ECONOMIA
Según un estudio privado, la industria reaccionó en marzo y registró un aumento de actividad del 0,8 por ciento

La actividad industrial mostró una recuperación en marzo, de acuerdo con el Índice de Producción Industrial (IPI) elaborado por la consultora Orlando J. Ferreres. La medición desestacionalizada registró una suba mensual de 0,8%, lo que representó una mejora frente a la caída de 3,1% observada en febrero. En la comparación interanual, el avance fue de 0,7%, lo que puso fin a una racha de ocho meses consecutivos en terreno negativo.
En ese contexto, la mejora del tercer mes del año implicó una recuperación parcial de la actividad, aunque el balance del trimestre se mantuvo en terreno negativo (-3,1%). Desde la consultora aclararon que “el primer trimestre del año cerró marcando una contracción de 0,4% al comparar con el último cuarto del año pasado”.
A nivel sectorial, el desempeño fue muy variado. Uno de los rubros con mejor resultado fue el de minerales no metálicos, vinculado a la actividad de la construcción. Este segmento registró un crecimiento de 7,3% en la comparación interanual, impulsado principalmente por el aumento en los despachos de cemento portland, que avanzaron 11,0% en el mismo período. Además, este desempeño permitió revertir una racha de cuatro meses consecutivos de caídas, aunque el acumulado del primer trimestre todavía mostró una baja de 2,7%.
El sector de alimentos, bebidas y tabaco también mostró una mejora en marzo, con una suba de 2,0% interanual. El principal impulso provino de la producción de aceites, que registró un incremento de 5,2%. En tanto, la faena bovina evidenció una leve caída en el margen, aunque con una desaceleración respecto de los descensos superiores al 10% registrados en los dos primeros meses del año.

En el caso de maquinaria y equipo, la actividad continuó en descenso, aunque con una moderación en la magnitud de la caída. En marzo, el sector registró una contracción de 5,3% interanual, lo que implicó una desaceleración frente a las bajas superiores al 20% observadas en enero y febrero.
La consultora explicó que “la mejora se produjo principalmente por el sector automotriz, que anotó una marginal suba interanual de 0,4% en marzo, pero que permitió cortar con las cuatro últimas caídas anuales que estuvieron todas en torno al 30%”. De todos modos, el balance del trimestre se mantuvo negativo, con una caída acumulada de 16,8%.
Por su parte, el sector de metales básicos registró una baja interanual de 2,0%, con un acumulado negativo de 1,2% en el primer trimestre. Dentro de este rubro, se destacó la expansión del acero crudo, que creció 17,1%, mientras que otros segmentos, como los laminados, evidenciaron caídas significativas.
En cuanto a las perspectivas, la consultora planteó que la mejora observada en marzo debe ser analizada con cautela. Si bien el repunte mensual reflejó una recuperación parcial, el contexto general de la demanda continúa mostrando limitaciones.

“Mirando hacia adelante, el mejor panorama que brinda la industria en el tercer mes debe tomarse con cautela”, advirtió el informe. En ese sentido, el estudio señaló que “mirando a tres de los principales demandantes de la industria local, ninguno se muestra dinámico”.
Entre los factores mencionados, se destaca la evolución de la economía de Brasil, para la cual se espera una desaceleración en 2026 en comparación con los años previos. “Por otro lado, la construcción muestra algunos signos positivos, pero sigue un escalón por debajo del nivel que promedió hace unos años, y los ingresos de las familias no permiten pensar en una rápida recuperación del consumo interno”, concluyó el documento.
De este modo, el desempeño de marzo reflejó una mejora en la actividad industrial tras la caída de febrero, tanto en la medición mensual como en la comparación interanual. Sin embargo, los datos del primer trimestre y las condiciones de demanda sugieren que la evolución del sector continúa condicionada por un contexto de recuperación gradual.
ECONOMIA
LLL Oil: cómo es el megaproyecto de YPF en Vaca Muerta que busca generar más de USD 100.000 millones en exportaciones

