POLITICA
Reforma laboral: el Gobierno logró que la causa de la CGT cambie de fuero y suma otro fallo a favor

El Gobierno obtuvo un nuevo fallo favorable en la disputa judicial por la reforma laboral: la Cámara de Apelaciones resolvió que la causa impulsada por la CGT cambie de fuero y deje de tramitar en el fuero laboral.
La decisión implica que el expediente pasará al fuero contencioso administrativo federal, un punto que era impulsado por el Ejecutivo en el marco de la estrategia judicial para sostener la vigencia de la ley.
La medida surge de un conflicto de competencia entre tribunales. Una jueza federal resolvió que la Justicia Nacional del Trabajo no debía intervenir en la causa y dispuso su traslado a otro fuero.
Reforma laboral: La CGT recusó a los jueces que restauraron gran parte de la ley de Javier Milei
El cambio de jurisdicción representa un giro relevante en el expediente, ya que la CGT había obtenido fallos favorables en el fuero laboral, donde se llegó a suspender la aplicación de decenas de artículos de la reforma tras una medida cautelar.
En las últimas semanas, la disputa judicial mostró avances para el oficialismo. La Cámara del Trabajo ya había revocado una cautelar previa y restablecido la vigencia de más de 80 artículos de la ley, lo que fue interpretado como un primer triunfo del Gobierno.
La CGT ratificó la marcha del 30 de abril y salió a cruzar con dureza al Gobierno
El traslado de la causa ahora abre un nuevo escenario procesal. En el fuero contencioso administrativo se analizará la constitucionalidad de la reforma y la validez de los planteos sindicales, en una instancia que puede redefinir el futuro de la norma.
Desde el punto de vista legal, el caso sigue en etapa de discusión y no hay una resolución definitiva sobre la validez de la ley. La CGT, por su parte, ya anticipó nuevas presentaciones judiciales y cuestionamientos a las decisiones recientes.
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POLITICA
La joya bajo la lupa judicial: los puntos sensibles de Arsat, el interés de Peter Thiel, el espectro del 5G y Huawei

Cuando se habla de Arsat, la discusión pública suele detenerse en los satélites. Se ignora, a menudo, que parte de los activos estratégicos de la empresa estatal están bajo tierra, en miles de kilómetros de fibra óptica. También dentro de edificios blindados que almacenan información crítica y en una infraestructura que conecta desde organismos de seguridad hasta empresas privadas que dependen de ella para operar.
Por eso, cualquier controversia sobre la gestión de Arsat trasciende la administración de una empresa pública.
Sobre esta compañía la Justicia puso el foco por los casi US$2,5 millones hallados en los domicilios de su extitular, Facundo Leal, como también por la imputación por corrupción contra por lo menos tres funcionarios más, entre los cuales está Gerardo Boschin, quien fue gerente de compras y luego presidente de Trenes Argentinos.
Durante años, Arsat construyó una posición singular. A través de la Red Federal de Fibra Óptica (REFEFO), desplegó decenas de miles de kilómetros de tendido que atraviesan el país y llegan a zonas donde ninguna empresa privada estuvo dispuesta a invertir por falta de rentabilidad. Replicar una red de esa magnitud demandaría inversiones de miles de millones de dólares y plazos de recuperación que hoy resultan inviables para cualquier operador. Por eso, Arsat prácticamente no tiene competidoras en los servicios que ofrece.
Incluso compañías privadas de telecomunicaciones terminan utilizando capacidad de infraestructura vinculada a Arsat. La red se convirtió en una autopista digital por la que circulan comunicaciones, servicios de internet y datos que sostienen buena parte de la actividad económica y estatal. También es la red de tecnología a la que la política ha observado por su capacidad de producir inteligencia a través de sus nodos.
La otra infraestructura igual de crítica y menos conocida de Arsat es el Centro Nacional de Datos, una instalación diseñada para albergar sistemas con altos estándares de disponibilidad y seguridad. Allí no sólo se alojan plataformas estatales. También existen servicios destinados a compañías privadas que requieren capacidad de procesamiento, almacenamiento y transmisión de información.
Dentro de ese ecosistema funcionan las llamadas “jaulas”: espacios físicos cerrados donde empresas y organismos instalan sus propios servidores y equipamiento. Aunque comparten la infraestructura general del centro de datos, el acceso a esos equipos queda restringido exclusivamente a sus propietarios. Bancos, compañías energéticas y otras organizaciones que manejan información sensible recurren a este esquema para proteger activos críticos.
