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CHIMENTOS

“Ya viví lo mío”, las reflexiones de Luis Brandoni sobre su resistencia a la tecnología y el presente sin celulares

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María Laura Santillán Con Luis Brandoni

La noticia de la muerte de Luis Brandoni hizo que, como un eco suave pero persistente, volvieran a circular sus palabras, sus gestos, sus modos de mirar el país y el tiempo que le tocó vivir. Las últimas entrevistas que dio se leen ahora como pequeños manifiestos cotidianos, donde Brandoni, sin impostura y con una sinceridad a veces desarmante, dejó claro cómo elegía vivir en un mundo que cambiaba a una velocidad que ya no le pertenecía.

En 2022, el actor conversó con María Laura Santillán para Infobae y durante esa charla se condensa su pensamiento, su visión de la actualidad del mundo y del país, y como la misma entrevistadora rememora ahora, al conocerse la trágica noticia: “Fue protagonista durante toda su existencia de la historia de nuestro país, como actor, dueño de un enorme talento y como dirigente, con su compromiso. Gracioso y chinchudo a la vez, disfrutó hasta el final de sus días lo que más amaba: subirse a un escenario”.

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“No, yo ya viví lo mío y estoy conforme”, decía cada vez que le preguntaban por la tecnología. No era una frase de ocasión ni un escudo para eludir lo nuevo, sino una declaración de paz con su propia historia. “Y me he organizado. Por ejemplo, hasta me he llegado a ufanar de saber muchos números telefónicos, cosa que a los jóvenes no les pasa. No saben ningún número telefónico. O muy pocos, el del papá o el de la mamá. Está todo en el teléfono. Les afanan el teléfono y están desnudos, en bolas. ¿Cómo es? Entonces no, yo anoto, escribo”.

En ese acto de escribir, de anotar en una agenda, había una forma de resistencia y también una ternura: “Desde el año 65 hasta ahora”, contaba, y se le iluminaban los ojos. “Tengo las agendas de mi vida”. Cada año, una libreta distinta, la letra cambiando con el tiempo, las hojas sumando compromisos, recuerdos, días importantes y días comunes. “Pero no me siento inferior eh. Me siento un hombre de mi edad. Estoy contento, tengo mi libreta telefónica. Tengo mis maneras”.

María Laura Santillán Con Luis Brandoni

No había en Brandoni desprecio por la juventud, ni por sus costumbres, solo una descripción precisa de la distancia: “La gente de mi edad ha visto un cine en la Ciudad de Buenos Aires que no se ha visto en muchos países del mundo, era una gloria. Nosotros disfrutamos ese cine que los jóvenes hoy no van a poder disfrutar. Porque nadie los induce. Nadie los induce a ver el cine italiano que hemos visto nosotros. A ver el cine francés, el cine polaco, el cine inglés. Todos los cines del mundo se dieron en Buenos Aires. Y hoy la cinematografía está dividida en lo que se produce en la Argentina y en lo que se produce en Estados Unidos. Porque la producción, la exhibición y la distribución están en manos de empresas norteamericanas”.

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Cuando alguien le refutaba que desde las plataformas podía verse cine escandinavo, francés o español, Brandoni respondía con una mezcla de humor y honestidad: “Pero vos tenés tiempo y sabés manejar todo esto. A mí no me sale”. Y si le preguntaban si era porque no quería aprender, la respuesta era aún más cruda: “No tengo rapport, no tengo feeling con la tecnología. Me cuesta”.

La vida diaria también estaba llena de esas pequeñas batallas perdidas y aceptadas. “Dentro de unos pocos días, no sé qué voy a hacer con esa limitación que tengo fuera del país. Seguramente voy a ir acompañado de Saula (N de la R, su pareja), ella sí se maneja con una gran ductilidad y una gran facilidad. Ya no sé si voy a poder hablar en castellano siquiera, a ver si me entienden”. Pero Brandoni, lejos de resignarse, buscaba soluciones simples: “¿Sabés cómo lo resuelvo en Estados Unidos? ‘¡¿Alguien habla español?!’ Siempre aparece uno. Ahí lo resuelvo. Es perfecto eso”.