Un proyecto de USD 25.000 millones a desembolsar en 15 años, más de mil pozos a perforar y una producción destinada íntegramente al mercado externo. Eso es, en términos generales, LLL Oil, la iniciativa que YPF presentó este jueves ante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y que la compañía define como el programa de exportación de petróleo más importante de la historia argentina.
El presidente de la petrolera estatal, Horacio Marín, fue el primero en difundir la novedad a través de su cuenta en X. En la publicación, anticipó que el proyecto tendrá un impacto que va más allá de la inversión inicial: “En toda la vida del proyecto va a generar más USD 100.000 millones en exportaciones”, escribió.
“Esto es mucho más que una inversión. Es el inicio de una nueva etapa. Todo lo que hicimos hasta ahora no tiene comparación con lo que viene en los próximos dos años”, agregó.
LLL Oil es un proyecto desarrollado por YPF que apunta al desarrollo integrado de áreas geográficamente contiguas dentro de la formación de Vaca Muerta. La lógica detrás de su diseño es la de aprovechar economías de escala: las distintas zonas que lo conforman compartirán instalaciones de superficie, equipos de perforación, sets de fractura y toda la logística vinculada al suministro de arena y agua.

Ese esquema de recursos compartidos es, según la empresa, lo que permite proyectar niveles de eficiencia y competitividad a escala internacional. En términos operativos, el plan contempla la perforación de 1.152 pozos a lo largo de los próximos 15 años, con una inversión total estimada en USD 25.000 millones. Se trata, hasta la fecha, de la solicitud de mayor envergadura presentada bajo el RIGI.
Uno de los rasgos que distingue a LLL Oil de otros proyectos es la separación que establece entre los destinos de sus dos productos principales. El crudo que se extraiga tendrá como destino exclusivo el mercado de exportación: el ciento por ciento de la producción de petróleo será evacuada a través de Vaca Muerta Oil Sur (Vmos), el consorcio que integran YPF junto a Pan American Energy, Vista, Pampa Energía, Pluspetrol, Chevron, Tecpetrol y Shell.
Ese esquema de transporte incluye un oleoducto con capacidad para mover hasta 550.000 barriles por día, con posibilidad de escalar hasta 700.000 barriles diarios. La inversión prevista para esa infraestructura asciende a USD 3.000 millones.
El gas, en cambio, tendrá otro recorrido. El proyecto prevé una producción de aproximadamente 10 millones de metros cúbicos diarios de ese combustible, que se destinarán al abastecimiento del mercado local argentino.
El horizonte temporal central del proyecto es 2032. Para ese año, YPF proyecta que LLL Oil habrá alcanzado su nivel de producción sostenida —lo que en la industria se denomina plateau— de 240.000 barriles diarios de petróleo. En paralelo, se estima que las exportaciones generadas por el proyecto rondarán los USD 6.000 millones anuales.

En materia de empleo, la compañía calcula que durante el desarrollo de la iniciativa se crearán aproximadamente 6.000 puestos de trabajo directos.
Para que un proyecto de estas dimensiones resulte viable, YPF recurrió al RIGI, el régimen de incentivos que el Gobierno nacional habilitó para atraer inversiones de gran escala. La compañía describió ese marco legal como “un catalizador clave” para hacer posible una iniciativa de esta magnitud.
Cabe recordar, que la adhesión al RIGI otorga a los proyectos beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios durante un período extendido, con el objetivo de brindar previsibilidad a inversores que comprometenen capital a largo plazo. En el caso de LLL Oil, esa previsibilidad resulta central dado que el horizonte de inversión se extiende por década y media.
LLL Oil no es la única apuesta de gran escala que tiene YPF en desarrollo. A comienzos de 2026, la petrolera estatal formalizó un acuerdo con la italiana ENI y la árabe XRG para avanzar con Argentina GNL, un proyecto orientado a la producción y exportación de gas natural licuado.
Esa iniciativa contempla la instalación de dos unidades flotantes de licuefacción con una capacidad conjunta de 12 millones de toneladas por año. La inversión total proyectada asciende a USD 30.000 millones: USD 20.000 millones destinados a infraestructura y otros USD 10.000 millones al desarrollo de pozos. La decisión final de inversión está prevista para la segunda mitad de 2026, y las exportaciones comenzarían cuatro años después de esa definición.
En cuanto al empleo, la fase inicial de Argentina GNL generaría cerca de 40.000 puestos de trabajo, con posibilidad de llegar a 50.000 si el consorcio decide ampliar la capacidad instalada hasta los 18 millones de toneladas anuales. El financiamiento del proyecto, por su parte, podría situarse entre USD 15.000 y USD 17.000 millones, de acuerdo con declaraciones del propio Marín.
Con LLL Oil y Argentina GNL en simultáneo, YPF avanza en la construcción de lo que sus propias autoridades describen como un «nuevo perfil exportador para el país», con Vaca Muerta como eje central de esa transformación.
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ECONOMIA
Cuánto cobra un cajero de supermercado en junio 2026 tras el aumento

