DEPORTE
Vive un pueblo de 300 habitantes y un gesto de Lionel Messi la convirtió en la pintora de la selección argentina: “Me cambió la vida”

La artista le obsequió unas pinturas a los tres jugadores de la Selección
Vive en un pueblo de 300 habitantes en el que solo hay una escuela primaria y debe desplazarse a 25 kilómetros para realizar compras en un supermercado o a 100 kilómetros si necesita comprar su material de trabajo. “La paz del pueblo, ¿viste? Para pintar, está bueno». Esa mujer de 57 años atiende la llamada de Infobae para contar su vida de película, que la ha llevado a ser una cita obligada para los campeones del mundo en Qatar y se ganó ser la pintora de la selección argentina.
Nacida en 1969, Claudia Pérez transitó un largo proceso hasta llegar a compartir momentos inolvidables con Rodrigo De Paul, Julián Álvarez, Enzo Fernández, Dibu Martínez, y el más especial: Lionel Messi, entre otros. La oriunda de Avellaneda, localidad cordobesa del departamento de Ischilín, tuvo al arte como su primera pasión. Su trabajo como dibujante callejera la llevó a mostrar su talento en un programa de televisión provincial con grandes intérpretes de talla internacional, como Chayanne y Enrique Iglesias. Sin embargo, su casamiento la llevó a alejarse de su oficio y, tras ocho años de matrimonio, dejó la ciudad de Salsipuedes y volvió con sus hijos a donde todo había empezado. “Regresé con más ganas de pintar que nunca cuando quedé libre”, le confiesa a este medio en una charla que se prolongó por más de una hora.
Su pasión por los caballos, en especial por los árabes, que son más ligeros y pequeños que otras razas, la llevaron a ponerse en contacto con una persona de Baréin a través de Facebook. Nada la detuvo, ni siquiera no tener presupuesto para comprar materiales de pintura: lo empezó haciendo con los dedos. Y ese particular detalle brindado en diferentes notas televisivas llamó la atención de la familia Messi: se pusieron en contacto para pedirle una pintura con la icónica imagen de Leo arrodillado después de ganar la Copa América 2021 para ser colgada en la Fundación del jugador de 39 años: “Ese cuadro me cambió la vida”. También le obsequió uno de él junto a su perro, Hulk. A partir de ese encuentro con el mejor jugador del mundo, la invitaron a un festival de arte en Qatar, que se realizaba en septiembre de 2022: llegó con 200 dólares y se quedó hasta después del Mundial.
La rendija se había abierto, y no iba a cerrarse nunca más. Un lienzo de Diego Maradona la puso en contacto con De Paul, y los pedidos no hicieron otra cosa que sumarse. “El año próximo lo tengo cubierto”, manifestó Claudia en medio de uno de sus parates diarios, mientras dedica de 6 a 10 horas para terminar una obra en la que estará Lisandro Martínez junto a su familia. Sus pinceles tienen pendientes retratar a Cristian Cuti Romero y Alexis Mac Allister, mientras que ya pintaron los rostros de varios integrantes de la Scaloneta. Sin ir más lejos, durante la última fecha FIFA, marcada por la despedida de Lionel Messi, les entregó dos cuadros a Lisandro Martínez y Julián Álvarez, uno a cada uno. Su ánimo entusiasta la llevó a preguntarle a Licha si había alguna forma de comprar entradas para el partido con Benín, que fue el último de Leo con la Albiceleste. El defensor del Manchester United le obsequió el ticket para que sea parte de un momento soñado en el estadio Monumental.
Su éxito rotundo como artista le permitió tomar una decisión crucial en su vida: operarse de la columna después de la Copa del Mundo de 2022: “Si todo salía bien de la operación, había hecho la promesa de regalarle un cuadro por separado a los campeones y aquí estoy cumpliéndola”. Aunque todavía lucha con sus dolores, Claudia Pérez siempre piensa en las batallas con las que debió lidiar Lionel para saber que siempre hay luz al final del camino: “Es mi ejemplo cuando la vida se me pone cuesta arriba. Ahí arranco de nuevo con los pinceles. Es mi pasión y mi vida”.
– ¿Cómo es tu vida ahí en el pueblo?
– No tengo tantos recuerdos de mi infancia, pero dibujé desde siempre. Es mi pasión. En la época de secundaria ya hacía retratos a lápiz, fueron los primeros. Después, ya más grande, dibujaba retratos callejeros en Córdoba capital, cuando tenía unos 24 años. Después de varios años de pintar retrato callejero, lo dejé, tuve mi vida de casada, hijos y demás. Fue una escuela de aprendizaje durante todo ese tiempo que no funcionó, pero me sirvió y me hizo lo que soy hoy. Hace 18 años me divorcié, volví de Salsipuedes a mi pueblo con mis hijos y arranqué desde cero, literal. Esa es la mejor parte de la historia porque ahí me animo a pintar al óleo. En el primer cuadro pinté a un caballo árabe y lo hice con los dedos porque no tenía para comprar pinceles. Algunos detalles los hacía con la uña. Tenemos tanto ese mandato de que no vas a vivir del arte y demás, bueno, yo pasé por todo eso de decir: “No me voy a rendir, no me voy a rendir”.
– ¿Por qué seguiste?
– Era mi inspiración y veía que le gustaba al resto. Cuando pintaba retratos callejeros iba a un programa de Córdoba que se llamaba Telemanías, que era un clásico acá. Y en esa época traían a Chayanne, a Enrique Iglesias… Todos los artistas pasaban por ese programa y yo ahí les hacía los retratos a lápiz a ellos. Entonces, yo ya sabía que gustaba mi trabajo y no me rendía. Seguía remándola. Pero me sentí estancada después de muchos años y empecé a pintar cuadros al óleo porque te lo van a pagar mucho más que un retrato a lápiz.
– ¿Qué pasó con ese primer cuadro?
– Lo contacté al dueño de ese caballo por Facebook y me dice: “Quiero tres”. Y era de Baréin, de un país árabe, y esa fue mi primera venta al extranjero. Y cuando ahí ya me confirma que quería tres cuadros, me envía un adelanto y lo usé para comprar pinceles. Estaba empezando muy de abajo.
– ¿Cuál es el recorrido que hiciste hasta esa venta? ¿Cómo te surgió contactar a esta persona?
– Cuando llego a Avellaneda, al muy poquito tiempo ponen Internet en el pueblo. Entonces, ahí mis hijos me hacen la página de Facebook y empiezo a entenderlo un poco y ver el alcance que tenía. Entonces, yo ahí subo los primeros dibujos a lápiz que hacía en esa época. Cuando vi que me llegaban comentarios del extranjero, ahí entendí un poco más de Facebook y dije: “Voy a apuntar al caballo, que me encanta desde siempre, y ya a otro público y con otro material, que es al óleo, que ya sé que tiene otro valor”. Ahí comienzo a hacer contactos, charlar con criadores de caballos, y me guardé un ahorro para viajar a El Cairo (Egipto) después de mi primera venta. En ese viaje, hago mi primera exposición en un show internacional de caballos árabes, donde sigo haciendo más contactos, siempre de caballos.

