Del ajuste del gasto a la recaudación
Los supuestos que sostienen la cuenta
El rebote que todavía no aparece
- La pesca, con una expansión de 44,7%
- La minería y las canteras, con 16,4%
- El agro, con 6,9%

Damián Graziano, director comercial de Nielsen en Argentina, aseguró que hay señales incipientes de recuperación, pero con un cambio grande en los hábitos
25/04/2026 – 19:20hs
El consumo masivo en Argentina comienza a dar señales de un cambio de tendencia, aunque lejos está de ser una recuperación lineal o eufórica. Tras varios meses de una marcada desaceleración que se inició en la segunda mitad del año pasado, los indicadores actuales muestran lo que los especialistas denominan «un leve brote verde». Sin embargo, este incipiente repunte viene acompañado de una transformación profunda en la conducta del comprador: la migración masiva desde las grandes cadenas de supermercados hacia los comercios de cercanía.
Damián Graziano, director comercial de la consultora Nielsen para Argentina, Uruguay, Bolivia y Paraguay, explicó que el mercado atraviesa una etapa de transición. Según el experto, el consumo registró un pequeño rebote traccionado principalmente por los rubros de bebidas y alimentos. Lo más alentador, según su visión, es que este repunte ya no se limita a productos de compra impulsiva como snacks o golosinas, sino que empezó a impactar en los alimentos básicos, lo que configura una canasta de consumo mucho más consolidada y «funcional».
A pesar de este optimismo moderado, Graziano advirtió que las cifras interanuales se ubican en torno al 1%, un número conservador si se tiene en cuenta que la comparación se realiza contra las bases de consumo del año pasado. «El consumidor se está yendo de la gran cadena, de la compra grande. Hoy el bolsillo está muy apretado y busca controlar el gasto minuto a minuto», sostuvo el directivo en declaraciones radiales.
Uno de los datos más contundentes del informe es el retroceso de los grandes supermercados, que en el último bimestre mostraron una caída cercana al 5% interanual. Este fenómeno se explica por la necesidad del consumidor de fraccionar sus compras: ante la falta de pesos, se abandona el «carrito lleno» mensual y se opta por visitas más frecuentes a tiendas más chicas, como el almacén de barrio o el autoservicio chino.
Este desplazamiento responde a dos factores principales:
Este escenario ha llevado a que incluso los sectores de mayor poder adquisitivo (ABC1) modifiquen sus prioridades. En lugar de traccionar el consumo de productos premium en las góndolas, este segmento hoy prefiere derivar sus excedentes hacia inversiones patrimoniales, la compra de vehículos o viajes, dejando de lado el gasto aspiracional en el supermercado.
El comportamiento del consumidor argentino no es un caso aislado, sino que se alinea con una tendencia que recorre toda América Latina. El comprador regional se ha vuelto mucho más volátil con las marcas y prioriza el precio por sobre la fidelidad a una etiqueta específica. Según datos del sector, el 35% de los consumidores en países como Brasil, Colombia o México hoy «comoditiza» su consumo, buscando ofertas y opciones de marcas blancas o segundas marcas para sostener el presupuesto.
En Argentina, el impacto de esta crisis de ingresos también se refleja en la infraestructura comercial. Se estima que hay entre 600 y 700 tiendas menos a nivel nacional en rubros específicos como las perfumerías, un sector que ha sufrido con fuerza la menor circulación de dinero. Con un ticket promedio cada vez más ajustado, el desafío para las empresas en 2026 será adaptarse a un cliente que ya no compra por impulso, sino por estricta necesidad funcional.
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El presidente Javier Milei negó hoy que la economía argentina se encamine a una recesión y sostuvo que el menor dinamismo responde a una etapa de cambios en la estructura productiva. “Lo que hay es una desaceleración del ritmo de expansión”, afirmó al ser consultado por la caída mensual de 2,9 % que registró la actividad en julio.