La memoria de Brandoni no era solo un archivo de teléfonos y agendas; también era un mapa de afectos. Al hablar de Robert De Niro, el relato se volvía íntimo: “Mi vínculo es un vínculo afectuoso. Yo lo conocí a él por Lito Cruz, apareció después de filmar una película que se llamó La misión. Ahí nos conocimos, estuvimos una noche juntos. Después otra vez otro almuerzo. Y después hubo otro encuentro. En el año ’86 nos tocó ir a filmar a Nueva York… el propósito era invitarme a pasar la Nochebuena a su casa porque él suponía que yo iba a estar solo o con el equipo técnico. Así que fuimos con Marta, estaba yo casado con Marta (Bianchi)”.

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Retrato de un hombre muy activo que casi no usa celular ni tiene plataformas de streaming. Por qué va a las marchas y a los banderazos. Cómo es su relación con Robert De Niro. Una miniserie por estrenar y el presente político. Y una costumbre desconocida: escribe su vida en sus agendas desde 1965.

No era un hombre de tecnología, pero sí de recursos. “Tengo una deficiencia muy grande, que es la de no saber otro idioma”, admitía, y lo contaba sin vergüenza. “Le digo cosas en italiano y las entiende. Su papá era italiano. Me las rebusco porque escuché mucho ese idioma. No me moriría de hambre en Italia”.

Las anécdotas se desgranaban con la naturalidad de quien no necesita exagerar. “Hace seis años estuvo en mi casa acá en la calle Suipacha y trajo la cámara para sacarse una foto con nosotros”. Y en el lenguaje, ese territorio que a veces parecía un obstáculo, Brandoni encontraba puentes insospechados: “¿Vos le decís Bobby? —Sí. —¿Y él te dice Beto? —Sí”. No sabían bien en qué idioma hablaban, pero se entendían. “Él tiene pretensiones de hablar en porteño. Las palabras las sabe todas”.

En la descripción de De Niro, Brandoni encontraba una definición de autenticidad y de oficio: “La gente no lo conoce en la calle. Porque no va por la vida como un actor, va por la vida como lo que es. Nadie lo conoce, es extraordinario. Eso habla de lo buen actor que es, porque no se parece a ningún personaje de los que hizo en el cine”.

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Luis Brandoni eligió habitar su tiempo con serenidad y sin renegar de lo que ya no era propio. Sus agendas, sus números de memoria, su manera de mirar a los otros, construyeron una forma de resistencia íntima. No era nostalgia: era gratitud por lo vivido y una ternura sin alarde por todo lo que, aunque pareciera pequeño, le daba sentido.

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CHIMENTOS

Pepe Ochoa descubre su pasado, revela datos desconocidos de su vida privada y confiesa sus ganas de ser papá: “Quiero formar una familia”

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Todos los días aporta información y primicias que logra conseguir gracias a su entusiasmo, profesionalismo y dedicación. Y cada una de sus noticias —algunas, verdaderas bombas mediáticas— marcan la agenda en los portales y los programas de chimentos. Pero en esta oportunidad es él, Pepe Ochoa, quien abre su corazón en este A solas con Paparazzi para hablar de todo aquello que pocoas veces contó: su infancia y su adolescencia, este presente tan buscado y el futuro —personal y laboral— deseado.

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Apasionado por el periodismo pero también actor, comediante, influencer y conductor en streaming y televisión, Ochoa atraviesa un gran momento, en el lugar que tanto Ángel de Brito como Yanina Latorre le dieron. Sin embargo, por este éxito profesional que persigió durante años debió pagar un costo alto, como reconoce: relegar el plano sentimental. 

Ahora, el panelista de LAM y figura de Bondi asegura que ya está listo para encontrar el amor y formar una familia. Y dispuesto al diálgo, brinda detalles del lado B de la famosa Suricata. “Muchas veces en el portal, pero es mi primera vez en Paparazzi —dice Pepe, entusiasmado—. Estoy contento con seguir en esta industria, en la que entré medio de sopetón. A diferencia de los años anteriores, siento que estoy en eje, que me gane un lugar y que no tengo que andar pidiendo mucho permiso. Siento que estoy siendo yo”.