– ¿Cuál es el camino de ese primer cuadro? ¿Fue tu idea pintar ese caballo?
– Claro, sí, y yo lo contacté al dueño de ese caballo por Facebook, le muestro qué estaba haciendo, le encantó y me pidió tres. Porque yo vi la foto y era un caballo impresionante, se veía la cara del dueño. Entonces, lo pinto a él junto a su caballo. Ahí me envió fotos de otras que le gustaban. Pasé de no tener pinceles a viajar una vez al año y ese ahorro que hacía afuera lo traía a Argentina y lo estiraba un año para que los chicos siguieran en el colegio y empezar a hacer mi casa…
– Esa historia también te lleva a empezar tu vínculo con los jugadores de la Selección. La piedra fundacional de eso es el cuadro que le regalas a Lionel Messi para su Fundación en Rosario…
– Le regalé dos cuadros a Messi. En uno está arrodillado, señalando el cielo, de espaldas, y ese es el que tiene la Fundación, que mide 1.20×90 de altura. También le obsequié uno que me dijeron que está en su casa de Rosario, en el que está con su perro. Hay una foto en la que está sosteniendo el cuadro y se lo entregué en agradecimiento por todo lo que los argentinos le dicen y desde mí personalmente, cómo me cambió la vida a mí una pintura. Después, me firmó un cuadro con el de las dos estrellas, que se acomoda la cinta de capitán. Ese cuadro me cambió la vida porque, más allá de notas y demás, salió unos segundos en el documental de Leo (en Apple TV). Ese lo volví a pintar con la tercera estrella y lo tengo yo en Miami. Allí también tengo una pintura de Messi y (David) Beckham, los dos abrazados. La pintura que Messi me firma hace que me inviten a un festival de arte en Qatar, pero tampoco tenía el dinero para irme allá. Era mucha inversión…

– ¿Cómo lograste que te firme ese cuadro?
– A partir de todas las notas que brindé, en las que dije que pintaba con los dedos y otras cosas, me llamó una persona de la Fundación antes del Mundial: querían un cuadro y Leo eligió la foto en la que él señala para arriba en la Copa América. Un día de junio de 2022, a la pintura le faltaba mínimo de detalle, y me llamaron para citarme a las 10:30 en Rosario. Él iba a ir en una camioneta gris y sabía que iba a estar ahí afuera con los cuadros. La pintura estaba fresca, la terminé en el día, viajamos durante la noche y lo esperamos. Pero no teníamos previsto que los obreros vieron frenar el vehículo y se tiraron todos encima del auto. Ahí, Antonela (Roccuzzo) hizo la seña de que no podían abrir las puertas para guardar el cuadro de la Fundación y me pidió si se los podía llevar después. Ese mismo día la llevamos a la Fundación. Y Leo me firmó la pintura de la cinta de capitán entre los empujones de la gente.
– Y en la previa a tu viaje a Qatar te habla Rodrigo De Paul…
– Antes de viajar a Qatar, poco antes del mundial, me habló él por Instagram porque quería una pintura. Le había dado like a una publicación mía con un cuadro de Diego Maradona, yo también le escribo un mensaje, él me manda una foto que me dice: “Clau, ¿podés hacer esta, cuánto sale?”. Fue todo por esa pintura de Diego. Esa es la primera venta que hago para un jugador, que me pide una pintura suya. Con esa pintura de Rodrigo, yo ya tenía cubierto el pasaje, pero me faltaba todo lo que era estadía. Ahí, un chico, que me había comprado una pintura de Messi, me prestó lo que me faltaba: llegué en septiembre a Qatar para estar en el festival de arte con solo 200 dólares. Cuando llegué, me aparecieron algunos contactos de Facebook en WhatsApp, a quienes ya había pintado tiempo atrás. Y había tres criadores de caballos que vivían en Qatar y les escribí para comentarles que estaba en el país, que me gustaría conocerlos y que los conocía de Facebook por admirar a sus caballos. Uno de ellos, con el cual teníamos amigos en común en la red social, me preguntó: “¿Tenés pinturas de caballos?“. No tenía nada, pero había llevado pinturas de Messi, Dybala, De Paul… Y me dice: ”Va a pasar alguien a buscarte». Me llevaron a su establo y me encargó 12 cuadros de caballos. Con ese adelanto, yo me terminé quedando todo el Mundial, vi el partido contra Croacia y me enfoqué en brindar notas para dar a conocer las pinturas. A partir de ese Mundial, me nombraron embajadora argentina de ese festival de arte en Qatar. Y ahora será mi quinto año en ese rol.