La llegada del próximo mes traerá novedades de gran relevancia para los bolsillos de uno de los sectores laborales más numerosos del país. Quienes forman parte del ámbito mercantil percibirán una nueva actualización en sus ingresos, producto de la negociación paritaria que fue pautado entre la federación gremial y los representantes de las distintas cámaras empresariales del sector.
Esta modificación en las planillas de haberes impactará de manera directa en los empleados de comercio que cumplen tareas en pequeños negocios, grandes cadenas mayoristas y sucursales de supermercados distribuidas a lo largo y ancho del territorio nacional. Se trata del último tramo de un esquema de recomposición que busca mitigar los efectos del costo de vida sobre el poder adquisitivo de los asalariados.
El ajuste salarial llegará tras la correspondiente homologación de la cartera de Capital Humano, cerrando de este modo la pauta acordada para el segundo trimestre del año en curso. A partir de esto, se activan de forma inmediata los nuevos valores de referencia para el personal que se desempeña frente a las cajas de atención al público, así como también para otras posiciones operativas y administrativas.
Aumento para cajeros en junio de 2026
Dentro de la estructura del Convenio Colectivo de Trabajo 130/75, la categoría de cajeros se subdivide en tres escalafones principales. El monto neto a percibir variará según las responsabilidades asignadas a cada empleado de comercio durante su jornada laboral completa de ocho horas diarias.
Para el sexto mes del año, un trabajador encuadrado como Cajero Categoría A pasará a percibir una remuneración mensual aproximada de $1.232.731. Por su parte, quienes se encuentren posicionados dentro de la Categoría B verán reflejado en sus liquidaciones un básico estimado de $1.238.277. Finalmente, aquellos que se desempeñen bajo las condiciones de la Categoría C alcanzarán una suma que rondará los $1.245.404.
Estos montos definitivos incluyen de forma integrada las sumas no remunerativas que se establecieron durante las mesas de negociación pasadas, las cuales fijaron un aporte de $120.000 para este bloque de meses. No obstante, las cifras mencionadas constituyen la base operativa del sueldo y no contemplan adicionales variables como la antigüedad acumulada, el plus por presentismo o las eventuales horas extras trabajadas. En el caso de quienes realizan tareas en esquemas de media jornada, es decir, de cuatro horas de labor diaria, la liquidación será proporcional, ubicándose en torno a los $616.365 para la escala inicial de esta rama.
Cómo impacta el incremento en las demás categorías
El porcentaje estipulado para junio es del 1,5% de carácter acumulativo, calculándose sobre las escalas salariales del mes previo. Esta suba completa el 5% de incremento que se pautó para el periodo trimestral en vigencia, repartido previamente en un 2% otorgado en abril y otro 1,5% correspondiente a mayo.
La actualización no se limita de forma exclusiva a los cajeros, sino que se distribuye de forma equitativa por todo el escalafón mercantil. Dentro del sector de Maestranza, los haberes oscilarán entre los $1.216.895 para la escala inicial y los $1.231.145 para la más alta. En lo que respecta al personal Administrativo, las cifras de las liquidaciones se moverán desde un piso de $1.228.772 en su categoría inicial hasta un techo de $1.281.833 para los supervisores o encargados del sector.
Finalmente, la rama de los Vendedores también mostrará modificaciones en sus ingresos, partiendo desde los $1.232.731 y llegando a un máximo de $1.281.833 en su escalafón superior. De cara al futuro inmediato, el acuerdo que conduce Armando Cavalieri contempla el uso de una cláusula de revisión técnica para evaluar la evolución general de los precios y determinar la necesidad de reabrir las paritarias.
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ECONOMIA
La actividad económica en 2026 muestra altibajos: proyecciones y factores clave para los próximos meses

