POLITICA
Santilli adelantó que el Gobierno impulsará una reforma tributaria y contó qué les dijo Milei sobre Adorni

El ministro del Interior, Diego Santilli, afirmó que la gestión del gobierno nacional sigue su curso sin pausas pese a la investigación judicial sobre el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y respaldó su continuidad durante el foro empresarial AmCham Summit 2026. Consultado por la periodista de Infobae En Vivo Cecilia Bouflet, Santilli subrayó que “el Presidente fue claro: seguimos para adelante, la Argentina no puede detenerse” y resaltó que Adorni mantiene su rol operativo en el equipo, a pesar de los cuestionamientos públicos.
Se trata de la primera vez que Santilli alude en público al impacto relativo de la situación del ministro coordinador. El evento organizado por la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (AmCham) tendrá la presencia de Adorni, aunque será solamente como parte de la comitiva que acompañará al presidente Javier Milei, que en un gesto de apoyo institucional, buscó mostrar un nuevo respaldo para despejar dudas sobre el futuro político de Adorni.
Consultado sobre el impacto de la investigación judicial en la gestión diaria, Santilli explicó: “No paramos un minuto la gestión”. Detalló que mantiene una coordinación constante con Adorni para la firma y seguimiento de temas vinculados a las provincias, y que el jefe de Gabinete “siempre está ahí” cumpliendo funciones clave en la articulación del Gobierno.
Durante el panel de AmCham Summit, Santilli expuso también su visión sobre el rumbo económico y político de la administración nacional. Destacó la necesidad de avanzar en reformas estructurales coordinadas con gobernadores y el Congreso, y subrayó que “sin leyes claras no hay futuro claro”. El ministro identificó sectores como oil and gas, minería, agroindustria e industria del conocimiento como motores para la competitividad global de la Argentina.

En materia de política fiscal, Santilli anticipó que el Gobierno presentará una propuesta de reforma tributaria en el Congreso, con el objetivo de extender la baja de impuestos implementada por la administración de Milei. “La reforma fiscal es clave en la Argentina, porque el esfuerzo debe verse en las tres dimensiones: nación, provincia y municipios”, detalló. Añadió que ya observa señales positivas en la recaudación de impuestos en varias provincias y que el debate se dará en el Parlamento en los próximos meses.
Explicó que la prioridad está puesta en alcanzar acuerdos estratégicos con los gobernadores y el Congreso, liderados por Martín Menem y Patricia Bullrich, para avanzar en una modernización laboral y una reforma tributaria que permitan generar empleo formal y mejorar la competitividad del país. Además, destacó los avances logrados en las provincias del norte y la Patagonia, donde la explotación del litio y el desarrollo energético han transformado las economías regionales.
“Yo digo que Abu Dabi es Neuquén y nuestra Dubai es Río Negro. Ahí van a salir nuevos servicios. Estamos trabajando con los gobernadores. Y ahora vamos por la cordillera, Mendoza, San Juan, Salta, Jujuy y otras provincias”, marcó.
Sobre las transferencias de fondos a las provincias, el ministro respondió a las preguntas sobre eventuales premios y castigos políticos: “No llegamos ni al 22 % de distribución de ATN, debe ser el gobierno que menos distribución de ATN ha dado en los últimos veinte años”. Aclaró que la relación con los gobiernos provinciales responde a visiones productivas comunes y no a afinidades partidarias, y puso como ejemplo el trabajo conjunto con mandatarios de Neuquén y Río Negro en proyectos de desarrollo energético.

En cuanto a la eliminación de las PASO, Santilli consideró que el sistema genera mayores costos y fragmenta el calendario electoral, por lo que apoyó la discusión de alternativas que permitan optimizar el tiempo de gestión y evitar superposiciones de elecciones.
Finalmente, consultado sobre el impacto de la política económica, el funcionario expresó su acuerdo con la mirada del ministro de Economía, Luis Caputo, quien prevé un período de crecimiento sostenido. “Estoy convencido de que los argentinos han hecho un esfuerzo muy fuerte y ese esfuerzo tiene que verse reflejado en una matriz productiva que vaya hacia arriba”, afirmó. También recalcó el descenso de la pobreza y la reducción de la brecha cambiaria, y puso énfasis en la importancia de mantener la disciplina fiscal y las políticas de seguridad impulsadas por la ministra Patricia Bullrich.
