POLITICA
La trama oculta de la compra del club Perugia con fondos de la AFA: reuniones, festejos y la sombra de “Chiqui” Tapia

La operación comenzó a gestarse en marzo de 2024. En las oficinas de Adcap en Buenos Aires, Juan Martín Molinari, uno de los socios fundadores de esa firma, soltó delante de dos intermediarios italianos: “Tengo el comprador”. Apenas dos semanas después, en el mismo lugar, apareció en escena Javier Faroni, el empresario teatral que administraba los fondos de la AFA desde 2021. “Hasta ese momento nosotros no sabíamos quién era Faroni. Molinari nos decía que era un hombre de Tapia, y que por eso había ganado el contrato con (la ticketeadora) Deportick”, cuenta a el empresario italiano Simone Chiarella, uno de los protagonistas de la trama.
El Perugia, un club histórico del Calcio, estaba en venta hace rato. Antes de venir a Buenos Aires, los dos intermediarios ya se habían reunido con varios empresarios italianos. Todos rechazaron la propuesta.
Las negociaciones con Faroni se extendieron durante seis meses. Además de Chiarella, intervino Pierpaolo Triulzi, un agente FIFA que viaja mucho a la Argentina. Durante todo el proceso, hubo reuniones en Buenos Aires y en Italia. Y un cruce intenso de correos electrónicos. A partir de julio, Faroni pasaba más tiempo en Perugia que en nuestro país. En muchos de esos viajes, iba acompañado de su esposa, Erica Gillette, encargada de administrar la empresa TourProdEnter.
Una foto de agosto de 2024, a la que accedió , muestra a Faroni en la cabecera de una mesa, a su mujer, al entonces dueño del Perugia, Massimiliano Santopadre, y otras personas. Esa cena tuvo lugar en la casa de Chiarella, en Panicale, un pueblo a 35 kilómetros de Perugia. Ese lugar se transformó en una base operativa por donde desfilaban abogados, escribanos, y el resto de los involucrados.
Las jornadas de trabajo en la casa de Chiarella eran extensas pero había tiempo para salidas grupales. Otra de las fotos se sacó en un hotel 5 estrellas, ubicado en el centro de Panicale. La mujer de Faroni muestra un vino de unos productores locales.
Luego de varias idas y vueltas, finalmente se firmó un contrato preliminar. Para festejarlo, Chiarella preparó una torta con los colores de la bandera argentina y el Grifo, uno de los símbolos del Perugia, el club italiano que estuvo trece años en la Serie A y hoy lucha por mantenerse en la C.
La compra finalmente se cerró el 7 de septiembre de 2024 con la firma de un documento de 119 páginas al que accedió . Fue el final de una extensa reunión de más de cinco horas en la escribanía Biavati, en el centro de la ciudad de Perugia. Las imágenes de ese día muestran al entonces gerente general del club (a la cabeza de la mesa), a Javier Faroni, a su izquierda el vendedor, Santopadre, y enfrente el escribano Mario Biavati. Sobre la mesa se ven los contratos, carpetas, la camiseta del Perugia con el nombre de “Javier”, y una camiseta argentina.
Chiarella, que aparece en los documentos como testigo de la venta, también registró el momento exacto de la firma: en una foto aparecen Faroni, con saco negro, y Santopadre a su izquierda.
Luego de la ceremonia de las firmas, el empresario recorrió el club, posó con la camiseta que llevaba su nombre y se encargó de darle la noticia al presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia. “Lo llamó a Tapia ahí mismo para avisarle que había terminado todo bien”, asegura Chiarella.
No fue todo. Al día siguiente de la operación, Faroni planteó que quería reunirse con el entonces presidente de la Federación Italiana de Fútbol, Gabriele Gravina. Las gestiones estuvieron a cargo de Triulzi y de Santopadre. “Faroni se encargó que Tapia se sume a la reunión por zoom”, recuerda Chiarella en diálogo con .
La presentación oficial de Faroni se concretó el 15 de septiembre: el empresario apareció en el palco junto a su mujer y caminaron por el césped. Todo era felicidad.
