POLITICA
Un blindaje de dólares para el operativo reelección

La maquinaria del Gobierno concentra su trabajo en un único propósito: la reelección de Javier Milei. Si se examinan esos movimientos aparece un rasgo llamativo: las principales hipótesis defienden como un fenómeno fuera de discusión que Milei ganará los comicios del año que viene. En el peor de los casos, ese designio sólo podría verse contrariado si el Presidente es derrotado por un candidato que garantice igual o mejor que él la continuidad de la actual orientación económica. El optimismo se manifiesta en varios campos. Pero sobre todo en dos: el programa financiero diseñado por el Ministerio de Economía y la ingeniería diseñada por la Casa Rosada para facilitar que los votos de fuerzas que compiten entre sí a nivel provincial confluyan en la fórmula encabezada por Milei.
Es una ley no escrita que cada vez que se acercan las elecciones nacionales los ahorristas e inversores se lanzan a “formar activos externos”. Es el tecnicismo equivalente a “comprar dólares”. El oficialismo actual se ufana de ser distinto de todos los anteriores, en especial en cuestiones económicas. Aun así, sufrió este comportamiento como los que lo precedieron. O aún de un modo más traumático. Antes de los comicios legislativos de 2025 la presión sobre las reservas del Banco Central fue tan fuerte que llegó a contaminar el mercado de bonos: los tenedores de papeles argentinos comenzaron a temer que faltarían dólares para atender sus acreencias. El Gobierno quedó contra las cuerdas y sólo pudo respirar gracias a un auxilio excepcional de Donald Trump, que desembolsó 20.000 millones de dólares para rescatar a su principal aliado sudamericano.
Con la memoria atrapada en esa experiencia, Luis “Toto” Caputo y su secretario de Finanzas, Federico Furiase, están interesadísimos en demostrar que su gestión está blindada ante el riesgo electoral que plantean las próximas presidenciales. El lunes presentaron el programa financiero oficial para 2026 y 2027. Esa iniciativa es, por sí misma, una novedad. Por primera vez Caputo ofrece una hoja de ruta explícita sobre las necesidades y fuentes del financiamiento oficial. Él siempre ha sido fóbico a ese tipo de ataduras.
Entre todos los datos en los que se sostiene el cálculo del equipo económico, hay dos muy significativos desde el punto de vista político. El primero tiene que ver con la necesidad de hacer frente a los vencimientos previstos para 2027 de bonos emitidos bajo ley local. Representan 4.900 millones de dólares. Una cifra casi equivalente a la que Caputo promete captar emitiendo títulos similares: 5.000 millones de dólares.
Estas previsiones llevan implícita una premisa: desde comienzos de 2027 el mercado en el que se compran y venden esos bonos va a estar tan tranquilo que se podrá resolver ese compromiso sin dificultad. En la suma y resta final, será un rollover. Es decir, prevalecerá la confianza en que la nave se desplazará sin turbulencia alguna.
El cuadro diseñado por Economía presenta otro detalle tranquilizador. Para pagar la deuda en dólares el Tesoro conseguirá que el Banco Central le venda 4.900 millones de dólares. Esta operación supone algo obvio: que el Central dispondrá de esa suma para atender las necesidades financieras de Hacienda. Dicho de otro modo: en el mercado de cambios reinará la serenidad debido a que los ahorristas o inversores no querrán pasarse de pesos a dólares. Para seguir con la jerga de los especialistas: no habrá “creación de activos externos”.
La lectura política en la que se sostiene el programa financiero presentado por las autoridades es coherente con las afirmaciones habituales de Caputo: no hay posibilidad alguna de que el electorado decida un cambio y prefiera un candidato volcado hacia el populismo económico. En otras palabras, el “riesgo kuka” se ha reducido a cero. Por eso los bonos que vencen serán rescatados con papeles similares que todo el mundo aceptará y por eso al Central le sobrarán divisas para prestar al Tesoro en el momento de pagar la deuda. Esa paz financiera sólo es concebible en dos escenarios: uno en el que la candidatura de Milei resulta invulnerable u otro en el que esa candidatura es desafiada por la de otro dirigente que no inspira duda alguna sobre la continuidad del rumbo actual. Es decir: o Milei marcha hacia una victoria contundente en primera vuelta o Milei deberá enfrentar en un balotaje a alguien tan ortodoxo como él.
El porvenir que vaticina el programa financiero de Caputo descarta, como queda claro, que la política tenga otras ideas. Una de ellas es que prospere una propuesta que tenga afinidades conceptuales con Cristina Kirchner. Por ejemplo, que ella auspicie a un dirigente salido de sus filas, al estilo de Eduardo “Wado” De Pedro, Mariano Recalde o el mismo Máximo Kirchner, y que ese ahijado muestre alguna competitividad. Como es sabido, ese abanderado deberá defender dos consignas que el diputado Kirchner ya sacralizó: “Cristina libre” y “renegociación de la deuda externa”. Si, en cambio, el kirchnerismo acuerda con Axel Kicillof, el gobernador deberá aceptar ese credo. Hasta Sergio Massa, si quiere la bendición de San José 1111, no podrá desafiar el imperativo. Cabe la posibilidad de que Kicillof enfrente a su antigua mentora. Aun en ese caso, todavía no está para nada claro que él esté dispuesto a prometer que va a cumplir con los compromisos financieros asumidos sin reestructurar una moneda.
