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ECONOMIA

Caputo inyecta pesos a la economía y ahora apunta a «patear» deuda sin generar turbulencia

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El equipo de Toto Caputo ha logrado algo inédito: sea cual sea la respuesta del mercado a sus licitaciones de deuda, siempre festeja. Cuando renueva los vencimientos y se queda con un plus de pesos a su favor, lo presenta como una absorción de dinero excedente. Cuando no llega a «rollear» toda la deuda, afirma que es un síntoma positivo, porque como la economía está recuperándose los bancos necesitan liquidez para financiar a las empresas.

Si se emite un bono dólar linked y no hay demanda, se festeja el hecho de que el mercado no teme a una devaluación. Y si aparecen compradores por $1 billón, se presenta el hecho como una estrategia para evitar que los pesos vayan a presionar al tipo de cambio.

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Si la tasa cae, lo festeja como un síntoma de disminución en la percepción de riesgo por parte de los inversores, y si la tasa sube lo interpreta como una señal de alta demanda por deuda local, y por lo tanto un síntoma de estabilidad cambiaria.

Sin embargo, desde el otro lado del mostrador, no todos comparten la misma visión, sobre todo cuando ocurre, como en las últimas licitaciones, que el Tesoro no pueda «rollear» el total de la deuda que vence, lo que implica que haya una inyección de pesos al mercado, que eventualmente podrían presionar los precios o buscar refugio en el dólar. Por eso el mercado está atento para ver si en las nuevas licitaciones -la primera es este miércoles, ante vencimientos de $5,5 billones- se revela un cambio de tendencia.

El «punto Anker» y la inyección de pesos

La primera vez que se expuso esa situación como un hecho positivo fue en septiembre del año pasado, cuando los funcionarios explicaron que se estaba llegando al «punto Anker» en el que la economía se remonetizaba después de haber repudiado al peso hasta hacer que la base monetaria se desplomara a menos de un 5% del PBI.

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«Estamos logrando que los bancos vuelvan a trabajar de bancos», afirmaba entonces Toto Caputo. Sin embargo, no siempre se mantuvo esa actitud: cuando hace dos meses empezó a quedar en evidencia el nerviosismo del mercado por la situación cambiaria y se produjo un éxodo desde las letras del Tesoro hacia las coberturas del mercado de futuros del dólar, el ministro no dudó en dar un volantazo: concentró el menú de bonos en letras de vencimiento corto y subió las tasas de interés para que el «rolleo» estuviera cerca del 100%.

Pero claro, ahora ya sin cepo, la renovación se torna naturalmente más complicada. Los analistas interpretaron que, al perder una «demanda cautiva» y al endurecerse las condiciones de liquidez -por el cierre de los pases activos del BCRA-, los bancos empezaron a tener una mayor volatilidad.

Lo cierto es que tras el levantamiento del cepo se logró un «rolleo» de sólo 75,71% de los vencimientos por $6,6 billones. Lo que implica, mirando la parte del vaso vacía, que se inyectaron pesos al mercado $1,6 billón.

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Fue allí cuando en el mercado empezaron a expresarse dudas sobre la política monetaria: para empezar, la famosa pregunta retórica –«¿con qué pesos?»– que usaban los funcionarios para desmentir un riesgo de compara masiva de dólares, ya perdía fuerza, dado que se expandía la cantidad de dinero ante cada «rolleo» inferior al 100%.

Y, además, el otro argumento del gobierno -que esa inyección no alteraba la base monetaria amplia, porque no se hacían con emisión sino con parte del superávit fiscal- empezaba también a generar dudas, dado que los depósitos del Tesoro en el BCRA empezaban a adelgazar.

La remonetización polémica

Fue entonces cuando llegó la polémica jugada del Central para darle más pesos a Caputo y sus muchachos.

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El BCRA comunicó que había tenido una ganancia de $19,4 billones en el ejercicio 2024, lo que le había permitido poner a disposición del Tesoro $11,7 billones. Ese dinero queda depositado en la cuenta que el Tesoro tiene en el BCRA y sólo pueden tener un uso: cancelar deuda.

Se generaron dos polémicos en torno a esta cuestión: la primera es qué tan real podía ser considerada esa «ganancia» para un Banco Central que, según el propio gobierno, tenía patrimonio negativo -de hecho, ese fue el argumento para solicitar la ayuda del Fondo Monetario Internacional-.