Pepe Ochoa con Ángel de Brito.

—Es difícil llegar, y todvaía más mantenerse.

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—La información es nuestro negocio. Y lo entendí rápido trabajando con Yanina y Ángel. Uno puede tener una gran historia o personalidad, pero en un programa de espectáculos la primicia, la información, el detalle, el famoso que te cuenta, es el mejor camino que uno puede trazar.

—Sabés combinarlo con tu carisma, picardía y espontaneidad

—Lo entendí muy rápido. Siento que soy muy observador. Mi parte artística, haber sido actor. Siempre supe que cuando me sentaron con Fefe (Bongiorno), él era la parte más intelectual del reality y el análisis profundo, y sentí que tenía como la veta del humor. Pero la información era un lugar donde me podía destacar. 

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Un adolescente Pepe Ochoa.

—¿Cómo era Pepe antes de sentarse en LAM?

Soy un tipo entusiasta y me voy alineando detrás de las cosas que me gustan, y la comunicación siempre fue mi vida. Antes me expresaba en las redes sociales y me dediqué toda la vida al teatro. Hice más comercial, revista; fui conociendo el universo de los famosos desde otro lado. A raíz de las conexiones y los contactos conocí a Ángel. Él me invitó a formar parte de LAM desde las redes. Era un universo que manejaba muy bien, pero de repente un día me dijo: «Che, ¿estás para maquillarte y salís al aire?». Fui probando. Fui construyendo un camino con mucho ímpetu y ganas de crecer.

¿Sentís que te merecés un Martín Fierro al remador?

No espero nada en general de nadie, ni de mi familia. Hago las cosas porque me entusiasma, y eso me da empuje. El camino siempre fue ese. Llegué a trabajar en teatro con Antonio Gasalla y no siento que sea el más talentoso: nunca fui el mejor cantante, ni el mejor actor, ni el mejor comediante, pero tengo esto que me alinea y entusiasma. En este medio hay que trabajar todo el día, no descansás.

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¿Apagás el celular para dormir?

Sí, lo apago. Tengo un cuarto sin tecnología. La gente no lo puede creer porque no tengo tele ni ningún aparato electrónico en el cuarto. Entro y tengo mis momentos, mis rituales, antes de dormir. 

Pepe con Fede Bal.

¿Por ejemplo?

Me acuesto en la cama y leo un libro, pero generalmente me quedo mirando la pared, pensando. Todo lo dejo una hora y media antes de irme a dormir. Lo que me empezó a pasar el año pasado es que tuve un momento en que se me empezaron a cruzar todos los cables. Sentía que debía estar a la altura de tal proceso, porque me pasó que conduje LAM y SQP y me estaba asfixiando, pensando en que tenía que hacer algo bien grande. Y dejé de disfrutar. Mucho de eso por la hiperconectividad. Estaba todo el tiempo conectado y sentía que tenía que tener siempre algo para el programa, porque sino mi carrera se iba a acabar. Eso me enseñó y a partir de ahí dije: «Cuando vuelvo del programa desconecto o me pongo una serie, música o me cocino».

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¿Hacés terapia?

Sí, hago. Mucha. Es importante mirar para dentro. Y es un espacio que es mío, y que nadie me diga que tal o cual cosa desde otro lugar, de querer darme consejos. Estamos pasado de información, de qué es el éxito, el like, la cosa… Y la terapia me ayuda a encontrarme y replantearme qué busco. 

—¿Tenés amistades en el medio?

—Tengo muy buenos amigos del medio. Fede Bal es uno. Creo que con Ángel, hoy lo somos. Son amistades que compartís como un gran amor por la profesión, pero Ángel primero fue mi jefe y ahora es más mi amigo. Compartís la vida y lo cotidiano. La amistad existe en el medio si tenés códigos: nunca vi a alguien como un medio para algo más. Siempre sentí que me dieron oportunidades, y eso depende de cada uno. ¿Cuántos han pasado por programas sin pena ni gloria y cuántos han hecho de una oportunidad un mundo?