Mientras algunos sectores de actividad evidenciaron cierta recuperación en marzo, el contexto general continúa marcado por una evolución dispar y una política económica restrictiva. Distintas consultoras privadas señalan que el crecimiento de este año será moderado y que la mejora dependerá de varios factores que no necesariamente se ajustan al plan del Gobierno.
Según Fundación Capital, “el 2026 empezó con una dinámica muy débil de la economía, en torno al nivel promedio de 2025, con un comportamiento tipo ‘serrucho’ en el mes a mes”.
La consultora LCG destacó los datos positivos que arrojaron la industria y la construcción en marzo, que crecieron 5% y 4,7% interanual, respectivamente, recortando caídas anteriores. Pero advirtió que “el panorama para lo que resta del año no parece ser brillante, especialmente para el sector industrial”.

El escenario de abril luce más complejo: la recaudación tributaria registró una contracción del 3,8% interanual real y ya acumula nueve meses consecutivos en rojo, con reducciones en el IVA (1,2%), Bienes personales (15,3%), Ganancias (3,3%) y aportes y contribuciones a la Seguridad Social (4,3 por ciento).
A la par, los indicadores que anticipan al Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) anotaron mermas: el despacho de cemento se retrajo 12,7% interanual y la producción automotriz, 17,5 por ciento.

La consultora GMA Capital subrayó: “Hoy la apuesta oficial parece pasar por el crédito al sector privado como motor de la recuperación, aunque el sistema financiero opera aún a escala reducida y la morosidad se mantiene al alza”.
Consultado por las alternativas que tiene el Gobierno para apuntalar la actividad, el economista jefe de Econviews, Kevin Sijniensky, consideró: “En el plano fiscal, no creo que haya espacio para hacer mucho, porque este año las cuentas están un poco más ajustadas y no hay demasiado margen ni para bajar más impuestos ni para aumentar el gasto”. Al mismo tiempo, dijo que el equipo económico “no está muy amigado con la idea de una política fiscal expansiva y el gasto en obra pública sigue en mínimos”.
Hoy la apuesta oficial parece pasar por el crédito al sector privado como motor de la recuperación, aunque el sistema financiero opera aún a escala reducida (GMA Capital)
Sijniensky sostuvo que una buena opción sería acelerar las licitaciones de rutas u otras obras públicas para impulsar la construcción, o bien buscar otros mecanismos de financiamiento para el sector.

