POLITICA
Sin la Copa y sin Messi en el avión, vuelve Tapia y deberá enfrentar tres frentes de tormenta tras la pausa del Mundial

Para Claudio “Chiqui” Tapia, el subcampeonato del mundo no solo marcará el final de otro Mundial exitoso para la selección argentina. También representará el cierre del paréntesis que, durante casi dos meses, relegó a un segundo plano las investigaciones judiciales, las tensiones políticas y los desafíos deportivos y económicos que tendrá que enfrentar la conducción del fútbol argentino.
El vuelo chárter contratado por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) despegó este lunes, cerca de las cinco de la mañana, desde Nueva York y tiene previsto aterrizar alrededor de las 17 en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. A bordo viajan Claudio “Chiqui” Tapia y parte de la delegación que llevó a la Argentina hasta su segunda final consecutiva de una Copa del Mundo, en la que perdieron por 1 a 0 ante España.
El regreso, sin embargo, tendrá una composición distinta de la que soñó la dirigencia antes del comienzo del torneo.
Según pudo saber Infobae, Lionel Messi, Rodrigo De Paul, Enzo Fernández, Julián Álvarez y otros referentes principales del seleccionado argentino no integran la delegación que regresa al país. Mientras Messi y De Paul permanecerán en Miami para reincorporarse al Inter Miami, los otros futbolistas viajarán directamente a las ciudades donde continúan sus carreras deportivas.
La imagen también simboliza el inicio de una nueva etapa para la conducción de la AFA. El equipo que durante casi dos meses monopolizó la atención del país dejará paso otra vez a la agenda institucional. El Mundial terminó y con él concluyó el período en el que la actualidad deportiva desplazó del centro de la escena las investigaciones judiciales, las diferencias políticas y los desafíos institucionales y económicos que rodean a la entidad que conduce Tapia desde marzo del 2017.
El presidente de la AFA regresará, además, dentro del plazo establecido por la Justicia argentina. Es que el juez en lo Penal Económico Diego Amarante le había concedido una autorización excepcional para viajar al Mundial, con la obligación de regresar antes del 21 de julio. El permiso era indispensable porque Tapia se encuentra procesado, sin prisión preventiva, con prohibición de salida del país, en una investigación iniciada por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) por asociación ilícita y presunta apropiación indebida de tributos y recursos de la seguridad social.
De acuerdo con el expediente, la AFA habría retenido impuestos y aportes previsionales que no fueron depositados dentro de los plazos establecidos por la legislación vigente, por un monto del orden de los 20 mil millones de pesos. En esa causa también fueron procesados el tesorero Pablo Toviggino y otros directivos de la entidad. El magistrado dispuso embargos millonarios y condicionó el viaje al Mundial al regreso de Tapia dentro del plazo fijado por la resolución judicial.
Ese expediente, sin embargo, es apenas uno de los frentes abiertos que rodean actualmente a la conducción del fútbol argentino.
Las investigaciones que rodean a la AFA

Durante los últimos meses avanzaron distintas investigaciones vinculadas con el manejo económico de la AFA, operaciones comerciales realizadas por empresas relacionadas con dirigentes de la entidad y movimientos patrimoniales bajo análisis judicial. Y hasta la existencia de una mansión lujosa en Pilar, que hacía también de garaje para decenas de automóviles de alta gama.
También aparece la causa que investiga las operaciones de Sur Finanzas, una empresa vinculada al empresario Ariel Vallejo, considerado cercano a Tapia, denunciada por presuntas maniobras de lavado de activos y evasión tributaria. Existen actuaciones relacionadas con operaciones cambiarias realizadas durante la vigencia del cepo y otros expedientes que analizan movimientos económicos y societarios de dirigentes ligados a la conducción de la AFA.
La entidad rechazó sistemáticamente todas las acusaciones y sostiene que las investigaciones carecen de sustento o corresponden a controversias administrativas que deberán resolverse en sede judicial.
Sin embargo, la causa que mayor preocupación genera hoy dentro del entorno de Tapia no se desarrolla en los tribunales argentinos.
Mientras la Selección avanzaba en el Mundial, agentes del FBI y fiscales federales del Departamento de Justicia de los Estados Unidos continuaron reuniendo documentación y tomando declaraciones testimoniales en una investigación destinada a reconstruir el recorrido del dinero obtenido por la AFA a través de sus contratos internacionales.
Como reveló Infobae, el empresario Guillermo Tofoni declaró durante más de dos horas ante investigadores federales en Miami y aportó información relacionada con el esquema comercial implementado por la AFA para administrar buena parte de los ingresos internacionales generados durante los últimos años.
La pesquisa puso el foco sobre TourProdEnter LLC, la empresa de Javier Faroni y su esposa Erica Gillette -que estuvieron alentando desde las tribunas a la Argentina- que fue designada por la conducción encabezada por Tapia para administrar el cobro de contratos comerciales vinculados con la Selección Argentina.
El convenio permitió canalizar ingresos provenientes de patrocinadores internacionales, amistosos, derechos comerciales y distintos acuerdos firmados alrededor del seleccionado nacional.
La documentación reunida por los investigadores permitió reconstruir movimientos de fondos a través de cuentas abiertas en distintas entidades financieras estadounidenses, entre ellas Bank of America, Citibank, JP Morgan, Synovus y PNC Bank.
Solo en esta última institución circularon más de USD 13,5 millones en menos de un año. Pero el monto total bajo análisis supera los 300 millones de dólares.
El objetivo de los fiscales no consiste únicamente en seguir el recorrido del dinero. También buscan determinar quiénes fueron los beneficiarios finales de distintas transferencias y establecer si alguna de esas operaciones pudo haber configurado delitos bajo la legislación federal de los Estados Unidos.
Hasta el momento no existe ninguna imputación formal contra Tapia en ese país. La investigación permanece en una etapa preliminar, aunque continúa incorporando prueba documental y testimonial.
La tensión con el Gobierno, otra agenda que vuelve