– ¿Cuál es tu función como embajadora argentina de ese festival en Qatar?
– Promociono el arte argentino, tanto llevando obras de artistas de acá como artistas que quieran viajar conmigo bajo mi representación, que es tanto para pinturas, músicos y escultores. Es un festival de seis días con muchas actividades.
– Vos tuviste la fortuna de ir a los últimos dos Mundiales. ¿Dónde viviste las finales?
– En Qatar, estaba todo más cerca. Doha es tan chiquito y los estadios estaban todos cerca. Se vivió distinto. A Estados Unidos no fui exclusivamente para el Mundial porque no tenía ni una entrada y nunca entré a un partido.
– ¿Ya tenés definido qué harás con las dos pinturas de Messi que conservás: la de la tercera estrella y la que está con David Beckham?
– Todavía no lo tengo claro. Me gustaría si se puede hacer una subasta, porque me lo han propuesto, pero estoy tan a mil con tantas cosas, pinto tantas horas que son cosas muy delicadas. Cuando vos hablás para una Fundación, hay que ser muy cuidadoso con eso, a dónde se destina parte del dinero, pero me gustaría que se haga algo con una escuelita de fútbol u otras cosas.
– A partir de eso, te han contactado diferentes jugadores de la Selección, como Dibu Martínez, Licha Martínez, Enzo Fernández y Julián Álvarez. ¿Qué reacciones te quedaron de todos esos cuadros entregados?
– Es gente que admiras. Muchas veces planeo lo que les voy a decir y me olvido de todo. Me quedo con la atención de ellos, son momentos en los que no tienen tiempo. Ya que me den el okey para recibirme y darles ese abrazo en nombre de toda Argentina… Y me doy cuenta que son muy agradecidos. Hace unos meses me escribió Valu Cervantes (pareja de Enzo Fernández) y me dijo: “Acá está en un lugar privilegiado”. Son mimos al alma que te digan eso siendo un artista de un pueblito de campo.

– ¿Cómo es el proceso creativo? ¿Ellos te pasan la foto que quieren y vos te quedas con una copia?
– Sí, me firman una copia, que es un print, porque no me da el tiempo para hacer dos al óleo. Son grandes.
– ¿Cuánto tiempo te lleva hacer una pintura de este tipo?
– Un mes de trabajo mínimo. Y la de Lisandro (Martínez), que está con la familia, ya van dos meses porque son tres personas. Tiene mucho detalle.
– ¿Y cuántas horas por día? ¿Tenés algún estilo favorito?
– Entre 6 y 10 horas. Y sí, el estilo mío, que ya me incliné y me gustó mucho, es el blanco y negro.
– En octubre de 2023 realizaste una publicación en Instagram, en la que decías que había sido duro pensar la posibilidad de no volver a pintar más por una operación que tenías que hacer. ¿De qué constó la cirugía?
– Me tenía que operar la columna. Tengo clavos fijos porque ya no podía pintar, y sigo en tratamiento. Me pude operar gracias al cuadro de Messi, en el que se acomoda la cinta de capitán. Y en la última fecha FIFA les entregué a Julián y Licha un papel con esa imagen impresa y un mensaje muy simple y breve, en el cual les digo que pude operarme gracias a esa pintura firmada por Leo. Nunca había pensado en contarles, pero está bueno que lo sepan. Cada tanto me tengo que infiltrar porque el dolor sigue. Pero si no fuera por esa cirugía, yo ya no podía pintar más. Pasé 15 años por todos los tratamientos para las hernias de disco y cada vez eran peor. Es más, pinto únicamente sentada porque parada no puedo pintar nada. Si todo salía bien de la operación, había hecho la promesa de regalarle un cuadro por separado a los campeones y aquí estoy cumpliéndola.