Un año después, el equipo italiano hizo su pretemporada en el predio de la AFA en Ezeiza. Un hecho inédito que agitó los rumores sobre el posible vínculo con Tapia. Durante su estadía en la Argentina, el Perugia jugó un amistoso ante Comunicaciones y los jugadores visitaron las instalaciones de los centros deportivos de Boca y River.
Detalles del contrato y un gerente desconocido
El contrato de venta del Perugia establecía que la cesión de las acciones a Perugia Fútbol tenía un costo de 2.050.000 euros, en cuatro cuotas. Las tres primeras de 500.000 euros y la última de 550.000. “El precio indicado podrá sufrir una reducción en el supuesto de que surjan pasivos, deudas u obligaciones de indemnización a cargo de la parte vendedora a favor de la parte adquirente, lo que conllevará, en consecuencia, la correspondiente reducción del importe del saldo del precio”, dice el contrato.
Efectivamente, la operación incluyó deudas por casi 3 millones de euros, según consta en mails que se cruzaron antes de la operación y a los que accedió .
¿Cómo se pagó el Perugia? reveló en enero que Faroni transfirió US$5,7 millones desde una cuenta de TourProdEnter a una firma suya llamada Sports Next Gen Ltd. Fueron 25 transferencias, entre enero y septiembre de 2025. La operación se completó con dos transferencias de US$250.000 a Beagle Capital Management LLC, otra de las firmas que aparecen como controlantes de la Associazione Calcistica Perugia Calcio junto a SAIA Investments Ltd.
Los datos se obtuvieron a través de dos “discoveries” de la Justicia de Estados Unidos que promovió el empresario Guillermo Tofoni, enfrentado a la dirigencia de la AFA por una cuestión comercial.
Apenas trascendieron los detalles de la operación, Molinari fue apartado de Adcap, la firma que brindó servicios a la AFA para traer más de 100 millones de dólares. Y el financista tuvo que renunciaron a su cargo en Beagle Capital. ”La operatoria de Molinari con la firma Sports NextGen es absolutamente ajena a Adcap, que no tenía conocimiento alguno hasta ahora sobre la compra de un club de fútbol», dijeron desde la empresa.
La gestión de Faroni enfrentó obstáculos desde el inicio. Apenas semanas después de la compra, la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) le impuso al productor argentino y a Molinari una sanción de tres meses y medio de inhabilitación. El motivo fue la presentación tardía de documentación clave: no se acreditó en tiempo y forma la “solidez financiera” de las sociedades involucradas en la operación y no se cumplió con los plazos para aportar datos contables exigidos por las autoridades italianas.
Con la llegada de Faroni al club italiano desembarcó Hernán García Borras, un español que había trabajado en el Deportivo Guadalajara, perteneciente a la Segunda Federación de España. Ese equipo aparece en una investigación de la justicia federal contra una banda liderada por Miguel Ángel Villalba, el capo narco que sigue detenido.
La causa siguió la ruta de unos 400 millones de pesos que se invirtieron en dos grupos empresarios identificados como Dinal y Lener Construcciones S.A. Esas empresas habrían actuado como pantallas de la organización. Uno de los socios de Dinal, identificado como Néstor Ruiz, habría sido uno de los inversores del club Guadalajara. La investigación, a cargo de la jueza federal de San Martín Alicia Vence, sigue su curso, pudo saber de fuentes judiciales.
“García Borras no conocía a Faroni. En las primeras reuniones nadie entendía cómo había llegado a Perugia y no demostraba mucho conocimiento del tema”, reveló Chiarella, testigo privilegiado de los flujos financieros y las negociaciones. ¿Quién lo contrató? intentó comunicarse con el gerente pero no contestó los mensajes.
Los discoveries de la justicia estadounidense revelaron que García Borras recibió al menos cuatro transferencias de TourProdEnter por más de US$ 115.000. Los pagos desde el Bank of America se registraron el 6 de enero, 5 de mayo, y 27 de agosto de 2025, cuando el club ya estaba en poder de Faroni. Y una transferencia desde el PNC data del 24 de septiembre de 2024, apenas unos días después de la compra.