Estas posibilidades, que contienen un potencial de intranquilidad para los mercados, no parecen estar contempladas en el programa de Caputo. Al contrario, da la impresión de que los datos que expuso Economía obedecen a la tesis electoral que ya defendió el ministro a comienzos del mes pasado: “Puede haber un shock externo, una guerra mundial o una invasión extraterrestre, que Kicillof no va a ser presidente nunca en su vida”. Hay que suponer que, si no llega Kicillof, menos lo haría un candidato de La Cámpora. Por lo tanto, ¿hacía falta ofrecer un programa financiero?
El Ministerio de Economía descarta otro peligro, que ya no tiene que ver con la identidad de los rivales sino con la organización del calendario electoral. Una de las grandes novedades que presenta en estos tiempos la vida pública argentina es que la provincia de Buenos Aires comenzó a tomar vida propia. El signo más evidente es que discute su propio cronograma para elegir autoridades, ajeno a del orden nacional. Sucedió el año pasado: los bonaerenses eligieron a sus legisladores el 7 de septiembre. Ganó el peronismo y ese resultado explica, en parte, esa inquietud financiera que pidió una intervención de Trump.
Todavía no está descartado que el año que viene las elecciones de la provincia sean, de nuevo, desdobladas. Es decir, que antes de la elección presidencial se elija al sucesor de Kicillof. ¿Qué impacto tendría en el clima general que esas elecciones las gane alguien del PJ? ¿Cómo asimilarían los inversores una derrota anticipada del oficialismo nacional en el principal distrito del país? El confiado programa financiero de Caputo estaría suponiendo un triunfo del candidato de Milei, lo que a la vez implica imaginar que en territorio bonaerense La Libertad Avanza y Pro irán unidos. En otras palabras: las cuentas de Caputo y Furiase suponen que en 2027 habrá apetito por el peso y apetito por los bonos. Imaginan todo, menos una corrida.
Esa propuesta financiera del Ministerio de Economía parece tener, sin embargo, un detalle de cautela que corrige este panorama. Está cifrado en tres guioncitos que indican falta de datos. Esos tres guioncitos aparecen, dentro del área de fuentes de financiamiento, en la opción NY law, es decir, bonos emitidos bajo ley de Nueva York. Los casilleros no consignan números. Pero eso no es lo que importa. Lo que importa es que aparece esa opción, aunque todavía resulte abstracta. Para sintetizar: es posible que el Gobierno esté pensando en salir al mercado de deuda internacional. ¿Para recaudar qué cantidad de dólares? Guioncitos.
La baja del riesgo país volvería más atractiva esa emisión. Hay expertos que suponen que las calificadoras de riesgo mejorarán el status del país y que ese sería otro empujón hacia el mercado. Aunque desde el martes irrumpió un factor que podría entorpecer esta iniciativa. Ese factor es Trump. La decisión del presidente de los Estados Unidos de, a raíz de nuevos enfrentamientos en el estrecho de Ormuz, desconocer el Memorandum de Entendimiento con Irán y ordenar nuevos ataques sobre bases militares de ese país, vuelve a enrarecer a la economía internacional, sobre todo en los campos energético y financiero.
Para la Argentina y, con especial énfasis, para la administración de Milei, la permanencia de la guerra en Medio Oriente tiene consecuencias importantes. Una es la posibilidad de una suba en la tasa de interés, que encarecería el costo de esos dólares que Economía podría ir a buscar al mercado internacional. En esta instancia hay que considerar otra variable: la del mayor o menor pragmatismo del Presidente. En febrero pasado fue reemplazado el secretario de Finanzas Alejandro Lew a raiz de que Milei se negó a autorizar una emisión de deuda por 5.000 millones de dólares a 10 años a una tasa superior a 9,5%. Los especialistas calculan que hoy la Argentina podría conseguir fondos con una tasa de alrededor del 8,7%. Si la tormenta repuesta por Trump se mantiene y el dinero se vuelve más costoso, ¿el Presidente autorizaría igual esa eventual operación de deuda?
Las decisiones bélicas de Irán tienen otra proyección sobre la Argentina. Al elevar el precio de los combustibles en los Estados Unidos, vuelve más esquivo un triunfo electoral para los republicanos. Un consenso muy extendido entre los estudiosos de la opinión pública en ese país indica que Trump perderá el control de la Cámara de Representantes y no tiene asegurado retener el del Senado. Quiere decir que, con un Trump debilitado, la posibilidad de que el gobierno libertario pueda recibir, in extremis, un auxilio financiero desde el Norte, se vuelven mucho más pequeñas. El que Washington concedió en septiembre de 2025 ya desató una discusión inconveniente para el benefactor de Milei. Este es el rosario de preguntas que los guioncitos de Caputo todavía no responden.
Quiere decir que el programa elaborado por el ministro y su secretario Furiase se sostiene sobre hipótesis políticas de difícil verificación. Para expresarlo en términos muy generales: ellos pretenden conjurar una posible turbulencia derivada de un riesgo electoral inexistente, porque imaginarían que Milei ya tiene la reelección escriturada. Obtener más recursos para blindar un futuro menos previsible depende de que se atenúen o corrijan el comportamiento geopolítico de Trump y las restricciones financieras de Milei.
Una lógica parecida a la de Caputo al mirar las finanzas del año que viene es la que preside el trabajo de Diego Santilli y su reforma electoral. El jefe de Gabinete negocia dos cambios principales en el sistema. La suspensión de las primarias, por lo menos en su simultaneidad y su obligatoriedad, y la habilitación de listas colectoras. Este segundo cambio permitiría que fuerzas que rivalizan con La Libertad Avanza en las provincias puedan alinear sus listas de senadores y diputados nacionales con la candidatura presidencial de Milei.