Y el segundo debate apuntó a si, al usar esos pesos para cancelar deuda, se estaba quebrando la regla de congelamiento monetario que el propio gobierno se había fijado. En definitiva, cuando se cancela deuda se inyectan pesos al mercado, y en este caso no tendrán como contrapartida un ingreso de dólares al BCRA.

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Esa duda se acrecentó con la última licitación de abril para cancelar $7,5 billones, en la que apenas se convalidó un «rolleo» del 70%. En otras palabras, acaba de inyectarse al mercado liquidez por $2,25 billones.

Para los expertos del mercado financiero, lo que está haciendo el gobierno es fomentar una remonetización de la economía. Si bien la cantidad de dinero ha subido, todavía está muy lejos de sus promedios históricos: las últimas cifras marcan una base monetaria equivalente al 4,2% del PBI y un M2 -es decir, sumando los ahorros en plazo fijo- de 10,5%. Pero es una estrategia no exenta de riesgos, en una economía aún no estabilizada del todo.

Con «rolleo» abajo del 80% hay problemas

Algunos ven la estrategia de «rollear» por debajo del total de los vencimientos como una forma de emitir dinero sin que tenga un efecto inflacionario. Claro que, para ello tendría que concretarse el tema sobre el cual más se especula en este momento: la emisión de un bono que se suscribe con dólares pero es pagadero en pesos.

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Si se lograra esa combinación, entonces el gobierno habrá encontrado la ingeniería para aumentar la cantidad de pesos y además acumular reservas en el BCRA sin faltar a su promesa de no comprar dólares dentro de la banda.

Pero mientras se discute sobre ese punto, el calendario marca una fría realidad: sólo en los próximos tres meses hay vencimiento de deuda por $40 billones. Lo cual lleva a la cuestión de si la estrategia de no renovar la deuda puede traer el efecto colateral de mayor presión sobre los precios.

Hablando en números: ¿cuál sería el límite para esa estrategia? Algunos analistas argumentan que el Tesoro debería «rollear» no menos de 80% promedio desde aquí hasta las elecciones legislativas de octubre.

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«Es exigente, pero cumplible. Dependerá de la dinámica del mercado en el período pre electoral para ver si eso implica una exigencia mayor sobre las tasas de interés o no», advierte un informe de la gestora de fondos Mega QM, que estima en un 27,5% de los vencimientos la cantidad de pesos actualmente en poder del Tesoro.

¿Tasas para arriba o para abajo?

En el texto del acuerdo con el FMI, se anunció que la preferencia será la extensión de vencimientos, algo que todavía parece lejano, dado que en las últimas licitaciones la demanda de títulos públicos se concentró en los vencimientos de corto plazo, una demostración de la incertidumbre todavía reinante.

«La estrategia de financiamiento seguirá enfocándose en reducir los riesgos de refinanciamiento de la deuda en pesos, extendiendo los vencimientos y reemplazando gradualmente los títulos vinculados a la inflación y al tipo de cambio por instrumentos de tasa fija a medida que avance la desinflación», indica el acuerdo.

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De manera que la otra señal a la que estará atento el mercado es a la tendencia de las tasas de interés en pesos. ¿Qué prefiere el gobierno? Por un lado, lo lógico en una economía en sendero de desinflación sería una tasa en baja. Sin embargo, hay fuerzas que la llevan a la suba, entre ellas la mayor demanda de crédito.

Pero, además, hay en este momento un condimento especial. Dentro de su plan para que los dólares se vuelquen a la economía -y que indirectamente terminen reforzando las reservas del BCRA- hay una condición ineludible: la tasa para financiarse en dólares debe ser más conveniente que la de pesos.

De esa forma, se espera que continúe el movimiento alcista en los depósitos bancarios, que quebraron la tendencia a la baja y en dos semanas de abril recuperaron más de u$s1.000 millones, para ubicarse actualmente en torno de u$s31.000 millones.

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La sospecha generalizada de que el BCRA intervino para aplastar la curva de futuros del dólar hizo que los inversores volvieran a pensar en la «tasa sintética», que permite simultáneamente hacer una alta tasa en pesos y cubrirse de una eventual devaluación.

La operatoria consiste en vender dólares y colocarse en pesos para aprovechar la tasa de títulos públicos -las Lecap, por ejemplo-, y en simultáneo comprar un contrato de dólar futuro para asegurarse un tipo de cambio. En otras palabras, lo que se gana por comprar el título público es mucho más que lo que cuesta ese «seguro» contra la devaluación.