– ¿Cuáles fueron las reacciones de Julián y Licha?
– Ahí Julián me dijo: “Me pones piel de gallina”. Y ahí fue el único momento serio, porque siempre estuvo muy atento y simpático. Entonces lo dobló y se lo guardó. Licha también se quedó serio.
– Y ahí en el predio de Ezeiza te regalan entradas para la despedida de Lionel Messi. ¿Cómo sucedió?
– Yo le pregunté a Licha si había alguna manera de que la compre. Yo nunca les pido, nunca les pedí entrada, ni camiseta ni nada. Jamás les he pedido a los jugadores, pero era la despedida de Messi, así que me animé. Y era para comprar, para comprarle la entrada. Y me dice: “Claudia, está difícil porque faltan dos días, ¿por qué no me dijiste antes?“. Pero después me dice: ”Claudia, ¿cuántos son?“. Éramos dos, estaba junto a Lucas (Gallardo, quien es periodista y la auxilió para llevar los cuadros hasta Ezeiza). Me dijo: “Déjame, yo lo hablo”. Cuando nos estamos yendo, él me escribe y me dice que nos van a dar las dos entradas.
– ¿Qué sensaciones tuviste durante ese partido y qué representa Messi para vos?
– No sé cuántas veces en mi vida he pintado a Messi. Lo vengo dibujando desde siempre. Y ese mensaje que nos deja él de no rendirse… Lo tengo muy presente siempre y por ahí cuando tengo esos días, que pinto 10 horas y que al otro día me duele horrores levantarme del dolor, ahí es cuando recuerdo mucho ese mensaje. Es mi ejemplo cuando la vida se me pone cuesta arriba, así literal. Ahí arranco de nuevo con los pinceles. Es mi pasión y mi vida. Le estoy poniendo tanto amor a cada pintura que hago, que tengo pendiente el Cuti (Romero), (Alexis) Mac Allister. Ya he hablado con ellos y quiero cumplir la promesa.

– ¿Qué jugadores de la Selección te faltan?
– Uno de ellos es Thiago Almada, que le dio “me gusta” a las pinturas de Rodrigo y Julián, pero no tengo un contacto directo para llegar a él. A medida que lo tenga, decido cuál es el siguiente. También me queda Leandro Paredes, me quedan muchos… El año próximo lo tengo cubierto. No me dan los tiempos sino. Prefiero cumplir esto y me queda Carlitos Tevez, que me muero por pintarlo.
– Sos la pintora de la Selección, literalmente.
– Algunos me dicen así, pero no quiero presumir y quedar como que me creo más. Para nada. Hay una historia, y a ellos les gusta mi trabajo. Algo pasó con esa pintura de Messi, y a ellos les gusta, por eso me reciben. Y quizás también tiene que ver la sencillez mía, la humildad.
– También le pintaste un cuadro a Juan Román Riquelme.
– No me podía faltar él. Se lo entregué en el predio y me hizo una invitación de que el próximo cuadro se lo lleve a la Bombonera, pero no me dieron los tiempos. No conozco el estadio, nunca pude ir. La pintura le encantó. Me dijo que era para su hija: “Va para Flopi este cuadro”. Incluso después me hablaron hace un tiempito de Boca por otro cuadro que quieren para Román, pero no he podido cumplir porque estoy con esto. Está en espera también otro cuadro de Román levantando la copa. Una foto hermosa. Pero bueno, voy a tratar de contactar de nuevo ahí a Boca por el tema de Carlitos.

– Has vivido cosas que muchas personas sueñan: viviste dos Mundiales, has tenido cerca a los ídolos de varias generaciones… ¿Tomás dimensión de todo lo que conseguiste?
– Después de Licha y Julián… Fue mucho en un solo día. Obviamente siempre valoré el recibimiento de todos ellos. Siempre quiero más y cumplir con todos, pero creo que me impactó también la atención de Julián y Licha cuando les dije lo de la cirugía de columna. Muchas horas pinto con la cara de ellos al frente y pienso en mi agradecimiento hacia ellos. Ahí es cuando tomo conciencia. Y esto lo digo sin agrandarme y manteniendo la humildad porque sigo viviendo en mi pueblo, en mi misma casa.
– ¿Qué sueños te quedan por cumplir?
– Poder darle las gracias a Messi personalmente un minuto. Lo que le dije a Julián en esa cartita, en ese mensaje breve, decírselo a Messi.

Claudia Pérez
DEPORTE
Un héroe de Madrid: El historial de Leonardo Ponzio en Superclásicos como jugador de River Plate

