POLITICA
CIPPEC reúne al “círculo rojo” en su cena anual, con la consigna “Crecer o crecer”

La cena anual de CIPPEC se realizará esta noche en la Ciudad de Buenos Aires y volverá a funcionar como uno de los principales puntos de encuentro de la dirigencia política, económica y social en un contexto atravesado por la discusión sobre el rumbo del país. Con más de mil invitados confirmados y una consigna que condensa el clima de época —“Crecer o crecer”—, el evento buscará instalar un diagnóstico compartido: la Argentina enfrenta una crisis estructural que exige acuerdos que excedan la lógica de la confrontación partidaria.
El encuentro tendrá lugar en el Centro de Convenciones de Buenos Aires y reunirá a referentes de todo el arco político, gobernadores, funcionarios nacionales, empresarios, sindicalistas, diplomáticos y académicos. Entre los asistentes confirmados estarán el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y los gobernadores Ignacio Torres (Chubut), Leandro Zdero (Chaco), Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y Claudio Vidal (Santa Cruz), además de la ministra de Seguridad y presidenta del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich. La amplitud de la convocatoria, característica de este evento, adquiere en esta edición un peso particular por el momento político y económico.

La cena será encabezada por Luciano Laspina, director ejecutivo de CIPPEC, y José Orlando, presidente del Consejo de Administración de la entidad, quienes serán los anfitriones del encuentro. Los discursos centrales están previstos para las 21, en un tramo que suele concentrar las definiciones políticas más relevantes de la jornada. Aunque se trata de un evento institucional, la cena de CIPPEC funciona cada año como una instancia de señalización política y de construcción de agenda.
CIPPEC llega a esta nueva edición con una trayectoria consolidada como uno de los think tanks más influyentes del país. En 26 años de trabajo, la organización participó en más de 1300 proyectos vinculados a la implementación de políticas públicas y produjo más de 1200 documentos técnicos, además de intervenir en iniciativas clave como el impulso del debate presidencial obligatorio, la promoción de la Boleta Única de Papel —finalmente sancionada a nivel nacional en 2024— y el desarrollo de políticas de transparencia y acceso a la información pública . Ese recorrido le permitió construir una posición singular en el sistema político: una institución con capacidad de diálogo transversal y con incidencia concreta en decisiones de gobierno.
En esta oportunidad, la agenda implícita del encuentro estará atravesada por las denominadas “cuatro avenidas para el desarrollo” que promueve la organización: transformación del Estado, finanzas públicas sostenibles con foco en la productividad, inclusión social y educación vinculada al mundo del trabajo . Se trata de un esquema que dialoga de manera directa con los dilemas actuales de la gestión de Javier Milei, en particular con el equilibrio entre el ajuste fiscal, la necesidad de crecimiento y la contención social.
La presencia de gobernadores de distintos signos políticos y de referentes del oficialismo nacional anticipa una escena donde el diálogo —aunque sea en términos informales— aparece como un insumo relevante. En un contexto donde el Gobierno avanza con reformas estructurales y enfrenta tensiones en el Congreso y en las provincias, la posibilidad de construir consensos mínimos se vuelve un tema central, incluso en ámbitos que no están diseñados formalmente para la negociación política.
Laspina, que asumió recientemente la conducción ejecutiva de CIPPEC tras años de protagonismo en el Congreso como uno de los referentes económicos del PRO, llega a esta cena con la intención de reposicionar a la entidad como un espacio de articulación entre conocimiento técnico y toma de decisiones. Desde ese lugar, intenta correrse de la lógica estrictamente partidaria sin abandonar el núcleo del debate económico.
En la antesala del evento, el economista planteó que la consigna de este año no debe leerse como un eslogan, sino como un diagnóstico. “Crecer o crecer”, definió, es un “rezo laico” que sintetiza el problema estructural de la Argentina: la incapacidad de generar empleo, reducir la pobreza y sostener un sendero de desarrollo en el tiempo. La frase, que funciona como eje conceptual de la cena, busca interpelar tanto al oficialismo como a la oposición.
A partir de ese diagnóstico, Laspina propone desplazar el eje del debate político tradicional. Antes de discutir modelos económicos —más Estado o más mercado—, sostiene que el país necesita construir acuerdos básicos que eviten la repetición de crisis cíclicas. Los define como consensos “preideológicos” y los ordena en tres pilares: respeto por los contratos, equilibrio fiscal y una política monetaria que no utilice al Banco Central como herramienta de financiamiento del Tesoro.
Ese enfoque, que apunta a establecer condiciones mínimas de estabilidad, dialoga con las discusiones que atraviesan hoy al sistema político. La tensión entre el ajuste fiscal y la reactivación, el impacto social de las reformas y la dificultad para consolidar mayorías legislativas configuran un escenario donde la construcción de acuerdos aparece como un desafío persistente.
En ese marco, la cena de CIPPEC no se limita a su carácter institucional. Funciona como un espacio donde se cruzan diagnósticos, se testean posibles puntos de convergencia y se construyen vínculos entre actores que, en otros ámbitos, operan en lógica de confrontación. La diversidad de los invitados —que incluye desde gobernadores hasta referentes sindicales y empresarios— refuerza esa dinámica.
Con ese telón de fondo, el encuentro de esta noche se proyecta como algo más que una reunión protocolar. Será, en los hechos, una fotografía del poder en movimiento y un termómetro del momento político. En un país atravesado por la urgencia económica y la fragilidad institucional, la pregunta por el crecimiento deja de ser una consigna para convertirse en una condición de posibilidad para cualquier estrategia de gobierno.
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POLITICA
Aliados buscan posponer la definición del manejo de la estratégica comisión de Acuerdos del Senado hasta 2027