POLITICA
Fin al presidente antisistema: Milei ya tiene su “casta” y se aferra al dogma económico

Ya no están para experimentos. El mensaje quedó claro. El receptor: Javier Milei. Los emisarios: los gobernadores. En un hecho inédito, la jura de Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete tuvo como protagonistas a 13 gobernadores, entre radicales, peronistas blue y ex macristas. Se invitaron solos. El ascenso del funcionario fue celebrado por toda la plana mayor del PRO y reordenó a Patricia Bullrich, principal foco de rebeldía entre los libertarios. Milei escenificó su propia casta. Ya nadie tiene miedo. Con el fin de Manuel Adorni, también llegó el fin del Presidente antisistema. Ahora gobierna la política.
En una semana, la Casa Rosada logró ordenarse con la salida de Adorni de manera sorprendente. Reactivó la gestión administrativa, apuró sus influencias en la Justicia para limpiar la causa $Libra, reinstaló la reelección presidencial y puso en marcha al Congreso para aprobar la reforma electoral pensada para impedir que la oposición se ordene. Todo lo hizo bajo el código de corporaciones.
Los gobernadores pretenden encontrar en Santilli un resorte claro para apuntalar la gestión, un único interlocutor para terminar de cerrar el acuerdo que más les interesa: evitar que los liberarios promuevan candidatos propios en las elecciones provinciales que pongan en riesgo sus propias reelecciones. A cambio, el Gobierno les pide votos en el Congreso. Es un pacto lento y trabajoso, un cheque que se firma en blanco, con promesas que recién se harán efectivas el año que viene, cuando cierren las listas, pero que necesita los votos ahora. El empoderamiento de Santilli, con códigos de la política, es clave para la confianza que necesitan los jefes territoriales. La lectura que hicieron, y que le hacen llegar a Milei, es que llegó el tiempo de una única lapicera y una única decisión.

En ese punto entra en juego Karina Milei, golpeada hacia afuera pero forzada a mostrarse fortalecida hacia adentro. Siempre tendrá la última palabra. Ya se anticipa la tensión. En el juego de la silla en el que gira el círculo presidencial, la Secretaria General retuvo la Jefatura de Gabinete con un Santilli que le reporta, pero que aspira a manejarse con algo de autonomía. De alguna manera, la conducción política de Karina es adueñarse de los funcionarios que no llegaron con ella, sino por ella. Ese es el caso de Santilli. A esta altura, el funcionario, todavía afiliado al PRO, sabe bien cómo ser equilibrista en un gobierno cruzado por la interna. Eligió un bando y no se equivocó. Pueden dar cuenta de eso Cristian Ritondo o Guillermo Montenegro, que vivieron el frío helado del destrato de la hermana presidencial.
El golpe que significó para Karina la caída de Adorni la obligó a reconfigurar su estructura. Ella misma convocó a diputados y senadores a la Casa Rosada el miércoles, tomó el control de la Secretaría de Medios y de la vocería presidencial, y dejó a Ignacio Devitt como enlace, un hombre que había llegado con Adorni. Esta semana encabezará la primera reunión de mesa política después de la crisis y puso sus propios pies en los bloques parlamentarios para que nada se le escape. Su naturaleza es la desconfianza. Y más aún después de haber visto caer a su alfil. No pasó inadvertido, de todas maneras, que al otro día de la demostración de fuerza interna de Karina en Casa Rosada, Santilli y Patricia Bullrich tuvieran su propia reunión de aliados en el Senado, territorio al que a la hermana presidencial le cuesta entrar.
Patricia Bullrich fue esta semana la contracara de Karina. Quedó fortalecida hacia afuera, cuidando su capital político y su electorado, pero bajo fuego amigo hacia adentro. El domingo salió rápidamente a promocionar la reelección de Milei. El camino más clásico que le queda es apostar a la vicepresidencia. Nunca será una figura decorativa. Quiere ser socia. Una vice con lapicera. El ordenamiento que lograron los libertarios le hace más difícil su camino de diferenciación. Está obligada a ser una amenaza. A su lado dicen que Milei entiende su rol y que la destaca por eso en pos de resguardar a ese electorado. “Yo voy a seguir siendo así”, avisó a su gente, reversionando el clásico de Tita Merello. Por más intervención de Karina, los acuerdos con los senadores lo seguirá manteniendo Bullrich.

