ECONOMIA
Susana Cordeiro, vicepresidente del Banco Mundial: “La garantía que dimos a la Argentina es un puente para que acceda al mercado de capitales”

Desde Washington, Estados Unidos – Susana Cordeiro recibe con una sonrisa en su despacho del Banco Mundial, a pocas cuadras de la Casa Blanca. La vicepresidenta del BM para América Latina y el Caribe concedió una entrevista exclusiva a Infobae antes de viajar a Buenos Aires para reunirse con Luis Caputo y su equipo económico. Está previsto que el encuentro sea en la tarde de hoy en el Palacio de Hacienda.
Cordeiro se formó en Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), es una figura clave en la estructura del organismo multilateral y sorprende por su pasión para explicar la agenda de reformas que empuja Ajay Banga, presidente del Banco Mundial.
La argumentación precisa de Cordeiro respecto a la actual misión geopolítica del BM explica la decisión de conceder una garantía de 2.000 millones de dólares a la Argentina para cancelar la deuda con los bonistas privados que vence en julio.
“Lo interesante sobre esta garantía es que para Argentina en este momento, es un puente de financiamiento. Es una ruta alternativa para que Argentina acceda a los mercados de capitales. Es un momento, donde hay un profundo impulso reformador, y donde puede haber un tremendo impacto. Aquí es donde el Banco tiene el mayor valor agregado. Entonces, creo que es esencialmente una manera diferente, a la manera convencional en que hemos pensado sobre el acceso a los mercados. Y ofrece una ruta alternativa a ese camino”, dijo Cordeiro.
Y añadió: “El Banco está realmente enfocado en brindar dignidad humana a las personas. No hay nada que brinde dignidad como un empleo. Y entonces estamos invirtiendo para poder crear más y mejores empleos. Y lo hacemos a través de tres pilares, que el presidente Ajay Banga ha fijado como prioridad. Lo hacemos pensando en el pilar regulatorio y el entorno habilitante para los negocios. Lo hacemos a través de infraestructura fundamental, pensando tanto en la infraestructura de capital humano, salud, educación, protección social, pero también lo hacemos pensando en la infraestructura física, conectividad. En Argentina, esto es particularmente importante, dada la asimetría geográfica del país, y las formas en que podríamos conectar el último kilómetro y las regiones más remotas».
Desde esta perspectiva, el apoyo del Banco Mundial a la Argentina excede la sintonía personal e ideológica que tienen Caputo y Banga.
Es cierto que el ministro de Economía y el titular del organismo multilateral observan al mundo de idéntica manera, pero la novedad es que en ciertos resortes de poder de Washington -Banco Mundial, dixit- se proponen instancias disruptivas para beneficiar a los países en desarrollo.
“La combinación del impulso reformador con el potencial de impacto, hace que naturalmente el apoyo nuestro vaya a donde nuestro compromiso puede tener más valor. Los multilaterales deben estar comprometidos en circunstancias donde existe ese potencial, y donde pueden tener impacto en el desarrollo”, argumentó Cordeiro.
La última vez que el Banco Mundial concedió una garantía a la Argentina todo terminó en una catástrofe para el organismo multilateral. A casi 30 años de esa compleja situación institucional, el board del BM ayer aprobó 2.000 millones de dólares para garantías que Caputo destinará para cancelar deuda privada.
En este escenario, Cordeiro viajó a Buenos Aires para ratificar la mirada del BM sobre el programa de reformas que está aplicando la administración Milei.
— ¿Cuál es el propósito de su viaje a Argentina?
— Creo que estamos en un momento crítico donde veo el viaje como teniendo dos propósitos principales. Uno es que en el Grupo Banco Mundial recientemente aprobamos la estrategia para Argentina para los próximos ocho años. Y también aprobamos una de las garantías más grandes en la historia del Banco. Entonces el propósito del viaje es realmente dialogar, continuar el diálogo, y efectivamente lanzar la estrategia con el gobierno, y al mismo tiempo, discutir cómo será la próxima fase del apoyo del Grupo Banco Mundial con Argentina.
— Además de la garantía, ¿por que el Banco Mundial apoya a la Argentina?