Pese al escándalo, Faroni sigue a cargo del club italiano, que llegó a salir subcampeón en la temporada 1978–1979, y campeón de la Copa Intertoto de la UEFA en 2003. Hoy pugna por mantener su lugar en la Serie “C”: está decimocuarto sobre veinte equipos del grupo B.
el club italiano que estuvo trece años en la Serie A y hoy lucha por mantenerse en la C.,Fueron 25 transferencias, entre enero y septiembre de 2025,brindó servicios a la AFA,Ese equipo aparece en una investigación de la justicia federal contra una banda liderada por Miguel Ángel Villalba,Nicolás Pizzi,Javier Faroni,Perugia Calcio,Italia,Conforme a,Javier Faroni,,AFAGate. Apareció otra cuenta de Javier Faroni en EE.UU. que desvió más de US$3 millones a cinco sociedades fantasma,,AFAGate. Dos empresas “gemelas” de Miami recibieron casi US$ 5 millones y desaparecieron: los pagos a la misma hora,,El fútbol como botín y la Justicia como garante de impunidad
POLITICA
Un ministro de Kicillof y un intendente se sumaron a la carrera por la gobernación bonaerense: quiénes son los otros aspirantes

La carrera por la sucesión de Axel Kicillof comenzó a sumar postulantes dentro del peronismo bonaerense. Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura y Servicios Públicos de la provincia, y Leonardo Nardini, intendente de Malvinas Argentinas, hicieron públicas sus intenciones de competir por la Gobernación en 2027, en medio de las discusiones por el futuro político del oficialismo.
“Me gustaría conducir los destinos de esta provincia”, afirmó Katopodis en una entrevista con Radio Brisas. El funcionario sostuvo que cuenta con experiencia para asumir el desafío y planteó que buscará darle continuidad a la gestión del actual gobernador, aunque también impulsar cambios.
“Me tocó estar en San Martín, en el Gobierno nacional y ahora me toca en la provincia. Pude gobernar y gestionar los tres niveles del Estado, y la verdad que me siento con la confianza suficiente como para encarar todos los cambios, pero también de darle continuidad a todo lo que Axel viene haciendo en todos estos años”, expresó.
Katopodis también cuestionó el rumbo del gobierno de Javier Milei y señaló que el peronismo debe construir una alternativa nacional para las próximas elecciones presidenciales. “Nuestra prioridad es que podamos poner a la Argentina en otra dirección, estamos convencidos de que el rumbo en el que está es equivocado”, sostuvo.
POLITICA
La crisis de los propósitos colectivos

El mundo actual se encuentra en una larga fase de profunda transformación acelerada, atravesada por una serie de factores estructurales que permiten pensar que el segundo cuarto de siglo será muy distinto al primero. Los principales vectores de esa metamorfosis son la frenética evolución tecnológica, con la IA como símbolo; los efectos del cambio climático; la brusca alteración demográfica, con menor natalidad y mayor longevidad; el derrumbe del viejo orden internacional basado en reglas y el predominio de los liderazgos autocráticos; y la reconversión del capitalismo global, más concentrado y menos occidentalizado. La humanidad se reformula a partir de las tensiones que se derivan de un caótico entrecruzamiento de factores económicos, políticos, sociales y tecnológicos.
En ese contexto, la Argentina también atraviesa su propia etapa de reconfiguración, que se deriva de los fenómenos globales, pero que tiene sus propios componentes. Javier Milei rompió el tablero político que se venía estructurando en torno de dos coaliciones, y ese sistema todavía no se volvió a rearmar. Deambula entre el regreso a una nueva polarización, el demorado surgimiento de nuevas figuras, o la fragmentación. La irresolución de este dilema es ganancia para el Gobierno, que atraviesa meses difíciles sin que nadie termine de capitalizar esa vacancia.
La llegada del poder libertario también trajo aparejado un recambio abrupto de la lógica económica, que pasó de un estatismo decadente a un libremercadismo irrestricto. Los efectos en la nueva matriz productiva son los que hoy mantienen en tensión a todos los indicadores, con sectores vinculados a las cadenas globales muy dinámicos (los RIGI-beneficiados), y otros más dependientes del mercado interno en tendencia declinante (los industri-deprimidos).
En el aspecto económico, a diferencia de lo que ocurre en el plano político, la irresolución es una desventaja para el Gobierno. Por eso sufre este largo valle con la sensación instalada de que la economía no está funcionando de acuerdo con las expectativas. El debate dentro de la mesa política sobre la conveniencia de acelerar o no el acuerdo político que reclama Luis Caputo, así lo refleja.
