POLITICA
El Gobierno busca acercar posiciones con las provincias y planea transferirles rutas para que las concesionen

El Gobierno busca acercar posiciones con las provincias con una nueva herramienta de negociación: la transferencia de rutas nacionales para que sean las propias jurisdicciones las que las concesionen. En la Casa Rosada aseguran que el Ministerio de Economía y la Agencia de Transformación de Empresas Públicas avanzan en conversaciones con distritos interesados para cederles corredores que no forman parte de los tramos ya licitados por Nación.
La intención oficial es que cada provincia pueda estructurar su propio esquema de concesión y usarlo para financiar mantenimiento, mejoras y ampliaciones de acuerdo con sus intereses productivos.
“Estamos hablando con todas las provincias interesadas. Con algunas hay avances y con otras no. Falta”, expresan en Nación.
En el oficialismo ponen como ejemplo los corredores ligados a la actividad petrolera y a Vaca Muerta, donde el flujo de carga pesada y la necesidad de infraestructura más robusta exigen soluciones específicas que la Nación no está dispuesta a financiar con recursos del Tesoro.
La lógica que plantean en Balcarce 50 es que las provincias que tengan incentivos económicos claros sobre una traza se queden con la concesión, definan el esquema de inversión y capturen el repago vía peaje o mecanismos complementarios.
El trasfondo de esa negociación es la reestructuración vial que ya puso en marcha el Gobierno. Según la página oficial de la Red Federal de Concesiones, Nación tiene en licitación 16 tramos que suman 9090 kilómetros de rutas nacionales. Ese número surge de la suma de los kilómetros informados oficialmente para los tramos Oriental, Conexión, Sur Atlántico Acceso Sur, Pampa, Mediterráneo, Puntano, Portuario Sur, Portuario Norte, Centro, Mesopotámico, Centro-Norte, Noroeste, Litoral, Noreste, Chaco-Santa Fe y Cuyo. El sitio oficial resume ese universo como un total “superior a los 9.000 kilómetros” concesionados.
En paralelo, Luis Caputo confirmó en la Bolsa de Comercio de Rosario que el Gobierno diseña un segundo paquete de 12.000 kilómetros adicionales para obras de mayor envergadura, como autovías, duplicación de calzada, tercer carril y reconstrucción de rutas, también bajo esquemas sin aporte directo del Tesoro. Ese programa es distinto del plan de transferencias a provincias: mientras el primero apunta a nuevos contratos viales nacionales con privados, el segundo busca correr a las jurisdicciones subnacionales al centro del esquema para corredores que no entraron en la Red Federal de Concesiones y que pueden tener valor económico local.
El caso más avanzado es Santa Fe. Caputo anunció el 1 de abril la cesión de la ruta nacional A012, un corredor de 67 kilómetros que circunvala el Gran Rosario y conecta accesos logísticos clave para el sistema portuario. El gobernador Maximiliano Pullaro confirmó que, una vez concretado el traspaso, la provincia iniciará los arreglos y lo vinculó a su plan de accesos a puertos. La A012 no integra la Red Federal de Concesiones publicada por Vialidad, por lo que funciona como modelo del tipo de corredor que Nación pretende transferir: trazas estratégicas para una economía regional determinada, pero fuera del paquete nacional ya licitado.
En el Gobierno repiten que el objetivo es “federalizar” la solución sobre rutas con valor productivo específico. Eso incluye corredores petroleros, mineros, agroexportadores o portuarios, donde la rentabilidad no siempre depende del tránsito general sino del uso intensivo de un sector económico concreto. En ese esquema, las provincias podrían estructurar concesiones propias, negociar financiamiento multilateral y orientar las obras según la demanda de su aparato productivo. La Casa Rosada ya dejó trascender esa lógica en las conversaciones con Santa Fe, donde además de la A012 se mencionó la posibilidad de articular financiamiento con la CAF para obras ligadas al desarrollo portuario.
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Por ahora, el Ejecutivo no publicó un listado oficial con los corredores exactos que podrían ser transferidos ni un número cerrado del universo a ceder a las provincias. Lo que sí está claro es la división de tareas que empezó a ordenar Economía: una red nacional “rentable” bajo la Red Federal de Concesiones, de algo más de 9.000 kilómetros; un segundo paquete nacional en estudio por 12.000 kilómetros para ampliaciones y obras nuevas; y, en paralelo, una mesa de negociación con provincias para desprenderse de rutas que quedaron afuera de ambos esquemas o que tienen una lógica productiva local más que federal.
La apuesta oficial es que ese esquema sirva también para recomponer el vínculo político con gobernadores dialoguistas en un momento en que la Casa Rosada necesita acuerdos para sostener su agenda legislativa. En Balcarce 50 saben que la infraestructura vial es uno de los reclamos más sensibles del interior y creen que la cesión de rutas puede transformarse en una moneda de negociación con impacto concreto sobre las economías regionales. Admiten igualmente que todavía faltan definiciones técnicas, financiamiento y consensos distrito por distrito.
Gobierno, provincias
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Crisis de la Mesa Política: por qué volvieron a romperse los vínculos entre los principales sectores del Gobierno

“¿Me estás jodiendo?”, reaccionó en horas de la madrugada una figura del Gobierno al haber sido anoticiada por un alfil legislativo que el Presupuesto 2027 que había sido enviado al Congreso tenía fuertes retrocesos en algunas negociaciones que había encarado con aliados, principalmente en materia de las políticas de discapacidad. Horas antes, la Mesa Política se había reunido y los cambios sensibles que se vieron en el proyecto final no fueron abordados por Luis Caputo. Ese episodio catapultó críticas cruzadas entre varios sectores del círculo chico mileista.