La investigación estadounidense coincide con otro escenario que también volverá a cobrar protagonismo después del Mundial: la relación de tensión entre la conducción de la AFA y el Gobierno nacional.
Las diferencias que ambas partes mantuvieron durante el último año quedaron aplacadas por la Copa del Mundo. La clasificación a la final y la expectativa que generó el seleccionado hicieron que la discusión pública se concentrara casi exclusivamente en el rendimiento del equipo dirigido por Lionel Scaloni.
En ese contexto, el presidente Javier Milei también optó por separar sus cuestionamientos a la dirigencia del fútbol del respaldo a la Selección. Durante todo el torneo multiplicó los elogios hacia los jugadores, reivindicó en varias oportunidades el trabajo realizado por Scaloni y volvió a expresar públicamente su admiración por Lionel Messi, de quien llegó a definirse como “un termo”, una expresión popular utilizada en la Argentina para describir a un admirador incondicional.
La estrategia permitió mantener al seleccionado al margen de cualquier confrontación política y preservar un clima de apoyo institucional mientras duró el campeonato.
Con el regreso de la delegación, ese escenario también puede comenzar a modificarse.
El Mundial funcionó como un paréntesis. La agenda volverá a incorporar las diferencias entre la conducción de la AFA y distintos sectores del Gobierno, que durante las últimas semanas quedaron relegadas por la trascendencia deportiva del torneo.
Pero el mayor desafío que aparece por delante para Tapia probablemente sea otro.
La transición sin Messi y la incertidumbre sobre Scaloni
El ciclo iniciado en 2018 con la llegada de Lionel Scaloni convirtió a la selección argentina en uno de los activos deportivos y comerciales más importantes del fútbol mundial.
Las conquistas de las Copas América de 2021 y 2024, la Finalissima, el Mundial de Qatar y el reciente subcampeonato obtenido en los Estados Unidos transformaron a la AFA en una marca de enorme atractivo para patrocinadores internacionales, organizadores de amistosos y empresas interesadas en asociarse con el seleccionado argentino. Nunca antes la entidad había logrado semejante expansión comercial.
La presencia de Lionel Messi fue determinante para ese crecimiento. El capitán no solo representó al mejor futbolista del mundo de toda la historia. También fue el principal activo de una marca que multiplicó sus ingresos a partir del prestigio deportivo alcanzado por el seleccionado.
Ese escenario, sin embargo, comenzará a modificarse.
Messi ya había anticipado que este Mundial marcaría el final de su etapa como capitán y principal símbolo de la Selección en las grandes competencias internacionales.
Su decisión obliga a proyectar un nuevo modelo deportivo y comercial para la AFA.
La salida del emblema de la Argentina de la escena internacional no implica únicamente el retiro del jugador más importante de la historia. También significa el cierre del principal argumento comercial alrededor del cual la AFA negoció durante los últimos años contratos de patrocinio, giras internacionales, amistosos y acuerdos de explotación de la marca.
A ese proceso de transición se suma la incertidumbre sobre la continuidad del entrenador.
Después de la final frente a España, Scaloni confirmó que cumplirá el contrato que lo une con la AFA hasta diciembre, aunque dio casi por terminado el ciclo más exitoso que tuvo la Selección Argentina. “Hasta diciembre voy a seguir; después seguramente corte”, afirmó apenas concluido el partido.
La frase abrió un nuevo interrogante para la conducción encabezada por Tapia.
Scaloni no fue solamente el entrenador que ganó cuatro títulos y llevó otra vez a la Argentina a una final del mundo. También fue el arquitecto de un proyecto deportivo que devolvió estabilidad institucional al seleccionado, consolidó una relación inédita entre cuerpo técnico y futbolistas y permitió construir una identidad competitiva reconocida en todo el mundo.
Alrededor de ese ciclo también creció la AFA.
El prestigio internacional de la Selección incrementó el valor de los amistosos, atrajo nuevos patrocinadores globales, abrió mercados en Asia, Medio Oriente y Estados Unidos y fortaleció una estructura comercial que acompañó el éxito deportivo.
Por eso, el escenario que Tapia encontrará a partir de este lunes será muy distinto del que administró durante los últimos años.
Deberá conducir una transición deportiva sin Messi como capitán de las grandes competencias internacionales y, posiblemente, también sin Scaloni al frente del seleccionado.

Al mismo tiempo tendrá que administrar una investigación judicial en la Argentina, otra pesquisa abierta en los Estados Unidos y un escenario político que volverá a ocupar espacio en la agenda pública una vez terminado el Mundial.
Durante casi dos meses, la Copa del Mundo desplazó cualquier otra discusión alrededor de la AFA.
El seleccionado volvió a llegar a una final, sostuvo el prestigio deportivo construido durante el ciclo Scaloni y confirmó que continúa entre las principales potencias del fútbol mundial.
Pero el regreso a Buenos Aires marcará también el regreso a otra realidad.
La del dirigente que deberá afrontar simultáneamente causas judiciales, una investigación internacional, una relación política que puede volver a tensarse y el desafío de conducir a la AFA en el comienzo de una nueva era.
Porque, más allá del subcampeonato conseguido en los Estados Unidos, el Mundial también parece haber marcado el final del ciclo que durante casi ocho años tuvo como protagonistas a Lionel Messi dentro de la cancha, Lionel Scaloni en el banco de suplentes y Claudio Tapia al frente de la dirigencia del fútbol argentino.
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POLITICA
La familia de San Pedro que se enfrentó al poder de Camioneros y logró que estén por condenar a dos dirigentes que bloquearon su pyme