Existe una ilusión óptica en ese nuevo esquema. Es de suponer que Milei ya tiene los votos, que incluso ya tiene las adhesiones de esos aliados partidarios, y sólo necesita una reglamentación para incorporarlos. Como Caputo, Santilli adopta el resultado deseable, la reelección de Milei, como premisa. Tal vez tenga razón.
Sin embargo, lo contante y sonante en la actualidad es que Santilli sólo está inventando un nuevo instrumento que es un arma de doble filo. Los gobernadores peronistas, radicales o independientes, que prometen al jefe de Gabinete unirse a la marcha triunfal de Milei lo hacen en el caso de que esa marcha triunfal se verifique. Y, sobre todo, porque hoy carecen de candidato, lo que es clave en la dirigencia peronista. Sin embargo, si por las razones que fuere, apareciera un rival competitivo que desafíe el triunfo de Milei, Santilli le estará ofreciendo a ese dirigente una herramienta para ordenar y expandir su propio campo.
Mientras el jefe de Gabinete y el ministro de Economía trabajan para la reelección de Milei, Juan Bautista Mahiques, el ministro de Justicia, va creando, designando un juez tras otro, una estructura al servicio de Comodoro Py, la corporación a la que pertenecen él y su familia. Para construir ese artefacto de largo plazo debe pagar un precio de mediana duración: despejar de pesadillas judiciales las noches del Presidente y de su hermana Karina. La designación de magistrados es la herramienta principal para armar ese objetivo.
Una demostración muy elocuente de este juego aparece en la causa $LIBRA, que podría tener involucrados a los dos hermanos. Para que ese expediente desemboque, como está previsto, en la impunidad, el primer servicio llegó desde donde más se lo esperaba: el fiscal Eduardo Taiano. Aterrado siempre ante cualquier enfrentamiento con el poder, Taiano alegó que carecía de recursos técnicos para investigar la sospechosa operación con esa criptomoneda. La semana pasada, como viene informando Hugo Alconada Mon, se agregó el controvertido juez Mariano Martínez de Giorgi, que eliminó a los que habían sido reconocidos como querellantes, incluso por la Cámara Federal.
El argumento de Martínez de Giorgi fue desopilante. Según él, los querellantes no pueden querellar porque no quedó probado todavía que haya habido fraude. Es obvio que, para que eso quede probado, debería terminar el juicio. Salvo que se adopte la solución de De Giorgi: que los querellantes lo reemplacen a él y prueben que el delito que se investiga se consumó.
Es posible que con apenas una pizca de sinceridad Martínez de Giorgi podría haber reemplazado ese argumento por este otro: no debe haber querellantes que aporten pruebas o exijan medidas porque mi esposa, Ana María Juan, acaba de ser designada jueza federal de Hurlingham por el Presidente, que es a quien yo debería investigar. Es una broma, claro. Pero hay algo cierto: Milei designó a la esposa de un juez que tiene entre manos una causa que no lo deja dormir.
El otro aporte de Mahiques a la tranquilidad de los Milei es el armado de la Cámara Federal. Es decir, del tribunal que debe revisar todos los pronunciamientos de primera instancia en los casos de corrupción. Allí el ministro piensa enviar al Senado el pliego de su amigo Pablo Yadarola, quien, como él y como su padre, Carlos Mahiques, compartieron la malhadada excursión a Lago Escondido. Yadaraola obtuvo, por el examen y los antecedentes, el lugar Nº 16 en el concurso 461 del Consejo de la Magistratura. Pero gracias a la entrevista posterior subió 11 posiciones y terminó integrando la primera terna.
El juez penal económico Yadarola ganó celebridad en los últimos tiempos por sus dificultades para detectar quien dio la orden para que Laura Belén Arrieta, quien llegó en el avión del empresario Leonardo Scatturice, pasara más de 10 valijas sin control de la Aduana en el aeroparque metropolitano. El juez alega, como Taiano, limitaciones técnicas. No se le ocurrió convocar a la agente que recibió la orden y preguntarle quién se la impartió. Tal vez escuche lo que se repite hoy en voz baja en la Aduana: que hubo un llamado que se originó en el entonces director José Velis, que se transmitió al entonces director de Comprobación Documental Marcelo Lista, encargado de que se cumpla la excepción. Lista habría sido ascendido el viernes pasado. Habladurías. Ojalá Yadarola no las verifique antes de que lo conviertan en camarista y pierda el cargo. Otra broma.
A pesar de esas sospechosas alteraciones, en Tribunales hay una llamativa coincidencia: más nefasta que la llegada de Yadarola a la Cámara Federal sería la de su competidor Fernando Poviña, entre otras razones, por intereses que hunden sus raíces en la AFA, dada su condición de directivo del Atlético Tucumán. La AFA es el universo social de los Mahiques. Basta recordar que su padre celebró su cumpleaños en la mansión de dos jubilados de Villa Rosa en la que solía descender el helicóptero de Pablo Toviggino.
Otro camarista sería Pablo Bertuzzi, quien concursó por el cargo que hoy ocupa porque llegó allí por un traslado. Bertuzzi quedó en el puesto Nº 21. Gracias a la entrevista lo promovieron hasta el lugar Nº 7. Es posible que Milei envíe su pliego al Senado. Aunque en la Justicia afirman que demorará. Antes se espera que Bertuzzi convalide como camarista la decisión de Martínez de Giorgi de eliminar a los querellantes de la causa $LIBRA. Es decir: el presidente también tiene en sus manos el destino de unos de los magistrados que decide sobre el caso en el podría estar involucrado.
