POLITICA
Se fracturó el PJ en Mendoza y se abrió un foco de conflicto entre el peronismo federal y La Cámpora

Mientras las distintas vertientes del peronismo nacional tratan de ordenarse y construir un nuevo programa económico, en los PJ del interior los enfrentamientos florecen y exponen la división en mitades que hay en el justicialismo. De un lado los federales, del otro el kirchnerismo. En este tiempo la síntesis es una utopía y el enfrentamiento una realidad. Pero siempre hay márgen para los acuerdos.
Por estas horas el PJ Mendoza, que preside Emir Félix, es un hervidero. “Nos estamos matando”, acepta un dirigente local ante la consulta de Infobae. La tensión se exacerbó luego de que el Tribunal de Disciplina partidario sancionara a diez dirigentes que fueron candidatos por afuera del partido en las elecciones municipales del 22 de febrero. Algunos de ellos son parte de la línea interna que lidera la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti.
El tribunal los inhabilitó para ser candidatos a cargos públicos en representación del PJ mendocino durante tres años y les prohibió ocupar cargos partidarios durante la misma cantidad de tiempo. La dura sanción fue aplicada sobre los candidatos que compitieron en la lista de Frente Patria, apadrinada por el cristinismo, por fuera del esquema del partido. Resolución a la que llegaron por la falta de acuerdo respecto a las candidaturas.
El cristinismo compitió con una lista paralela a la del partido en San Rafael, Rivadavia y Luján de Cuyo. En las tres, perdió. En todas, ganó el PJ local. Es decir, la división no benefició al sector K para volverse más competitivos, ni debilitó al justicialismo para hacerlo encontrar con la derrota. Solo generó más ruido y más peleas, de las que ya existen en el peronismo nacional y en el mendocino, en particular. Y, sobre todo, fracturó el espacio político en el quinto distrito electoral más importantes del país.
Lo ilógico de la pelea interna del peronismo es que atravesó una estrategia de los intendentes, que desdoblaron las elecciones municipales de la nacional y provincial, para evitar que el efecto arrastre de Javier Milei, que tenía otra espalda política a fin de año pasado, los lleve puestos a ellos. Sobre todo, teniendo en cuenta que el gobernador de la provincia, el radical Alfredo Cornejo, tiene una sociedad electoral muy potente con La Libertad Avanza (LLA).
Los diez sancionados fueron Paloma Scalco, Bruno Ceschín, Nadir Yassuf, Gisela Flores, Daniel Mazurenco, Hipólito Martínez, Facundo Martín, Mariela Herrera, Katherina Hidalgo y Sebastián Videla. Todos participaron de las elecciones de concejales departamentales que se realizaron en febrero de este año.
El caso más paradigmático es el de Scalco, que es concejal en Luján de Cuyo y, al mismo tiempo, es la vicepresidenta del PJ mendocino. En la última elección fue como candidata para el concejo deliberante de su ciudad en una lista por fuera del partido. Una muestra del nivel de agrietamiento que hay en el peronismo de la provincia y también el recuerdo de que, tiempo atrás, hubo capacidad de generar un acuerdo entre las partes para conducir el partido con una lista de unidad.
“Están pasando cosas muy graves en nuestro país y en nuestra provincia como para estar en el peronismo dando este tipo de discusiones. Podemos ver lo alejada que está la conducción de la realidad y de los problemas que tenemos los mendocinos y los argentinos”, sostuvo Scalco.
Además, agregó, en una entrevista con MDZ Radio 105.5 FM, que “hay un intento de dejar afuera a un sector que lo único que hace es considerar que tenemos que estar en contacto con la ciudadanía y que no podemos ser cómplices del gobierno de Milei y de Cornejo, como ellos quieren serlo”.
En diálogo con Infobae, el diputado provincial Lucas Ilardo, referente local del kirchnerismo, describió la situación con mucha crudeza. “Hay un grupo de dirigentes del PJ en Mendoza, como en todo el país, que creen que es necesario tener al kirchnerismo calladito, amordazado, invisible y sin discutir mucho”, precisó, al tiempo que remarcó: “Eso es incompatible con la esencia de nuestro espacio político. Somos rebeldes, tenemos ideas, convicción y vocación”.
Ilardo aseguró también que “frente a la incapacidad de ese grupo de dirigentes de intentar conducirnos, prefirieron separarse y expulsarnos”, en referencia a la decisión del PJ Mendoza de sancionarlos y prohibirles representar al partido, electoralmente, en los próximos tres años. “Nos expulsaron de los bloques y del PJ. Nosotros creíamos necesario estar unidos para frenar el modelo de Milei y Cornejo. Ellos eligieron esta fragmentación que dejó al peronismo en minoría”, explicó.
