuidoras limitan el despacho de gas

Desde las 06:00 de este martes, las principales distribuidoras de gas del Área Metropolitana de Buenos Aires, Naturgy y Metrogas, ordenaron restringir las ventas de GNC hasta el límite del “firme contratado” y hasta nuevo aviso. Esta medida implica, en términos prácticos, que el servicio interrumpible quedó suspendido para estaciones de servicio e industrias.
La decisión busca evitar una caída en la presión de los gasoductos ante el primer pico de frío polar del año y justo cuando una masa de aire polar avanza sobre el centro del país, dejando un intenso frío en Buenos Aires, con temperaturas de un solo dígito y alertas meteorológicas por vientos para gran parte de la provincia de Buenos Aires.
De acuerdo con las regulaciones vigentes, el sistema de despacho nacional prioriza la denominada “demanda prioritaria”, que incluye a hogares, hospitales y escuelas. Para las estaciones de servicio, la restricción es de cumplimiento obligatorio: vender por encima del cupo garantizado conlleva una multa equivalente al valor de un litro de nafta súper por cada metro cúbico excedido, una penalidad que anula cualquier margen comercial.
“No es una medida tan extrema; es el servicio interrumpible. Las estaciones saben que pagan un precio menor y que el suministro puede cortarse”, explicaron fuentes del sector a Infobae.
La restricción llega en un momento de fuerte crecimiento del parque automotor a GNC. Tras una década de retroceso — las conversiones pasaron de 188.000 en 2015 a unos 59.000 en 2025, según ENARGAS—, el sector había comenzado a mostrar signos de recuperación a comienzos de 2026. El incremento de los combustibles líquidos, que registró saltos de hasta el 23% tras el estallido de conflictos en Medio Oriente, empujó a miles de conductores de vuelta al gas para abaratar costos de logística y transporte. En marzo, se realizaron 7.300 conversiones a GNC, un aumento del 40% respecto a febrero y un 70% en relación al mismo mes del año anterior.
La Argentina cerró el primer trimestre del año con un superávit energético de USD 2.405 millones, el mayor de su historia reciente. Aun así, el país no puede prescindir de las importaciones de GNL durante el invierno. La paradoja tiene una explicación estructural: la demanda de gas se dispara de forma estacional con las bajas temperaturas, sobre todo en el consumo residencial, y la red de transporte no tiene capacidad suficiente para trasladar todo el gas desde las cuencas productoras hasta los centros de consumo. El GNL opera como un seguro para cubrir esos faltantes puntuales, aunque la mayor parte del volumen importado termina destinado a la industria, no a los hogares.
La crisis no se limita al AMBA. En el norte, la situación es estructuralmente más grave. Con las obras de reversión del Gasoducto Norte aún sin terminar, provincias como Salta, Jujuy y Tucumán enfrentan un escenario de escasez que ya impacta en sectores fabriles y agroindustriales.
Según publicó el medio salteño El Tribuno, un comunicado de la Unión Industrial de Salta (UIS) encendió las alarmas por el abastecimiento de gas para el invierno. “Las empresas del sector atraviesan negociaciones de contratos sin definiciones claras, en un contexto donde la falta de infraestructura de transporte desde Vaca Muerta hacia el norte del país y la prioridad que el sistema otorga a la demanda residencial en los meses fríos amenazan con generar restricciones para industrias de cerámica, ingenios, curtiembres y minería”.
Y continúa: “El GNL aparece como alternativa, pero a un costo que lo vuelve prácticamente inviable, ya que su precio es seis veces superior al del gas proveniente de Neuquén. El gas sobra, pero no hay capacidad para transportarlo”.
A este déficit de infraestructura se suma la incertidumbre logística internacional. Este año, la agenda energética esta intervenida por el conflicto bélico en Medio Oriente. En este escenario, la Argentina afronta el invierno con una programación de arribos de buques de GNL sensiblemente inferior a la histórica. De los aproximadamente 24 barcos que se requerirán este invierno para cubrir el pico estacional, tres de ellos están asegurados y llegarán a mediados de mayo.

Esta situación fue resultado de una licitación fallida. Es que el Gobierno había planteado que, tanto la importación, como la regasificación, operación y riesgo comercial del GNL, quedara en manos de un privado, proceso que despertó el interés de dos compañías internacionales (Trafigura y Naturgy). Sin embargo, el proceso quedó nuevamente en manos de Enarsa. Tiempos y costos habría demorado el esquema, que se espera se implemente en 2027.
Así lo confirmaron fuentes oficiales a Infobae: “La decisión obedece a la suba y volatilidad del precio internacional, agravada por el conflicto en Medio Oriente: no es momento de convalidar condiciones que puedan sumar costos al sistema justo cuando Argentina está bajando el uso de GNL. La estrategia no cambia: seguimos convencidos de privatizar esta operatoria y avanzar hacia un esquema competitivo, transparente y con señales de precio para que se conozca el costo real de la energía”.
Hay quienes aseguran que la dificultad para garantizar la importación de buques de GNL no incide en la decisión actual de las distribuidoras. Lo cierto es que el gas natural licuado se importa precisamente durante los meses invernales para no presionar el abastecimiento local, y este invierno el país llega con menos cargamentos asegurados que en años anteriores.
El economista especializado en energía Juan José Carbajales proyectó, ante la consulta de este medio, que la factura de GNL para este invierno podría trepar hasta USD 1.400 millones, el doble de lo que costó en 2025. El salto responde a la escalada global de precios tras el estallido del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, ya que, desde el inicio de la guerra, el GNL pasó a cotizar en torno a los USD 20 por millón de BTU, frente a los valores previos al conflicto.
A esos valores, el sector industrial difícilmente absorba el costo. “La industria no va a consumir ese gas; va a haber cortes: o paran la producción o usan carbón, que es más barato, aunque más contaminante. A ese precio, no van a comprar GNL”, advirtió Carbajales.