La única que exteriorizó su malestar fue Patricia Bullrich. El jueves por la noche mencionó de manera explícita al Ministerio de Economía por su rol en la confección del Presupuesto y dijo que la tomaron de “tonta” al no comentarle los cambios que hubo en los artículos sensibles. Lo que no se sabía es que horas antes la senadora ya había grabado el video con la música de Lali que al día siguiente difundió su propio entorno y que recita “sé que quiseran poder controlarme, no voy a cambiar por mucho que ladren”.
Los laderos de Bullrich no se achicaron ante la jugada. “Nos gusta el quilombo. No tenemos miedo ni nada que perder”, se jactó uno de ellos. La particularidad del caso es que no se trató de un desmarque cualquiera de parte de “Pato”. Fue diferente a su posición respecto al caso de Manuel Adorni o al de la jueza vetada por los Milei por ser familiar de un periodista. Aquello se podría encuadrar en el contrato que tiene con un sector del electorado para mantener cierta coherencia en cuestiones clave. Lo de esta semana fue en clave interna: una crítica sobre la coordinación política del Gobierno, que tuvo como acción final la publicación del provocador video.
En el campamento bullrichista dicen estar “mayoritariamente” de acuerdo con el rumbo, pero no con el actual funcionamiento de la política interna. “Somos unos imbéciles que solo tenemos que acatar. Es un régimen dictatorial”, describen. Acatar a rajatabla por un tiempo prolongado no es una costumbre en ese entorno. Creen que no se los escuchó en ocasiones anteriores y que siguen sin hacerlo. “No estamos de acuerdo en el método y en decisiones que se hacen hacia adelante y que van a afectar a la gobernabilidad”, puntualizan. Creen que de seguir así, la reelección del Presidente se complica. Y la paciencia de Bullrich se está agotando. No son pocos los integrantes de su entorno a los que les gustaría que adelante su incursión presidencial.

Lo que aconteció esta semana es para prestarle especial atención. La senadora está en desacuerdo de un esquema político -que tiene en cabeza a Karina Milei- que por la naturaleza misma del Gobierno tiene pocas probabilidades de cambiar. Si esto sigue, ¿qué cabe de esperar hacia adelante? Porque ambos sectores mantienen sus propias convicciones. “Es simple, yo creo que se va a espiralizar todo”, responde una figura del Gobierno que no integra ninguno de los dos sectores.
Quienes forman parte del círculo de extremísima confianza de Karina dan pistas de qué piensan hacer con este tema. “No hay chances de que la echemos o de que queramos que se vaya. Igual… si quieren dar un paso al costado, no son tantos en Diputados ni en el Senado”, provocan. Martín Menem fue otro de los sorprendidos por la decisión de Economía de ir fuerte con el asunto de Discapacidad, pero eligió no hablar públicamente. Junto a Diego Santilli encararon conversaciones con bloques aliados y ya les avisaron que se garantizará un acuerdo sobre ese tema. El jefe de Gabinete va a volver a convocar a numerosos mandatarios por estos días. Se especula con la posibilidad de que pasen por Balcarce 50 gobernadores como Alfredo Cornejo (Mendoza), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Marcelo Orrego (San Juan) e Ignacio Torres (Chubut), entre otros.
¿Será verdad que en el karinismo piensan que la insersión de esos artículos por discapacidad fue hecha a propósito para “empastar” las negociaciones? De ser así, serían hipótesis que describirían la desconfianza que existe internamente en las filas del oficialismo. Las partes negociadoras del oficialismo confiesan que algunos de los cambios que habían sido conversados con bloques aliados habían sido comentados con la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), por lo que quienes manejaron la revisión del Presupuesto no podían desconocer las conversaciones.

Santiago Caputo es quien tiene ascendencia sobre la secretaria de Legal y Técnica de la Presidencia, María Ibarzábal, que es una de las últimas instancias de revisión tanto para ese proyecto como para otros que también se remiten al Congreso, como el de Defensa de la Soberanía que se dio a conocer esta semana, con modificaciones más profundas de las esperadas en términos de las tareas de seguridad nacional y mayores facultades para el Poder Ejecutivo.
En las filas del asesor presidencial parece existir una lectura de que hay cambios que deben ser más radicales y no ven con malos ojos los cambios propuestos en materia de discapacidad. Por el contrario, perciben que este año se podrían haber hecho reformas de mayor magnitud y que se desaprovechó la oportunidad. Una fuente externa, que conoce cómo piensan, lo describe de la siguiente manera: “Creen que lo de discapacidad honra el voto que puso a Milei en la Presidencia. Que se votó al Gobierno para ser disruptivos y que de tanto contentar a los aliados no se van a hacer cambios profundos”.
Es una lectura particular, porque esa disrupción convive con el firme convencimiento por parte de este sector de que el oficialismo perdió una oportunidad al no pactar con cerca de 15 gobernadores luego de las elecciones de medio término. Podría decirse que es el modus operandi opuesto al del karinismo, que busca ser más aperturista en lo legislativo y que no abandona la impronta de armar en los 24 distritos subnacionales, variando la intensidad para competir por los oficialismos locales, según el caso.

El apuro de algunas voces importantes del Gobierno por ser más expeditivos en las reformas se funda en casos como el de la Modernización Laboral aprobada en sesiones extraordinarias. La crítica puede ser entendible en términos de cómo el oficialismo tuvo que relegar apartados importantes de la iniciativa, pero también cabe decir que las negociaciones fueron particularmente complejas. No es lo mismo hablar desde afuera que en el territorio.