Bertuzzi aceptó competir por su cargo actual. No adoptó la posición de su colega Leopoldo Bruglia, quien denunció una discriminación ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos: a él lo desplazan de su cargo actual porque llegó por un traslado, dentro del mismo fuero federal. Pero el padre del ministro, Carlos, también llegó desde otro cargo y, en su caso, desde otro fuero. Sin embargo, no sólo no se lo desplaza sino que se lo propuso para continuar en el cargo de camarista de Casación después de haber cumplido 75 años. La Comisión envió el caso al Ministerio de Justicia para que responda la acusación de Bruglia. Mahiques debe explicar por qué su padre tuvo un privilegio.
Ayer papá Mahiques hizo alarde de su buen francés. Explicó que renunciaría a su “soberanía lingüística” en homenaje a los magistrados franceses que lo escuchaban. Participaba de un encuentro profesional de jueces franceses y argentinos. Como Mahiques intervino vía Zoom, agigantó la leyenda tribunalicia de que está asistiendo a los partidos del Mundial de Fútbol. Hazte fama.
Más allá de esas minucias, el de Mahiques fue un gesto muy oportuno. La relación con Francia acaba de tener un entredicho originado en Mendoza, cuando la vicegobernadora Hebe Casado describió a la selección de ese país como un “equipo africano”. En la embajada francesa ante la Argentina la declararon persona non grata.
Carlos Pagni,Conforme a
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Un mundo con final abierto

El tema principal de la Argentina es la incertidumbre global. Es la preocupación de todos los países. No solamente de los estados, sino también de los que tienen que tomar decisiones económicas. Empresariales y, sobre todo, financieras. Es lo que más importa a los consumidores porque está pegando sobre una materia que impregna a toda la economía: la energía, más que nada en los precios de los combustibles, que empuja a la inflación.
Esa incertidumbre se debe a varios fenómenos bastante extraños. Uno muy inusual: hay dos guerras simultáneas, algo que no es fácil de ver en la historia, con elementos que están entrelazados y con actores que están en ambos conflictos, como Estados Unidos.
El primer tema que afecta mucho a los combustibles es la guerra de los Estados Unidos e Israel contra Irán. Es la última derivada de un ataque terrorista, el de Hamas, que lamentablemente pocos recuerdan. Es el punto inicial en la línea de acontecimientos que se sucedieron desde aquel momento hasta ahora.
Esta guerra no tiene fin. Donald Trump no le encuentra una salida. Tenemos noticias de que los iraníes proponen una tregua que signifique liberar el estrecho de Ormuz, cuyo bloqueo es la forma que tiene EE.UU. de asfixiar a Irán en sus exportaciones de petróleo. Plantean terminar con ese conflicto, pero desde los Estados Unidos exigen un desmantelamiento del plan nuclear, que en Teherán se niegan a conceder.
Este conflicto está impactando en el precio de los combustibles, particularmente en Estados Unidos, en vísperas de las elecciones de medio término. Si vemos el recorrido de los precios de la gasolina, antes de que empiece la guerra el galón estaba a US$2,90, y hoy está a US$4,30. Esto es determinante para la orientación del voto; por eso se supone que muy probablemente Trump pierda, al menos, la Cámara de Representantes.
Otra guerra es la que se desató a raíz de la invasión de Rusia a Ucrania. Está ligada a la anterior porque hay un nexo histórico entre Rusia e Irán. Este conflicto también sigue abierto: Trump, que venía a cerrar todas las guerras, no solo no pudo cerrar ninguna, sino que abrió o estimuló otras.
En algún momento, Trump fue el respaldo de Volodimir Zelensky, presidente de Ucrania. Pero ahora se aproximó a Putin, justamente para poder moderar la disparada de precios de los combustibles, que está provocada por la otra guerra. Trump levantó sanciones contra Rusia para que pueda exportar alrededor de 300.000 toneladas de diesel. Sanciones que él había sostenido.
Hay quienes dicen que no hay una alianza, sino un sometimiento de Trump a Putin. Y algunos interpretan que se trata de una cuestión psicológica y personal. Que habría una especie de veneración, admiración o envidia del presidente de Estados Unidos, que es muy personalista en el manejo del poder, respecto de Putin, que manda en serio. Que lidera una autocracia.
Según informó The Wall Street Journal, el 18 y 19 de noviembre podría haber una cumbre entre Trump, Putin y un actor muy importante de la escena que se mantiene silencioso: Xi Jinping, aunque todavía no confirmó su presencia. Es una conferencia importante porque no está Europa, ni Ucrania. Aunque quieren hablar de Ucrania y de Europa.
Europa es la otra zona dramática hoy en este mundo sacudido. Están afectados Francia, Italia y Albania, por protestas relacionadas a ajustes fiscales y al recorte del poder adquisitivo. Es la aparición de una nueva figura, la misma que en EE.UU. determinó la derrota de Biden: los nuevos pobres. Se trata de gente que está conforme porque la inflación se desaceleró pero no tiene el poder adquisitivo de antes. Los precios están quietos pero el salario no alcanza y descubren lo que descubrió hace años el maestro Juan Carlos Torre: los programas de estabilización dejan un sabor amargo porque se detiene la inflación y, en consecuencia, aparece la verdadera situación de cada individuo en la escala social. Y todos van descubriendo, principalmente la clase media, que quedaron en una situación inferior a la que estaban cuando se desató la crisis.
El problema del salario que no alcanza está afectando a todas las sociedades occidentales y produce protestas, que, en algún momento, están estimuladas por Putin. Hay una intervención permanente de Rusia a través de influencers en redes sociales para producir una radicalización, sobre todo en Europa, el continente desde el cual Rusia es observada con mayor preocupación.