La estrategia no está exenta de controversia. Si bien se está mostrando efectiva para restar presión sobre el tipo de cambio, no faltan las acusaciones de que es un plan enfocado en el corto plazo y con bajas probabilidades de poder sostenerse tras las elecciones.

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ECONOMIA

Caputo se reúne con la UIA, luego de la polémica con Techint y en medio de un clima tenso para la industria

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El ministro de Economía, Luis Caputo, recibirá esta mañana a Martín Rappallini, titular de la Unión Industrial Argentina (UIA).

Tras el cortocircuito entre el Gobierno y el Grupo Techint por la licitación de caños para un gasoducto de Vaca Muerta, el ministro de Economía, Luis Caputo, recibirá este viernes a Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), en un encuentro clave para abordar la situación crítica de la industria nacional.

La visita al Ministerio de Economía se produce tras jornadas intensas para el equipo económico, marcadas por la presencia de la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Buenos Aires, y refleja la preocupación empresarial ante la caída de la actividad y el consumo, así como la urgencia de reactivar el crédito productivo.

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Fuentes del sector señalaron a Infobae que la reunión tiene lugar en un contexto de marcado deterioro industrial, donde la UIA presentaría propuestas para estimular el financiamiento y recomponer la demanda interna. El diálogo entre la entidad fabril y el Gobierno nacional se intensificó en los últimos meses, luego de una fase en la que los principales indicadores de la actividad manufacturera mostraron desaceleración y retroceso del empleo.

En diciembre, Caputo ya se había reunido con la cúpula de la UIA en medio de advertencias del sector fabril por la contracción del mercado interno y la reducción de las líneas de crédito. Durante ese encuentro, los industriales manifestaron su inquietud por la caída de la actividad y la urgencia de medidas para sostener la producción y el empleo. Los representantes del sector subrayaron la importancia de recomponer el flujo de capital de trabajo y facilitar el acceso al financiamiento para las pymes, que constituyen el núcleo del entramado productivo nacional.

El ministro de Economía, Luis
El ministro de Economía, Luis Caputo, estuvo presente en la última Conferencia Industrial.

En la previa del encuentro entre Caputo y Rappallini, la primera Junta Directiva del año de la UIA giró en torno a las tensiones en materia de actividad. Los industriales expresaron su preocupación por los sectores que atraviesan mayores dificultades y por la urgencia de impulsar la reactivación industrial. Además, destacaron la relevancia de actualizar la legislación laboral.

Para los representantes de la cámara industrial, es clave que “continúe la baja de tasas y se avance en una reforma que reduzca la presión fiscal al sector formal”. A la vez, coincidieron en la importancia de “generar condiciones para revertir la situación actual y lograr un desarrollo parejo de todos los sectores industriales de forma de no perder tejido empresarial pyme”.

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Por otra parte, subrayaron que la competitividad de la economía argentina y la dinámica de precios “deben analizarse desde una mirada integral de las cadenas productivas, considerando el impacto de los costos locales —logísticos, financieros, fiscales y laborales— y del contexto macroeconómico».

“Sectores transables y con altos niveles de empleo, como el textil, calzado y confecciones, forman parte de un entramado industrial que necesita previsibilidad y condiciones adecuadas para producir, invertir, sostener el empleo formal y contribuir a la demanda interna”, ponderaron.

El uso de la capacidad
El uso de la capacidad instalada en la industria se ubicó en 53,8% en diciembre de 2025. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En tal sentido, la UIA aseguró que “acompaña el planteo respecto de la necesidad de un comercio exterior inteligente, orientado a nivelar la cancha y que garantice el cumplimiento tributario, establezca reglas claras para las plataformas electrónicas internacionales y refuerce la lucha contra prácticas ilegales”. A modo de cierre, reclamó “un comercio basado en reglas claras, transparentes y de competencia leal es clave para sostener la producción formal, el empleo industrial y una inserción internacional equilibrada y sostenible”.

El escenario industrial presenta desafíos relevantes. La desaceleración de la actividad manufacturera y la caída del empleo se ubican entre las principales preocupaciones de los representantes fabriles. En el último trimestre, la industria registró una disminución sostenida en los niveles de utilización de la capacidad instalada, lo que incidió negativamente en la generación de empleo, en especial dentro del segmento pyme.

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En diciembre de 2025, la utilización de la capacidad instalada en la industria se ubicó en 53,8%, lo que representa una caída respecto al mismo mes de 2024, cuando fue de 56,7 por ciento. Los bloques sectoriales con mayor utilización fueron refinación del petróleo (87,1%), papel y cartón (65,0%) y productos alimenticios y bebidas (63,6%). En contraste, los menores niveles se observaron en la industria automotriz (31,2%), productos de caucho y plástico (33,4%), productos textiles (35,2%) y metalmecánica excluida la industria automotriz (38,9%).