Sobre el nulo impacto de esta última reforma, un informe reciente de la consultora LCG sobre el mercado del trabajo marca que se achicó el porcentaje de trabajadores asalarialos (cayó 2 puntos hacia los 70,5%), creció el cuentapropismo y que entre estos primeros volvió a crecer el segmento informal. “No esperamos una reversión de esta dinámica en el corto plazo. En este contexto, el ajuste seguirá concentrado más en la calidad que en la cantidad de puestos de trabajo, y la informalidad y el trabajo independiente seguirán en aumento”, indicaron.
Esta evidencia genera cierta desazón en ciertos colaboradores libertarios. “No tenemos ninguna duda de que el año se desperdició. Podríamos haber sacado más cosas. Esto se debe a la mala conducción política”, afirman. Esto puede ser más o menos compartido según la tribu libertaria a la que se pregunte, pero lo cierto es que todavía no están en carpeta las reformas de segunda y tercera generación que Milei quería implementar de manera progresiva, como la tributaria y la previsional, respectivamente. Ambas, al parecer, quedarán para un eventual segundo mandato.
Los diferentes diagnósticos y lecturas que existen entre los integrantes de la Mesa Política generan la percepción de que la política no tiene la misma alineación que la hoja de ruta económica que encabezan Milei y Caputo. Aquello es percibido por los actores financieros que miran al Gobierno. Un jefe de un importante broker que maneja activos en el exterior afirmó a Infobae: “Hay falta de confianza, por eso no arrancan las virtudes del programa económico. Eso va a seguir hasta después de las elecciones”.
La consultora 1816, la más leída por el mercado local, difundió a sus clientes su informe semanal en el que marca la dualidad de la economía actual: la inflación interanual más baja en años pero con inconvenientes para eliminar ciertas inercias y una economía más grande en tamaño pero con sectores intensivos en mano de obra rezagados. “¿Alcanza esta performance económica para reelegir? La respuesta seguramente dependa en parte de cómo terminen conformándose las ofertas políticas el año que viene«, concluyen.

Lo que describen en un importante despacho de la Casa Rosada es que con lo realizado la última semana, Bullrich “se pasó de rosca y corre riesgo de perder votantes propios”, todo a pesar de ser la dirigente política con mejor imagen a nivel nacional, según más de un ala del oficialismo. “Javier no la va a joder, la va a abrazar y va a desactivar ese tipo de juegos. No van a caer en ese juego”, afirman. Muchos la ven como la candidata ideal de Milei para la vicepresidencia. Solo unos pocos se oponen. Pero en la medida que se producen los chispazos, el fantasma de una nueva Victoria Villarruel se apersona inevitablemente.
Una persona que camina diariamente por Balcarce 50 opina que el karinismo está subestimando a la jefa de bloque de LLA. “Se piensan que lo hace porque le pinta. No subestimaría nada y no dejaría la posibilidad a que la forreen como sí lo hacen con algunos del PRO. Ella viene de Montoneros. Se peleó con Larreta y Macri. Le pegás 100 tiros y las balas le rebotan. Yo creo que se deben hacer ciertas concesiones”, afirman. La incógnita reside en cuáles deben ser. Ahí es cuando las lecturas internas se confrontan con la realidad y no se escuchan acciones concretas.
Es realmente impresionante escuchar declaraciones de los sectores que integran la mesa política. Por un lado, porque el martes deberán encontrarse y verse las caras como si los dichos hirientes que se esgrimen en privado no ocurrieran. Por el otro, porque no hay perspectiva de que estos vínculos se suturen con el tiempo: si Milei reelige, muchos estarán compitiendo por ser los herederos de cara al 2031; si no sucede, hay promesas de espiralizar el conflicto.
En tanto, Milei mira el conflicto desde afuera y desactivó el operativo que ya estaba preparado desde varias usinas digitales a punto de atacar fuertemente a la dirigente. En los últimos días se indignó por el tratamiento mediático que ciertos portales y periodistas realizaron sobre su decisión de quitar al personal civil de la Quinta de Olivos y establecer que sea la Casa Militar la nueva encargada de la coordinación de todas las tareas. Expresó su enojo ante varios interlocutores con quienes mencionaron a sus “hijitos”.
Fueron muchas las especulaciones que se hicieron al darse a conocer la noticia el pasado jueves. Lo cierto es que el intendente de la Residencia Presidencial de Olivos, Osvaldo Javier Sosa, fue desplazado de su función. “Hace tiempo que lo venía pidiendo”, dijo un dirigente con diálogo directo con Milei. Habrían existido manejos en la entrada y salida de personas que no generaron confianza en el mandatario. El despido de personal civil fue la ocasión para desplazarlo.

Quienes han cubierto la campaña presidencial del 2023 recuerdan a Sosa como una de las personas que trabajaba en el catering de ciertos tipos de actos, como los dos que se dieron en el Movistar Arena. El ex intendente de Olivos fue recomendado al Presidente por una Belén Agudiez, la subsecretaria de Planificación General de la Secretaría General de la Presidencia. Se trata de una de las cinco subsecretarías que tiene la dependencia de Karina Milei, lo que da cuenta de la confianza que había logrado construir por esos años.