Colectoras, la casta está de fiesta
El Gobierno pretende reactivar el Congreso esta semana con la prioridad de aprobar la reforma electoral. ¿Volverá a diferenciarse Bullrich ahí? Eliminar las Primarias se convirtió en una obsesión. Si no es eliminación será suspensión. A cambio de esos votos, negocia con los gobernadores radicales y los peronistas blue la incorporación de las colectoras, una vieja herramienta de la casta para sacar provecho electoral. En la Casa Rosada sostienen que es un pedido de los mandatarios, que ven solapados los electorados con los libertarios y que de esa manera podrían colgar sus candidatos a legisladores nacionales, sean diputados o senadores, y mantener así su poder de presión en el Congreso. Las colectoras están prohibidas desde 2019, por un decreto de Mauricio Macri. ¿El PRO se hará el distraído?
La mayoría de las provincias va a desdoblar los comicios. Con la colectora, la candidatura presidencial de Milei sumaría tracción horizontal por el aporte provincial y los gobernadores podrían colar ahí legisladores nacionales propios. Sólo se permitiría hasta dos listas, es decir, la violeta y una más, lo que suma dificultad a la hora de cerrar acuerdos. Tienen que coincidir radicales, macristas o peronistas violetas en una sola opción. El problema que ven quienes trabajan de cerca con los senadores es que Santilli puede concretar pactos con los gobernadores, pero no con los espacios políticos de los distritos donde no gobiernan. Ahí, la única garantía de que no habrá candidatos libertarios la puede dar Karina Milei, jefa del partido.
Por más empuje que le ponga Santilli, la agenda parlamentaria arrancará después de las vacaciones de invierno. En el Senado hay intención de sesionar el próximo 16 de julio, pero varios legisladores ya avisaron que no estarán. Está en carpeta la media sanción a la llamada ley de inviolabilidad de la propiedad privada, con el capítulo de extranjerización de la tierra como eje de discusión. En el bloque libertario se sentarán a hacer números esta semana pero es poco probable que lleguen a tiempo. Tampoco están los votos para darle sanción definitiva al proyecto de revisión de la ley de Zonas Frías. Uno de los que se opone es Rodolfo Suárez, ex gobernador de Mendoza.
Negociador sin fierros
En la negociación futura entra el Presupuesto 2027. Es la llave que tiene Santilli para convencer a los gobernadores, pero cada vez con recursos más escasos. La recaudación volvió a mostrar una caída real del 7,1%. El IVA es una de los más afectados, con una baja de 7,2% respecto de 2025, lo que demuestra un consumo deprimido. También bajan los recursos por aportes personales en 4,6% y contribuciones patronales en 3,3%, todos síntomas de la precarización laboral.
La baja de la recaudación nacional presiona a las provincias. Las transferencias automáticas acumulan una caída real del 3% interanual en el primer semestre del año. La única excepción fue mayo, por Ganancias, pero desde enero sólo se ve pérdida de ingresos. En junio fue 5,9%. Esa merma hace a los gobernadores absolutamente dependientes de las transferencias no automáticas, también escasas y de los acuerdos políticos que le habiliten, por ejemplo, las actualizaciones de los flujos de las cajas jubilatorias no transferidas. Es una dependencia mutua. Milei los necesita para aprobar sus reformas y ellos necesitan fondos para sobrevivir. La gran audacia del Gobierno fue haberlos vaciado de entrada, lo que los dejó sin margen. Ahora apuestan a que la flexibilidad de Santilli pueda revertir el maltrato. Pero billetera mata simpatía.
Leve mejora
La salida de Adorni coincidió con una leve mejora de bolsillo producto de la desaceleración de la inflación, que llegó a tocar 3,7% en marzo, y salarios que, aun con una pérdida importante desde la llegada de Milei, lograron recuperar terreno. Es la contracara del primer trimestre. En abril el salario de los trabajadores registrados del sector privado se recuperó luego de la caída de marzo. Creció un 4% contra un 2,6% de inflación. Sigue un 3,5% abajo de noviembre de 2023, aportó el economista Luis Campos y agrega que el sector público volvió a caer en términos reales. Está un 17,3% abajo de noviembre de 2023.