— Vemos un país que está experimentando dos cosas al mismo tiempo. Por un lado, hay una situación donde avanzan reformas y parece que muchas cosas están sucediendo al mismo tiempo. Hay muchas reformas en curso que están sucediendo. Y resultados para celebrar en un período muy corto de tiempo. Entonces vemos una oportunidad en la que podemos tener un tremendo impacto en el desarrollo, y que la consolidación fiscal realmente pueda traducirse en un crecimiento amplio para una amplia gama de sectores.
— ¿Qué debería hacer Argentina para profundizar su programa de reforma económica?
— Esta pregunta primero exige reconocer cuánto se ha hecho en estos dos años. El hecho de que haya déficit cero, el hecho de que haya un período donde la inflación ha caído drásticamente, que haya una consolidación fiscal que ha ido de la mano con un esfuerzo por mantener el gasto social.
— ¿No teme que se repitan las experiencias anteriores?
— Este gobierno ha sido diferente. Las tasas de pobreza han caído. Las transferencias en efectivo han sido mejor focalizadas. Los subsidios energéticos han sido mejor focalizados. Y el entorno empresarial para las pequeñas empresas ha mejorado. Entonces se ve cuánto se ha logrado en estos primeros dos años, y constituye una base muy sólida para pensar en cómo podemos maximizar inversiones en sectores de capital intensivo. Sectores como la minería, los agronegocios o la energía, y llevar ese mismo modelo a sectores más intensivos en mano de obra, donde podemos tener un crecimiento amplio con más empleos.

— ¿Cómo se hace para qué el crecimiento incluya a sectores más intensivos de mano de obra?
— Voy a traer una analogía aquí, que es el motor de un auto. Todo el mundo está mirando al motor. analizando como funciona, que lo hace crecer, qué lo impulsa, qué le falta… Pero el punto es simple: una vez que el motor funciona, todo el auto avanza.
— Entonces…
— Entonces esto es lo que vemos, el enfoque del país puesto en descifrar el motor de crecimiento, este donde este. Argentina, ahora están aprovechando los sectores de capital intensivo. Eso tiene sentido. Dado la dotación de recursos naturales y demás. Entonces, hagamos que ese motor crezca, y luego habrá externalidades positivas y beneficios hacia los otros sectores de la economía. De manera integrada.
— Utilizo su analogía. ¿El año que viene el motor se puede parar por las elecciones presidenciales?
— Se puede mirar el futuro y predecirlo por el comportamiento pasado. Y los últimos dos años, si algo han demostrado en Argentina, es un compromiso y una resiliencia extremos. Con un objetivo que es muy difícil. El objetivo de la consolidación fiscal y de reducir el gasto es probablemente una de las cosas más difíciles que un gobierno puede hacer. Porque cada vez que se quiere reducir el gasto, hay 100 personas que tienen ideas sobre cómo aumentarlo. Y entonces resistir esa tentación, resistir la tentación de tener un enfoque más matizado del gasto. Es simplemente un esfuerzo tremendo. Y eso demuestra compromiso, pero también demuestra resiliencia. Y creo que estas son las dos características que mantendrán el rumbo, y mantendrán el impulso reformador en marcha.
— El año que viene habrá una lucha por el poder en la Argentina, ¿no teme se frenen las reformas por la campaña presidencial?
— Creo que la gente responde a los resultados. De lo que podemos hablar son de los resultados hasta ahora. Los resultados son muy claros. Hablan por sí mismos. Y el éxito genera éxito. Creo que la gente responderá a que los precios están más bajos, responderá a los resultados que están ocurriendo en la economía. Y si esto irá en un sentido u otro, es muy difícil de predecir con 2 años de anticipación. Pero lo que es importante desde la perspectiva del banco es apoyar este modelo de crecimiento estructural. Que va más allá de un ciclo electoral. Por eso nuestra estrategia es de ocho años. No es una agenda de gobierno. Es una agenda de país.