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—¿Saliste con algún famoso?

—No, nunca. Le esquivo al amor, en general. Recién ahora, que tengo mis objetivos cumplidos, me abrí a la posibilidad. La prioridad era mi laburo, mi vida, mis cosas. Sí, obviamente: cositas, romances, pero nunca nada tan profundo. Ahora sí estoy disponible: hoy miro a futuro y quiero una pareja, tengo ganas de tener una familia. Pero se me fue despertando con tiempo: a los 20, que estaba de joda en el teatro, en Mar del Plata, nunca pensé que necesitaba una pareja. Pero ahora, a los 37, estoy más grande y he recorrido un gran camino que me llevó hasta acá. Me gustaría esto de compartir, llegar a casa y estar con alguien, pero tampoco conozco porque nunca tuve una pareja estable, salvo una cosita de nueve meses que terminó mal. Cuando conozco gente me cuesta conectar porque siento que soy un chabón al que le apasiona lo que hago. No me falta mucho ni me siento carente de cosas.

—Ese pensar en formar una familia, ¿incluye ser papá?

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—Me gustaría ser papá. Me gustan mucho los chicos: tuve una etapa de mi vida en teatro donde hacía infantiles y me encantaban los niños. Fui tío hace poco, y verlo a mi hermano padre, a mis papás abuelos, fue algo muy loco… Siempre tuve un sentido de familia, pero nunca… y ahora me pegó. Sé que ser papá es un quilombo

—¿Alguna vez te sentiste atraído por una mujer?

—La verdad que sentirme atraído, como de querer tener un vínculo, nunca. Pero he tenido experiencias con mujeres pero terminaron afirmando mi homosexualidad. Fueron situaciones complejas. Ahora, si me preguntás una famosa con la que me pondría de novio: Pampita. Me parece magnética, la amo, ensalza el rol de la mujer en general. También Moria Casan. Mujeres aguerridas.

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—Hace mucho que estás sin pareja, y muchos famosos me han contado que llevan largos periodos de abstinencia sexual.

—Cada uno vive el sexo como puede, como le sale. He tenido años donde para mí era importante y otros en los que no. Si tenés la líbido en el trabajo, no lo tenés en la pareja, y al revés. Son momentos. Lo importante es vivirlo con naturalidad. (El sexo) no se cuantifica. Hoy es difícil encontrar alguien para compartir, pero es fácil con quien tener algo casual, y a mí lo casual siempre me aburrió. Soy clásico. Dentro de lo lógico necesité tener confianza con la persona antes de avanzar. Peor para mí el sexo es reimportante en la vida. Habla mucho de uno y el otro, es una conexión que habla, una comunión. Puedo garchar todos los días como estar sin sexo un año. Me tiene que dar ganas de ir a la cama con esa persona, no el trámite.

—¿Te costó de chico asumir tu sexualidad?

—Empecé terapia porque fui al psicólogo sabiendo que era gay y le dije que tenía que vivir una vida heterosexual y que él me tenía que ayudar. Quería trabajar sobre eso. El psicólogo me contestó: «¿Y qué tiene de malo ser gay?». Era otra época y no existía la información que hoy tiene los chicos, que sienten diferente. Hace 20 o 30 años no había. Por eso yo salí del closet sin conocer un gay: no es que veía uno en la calle o algún amigo de mi mamá. No se hablaba, era muy tabú. Me jugó una mala pasada la presión social, el salir. Pero cuando salí, mi familia me acompañó mucho, y eso es reimportante. Con todos los miedos que mis papás tenían por tener un hijo gay y que me puedan discriminar; mis hermanos también. El amor todo lo puede. Tener ganas de ser libre y vivir procesos sanos se puede. Después, hay cosas como la opinión y mirada ajena, pero uno se va dando cuenta de que lo que opina el otro no es tan importante y que nunca podés posponer tu vida. Ni por un laburo, ni la sexualidad. Estamos de paso.

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—Te estaba mirando el brazo. ¿Cuántos tatuajes tenés?