En el entorno de Félix son contundentes. “Nadie los echó. Se fueron ellos solos cuando decidieron competir por lista propia. El tribunal funciona y lo hace en forma institucional. Se aplicó la carta orgánica, que es lo normal. No se puede expulsar a alguien que se fue por su cuenta”, planteó un dirigente cercano al diputado nacional.
En el PJ mendocino resaltan que el kirchnerismo se queja de la misma decisión que tomó el PJ Nacional, controlado por CFK, en PJ Jujuy, con la senadora Carolina Moisés, que fue sancionada junto a 300 dirigentes por haber competido por afuera del partido y acompañado algunos proyectos del gobierno nacional.

“Son infantiles y caprichosos. El método que ellos implementan, de hago lo que quiero o me voy, ya no funciona más en el peronismo de Mendoza. Eso se terminó”, sentenció un dirigente muy cercano a Félix. En ese sentido, agregó: “Si no se dan cuenta que la sociedad le dijo basta a esas formas, a ese sistema y a ese comportamiento, entonces están en problemas”.
En el medio de toda la pelea, y tras la asunción de diputados y senadores provinciales en sus bancas nuevas, el bloque peronista se rompió en ambas cámaras. Quedaron conformados dos bloques. Uno de línea justicialista y con el respaldo de la mayoría de los intendentes, y otro del kirchnerismo, con fuerte influencia del cristinismo. En el mundo K dicen que fueron expulsados del bloque porque no quieren escuchar su voz. En el PJ aseguran que ellos quisieron imponer condiciones en la elección de autoridades y que no tienen volumen político, ni peso específico, para el nivel de exigencias que propinaron.
La tensión entre ambos sectores viene desde hace, por los menos, diez años. Con el pasar de las elecciones, la imposibilidad de volverse competitivos y las fracturas del justicialismo en todo el país, con epicentro en el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner primero, y después en la provincia de Buenos Aires alrededor de la figura de Axel Kicillof, fueron detonando la posibilidad de generar una alianza sólida. El escenario nacional fue un caldo de cultivo para que se potencien las diferencias provinciales.
En el PJ mendocino recalcan que la conducción de Félix le hizo recuperar el piso histórico al peronismo en las elecciones provinciales, aunque reconocen que no ha sido suficiente para ser realmente competitivos contra el oficialismo local. Es decir, consideran que han logrado una mejor performance que el kirchnerismo y que tienen capacidad de seguir creciendo, pero que sigue sin alcanzar. Entonces, las fracturas, generan un mayor condicionamiento sobre el futuro del justicialismo en la provincia.

La interna tiene un correlato por fuera de las fronteras mendocinas, aunque sin la conflictividad que existe en la provincia. Félix es parte del armado del peronismo federal que se presentó en Parque Norte el 1 de mayo, que no tiene dirigentes cristinistas en sus filas, y que impulsa un debate profundo del plan económico de Milei, pero también del que llevó a cabo el gobierno del Frente de Todos.
Fernández Sagasti está en las filas cristinistas y milita el pedido de libertad de CFK como una bandera inexpugnable. Es parte de un esquema que pide un mayor reconocimiento del peronismo para con las gestiones de la ex presidenta, frente a lo que creen que es una falta de reconocimiento de sus gobiernos. La senadora nacional tiene peso específico en el armado de su provincia y mantiene una cuota de poder importante para negociar.
El conflicto latente en Mendoza tendrá otro capítulo en unos meses. En diciembre se vence el mandato de Emir Félix en la presidencia del PJ local, motivo por el que se proyecta realizar elecciones en octubre. Esos comicios van a derivar, inevitablemente, en tensiones internas. Como sucede también en otros PJ del país, como los de Salta y Jujuy, donde habrá elecciones el 25 de octubre. Será un mes marcado por los cambios en la conducción de los partidos provinciales. En paralelo, y hasta ese momento, el peronismo, en su conjunto, seguirá haciendo esfuerzos para encontrar un camino de encuentro para enfrentar a Milei el año que viene.
POLITICA
Jairo Guzmán, el diputado libertario que se enfrentó a Grabois: “Si no estuviera haciendo un acting, habría que hacerle un control psicológico”

El diputado nacional Jairo Guzmán, de La Libertad Avanza (LLA), habló en Infobae a las Nueve después del cruce con Juan Grabois durante el debate legislativo por Malvinas.