Pero debajo de esos movimientos visibles se viene produciendo una serie de transformaciones sociales, que se iniciaron en décadas pasadas, pero que cobraron nueva dimensión a partir de la pospandemia. En líneas generales, las tres tendencias históricas marcan que la Argentina ha tendido a ser estructuralmente más pobre, más vieja y más urbana. Se ha venido incubando una redefinición de la composición social del país, que exhibe rasgos diferentes a los que ofrecía décadas atrás, cuando se configuraron las instituciones y organizaciones que emergieron como ordenadores de la vida comunitaria. Es decir, se está haciendo cada vez más palpable el desfase entre una arquitectura institucional concebida para lógicas del siglo XX y las mutaciones que rediseñan una sociedad en modo siglo XXI.
Ese descalce genera tensiones naturales porque hay una pronunciada crisis de representación en todos los órdenes. En parte este déficit fue aprovechado por el Milei original para plantar su bandera en contra del sistema político y económico. Pero su rol como catalizador de ese desencanto exhibe limitaciones. Por ejemplo, el sector más descontento con el Gobierno es la clase media, porque es la que más sobrecarga sufrió por la eliminación de subsidios y los incrementos de servicios y tarifas, prepagas, escuelas; es la que perdió capacidad de ahorro y se endeudó en montos mayores. Es la que más recortó sus expectativas.
Esa clase media es la principal víctima de la transformación socioeconómica de las últimas décadas, que pasó de ser un símbolo de la movilidad ascendente y un rasgo característico de la Argentina en comparación con otros países de la región, a sufrir un angostamiento marcado en número y capacidades, para dar lugar a la nueva clase que define las dinámicas sociales: la media-baja. Si la Argentina de la segunda mitad del siglo XX se definía por su clase media, ahora lo hace por su clase media-baja.
En la última medición de Management & Fit, la clase media fue la que peor calificó la coyuntura, fue incluso más dura que la clase baja. Por ejemplo ante la pregunta “¿cómo evaluás la situación económica del país?”, el 42,1% de los sectores medios la calificó como “muy mala” contra el 31,6% de los más bajos. No es que están peor que los más pobres, se sienten peor.
Otro proceso similar parece ocurrir con los adultos. Si bien los jóvenes son los protagonistas de la época, los adultos progresivamente van siendo más numerosos. Y en ese corrimiento también se produce un descalce porque la expectativa de mejora es menor y la percepción de nueva frustración aumenta.
Una reciente encuesta de la consultora Mide, refleja un desencanto muy superior entre los mayores de 46 años, en comparación con las franjas etarias menores. Por ejemplo, entre el 64 y el 68% de ese segmento considera que el país va en la dirección equivocada (contra el 45% entre los sub 25 y el 51% de los sub 35); y entre el 60 y el 61% opina que la Argentina “está en una crisis profunda” (contra el 34% de los sub 25 y el 47% de los sub 35).
Según Gonzalo de Janin, que dirigió el trabajo, “hay distintas explicaciones para este desencanto maduro. Los mayores de 60 están afectados por la baja de las jubilaciones. Y los que están debajo de esa línea son los más afectados por la suba de los alquileres, las expensas, el colegio, la prepaga. También son los más críticos de las formas de Milei”. En el fondo, es un sector amplio que no termina de sentirse comprendido como parte del proyecto libertario, que tiene más mensajes para los jóvenes que para los adultos.
Esa descompensación también se ve en relación con la extrema urbanización de la población, que hace de la Argentina uno de los países del mundo con mayor proporción de gente que vive en ciudades, con alrededor del 90% del total de habitantes. Ese proceso de acumulación generacional por décadas enfrenta ahora un estrés productivo, porque el modelo económico que promueve el Gobierno tiende a favorecer las regiones andina, patagónica y pampeana, a partir de la expansión de la minería, los hidrocarburos y el campo.
Pero los cordones de las grandes urbes, dedicadas a industrias y algún tipo de servicios, emergen con mucha menos proyección. Tampoco el anterior modelo económico cerraba porque era extremadamente AMBA-céntrico y poco competitivo, pero lo padecía un interior más invisibilizado y una economía que requería de anabólicos que distorsionaban la macro.