Leonardo Ponzio. Foto: Twitter @RiverPlate
Este domingo 1 de noviembre, River Plate visitará a Boca Juniors en La Bombonera, en una nueva edición del Superclásico que podría definir mucho para ambos equipos en el Torneo Clausura y la tabla anual. Este será el primer partido como DT para Leonardo Ponzio, quien sin embargo tiene un gran historial contra el Xeneize como jugador.
Como se recuerda, Leonardo Ponzio jugó su último partido como futbolista profesional en diciembre de 2021 (realizó su despedida en septiembre del año siguiente) y desde ahí se dedicó a entrenar a las inferiores River Plate.
Sin embargo, tras la salida primero de Marcelo Gallardo y luego de Eduardo Coudet, Leonardo Ponzio tomó interinamente el cargo de entrenador del primer equipo de River Plate, consiguiendo levantar al equipo que venía de una histórica mala racha. Y este domingo, el León tendrá su primer Superclásico con el buzo de DT e intentará que su escribir una gran historia como lo hizo cuando era futbolista, puesto que tiene grandes recuerdos frente a Boca Juniors, sobre todo en las copas internacionales, como el recordado 3-1 en Madrid.
El historial de Leonardo Ponzio frente a Boca
A lo largo de sus 11 años (divididos en dos etapas) en River Plate, el León se convirtió en uno de los ídolos de River Plate siendo el más futbolista más ganador de la historia del Millonario y el 15° con más presencias. Y en cuanto a los Superclásicos, estuvo en los más recordados por el hincha del Millo, además de tener un favorable historial.
Y es que de los 23 partidos en los que Leonardo Ponzio estuvo frente a Boca Juniors, River Plate se quedó con ocho victorias, empató nueve y perdió seis.
El León estuvo en las semifinales de la Copa Sudamericana 2014 la cual significó un cambio en la historia de River Plate tras el descenso y el inicio de una época inolvidable para los hinchas. Ponzio también participó en el cruce por los octavos de la Copa Libertadores al año siguiente.
Pero el partido que recordará toda la vida no solo Leonardo Ponzio sino también todos los hinchas de River Plate, será el duelo de vuelta de la final de la Copa Libertadores 2018 en el Santiago Bernabéu, donde el León fue el capitán del equipo que venció 3-1 a Boca Juniors y se consagró campeón en el Superclásico más importante de la historia. A continuación repasá todos los duelos ante el Xeneize en los que estuvo el ahora DT de River.
Todos los Superclásicos jugados por Leonardo Ponzio
- 15/04/2007 Clausura 2007 Empate 1-1 Bombonera
- 07/10/2007 Apertura 2007 Triunfo 2-0 Monumental
- 04/05/2008 Clausura 2008 Derrota 0-1 Bombonera
- 19/10/2008 Apertura 2008 Derrota 0-1 Monumental
- 28/10/2012 Inicial 2012 Empate 2-2 Monumental
- 05/05/2013 Final 2013 Empate 1-1 Bombonera
- 06/10/2013 Inicial 2013 Derrota 0-1 Monumental
- 05/10/2014 Transición 2014 Empate 1-1 Monumental
- 20/10/2014 Copa Sudamericana Empate 0-0 Bombonera
- 27/10/2014 Copa Sudamericana Triunfo 1-0 Monumental
- 07/05/2015 Copa Libertadores Triunfo 1-0 Monumental
- 14/05/2015 Copa Libertadores Empate 0-0 Bombonera
- 13/09/2015 Campeonato 2015 Derrota 0-1 Monumental
- 06/03/2016 Transición 2016 Empate 0-0 Monumental
- 11/12/2016 Campeonato 2016/17 Derrota 2-4 Monumental
- 14/05/2017 Campeonato 2016/17 Triunfo 3-1 Bombonera
- 05/11/2017 Campeonato 2017/18 Derrota 1-2 Monumental
- 14/03/2018 Supercopa Argentina Triunfo 2-0 Malvinas Argentinas
- 23/09/2018 Campeonato 2018/19 Triunfo 2-0 Bombonera
- 09/12/2018 Copa Libertadores Triunfo 3-1 Santiago Bernabéu
- 02/01/2020 Copa Diego Maradona Empate 2-2 Bombonera
- 16/05/2021 Copa de la Liga 2021 Empate 1-1 Bombonera
- 03/10/2021 Liga Profesional 2021 Triunfo 2-1 Monumental
Leonardo Ponzio, River Plate
DEPORTE
Fue figura del fútbol argentino, convirtió dos goles en la Selección de Maradona y hoy se dedica a la venta de ropa deportiva