El legislador santacruceño pidió disculpas por la repercusión del episodio y sostuvo que el debate parlamentario debía concentrarse en la iniciativa tratada. “Creo que lo que se estaba discutiendo ayer era muchísimo más importante que tener que hablar de esto el día de hoy”, dijo.
Guzmán, que vive en Río Gallegos, vinculó el proyecto con su provincia y expresó: “El tema Malvinas afecta al más íntimo de los santacruceños”. La discusión se desarrolló en un plenario de comisiones de la Cámara de Diputados, donde Myriam Bregman exponía sus críticas a la propuesta oficialista.
Durante su paso por el estudio de Infobae en Vivo, donde dialogó con Gonzalo Sánchez, Tatiana Schapiro, Ramón Indart y Cecilia Boufflet, el diputado explicó que se vio involucrado en una situación que “no está buena” y afirmó que el hecho “no deja algo bueno tampoco en la sociedad”.
La reacción de Juan Grabois
Al reconstruir el momento en que Grabois se acercó a su banca, Guzmán atribuyó una intención de exposición pública al diputado de Unión por la Patria. “Quiere aprovecharlo mediáticamente para posicionarse o busca prensa”, aseguró.
El legislador de LLA descartó que Grabois hubiera intentado concretar una agresión. “Yo mido un metro ochenta y seis. O sea, no me viene a pegar”, planteó, antes de sostener: “Hace todo un acting”.
Guzmán agregó que, si el episodio no hubiera sido una actuación, requeriría otra evaluación. “Evidentemente, si realmente no está haciendo un acting, habría que hacerle algún tipo de control psicológico, psiquiátrico al diputado”, manifestó.
Consultado sobre sus intervenciones mientras Bregman hablaba, reconoció que realizó comentarios desde su banca, aunque rechazó que eso habilitara una escalada. “Uno hace algún comentario, el otro diputado te puede responder. A mí me pasa habitualmente, pero no se justifica ante nada un grado de escalada de violencia”, afirmó.
El diputado planteó que la discusión debía centrarse en la soberanía y los recursos nacionales. “Si querés llevar una discusión de soberanía, de cuidado de nuestros recursos, a que si los militares son buenos o son malos, creo que uno puede también tener la posibilidad de hacer algún comentario”, sostuvo.
En ese marco, cuestionó las posiciones que atribuye a sectores de la oposición. “Ellos hablan mucho de violación a la soberanía argentina y hablan tanto de soberanía y defienden la violación a la soberanía del Estado de Israel”, expresó.
La decisión de no responder
Guzmán señaló que en la Cámara de Diputados ya atravesó otros intercambios tensos. “Habitualmente a mí me ha tocado vivir situaciones donde diputados se me han acercado a querer invitarme a las piñas”, denunció.
Sobre uno de esos episodios, ocurrido cuando recién había asumido, evitó identificar al legislador involucrado. “Me parece que no está bien decirlo. Creo que hay que preservar eso”, respondió ante la insistencia del panel.
El santacruceño describió aquel antecedente como una reacción surgida fuera del recinto. “En un momento este diputado pasa al lado mío, yo estaba con otro diputado en un pasillo y él se da vuelta y directamente dice: ‘¿Qué me dijeron?’. Y automáticamente quería irse a las trompadas”, contó.
Frente a las preguntas sobre el enfrentamiento con Grabois, Guzmán remarcó que no se levantó de su lugar. “Yo no hice absolutamente nada. Si yo hacía algo, podía haber terminado en una situación de violencia de otra manera”, afirmó.
El legislador explicó el criterio que adoptó ante la situación. “Decidí quedarme quieto porque creo que también le debemos eso a la sociedad”, dijo.
Guzmán sostuvo que la discusión política puede tener distintos niveles de intensidad, pero fijó un límite. “La discusión puede tener sus diferentes decibeles, pero nunca llegar a este nivel”, expresó.
También recordó un episodio anterior que, según dijo, había observado antes de asumir su banca. “Yo me acuerdo de haber visto una vez a una diputada meterle una piña a un diputado desde atrás”, señaló.
La violencia política y las redes sociales
El diputado vinculó la confrontación parlamentaria con las formas de comunicación que se expandieron en las plataformas digitales. “Las redes sociales trajeron eso: la gente se expresa de una manera mucho más abierta ahora y eso no implica que haya también un desenlace literalmente violento”, sostuvo.