Banco Mundial-Vice
ECONOMIA
Vaca Muerta quiere su propia Hidrovía y tiene un plan logístico que atraviesa la Patagonia

La búsqueda de eficiencia y reducción de costos en la Cuenca Neuquina impulsó un proyecto de infraestructura que propone transformar la matriz logística del norte patagónico, y en particular de todo el ecosistema que rodea la actividad productiva de Vaca Muerta.
Se trata de la viabilidad técnica para habilitar la navegabilidad de los ríos Limay y Negro, una iniciativa que ya se conoce como «la otra hidrovía». Este plan estratégico busca establecer un corredor logístico fluvial que conecte el corazón de la Patagonia con el Mar Argentino, ofreciendo una alternativa de transporte multimodal de gran escala.
La Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas de los Ríos Limay, Neuquén y Negro (AIC) participó como contraparte técnica en el Estudio de Factibilidad de la Navegabilidad de estas vías fluviales. El informe final, financiado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI) y desarrollado por la consultora IATASA, determinó que es técnicamente factible convertir este sistema hídrico en una arteria de transporte comercial.
La traza evaluada abarca unos 720 kilómetros de recorrido, extendiéndose desde el Compensador Arroyito, en Neuquén, hasta la desembocadura del río Negro en el Atlántico.
El principal motor detrás de esta propuesta es la necesidad de resolver uno de los mayores cuellos de botella para el desarrollo del fracking en Vaca Muerta: el abastecimiento de arenas de fractura. Actualmente, la estimulación hidráulica de cada pozo demanda entre 11.000 y 15.000 toneladas de este insumo crítico.
Con proyecciones que anticipan una demanda global de 15 millones de toneladas anuales para los próximos años, el actual esquema de transporte terrestre resulta costoso e insostenible para la infraestructura vial.
Un corredor vial saturado
Hoy en día, gran parte de los áridos utilizados provienen de canteras ubicadas en la provincia de Entre Ríos, desde donde deben recorrer más de 1.200 kilómetros en camión hasta las áreas de producción en la Cuenca Neuquina.
Esta traza terrestre de larga distancia encarece de forma directa las operaciones logísticas y satura las rutas de la región. El diseño de una red fluvial permitiría el traslado masivo de cargas pesadas a una fracción del costo actual, aliviando el tránsito vial y mejorando la competitividad de las operadoras petroleras.
Para estructurar este esquema de conectividad por agua, los desarrollos logísticos privados ya evalúan circuitos que combinan la Hidrovía Paraná-Paraguay con puertos marítimos y fluviales de la Patagonia.
Compañías como PTP Group proyectan concentrar el acopio de arenas en el Puerto de Ibicuy, en el sur entrerriano, para despacharlas en buques hacia puertos de recepción en el sur del país. En este escenario, la adecuación de las terminales de San Antonio Oeste o Bahía Blanca resulta fundamental para acortar el tramo final del transporte terrestre o la nueva alternativa fluvial por barcazas.
Una nueva infraestructura millonaria
La viabilidad de este corredor de 720 kilómetros requiere no solo de adecuaciones hidráulicas y ambientales para garantizar una navegación segura, sino también de una fuerte inversión en infraestructura costera.
El proyecto estratégico contempla el desarrollo de una red de puertos fluviales y de estaciones de transferencia de carga distribuidas a lo largo del recorrido. Estas instalaciones permitirán la integración operativa con los trenes de carga y las flotas de camiones para cubrir los kilómetros finales de la cadena.
Además de los beneficios directos para la actividad hidrocarburífera, la iniciativa se presenta como un dinamizador de las economías regionales. El corredor fluvial no solo facilitará el movimiento de insumos industriales, sino que también mejorará las condiciones de exportación para la producción frutícola de los valles patagónicos.
Del mismo modo, el estudio de factibilidad contempla la posibilidad de incorporar el transporte de pasajeros y potenciar las actividades turísticas en las provincias de Neuquén, Río Negro y Buenos Aires.
El avance de este proyecto coincide con los debates nacionales sobre la desregulación del transporte y las propuestas legislativas para reformar la Ley de Cabotaje. La simplificación de los marcos regulatorios para la navegación comercial en los ríos interiores del país es considerada un paso indispensable por el sector privado para viabilizar estas millonarias inversiones logísticas.
