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SOCIEDAD

Luis Enrique Guzmán no quiere la custodia de Apolo, pues sería “contradictorio”

El ex de Mayela Laguna hizo algunas precisiones sobre su objetivo legal y se pronunció sobre sus recientes polémicas

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Luis Enrique Guzmán
Luis Enrique Guzmán aclaró que no desea la custodia de Apolo, de cuatro años (Foto: Instagram)

Luego de que durante los últimos días ha circulado en los medios de comunicación la información de que Luis Enrique Guzmán buscaría obtener la potestad plena del menor que crió junto a su ex pareja Mayela Laguna, pese a que sostiene que no es su hijo biológico, ahora el hijo de Silvia Pinal emitidó un comunicado donde aclara realmente cuál es su intención.

Dirigido a los medios de comunicación, Luis Enrique hizo algunas precisiones sobre su procedimiento legal.

“En relación a todo lo expresado en diferentes medios de comunicación de manera reciente por diferentes personas, es mi deseo aclarar que nunca ha sido mi intención atacar o dañar a nadie en particular, esto no es una guerra, sino sólo el ejercicio de un derecho ante un Tribunal competente, el resultado obtenido de tal petición será respetado previas prerrogativas procesales que me conceden las diversas legislaciones aplicables”, escribió en referencia a las declaraciones de Mayela, quien ha referido que el DJ y productor musical es adicto a las sustancias.

El hermano de Alejandra Guzmán precisó que no busca tener bajo su resguardo la patria potestad del niño de cuatro años, además reiteró su versión de que Apolo no comparte su mismo ADN.

Mayela Laguna y Luis Enrique Guzmán hijo
El productor musical continúa sosteniendo que el menor no es su hijo biológico (Instagram @luisenriquegp/@mayela_laguna)

“Es importante puntualizar que no estoy demandando la custodia del menor tal y como consta en el expediente judicial correspondiente, dado que las cosas no son como se han venido manejando, además jurídicamente ese hecho construiría un acto contradictorio a lo peticionado legalmente por mi persona”, afirmó.

Desde que hace unos meses emitió una carta para la opinión pública donde dio a conocer que sometió al menor a una prueba genética, el caso ha estado en medio de la controversia, pues Mayela Laguna sostiene que Luis Enrique Guzmán es padre del niño y criticó el hecho de que el DJ haya “negado a su propio hijo” ante los medios de comunicación.

Por su parte, el medio hermano de Sylvia Pasquel ha señalado que su ex pareja es una persona conflictiva y con antecedentes de adicciones a sustancias y alcohol, por lo que no sería apta par a hacerse cargo del niño.

En el mismo sentido, Mayela Laguna reviró recientemente que Luis Enrique es quien “bebe y se droga desde que amanece hasta que anochece”, por lo que ha solicitado que el productor musical se someta a una prueba genética pero en territorio mexicano y avalada por las autoridades, pues la que se realizó hace unos meses fue hecha en el extranjero.

Luis Enrique Guzmán pidió no ventilar su vida privada

En su su reciente comunicado, Luis Enrique Guzmán expresó que no desea profundizar en temas personales que abonen a la controversia, pues los temas familiares referentes a su petición legal los dejará “en manos de las autoridades”.

“Quiero ser responsable con lo aquí exteriorizado de forma respetuosa y en ese sentido pido reciprocidad, y si no expreso más es por que las controversias de orden judicial las dejo en las manos de los órganos y autoridades correspondientes, ya que ese es el espacio donde se deben dirimir las controversias que por diferentes circunstancias no se pudieron avenir entre dos personas”, anotó.

Así mismo, el hijo de la Diva de oro del cine mexicano recalcó que los pormenores de su caso no deberán ser ventilados en los medios de comunicación.

“No pretendo crear más polémica, ya que reitero, donde se dirimen este tipo de debates es ante los organismos jurisdiccionales y nunca ante los medios de comunicación en virtud de que constitucionalmente no es facultativo de estos últimos, finalmente por decoro a las instituciones y sobre todo a las partes intervinientes no entraré en más detalles, muchas gracias”.