Agudiez conoció a los hermanos libertarios en 2021 mientras trabajaba como prensa de Eugenio Casielles en las oficinas de Ramiro Marra, ambos confundadores de La Libertad Avanza. Producto de la buena sintonía que habían tenido ambas, Karina le ofreció irse a trabajar a su lado y desde ese momento no se separaron. Ese hecho configuró, tal vez, uno de los primeros indicios de ruptura entre la hermana presidencial y los dos armadores violetas. El resto es historia.
Ayer por la mañana, una importante fuente confió a Infobae que Agudiez había presentado su renuncia, que esta había sido aceptada y que podía salir en el Boletín Oficial esta semana. Esto fue desmentido por voceros oficiales de Karina: “No hay ningún cambio en ese sentido”.
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Las sospechas de Milei en Olivos, el plan de Bullrich y el fallo sobre las reelecciones que altera a Kicillof y los intendentes

Javier Milei cree que lo espían. El jueves, el personal de la quinta de Olivos fue a trabajar como todos los días. Un batallón de apenas diez, entre cocineros, jardineros y personal de limpieza, que la familia presidencial quiere reducir a la máxima expresión. No los dejaron entrar. “Les va a llegar el telegrama”, fue el mensaje que recibieron. El viernes empezaron a llegar las cartas. No hay motivo de despido, solo rescisión de contrato.
El desempleo, la principal preocupación según las encuestas, generado en la propia residencia del Presidente. “Hubo filtraciones”. El gobierno clava el puñal de teorías conspirativas justo cuando el relato libertario gotea contradicciones, con un marcapasos -salvación o letal-: Patricia Bullrich.
Karina Milei, la Hermana de Hierro, disolvió la Administración General de la Residencia Presidencial de Olivos, de Osvaldo Javier Sosa, y encargó la seguridad del Presidente a la Casa Militar que dirige Sebastián Ignacio Ibáñez. El argumento oficial de extremar las medidas de seguridad choca con el inusual y desaforado contacto del Presidente con los militantes el viernes, en Bahía Blanca: “Javier estaba eufórico, brillante. En el hotel rompió el protocolo y se mandó para donde estaba la gente. Los custodios se querían morir”.
¿La SIDE alertó sobre las supuestas filtraciones en Olivos? La pregunta queda abierta. Es sabido que Santiago Caputo suele acercarle al Presidente carpetas azules con información sobre asuntos que Milei desconocía. Una forma de ganar su atención y ponerlo en alerta. Ya ocurrió con un listado de cinco jueces objetados por el asesor. Esa vez, sin embargo, la jugada no prosperó: el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, logró rebatir los vetos de Caputo.
La radicalización de Milei
Como sea, el Gobierno inaugura la cuenta regresiva con una radicalización extrema. Insiste. La fijación libertaria. Detrás del Presupuesto, asoman los dientes para recortar Discapacidad -la ley que el Gobierno no cumple-. Detrás de Malvinas, una obsesión retroalimentada por Milei y la pasión cinéfila del asesor Caputo: penas de hasta 20 años por campañas de desinformación masiva y operaciones clandestinas foráneas. Milei quiere superpoderes.
Un ahora o nunca, con reminiscencias a la primera vez que Santiago Caputo mantuvo un encuentro secreto con el PRO legislativo en un departamento del microcentro y pegó un potazo. En media lengua por el cigarrillo entre los labios, lanzó: “No vamos a negociar con la casta”.
La novedad: el oficialismo enfrenta una temporada de filtraciones en la batalla legislativa y política. Milei estuvo reunido cinco horas con los diputados y senadores libertarios para adoctrinarlos sobre economía y pedirles solo consideración con los aliados.
Al día siguiente, la bomba del Presupuesto 2027 explotaba en Diputados. El Gobierno insistía con los recortes en Discapacidad, el talón de Aquiles de un Ulises atado al mástil.
La senadora Bullrich estalló: “¡Las cosas importantes como esta no se comentan!“. ”Hay que ser menos chupamedia porque te lo cobran», escucharon decirle por el juego de rivalidades que instalan en la mesa política con Martín Menem por la eficacia para defender los proyectos del Gobierno.
Con el revuelo por Discapacidad, el presidente de la Cámara de Diputados tuvo que salir a aclarar que “la voz oficial” sobre el proyecto en el plenario de Discapacidad y Hacienda era la diputada Laura Rodríguez Machado.
“Estos tipos se pasan de listos”, despotricaba un aliado. Ante Cristian Ritondo, el jefe del bloque PRO, Menem tuvo que fingir: “Fue un error de redacción”. Ritondo quiere creer. El “error” implica desconocer un cronograma de pagos a los proveedores. Justo ahora que arranca la campaña electoral.
Hábil, Bullrich se convirtió en el marcapasos del Gobierno. No solo en sentido literal: para señalarle cada piedra del camino.
La senadora dijo que la tratan de “tonta” por no avisarle sobre los cambios en Discapacidad y publicó un video con una canción de Lali Espósito, la “enemiga pública” del Presidente, con un puñal: “Sé que todos los ‘peros’ tienen un ‘porqué’”. El que todos rodean y nadie pronuncia es: ¿Bullrich buscará ser presidente en 2027?
Es jugar fuerte para alguien que describió el carácter presidencial como de “una emocionalidad importante”.
Milei, sobregirado, respondió a la consulta de la periodista de espectáculos Marcia “Pochi” Frisciotti: “¿Cuál sería el problema de que escuche Lali? Me parece una tontería mayúscula politizar el arte. Es más, luego de la polémica escuché algunos temas y me gustaron». Puro show.