La importancia de esas instalaciones radica no sólo en los datos que almacenan, sino en la capacidad de cómputo y transmisión que concentran. Miles de procesadores trabajan de manera permanente sosteniendo servicios que deben permanecer operativos las 24 horas del día.
El nuevo residente
Esta infraestructura sensible adquiere otra dimensión por el interés desplegado por un nuevo residente en la Argentina. Hace un par de meses, un importante funcionario estadounidense asistió a la estación de Arsat en Benavídez justo luego de presentar con la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y Peter Lamelas, el embajador norteamericano en Argentina, el Criaco (Centro Regional de Información y Análisis sobre Crimen Organizado).
La visita, según distintas fuentes, tendría que ver con la intención de alojar en el centro nacional de datos los servidores necesarios para el centro. Los sistemas son lo que ofrece el recientemente mudado al país, Peter Thiel, a través de su empresa Palantir. De acuerdo con distintos testimonios, no fue la única vez en los últimos meses que se acercaron a Arsat oficiales estadounidenses.
Un punto de atención, por las investigaciones en curso, es la relación entre Arsat y el 5G. Mientras la licitación definía qué empresas se quedaban con las frecuencias para operar la nueva tecnología móvil (a través del Enacom), Arsat ya controlaba una parte fundamental de la infraestructura necesaria para que ese sistema funcionara. Las telefónicas pueden operar las antenas y el espectro pero sin fibra, no hay 5G masivo.
Una antena 5G puede transmitir enormes volúmenes de datos, pero si detrás no existe una red troncal capaz de mover ese tráfico, la red se convierte en un cuello de botella. En esa infraestructura estaba interesada Huawei, la empresa china proveedora mundial de equipamiento para redes 5G, es decir, antenas, radios, routers y otros componentes que las telefónicas utilizan para desplegar sus redes.
Las reuniones en Arsat o fuera de las oficinas, en lugares como Nordelta, eran frecuentes entre directivos de la compañía y Facundo Leal.
En 2023, además, Arsat recibió una asignación de 100 MHz en la banda de 3,5 GHz para desarrollar un plan federal vinculado al 5G. La resolución oficial establecía que esas frecuencias serían utilizadas por Arsat para implementar el plan estratégico que definiera el Estado Nacional.
Ese punto generó controversia porque implicaba que Arsat pasaba a tener un activo extremadamente valioso: espectro 5G que no había sido subastado como el del resto de los operadores. Algunos sectores imaginaban que Arsat podría convertirse en una especie de operador mayorista de 5G, alquilando capacidad a empresas o impulsando cobertura en zonas donde las grandes telefónicas no invierten.
En términos políticos y económicos, eso aumentaba enormemente la relevancia de quienes conducían la empresa. Ya no se trataba solamente de administrar fibra óptica, satélites y centros de datos. También se trataba de administrar espectro, uno de los recursos más codiciados del sector telecomunicaciones.
Luego llegó el cambio de gobierno. En 2024, la administración de Javier Milei anunció que esos 100 MHz reservados para Arsat serían incluidos en una nueva licitación, junto con otros bloques que habían quedado vacantes en la subasta anterior. Es decir, el espectro que había sido reservado pasaría a ser considerado parte del stock a licitar al mercado. Esto, que se anunció oficialmente en una conferencia de prensa de Manuel Adorni, todavía no sucedió.
Mantener semejante estructura requiere inversiones constantes. La operación de un centro de datos de alta disponibilidad demanda sistemas redundantes de energía, refrigeración, conectividad y seguridad física. Los equipos deben renovarse periódicamente y la infraestructura especializada exige contratos de mantenimiento costosos, algunos de los cuales están bajo observación actualmente. Lo mismo ocurre con la red federal de fibra óptica, cuyos nodos y enlaces requieren supervisión técnica permanente.
Fuentes vinculadas al sector describen que el deterioro presupuestario de los últimos años impactó particularmente en esas tareas. Sistemas que requieren asistencia especializada comenzaron a enfrentar dificultades para obtener soporte. Equipamiento que demanda mantenimiento periódico pasó a depender de recursos cada vez más escasos. En infraestructura crítica, el problema no suele manifestarse de inmediato: aparece cuando ocurre una falla.