Eso se tradujo en una parcial recuperación de la imagen de Milei y su gestión. La aprobación se estabilizó en torno a entre el 37% y el 40%. Recupera pero está lejos aún de su mejor momento. Según el sondeo mensual que hace Atlas Intel para Bloomberg, un 39,7% aprueba la gestión de Milei, mientras que un 58,2% la desaprueba. Venía de números complicados. En abril había tocado el piso de 36% de aprobación. Su gestión está peor calificada: llega a sólo el 33,5%. El peor dato se lo lleva el mercado de trabajo. Un 73% considera que la situación en ese rubro es mala. En la evaluación de la economía en general, la calificación negativa alcanza el 62%.
Cuando se mide a los líderes políticos, Bullrich queda en el podio con 45 puntos. El salto es notorio desde el estallido del caso Adorni y su diferenciación. En ese momento tenía 37 puntos. Subió 8 con pedir su declaración jurada. Myriam Bregman pasó en junio al segundo lugar, con 42 puntos, y tercero aparece Milei, con 40 puntos. Debajo, Axel Kicillof, con 38 y Cristina Kirchner, con 34. Mauricio Macri no entra al podio. Alcanza apenas 22. Es poco probable que el ex presidente juegue en el próximo turno electoral, pero usará su amenaza como herramienta de presión.
De cómo se acomode la oferta electoral dependerá lo que viene. A modo de ejemplo, La Libertad Avanza perdió 13,5 puntos en la elección del 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires por el solo hecho de la dispersión opositora, según refleja un trabajo del consultor Lucas Romero, de Synopsis. Una elección se gana con un buen candidato, pero sobre todo, con estrategia para ordenar o desordenar la oferta.
La recuperación de Milei se ve en el trabajo de la consultora Trespuntozero para Alaska, de Juan Courel. En la gestión de gobierno se recupera hasta el 40,6% cuando había bajado hasta 33% en su peor momento. El núcleo duro sigue compuesto por varones, jóvenes y del interior del país. Sus peores guarismos los alcanza en la zona del AMBA donde toca el 66,6% de rechazo versus el 55,2% del interior. Milei no se puede dar el lujo de desprenderse de Patricia Bullrich. Si se mira el votante 2023 de la hoy senadora, el 32,5% tiene una imagen mala o muy mala del Presidente.
Lo que muestra este trabajo es que la batalla cultural llegó a su fin. Mandan los resultados económicos. El 61,9% quiere que el Gobierno se enfoque en la economía, el valor más alto de la serie. Solo el 3% prioriza la batalla cultural. El sostén a las políticas de Memoria, Verdad y Justicia alcanza su máximo histórico: 61,3%; casi 8 de cada 10 personas consideran justo protestar cuando se vulneran derechos; el rechazo a volver a prohibir el aborto crece por segunda medición consecutiva y ya supera la mitad de la población (52,7%); 7 de cada 10 quieren un Estado más activo en la economía, el registro más alto de la serie iniciada en 2023 y el rechazo a privatizar empresas públicas pasó del 34,5% al 61% en un año y medio. Lo mismo pasó con la reforma laboral. Se invirtió la tendencia: por primera vez el rechazo (48,9%) supera al apoyo (43,4%). La reforma perdió 14 puntos en siete meses.
Sin Adorni, la oposición no encuentra eje para regenerar expectativas. La pelea infinita entre Axel Kicillof y Cristina Kirchner deja el terreno fértil para esta recuperación libertaria, que emprende la tarea de reconfigurar los contornos de sus alianzas de la mano de la “casta”.
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POLITICA
Un millonario proyecto minero reactivó la tensión por una histórica disputa territorial entre La Rioja y San Juan

Un antiguo conflicto limítrofe entre las provincias de La Rioja y San Juan volvió a ocupar el centro de la escena política luego de que ambas administraciones avanzaran en los últimos días con medidas legislativas vinculadas al desarrollo de un importante proyecto minero de cobre.
La iniciativa, que prevé una inversión inicial estimada en 18.000 millones de dólares, se ubicaría en una zona cuya jurisdicción es motivo de controversia desde hace décadas, lo que provocó un fuerte cruce entre funcionarios de los gobernadores Ricardo Quintela y Marcelo Orrego.