Las PASO bajo el brazo de Bullrich
Las intrigas sobre qué hacer con las PASO exceden la intención de Milei de quitarle un instrumento al peronismo para la elección presidencial. El mileísmo cree que Bullrich hace poco para juntar los votos que no están. En la provincia de Buenos Aires, los bullrichistas creen al revés: “Ojo, el peronismo arregló con (Sebastián) Pareja que haya PASO en la provincia”.
Entre los libertarios bonaerenses también hay ruido: “Santiago Caputo y Agustín Romo te llaman para acordar porque te plantas a Pareja. Pero una vez que acuerdan con Pareja, te sueltan la mano”. Para aclarar los bandos: Romo es Santiago Caputo; Pareja, Karina Milei.
Tampoco el PRO quiere eliminar las PASO. Los gobernadores piden un contrato de alianzas antes de pedirles a los legisladores que levanten la mano para la suspensión. Ya nadie cree que una eliminación sea posible. Crece la idea de que haya PAS: abiertas simultáneas no obligatorias.
La última saga de reuniones del jefe de Gabinete, Diego Santilli, con los gobernadores mostró las filtraciones en el juego de poder que el Gobierno no termina de jugar. Osvaldo Jaldo (Tucumán) dejó trascender que pidió obras y que de las PASO, ni una palabra. Gustavo Sáenz (Salta) sacó el puñal de entre el poncho: “La paciencia se va acabando cuando vemos falta de reciprocidad”. Sáenz había recibido un día antes a Victoria Villarruel en Salta.
La Vicepresidenta ya visitó a 22 gobernadores. Le falta La Pampa y Chaco. ¿Cuando complete el mapa se lanza como candidata a presidente? El peronismo la alienta. Todo sea por dividir la oferta de la derecha, que obligue al Presidente a ir a un balotaje.
El ministro de Economía Luis “Toto” Caputo no participó de la reunión con los gobernadores del Norte. Solo estuvo con la bilateral Carlos Sadir (Jujuy). Es el que abre, mejor dicho, cierra la billetera.
“El Colorado está desesperado. Nadie quiere poner en riesgo el superávit, pero así como está la cosa, va a ser muy difícil hacer campaña”, dice un dirigente del PRO bonaerense que supo hacer yunta con el ahora jefe de Gabinete. Santilli quiere ser gobernador de PBA. El viernes, acompañó a Milei en una recorrida por Bahía Blanca.
La otra incógnita sobre las PASO es si finalmente resultarían beneficiosas para el Gobierno. “En octubre ganamos por afano porque perdimos en las elecciones de septiembre en la provincia de Buenos Aires y la gente salió a votar por temor a la corrida cambiaria y a que vuelva el kirchnerismo”, dice un libertario bonaerense. ¿Una PASO riesgo kuka?
En el juego de conveniencias también talla la de los gobernadores que creen que una reelección de Milei, en vez de la aparición de un nuevo proyecto presidencial, libera el camino para posicionarse para la Casa Rosada en 2031: Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Ignacio Torres (Chubut), Rolando Figueroa (Neuquén) y la lista sigue.
Sin certezas sobre las posibles “filtraciones” en Olivos, sí hay testimonios de episodios puntuales de la furia presidencial. La desata una mínima sugerencia o sutil pregunta sobre si es necesaria una revisión al programa económico. Milei estalla en gritos. La otra cuestión que altera la calma presidencial es la insinuación de un supuesto control exagerado de las condiciones de prisión domiciliaria a Cristina Kirchner.
Una minucia para la guerra abierta en el peronismo. Desde Avellaneda, Axel Kicillof lanzó el armado federal para una candidatura presidencial: “Cuenten conmigo para que la Argentina tenga una alternativa”. Rebajó al kirchnerismo a una oficina y un control remoto. Sabe que Máximo Kirchner prepara la venganza. Sergio Massa esperará hasta noviembre para oficializar que quiere ser candidato.
El peronismo en guerra
El exministro de Economía ofrece al kirchnerismo oficios en la justicia. La causa Hotesur – Los Sauces, que también implica a Máximo Kirchner, ya tiene fecha. ¿Una señal del acuerdo son los pliegos de jueces que el kirchnerismo aprobó sin chistar? El ministro Mahiques conoce el satélite Massa.
Sugestivo que CFK insista con una candidatura de Wado de Pedro, ahora en la provincia de Buenos Aires. Algunos ironizan que es como castigo. “Yo no sé cómo Cristina Kirchner no les cortó la cabeza a sus espadas judiciales”, dice un integrante de la familia judicial ahora politizado.
Para los que creen que ya vieron todo. Hay dos sorpresas electorales en proceso. Un fallo de la Corte de Justicia en contra de la reelección en Formosa podría ser un tsunami para las pretensiones de los intendentes de la provincia de Buenos Aires. Kicillof apoya la reelección indefinida porque necesita a los intendentes para la presidencial. Sería una herida mortal para la aspiración del Gobernador. Massa sonríe y espera.
La otra: alguien le preguntó a Bullrich después de que publicó el desafiante video en redes: ¿Es descabellado que vayas a una PASO con Javier Milei? Silencio.
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Milei camina por la cornisa: entre el desorden político y el ajuste permanente

Javier Milei demostró hace tres años que se puede ganar una elección prometiendo un ajuste drástico. Ahora tiene que ganar una elección ejerciendo el ajuste permanente, una decisión que le hizo implosionar el gabinete esta semana y condiciona la posibilidad de ampliar su base de sustentación. Los gobernadores especulan, aún lejos de cerrar un acuerdo electoral. El Gobierno no puede garantizar la aprobación de su reforma política. Y una de las principales dirigentes del espacio libertario, como es Patricia Bullrich, desafía sin frenos la autoridad presidencial. La crisis interna se agrava aunque disimulen.