—Siete. El primero que me hice es como el de Lali, que dice «Soy». Un triángulo que me hice antes que ella. El triángulo significa mente, cuerpo y espíritu; si están alineados puedo ser mi mejor versión. El elefante es como un animal que si está solo, muere: necesita vivir en comunidad y manada; pisa fuerte y es espiritual. No me gusta estar solo. Después el signo de la paz. Otro que dice «Equilibrio», que es algo que busco todo el tiempo. Y uno que si lo das vuelta, es mi primer perro, pero del otro lado parece una pija… Me lo hice en pedo en un casamiento: al otro día me di cuenta de lo que parece. El que se casaba se hizo una empanada de humita.

—Ahora tenés que jugartelá: ¿Ángel de Brito o Yanina Latorre?

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—Angel. Yanina es una persona que admiro, quiero, muy importante para mí en los medios, pero quien me dio todo y más, la posibilidad, fue Ángel. Por eso lo elijo por sobre ella.

—¿Cuál fue o es la peor angelita?

—Luciana Elbusto. Llegaste muy arriba y te pinchaste. Llegaste con todo el quilombo, dándolo todo, peleando, que sí, que no, haciéndote cargo de tu historia. Y de repente un día te pinchaste. En la tele no hay tiempo. 

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—¿Podrías trabajar con Rodrigo Lussich y Adrián Pallares, siendo que estás tan identificado con Ángel?

—Sí. No sé qué le pasa a Rodrigo conmigo. Soy muy chicanero en la tele. Con Adrián me llevo muy bien. Son personajes con los que he crecido y vi laburar. Me parece digno de admiración la carrera que han hecho. Recontra laburaría con ellos. No sé si bailaría cuando se arma el bailongo… Son un combo que te incentivan al formato de show que tienen.

—¿Pampito y Matías Vázquez hacen buena dupla o son el agua y el aceite?

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—Son el agua y el aceite. Para mí se odian.

—¿Es buena Fernanda Iglesias? Si te dieran un programa, ¿la pondrías en el panel?

—Sí. Es una excelente profesional. El año pasado tuvo un año espectacular. Lo que pasa con Fer es que a veces no sé en cuál anda. De lo profesional la recontrato, pero en lo personal, a veces puede ser difícil tratarla. Me gusta cómo está y me alegra que esté bien: la he visto batallar duro con la salud mental.

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—Wanda, Pampita, Nicole, la China Suárez: ¿a quién ves como la futura diva?

—Puede ser Wanda y Pampita. Pero como dice Moria Casan, ya no se si hay un star system como antes. Hoy hay cercanía con las redes: es complicado sentir que va a haber alguien como Moria, Susana Giménez, Mirtha Legrand o Marcelo Tinelli. Pasa con Santi del Moro: es el uno de la tele porque hace el programa más importante, pero no es divo. No hay misterio en las figuras de la tele.

—¿Con qué no te metés a la hora de dar un chimento?

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—Me meto con todo hasta donde sienta que puede dañar a la otra persona. Lo vamos trabajando con el famosos si es algo complicado. Mis límites tienen que ver con hasta donde me habilita o no el famoso. Las infidelidades a veces son difíciles. Si el famoso elige ser infiel y no cuida la manera y las formas, es problema es del famoso también porque es obvio que se va a filtrar en la prensa.

—¿Hay alguna bomba que no contaste?

—Sí. No la puedo decir, y acá te lo muestro en mi celular. Un vínculo de hace tiempo que si se cuenta, explota todo por el aire…. 

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—¿Qué le diría este Pepe al de 10 años atrás?

-Que la está rompiendo. Que lo celebre, que lo disfrute, porque costó mucho llegar hasta acá. Seguir estando con los pies sobre la tierra, ocupado en qué y cómo lo quiero. Que estamos allá arriba. Y besos a todos los del colegio que me jodían.

 

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Pepe Ochoa

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CHIMENTOS

Agustín Rada contó cómo es su rutina de entrenamiento para su debut como Willy Wonka

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El comediante relató los detalles de su preparación para el estreno de Charlie en la Fábrica de Chocolate

Con la cuenta regresiva en marcha, la expectativa por el estreno de Charlie y la Fábrica de Chocolate no para de crecer. Entre intensas jornadas de ensayos, las figuras de la obra ultiman detalles para pulir cada escena del espectáculo. Entre ellos, uno de los que más disfruta de los nervios previos es Agustín Rada Aristarán, quien se prepara para dar vida a su propia versión de Willy Wonka.