La vida de cada integrante de la familia Rey cambió para siempre esa madrugada del viernes 15 de febrero de 2021. Todo cambió para Ricardo Rey, su esposa y sus hijos, Ariel y Gustavo, que trabajaban todos los días en la pyme familiar creada en 1989 en la ciudad bonaerense de San Pedro, cuando unos 15 activistas del Sindicato de Camioneros bloquearon el acceso de la empresa para impedir la entrada y salida de los vehículos.
¿Qué hicieron los Rey para merecer algo semejante? Trabajaban normalmente, pagaban sus impuestos, cumplían con sus 15 empleados e incluso, como otras empresas de la zona, habían aceptado pagar desde 2017 una “contribución” mensual al Sindicato de Camioneros de San Nicolás. “Para trabajar en paz tienen que poner un sueldo por mes”, les advirtió el “recaudador” del gremio. Y lo hicieron, pero no aceptaron encuadrar a su personal, afiliado a Comercio, al Sindicato de Camioneros de la zona, liderado por Maximiliano Cabaleyro. Así se desató la ofensiva que paralizó la pyme familiar durante cinco días y le hizo perder más de 370 millones de pesos.
Podría haber sido una historia más de las tantas que sufren cientos de empresas en la Argentina como consecuencia de protestas sindicales extorsivas, pero en este caso algo fue distinto. Los Rey decidieron hacer una denuncia penal, hubo miembros del Poder Judicial que cumplieron su tarea y todo terminó con dos dirigentes sindicales detenidos desde 2022 y que ahora afrontan un juicio oral y público en San Nicolás por los delitos de extorsión y turbación en concurso con coacción.

Cabaleyro -ex concejal del Frente de Todos- fue a prisión hace cuatro años junto con Fernando Espíndola, el otro representante de Camioneros, luego de que la jueza de Garantías de San Nicolás ordenó la detención de ambos como responsables de los bloqueos del sindicato a Distribuidora Rey para que sus 35 empleados pasaran a estar encuadrados en sus filas y dejaran de estar afiliados en Comercio. Además, la Justicia encontró pruebas de pagos irregulares exigidos por los sindicalistas para dejar sin efecto la protesta.
En la causa judicial pudieron incorporarse videos, grabaciones, declaraciones testimoniales y hasta una caja de cartón con 500.000 pesos y dos cheques que recibieron en mano los dirigentes sindicales para garantizar la “paz social” y que, según la empresa, habrían probado el mecanismo de extorsión.
La semana pasada, los fiscales que llevan adelante la acusación solicitaron que se condene a Cabaleyro a 10 años de prisión efectiva por dos delitos de extorsión y otros dos de turbación en concurso con coacción.

El juicio quedó concentrado en la responsabilidad del jefe de Camioneros de San Nicolás ya que Espíndola no participa porque acordó un procedimiento abreviado a comienzos de septiembre, que derivó en un entendimiento entre el imputado, el fiscal y su defensor que aguarda la homologación de la jueza Elena Baquedano y podría derivar en una pena máxima de 6 años de prisión.
Ricardo Rey, el dueño de la empresa, falleció hace dos años y sus hijos lamentan que no haya podido ver cómo los responsables del bloqueo fueron detenidos, enjuiciados y probablemente sean condenados. Él se hizo conocido fuera de los límites de su ciudad cuando en esos días de hostigamiento sindical se viralizó un video en el que, tras una inspección del Ministerio de Trabajo a su empresa, motorizada por Camioneros, dijo entre lágrimas: “Me vienen a arruinar esos hijos de puta. Qué mierda se creen, no quiero más a esa gente acá”.
Ahora, tras 7 audiencias del juicio oral y público y a la espera del fallo, que se conocerá este miércoles, Ariel Rey afirmó a Infobae: “Es una etapa importante para nosotros y ahora esperemos que la sentencia acompañe lo sucedido. Me quedó la sensación de que en el juicio pudimos dejar asentado todo el trabajo probatorio”.