La realidad dejó esta semana números que alejan al Gobierno de la promesa de estar viviendo los mejores 18 meses de las últimas décadas. La economía se contrajo 0,6% en el segundo trimestre. El consumo privado cayó 2,4% desestacionalizado. La inversión retrocedió 0,8% y acumula cinco trimestres consecutivos de caída. La desocupación subió al 7,9% y ya hay zonas como el Gran Rosario con 11,5%, o el Gran Córdoba con 10,5% de desempleo. La informalidad laboral alcanzó al 45% de la población, consolidada incluso con la reforma aprobada en febrero pasado: en el primer trimestre de vigencia de la nueva norma subió 0,8 puntos. Los precios mayoristas, esos que el Presidente celebró que habían comenzado con cero en julio, marcaron en agosto un aumento del 2,1%. Son todos datos del Indec. La semana cerró con el Riesgo País por encima de los 500 puntos y la suba de tasas de la Reserva Federal de los Estados Unidos que le sumará al Gobierno dificultades para acceder al mercado de crédito internacional, llegado el momento. La morosidad volvió a subir en julio. En familias escaló a 12,9%, lo que representa un salto de 10,4 puntos porcentuales desde octubre de 2024 y en las empresas pasó de 0,7% a 3,6%. Hay 31.342 empresas menos desde el inicio de la gestión, según datos de Fundar, con 17 meses consecutivos de caídas. Este jueves se conocerá una suba de la pobreza, mientras el Presidente se encuentra en Nueva York, adonde viajará mañana para su presentación en las Naciones Unidas y encuentros con empresarios.
“No se dejen psicopatear”, les exigió Milei a los senadores y diputados que recibió esta semana en la Casa Rosada. Puso como ejemplo la crisis económica que tuvo Mauricio Macri en 2018 y les dijo que no se sometan a la agenda de la oposición. Les pidió que defiendan el modelo con datos. “No hablen de sensaciones”, fue una de sus frases, para asombro de los más veteranos en la política. La que le hizo caso fue la diputada Virginia Gallardo, que mientras cuidaba su piel en un reel de Instagram habló de la formación de precios para responderle a Gladys La Bomba Tucumana, que se había quejado por los costos de los alimentos. El resto de los invitados a la Casa Rosada hizo silencio. La “bomba atómica”, en palabras de Bullrich, que fue el nuevo ajuste en discapacidad, ya estaba redactada y pronta a ver la luz. Milei no habló del tema. Ni en la reunión de Gabinete ni en la reunión política con los legisladores. Está obsesionado con los periodistas y en cómo mantener viva una narrativa del bienestar futuro difícil de argumentar. Tampoco les anticipó el proyecto de presupuesto. El tema estalló a las pocas horas. El malestar que habían transmitido por lo bajo los diputados de La Libertad Avanza que negociaban con los aliados una iniciativa propia se agravó cuando Bullrich se despegó de todos y desnudó la falta de coordinación del equipo de gobierno.
Nunca fui lo que querían de mí
Hace rato que la senadora repite en la intimidad que no va a permitir que el rumbo se caiga por malas decisiones de Milei, un mensaje abierto a todas las interpretaciones. Puede ayudar a reorientar el barco, o imponerse para capitanearlo. En su nuevo desmarque, dijo que la tomaban por tonta y coronó la rebeldía con su renovado fanatismo por Lali Espósito. “Si me quieren joder me van a encontrar”, le transmitió a su equipo en las últimas horas. Todavía tarareaba el estribillo de No me importa.

Los apuntados fueron Luis Caputo y Santiago Caputo. Bullrich señaló en público a Economía cuando contó cómo y de dónde sospechaba que había salido el desguace a la actual ley de emergencia en discapacidad. Pero en las últimas horas fuentes del ala política coincidieron también en sospechar del asesor presidencial. “Esto vino así del ministerio de Salud y Santi suele decir que si tenemos que vetar, vetamos”, abundó un integrante de la mesa política. Mario Lugones, el ministro, responde en la interna al asesor presidencial.
La mesa política perdió poder. Los que tienen llegada directa a Milei ganan las batallas. No hay control de daños. Así como Bullrich no sabía, menos aún el jefe de Gabinete, Diego Santilli. “Ni Karina sabía”, refleja un integrante. “No se te puede pasar una cosa así, son improvisados”, aporta un gobernador aliado del Gobierno, cansado de que la Casa Rosada vuelva con una discusión que ya perdió.
Milei intervino la mesa política. Desde sus diez días de encierro en Olivos y las dudas que despertó aquella falta de actividades públicas, el Presidente se puso al frente de la conducción de gestión. Le molesta que el ala política lo corra con suavizar el tono y las ideas que irritan a la sociedad. Por eso resaltó la figura de Federico Sturzenegger a pesar de que del otro lado lo habían hecho responsable de la caída de la ley de tierras y hasta lo citaron a una reunión para que no vuelva a pasarlos por encima. El Presidente lo rescató.