Facundo Bertoglio fue uno de los futbolistas más destacados de aquella “selección local” que Diego Armando Maradona armó para disputar algunos amistosos previo al Mundial de Sudáfrica 2010. A pocos meses de la cita en suelo africano, dio la nota con dos goles en una exhibición contra Haití en Cutral Có y confirmó que estaba a la altura de los mejores del medio local en un duelo en el que tiró paredes con dos emblemas como Ariel Ortega y Martín Palermo. Fue vendido por millones a Europa, retornó al fútbol argentino, padeció una lesión crónica de tobillo que acortó su vida útil como profesional y hoy se dedica a la venta de indumentaria deportiva mientras se forma para ser entrenador y sueña con volver a las canchas del otro lado de la línea de cal.
En una entrevista exclusiva con Infobae, el talentoso mediapunta surgido en la cantera de Colón de Santa Fe reveló por qué no volvió a jugar con la camiseta del Sabalero, con la que en sus inicios recibió una de las patadas más impactantes de los últimos tiempos de parte del colombiano Breyner Bonilla en un partido contra Boca: “Pensé que me rompía todo”. Por qué el Turco Mohamed fue el técnico que más lo marcó, el pedido de Maradona antes de aquel amistoso contra los haitianos en Neuquén y la madrugada en la que ultras de un equipo griego en el que jugó se cruzaron en la ruta para exigir explicaciones después de una derrota.
—Tenés apenas 36 años, ¿ya te retiraste definitivamente como jugador de fútbol?
—Me encantaría seguir jugando. Renegué mucho desde los 30 años con problemas en un tobillo, una osteocondritis que me empezó a joder un poco. La estiré hasta los 35, jugué con infiltraciones y tratamientos de kinesiología. Jugué hasta donde más pude, hasta a veces sufría y no disfrutaba el fútbol por este tema. La carrera se me estiró cinco años, no pensé que iba a poder tanto. Me vine a vivir a mi pueblo, San José de la Esquina (Santa Fe), y terminé en Centenario, donde me inicié.
—¿No te quedó la espina de volver a jugar en Colón?
—No, porque Colón es un club especial para mí. Me formé ahí, fui a la pensión desde muy chico, es un club que quiero mucho. Y cuando tuve la oportunidad para volver, que fue al final, sentía que no estaba bien para ayudarlo o darle algo dentro de la cancha. Entonces tomé la decisión desde la razón y no desde el corazón. Si algún día me toca volver a Colón, me formaré para ayudar y no solo porque uno es hincha o lo lleva en el corazón.
—Colón te dio la chance de jugar en Primera y también de vestir la camiseta de la selección argentina… ¿qué recordás de tus inicios en el club? ¿A qué jugadores mirabas?
—Desde chico acá en mi pueblo siempre soñé con entrar a una cancha y jugar con el estadio lleno. Por más que estaba cerca de Rosario, nunca fui a una cancha hasta los 15 años que llegué a Colón y fui alcanza pelotas. De chiquito nunca había visto tanta gente en una cancha. Ahí se me prendió el sueño y pensar que quería estar adentro y sentirme jugador de fútbol. Fue una emoción muy grande aquella primera vez en la cancha. “Yo quiero estar acá”, pensaba. Cambió mi cabeza desde ese día, me fui a dormir sabiendo que haría todo lo posible para entrar a esa cancha con la camiseta de Colón. En ese momento miraba mucho a Totono Grisales, el Bichi Fuertes, que después se fue, Giovanni Hernández y el peruano (Juan Manuel) Vargas.
—¿Cuál fue el punto de inflexión en tu carrera? ¿Cuándo te sentiste profesional y en qué momento pensaste que estabas para dar un salto importante?
—Al hacer lo que te gusta, no te das cuenta del día a día. Pasa todo muy rápido: pretemporada, partidos, viajes. No me detenía a pensar “che estoy con el Bichi Fuertes”. Hoy a veces hablo con él y le digo que fue un placer jugar con él, en ese momento no me percataba. Personalmente tuve un partido contra Universidad Católica en un repechaje de Libertadores que me marcó y también tuve partidos buenos contra equipos grandes de Argentina como Boca y River. Ahí noté que tenía proyección, que quizás podía irme a Europa o dar un salto. Estoy muy agradecido al Turco Mohamed, porque con 17 o 18 años él me pedía que la pide y encare, no me metía presión por perder una pelota. No es fácil encontrar un entrenador así que te libere y te haga disfrutar del fútbol y más hoy en día. Tuve la suerte de tenerlo y que me ayude, mejore y enseñe muchas cosas. No me ponía ningún límite.
—Recibiste un patada histórica en un Colón-Boca de parte del colombiano Breyner Bonilla. ¿Me contás los detalles de esa jugada?
-Ganábamos 3-0, yo había hecho dos goles y era un partido perfecto para nosotros. La gente empezó a gritar “ole, ole” y se percibía que en algún momento se venía una patada fuerte. Faltaban cinco minutos y quedó esa pelota en el aire, pensé que llegaba antes. Pero vi cómo se tiró él y no alcanzo. Lo vi venir de frente y dije “che, me rompe todo”, entonces intenté puntearla y saltar. Me engancha de lleno, pero en el aire. La patada la vi venir, pero no la pude esquivar, no había manera. Por suerte fue el golpe y que me enganchó en el aire. Si me agarra afirmado al piso, creo que me lesiona porque se tiró muy mal.
—¿Qué repercusión hubo después del partido? ¿Bonilla te fue a pedir disculpas al vestuario o te llamó?
—No, no. Quedó en la cancha. Fue una situación de partido en la que ganábamos 3-0 y la gente gritaba “ole”. Él había cometido uno o dos errores en los goles y se dio así, pero quedó ahí.
—Ese gran nivel en Colón te llevó a la Selección dirigida por Maradona antes de Sudáfrica 2010. ¿Tuviste tu “momento Maradona” como han contado otros jugadores?
—El Turco Mohamed me había dicho que me estaba mirando y después me avisaron del club que estaba citado. Parece una pequeñez, pero cuando llegué a la Selección y escuché que él me decía “Facu, Facu encará” no podía creerlo. Salí del entrenamiento y le decía a mi viejo que conocía mi nombre. Y, claro, si me había convocado para jugar. Pero era muy fuerte presenciarlo. Él me daba indicaciones “Facu, encará o controlá orientado así” y yo por dentro pensaba “me está diciendo ‘Facu’ Maradona”, ¿entendés? Era una situación tan grande que no podía creerla. Diego fue para mí como el Turco Mohamed, me quedó grabado que antes del amistoso con Haití, que jugué con Ortega y Palermo arriba, lo único que me dijo fue que la pidiera y encarara. Y que, si la perdía, la volviera a pedir y encarara. “Yo te voy a cagar a pedos si no encarás”, me advirtió. Que para un jugador de fútbol Maradona te dijera eso era increíble. Entonces no hice otra cosa que esa, ir para adelante. Fue un recuerdo hermoso que me quedó de él.
—Y encima le devolviste la confianza con dos goles en ese 4-0 contra Haití… ¿Te ilusionaste con ir al Mundial?
—Te digo la verdad, yo tenía 18 años y era un sueño cumplido jugar en la Selección y estar ahí con Diego, Ortega y Palermo. Pero jugué, la rompí, hice dos goles y, cuando me volvía para Santa Fe, me dije “¿por qué no?”. Pero la realidad es que era imposible jugar esa Copa del Mundo con la calidad y cantidad de jugadores que había. Y faltaban tres meses nomás.
—Después de esa Copa del Mundo, te venden a Europa. ¿Te arrepentís de haberte ido a Ucrania y no haber elegido un destino más potable para proyectarte desde lo futbolístico?
—Es complicada la pregunta. Me costó muchísimo la adaptación, estaba muy solo. De vez en cuando iban mi viejo y mi hermano. Yo no hablaba inglés y mis compañeros no me entendían. No estaba preparado para ir a un país así la verdad. Estuve dos años, intenté adaptarme, quise intentarlo para devolver el esfuerzo económico que había hecho el club (Dinamo Kiev) por mí. Tomé la decisión de ir pensando en lo económico. Venía de una familia humilde, clase media trabajadora, siempre laburando. Entonces tomé la decisión pensando desde ese lado. Con el diario del lunes, tenía la posibilidad de ir a Italia o Francia, donde quizás hubiera sido otra cosa, pero se dio así. Después de seis meses o un año me adapté un poco, pero me costó mucho la cultura, fue un cambio muy grande. Tenés que estar bien de la cabeza y anímicamente para rendir.
—Compartiste vestuario con un monstruo como Andriy Shevchenko… ¿Cómo era él?
—Sí, estuve un año con Sheva y después se retiró. La verdad que muy bien, son jugadores que te enseñan y dejan cosas. Mirarlo entrenar era un lujo, un placer verlo. Yo era medio pesado, le preguntaba cosas. Él hablaba un poco español porque había estado en Italia y había tenido a Hernán Crespo de compañero. “Hernán un fenómeno, qué jugador”, me decía. Me nombraba a Batistuta y a Maradona. “El más grande”, me decía. Después he compartido vestuario con otros grandes jugadores como Dida, Zé Roberto, Elano, Gilberto Silva, campeones del mundo. Pero como Schevchenko ninguno. Tenía 36 años y desde donde pateaba hacía el gol. El tipo jugaba un reducido y con derecha, zurda, cabeza o espalda, la metía adentro. Era muy raro que la pelota no fuera al arco. Era un robot.