El retroceso más marcado se registró en la industria metalmecánica excluida automotores, que descendió a 38,9% desde 45,7% en diciembre de 2024, principalmente por la caída en la producción de aparatos de uso doméstico y de maquinaria agropecuaria. La industria automotriz redujo su utilización de capacidad instalada a 31,2%, frente al 44,2% del año anterior, debido a la menor cantidad de unidades fabricadas por las terminales. Los productos de caucho y plástico también se contrajeron a 33,4%, afectados por la disminución en la fabricación de manufacturas de plástico y neumáticos, con una caída interanual de la producción de neumáticos de 57,3%.

Por último, el sector de productos alimenticios y bebidas registró una utilización de 63,6%, inferior al 65,9% de diciembre de 2024. Esta baja está vinculada a la menor molienda de oleaginosas—que cayó 10,9% interanual—y a la disminución en la producción de carne vacuna. La elaboración de aceite y subproductos de soja mostró una reducción interanual de 15,1%.

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La UIA insiste en que la recuperación del crédito a tasas competitivas es un factor decisivo para revertir la tendencia negativa del sector. Los industriales buscan mecanismos para canalizar recursos hacia la producción y el consumo, evitando que la falta de liquidez agrave la situación de las empresas. Entre las propuestas que la entidad presentará se destaca la ampliación de líneas de financiamiento específicas para la industria, la reducción de requisitos para el acceso a créditos y la creación de instrumentos de garantía que faciliten la operatoria bancaria.

La reactivación del consumo constituye otro eje central de la agenda que la Unión Industrial Argentina llevaría al Ministerio de Economía. Los empresarios sostienen que la demanda interna es el motor principal de la recuperación industrial y consideran necesario implementar incentivos para recomponer el poder adquisitivo de los hogares. La caída del consumo impacta directamente en la producción y el empleo, motivo por el cual el sector fabril pide medidas orientadas a dinamizar el mercado.

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ECONOMIA

Acciones argentinas cayeron con fuerza en Wall Street y una empresa tecnológica se desplomó 11%

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Las acciones argentinas volvieron a mostrar una marcada volatilidad y profundizaron las pérdidas, en línea con el mal clima que dominó a los mercados internacionales, pese a que el Senado avanzó con la aprobación de la reforma laboral.  De hecho, uno de los ADR se desplomó hasta un 11% en Wall Street.

Mientras tanto, los bonos soberanos mostraron un comportamiento dispar y el riesgo país se mantuvo por encima de los 500 puntos básicos.

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En la plaza local, los bonos soberanos operaron mixtos con subas de hasta 0,6% de la mano del Global 2030. En tanto, el Bonar 2041 lidera las caídas con una pérdida de 0,6%. Así, el riesgo país se ubica sobre los 508 puntos básicos.

Golpe a las acciones: fuerte caída del Merval y ADRs

El S&P Merval revirtió las subas iniciales y se desplomó 5,5%, hasta los 2.872.456,9 puntos, afectado tanto por la dinámica cambiaria como por la aversión global al riesgo.

Entre las acciones que más retrocedieron destacaron: Grupo Financiero Galicia (-8,2%), BBVA Argentina (-8,2%) y Grupo Supervielle (-8,1%).

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En Wall Street, los ADRs argentinos replican la tendencia negativa. Lideran las bajas Globant, con una caída del 11,2%, seguida por Grupo Financiero Galicia (-10,7%), Grupo Supervielle (-9,9%), BBVA Argentina (-9,%), en una rueda en la que el apetito por activos emergentes luce debilitado.

De hecho, solo una empresa operó en verde en la tarde del jueves: Ternium subió 0,6%.

El trasfondo internacional suma presión. Según datos oficiales, las tenencias chinas de deuda estadounidense cayeron desde un pico histórico superior a u$s1,3 billones hasta alrededor de u$s683.000 millones.

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De acuerdo con Bloomberg, reguladores chinos recomendaron a los bancos del país limitar la compra de bonos del Tesoro de Estados Unidos, ante riesgos de concentración y mayor volatilidad. La decisión se inscribe en la estrategia conocida como «Sell America», que impacta en Wall Street y alimenta la cautela global.