Europa está atenazada porque no solamente está siendo hostigada por Putin, sino también por Trump, cuya política es recuperar el poder económico que EE.UU. cedió a lo largo de décadas, principalmente en el campo comercial. Washington, para liderar el mundo, admitió tener déficit comercial frente al resto de los países. Estados Unidos, con Trump, quiere recuperar ese poder y, por eso, le pide a Europa que financie lo más caro: la defensa. No van a ser más sus custodios.
Estados Unidos se dedicó durante muchos años a financiar la defensa europea, beneficiando a empresas americanas que vendían la tecnología que se utilizaba. Esto implica una discusión en cada país respecto a aumentar el presupuesto de defensa y, en consecuencia, cómo incrementar los impuestos. Lo que genera mayor malestar. Se trata del derrumbe de algo que se conoció durante toda la posguerra como el “Estado de Bienestar”.
En los últimos 50 años, los europeos vivieron como nadie había vivido en toda la historia. Este bienestar está en crisis en Europa y genera movimientos de insatisfacción, en muchos casos muy violentos. Algunos pueden estar siendo estimulados por los rusos.
Zelensky fue a pedir auxilio a los europeos explicando que, si no lo protegían, Putin iba a ir por ellos. Los europeos están en una situación muy incómoda, tironeados por las distintas fuerzas.
Todo este panorama de incertidumbre encarna en gente con mucha preocupación, que son los actores del sistema financiero. Hace unos días, el titular de un fondo de inversión que está enfocado en la compra y venta de bonos soberanos me decía que es una situación desesperante porque están perdiendo plata todos los meses, pero, a su vez, todos están esperando una gran ganancia para cuando se anuncie el fin de alguna de estas guerras, sobre todo la de Medio Oriente. Como la paz se insinúa todo el tiempo, nadie quiere desprenderse de esos títulos que un día pueden multiplicar su valor. Mientras tanto, pierden la plata.
Frente a este escenario, apareció la voz de quien probablemente sea la persona más importante del sistema financiero internacional: Jamie Dimon, presidente de JP Morgan, el banco más importante del mundo. Advirtió, desde Wall Street, que puede haber una crisis financiera internacional seria porque, por la defensa, los países se van endeudando; las empresas, a su vez, se van endeudando para poder mejorar su perfil en inversiones tecnológicas de inteligencia artificial. El crédito se va volviendo cada vez más caro. Y a esto hay que agregarle la inflación, derivada del aumento de combustibles. Así, Dimon pidió a los actores políticos que terminen con esta dinámica belicosa.
Estos vientos que sacuden al mundo e inyectan en la vida política montos muy difíciles de procesar de incertidumbre afectan también a la Argentina y al programa de Milei, principalmente a través del plan contra la inflación. El último índice mayorista, de septiembre, arrojó un número preocupante: 3,2%. El 15% de ese aumento se explica por el aumento de las naftas y el gas, en una economía que se sustenta en una matriz gasífera. Esto afecta a la principal oferta política del Gobierno, que es bajar la inflación.
No se logra bajar la inflación, que hace ya más de un año que viene siendo la misma, para inquietud del Presidente y del equipo económico. Milei y Caputo podrían contestar que es un problema de todos los países, lo que es cierto, pero, si uno mira cuánto aumentó en América Latina, la Argentina encabeza la lista.
Aumenta también la otra gran variable: el riesgo país. Milei tuvo un discurso importante este lunes en Neuquén, en una convención sobre petróleo, y se ufanó, con derecho, de cómo aumentan los ingresos en la Argentina por las exportaciones. Es verdad, esto no empezó con Milei, sino que en el gobierno anterior, pero está beneficiando a la Argentina en su conjunto y, también, al gobierno de Milei, con un superávit de comercio en materia energética muy importante. Un experto como Daniel Gerold lo adelantó muy temprano, durante la gestión de Alberto Fernández.
Aún así, el mercado financiero no le cree a un gobierno al que le ingresan más dólares que antes y va a tener un superávit de comercio muy importante. Sospecha que tiene problemas para pagar la deuda del año que viene y el riesgo país se vuelve a disparar. Uno puede pensar que eso sucede en todos lados y es cierto, pero no pasa de la misma manera. Desde el 9 de octubre hasta hoy, la Argentina tuvo un aumento del riesgo país de 56 puntos básicos. Pasó de 592 a 648.
En cambio, en México, el incremento fue de 11 puntos y, en Brasil, de 9, en medio de la incertidumbre por el resultado electoral. Mientras la Argentina está en 648, nuestro país vecino, el Brasil de Lula, está en 167. Por su parte, Colombia subió tres y quedó en 220 y Chile, que siempre es la niña bonita, aumentó dos, y llegó a 96.
La Argentina sigue con un problema de desconfianza del mercado financiero. Es una limitación curiosa porque este es un programa pensado por financistas para Wall Street. Los cerebros de este programa vienen del mundo de las finanzas, empezando por Luis Caputo.
El mercado sigue desconfiando, frente a un país que va camino a las elecciones. El Gobierno lo define como el “riesgo kuka”, el miedo a Axel Kicillof, que como candidato está muy visible. Caputo lo llamó “el anticristo”. ¿Es eso o son deficiencias del propio programa económico, que estabiliza la economía con algunas palancas riesgosas, como el atraso cambiario?