—¿Tu paso por Gremio en el fútbol brasileño te hizo encontrarte un poco más con tu fútbol?
—Sí, creo que ahí volví a ser feliz y sentirme bien. Vine la primera vez por seis meses, donde anduve muy bien, y después renové por un año, cuando me costó un poco más jugar por el nivel que había. Yo jugaba de mediapunta y estaba Elano, trajeron al chileno Eduardo Vargas, Hernán Barcos, Marcelo Moreno Martins… había un nivel altísimo. Me sirvió un montón, pero alternaba mucho. Fue una gran experiencia estar en ese plantel.
—¿Jugar en Turquía (Fenerbahçe) fue un paso adelante o atrás en tu carrera?
—Te diría que para adelante. Yo creo que todos los pasos que di en mi carrera fueron para adelante. Mirá, yo estaba en el Apoel de Chipre y me salió la oportunidad de irme a Kazajistán. Me preguntaba cómo sería el fútbol ahí. Firmé en un equipo que jugaba Europa League, algo que me motivó a ir, y cuando llegué los jugadores se lavaban la ropa. Te ibas con la ropa de entrenamiento a tu casa y te la lavabas vos. Una cultura muy vieja, del fútbol de antes. Amateurismo puro. Ahí ponés los pies sobre la tierra y empezás a valorar muchísimo más lo que es ser un jugador de fútbol profesional. Después estuve como seis años en Grecia (Asteras Trípolis, Lamia y Aris Salónica), donde es todo más profesional, pero en Kazajistán valoré mucho más todo.