En el frente monetario, si bien el economista valoró positivamente la baja y estabilidad de las tasas de interés de los últimos meses como un factor para expandir el crédito, “se podría avanzar con la normalización de encajes para que las tasas de préstamos -que continúan en niveles elevados- caigan en relación a las tasas de depósitos”.
Por otra parte, Sijniensky mencionó que un tipo de cambio un poco más alto sería bueno para varios rubros, como la construcción, algunos sectores industriales o las economías regionales.
Un tipo de cambio un poco más alto sería bueno para varios rubros, como la construcción, algunos sectores industriales o las economías regionales (Sijniensky)
Además, el economista aseguró: “Es importante que los salarios reales mejoren. Creo que, a medida que la inflación desacelere en los próximos meses, vamos a empezar a ver cierta recuperación. En 2025, el Gobierno fue reacio a convalidar aumentos por encima del índice de precios, pero quizás este año podría adoptar una postura más flexible para que la reactivación económica sea más rápida”. La gran pregunta, planteó Sijniensky, es si en el Palacio de Hacienda están dispuestos a tolerar un poco más de inflación.
Un informe de Fundación Capital remarcó: “Hacia delante, no se evidencian claros drivers de crecimiento, con la política económica presentando un sesgo contractivo».
Los analistas de la consultora justificaron esa perspectiva, en primer lugar, con los ajustes salariales que quedaron por debajo de la inflación, teniendo en cuenta el techo de 2% mensual a las paritarias. Estas promediaron incrementos del 2,4% en el primer cuatrimestre, frente a un IPC cercano al 3%. Para los próximos meses, los principales gremios cerraron acuerdos similares.
“Con salarios del sector privado registrado que habrían perdido un 3,5% real en lo que va del año, incluso si en adelante evolucionaran más en línea con la inflación, anotarían una contracción del 5% anual”, calcularon.
En materia fiscal, Fundación Capital detalló que con la recaudación tributaria acumulando nueve meses de retrocesos en términos reales, el gasto primario tuvo una caída real de 5% interanual en el primer trimestre.
“De no verificar un repunte de los ingresos, el gasto debería ajustarse entorno a medio punto adicional del PBI, un esfuerzo que resultaría exigente y podría redundar en una actividad económica más modesta. De todos modos, nuestro escenario base contempla una leve mejora de la recaudación”, estimaron en la consultora que fundó Martín Redrado.
En contraste, creen que el esquema monetario es prudente y menos contractivo que el año pasado, con tasas de interés más bajas y menor volatilidad. En efecto, estas podrían permanecer en terreno negativo en términos reales “un tiempo más”, siempre que la liquidación del sector agroexportador se concrete según lo previsto.
En este contexto, “las autoridades apuestan a dinamizar la actividad a través del crédito, aunque el impacto sería limitado por la baja demanda de financiamiento empresarial y la elevada morosidad de los hogares”, enfatizaron desde Fundación Capital.
Asimismo, el Gobierno prevé que el crecimiento se apoyará en las reformas estructurales, el proceso de desregulación y la apertura económica.

No obstante, Fundación Capital explica que estos factores son de largo plazo y con efectos más sectorizados, por lo que, a su criterio, se debería llevar a cabo una “revolución” exportadora, logística, tributaria y federal. En este sentido, recomendaron:
- Hacer la política comercial más pragmática: reducir trabas que encarecen insumos y limitan la competitividad, sin descuidar instrumentos legítimos de defensa comercial (antidumping), especialmente ante el sobrestock en Asia.
- Orientar la política exterior hacia un sesgo más comercial, con embajadas enfocadas en abrir mercados, identificar oportunidades sectoriales, acompañar a empresas exportadoras y atraer inversiones.
- Impulsar la inversión en infraestructura que reduzca costos logísticos y conecte el territorio nacional.
- Avanzar en la eliminación de impuestos distorsivos y reducir los que gravan el trabajo, para mejorar el poder adquisitivo y reactivar el consumo.
- En sectores como energía, minería e infraestructura, buscar maximizar los encadenamientos locales (ingeniería, metalmecánica, servicios especializados, transporte y logística).
Para 2026, Fundación Capital proyecta un crecimiento económico del 2% interanual y concluye que el desafío será compatibilizar expansión y estabilidad mediante incentivos al crédito, fortalecimiento de reservas y una pauta salarial menos rígida. Aun así, persisten diferencias marcadas entre sectores, lo que refuerza la necesidad de una agenda más amplia.
En la consultora Vectorial indicaron que una administración más flexible de la regla fiscal -sin abandonar el objetivo de equilibrio, pero incorporando criterios contracíclicos- podría contribuir a evitar que “el ajuste erosione las propias bases sobre las cuales descansa la sustentabilidad futura de las cuentas públicas”.
Pero “esta alternativa colisiona con el marco conceptual que guía al actual programa económico. La apuesta oficial es que el ajuste fiscal genere confianza, que esa confianza atraiga inversiones y que el sector privado impulse la recuperación. Sin embargo, ese canal aún no logra materializarse con la intensidad necesaria”, puntualizó Vectorial.
En su último informe a clientes, el banco de inversión Morgan Stanley coincide en el diagnóstico, pero augura un panorama más optimista: “La cosecha impulsará el segundo trimestre de 2026, mientras que el crédito y los salarios reales se recuperarán en la segunda mitad de 2026 a medida que la desinflación vuelva a tomar impulso”.
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