La disputa territorial tiene raíces históricas que se remontan a fines de la década de 1960. Desde La Rioja sostienen que una porción de territorio que actualmente forma parte de San Juan fue incorporada a esa provincia mediante una decisión adoptada durante la dictadura militar encabezada por Juan Carlos Onganía. Según la posición riojana, aquella modificación de límites nunca contó con la legitimidad necesaria y perjudicó los intereses provinciales.
El conflicto, que durante años permaneció relegado a ámbitos administrativos y judiciales, cobró una nueva dimensión a partir de la aparición de un proyecto de explotación de cobre considerado estratégico para el desarrollo económico de la región.
La posibilidad de que la futura mina genere miles de puestos de trabajo, inversiones en infraestructura y millonarios ingresos por regalías reavivó el debate sobre la pertenencia de las tierras donde se desarrollaría la actividad extractiva.
En ese marco, el gobernador riojano Ricardo Quintela promulgó una ley provincial que ratifica el rechazo a los límites establecidos durante el gobierno de facto de Onganía. Tras la sanción de la norma, el mandatario utilizó su cuenta oficial de X para defender la iniciativa y reafirmar la postura de su administración.
“La soberanía territorial de La Rioja exige una defensa irrestricta y con esta norma iniciaremos acciones para traer equidad y justicia al pueblo riojano”, escribió Quintela en la red social.
Para el gobierno riojano, la medida constituye un paso institucional destinado a recuperar lo que consideran un territorio históricamente perteneciente a la provincia. La administración provincial sostiene además que existen fundamentos jurídicos para revisar la situación y cuestionar la vigencia de las decisiones adoptadas durante el período dictatorial.

La respuesta de San Juan no tardó en llegar. Apenas unos días antes, la Legislatura de esa provincia había aprobado la Ley de Desarrollo Local Minero, una herramienta orientada a fortalecer la participación de trabajadores y empresas locales en los proyectos extractivos que se desarrollen dentro de la provincia.
Tras la aprobación de la norma, el gobernador Marcelo Orrego también recurrió a su cuenta oficial de X para destacar los beneficios de la iniciativa.
“Con esta herramienta, vamos a seguir asegurando que la minería genere cada vez más trabajo sanjuanino y más oportunidades para nuestras pymes”, expresó el mandatario.
Sin embargo, cuando la Legislatura riojana avanzó con su reclamo territorial, Orrego endureció su postura y difundió un extenso mensaje a través de la misma red social, donde defendió la jurisdicción de San Juan sobre el área en disputa.
“Quiero ser claro con cada sanjuanino: nuestra jurisdicción no está en discusión. Los límites rigen hace 57 años y el propio Congreso confirmó su vigencia en 2014. Ninguna provincia puede cambiar un límite con su propia ley; la Constitución es clara y la propia ley riojana lo admite cuando dice que debe ir al Congreso y a la Justicia”, manifestó.

En el mismo mensaje, el gobernador agregó: “No vamos a permitir que se ponga en duda lo nuestro: el territorio, los recursos, el futuro y símbolos como Ischigualasto. Convoco a todas las fuerzas políticas de la provincia a defender unidos lo que nos pertenece. Con el mayor respeto por La Rioja, pero con la ley en la mano, con firmeza y sin especulaciones”.
Las diferencias también quedaron expuestas entre funcionarios de ambos gobiernos. Desde San Juan, el jefe de asesores provincial, Rodolfo Colombo, calificó la ley promovida por Quintela como una “bravuconada” y aseguró que carece de fundamentos legales.
“Llama la atención que este año piensen en minería cuando nunca han planteado un programa minero en La Rioja. Esto es parte de un gobierno que con demagogia le plantea a sus comprovincianos que va a defender lo suyo buscando donde no le corresponde”, sostuvo.
Asimismo, remarcó que una provincia no puede modificar unilateralmente sus límites mediante una legislación local y comparó la situación con una hipotética expansión territorial arbitraria sobre otras jurisdicciones.
Desde La Rioja, el asesor general de Gobierno, Pedro Goycochea, rechazó las acusaciones y aseguró que el planteo no busca generar un enfrentamiento con los sanjuaninos.
“No es una confrontación con el pueblo de San Juan”, afirmó. Según explicó, la intención del gobierno riojano es discutir la validez jurídica de las decisiones adoptadas durante la dictadura y apoyarse en antecedentes judiciales recientes para revisar la cuestión.