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ECONOMIA
El efecto Laffer y la coparticipación federal

La Argentina no necesita apenas una baja aislada de impuestos. Necesita una reforma integral, coordinada y federal del sistema tributario. El problema no es solamente cuánto se paga, sino también la maraña de impuestos, tasas, contribuciones y derechos que se superponen entre Nación, provincias y municipios, encareciendo la producción, la inversión y el empleo formal.
El último Vademécum Tributario de Iaraf muestra la dimensión del problema: en 2026 existen 150 tipos de tributos en la Argentina. De ellos, 40 corresponden al nivel nacional, 28 al provincial y 82 al municipal. Es decir, menos de un tercio del total depende directamente del gobierno nacional. La mayor parte del laberinto tributario está en provincias y municipios.
El dato es todavía más impactante cuando se observa la recaudación. Según Iaraf, apenas seis tributos explican el 85% de la recaudación tributaria consolidada proyectada para 2026: IVA, aportes y contribuciones a la Seguridad Social, Ganancias, Ingresos Brutos, débitos y créditos bancarios, y la Tasa por Inspección de Seguridad e Higiene municipal. Si se suman los cuatro tributos siguientes, se llega al 94% de la recaudación. Tenemos, entonces, un sistema absurdamente complejo, pero con una recaudación fuertemente concentrada.
El último Vademécum Tributario de Iaraf muestra la dimensión del problema: en 2026 existen 150 tipos de tributos en la Argentina
La conclusión debería ser evidente: no hay ninguna razón económica seria para sostener 150 tributos si un pequeño grupo explica casi toda la recaudación. Esa multiplicación no mejora el financiamiento del Estado. Solo aumenta los costos de cumplimiento, la litigiosidad, la discrecionalidad, la informalidad y la corrupción.
El gobierno nacional ya avanzó en una parte relevante del camino. En términos recaudatorios, lo más costoso para la Nación fue la desaparición del Impuesto PAIS y la reducción de derechos de exportación. A eso se suman bajas de aranceles de importación y la eliminación o reducción de impuestos internos. Son medidas que alivian costos sobre exportaciones, importaciones, consumo, producción e inversión.
Pero allí aparece una paradoja típica del federalismo fiscal argentino. Cuando la Nación baja impuestos o costos que no son coparticipables, asume el costo fiscal directo. Sin embargo, si esa baja genera más actividad, más producción, más comercio y más empleo formal, aumenta la recaudación de impuestos coparticipables, como IVA y Ganancias, de la cual también participan las provincias.
Apenas seis tributos explican el 85% de la recaudación tributaria consolidada proyectada para 2026
En otras palabras: la Nación hace buena parte del esfuerzo inicial, la economía reacciona y las provincias también capturan parte del beneficio. Pero muchas provincias no hacen un esfuerzo equivalente sobre sus propios impuestos distorsivos. Mantienen Ingresos Brutos, Sellos y otras cargas que castigan la producción y el empleo. Y los municipios agregan tasas que muchas veces no son verdaderas tasas, sino impuestos encubiertos.
La misma lógica aparece en el alivio impositivo incluido en la reforma laboral. Iaraf estimó que el texto aprobado por el Senado tenía un costo fiscal directo inicial anual de 0,47 puntos del PBI: 0,41 puntos correspondían a la Nación y 0,06 puntos a provincias y CABA. Dicho de otro modo, alrededor del 87% del alivio fiscal directo recaía sobre la Nación y solo el 13% sobre provincias y CABA. Iaraf aclara, además, que se trata de un costo fiscal directo inicial, porque la baja de alícuotas puede generar más formalización y, por lo tanto, ampliar la base imponible.
Este punto es central. Si la reducción de impuestos y costos laborales mejora la actividad, la inversión y la formalización, el efecto Laffer puede empezar a operar: una menor carga sobre la economía puede terminar generando una base imponible más grande. Pero para que ese efecto sea pleno, el esfuerzo no puede quedar concentrado solamente en la Nación. Debe ser acompañado por provincias y municipios.