Reforma laboral y «pax cambiaria»

En el plano doméstico, el oficialismo consiguió media sanción en el Senado para la reforma laboral, con 42 votos afirmativos. El proyecto introduce el banco de horas, modifica el cálculo de indemnizaciones, crea el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), habilita pagos salariales en moneda extranjera y redefine condiciones de los convenios colectivos. Ahora deberá ser tratado en Diputados.

En paralelo, se mantiene la denominada «pax cambiaria», impulsada por una mayor oferta de divisas frente a la demanda. Sin embargo, operadores advierten que la reciente licitación del Tesoro dejó señales que podrían modificar expectativas si la inflación vuelve a acelerarse.

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Bonos CER y señales del mercado en pesos

La Secretaría de Finanzas adjudicó $9,02 billones sobre ofertas por $11,51 billones, alcanzando un rollover de 123,39%. Según destacó CEPEC, «la mayor parte de la colocación se concentró en instrumentos a tasa fija (LECAP/BONCAP), destacándose la S17A6 por $5,03 billones con una TEM de 2,81% (39,48% TIREA). También se colocaron vencimientos a julio, noviembre de 2026 y enero de 2027 con tasas mensuales entre 2,61% y 2,74%, consolidando una curva en pesos relativamente alineada en el tramo medio».

En el segmento CER se adjudicaron $2,19 billones, con tasas reales de entre 5,02% y 8,62% TIREA. «En instrumentos TAMAR se captaron $0,27 billones con márgenes de 4,38% y 6,50%, mientras que el dólar linked tuvo participación marginal ($0,03 billones). El resultado muestra preferencia clara por tasa fija en pesos y menor demanda de cobertura cambiaria, sugiriendo expectativas relativamente contenidas de salto cambiario en el corto plazo», agregó el informe.

Así, el mercado argentino combina un frente accionario debilitado por factores externos con una deuda en pesos que, por ahora, sigue encontrando demanda en instrumentos a tasa fija, en medio de un delicado equilibrio entre inflación, tipo de cambio y expectativas.

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El BCRA inyecta pesos y el Tesoro los saca de circulación: cuál es la estrategia de Economía que está golpeando al dólar

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El ministro de Economía de Argentina, Luis Caputo, y el presidente del banco central del país, Santiago Bausili (Reuters)

Mientras que ayer el Banco Central de la República Argentina (BCRA) compraba la mayor cantidad de reservas desde la salida del cepo con USD 214 millones, Finanzas llevaba a cabo un rollover de 123% de los vencimientos de deuda pública. Esta combinación de inyectar pesos por un lado y retirarlos por el otro generó lecturas diversas entre economistas y operadores financieros, que pusieron el foco en cuál es la estrategia del equipo económico y los impactos que tiene sobre el dólar que se encuentra en calma, incluso con una tendencia a la baja, en las últimas jornadas.

La licitación reciente concentró la atención de los analistas porque el Gobierno logró renovar todos los vencimientos y no convalidó un aumento de tasas significativo, a diferencia de la licitación anterior. Según explicó Gabriel Camaaño, economista, “en la licitación de ayer no pagó premio, la otra vez sí. Ayer pagó lo mismo que en el secundario, capaz en CER algo más”. Esta referencia al segmento que ajusta por inflación señala que las tasas no tuvieron un movimiento relevante fuera de ese punto.

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Para Camaaño, el BCRA está concentrado en comprar dólares, mientras el Tesoro busca liquidez para cumplir los pagos y evitar que las tasas caigan demasiado. “En buena parte son necesarias para este ‘equilibrio’ monetario-cambiario y para que las expectativas de inflación se moderen o sostengan”, señaló. El economista describió el escenario como un trilema entre inflación, acumulación de reservas e impulsar la actividad. “Las tres a la vez no se pueden en este contexto y, como está armado el esquema hasta acá, priorizan en principio las primeras dos. Con el tiempo se verá la tercera, que también hay factores exógenos que juegan ahí”, sostuvo.

El dólar mayorista cerró en
El dólar mayorista cerró en $ 1.400 el miércoles.

Lo que se debe tener en cuenta es que cada vez que el BCRA compra un dólar para sumar a las reservas, inyecta $ 1.400 (cotización del mayorista al cierre del miércoles) mientras que cuando vende un dólar, retira la misma cifra de pesos. Aunque durante el anuncio de la fase cuatro del programa económico, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, sostuvo que se haría en función del aumento de la demanda de dinero.