El Presidente habló de esta situación económica y de los dos problemas. Le habló a los que miran que el riesgo país volvió a superar la barrera de los 640 puntos y dijo que tiene resuelto el asunto de la deuda. También se dirigió a los que temen por el deterioro del salario y la inflación.
Una encuesta de Casa Tres, de Mora Jozami, muestra las preocupaciones de los argentinos: economía en general, 22%; bajos salarios, 15%; desempleo, 15%. Cuando el problema económico es el principal, aparece como un problema derivado la percepción de corrupción. Como si hubiera una especie de pacto mafioso entre la sociedad y los gobiernos. No es un problema solo del gobierno de Milei. Algo así como si los argentinos dijeran: “Si me das prestaciones agradables y hay corrupción, miro para otro lado. Si me falta plata en el bolsillo, creo que es la que te estás llevando vos a través de Manuel Adorni, de la causa $Libra, de la Andis o de Facundo Leal, al que encontraron con dos millones y medio de dólares en la casa, además de drogas”. Ahora sabemos que Leal hacía gestiones, como contó Hugo Alconada Mon en , para que los Milei pudieran deshacerse de las acusaciones por el tema de $Libra.
Todos esos casos de corrupción aparecen en primer plano cuando hay malestar en el bolsillo. La encuesta de Casa Tres dice que sí. Las estadísticas del Indec o del Anses dicen que lo hay. Milei dice que no:
“Dos tercios de los argentinos no llegan a fin de mes, no llegan al día 20. ¿Podemos pensar lo que significa? Si se quedan sin plata verdaderamente el día 20, ¿me pueden decir cómo hacen para vivir diez días sin comer y sin beber? ¿Se dan cuenta de que la frase suena linda, pero es una pelotudez del tamaño de una casa? No nos dejemos psicopatear por los hijos de puta que hicieron mierda al país. Nos llevaban a Cuba con escala en Venezuela”.
Esta es la interpretación del Presidente respecto de ese dato que surge en las encuestas, seguramente puesto en la cabeza de la gente, como él plantea, por un genio maligno populista que logra montar una patraña en el cerebro de muchos que dicen que no llegan a fin de mes. Este es un debate abierto que seguramente dominará la campaña electoral.
En este panorama de conflictos de dimensión global que repercuten sobre la economía local y dañan los principales éxitos del Gobierno, la Argentina agrega sus propios enfrentamientos internacionales.
Se le pone combustible a ese conflicto eterno con el Reino Unido por las Islas Malvinas. La causa Malvinas pasó a primer plano y ahora se está debatiendo una ley que se tratará prointoi en el Congreso. Con esa iniciativa, el Gobierno complica a los peronistas, que que no pueden permitir que Milei se envuelva en la bandera de Malvinas con más emoción que ellos.
La iniciativa tiene dimensiones complicadas. Propone, como dice el propio texto, castigar a quienes explotan el petróleo argentino en las aguas de Malvinas, usurpadas por el Reino Unido, y a todos aquellos que provean o faciliten la actividad de quienes operan esos yacimientos. El yacimiento lo operan una empresa británica y una israelí.
¿Quiénes colaboran con esa explotación? Habrá que ver quiénes son los traders que van a comerciar ese petróleo, que se calcula que empezará a explotarse el año que viene. No hay tantos traders en el mundo: son cuatro o cinco. ¿Alguno opera en Vaca Muerta? ¿Se lo va a sancionar por eso? Probablemente sí. Por eso hay empresas de servicios petroleros, como Halliburton o Schlumberger, que ya dijeron que no quieren saber nada con Malvinas e indicaron que prefieren invertir en Vaca Muerta.
Es una nueva Argentina la que aplica esta sanción a quienes explotan recursos usurpados en aguas jurisdiccionales argentinas alrededor de Malvinas. Es un país que tiene la palanca de Vaca Muerta para presionar y castigar al sector petrolero.
Es una incógnita cuáles son los bancos que financian esa explotación. Otra incógnita: no sabemos cuáles son pero sí sabemos que son los que financian a Navitas, la empresa israelí que tiene una operación muy importante en el Golfo de México. ¿Será algún banco importante? ¿Hay otras empresas importantes que puedan prestar servicios indirectos o facilitar esa explotación? ¿Compañías de seguros? Esto está llamando la atención de gobiernos extranjeros, sobre todo del de Estados Unidos.
Hubo una llamada extraña del secretario de Estado de Trump, Marco Rubio, no al canciller argentino, Pablo Quirno, sino al Presidente, cuando acababa de llegar de Washington. Hay quienes creen que se habló de la amenaza que significa este artículo de la ley, eventualmente contra empresas americanas. Clarín lo publicó el domingo en la tapa.
Lo que sí podemos afirmar es que funcionarios importantes de la Argentina recibieron noticias, a través de la Embajada de Estados Unidos, sobre esta preocupación del gobierno de ese país. Es una ley que empieza a inquietar al mundo de los negocios. ¿Empieza a inquietar a Toto Caputo? Es muy posible. El ministro de Economía es como hermano del canciller, por lo que ahí hay un núcleo que puede estar inquieto frente a una ley que sale políticamente, aunque no técnicamente, de la cabeza de Santiago Caputo, el “Mago del Kremlin”.
Hay una preocupación adicional importantísima: esta ley, que es como una ley de embargo contra el Reino Unido por la usurpación de Malvinas, no funciona como suelen hacerlo este tipo de leyes de embargo. Esas normas ponen su ejecución en manos del Presidente, del Poder Ejecutivo. Esta ley lo delega en el Poder Judicial.