— ¿Cuál es tu sensación en este momento?
— Es la primera vez que atravesamos este tipo de situaciones. Nosotros estamos acostumbrados a trabajar. Hay una sensación de alivio porque pudimos sostener con firmeza las pruebas que habíamos incorporado a esta causa. Estamos muy animados por el compromiso del Ministerio Público Fiscal, encabezado por María del Valle Viviani y Verónica Marcantonio, más la firmeza de Florencia Arieto y su equipo de abogadas, donde se vio una experiencia y una manera de trabajar muy distintos al que presentaban la defensa de Cabaleyro y de los trabajadores. Así que estamos muy conformes con la primera etapa y a la espera de la decisión del juez.
— En las audiencias, donde ustedes describieron los aprietes, amenazas y exigencias de dinero de Camioneros, revelaste lo que les decía Espíndola, considerado el recaudador del sindicato: “Hacé como hacen todos tus colegas, que pagan un sueldo por mes. Esto funciona así: este es el kiosquito de Cabaleyro”
— Acá quedó demostrada la verticalidad. Nada se hacía que no supiera o no fuera avalado por Cabaleyro. Y el rol de Espíndola era acercarse a todas las empresas con el fin de “robar” los afiliados de todas las distribuidoras y en la búsqueda también de esa plata que todos teníamos que pagar por mes, con la amenaza concreta del bloqueo: “Para trabajar en paz, tenés que poner un sueldo por mes”. Frente al juez destaqué algo que decía Espíndola en las conversaciones conmigo y con mi hermano: “Ya sabés cómo funciona. Esto es para el quiosquito de Cabaleyro”. Pero Espíndola no podía tomar decisiones por sí solo. Todas las decisiones pasaban por Cabaleyro.
— ¿Cómo comienza el hostigamiento sindical?
— Esto arranca de manera muy brutal en 2011 cuando viene el sindicato de Camioneros a San Pedro y de manera simultánea bloquea 5 o 6 empresas con el fin de “robarse” todos los afiliados. “Todos esos empleados de Comercio son nuestros”, decían. Fue una embestida. En ese momento también conocemos a Cabaleyro porque viene con el Ministerio de Trabajo y entra a mi distribuidora de manera violenta. Les preguntaba a los empleados: “¿Este hijo de puta te tiene en negro?“. Así lo conocimos. Me acuerdo mi mamá estaba con delantal, porque en ese momento ella trabajaba detrás de un mostrador en nuestra distribuidora, y Cabaleyro le dice: ”¿Qué hace, señora, está trabajando en negro?“. Y era la dueña e iba a trabajar todos los días. No encontraron nada irregular, pero mi contador me dijo: ”Para no tener problemas, vamos a pasarle dos o tres empleados a Camioneros». Nosotros teníamos unos 10 diez empleados y estaban todos afiliados a Comercio. Después apareció Fernando Espíndola e insistió: “Tenés que pasar todos tus empleados a Camioneros. Si querés trabajar, tiene que ser así; si no, van a tener problemas”.

— ¿También les pedían plata?
— Exactamente. “Así funciona todo, así lo manejamos con todos tus colegas”, decía Espíndola. En las empresas sabíamos que seas práctica estaban normalizadas. Lo entendimos como una parte del costo. Eso fue a partir de 2017. Después empezaron a presionar cada vez más, hasta tal punto de que quisieron meternos un delegado. Les dijimos que no correspondía, que los empleados estaban bien encuadrados, pero ellos querían tener un delegado: es el sistema que tienen para presionar porque los delegados no trabajan y son absolutamente funcionales a los requerimientos del sindicato.
— ¿Y las presiones se mantuvieron?
— Comenzaron a aparecer de nuevo en 2019, año de elecciones presidenciales. Nos citaron al sindicato y Cabaleyro dijo: “Tengo que juntar un millón de pesos. Fijate cuánto me vas a dar vos. Si no, la vas a tener complicada”. La amenaza siempre era: “¿Querés tener problemas? Te conviene arreglar, no seas boludo, todos arreglan”. Hasta que en 2020, por presión tanto de los sindicatos como de trabajadores que se quieren encuadrar en Camioneros, tuve que pasarles 7 empleados y querían llegar a 10 para poder tener un delegado.
— Igual, la actividad principal de ustedes no tenía que ver con Camioneros sino con Comercio.
— Claro, mi actividad es comercio. Además el convenio de Comercio tiene tipificada la categoría porque dentro de la actividad están los choferes, los maquinistas, los limpiavidrios. Igual, tuve que pasarle 7 empleados, pero después Cabaleyro dijo: “Me tenés que dar 120 lucas (por los aportes sindicales) y te hago precio porque si te tengo que reclamar por todo, por dos años para atrás, me debés 3 millones”. Eso fue en 2020. Es otra de las cosas que pudimos probar y que aportamos a la causa.
— ¿En ese momento paró el hostigamiento?
— No, una vez que pasan los 7 empleados a Camioneros, imponen un delegado. ¿Por qué digo imponen? Porque para tener un delegado tiene que cumplirse determinados requisitos legales y no se cumplían en nuestro caso. Un día vino Edgardo Di Mayo (uno de sus empleados) y me dijo: “Yo soy el delegado”. Ahí empieza a cambiar su actitud. No laburaba, no cumplía con las órdenes. Me dijo abiertamente: “Mirá, esto no es nada personal, pero yo tengo que hacer todo lo que me dice el sindicato. El sindicato está para romper las pelotas”. Cuando lo sanciono por los incumplimientos cotidianos, aparecen las amenazas de Espíndola: “¿Cómo vas a sancionar a un delegado?”. En ese momento decidimos dejar de pagarle al sindicato todos los meses para trabajar en paz. Por eso tuvimos el primer bloqueo, el 15 de enero de 2021.
— ¿Tuvieron alguna advertencia previa?
— El 14 de enero recibimos una amenaza contundente de Espíndola: “Bueno, si no vas a poner, vamos a ver qué dice Cabaleyro”. Todo ese día tuvimos una incertidumbre impresionante, prácticamente no pudimos dormir, y las 4 y media de la mañana veo por las cámaras de seguridad al grupo de unas 15 personas, algunos empleados y otros delegados de Camioneros, ante la empresa. Era un cordón humano para que no pudiéramos sacar los camiones por la única entrada de mi negocio. Ahí mismo decidimos hacer la denuncia penal por el bloqueo y por la extorsión que veníamos sufriendo por parte del sindicato.