Desde el sector privado, la perspectiva incluye otras variables. Nicolás Cappella, analista de Invertir en Bolsa (IEB), afirmó que ayer Finanzas convalidó tasas de mercado, por lo que no hubo premio. Y que como hay menos demanda de dinero ya en febrero, sobran más pesos, es más fácil rollear. Según su visión, el Gobierno se apoya en varias herramientas para manejar la liquidez: comprar dólares, vender bonos dollar linked, o absorbe de más en la licitación. Pero, como todo, siempre es un tema de confianza en el plan económico.

Cappella subrayó que, mientras el mercado mantenga la confianza, el Tesoro puede “rollear” los vencimientos sin pagar tasas altas. “Se pide menos premio o tasa en las licitaciones y es todo más fácil. Cuando la situación es otra, se da la inversa”. Además, destacó que, en el contexto actual, las compras de reservas que realiza el BCRA generan un clima de optimismo. “Por ahora, con la supercompra de reservas que vienen teniendo el BCRA, el mercado está de buen humor y la licitación de ayer lo muestra, consiguió muchísimos pesos sin dar premio”.

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La combinación de inyectar pesos por una vía y retirarlos por la otra, para Lucas Llach, hace que la deuda neta en dólares baje (porque suben las reservas) mientras que la en pesos sube, lo que da menos vulnerabilidad a saltos cambiarios. Pero que tuvo una respuesta por parte del director del BCRA, Federico Furiase, quien sostiene que el Tesoro absorbe pesos que vienen del desarme del repo pasivo del BCRA. “A nivel consolidado (Tesoro + BCRA), no hay aumento de la demanda en pesos, sino un cambio en su composición y duration”, escribió en la red X.

La estrategia oficial prioriza, según los analistas, la acumulación de reservas y el control de la inflación, relegando otros objetivos económicos como el impulso de la actividad. El equilibrio buscado se sostiene sobre una política de absorción de pesos, que tiene impactos en distintos frentes. Walter Morales, economista y asesor financiero de Wise Capital, advirtió sobre los efectos de extraer liquidez en exceso: “Cuando saca todos los pesos de la plaza, y a veces saca en exceso, esa situación de liquidez hace que suba la tasa de caución, de costo del cheque, todo el costo financiero del sector privado”. Morales remarcó que, en un contexto donde la economía muestra dificultades para recuperarse, este encarecimiento del crédito “hace mucho más lento el despegue, por un lado, y, por el otro lado, siguen apareciendo cheques rebotados porque la cadena se empieza a deteriorar por el aumento del costo del dinero”.

El impacto de este proceso trasciende el mercado financiero y alcanza a la economía real, especialmente en sectores que dependen del crédito para funcionar con normalidad. La suba de tasas relacionadas con la liquidez también repercute en los costos empresariales y la cadena de pagos. Morales subrayó que el deterioro de la cadena de pagos se vincula directamente con la política de absorción de pesos, que restringe la circulación de dinero y eleva el costo financiero para el sector privado.

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Por su parte, Martín Polo, jefe de estrategia de Cohen Aliados, consideró que la administración económica está evitando inyectar liquidez al mercado para que no se produzca una baja de tasas de interés, lo que podría presionar al alza el tipo de cambio. “Deben evitar tirarle mucha liquidez al mercado, que eso baje las tasas de interés y eso presione el tipo de cambio al alza”, afirmó. Y que con el último dato de inflación, 2,9% en enero según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), aprovechar para planchar el tipo de cambio con tasas más altas.

En términos de la base monetaria, el último informe del BCRA al 6 de febrero, muestra que tuvo una contracción de $1,01 billones, lo que se explica por compra neta de divisas al sector privado por $ 2,1 billones; ventas al Tesoro Nacional por $ -5,1 billones; $ 993.569 millones en Resto; y $ 1,02 billones en Otros.

La relación entre la inflación, las tasas de interés y el tipo de cambio aparece como uno de los ejes centrales de la coyuntura. Polo remarcó que cuando el Gobierno logre una baja sostenida de la inflación, recién entonces podrá expandir la base monetaria y relajar la política de tasas. “A medida que baje la inflación, cuando lo logren, van a empezar a poder expandir más y distender las tasas de interés”, afirmó el estratega de Cohen Aliados.

El desempeño de la última licitación, según los especialistas, refleja cómo la política monetaria y fiscal se articula para evitar presiones sobre el dólar y al mismo tiempo contener las expectativas inflacionarias. La utilización de herramientas como la venta de bonos dollar linked, la absorción de liquidez a través de licitaciones y la intervención en el mercado cambiario forman parte de la estrategia integral del equipo económico.

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