Aunque ambos mandatarios tienen origen en el Partido Justicialista, el conflicto también refleja diferencias políticas en el plano nacional. Quintela mantiene una relación cercana con el kirchnerismo y con la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, mientras que Orrego es uno de los gobernadores peronistas que ha mantenido una relación institucional más fluida con el presidente Javier Milei.
Con el proyecto de cobre avanzando y el interés económico creciendo alrededor de la región, todo indica que la disputa podría trasladarse a los tribunales y eventualmente requerir la intervención del Congreso Nacional o de la Corte Suprema de Justicia. Mientras tanto, La Rioja y San Juan continúan defendiendo posiciones opuestas sobre un territorio cuya importancia estratégica se multiplicó con la llegada de una de las inversiones mineras más ambiciosas previstas para la Argentina en los próximos años.
POLITICA
El acuerdo electoral que se cocina en el Gobierno y la advertencia puertas adentro por la interna libertaria

El Gobierno inauguró esta semana una nueva época de su gestión, que estará caracterizada por una fuerte hegemonía interna de Karina Milei en la toma de decisiones políticas y las pretensiones de mayor diálogo entre la Nación y las provincias, tanto en el plano legislativo como en el electoral. Hasta el año pasado, el karinismo parecía tener una relación más hostil con los gobernadores a los fines de imponer el sello violeta. Son los virajes que se hacen necesarios en pos de la reelección del Presidente.
Es justamente la misma promesa que le hizo Diego Santilli el domingo pasado a Javier Milei en la Quinta de Olivos. Sabe que su futuro como candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires está atado al desempeño de sus tareas, que no van a estar signadas por el seguimiento de la gestión de los ministros, sino de las reformas estructurales que Milei quiere impulsar en el Congreso. La principal es la reforma política, cuyo punto más importante es la eliminación -o suspensión- de las PASO. Para ese fin, el oficialismo incluso está dispuesto a resignar muchos otros artículos de ese proyecto.
La salida de Manuel Adorni no produjo mayores cambios en la dinámica del Gobierno. En todo caso, trasparentó y formalizó lo que ya se venía produciendo hace tiempo mientras Adorni entraba en su ocaso político: el dialoguismo que caracteriza a Santilli ya se estaba instalando como metodología política.
Tal vez la primera muestra de ello se dio en un encuentro el 14 de abril en la Casa Rosada, cuando la hermana presidencial presidió una reunión organizada por Santilli y Lule Menem -quien es la cabeza política de Karina- junto a los gobernadores Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y Alfredo Cornejo (Mendoza). Ahí se volvió a renovar la confianza que ambas partes habían tenido el año pasado y, como gesto para nada menor, le comunicaron al mendocino que estaban dispuestos a bajar las acciones de Luis Petri como candidato a los fines de generar mejores lazos.
Hace semanas se habla puertas adentro de la Casa Rosada que la La Libertad Avanza debería hacer alianzas electorales con cerca de 10 provincias. Esto no significa que tengan previsto competir con un mismo frente en todos los casos. Más bien, se pretende establecer reglas claras. En algunas provincias seguramente exista el pedido de que el eventual candidato violeta elegido compita, pero sin gran promoción de parte de la sede central de la Capital Federal.

Una figura de la mesa política que habló con el Presidente recientemente no descarta un mensaje componedor con varias provincias en el discurso que dará en Tucumán a la medianoche del 9 de julio en la Casa Histórica de la Independencia. Milei apostó por discursos de concertación en el pasado, pero su campo gravitatorio siempre tiende a volver a la confrontación como forma de distinción política.
Tucumán es el mismo lugar donde dos años atrás se firmó el Pacto de Mayo, en donde los gobernadores asistieron más por compromiso que por la convicción de que el Gobierno pretendía establecer puntos de consenso y mayor transversalidad. La jura de Santilli del martes pasado generó en varios de estos gobernadores el efecto contrario. “No tienen margen para seguir apuntando con el dedo. Nos necesitan y también nosotros a ellos. En ese sentido, con el Colo se siente que tenemos escucha activa nuevamente”, comentó un gobernador aliado a Infobae este sábado.