Cualquier ciudadano o grupo de ciudadanos puede ir a la Justicia Federal de Tierra del Fuego, provincia de la que forman parte las Malvinas, o a Comodoro Py, y sensibilizar a los jueces respecto de lo que sería una asistencia, no sabemos cuán directa o indirecta, de una empresa a las explotaciones petroleras usurpadoras en Malvinas.
Llevar a la Justicia a empresas que tengan alguna vinculación con compañías que explotan recursos usurpados queda en manos de la sociedad y de la Justicia, sin intervención política. Esto también inquieta, porque puede haber una especie de hiperactivismo judicial. Si uno mira la calidad ética de la mayoría de los jueces de Comodoro Py y de algunos fiscales, puede ser razonable la inquietud.
Todo esto se proyecta a otra dimensión conflictiva que el canciller Quirno está tratando de moderar con mucha prudencia: un conflicto con Chile. Entre el 10 y el 14 de noviembre está previsto que el Danstar, un buque de una empresa logística chilena, viaje desde Valparaíso a Malvinas.
La discusión es qué llevará. Los chilenos dicen que transportará mercadería común para que la consuman los isleños, como siempre. Desde la Argentina hay quienes plantearon la incógnita respecto a si puede ser que lleve insumos para la explotación petrolera.
Los chilenos responden que la Argentina no tiene derecho alguno a inspeccionar el barco. La Argentina firmó un tratado con Chile en 1984 que, en su artículo décimo, permite el libre tránsito de los barcos no solo por el estrecho de Magallanes, que es jurisdicción chilena, sino también por el mar territorial argentino inmediatamente posterior a la salida del estrecho, que es un mar territorial argentino. La discusión llevó a la Cámara de Diputados de Chile a establecer siete resoluciones preventivas frente a lo que puede hacer la Argentina.
Al mismo tiempo, se activa en la Argentina una especie de tensión, sobre todo parlamentaria, respecto de Chile. Esta lógica tiene que ver con el peronismo, que en determinados temas se vuelve procíclico respecto del Gobierno.
Desde la oposición se puede hacer daño a un gobierno obstruyendo sus iniciativas o exagerando sus impulsos: “¿Te gusta ir para allá? Te acelero, y de esa manera te genero el conflicto”. Sería la consigna de Juan Grabois, que, hablando del Presidente, dice: “A loco, loco y medio”. Es una estrategia de oposición por aceleración.
Dicho sea de paso, el ministro de Vivienda y Urbanismo de Chile, Iván Poduje, trató de loco a Milei. Nadie contestó desde el Gobierno argentino y al ministro le llamaron la atención en Chile.
La oposición se puede volver proactiva, porque aparece un diputado importante de la bancada peronista, Guillermo Michel, extitular de la Aduana durante el gobierno de Alberto Fernández y Sergio Massa, muy complicado por las sospechas alrededor de las importaciones. Michel, muy sagaz y bastante audaz, dice que no hay que conformarse con una inspección a un barco. Propone remover determinados regímenes de garantías para las inversiones chilenas, dejar de lado la doble imposición de impuestos, y cancelar tratados de inversiones.
Empieza a haber un espíritu antichileno que muchos creen que en Michel puede estar inspirado no tanto por el Partido Justicialista sino por ciertas vinculaciones que tendría con la Armada. En las Fuerzas Armadas argentinas siempre hay una rivalidad con Chile. Todo esto se ve radicalizado por el discurso oficial.
Santiago Caputo dio un paso interesantísimo e inquietante, respaldado por Milei a través de las redes sociales. En los papeles, Caputo es un asesor de imagen, un estratega de campaña. En la realidad, maneja más de medio gobierno. Desde esa condición, hizo este razonamiento: el Reino Unido es una nación donde ganan espacio quienes profesan la fe islámica, los musulmanes.
En el entorno de tuiteros que rodea a Caputo se ha llegado a una conclusión, muy polémica, de que no hay un fundamentalismo que lleva a algunos musulmanes a radicalizarse y convertirse en terroristas sino que la religión islámica es intrínsecamente violenta. Según ese razonamiento, el Reino Unido está siendo ganado por esa religión y, por lo tanto, en Malvinas hay la usurpación de un Estado islámico.
Caputo se pregunta si Occidente va a permitir que una zona estratégica como el Atlántico Sur esté tomada por el Estado islámico. Entonces se da un paso inquietante: se reivindican las Malvinas no en nombre de los derechos argentinos, jurídicos e históricos, sino de una guerra de religión. ¿Sabrá Milei a donde estamos llegando?
Esta radicalización también se da en el texto de la ley porque, por inspiración de Santiago Caputo, el discurso del Gobierno es que estamos ante un problema de seguridad nacional por Malvinas. El tema no estaba en su agenda hasta fines de agosto y fue Trump quien lo impuso en su conflicto con Gran Bretaña.
Ahora sabemos que estamos casi en guerra. Por eso, la ley incluye un capítulo de seguridad nacional que ya no tiene nada que ver con Malvinas y que amenaza con penalizar lo que esa ley llama campañas de desinformación o la intervención extranjera en las campañas políticas. Si una fundación alemana, como ha sido tan común en la política argentina, financia a un candidato, ¿eso merecerá la intervención de un juez de Comodoro Py?
Lo interesante no es solamente cómo se radicaliza, en términos autoritarios, el pensamiento del Gobierno o, por lo menos, de su principal asesor. También están generando un instrumento que seguirá vigente cuando venga otro gobierno, al que probablemente el propio Santiago Caputo califique de soviético, si el presidente es Kicillof.
Es decir, estamos viendo que, con la excusa de Malvinas, se van corriendo las fronteras de otros instrumentos jurídicos muy inquietantes, con una tendencia autoritaria.