La complejidad aumenta cuando se observan los servicios que presta Arsat a organismos del Estado. Fuerzas Armadas, áreas de seguridad, empresas públicas y dependencias gubernamentales utilizan distintas capacidades de la compañía. En algunos casos, la red debe extenderse hacia ubicaciones remotas donde el último tramo de conexión —la llamada “última milla”— obliga a contratar proveedores locales o realizar obras específicas para llegar hasta instalaciones estratégicas.
Esa realidad convierte a Arsat en administradora de información extremadamente sensible. No solamente por el contenido de los datos que almacena, sino por el conocimiento operativo que posee sobre redes, enlaces, ubicaciones, capacidades y requerimientos de organismos públicos y privados.
En paralelo, existe un debate cada vez más presente alrededor de la llamada soberanía digital. La discusión gira en torno a dónde se almacenan los datos críticos del país y quién controla la infraestructura que los procesa. Mientras buena parte de la economía mundial migra hacia plataformas de computación en la nube operadas por gigantes tecnológicos extranjeros, algunos sectores sostienen que determinadas capacidades deben permanecer bajo jurisdicción nacional.
Camila Dolabjian,Conforme a
POLITICA
El oficialismo en Diputados acelera el tratamiento para las leyes de Lobby y super-RIGI: busca llevarlas al recinto antes de fin de mes

Este miércoles, la Cámara de Diputados retomará los tratamientos de los proyectos que interesan a la Casa Rosada, el nuevo super-RIGI y la novedosa ley de Lobby. Dos iniciativas que La Libertad Avanza planifica dictaminar y llevar al recinto en una sesión prevista para el cierre de este mes, posiblemente el 24 de junio.
Los proyectos ya tuvieron sus primeros plenarios la semana pasada, allí quedó claro que hay propuestas alternativas desde los diferentes sectores políticos. Martín Menem, jefe de los Diputados, ya tuvo una reunión con los legisladores dialoguistas y programa una sesión con un amplio temario que incluya, de ser posible estas dos propuestas.
“Comenzó junio y la actividad será muy intensa”, dijo la diputada libertaria Silvana Giudici, quien nombró los proyectos que están en plena discusión en ambas cámaras legislativas. “El super-RIGI apunta a atraer inversiones en el sector tecnológico se complementa con el Régimen del RIGI que ya lleva exportado más de 10.000 millones de dólares”, aclaró Giudici.
Ley de Lobby
En el plenario de las Comisiones de Asuntos Constitucionales y de Legislación General, el director de Reforma Política del Ministerio del Interior, Diego Marías, destacó que desde el año 2003 a la fecha se presentaron 29 proyectos para regular el lobby, “abarcando prácticamente todo el arco político”.
Este miércoles habrá otra reunión informativa con representantes de ONG’s, asociaciones de la sociedad civil y cámaras empresarias.
La iniciativa del Poder Ejecutivo sostiene que el Lobby es una actividad legítima y presentan la iniciativa como un “Régimen de Gestión de Intereses destinado a garantizar la publicidad, transparencia, trazabilidad y probidad de las interacciones entre actores públicos y privados en los procesos de formación y toma de decisiones estatales”.
Entre las actividades alcanzadas figuran la elaboración, aprobación, modificación o derogación de leyes, actos administrativos y políticas públicas; procedimientos de contratación estatal; concesiones, permisos, licencias y habilitaciones; además de la asignación o modificación de partidas presupuestarias, subsidios, beneficios fiscales o regímenes promocionales.
El proyecto prevé además la creación de un Registro Público de Gestores de Intereses, de acceso abierto, destinado a identificar a las personas humanas y jurídicas que desarrollen actividades de lobby ante los poderes Ejecutivo y Legislativo.
La oposición cuestioní la ley de Lobby del oficialismo y presentó proyectos propios
En relación a la propuesta sobre ley de Lobby, el diputado del peronismo Sebastián Galmarini cuestionó: “Es más humo que otra cosa, tenemos una contraoferta con la propuesta de una regulación integral, que incluya a los tres poderes del estado y a la autoridad de aplicación autónoma, que esté en manos de la oposición”.
El proyecto de Unión por la Patria (UxP) propone la creación del Sistema Nacional de Integridad y Ética Pública, un marco integral que alcanzará a los tres poderes del Estado y al Ministerio Público, buscando reemplazar la lógica exclusivamente reactiva frente a los hechos de corrupción por un modelo preventivo, basado en políticas públicas de integridad, mecanismos de detección temprana, transparencia activa y rendición de cuentas. El proyecto establece que el nuevo sistema estará integrado por instituciones, procedimientos y herramientas destinadas a prevenir, detectar y sancionar irregularidades en el Sector Público Nacional.