SOCIEDAD

Trabajar en el cielo: Matías Guerra tiene 43 años, es torrista y su lugar en el mundo está en una antena

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Matías Guerra es torrista y trabaja a 70 metros. Así de altas son las antenas telefónicas, de radio o internet que suele frecuentar. Yo, en cambio, laburo a nivel del mar y los informes televisivos que hago -miren que casualidad-, se transmiten por esas antenas. Hasta acá todo parece muy alineado, pero en el momento en que se cruzan nuestros destinos porque yo tengo que entrevistarlo para una nota, surge una interferencia: mi vértigo.

Sólo pensar que Matías se sube hasta allá arriba me intranquiliza.Y mucho más si, como ocurrió, intento hacer la nota colgado desde una torre. Lamentablemente esta es una de esas limitaciones que no se pueden vencer a fuerza de voluntad. Ni siquiera sé por qué razón me dan pánico las alturas. Además, tengo muchas otras cosas más urgentes que reparar de mi aparato psíquico antes que ocuparme de la acrofobia. Después de todo, una nota a un antenista se hace muy de vez en cuando, así que esta nota para Telenoche la hice a lo Morales Solá: “Desde el llano”.

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Trabajar en el cielo. (Foto: Telenoche).

Trabajar en el cielo. (Foto: Telenoche).

Matías es todo lo contrario a mí. Él disfruta de estar en las alturas. Él era uno de esos chicos que se suben a todo para la pavura de sus padres. Era de esos nenes que se trepan a los árboles y se quedan ahí: para contemplar todo “desde lo más alto”, me contó el propio Matías. Ahora tiene 43 años y desde hace 15 trabaja donde siempre soñó trabajar: en el cielo. En todo ese tiempo apenas tuvo un accidente. Hago esta referencia porque se trata de una actividad muy riesgosa. Pero Matías es metódico, minucioso y prudente, y eso lo mantuvo siempre a salvo.

Trabajar en el cielo. (Foto: Telenoche).

Trabajar en el cielo. (Foto: Telenoche).

Allá arriba hay más viento y hace más frío. En verano si abajo hay una apacible temperatura de 23 grados, en la punta de la antena se pueden registrar menos de 10 grados. Si a eso le sumás el viento, la sensación térmica baja drásticamente. El viento es un temido enemigo del antenista: las torres son cada vez más finitas y se construyen con materiales cada vez más berretas, así que si soplan fuertes vientos, lo mejor es quedarse abajo. Y si llueve, ni les cuento, porque para ahorrar hay antenas que ni siquiera tienen pararrayos. Matías sabe todo esto mejor que nadie y los días de viento o tormentosos prefiere quedarse abajo reparando cosas o proyectando sus próximos trabajos.

Trabajar en el cielo. (Foto: Telenoche).

Trabajar en el cielo. (Foto: Telenoche).

Matías sube a las torres con todo lo que necesita para un día de trabajo. El ascenso es tracción a manos y no es todo lo sencillo que uno imagina viéndolo desde abajo. Así que Matías no contempla la opción de bajar si se olvida una llave pico de loro, eso lo tiene claro. Todo lo lleva arriba con él: las llaves francesas, las cintas, la vulcanizadora, las llaves fijas y todo lo que necesita va con él en un enorme bolso-yunque que pesa más de 15 kilos.

Para ir subiendo Matías confía en un dispositivo conocido entre los afectos a las alturas como “salvamonos”. Se trata de un arnés con un gancho en la espalda y dos más en cada mano para ir siempre pegado a la torre a medida que se avanza. El problema es cuando hay tramos en donde no se puede enganchar el artefacto. Bueno, para eso también hay solución. Matías lleva un “salvacaídas” para esos casos, de manera que si se cae -Dios no lo permita-, quedaría colgado algunos metros abajo. Pero Matías nunca necesitó nada de eso, él en las alturas está cómodo, felíz y seguro. Su lugar en el mundo está en el cielo.



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