El contraste con años anteriores es marcado. En 2025, Enarsa adquirió 27 buques por USD 697,9 millones en total. En 2022, tras el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, la Argentina llegó a importar 41 buques a un precio USD 2.884,8 millones. Para este invierno, las estimaciones apuntan a un volumen de compra más acotado: las restricciones internacionales y la resistencia de la industria a convalidar los nuevos precios reducirán la demanda.
Para el sector industrial, el gas natural es un insumo central. Mueve procesos productivos en ramas que van desde la petroquímica y la siderurgia hasta la alimentación y el papel. A diferencia del consumo residencial, donde el gas se usa principalmente para calefacción y agua caliente, la industria lo requiere como fuente de energía continua y difícilmente reemplazable en el corto plazo.
ECONOMIA
El mapa de la pobreza: las zonas más comprometidas y la ciudad en la que más de la mitad de la gente no cubre sus necesidades básicas

El índice nacional de pobreza esconde diferencias entre regiones e incluso entre ciudades de una misma región. El último informe del Indec, que releva la situación de los 31 principales aglomerados urbanos en el primer semestre del año, permite ver ese mapa en detalle.
En Concordia, más de la mitad de la población es pobre, lo que significa que sus ingresos no alcanza para cubrir el costo de una Canasta Básica Total (CBT). Según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), el 56,2% de las personas de ese aglomerado se ubicó por debajo de la línea de pobreza en el primer semestre de 2026, lo que equivale a 94.000 personas. Es la incidencia más alta de todo el listado y la única que supera el 50 por ciento. En términos de hogares, el porcentaje es de 43,6 por ciento.
Como marco general, el informe indica que en el total de los 31 aglomerados la pobreza alcanzó al 32,3% de las personas, es decir, 9.729.000, y al 24,4% de los hogares. Sobre ese promedio se ordena el resto del mapa.
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Ahora bien, el Indec no mide la pobreza por provincia, sino por aglomerado urbano, y esos aglomerados se agrupan en seis regiones estadísticas. Por eso, la comparación se hace entre ciudades y regiones, no entre jurisdicciones completas. Los aglomerados de menos de 500.000 habitantes tienen una incidencia de 35,0% en personas, frente a 31,7% en los de 500.000 y más. Concordia y Gran Resistencia, los dos primeros del ranking, integran el primer grupo.
Las regiones más pobres
Al ordenar el mapa por regiones, el Noreste registra la mayor incidencia de pobreza en personas, con 41,5 por ciento. Le sigue Cuyo, con 36,7%, y luego Gran Buenos Aires, con 32,1 por ciento. Más abajo se ubican el Noroeste (31,5%), la región Pampeana (30,3%) y Patagonia (28,4 por ciento).
Dentro del Noreste, Gran Resistencia es el segundo aglomerado con más pobreza del país: 48,6% de las personas y 40,3% de los hogares. Posadas registra 42,2% y Corrientes, 41,0 por ciento. Formosa, en cambio, se ubica en 29,9%, por debajo del promedio de los 31 aglomerados.
Cuyo, la segunda región en el ranking, tiene valores parecidos en sus tres aglomerados: Gran Mendoza (36,9%), Gran San Juan (36,8%) y Gran San Luis (35,7 por ciento). De esta manera, los tres superan el promedio general.
Brechas dentro de una misma región
Las mayores diferencias aparecen, sin embargo, dentro de una misma región. En Gran Buenos Aires, CABA tiene la incidencia más baja del listado, con 11,1% de personas pobres, mientras que en los Partidos del GBA el porcentaje es de 36,9 por ciento. En términos absolutos, los Partidos del GBA reúnen 4.888.000 personas pobres, alrededor de la mitad del total de los 31 aglomerados, y la Ciudad, 334.000.
La región Pampeana, con un promedio de 30,3%, reúne a la vez el aglomerado con más pobreza del país y algunos de los valores más bajos. Detrás de Concordia aparecen Gran Santa Fe (38,6%), Gran La Plata (37,8%) y San Nicolás-Villa Constitución (35,5%), entre otros. En el otro extremo, Mar del Plata tiene 20,4%; de pobreza.
En el Noroeste, Santiago del Estero-La Banda (38,5%), La Rioja (38,4%) y Gran Catamarca (37,3%) superan el promedio de los 31 aglomerados, mientras que Salta (29,7%), Gran Tucumán-Tafí Viejo (27,9%) y Jujuy-Palpalá (27,6%) quedan por debajo.
Patagonia es la región con menor incidencia, pero también muestra diferencias internas. Comodoro Rivadavia-Rada Tilly llega a 37,2%, Rawson-Trelew a 35,1% y Viedma-Carmen de Patagones a 33,2%, los tres por encima del promedio general. Ushuaia-Río Grande registra 25,9%; Río Gallegos, 25,6%; y Neuquén-Plottier, 19,6%, el valor más bajo de la región.
A nivel país, se observa una brecha de 45,1 puntos entre el índice de pobreza más alto (Concordia) y el más bajo (CABA), lo que deja en evidencia que, más allá de los valores promedio, la realidad de las familias es muy diferente en cada región.
Dónde creció y dónde cayó la pobreza
En la comparación con el primer semestre de 2025, la pobreza subió 0,7 puntos porcentuales en el total de los 31 aglomerados. El informe señala que no se observan cambios significativos respecto al mismo semestre del año anterior. Dentro de ese promedio, sin embargo, hubo aglomerados con movimientos de signo contrario.
El mayor aumento se dio en Comodoro Rivadavia-Rada Tilly, donde la pobreza subió 10,3 p.p. desde el 26,9% que registraba un año antes. Le siguen Concordia, con un alza de 7,0 p.p. desde 49,2%, y Viedma-Carmen de Patagones, con 6,5 p.p. desde 26,7%. La Rioja y Santiago del Estero-La Banda aumentaron 6,0 p.p. cada una, y Rawson-Trelew, 5,0 p.p.
Por regiones, Cuyo fue la que más creció, con 2,9 p.p., seguida por el Noreste, con 2,5 p.p. En Cuyo, Gran San Luis subió 5,4 p.p., Gran Mendoza, 3,4 p.p. desde 33,5%, y Gran San Juan, 0,8 p.p. En el Noreste, Posadas aumentó 4,1 p.p. y Corrientes, 3,6 p.p.
Ahora bien, la pobreza también bajó en varios aglomerados. La mayor caída se registró en Mar del Plata, con 7,1 p.p. menos desde 27,5%, seguida por Río Gallegos, con 6,7 p.p. menos desde 32,3%, y Neuquén-Plottier, con 6,4 p.p. menos desde 26,0%. Gran Rosario descendió 5,0 p.p. desde 28,1%; la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 4,0 p.p. desde 15,1%; y Jujuy-Palpalá, 3,6 p.p. desde 31,2%. En el Noroeste, Gran Tucumán-Tafí Viejo también bajó, 2,9 p.p. La región Pampeana fue la única con una variación negativa, de 0,2 p.p.
Entre esos aglomerados, Mar del Plata, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Neuquén-Plottier y Santiago del Estero-La Banda tienen coeficientes de variación en el rango en el que el Indec pide considerar las estimaciones con cuidado.
ECONOMIA
Cuáles son las ciudades argentinas con mayor nivel de pobreza, según el INDEC