Milei cuestionó la lectura de los datos desestacionalizados y argumentó que las transformaciones que atraviesa la economía reducen la precisión de esas mediciones. “Cuando usted construye un indicador desestacionalizado, se arma en función de la historia. Si su economía está teniendo muchos cambios estructurales, los desestacionalizados miden mal”, sostuvo. Según planteó, el Gobierno sigue especialmente el indicador de tendencia-ciclo porque considera que permite observar mejor la evolución general de la actividad.
El mandatario afirmó que durante su gestión hubo crecimiento del producto, aseguró que su gobierno completará cuatro años de expansión económica y destacó los registros de consumo, exportaciones y PBI per cápita. “Estamos en niveles máximos de PBI y de PBI per cápita, máximos de consumo privado y máximos de exportaciones”, sostuvo. Ante el planteo sobre el estancamiento de algunos rubros del consumo masivo, respondió que existe un cambio en las modalidades de compra: “El consumo está en máximo histórico. Lo que está cambiando es la modalidad de consumo”.
En ese sentido, mencionó a las plataformas de comercio electrónico y las compras en el exterior como parte de ese cambio. “Mire los balances de Mercado Libre y se va a dar cuenta”, dijo. También relató una conversación sobre las dificultades de ventas de comercios de indumentaria: “Le preguntaron a una chica dónde compraba y respondió: ‘En Temu’. Listo, se acabó la discusión”.
Milei defendió la apertura comercial y la desregulación como instrumentos para reasignar recursos hacia actividades más competitivas. “La economía está cambiando, está reasignando recursos y hay una parte de la economía que se queda atrás”, afirmó. Para ejemplificar su postura, comparó esa situación con la eventual quiebra de una fábrica de televisores en blanco y negro y sostuvo que no tendría sentido mantenerla con barreras comerciales o emisión monetaria.
El Presidente argumentó que las restricciones a las importaciones perjudican a los consumidores porque limitan su capacidad de elegir y encarecen los precios. “Si yo me quiero comprar otra marca, es un problema mío qué marca me quiero comprar”, afirmó al recordar el caso de los neumáticos. “Si además esa situación hace que usted tenga que pagarlo cuatro o cinco veces más caro, lo están robando”, agregó, antes de cuestionar la protección a determinados sectores como un beneficio otorgado por la política.
Sobre la desocupación, Milei relativizó el incremento y aseguró que el nivel actual no se aleja de los registros de 2023. “No son números sustancialmente distintos a los que teníamos durante 2023”, sostuvo. Además, señaló que el promedio histórico de desempleo en la Argentina es de 9,8 % y atribuyó parte del fenómeno a una mayor cantidad de personas que busca empleo.
El jefe de Estado también defendió la creación de puestos de trabajo, incluidos los informales, y rechazó la caracterización de “uberización” para describir los cambios laborales. “Trabajo es trabajo”, respondió. “El Uber alguien lo tiene que tomar. Si alguien lo está usando es porque lo puede pagar y porque entonces hay otro empleo en otro lado; hay demanda para ese empleo”, afirmó.
Durante la entrevista, Milei vinculó la falta de inversiones y de nuevas contrataciones formales con el escenario electoral. “Cuando usted va a hacer una contratación, es una decisión de largo plazo. Hay un montón de inversiones que están esperando”, dijo. Y agregó: “Usted no se va a jugar a formalizar y terminar de materializar ciertas inversiones si del otro lado viene Drácula, Frankenstein y todo el tren fantasma”.
Por otro lado, sostuvo que el Gobierno tiene cubiertas sus necesidades de financiamiento hasta fines del año próximo y defendió la estrategia para contener la demanda de dólares. “La probabilidad de default que el mercado le asigna a este gobierno es cero, literalmente”, aseguró. También enumeró la acumulación de reservas, los swaps con Estados Unidos y China y las posiciones en el mercado de futuros como parte de las herramientas oficiales frente a la volatilidad cambiaria.
Noticia en desarrollo.

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