— ¿Cómo fue ese momento en que decidieron presentar la denuncia? No era fácil ir contra un sindicato poderoso que siempre tuvo respaldo político.
— Lo habíamos decidido después de la amenaza del día previo al bloqueo en una reunión de familia y con mi primer abogado, Daniel Spiropulos, porque afectaba nuestra dignidad. Tenemos todos los empleados en blanco, pagamos todo como corresponde, no debemos nada, tenemos todo en regla y ¿le tenemos que pagar a estos delincuentes para que nos dejen trabajar? No lo íbamos a poder tolerar mucho tiempo más. La situación tuvo un límite. Cuando pasamos a tener el primer delegado, automáticamente empezó a sabotear el trabajo y se termina formando un ámbito laboral imposible de sostener. Siete empleados que por ser camioneros se burlaban, no acataban las órdenes y complicaban el trabajo de otros 26 empleados que sí trabajaban.
— ¿Cuánto duró ese primer bloqueo?
— Duró un día. Cuando hicimos la denuncia penal, el sindicato realiza un montón de denuncias en el Ministerio de Trabajo sobre supuestos problemas en la empresa, diferencia de horas, cuestiones de seguridad e higiene. Y eso derivó en el segundo bloqueo, que duró 4 días a partir del lunes 22 de febrero. Hubo tensión, amenazas, burlas, acamparon ante la empresa, se instalaron con las reposeras en nuestra vereda y no podíamos trabajar. Incluso plantaron un motorhome en la puerta del negocio impidiendo el acceso. Por eso ampliamos la denuncia penal y el día 25 de febrero hubo reuniones en el Ministerio de Trabajo, a cargo de Sofía Rotundo, en connivencia y alineada con Cabaleyro, mientras tenía bloqueada la empresa. Yo tenía que negociar en el Ministerio de Trabajo con la pistola en la cabeza.
— ¿La denuncia judicial no avanzaba? ¿No hubo intervención del intendente o de la policía?
— Venía prosperando. Pero ahora, a partir de este juicio, me entero de conversaciones telefónicas de Cabaleyro que surgieron como producto de la investigación librada por la fiscal María del Valle Viviani. En aquel momento, aparece en escena el comisario de San Pedro, Juan Ramón Catalano, y primero se reúne con los que me están bloqueando y después conmigo. Me dijo que no podía hacer nada porque porque era una situación tensa por una manifestación. Le contesté que si no podía hacer nada no iba a poder entregar las cajas de comida a las escuelas porque estaba bloqueado el galpón donde las tenía. En esos días estábamos en pandemia y nosotros habíamos ganado una licitación para entregar unas cajas que se llamaban módulos alimenticios. Cuando el comisario toma nota de eso, se reúne con el intendente Cecilio Salazar para tratar de destrabar la situación porque lo complicaba a él. Ahora me enteré por las escuchas que Cabaleyro habló con el intendente y éste le dio órdenes al comisario para que nosotros cediéramos, que no compliquemos más y que pusiera en el acta como que no había conflicto, que no pasaba nada. Es gravísimo.
— ¿Y cómo se levantó el bloqueo?
— El 25 de febrero yo tenía que ir a la audiencia en el Ministerio de Trabajo a las 10 de la mañana, pero a partir de las 6 y pico de la mañana empiezan a llegar entre 10 y 12 camiones de otras empresas a copar toda la cuadra de mi empresa. Bloquearon toda la manzana con camiones para intimidarnos. En ese clima tuve que ir al Ministerio de Trabajo a decirle que sí al sindicato a todo lo que me pidieran. Tuve que ir a negociar con la pistola en la cabeza. Le dimos 50 mil pesos a cada trabajador, dejamos en apercimiento la sanción a Di Mayo, pasamos a Camioneros a 3 empleados más. Tuve que decir a todo que sí porque necesitaba facturar, trabajar, destrabar el tema. Tuve que acceder a todo. A tal punto que cuando se va terminando la reunión, que era por Zoom, ellos querían que quedara asentado que había “paz social” con la empresa y nosotros les dijimos: “¿Qué paz social? Queremos dejar asentado que acá hubo un bloqueo”.

— ¿El sindicato lo aceptó?
— No, no pudimos dejar esa constancia porque Cabaleyro amenazó con levantarse y suspender la reunión. “Entonces seguimos con el paro”. Tuve que aceptar porque tenía mercadería que se vencía, facturas que pagar, asfixia financiera. No tuve ni la libertad de poder dejar asentado lo que pasaba en un acta pública frente a la delegada del Ministerio de Trabajo que tenía constancias claras del bloqueo a la empresa.
— ¿Así pudo levantarse el bloqueo, entonces?
— Se levantó ese día al mediodía. Pero ese mismo día, por casualidad, les cae el oficio judicial a Cabaleyro y a Espíndola con la perimetral como producto de la denuncia penal que habíamos presentado en enero. O sea que, por un lado, yo estaba discutiendo todo lo laboral, donde no me quedaba otra que acceder a lo que pedían, y, por otro lado, la denuncia penal siempre avanzó.
— ¿Ahí terminó todo?
— No, en el mes de abril nos pidieron 500 mil pesos. Mi contador, que fue uno de los testigos, me dijo que lo habían llamado del sindicato para que pagáramos todos los gastos que hubo: “Todo esto no fue gratis. Yo tengo la perimetral, pero el colectivo está”. La amenaza era: o ponés los 500 mil pesos porque yo no puedo ir a la empresa por la perimetral, pero el colectivo está ahí.