Paradójicamente, las provincias están más dispuestas al diálogo debido al ajuste indirecto de la Nación. Un informe reciente de la consultora IARAF revela que la recaudación tributaria nacional total que queda en manos del Gobierno Nacional descendió 6,4% real interanual durante el primer semestre de 2026 y la que va a provincias un 3%. Son mermas que traen un impacto directo para las gestiones provinciales. Un ejemplo es lo que sucede en Santa Cruz. El gobernador Claudio Vidal lleva un mes de conflicto policial por paritarias insatisfechas y este martes estuvo en la Casa Rosada, llegando a saludar a Milei. En el Gobierno hay preocupación de que esto se profundice en otros distritos tal y como ocurrió a comienzos de año. Más sensible es el caso del personal militar de las Fuerzas Armadas.
Santilli llega en un momento de consolidación casi absoluto del karinismo en la toma de decisiones políticas. Ese es el distintivo que tiene respecto al período de Guillermo Francos, quien fue un tercero incómodo por las internas entre karinistas y caputistas. Hoy el comando político parece ser determinante y unidireccional.

Con la salida de Adorni, “El Jefe” se hizo cargo de la mesa política, la cual se juntará el martes próximo, aunque el partido de la Selección argentina hace que más de uno de sus integrantes tenga algo de pereza en ir. Esta facción ya colonizó la Jefatura de Gabinete luego de las elecciones del año pasado, pero la diferencia de esta ocasión es que la avanzada ahora fue hacia el Senado, donde Lule Menem quiere ser quien controle junto a Santilli la negociación de los votos de las bancadas opositoras, así como el clima al interior del bloque propio.
Se trata de una afectación directa hacia Patricia Bullrich, a quien le habían dado la responsabilidad en esa órbita una vez asumida en su banca en diciembre del año pasado. Una fuente de altísimo rango dio los motivos de su desconfianza y de la intervención: “Tiene un esquema de realizar política que es muy cerrado. No sabés qué negocia y cómo lo hace”. Del otro lado defienden su posición marcando que los votos para reformas extremadamente cerradas fueron logradas por su trabajo y que hay otras iniciativas esperando lo mismo en comisiones, solo que el escándalo de Adorni no permitía acelerarlas.
Pero todo esto puede ser la excusa de algo más básico. La confrontación entre las facciones de Karina Milei y Santiago Caputo fue extremadamente dañina para los relacionamientos internos en el Gobierno. Y es que todos los movimientos, por más mínimos que sean, pasan por el tamiz de la interna. “Acá solo triunfa el que es extremadamente consistente en chupar las medias y en dejar todo lo demás de lado”, afirma, con calentura,
A un legislador nacional lo criticaron puertas adentro porque, en su momento, había subido un posteo en X saludando a Patricia Bullrich por su cumpleaños: su rival a nivel interno buscó capitalizar puertas adentro fogoneando que no era un comportamiento correcto. Otro caso ocurrió a comienzos de semana en una reunión de bloque en Diputados: en un apartado del encuentro se cuestionó a varios diputados que asistieron a un foro liberal en Santa Cruz sin haber avisado que irían.
Es muy corto el margen de maniobra para pertenecer al listado de dirigentes intachables de La Libertad Avanza. Hay quienes recuerdan la advertencia que Victoria Villarruel le realizó a una figura del Gobierno en una audiencia a solas meses atrás: “Te aconsejo que te empieces a llevar bien conmigo y con la oposición, porque en cualquier momento te van a sacar afuera”.
Son asuntos que no parecen importar en la percepción que el mercado tiene sobre la actual administración. Los ojos están puestos en otros asuntos. En particular, en la capacidad oficial para sostener la estabilidad del dólar frente a una eventual dolarización de carteras. El Gobierno busca llegar al próximo turno electoral con deuda ya financiada, vencimientos corridos y reservas reforzadas, para reducir el riesgo de una corrida sobre el dólar si crece la incertidumbre política.
Según la consultora 1816, entre lo que queda de 2026 y todo 2027 la Argentina debe afrontar pagos en moneda extranjera por USD 30.700 millones, mientras que ya tendría disponibles USD 13.100 millones, por lo que aún restaría cubrir USD 17.600 millones hasta diciembre de 2027. Será clave lo que tenga para decir el ministro de Economía Luis Caputo, quien mañana anunciará el esquema financiero para cubrir los compromisos de deuda. En el entorno del Presidente no descartan que aquello permita un sendero bajista del riesgo país hacia niveles inferiores a 400 puntos básicos.