Crea, además, el Régimen de Declaraciones Juradas Patrimoniales y de Intereses, orientado a prevenir conflictos de intereses y aumentar la transparencia de la función pública, debiendo incluir información patrimonial detallada, antecedentes laborales, participaciones societarias, vínculos de interés y posibles incompatibilidades. Con acceso público mediante plataformas digitales y formatos abiertos.
También, entre otros puntos, imponiendo limitaciones a quienes abandonen cargos públicos para desempeñarse en empresas o actividades vinculadas con las áreas que regulaban o supervisaban desde el Estado.
Lee También: La decisión de Bullrich que inquieta a Milei, la encrucijada de Adorni y los candidatos sorpresa para 2027
Otro proyecto presentado fue el de Miguel Pichetto: “En la Argentina hay una característica que se repite, que es el tema de la gestión de negocios, especialmente los vinculados con el Estado”.
El diputado de Encuentro Federal expresó: ”La figura del lobista o cabildero al estilo americano tiene que tener transparencia, tiene que estar individualizada y, fundamentalmente, tiene que saberse qué intereses representa”.
Además, explicó cuál es la principal crítica al proyecto oficial: “El Poder Ejecutivo no lo define como lobby. Usa un mensaje medio ambiguo en el título de la ley: ‘Transparencia y publicidad de la gestión de intereses”.
Los presidentes de las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Legislación General, Nicolás Mayoraz y Santiago Santurio, respectivamente, invitaron, además, a los exdiputados que presentaron iniciativas, ya que no es un debate nuevo que llega al Congreso. Entre los participantes estuvo Oscar Agost Carreño.
“La gestión de intereses existe siempre en la política. No hay que prohibirlo ni demonizarlo. Acá constantemente hablamos de lobby: fue una palabra que utilizamos mucho en el caso Libra, con los octógonos, con el tema del tabaco, con energía, minería y también en la Ley Bases, donde había muchos intereses cruzados”, dijo el exlegislador por Córdoba.
Mientras que Karina Banfi (Adelante Buenos Aires), le dijo a TN: “Es importante que el Gobierno asuma la agenda de fortalecimiento institucional porque no hay un plan económico que pueda funcionar si no hay instituciones fuertes, dicho por los propios economistas del mundo. En el ecosistema de leyes institucionales, como la Ley de Acceso a la Información Pública, es importante debatir una ley que regule la actividad del lobby que hoy existe”.
Super-RIGI
Las comisiones de Presupuesto, Industria y Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, lideradas por Bertie Benegas Lynch, jefe del plenario, quien ya citó para este miércoles a las 11 a un nuevo encuentro informativo con invitados.
La iniciativa está orientada a atraer inversiones de gran escala en sectores tecnológicos y actividades que actualmente “no cuenten con desarrollo en el país”. El piso mínimo de inversion llega a US$1000 millones.
Con este nuevo régimen, el Ejecutivo busca promover el desarrollo económico; incrementar las exportaciones de mercaderías y servicios y favorecer la creación de empleo. Además, apunta a coordinar el trabajo entre el Estado, las provincias y las autoridades de aplicación en materia de recursos naturales y fortalecer las cadenas de producción locales vinculadas a estos proyectos.
Diputados, debates, Martín Menem
POLITICA
El Indio Solari y la pregunta política que queda abierta

¿Qué está pasando en la Argentina? ¿Cuántas Argentinas se mueven en paralelo? ¿Cuál es la Argentina que define la elección de 2027? La semana que concluyó con la muerte y despedida final del Indio Solari contiene episodios clave que sintetizan esas tres preguntas en una: ¿quién tiene hoy el poder de representar? Es decir, de captar la sensibilidad de una sociedad fragmentada y escurridiza, subterránea pero quizás mayoritaria, ruidosa digitalmente pero tal vez menos voluminosa, y dividida en dos, o más, por los efectos colaterales de la corrección macroeconómica, con unas partes castigadas y otras, más o menos beneficiadas.
Esa movilización “solarista” acorrala contra las cuerdas sobre todo al kirchnerismo, y al peronismo en general, pero también al mileísmo.
Además de la “misa ricotera”, hay otros tres hechos clave de la última semana que disparan la cuestión central de si hay alguien capaz de representar. En ese caso, interpelan a Patricia Bullrich y Mauricio Macri y a Juan Grabois y el conglomerado progresista extremo.