— ¿Qué colectivo?
— La motorhome que nos había bloqueado y que era propiedad del sindicato. También decidimos acceder en esto porque las cuestiones penales no van al mismo ritmo que la necesidad de trabajo Y mucho menos que la capacidad de acción que tienen estas mafias. Así que, si bien estábamos muy decididos gracias a la clara visión de la fiscal Viviani, dijimos: “Bueno, pagamos esto y ya está”. Accedimos, pero hicimos un video poniendo esos 393 mil pesos en una caja de Chocolino, que es una marca de chocolatada, más un cheque de 103 mil pesos. Y dijimos: “Este cheque alguien lo va a cobrar”. Queríamos buscar alguna trazabilidad porque ya sabíamos que esa plata era para coima y que íbamos a poder encontrar quién era el que cobraba ese cheque y seguir impulsando una denuncia. A partir de ahí empieza el otro hecho, de extorsión, pero ellos buscan la manera de legalizar ese dinero porque sabían que había una denuncia penal.
— ¿Qué pasó entonces?
— El delegado que nosotros habíamos cuestionado y estos 6 empleados que obedecían a Cabaleyro empiezan constantemente a molestar y a sabotear el trabajo. Hasta tal punto que un día llega una inspección del Ministerio de Trabajo con dos inspectores que vienen acompañados con dos delegados del sindicato. Les preguntamos si los delegados estaban autorizados para estar ahí, pero cuando nos dijeron que no los echamos de la empresa: uno era el que me venía a cobrar la coima con Espíndola y ahora llegaba junto con el Ministerio de Trabajo. Una situación muy indignante. Ese fue el día en que mi papá se puso a llorar, como se puede ver en un video, porque tenia mucha bronca por eso que nos había pasado.

— ¿Todo empeoró desde entonces?
— En ese momento, cuando se arma ese disturbio, el delegado dejó de trabajar, vino hasta mi distribuidora, convocó a los 6 empleados que respondían al sindicato y les ordenó que dejaran de trabajar. Filmé esa situación porque como había una causa penal entendía que necesitaba pruebas y llamé a mi abogado y le dije: “A estos tipos no los quiero más en mi empresa”. Los despedimos a los 6, contratamos empleados nuevos, se encuadraron en el convenio que correspondía y desde entonces hubo libertad plena de trabajo. Hoy, mi empresa ya va renovando dos delegados distintos. Creo en la representación sindical, pero bajo las normas vigentes.
— ¿Cuál fue el costo emocional de este bloqueo, más allá de lo que representó en términos económicos?
— Por cuestiones cardíacas, mi papá tenía un cardiodesfibrilador. Cada seis meses tenía que ir al médico para hacerse un control y así se sabía si dentro de ese periodo había tenido algún acontecimiento, como lo llaman ellos. Uno de los de los períodos en que se accionó el cardiodesfibrilador fue el 15 de enero a media mañana cuando se encontró con el bloqueo. Si no tenía el cardiodesfibrilador, ese día a mi papá le agarraba un paro cardíaco de la indignación que tuvo por ese episodio.
— ¿Cómo reaccionó el resto de la familia?
— Hubo un montón de cuestiones emocionales. Como estábamos en pandemia, mis hijos no iban a la escuela y pasaban por la empresa, disfrutaban de estar con sus abuelos, pero al ver el bloqueo dejaron de ir y no la pisaron nunca más. Sufrimos amenazas, no solamente nosotros sino también proveedores de nuestra empresa. Hay conversaciones de Cavaleyro con proveedores y con un tal Marcelo, que suponemos que es Marcelo Aparicio (el número 3 del sindicato que lidera Hugo Moyano), que en el juicio decidieron desestimar, donde dicen: “¿Cuáles son los proveedores de este hijo de puta? Lo vamos a hacer cagar”. Es decir, amenazaban a mis proveedores para que no me vendieran más. La presión era terrible.

— Me imagino cómo lo habrá pasado tu mamá.
— Mi mamá está muy dolida porque, además de que le falta su compañero, le hubiera gustado que él estuviera viendo esta situación, aunque lo único que le interesaba a mi papá era que el negocio trabajara. Él no tenía ningún revanchismo, solamente quería trabajar, que su negocio funcionara, que le fuera bien y que pudiera crecer. Por eso mi mamá se acuerda que mi papá no podía creer que un grupo de delincuentes le impidiera trabajar. Él tampoco podía creer que hayamos tenido que pagar para poder trabajar. Mi hermano y yo teníamos que pagarle al sindicato sin que mi papá se enterara.
— ¿En toda esta pelea tampoco tuvieron apoyo de empresas del rubro o de las instituciones?
— Nosotros decidimos luchar teniendo el aparato sindical y el aparato del Estado en contra. Nuestros propios colegas nos decían: “Rey, tenés que aflojar, no vas a poder”. El mismo intendente me citó a su despacho para tratar de negociar y me dijo: “Che, son bravos, si ustedes no arreglan, Cabaleyro me corta la recolección de basura”. Le contesté: “Ah, Cabaleyro te está amenazando”, pero le tendría que haber dicho: “Denuncialo”. Ahora me enteré de esa charla con Cabaleyro que demuestra connivencia.
— ¿Cómo se llegó a las detenciones de Cabaleyro y Espíndola?
— Nosotros seguimos trabajando y a partir de ese video que se hizo viral de mi papá llorando contactamos a Florencia Arietto porque no sabíamos si nuestro abogado iba a tener la fortaleza para sostener esta denuncia penal. A partir del asesoramiento de Arietto, la causa penal tomó un impulso distinto, más firme. Y eso trajo un aire muy positivo para la fiscal. La investigación derivó incluso en un allanamiento al sindicato en San Nicolás y otro a la federación nacional (que lidera Moyano). En el medio, en abril del 2022, la la jueza de Garantías María Eugenia Maiztegui solicitó la prisión preventiva y efectiva de Cabaleyro y Espinoza hasta tanto se resuelva el juicio por delitos como coacción, coacción en grado de tentativa, extorsión y turbación de la posesión.