Al ser consultado por los mensajes del presidente Javier Milei contra dirigentes, periodistas y otros actores públicos, Guzmán diferenció las conductas. “El presidente tiene su forma, yo tengo las mías”, respondió.
Guzmán reconoció que, antes de ingresar a la política, tenía una actitud más confrontativa. “Antes quizás sí, cuando no estaba metido en política. Yo estoy involucrado en política hace dos años y medio”, dijo.
El diputado explicó que ese cambio surgió de su experiencia dentro del Congreso. “Desde que entré a la política decidí bajar un cambio porque sé que no le hace bien a la política, a la discusión política”, afirmó.
Sobre el estilo del Presidente, el legislador sostuvo que en ocasiones comprende sus reacciones. “Muchas veces lo justifico porque hay que tener un grado de tolerancia muy grande a las situaciones que uno pasa”, declaró.
Cuando le marcaron que esa defensa podía asemejarse a una justificación de Grabois, Guzmán volvió sobre la secuencia que protagonizó. “Estaba hablando una diputada, él no estaba hablando, se para y se viene a querer pegarme una trompada en la cara. No hay ningún tipo de justificación”, expresó.
Guzmán también rechazó que se instale sin pruebas la idea de que existen consumos de drogas dentro del Congreso. “A mí no me tocó jamás ver algo parecido”, afirmó.
El diputado cuestionó que se aborde ese asunto “con una liviandad tan grande” y advirtió: “Si bien hay cosas que funcionan mal y que hay que arreglarlas, tampoco hay que boicotear los poderes de la democracia”.

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POLITICA
El giro del vínculo del Reino Unido con la gestión de Milei: de evaluar un acuerdo de libre comercio a ser “socio no confiable”

En diciembre pasado, luego de una reunión con sus pares del Mercosur y en la previa del encuentro de presidentes en Foz de Iguazú, el canciller Pablo Quirno contó ante las estrategias oficiales para “abrir mercados”, entre ellos, el Reino Unido. Solo diez meses después, en medio de la tensión bilateral y con la soberanía de las islas Malvinas en el centro del debate, el gobierno británico –que reconoció meses atrás negociaciones para un tratado de libre comercio con el Mercosur o incluso un acuerdo bilateral- planteó ayer sus dudas sobre que la Argentina fuera un “socio confiable”.
De las relaciones comerciales cordiales a la confrontación, el vínculo pasa por estos días por uno de sus peores momentos desde que comenzó el gobierno libertario, con el resurgimiento del espíritu malvinero en el mundial de fútbol y las oscilaciones del gobierno de Donald Trump en torno a Malvinas como inevitables referencias y telón de fondo.
La decisión del Gobierno de llevar al arbitraje del tribunal internacional de la Convención sobre el Derecho del Mar su denuncia contra el conglomerado británico-israelí Sea Lion, que ya trabaja en la explotación de petróleo en las islas, enojó al gobierno británico, que ayer respondió en duros términos. El proyecto Sea Lion comenzó en 2010 y el financiamiento principal (un 65%) proviene de la empresa israelí Navitas Petroleum y de la británica Rockhopper Exploration.
A través de la subsecretaria parlamentaria de Estado para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran, el gobierno británico afirmó que la iniciativa argentina intenta “socavar la prosperidad y la seguridad económica de un pueblo con autogobierno”, en referencia a los eventuales derechos de los habitantes de las islas.
“El pueblo de las islas Malvinas ha elegido libre y democráticamente su futuro, y tiene todo el derecho a desarrollar y gestionar sus recursos naturales sin intimidación, coacción o interferencia de terceros”, dijo Kumaran, y reconoció que respondió a la protesta argentina convocando a la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza. Aguijoneó a la gestión libertaria al sostener que, con esas actitudes, pone en duda el estatus de “socio confiable” que Gran Bretaña le adjudicaba hasta hace pocos meses.
“La confiabilidad se mide por la fidelidad a los compromisos asumidos. La Argentina actúa en plena conformidad con un tratado en el que ambos Estados son partes y con el principio fundamental de solución pacífica de controversias”, le contestó Quirno hoy a través de un comunicado. Un texto en el que reiteró la “permanente disposición” del gobierno a “reanudar las negociaciones bilaterales sobre la cuestión de las islas Malvinas, tal como lo han instado reiteradamente las Naciones Unidas” y criticó la “manipulación del principio de libre determinación de los pueblos que el Reino Unido pretende imponerle y que las Naciones Unidas no han aplicado a los actuales habitantes de las islas”.