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En ese marco, Teleshow tuvo acceso a uno de los ensayos del elenco, el cual dejó ver la dinámica del grupo y nuevos detalles de la súper producción que estrenará el 4 de junio en el teatro Gran Rex. Así las cosas, en horas de la tarde, en una especie de galpón audiovisual, ubicado en el barrio porteño de Villa Ortúzar, Agustín Rada, Mery del Cerro, Sebastián Almada y los pequeños actores se preparan para repasar los números iniciales y dar rienda suelta a la magia. Según explica Carlos Rottemberg, el lugar funciona como un set teatral, listo para realizar pruebas de vestuario, montajes de ensayos y un espacio para la creatividad.

Sin embargo, antes de comenzar, el equipo de actores se reúne en un círculo y realiza una arenga grupal. Mientras tanto, Rada corre detrás de un escenario en un busca de algo que había olvidado y regresa con sus compañeros. Inmediatamente levanta una mano, levanta el pie contrario y se pone a bailar junto a sus compañeros. Con esa energía, el comediante y sus compañeros toman sus posiciones para el ensayo de uno de los primeros números de la obra.

Cuando la música empieza a sonar, Willy Wonka y Charlie se asoman en una estructura que representa el cuarto de una casa y comentan las noticias de su universo. Entre los canales, un mensaje capta la atención del chocolatero, el noticiero anuncia la aparición de los primeros cuatro ganadores de los Golden Tickets. Acto seguido, sobre una estructura de madera de más de 10 metros de largo, compuesta por cuatro escalones y costados curvos, Dolores Ocampo, Marcelo Albamonte, Denise Cotton y Sebastián Holz representan cada uno de sus actos.

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Luego, llega el turno de Charlie, quien descubre su golden ticket, le cuenta la noticia a su familia y decide que irá a la fábrica de Wonka con su abuelo. Para cerrar, el ensayo finaliza con la recordada escena en la que cada ganador es recibido por el chocolatero en su paraíso, dando inicio a la misteriosa aventura.

Agustín Rada Aristarán protagoniza como Willy Wonka en el esperado estreno de Charlie y la Fábrica de Chocolate (Crédito: @pochoph)
Agustín Rada durante los ensayos de Charlie y la Fábrica de Chocolate
Agustín Rada durante los ensayos de Charlie y la Fábrica de Chocolate (Crédito: @pochoph)

– ¿Cómo estás faltando menos de un mes para el estreno?

– No lo digas. Falta un montón todavía. Muy contento, muy emocionado y muy ansioso para que Charlie y la fábrica de chocolate vea la luz.

– ¿Cómo van avanzando los nervios?

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– Cuanto más cerca la fecha, más nervios. Pero son nervios lindos, nervios de energía, de ganas de que lo vean.

– ¿Cómo vas memorizando cada parte? ¿Hay alguna que te preocupe?

– Hay dos canciones que son muy trabalenguas o que dicen frases muy parecidas una de la otra. Y que no se puede chamullar. Tenés que decir lo que tenés que decir. Pero sí, es una obra que tiene la magia de que son escenas cortas, entonces para el espectador va a ser muy fácil de ver y muy entretenida. Y para nosotros también, porque es al palo, cambia una cosa a la otra, va a la otra, una sala a la otra, se levanta una cosa, aparece una rampa, se infla un coso gigante. La verdad que es la obra más grande en la que estuve y la obra más grande que se hizo también acá en Argentina.

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Willy Wonka invadió calle Corrientes: el adelanto de Charlie y la fábrica de chocolate a pura magia y canto
Willy Wonka invadió calle Corrientes: el adelanto de Charlie y la fábrica de chocolate a pura magia y canto
Willy Wonka invadió calle Corrientes: el adelanto de Charlie y la fábrica de chocolate a pura magia y canto
El elenco realiza intensos ensayos en un set teatral de Villa Ortúzar para ultimar detalles del espectáculo (RSFOTOS)

– ¿Cómo te afecta el hecho de que ya hay 14.000 entradas vendidas?