— Este caso te llevó a tratar de ayudar a otras pymes que pasaban por lo mismo y por eso te sumaste al Movimiento Empresarial Anti Bloqueos (MEAB).
— Cuando conocemos a Arietto también llegamos a conocer a otros empresarios como Verónica Razzini, Ignacio Dos Reis y otros con los que nos empezamos reunir para tratar de combatir los bloqueos. Así formamos el MEAB. Trabajamos mucho, elaboramos los protocolos para cada área, cada sindicato y cada situación. Aprendí muchísimo y logramos ayudar a otros empresarios que sufrieron lo mismo. Después llegaron los fallos judiciales y finalmente hoy podemos decir que un bloqueo a una empresa es motivo de despido con causa.
— Más allá de lo que representa para tu familia, ¿qué esperás que pase a partir de este juicio?
— Esta es una causa que visibiliza algo que la sociedad naturalizó: un sistema donde se nutre el caldo de cultivo ideal para la extorsión de la mafia sindical, en connivencia con el Estado, que debería mediar, pero termina siendo una dependencia del sindicato. Me interesa mucho más que esta causa termine con una condena ejemplar porque tenemos que mirar para adelante y tenemos que entender que huelga, derecho laboral, no justifica bloqueo, extorsión o coima. Hay una gran diferencia. Tenemos que tratar de que el trabajador entienda que el sindicato debe ocuparse de lograr las mejores condiciones para él. Tenemos 6 trabajadores que fueron utilizados por estos dirigentes. Les lavaron la cabeza porque los hicieron participar de un delito haciéndoles creer que eran derechos laborales. Por eso esta causa tiene que ser ejemplar. Más que para nosotros, para la Argentina.
POLITICA
En plena puja con los aliados, el Gobierno busca acelerar un acuerdo en el Senado para cambiar la ley de salud mental

Después de dos semanas de viajes y, pese a que habrá otros senadores que sumarán millas dentro de poco, el oficialismo intentará reactivar la agenda y acelera un acuerdo con la oposición dialoguista para modificar ley de salud mental, un tema delicado que genera un constante ida y vuelta entre el Gobierno y las provincias.
Hasta la noche del jueves último, la intención de la bancada de La Libertad Avanza en la Cámara alta, que comanda la porteña Patricia Bullrich (Capital Federal), era realizar una conferencia en los próximos días para anunciar los cambios trabajados en los recientes días con aliados, según confiaron desde diversos bloques a Infobae. El texto final no está cerrado.
Este medio obtuvo, durante el transcurso de la semana, un borrador de dictamen que fue girado a las bancadas. En particular, a los senadores que forman parte de las comisiones que trabajan el tema: Salud; y Legislación General. Ambas son presididas por mileístas: Ivanna Arrascaeta (San Luis) y Nadia Márquez (Neuquén), respectivamente.
Un primer punto a considerar es la dosis de intervención de los psicólogos -necesarios- no sólo durante el proceso de una internación -como contó semanas atrás Infobae-, sino en una casi equiparación con psiquiatras a la hora de tomar la decisión principal en una eventual internación. Desde dos despachos reconocieron, por lo bajo, la llamativa -y fuerte- presión que partió desde ministerios de salud de gran parte del interior del país. Por ahora no lograron quebrar esa barrera y los médicos primarían -con lógica- en ese sentido.

Otro ítem a contemplar es cómo y dónde tendría que interactuar la pata judicial. “No pueden decidir sólo ellos. La idea es no judicializar, pero sí que sean notificados y formen parte del sistema”, expresaron desde un despacho a este medio. También habrá aclaraciones relacionadas con internaciones en contra de la voluntad del paciente.
Sobre esta cuestión, aparece un inciso -el “q”-, que señala que “toda persona con plena capacidad puede consentir o rechazar anticipadamente determinados tratamientos y decisiones relativas a su salud mental, así como designar a una o más personas para que expresen su consentimiento cuando no pueda hacerlo por sí misma”. En tanto, las directivas deberán “ser aceptadas por el equipo interdisciplinario interviniente, salvo aquellas que constituyeran riesgo grave de daño para la vida o la integridad física propia o de terceros”. Además, “la declaración de voluntad puede ser revocada en todo momento”.
Por otra parte, en la propuesta que circula -sobre la cual falta el aval final- se deja claro que “la autoridad de aplicación” impondrá “los lineamientos para que cada jurisdicción defina las características de conformación de sus equipos interdisciplinarios, según la disponibilidad de recursos humanos de cada jurisdicción, pudiendo preverse la intervención del médico psiquiatra mediante teleconsulta sincrónica cuando su presencia física no pueda garantizarse”. Esto ocurre debido a las cifras compartidas entre senadores, que mencionan la presencia de poco menos de 4.000 psiquiatras generales y 454 “infantojuveniles”, versus 100.000 psicólogos matriculados.
Además, los familiares, representantes legales y quienes ejerzan funciones de apoyo de personas con una afección o trastorno de salud mental tendrían derecho a “recibir información y contenidos psicoeducativos sobre la afección, los tratamientos disponibles y su evolución previsible”; “conocer los recursos y dispositivos de la red de salud mental disponibles en su territorio; “acceder a instancias de orientación y apoyo para el autocuidado”; y “ser escuchados en cada etapa significativa del proceso de atención”.
En caso de cerrarse un consenso -no oficial aún-, se convocará al plenario de comisiones para dictaminar. La Libertad Avanza desearía ir al recinto el 22 del corriente mes -el mejor escenario, aunque complejo- o el 29. No obstante, la pre campaña electoral y las rencillas internas en la Cámara alta podrían dilatar, una vez más, el asunto.
POLITICA
La interna del Gobierno amenazó con reactivarse esta semana, pero intentan apaciguarla