—¿No te llamaron de Colón antes de que jugaras en Tigre o Aldosivi?
—No, en ese momento no apareció. Después de mis primeros seis meses en Tigre sí me llamó Mostaza Merlo porque Colón había ascendido. Tenía ganas, pero Gustavo Alfaro me convenció de quedarme. Aprendí mucho con él. Tuvimos un gran año en Tigre, clasificamos a la Sudamericana y surgió la chance de irme al Asteras Trípolis para jugar Europa League. Después, cuando me salió lo de Aldosivi, mi señora estaba embarazada y tomamos la decisión de quedarnos en Argentina. Ahí conocí a Guillermo Hoyos, que además de ser entrenador es como un padre. Te enseña como ser humano, no solo desde lo futbolístico. Y al jugar en varios países te das cuenta que el fútbol argentino es muy competitivo y dificilísimo.
—¿Es verdad que los hinchas griegos son igual de picantes que en Argentina?
—Sí, sí, se parecen a los de acá. Apenas un poquito más controlados. Pero los barras, que allá les llaman ultras, se te meten a un vestuario o generan violencia en la cancha o algún clásico también. En Aris, que es un equipo grande allá, jugamos una revancha de Copa Grecia contra un equipo chico de visitante. Habíamos ganado 2-0 de local, perdimos 2-0 afuera y quedamos afuera en penales. A la vuelta, los hinchas se nos cruzaron en la autopista con el micro y tuvimos que bajar todos a darles explicaciones de lo que había pasado. Jugamos a las 10 de la noche y a las 2 o 3 de la mañana estábamos ahí como una hora con un frío tremendo explicando por qué habíamos quedado afuera. No nos querían dejar subir de nuevo al colectivo. Los tipos estaban sacados, como locos. Fue una situación horrible. Te decían “¿por qué erraste ese pase?» o “¿por qué no hiciste ese gol?» y vos le respondías que no te había salido. Estuvimos 45 minutos hasta que les pedimos disculpas y nos dejaron ir.

—¿Tenés pensado volver al fútbol desde otro lugar? ¿Te ves como entrenador o más ligado a ser representante o dirigente en algún club?
—Me queda un año para tener la Licencia Pro de entrenador y hace poco arranqué como ayudante de campo de mi hermano en Centenario, en mi pueblo. Para mí el fútbol es todo, me cuesta mucho no estar con la pelota en una cancha en el día a día. Mi idea es largarme de a poco y hacer experiencia, pero adentro de la cancha. Disfruto mucho estar y hablar con el jugador, preparar un partido, cosas que cuando jugaba ya miraba, pensaba y observaba a mis entrenadores respecto al liderazgo de grupo. Administrar las emociones, la tristeza de perder o la alegría al ganar. Hoy tengo un negocio de venta de indumentaria deportiva y también he invertido en algún inmueble, pero no hay otra cosa en la vida que me genere lo mismo que el fútbol.
—Así como anhelaste otras cosas cuando empezabas como futbolista: ¿es un sueño dirigir un día a Colón?
—Sí, lo pienso. Pero no me pongo plazos. Colón es especial para mí y me quiero preparar bien para cuando me llegue esa oportunidad y así ayudar al club. Estoy hablando para dirigir algún equipo de la liga (interprovincial) y agarrar experiencia. No quiero ir a Colón a tener un cargo de tanta responsabilidad solo por mi nombre. Prefiero seguir apoyando como hincha y sí hacerlo cuando me sienta capacitado de afrontar ese desafío.
—Mirá que Scaloni arrancó sin experiencia en la Selección y terminó siendo campeón del mundo, eh…
-Es cierto, ja. Pero yo creo que Scaloni estuvo en Mundiales, en la Selección, había tenido muchas vivencias y se nota mucho lo que transmite como ser humano. Tiene algo diferente que te das cuenta cuando lo escuchás hablar. Lo que yo voy a emprender es con la esperanza y el sueño de algún día dirigir en el alto nivel, no tengo dudas.
DEPORTE
El elogio de una de las figuras de Ecuador para Gallardo: «Es lo que se necesitaba para ganar algo importante» :: Olé

Antes de la Fecha FIFA de noviembre, en la que buscará su primer triunfo a nivel selecciones, Marcelo Gallardo recibió los elogios de uno de los referentes que tiene Ecuador, quien valoró el impacto que puede tener el Muñeco en un país que nunca pudo ganar un título oficial…
A la espera de la lista para los próximos amistosos, Pervis Estupiñán le tiró flores al exentrenador de River. El lateral izquierdo, que se formó en Liga de Quito y ahora juega en el Milan de Italia, es una de las voces de experiencia que tiene La Tri: a los 28 años, acumula 58 partidos en la Mayor y ya jugó dos Mundiales.
“ La llegada de Gallardo es muy importante para el equipo, porque es un entrenador con mucha experiencia y ha ganado muchos títulos y eso es lo que necesitaba la selección para tener la oportunidad de poder ganar algo importante”, comentó Estupiñán en una entrevista con Telemundo.
“Hay una camada muy buena de jóvenes y con algunos con un poco de experiencia de haber jugado Copas América y Mundiales y trataremos de trabajar al máximo para poder darle al país la alegría de ganar algo importante”, agregó el ecuatoriano.
Estupiñán ya trabajó con Gallardo en la pasada Fecha FIFA, en la que Ecuador perdió ante Corea del Sur y luego empató contra Japón y Panamá, en medio de una gira por Asia. En ambos partidos que quedaron en igualdad, La Tri cayó en los penales.
Todo lo que dijo Pervis Estupiñán
¿Cuándo vuelve a jugar la selección de Ecuador?
Luego de los malos resultados en la gira por Asia, la selección de Ecuador volverá a ser local en los siguientes amistosos. El viernes 13 de noviembre (a las 21, hora de Argentina) enfrentará a Costa Rica en el Estadio Olímpico Atahualpa de Quito.
El segundo partido de esta ventana de amistosos será ante Bolivia. El cotejo contra la Verde será el martes 17 de noviembre (a las 20, hora de Argentina) en el Estadio Monumental de Guayaquil.

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