– Finjo demencia y que aguante todo. El público que nos apoya ya viene a ver este evento que es un clásico en el Gran Rex, estos dos meses de locura en el Gran Rex.

– ¿Vas viviendo la expectativa en redes, en la calle? ¿Qué te llega?

– Obvio, el: “Te veo en Wonka, Te veo en Wonka. Vamos a Wonka”. Eso es hermoso. La verdad es que tanta gente esté expectante por lo que va a pasar en este evento. Insisto, son dos meses, nada más. No se repite, no se alarga, eso es espectacular.

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Mery del Cerro, Sebastián Almada y un grupo de talentosos niños actúan junto a Rada en la versión argentina (RSFOTOS)

– Has tenido grandes personajes en muchas obras, pero ¿creés que este quizás sea el más grande?

– No sé si el más grande, sí el que más me desafía. Es un personaje, desde su estructura, muy extraño. Tiene muchas caras a la vez. Es un nene dentro del cuerpo de un adulto, pero a su vez también es muy tierno, es muy inmaduro, también es oscuro, entonces tiene un montón de cosas que tiene que contar este personaje. Y, por otro lado, no tiene que parecer a otros Wonkas, porque yo quiero darle mi propio pincel. Entonces sí, es un desafío grande este personaje.

– ¿Cómo es tu rutina para ir trabajándolo? ¿En qué momento del día encontrás un hueco para practicar las canciones?.

– Muchas horas en el auto, ahí muchas canciones. Yo entreno todos los días, entreno calistenia, el físico. Y lo que hago es que en los descansos entre ejercicio y ejercicio pongo una canción. Entonces, esos dos minutos o tres minutos que tengo que descansar entre serie y serie, ahí canto la canción. Y eso me sirve porque hago muchas series, muchas veces repito la canción. Así me obligo, es una hora que estoy entrenando, una hora que tengo que repetir, repetir y repetir.

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Willy Wonka invadió calle Corrientes: el adelanto de Charlie y la fábrica de chocolate a pura magia y canto
La superproducción teatral se presentará el próximo 4 de junio en el icónico teatro Gran Rex de Buenos Aires (RSFOTOS)

– ¿Cuánto de tu día ocupa Wonka? ¿Llevás el tema a tu intimidad, tu familia?.

– En las cenas intento no hablar de laburo, pero sí con Bianca, que aparte de mi hija, está estudiando teatro y demás, ella me ayuda mucho a pasar letra. Con Fer (Metilli), le cuento cosas, que es actriz, entonces le cuento: “Che, voy a encarar esto por acá, esto por allá”. Pero la verdad es que yo entreno, ensayo a la mañana, de la mañana me voy a grabar Otro día perdido, termino y vuelvo acá a ensayar. Entonces, estoy medio que todo el día con Wonka.

– ¿Ya has hecho alguna vez alguna obra que tenga tres funciones diarias?

– No, porque Matilda y School of Rock y Aladdín eran doble diaria. Es la primera vez que haremos tres. He hecho tres de mis espectáculos, pero no tres todos los días. Era tres en un tiro. Como un fin de semana en Santa Fe, tres funciones. Pero no, esta vez va a estar buenísimo.

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– ¿Cómo es el vínculo con el equipo?, previo al ensayo los veía haciendo una arenga…

– Espectacular, es hermoso lo que vivimos, para nosotros en total son cuatro meses y medio, para el público son dos meses, pero convivimos, estamos de lunes a sábados todo el día juntos, entonces se genera un vínculo hermoso.

Willy Wonka invadió calle Corrientes: el adelanto de Charlie y la fábrica de chocolate a pura magia y canto
Sebastián Almada interpreta al abuelo de Charlie (RSFOTOS)

– ¿Y con Mery, con Seba, con los Choco Papis?.