La interna del Gobierno se mantiene en tensa calma desde hace casi cinco meses, cuando el “affaire Rufus” llevó las diferencias entre libertarios a su máxima expresión. En los últimos días, sin embargo, reaparecieron roces entre funcionarios y legisladores de Milei de bandos opuestos, que intentaron contener.
Tras aquel fuerte cruce de mayo -el primero donde se atacaron con nombre y apellido por la cuenta anónima @PeriodistaRufus, que Santiago Caputo y el Gordo Dan atribuyeron a Martín Menem—, las Fuerzas del Cielo aceptaron no meterse en los asuntos de “la política” (partidaria, legislativa, etc) que los Menem siempre reclamaron como propios. Los riojanos, a su vez, frenaron la contraofensiva lanzada contra sus “enemigos”. Desde entonces, cada sector consideró conveniente mantenerse en el molde. Pero durante los últimos días se activaron nuevos focos de incendio.
El primero llegó por el resultado en las elecciones en Brasil. Tras el triunfo de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta contra Lula da Silva, y a la espera del ballotage, la joven militancia libertaria en redes, identificada con Caputo, lamentó que el año pasado no se les haya dado un espacio equivalente a los suyos. Y en el karinismo se sintieron atacados.
Ahí se produjo el cruce entre el legislador bonaerense Agustín Romo -quien planteó primero ese señalamiento- y la diputada nacional por Santa Fe, que responde a Karina Milei, Romina Diez.
Diez le respondió al tuitero, asiduo visitante de las oficinas de Caputo. Y después hizo lo propio con varios tuiteros libertarios de las FFCC que salieron a criticarla con vehemencia. Según afirmaron en ambos campamentos, esas respuestas fueron espontáneas y a título personal. En la Casa Rosada sostuvieron que Romo solo expresó una opinión; del lado de Diez, que ella avanzó porque sintió genuinamente que el planteo era injusto. De ambos lados quisieron apaciguar la discusión, que se descontroló entre inorgánicos en redes.

Un dirigente de la militancia digital insistió a Infobae, después: “Los que pone Romina son todos jóvenes terceras líneas liberales sin serlo. Quisieron copiarnos y no les salió. Los cielistas hicimos un grupo de élite y nos sacaron del medio. Ahora nos quieren copiar, pero son nuestro Temu. No tienen aura”. El joven dirigente de ese mundillo lo dijo convencido y dolido porque LLA “dejó de ser el recambio, para transformarse en un partido tradicional”.
La discusión sobre los jóvenes quedó atada a los lugares en 2027. En el sector de Karina Milei, ante eventuales intenciones de los jóvenes de las Fuerzas del Cielo de competir, anticipan que el año próximo es muy posible que haya incluso menos lugares que en las nóminas de las legislativas del 25. “No tienen en cuenta que el año que viene puede estar todavía más complicado porque van a haber menos espacios. Muchos de los nuestros reeligen, y además están los acuerdos políticos que va a haber que respetar”, aseguran. Mientras tanto, Sebastián Pareja, presidente de LLA en la Provincia, dio impulso a un masivo acto con jóvenes bonaerenses, que concretó ayer, y sus seguidores lanzaron un spot en redes con una actuación de mileístas de veintipocos años que reivindicaban su figura. En Rosario, tambiénayer, Romina Diez encabezó un evento de “Juventud LLA Santa Fe“ que anoche, tarde, resaltó en sus redes.

El otro tema clave fue la posición sobre el Islam, y allí los roles se invirtieron. Así como Romo no le contestó a Diez, los Menem no les respondieron a Daniel Parisini, alias ”el Gordo Dan», cuando los asoció a supuestos aprietes tras la denuncia que le hizo el Centro Islámico para, dijo, cercenar su libertad de expresión. El antecedente es de fines de diciembre, cuando el tuitero cuestionó al Islam y Zulemita Menem le respondió con una carta pública.
Y hay quienes coincidieron en interpretar el plan —aún incierto— del ministro de Justicia karinista, Juan Bautista Mahiques, de demandar a Irán ante la Corte Internacional de Justicia por el atentado a la AMIA como un modo de contar con una medida equivalente a la ley de Defensa de la Soberanía Nacional, que se le atribuye a Santiago Caputo. Esa ley, enviada al Congreso el 17 de septiembre, va más allá de Malvinas: crea un Consejo de Seguridad Nacional y un registro de personas y entidades vinculadas al terrorismo. O, quizá, fue una manera de congraciarse con Milei, siempre dispuesto a mejorar aún más la relación con Israel.
La discusión de fondo es la que mantienen Javier y Karina Milei. Según cuentan altas fuentes del oficialismo, los hermanos volvieron a tener un encontronazo hace casi tres semanas, cuando Milei dispuso una reestructuración en Olivos que terminó con la salida de Belén Agudiez, subsecretaria de Planificación General y una de las manos derechas de Karina. Desde entonces negaron cualquier diferencia públicamente. Pero quienes los frecuentan admiten que el vínculo estuvo tenso.
En las Fuerzas del Cielo aseguran que los Menem, con el aval de Karina Milei, muchas veces “hace lo contrario de lo que quiere el Presidente”: por ejemplo, acercar posiciones e incluso ayudar a Claudio “Chiqui” Tapia, pese a que Milei pretende avanzar contra la conducción de la AFA. En la oposición están convencidos de que estas supuestas diferencias son parte de un juego de “policía bueno y policía malo” para disimular intenciones que en realidad están consensuadas. Pero en el Gobierno aseguran que son reales (y las lamentan).
La disputa sigue latente, pero ambas tribus buscan bajar el tono. La paz no responde a una sintonía: el único acuerdo vigente es no meterse en terreno ajeno. Hasta ahora lo respetan, aunque los chispazos parecen inevitables
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