En un trabajo reciente la consultora Moiguer retrataba estos contrastes a partir de preguntar por las expectativas que tenía en el país para los próximos doce meses. En el eje patagónico el 45% afirmó tener expectativas favorables; en el eje andino, el 41%; y en el pampeano, el 38%. Sin embargo en el AMBA esa misma respuesta solo alcanzó el 29%, la más baja a nivel nacional. Es un proyección de cómo cada región se visualiza en el futuro cercano. En el gran conurbano, el horizonte no ilumina un amanecer.
Identidades líquidas
Estos indicadores permiten observar un triple descalce por razones socio-económicas, etarias y geográficas. Transformaciones de larga data que reconfiguran el rostro de la Argentina y que se encuentran en situación de estrés nuevamente. No porque lo anterior haya dado respuestas, sino porque las mutaciones constantes las van redefiniendo.
Pero por debajo de estos movimientos, se consolida otro proceso, mucho más sutil pero profundo, que también impacta en la manera de entender la política: la tendencia social creciente hacia la individualización y a la desafiliación. El desplazamiento de las representaciones colectivas y la reclusión en las identidades comunitarias; donde el Estado, los partidos políticos y las organizaciones no simbolizan más que una burocracia inexpresisva, al mismo tiempo que un streamer, un influencer de cocina thai o una agrupación de mascotas pueden provocar adhesiones mucho más firmes. Se pasó de una era de adhesión ideológica a otra de identificación personal.
En el libro que acaban de publicar los sociólogos Ignacio Ramírez y Luis Alberto Quevedo, titulado “La gran transformación de la cultura política argentina”, le dedican un capítulo al tema y analizan su impacto en ese ámbito. Escriben allí que “la vida colectiva perdió parte de su espesor democrático” en la Argentina, que “en la pospandemia muestra una tendencia desintegradora: una erosión sostenida del capital social, visible en el aumento de la desconfianza, la fragmentación de las redes comunitarias y el debilitamiento del sentido de pertenencia colectiva”.
Es un fenómeno global, claramente, pero que en nuestro país encontró un cauce predominante en el proyecto libertario. Por eso los propios autores remarcan que “el triunfo de Javier Milei, más allá de sus aspectos más disruptivos, no puede leerse como una anomalía, sino como un emergente ‘normal’ de esta implosión social. Milei no convoca a la organización ni promete un horizonte compartido; no interpela a un pueblo, sino al sujeto solo, al individuo precarizado que ha perdido la fe en los otros. No ofrece comunidad, sino desquite”.
Este proceso de individualización es heredero del fracaso del último proyecto basado en las ideas del Estado presente y la justicia social, y su desplome definitivo con la pandemia. Su significación es muy profunda, porque marca un quiebre del proyecto colectivo, y el ingreso a una fase de autopreservación. Es lo que representa Milei y de allí la sintonía que logró con esa sociedad invertebrada, que se conecta por las redes. Al mismo tiempo, es una interpelación filosófica para el peronismo clásico, constructor del paradigma comunitario, dueño de la calle como espacio de expresión popular. Hay una fórmula desencajada allí.
Fuera de la militancia dura, los votantes de Milei apuestan a una relación instrumental: él es el que remueve los obstáculos para la realización personal. No aparece una vinculación política más profunda, ni siquiera un “nosotros” compartido. Es el que viene a romper las cadenas para que cada uno puede desarrollar su camino basado en sus méritos. Por eso la tolerancia social al ajuste de Milei ha sido por mucho tiempo una medida de hasta qué punto la gente había invertido su expectativa y su esfuerzo detrás de su promesa de redención.
Ese tipo de vínculo hace juego con la idea de la desafiliación, la crisis de vínculos que repele procesos de identificación muy profundos. Como explica Gala Díaz Langou, Directora del Panel Internacional para el Progreso Social: “La desafiliación es una crisis identitaria más profunda que la falta de confianza, que es algo más transaccional. Habla de un sentido de pertenencia más ontológico. Y hoy están en crisis las tres instituciones básicas de socialización: la familia, la escuela y el trabajo, pero también las entidades en general. En el plano político es más claro aún, empezando por la caída en la participación electoral”.