El caso más claro es Ingresos Brutos. Es uno de los peores impuestos argentinos: grava en cascada, se acumula a lo largo de toda la cadena productiva, encarece exportaciones, penaliza la especialización y castiga a las empresas que más etapas productivas integran. Es un impuesto contra la productividad. Si queremos más inversión, más empleo y mejores salarios, debe ser reducido y reemplazado gradualmente por tributos más simples y menos distorsivos.
La Argentina no necesita 150 tributos. Necesita un sistema que recaude sobre una economía más grande, más formal y más libre
También hay que ordenar el universo municipal. Una tasa debería corresponderse con un servicio concreto, individualizable y efectivamente prestado. Si un municipio cobra una “tasa” sobre la facturación de una empresa, sobre publicidad, combustibles o actividades que no implican una contraprestación específica, no estamos ante una tasa: estamos ante un impuesto disfrazado. Eso debe terminar.
La reforma tributaria también debe corregir un problema institucional de fondo: la separación entre quien recauda y quien gasta. Durante décadas, la Argentina consolidó un sistema en el que la Nación recauda buena parte de los principales impuestos, mientras las provincias ejecutan una porción sustancial del gasto. Esa desconexión debilita la responsabilidad fiscal. Todos quieren gastar, pero pocos quieren hacerse cargo del costo político de cobrar.
Por eso hay que avanzar hacia una mayor correspondencia fiscal. Una alternativa sería dividir el IVA en dos componentes: una parte nacional uniforme —por ejemplo, 9,5%— y una parte provincial definida por cada provincia. Así, cada jurisdicción debería hacerse responsable ante sus ciudadanos del nivel de impuestos que decide cobrar y del gasto que decide realizar.
Eso permitiría una verdadera competencia fiscal entre provincias. Las que quieran gastar más deberán explicar por qué cobran más. Las que quieran atraer inversión, empleo y talento podrán bajar impuestos y mostrar mejores resultados. El federalismo real no consiste en recibir fondos automáticos sin responsabilidad; consiste en tener autonomía, pero también rendir cuentas.
La Nación ya empezó. Ahora les toca a las provincias y a los municipios
La próxima reforma tributaria debe ser, entonces, un pacto federal de simplificación y alivio fiscal. Nación, provincias y municipios deben eliminar tributos inútiles, reducir impuestos distorsivos y ordenar las tasas municipales. No se trata de desfinanciar al Estado, sino de financiarlo mejor: con menos impuestos, más simples, más visibles y menos dañinos para la producción.
La Argentina no necesita 150 tributos. Necesita un sistema que recaude sobre una economía más grande, más formal y más libre. El objetivo no es recaudar menos por capricho; es recaudar mejor, con menos daño y con más crecimiento.
El espíritu de la Selección Nacional nos recuerda que cuando los argentinos jugamos juntos, podemos ganarle a cualquiera. Ese mismo espíritu debería unirnos ahora para exigirles a gobernadores, legisladores provinciales, intendentes y concejales que cumplan su parte del esfuerzo. La Nación ya empezó. Ahora les toca a las provincias y a los municipios.
Porque bajar impuestos no es regalarle nada a nadie. Es devolverle oxígeno a quienes producen, trabajan, invierten y sostienen todos los días a la Argentina real.
El autor es Director General de la Fundación Libertad y Progreso
ECONOMIA
Outlet de Once inaugura un nuevo local con ropa desde $3.000 y amplía su oferta de descuentos

El barrio porteño de Once incorporó un nuevo punto de venta de indumentaria con la apertura de un segundo local de Puro Hilo, un outlet que ganó notoriedad en las últimas semanas por ofrecer prendas a precios que se ubicaron entre los más comentados en redes sociales. El nuevo establecimiento abrirá sus puertas este lunes 13 de julio con una propuesta de descuentos y una lista de precios que volvió a captar la atención de los consumidores.
El emprendimiento es encabezado por el empresario Christian Gorisnic y se instaló en un contexto marcado por cambios en los hábitos de consumo, donde una parte de los compradores prioriza alternativas de menor costo para renovar su vestuario.