¿Milei ya no la ve?
La pregunta sobre la representación es una pregunta política central que deja en el aire la “misa ricotera” en homenaje a Solari. Para el proyecto de Javier Milei, es un interrogante clave. La continuidad de la reorientación de la Argentina hacia una matriz económico-productiva y social sostenible tiene como requisito el apoyo de buena parte de la sociedad. ¿La pervivencia de sectores populares abigarrados y con una experiencia común de marginalidad, como la que se vio el fin de semana, representan un riesgo para esa sostenibilidad?
Sin apoyo popular, el reformismo mileísta enfrenta peligros parecidos al del reformismo menemista: una oleada transformadora que no alcanza la popularidad de sus resultados y se revierte ante la primera alternancia política. Tuvieron que pasar casi veinticinco años para que el balance histórico echara luz sobre la potencia constructiva del reformismo menemista.
Una modernización de la Argentina sin precedentes, en parte, con efectos colaterales negativos. El paso siguiente no era volver atrás, sino una elevación más virtuosa que corrigiera los déficits de ese proceso. El kirchnerismo inaugural de Néstor Kirchner optó por la reversión casi completa del mejor legado de esos años.
Por eso la aparición el fin de semana de ese río de gente demandando deudas históricas es una señal de alarma. No están en sintonía con el oficialismo libertario. Surge una pregunta necesaria: ¿Milei y el mileísmo siguen captando y representando como en 2023 algo de la insatisfacción de los sectores que apostaron a un sueño de movilidad social acotado, pero algo más posible, con la libertad módica de las aplicaciones y la bicicleta a cuesta?
La hazaña 2023 de Milei fue su transversalidad social: logró quedarse con parte del voto históricamente peronista del conurbano bonaerense. Macri y Pro no habían logrado conquistar esa cumbre: no pudieron convertirse en una derecha popular. Milei lo hizo. ¿Lo sigue haciendo? Esa es la cuestión.
¿Kirchnerismo ciego y sordo?
Este fin de semana, la “misa ricotera” fue un caudal masivo y de carácter federal de argentinos de varias generaciones, todos con alguna idea común que Solari representó como ninguno, con voluntad de ocupar la calle. Unas patas en la fuente de nuevo cuño que trajeron a la superficie una visión de la Argentina que venía perdiendo lugar en el espacio público: están ahí, pero no se los estaba viendo. Por Solari, volvieron a primer plano. Un millón de personas movilizadas espontáneamente hasta Villa Domínico, Avellaneda, el corazón del conurbano bonaerense: es el sueño del pibe de cualquier político que busca representar.
Contrasta con la impotencia de sindicalistas influyentes, de organizaciones piqueteras adelgazadas por el ozempic Pettovello, del kicillofismo y del kirchnerismo de Cristina y Máximo Kirchner: no hay convocatoria de la institucionalidad peronista en general, por más aparateada que esté, que logre esa escala de movilización. Hay conciencia de eso entre la dirigencia kirchnerista y sindical: tanto que la CGT ni siquiera se atreve a convocar a paros y movilizaciones. Aún con la caída del salario real y con paritarias pisadas para que no superen, la dirigencia pero-kirchnerista no consigue representar esas insatisfacciones. Desde 2021, las urnas nacionales confirman lo que la calle le escatima: al kirchnerismo, la capacidad de representar se les volvió casi un imposible.
Los fans de Solari y la experiencia que transmitían ante los micrófonos en la calle dejaron algo en claro: esa sensibilidad en busca de una esperanza no desapareció transformada y reorientada por el vendaval mileísta. Apenas se llamó a silencio. El fin de semana quedó claro que es un río subterráneo que la política no expresa ni encauza.
Para el kirchnerismo, la pregunta es: ¿cómo es que perdió la capacidad de representación de las demandas y las esperanzas de sectores marginados que están vivitos y coleando? La pregunta se vuelve acuciante por un dato: en cierta parte de la posición vital de los fans de Solari que ocuparon las calles, surge una línea de puntos que conecta esa sensibilidad musical con una memoria y una ilusión peronistas, o kirchneristas. Adolescentes y jóvenes sin pasado peronista, pero con esperanzas futuras de tono peronista, o cristinista o nestorista.
Esa multitud espontánea acorrala implícitamente al kirchnerismo contra el muro de la impotencia. Esos sectores están ahí, en las sombras, y sin embargo, nadie los representa. ¿Cómo es que la dirigencia pero-kirchnerista perdió su capacidad de representación de las demandas y las esperanzas de sectores marginados que están latentes, aunque no se expresen masivamente todos los días?