Hasta mitad de año, y de la mano del restablecimiento de la sintonía política —complicada durante el gobierno kirchnerista—, el vínculo bilateral comercial había crecido de modo sostenido. Como ejemplo, entre noviembre de 2024 y noviembre pasado, las exportaciones de la Argentina a Gran Bretaña se incrementaron un 1,73%, mientras que las importaciones subieron un 7,37%, según el sitio especializado Oec.world. Se hablaba por entonces de un inminente viaje de Milei a Londres, mientras avanzaban las negociaciones para levantar el veto británico sobre las compras de armamento que hiciera la Argentina, y que contuvieran algún componente de origen inglés. Las negociaciones dieron como resultado la no objeción británica a la compra de 24 aviones caza F16 a Dinamarca para la Fuerza Aérea, con el aval adicional de Estados Unidos.
En julio, el clima cambió con la bandera “las Malvinas son argentinas”, enarbolada por jugadores del seleccionado nacional luego de vencer a Inglaterra en el mundial. En pleno fervor popular por la reivindicación de los derechos argentinos, y 44 años después de la guerra entre ambos países, el Gobierno pasó a hablar de Malvinas como “causa nacional” y endureció su postura en relación al proyecto Sea Lion, del cual se desconoce si fue motivo de conversación en el último encuentro mano a mano que Milei tuvo con su par israelí Benjamin Netanyahu. El propio Presidente, en cadena nacional, anunció a principios de septiembre el envío de un proyecto de ley “de defensa de la Soberanía Nacional” para sancionar a las empresas vinculadas con la explotación de recursos en las islas, la creación de una base naval integrada en Tierra del Fuego y la creación del Consejo de Seguridad Nacional.
La discusión sorprendió a Trump, quien, en medio del conflicto con Gran Bretaña por su postura en relación a la guerra de Estados Unidos con Irán, dejó abierta la posibilidad de “revisar” el histórico apoyo norteamericano al Reino Unido en el diferendo por Malvinas. Trump pareció volver sobre sus pasos la semana pasada, cuando en el contexto de la Asamblea General de Naciones Unidas se reunió con el flamante primer ministro británico, el laborista Andy Burnham, sin menciones a un eventual cambio de posición.
Ayer, el embajador Javier Figueroa, Coordinador de Políticas Oceánicas y del Atlántico Sur de Cancillería, criticó en un seminario conjunto del gobierno porteño y la Cancilleria la explotación hideocarburifera de Reino Unido y la pesca ilegal y dijo que Argentina prepara “una política regional con países vecinos”, como Chile, Brasil y Uruguay, para frenar esa explotación de recursos.
El conflicto por Malvinas también complica el vínculo bilateral con Chile. En respuesta a declaraciones del gobierno argentino sobre la soberanía “compartida” del estrecho de Magallanes, el ministro de Defensa del vecino país, Fernando Barros Tocornal, reivindicó esta semana la soberanía británica “de hecho” sobre Malvinas, y defendió el comercio entre Chile, más específicamente desde Punta Arenas, y las islas. El gobierno argentino, por el momento, prefirió no escalar en el conflicto con el gobierno de Chile, presidido por el derechista José Antonio Kast.
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POLITICA
Estados Unidos les pidió a la Argentina y al Reino Unido que bajen la tensión por Malvinas

El embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, aseguró que Washington buscaría desescalar una eventual crisis entre la Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas antes de evaluar cualquier otro tipo de intervención.
El funcionario de la administración de Donald Trump fue consultado por GB News sobre qué haría Estados Unidos ante un hipotético nuevo conflicto armado en el Atlántico Sur y si respaldaría militarmente a Gran Bretaña.
Waltz evitó dar una respuesta afirmativa o negativa y señaló que una definición de ese tipo corresponde directamente al mandatario estadounidense.
“Es una decisión del comandante en jefe”, afirmó el diplomático, antes de remarcar que no iba a adelantarse a una eventual determinación de Trump. Luego agregó: “Creo que buscaríamos desescalar antes de llegar tan lejos”.
El representante estadounidense destacó además las relaciones que Washington mantiene con ambos países. “Argentina es una gran amiga de Estados Unidos”, sostuvo Waltz, al tiempo que mencionó la histórica “relación especial” entre Estados Unidos y el Reino Unido.
Sobre la posibilidad de brindar algún tipo de asistencia militar, evitó avanzar: “En términos de cualquier clase de apoyo más allá de eso, se lo dejaré a la Casa Blanca y al Presidente”.
Esta noticia está siendo actualizada.-
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