Hay 16 centros urbanos de más de 500.000 habitantes que presentan una incidencia de la pobreza superior al 30%. Cuáles son las que menos pobreza tienen
Puntos importantes
La pobreza argentina en el primer semestre de 2026 alcanzó el 32,3% (unas 15 millones de personas), con un 7,5% de indigencia.
Al analizar por ciudades, Concordia lidera la lista con 56,2% de pobres; CABA la más baja con 11,1%.
El 44,5% de los niños son pobres. Los ingresos familiares crecieron menos que las canastas básicas.
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ECONOMIA
La pobreza subió al 32,3% en el primer semestre del año y afectó a 15,5 millones de personas



- Se frenó la recuperación del ingreso real que había comenzado en los primeros meses de 2024. Los ingresos de los ocupados perdieron dinamismo en un contexto de estancamiento económico.
- Las canastas básicas volvieron a aumentar por encima de la inflación. El factor de “precios relativos” que antes favorecía la reducción de la pobreza se revirtió desde el último trimestre de 2025.
- El poder adquisitivo de los hogares cayó: en los primeros seis meses del año, la CBT subió 34,7% interanual, frente a un aumento de 25% en el ingreso familiar total.
- Se redujo el empleo formal y avanzaron formas laborales precarias. El crecimiento de puestos se concentró en cuentapropistas informales y asalariados informales, con remuneraciones más bajas que las del empleo registrado.
- Las transferencias sociales perdieron capacidad de compensación. La Asignación Universal por Hijo (AUH) no registró mejoras significativas en términos reales.
- Algunos programas sociales perdieron cobertura, entre ellos Progresar, Acompañamiento Social y Volver al Trabajo.
- La medición oficial puede subestimar el deterioro efectivo de los hogares por los cambios en la subdeclaración de ingresos en la EPH y el atraso en la actualización de ponderadores de la Canasta Básica Total.
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