Un dato a seguir es el ritmo de consultas a la IA sobre cuestiones políticas. Es probable que en un clima de desafección identitaria muchos terminen directamente preguntando a la Inteligencia Artificial a quién votar. Una tecnificación del proceso democrático que entraña una dosis de despersonalización ideológica. Interesante será discernir quiénes van a promtear esas búsquedas.
El economista Alberto Ades, además de generar un revuelo de versiones por su reunión con Milei y su presentación ante el gabinete con observaciones sobre el programa, está presentando un libro que se llama “Lo que se desvanece”. Entre otros cambios de época reversiona al filósofo Zygmunt Bauman para hablar de “identidades líquidas”. Plantea allí que lo relevante es que las identidades dejaron de ser estáticas para pasar a una fase dinámica, y que “lo que se pierde, en todo caso, no son las identidades en sí, sino su pretensión de inmutabilidad”. En definitiva, la licuación de las pertenencias viene de la mano de una metamorfosis de las identidades. Muy complejo.
Esta es la sociedad a la que le va a tener que hablar la política de cara a las elecciones. Milei encontró en 2023 un discurso a partir del cual sintonizó la frecuencia de esas transformaciones. Hoy está en zona de fricción con una realidad que también a él se le va escurriendo. Él ya no representa lo mismo, y la gente también siguió sus movimientos de cambio. Por eso los descalces.
Pero mucho más inquietante es el cuadro para todos los que lo desafían, desde los posibles candidatos peronistas hasta los aprendices de outsiders. Intuyen que no conectan con los desencantados, pero no logran interpretar sus demandas. Hay una empatía esquiva que parte de pensar en una sociedad que ya se transformó, que desconfía de las intermediaciones y que es reticente a la hora de volver a pensarse como parte de un propósito colectivo.
Jorge Liotti,Conforme a
POLITICA
Médicos apuntaron a Kicillof y denuncian que ganan $6.000 pesos por hora en los hospitales bonaerenses – Nexofin

Médicos residentes de los hospitales gestionados por el Gobierno de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires denuncian una situación laboral de extrema precariedad marcada por los bajos salarios, guardias colapsadas y éxodo de profesionales de la salud a otras jurisdicciones o al sector privado.
No se trata de una situación nueva. Recientemente, el 8 de octubre, los trabajadores residentes realizaron un paro en reclamo de mejores condiciones de trabajo y una movilización en La Plata, que concluyó con la entrega de una carta al Ministerio de Salud bonaerense y la Casa de Gobierno de la provincia.
Axel Kicillof se reunió con el presidente de España y el alcalde progresista de Nueva York
Los testimonios recogidos por Mundo Gremial afirman que los haberes que perciben los residentes se ubican en los $1.200.000. Un salario que no se condice con la carga laboral que llevan a cuestas en el marco de la falta de personal que deriva en una sobrecarga de actividad frente al desborde de las guardias.
Si bien también apuntaron contra la política económica de ajuste del Gobierno nacional sobre las provincias, no dejaron de observar que “Kicillof también ahí tiene su responsabilidad, primero porque es quien nos paga los sueldos”.
Kicillof gastará US$3,3 millones para revivir un jet ejecutivo que lleva 10 años parado
“Hoy un residente que entra en primer año, sin ningún plus, cobra $1.200.000, lo cual entendemos que, en un marco en que un alquiler está alrededor de $600.000, no alcanza para llegar a fin de mes de ninguna manera”, indicaron, según el mencionado medio de comunicación, a lo que agregaron que “ganamos $6.000 la hora”.
La entrada Médicos apuntaron a Kicillof y denuncian que ganan $6.000 pesos por hora en los hospitales bonaerenses se publicó primero en Nexofin.
Axel Kicillof,Hospitales,Provincia de Buenos Aires,Salarios
DEPORTE3 días agoEl presidente de Burkina Faso, duro tras el amistoso con la Selección: «Nuestro fútbol está enfermo» :: Olé
INTERNACIONAL3 días ago100-shot Somali gang gun battle rocks Minnesota as sheriff warns ‘we’re in trouble’
SOCIEDAD3 días agoTobey Maguire se quedaba ciego con el traje de Spider-Man y casi se desmaya durante una prueba: fabricar su disfraz fue una pesadilla