Bullrich venía ya cruzada con la Casa Rosada cuando se conoció el decreto del Ministerio de Economía que fijaba el ciento por ciento de las regalías de la represa hidroeléctrica sobre el río Atuel para la provincia de Mendoza, dejando sin esos recursos a La Pampa. “Me rompen todos los acuerdos”, se quejó. Dos senadores de la provincia afectada son parte sustancial de su endeble mayoría de aliados que quedó resentida tras la derrota en el debate por la ley de extranjerización. Uno es Daniel Kroneberger, del radicalismo, y la otra María Victoria Huala, del Pro. A Bullrich se le está haciendo cada vez más pesado poder llevar adelante una sesión. Esta semana tuvo que postergar el tratamiento de la reforma de la carta orgánica del Banco Central. “Estamos llegando con la soga al cuello”, la escucharon descargar su bronca. Dice que no se puede perder “otro año de crecimiento” por regalarle la agenda a la oposición.

Bullrich arriesga poco. Quedó demostrado que cada vez que ella se diferenció, Milei corrió a abrazarla. Pasó cuando se abstuvo de seguir la estrategia diseñada por Karina Milei de rechazar el pliego de la jueza María Verónica Michelli, por ser cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, o cuando descargó su malestar contra Manuel Adorni por la falta de explicaciones en sus inconsistentes gastos. La reacción de Milei evidencia la debilidad presidencial. No puede romper la única alianza sostenible que tiene desde que llegó al poder. Aquel Pacto de Acassuso que lo llevó a ganar la segunda vuelta es el mismo que tiene que revivir para una reelección. Lo más probable es que ya con eso tampoco le alcance. Lo que no puede es perderlo.
La bullrichdependencia y las PASO
La bullrichdependencia de Milei es un reflejo de la falta de acuerdos más amplios. Hasta ahora la Casa Rosada no pudo ampliar su base de sustentación más allá de las coyunturas. Son acuerdos puntuales con gobernadores puntuales por una ley puntual. Siempre al filo de caerse. No logra ampliar su coalición, posiblemente, porque no asume la idea de un gobierno de coalición. Es lo que siempre le reprocha Bullrich y le deja en claro que ella no se va a dejar conducir por los libertarios. Su jugada busca preservarse ante un escenario de descomposición. En los círculos de poder renace la idea de que la eliminación de las PASO no avanza porque Bullrich se guarda esa carta para una eventual competencia interna contra Milei.
La duda que está dando vueltas por esas horas en los aliados es hasta dónde el Gobierno está convencido de eliminarlas. “No son categóricos”, contó un gobernador de diálogo directo con la Casa Rosada. Un sector empezó a comprender que es una herramienta que le puede dar una chance para reacomodar la campaña, como le pasó a Mauricio Macri 2019 o como lo experimentó Milei con la elección adelantada de la provincia de Buenos Aires el año pasado. “Si querés jugar el riesgo Kuka te sirve”, reflexiona un mandatario.
Detrás de Sanz
La semana política dejó la reaparición del ex senador y ex candidato presidencial Ernesto Sanz en la escena nacional, planteando la necesidad de una gran interna del espacio del medio. Propuso que sea entre el PRO, el radicalismo, el socialismo y la Coalición Cívica. Es un dirigente de apariciones esporádicas, que atrae al círculo rojo. ¿Quién está detrás? Cerca de Sanz sostienen que comenzó una construcción política fuera de la grieta. “Ni pollo ni pasta”, suele repetir para expresarlo. Considera que hay una oferta electoral reducida y que un espacio del medio podría confluir en una opción electoral. Marida con el coqueteo de Bullrich. Por ahora es una movida de un sector de la UCR no oficial, un acto de supervivencia ante el temor de que los gobernadores terminen entregando el partido a los libertarios. Trabajan en vínculos informales. Conversan con Jorge Brito vía Emilio Monzó, su principal armador, y con Hernán Lacunza, de quien salieron al rescate tras el lanzamiento de su candidatura presidencial y la posibilidad de un acuerdo entre el PRO y los libertarios que lo deje a la intemperie. En el pelotón de dirigentes incluyen a María Eugenia Vidal, a Alfonso Prat Gay y a Maximiliano Ferraro. No hay una foto pero hay conversaciones, se entusiasma un dirigente de esos sectores. El panorama electoral aún es tan incierto que nadie descarta un escenario de múltiples candidaturas más similar al 2003. El temor de este sector es que el radicalismo de los gobernadores termine acordando eliminar las PASO y los deje sin salida para definir candidaturas. Trabajan en frenar esa posibilidad.

Si quiere sacar la reforma electoral, el Gobierno tiene que hacerlo este año. El próximo solo puede aspirar a la suspensión de las primarias, como hizo para las elecciones de medio término. No puede extenderse más allá de febrero. Entonces, Santiago del Estero y Catamarca fueron las dos últimas provincias que le dieron el voto para lograrlo. Esta vez la primera juró lealtad al peronismo en la reunión del hotel Emperador. El gobernador Raúl Jalil mastica todavía la decisión. Cree que el Gobierno tiene la chance de instalar el tema como gasto innecesario, pero considera que la oposición necesita una herramienta ordenadora. Es el gran eje de negociación que le queda a la Casa Rosada. “Cuánto valen las PASO”, se preguntan en el peronismo.
Pronósticos en duda
En el medio entra la discusión por el Presupuesto que comenzará recién en octubre. El Gobierno arranca a la defensiva. El recorte en Discapacidad ya quedó archivado. No hay legislador aliado ni propio que esté dispuesto a levantar la mano en ese articulado. En el bloque oficialista de la Cámara de Diputados siguen trabajando en un proyecto “superador”, como lo llaman, pero aún no muestran las cartas. Martín Menem, otro de los no anoticiados de lo que se venía sobre el tema, había mandado a sus espadas legislativas a trabajar en acuerdos. El debate tendrá su desenlace esta semana, cuando salga el despacho de comisión. Llegó la fecha límite. El Gobierno le autogestionó el clima para que la oposición logre extender la emergencia.