Veremos qué sucede en la Cámara de Diputados con este debate. Probablemente a muchos peronistas y kirchneristas se les haga agua la boca con estos impulsos estatistas de un gobierno anarcocapitalista que pretende controlar a la prensa con la excusa de una Doctrina de la Seguridad Nacional.
Todo esto, sobre todo en su dimensión antiislámica, tiene una motivación interna: la gran animadversión de Santiago Caputo hacia los Menem. En particular, su feroz interna con Sharif Menem, el sobrino de “Lule” Menem que trabaja en la Cámara de Diputados al lado de Martín Menem y con quien los amigos de Caputo ya tuvieron una polémica por cuestiones relativas a la discriminación de los musulmanes.
El tema Malvinas, la cuestión de los salarios, los morosos y los problemas de la ley que recorta los recursos para discapacitados empiezan a movilizar al PJ. Por lo tanto, también se ven gobernadores más exigentes con el Poder Ejecutivo, más remisos a aprobar determinadas leyes. Por ejemplo, a dar de baja la ley electoral que regula las primarias, las PASO.
Para otras leyes piden plata y, como dice Milei, “Plata no hay”. Es el discurso de “Toto” Caputo, que deja muy incómodo a Diego Santilli. Es un PJ que se moviliza y se pone más agresivo, ¿pero es un PJ renovado? Esa es la duda. Hoy hay dos candidatos firmes en el Partido Justicialista, frente al inquietante silencio de Cristina Kirchner: Axel Kicillof y Sergio Massa.
Aquel proyecto renovador que había estado en la cabeza de muchos dirigentes, que vieron que había que dar un salto hacia adelante después de la fatídica experiencia de Alberto Fernández, parece estar en un momento agónico.
Más allá de Trump, de Putin, del aumento de los combustibles, de la suba del riesgo país, de los problemas con la inflación o de la discusión sobre si el salario alcanza, esa dificultad del peronismo para renovarse es el gran activo de Javier Milei, es el gran trofeo, paradójico, que puede llevar a la elección.
Neuquén,Carlos Pagni,Donald Trump,Javier Milei,,Conforme a
POLITICA
El Gobierno autorizó una licitación por más de $7600 millones para construir galpones y otras obras en la Base Naval de Ushuaia

El Gobierno nacional autorizó una licitación pública por $7.638 millones para construir galpones modulares y realizar obras complementarias en la Base Naval Integrada de Ushuaia, en Tierra del Fuego. La medida fue oficializada este martes en el Boletín Oficial, mediante la Resolución 733/2026 del Ministerio de Defensa, y establece un plazo de ejecución de 548 días corridos.
La decisión lleva la firma del ministro de Defensa, Carlos Alberto Presti, y contempla una contratación bajo el sistema de ajuste alzado, con un presupuesto oficial de $7.638.061.962.
Qué obras se realizarán en la Base Naval Integrada de Ushuaia
La resolución autoriza el llamado a la Licitación Pública Nacional N° 38-0502-LPU26 para la ejecución del proyecto denominado “Construcción de galpones modulares y obras complementarias – Base Naval Integrada Ushuaia”.
La iniciativa forma parte de un proyecto de inversión pública más amplio, identificado con el número BAPIN 100.426, destinado a la construcción de un muelle, infraestructura conexa y adquisición de maquinaria y equipamiento en el sector oriental de la península de Ushuaia.
El Ministerio de Defensa también aprobó los pliegos de condiciones particulares, las especificaciones técnicas y los planos que regirán la contratación.
Cómo se financiará la obra y qué organismo controlará los trabajos
La resolución establece que los gastos se imputarán al presupuesto del Ministerio de Defensa, específicamente a la partida correspondiente al Estado Mayor General de la Armada.
Según consta en el expediente, la Armada dispone de crédito presupuestario para el ejercicio 2026 y el proyecto contempla compromisos de inversión plurianuales para 2027, 2028 y 2029.
Además, el procedimiento se realizará a través del sistema electrónico CONTRAT.AR, donde se deberá establecer la fecha de apertura de ofertas.
La Dirección General del Material de la Armada tendrá a su cargo la dirección de la obra, mientras que la Jefatura de Infraestructura de la fuerza será responsable de la inspección técnica.
Por otra parte, el Ministerio delegó en el jefe del Estado Mayor General de la Armada la firma del contrato, la emisión de circulares aclaratorias y la aplicación de eventuales sanciones contractuales.
POLITICA
Javier Milei y sus medidas, en vivo: el mandatario se refirió al crecimiento energético y habló de una “revancha histórica”

El presidente Javier Milei destacó el crecimiento de las exportaciones de petróleo y gas y atribuyó el desempeño del sector a las desregulaciones impulsadas por su administración. Durante su participación en la Expo Argentina Oil & Gas (AOG) Patagonia 2026, en Neuquén, el mandatario aseguró que la Argentina alcanzó un récord de ventas al exterior y defendió el cambio de las reglas económicas para incentivar las inversiones. También cuestionó la política energética de las gestiones anteriores y lanzó críticas contra el kirchnerismo.
“Durante una década, Vaca Muerta funcionó a media máquina, con precios pisados, cepos y miedo a invertir. Cuando cambiamos las reglas, en menos de tres años, comenzamos a exportar como nunca”, afirmó. Luego, destacó el récord mensual de exportaciones energéticas y aseguró que superaron los US$10.000 millones. “Qué tipo de cambio atrasado loco que tenemos, ¿no?”, ironizó.
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