Desde su llegada a Once, el comercio registró una alta concurrencia de público. Durante los primeros días de funcionamiento del primer local se observaron filas de varias cuadras antes del horario de apertura, una situación que se replicó luego de que distintos usuarios difundieran videos del lugar y de los precios en plataformas como TikTok e Instagram.
La respuesta de los consumidores llevó a la empresa a ampliar su presencia en el barrio con un segundo local, que comenzará a funcionar con promociones sobre diferentes categorías de indumentaria.
Los precios de Puro Hilo que generaron repercusión en redes sociales
Uno de los factores que impulsó la difusión del outlet fue la diferencia de precios respecto de otros circuitos comerciales de indumentaria. Las publicaciones realizadas por clientes en redes sociales mostraron tanto las filas para ingresar como los valores de distintas prendas, generando un efecto de amplia circulación en internet.
Para la inauguración del nuevo local, el comercio informó una lista de precios que incluye artículos para mujer y hombre, además de prendas unisex.
Entre los valores anunciados se encuentran:
- Remera de Morley de algodón unisex: $3.000
- Suéter tejido para mujer: $5.000
- Jeans en talles chicos: $8.999
- Campera para mujer: $12.000
- Pantalón waffle: $15.000
- Campera estrella: $15.000, con un precio anterior informado de $20.000
La propuesta incluye prendas básicas y artículos de temporada, con un esquema de reposición de mercadería sujeto a la disponibilidad de stock.
Cuánto cuesta armar un conjunto completo de ropa
Además de difundir los precios individuales, el outlet presentó una estimación sobre el costo de adquirir un conjunto completo de indumentaria.
De acuerdo con cálculos del propio comercio, un outfit femenino básico puede conformarse por aproximadamente $33.300, mientras que un conjunto masculino alcanza un valor cercano a $57.000.
La estrategia apunta a quienes buscan concentrar varias compras en un mismo lugar para reducir el gasto destinado a la renovación del guardarropa.
El local informó además que no establece un monto mínimo de compra, por lo que los clientes pueden adquirir una única prenda o realizar compras de mayor volumen.
Cómo funciona el modelo de negocio del outlet
Según explicó Christian Gorisnic, el esquema comercial de Puro Hilo se basa en combinar prendas de fabricación nacional con distintos lotes de mercadería importada, un modelo que busca sostener precios competitivos a partir de un elevado volumen de ventas.
Esta modalidad es utilizada por distintos comercios mayoristas y outlets que concentran una importante cantidad de operaciones diarias.
De acuerdo con el empresario, la propuesta responde a un escenario en el que los consumidores priorizan el precio al momento de comprar indumentaria y postergan otros criterios de elección.
La combinación de producción local e importada permite ofrecer distintas categorías de prendas y renovar periódicamente la oferta disponible en los locales.
Qué medios de pago acepta el nuevo local de Puro Hilo
Las personas que planeen visitar el nuevo establecimiento deberán tener en cuenta una condición vinculada con los medios de pago.
Actualmente, Puro Hilo acepta únicamente efectivo y transferencias bancarias, ya que el comercio no opera con tarjetas de crédito ni de débito y tampoco exige una compra mínima para acceder a los precios publicados.
La empresa indicó que esta modalidad se mantiene tanto para quienes adquieren una sola prenda como para quienes realizan compras de mayor volumen.
Once consolida su actividad comercial con nuevas propuestas
La apertura del segundo local de Puro Hilo se suma a la actividad comercial que caracteriza al barrio de Once, uno de los principales polos de venta de indumentaria de la Ciudad de Buenos Aires.
En los últimos meses, el sector registró un incremento en la búsqueda de propuestas vinculadas con outlets, saldos y promociones, impulsadas por consumidores que comparan precios antes de concretar una compra, mientras que la difusión de ofertas mediante redes sociales pasó a ocupar un lugar relevante para este tipo de comercios.
Los videos y publicaciones realizados por los propios clientes amplían el alcance de las promociones y generan un flujo constante de visitantes.
Con la inauguración del nuevo local, Puro Hilo amplía su capacidad de atención en Once y mantiene una estrategia basada en la venta de prendas a precios promocionales, con una oferta que combina producción nacional, mercadería importada y compras sin monto mínimo.
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