Bullrich y Macri, la representación de la moral
A la contundencia de la “misa ricotera” como hecho político, se suman dos hechos, más prosaicos, de la política nacional que también alimentan esa cadena de preguntas sin respuestas sobre la política y su poder de representación. Por un lado, los movimientos estratégicos de Patricia Bullrich y de Mauricio Macri. Aunque distanciados políticamente, los dos juegan en la misma cancha para alcanzar el mismo premio: ver quién hegemoniza la representación de un sector de votantes a los que les importa la institucionalidad y la república.
Los dos dirigentes captan el mismo vacío de representación: un electorado que alguna vez les perteneció y que el mileísmo deja bastante solo: el votante republicano que se indigna con la corrupción libertaria. Al mileísmo le nació una imposibilidad: la de seguir representando la promesa de cambio y purga de la casta. Adorni, $Libra, Andis, entre otras sospechas de opacidad, y la protección política oficialista le abren una ventana de oportunidad a Bullrich y Macri.
Para Bullrich, las chances de representar son más claras. Desde su derrota en la elección presidencial de 2023, Bullrich no se alejó del poder sino que apostó a la construcción de su propio coto de poder. Primero, como ministra férrea de Seguridad: ahí recuperó la voz política que perdió como presidenta. En eso se parece a Luis “Toto” Caputo: lo que no les dio Macri, un espacio para expandir su personalidad política, se los dio Milei. Bullrich no sólo tiene una visión de país organizada en torno a un mix del mileísmo en lo económico y del republicanismo macrista en lo político. También sigue teniendo vocación de poder, es decir, de contar con votantes propios, cuidarlos y hacerlos crecer. La mayor diferenciación respecto de Milei pasa por apropiarse por “la moral como política de Estado” que Milei está dejando vacante. El caso de la jueza vetada por Milei por su parentesco con el periodista Hugo Alconada Mon es el último episodio de las oportunidades que ve Bullrich y no duda en tomar.
Con la misma cuerda, vibra Macri en su regreso a la política nacional. “La sociedad puede perdonar errores, pero el quiebre moral no lo perdona nunca”: fue el cierre de su discurso en Santa Fe, el viernes. Estuvo ahí como parte de su gira nacional “El próximo paso”. Para Macri, el problema de la representación es mucho mayor que el de Bullrich. Con el desembarco de Milei en el poder, soñó con una suerte de cogobierno donde Pro aportara hombres y mujeres con capacidad de gestión en áreas clave. Esa visión nunca se concretó. Macri eligió despojarse de la ambición de poder político e identificar su proyecto de país con el mapa del proyecto mileísta.
Pro optó por llevar a la política una suerte de desprendimiento cristiano: “es hora de acompañar”, es el lema para explicar su alineamiento acrítico con las leyes oficialistas y sus silencios ante temas críticos del mileísmo. La semana pasada, Guillermo Dietrich, llevó al extremo esa vocación de servicio político”: “Si finalmente para que a la Argentina le vaya bien, el Pro tiene que desaparecer, es preferible a que la Argentina le vaya mal y el Pro exista”. Ahora Macri vuelve a la disputa por el poder, aunque sea para conservar capacidad de obstaculizar, dividir y negociar en 2027. La bandera es moral-republicana: a ese votante intenta representar.
Por otro lado, el último hecho político que despierta preguntas sobre la capacidad de representar surge de una de las fotos de la semana: la de Juan Grabois, sonriente y con mano extendida para el saludo amable, entrando a la casona del techno magnate Peter Thiel en el corazón de Barrio Parque. Fue el miércoles 3 y el encuentro duró más de tres horas.
A menos de quince días de la publicación de la encíclica papal “Magnifica Humanitas”, que alerta sobre la IA y sus consecuencias sobre la sociedad, Grabois, un aliado argentina del Vaticano, se encontró con el tecno bro dueño de Palantir, la empresa de IA dedicada a la defensa y la vigilancia global, nada menos. Ese encuentro conduce la pregunta sobre la representación hacia otro lado: ¿cómo representar en una Argentina que acumula deudas del siglo XX y que se cruza con una guerra de la globalidad del siglo XXI acelerado, y de un futuro impredecible? Grabois lo sintetizó hace algunas semanas: “Para representar correctamente, uno tiene que tener claro el rumbo. Estamos como turco en la neblina”.
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