– Con ellos no me hablo, los detesto a los dos. No, son bárbaros, nos reímos mucho, la pasamos muy bien. Hay algo de cotidianidad, de todos los días, hermoso. Nos vemos después de los ensayos, nos vamos a morfar. Entonces, sucede algo muy lindo, de familia, se arma una familia.

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– En estos trayectos que estás trabajando y ensayando, ¿volvés a ver alguna película de Wonka?

– No, me pasó lo mismo con Matilda y con School of Rock. No las vi, no quiero contaminar al Wonka que estoy armando. Las vi, por supuesto, hace mucho tiempo. Las tres versiones de Wonka que hay, de Charlie y la fábrica de chocolate, pero intento no verlas.

– ¿Cómo reaccionaría Mario (Pergolini) a la obra?

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– Hoy me dijo que no va a venir. Es mentira. Porque después me dijo: “Sí, sí voy a ir”. Pero al aire nunca te va a decir que va a venir. Tengo la suerte de que vino a casi todas las obras que hice antes de laburar con él. Yo creo que él es asiduo veedor de musicales. A su hija le gustan mucho los musicales, a Valen, entonces probablemente venga con Valen a verlo.

Willy Wonka invadió calle Corrientes: el adelanto de Charlie y la fábrica de chocolate a pura magia y canto
La obra recrea momentos icónicos como el hallazgo del golden ticket y la bienvenida de Willy Wonka en su mundo de fantasía (RSFOTOS)

– ¿Cómo el grupo de Otro día perdido después de que falleció la madre de Mario?.

– Bien, bancando a Mario, pero bueno, Mario se está recuperando, me imagino. La verdad es que vivir un duelo debe ser complejo, que se te muera tu madre. Por suerte, la mía está viva, entonces, no sé, lo viví hace un año atrás con la mamá de Fer (Metilli). Es muy duro, estamos como equipo bancando y estando ahí.

– ¿Se charla sobre eso?

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– Por supuesto, el día que volvió sabíamos que la madre estaba pasando un momento complicado de salud ya hacía un tiempo. Y a la vuelta, por supuesto, él agradeció mucho a todo el equipo por el aguante y sí, sí, a laburar.

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CHIMENTOS

Gran Hermano: los dos eliminados por plantas que sacudieron la casa

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En una decisión controversial, que activó intensos debates entre los fanáticos, Gran Hermano dispuso de la salida de dos concursantes en la misma gala. Bajo la lógica de solicitarle al público que elija a los participantes que más se comportan como ‘plantas’, se produjeron dos eliminaciones muy fuertes.

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La producción anunció, el martes, la sentencia de someter a votación a nueve integrantes de la casa. Por eso, Santiago del Moro fue comunicando aquellos que evitaron el abismo, hasta que quedaron Grecia Colmenares, Lolo Poggio y Franco Zunino.

De ese trío solo se salvaría uno. En tanto que el conductor abrió el primer sobre y leyó la elección de los espectadores, ya que confirmó que la actriz venezolana fue seleccionada para retirarse de la competencia. Lejos de llorar, la artista se retiró con elegancia.

El Big la despidió en el jardín con palabras bellas y le expresó: «Grecia llegó el momento de abandonar la casa, fue un honor haberte tenido en la casa. Te deseo mucha suerte». En ese interín, Colmenares le pidió al hombre disfrazado de arbusto que la cargue en sus brazos y así cruzó la puerta a la vida exterior.

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GRECIA COLMENARES Y LOLO POGGIO FUERON ELIMINADAS DE GRAN HERMANO

A raíz de la actitud loable de la actriz, Del Moro reflexionó al aire: «Me encanta el humor con lo que se tomó Grecia». Luego de un par de minutos, la tensión se volvió a apoderar de la casa porque restaba definir al otro eliminado, en esa batalla de dos sobrevivientes desde el primer minuto de esta temporada.

Tras unos instantes de incertidumbre, Santiago anunció que el público optó por echar a Lolo del reality. «Sale de Gran Hermano, Lolo. Lolito te quiero», manifestó el conductor. Por su parte, la hermana de Julieta Poggio dejó la competencia con una sonrisa y les pidió a sus compañeros: «Rompanla y que gane el mejor».

 

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