Según relatan integrantes de la mesa política, lo único que se había anticipado internamente era la desindexación de las partidas sociales, al eliminar la movilidad automática de las asignaciones familiares, la asignación universal por hijo y por embarazo.
Milei transmite en las reuniones que sólo apuesta a desacelerar la inflación y mantener el dólar estable.
El resto de las variables presentadas generan más dudas que certezas. El Presupuesto de este año proyectaba un crecimiento del PIB del 5% pero apenas crecerá alrededor del 2%. Para el año que viene proyecta 4%, pero las variables para que se concrete esa suba no acompañan el optimismo oficial, sobre todo si se mira este 2026. Según marcó Haroldo Montagú, ex viceministro de Economía, el Presupuesto estima una caída del 2,1% de inversión para 2026 y proyecta un rebote del 9,2% para 2027. La recaudación creciendo arriba del 5% es otro dato que levanta interrogantes. Si este año con el crecimiento bordeando el 2% la recaudación cae 4%, no se explica la suba proyectada.
El otro eje es la magnitud del ajuste en obra pública. “Por cada 100 pesos que se gastaban en obra pública en 2023, en 2027 se gastarán apenas 15. Con ese nivel de desinversión pública, esperar que la inversión rebote un 9,2% en 2027 no es una meta sino un deseo”, resaltó el economista. El otro dato preocupante es la dolarización de carteras que ya se viene profundizando y que se aceleraría en medio de la carrera electoral. Durante las elecciones legislativas del año pasado las compras de dólares llegaron a tocar los US$6.500 millones en un solo mes. En julio pasado las personas humanas ya compraron más de US$3.000 millones.
El otro eje que no cierra tiene que ver con el crecimiento de los salarios, que no está en el Presupuesto, pero lo deslizó Caputo en la reunión de la mesa política cuando prometió que crecerán cerca del 25% para una inflación del 18%. En el mismo Presupuesto la recaudación por aportes y contribuciones patronales proyectada crece apenas un 19%. El ingreso disponible, condensado bajo la premisa más popular de “la plata no alcanza”, será la otra gran variable afectada en el año electoral. El Gobierno propone una reducción de subsidios a los servicios públicos, con lo cual habrá suba de tarifas.
Malvinas, el nuevo foco de conflicto
El Gobierno necesitará una nueva narrativa para pedirle a la sociedad que lo acompañe. Ensayó con reinstalar la causa Malvinas. Pero el contexto económico adverso la tapa. También será otro motivo de diferenciación de Bullrich, que no está de acuerdo con un nuevo proyecto ómnibus, y menos aún con la incorporación del capítulo que establece penalidades hasta por contratar asesores internacionales de campaña. “Es muy discrecional y poco prudente”, le dijo a su equipo. Otra batalla en puerta.
El proyecto crea un tipo penal por las campañas de desinformación, con penas de hasta 12 años de prisión. Sólo habla de expresiones tales como “manipular la opinión pública”, “campañas coordinadas” o “desinformación masiva”, sin precisiones. Ya los aliados marcaron resistencia. La autoría de la iniciativa, y su defensa en X, es de Santiago Caputo. La otra parte del proyecto que alertó a la oposición tiene que ver con la advertencia que hizo el diputado Maximiliano Ferraro sobre la derogación de la actual ley que establece sanciones para las empresas que operen en Malvinas. El diputado puso bajo la lupa una suerte de autoamnistía. “Eso lo hace sin preservar expresamente ninguna de las inhabilitaciones vigentes. Justamente la que alcanza a la petrolera que ellos mismos beneficiaron con concesiones y con el RIGI”, puntualizó sobre la empresa Premier Oil PLC, inhabilitada en 2013 y reconvertida después en Harbour Energy plc, que participa de un proyecto adherido al régimen especial de impuestos.
Un sondeo de Synopsis estableció que para el 58,2% de la población el cambio de postura de Milei es poco o nada creíble, contra un 38,2% que la consideró total o bastante creíble. Logró sí captar la atención porque del trabajo surge que el 81,7% estaba al tanto del contenido de la cadena nacional. Sirvió para darle una salida política al Gobierno, no alcanza para conquistar al electorado.
Las encuestas muestran que la caída en la imagen de Milei con la que arrancó el año se estabilizó. Pero quedó consolidado un rechazo alto, que supera el 50% en la mayoría de los sondeos. El Gobierno se aferra a la idea de que los desencantados no encontrarán una opción electoral que los contengan y volverán a votarlos en un ballotage. No hay mucho más en el análisis de la Casa Rosada, que trabajará en provocar la desorganización del peronismo y la vuelta al pasado como recurso narrativo.
El peronismo lo ayuda con su desacuerdo constante. La campaña Cristina candidata se reinstaló con fuerza esta semana, después de que desde San José 1111 probaran con un casting de postulantes que no prendió. Se dio en medio de las disputas de La Cámpora contra Axel Kicillof, a quien acusan de desleal. El gobernador un día respondió. “Al final era muy simple. Las nuevas canciones se escriben de abajo para arriba”, le devolvió la chicana a Máximo Kirchner. Lo hizo ayer, en el acto en que escenificó su armado nacional, una suerte de lanzamiento de campaña. Esta semana emprende también un viaje a Nueva York que incluirá reuniones con bonistas, empresas con intereses en la provincia y una reunión con el alcalde neoyorquino, Zohran Mamdani. Una foto de contraposición a Milei, que busca un encuentro con Donald Trump.
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