Continúa la novela en la estratégica comisión de Acuerdos del Senado, tras el deceso de su ex presidente y ex legislador libertario Juan Carlos Pagotto (La Rioja), y los posteriores e insistentes llamados que generaron un fuerte desagrado en bloques dialoguistas. Los aliados, aún molestos con la agilidad con la que la Casa Rosada quiso ocupar dicho sitial, busca posponer la definición del manejo y dejar comienzos de 2027 al vice de la misma, el radical Maximiliano Abad (Buenos Aires).
“Puede funcionar perfectamente y Abad siempre fue serio. Además, tiene buena relación con la mayoría de acá y, también, hacia afuera. Si me preguntaras a mí, lo dejaría hasta el año próximo. Después, vemos. Fue un papelón lo que hicieron algunos oficialistas cuando murió Pagotto. Una falta de respeto total”, sentenció un senador de peso a Infobae. Coincidieron desde la jefatura de una bancada provincial ante la consulta de este medio.
Tras la partida de Pagotto varios legisladores reconocieron, con profundo malestar, los mensajes que llegaron desde un sector del mileísmo para anunciar muy rápido que la conducción de la comisión, por donde pasan todos pliegos judiciales, más ascensos diplomáticos y militares, iría para la karinista -y leal a los Menem- Nadia Márquez, quien ya integra Acuerdos y que, en paralelo, encabeza Legislación General.
Si bien es cierto que La Libertad Avanza es uno de los espacios más numerosos en la Cámara alta -junto al kirchnerismo- y la lógica política marca que le correspondería mantener el liderazgo, el vacío de dialoguistas en la última audiencia pública no sólo llamó la atención, sino que expuso un inconveniente para el oficialismo por querer ocupar un cargo a horas de una tragedia. Por el momento, no hay convocatoria a un nuevo convite.
Los faltazos más notorios de ese día fueron los de las tucumanas Sandra Mendoza y Beatriz Ávila, pese a formar parte de distintos bloques que responden al gobernador, Osvaldo Jaldo, por momentos cercano al Ejecutivo. Ambas legisladoras estaban presentes en la “Casa” -como corroboró ese día Infobae– y decidieron no asistir.

Mismo caso el de la radical bullrrichista Carolina Losada (Santa Fe), a quien vinculan -al menos, de manera indirecta- desde un par de despachos libertarios con semi escraches -de baja estofa- por la oposición al proyecto que eleva penas ante falsas denuncias, su verdadera obsesión. El material se encuentra en redes sociales.
Previo a los telefonazos de la discordia, los movimientos a seguir eran los siguientes, según confió el propio oficialismo: que el rionegrino Enzo Fullone reemplazara a Pagotto como integrante; que Márquez, ya en la comisión, fuera votada titular; y que la neuquina cediera el comando de Legislación General a su colega Juan Cruz Godoy (Chaco).
Atado al pésimo clima que generaron los incómodos requerimientos, otros dialoguistas aprovecharon para recordar la probation aceptada por Márquez años atrás. Como la provincia tiene una estricta ley de Ficha Limpia, no puede ser allí candidata, aunque sí a nivel nacional. Atar eso a un futuro manejo de la comisión donde se debaten -incluso- los pliegos de la Corte Suprema no colabora. Desde Balcarce 50 y Diputados es defendida por responder, a rajatabla, las órdenes emitidas.
Mientras se aguarda una definición del asunto, el Senado encarará una semana en la que se analizará si se sesiona el jueves o si se demora, una vez más, el aterrizaje de legisladores en el recinto. Hay dos temas que pican en punta: la iniciativa sobre huella de carbono -los serpenteantes misioneros Carlos Arce y Elizabeth Rojas Decut lograron congeniar con la salteña Flavia Royón– y el tratado de patentes firmado el siglo pasado, que incluye el -generoso- guiño a laboratorios locales aprobado por Diputados semanas atrás.
Las ganas de sesionar podrían concretarse debido a que ya hay varios anotados para ir a las elecciones de medio término en los Estados Unidos -inicios de noviembre-, una invitación que nadie quiere perderse para sumar millas y “analizar”, in situ, los comicios norteamericanos. Allá se vota en día laboral -martes- y con un sistema distinto al argentino.
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“¿Ya pediste prestada la motosierra de Milei?”: la chicana de Lula da Silva a Flávio Bolsonaro durante el debate en Brasil

La política argentina se coló este domingo en el debate presidencial de Brasil, luego de que Lula da Silva le cuestionara a Flávio Bolsonaro si pensaba adoptar el modelo económico de Javier Milei en caso de imponerse en la segunda vuelta del próximo domingo.
“Quiero saber. ¿Ya pediste prestada la motosierra de Milei?”, le increpó Lula a su adversario, en uno de los pasajes del debate televisado. Por su parte, Bolsonaro esquivó la pregunta y apuntó contra los vínculos del líder del Partido de los Trabajadores con Daniel Ortega, de Nicaragua, y Nicolás Maduro, de Venezuela.
“Tu amigo, que es Ortega de Nicaragua, un dictador. Tu amigo que es Maduro, que está preso. Esos son tus amigos. Mandaste a tu vicepresidente a visitar la presidencia del dictador de Irán. ¿Es en eso que transformaste a Brasil? Brasil se acabó internacionalmente por culpa de tu política, Lula», sentenció Bolsonaro.
Y agregó: “La izquierda ha dejado tanta gente en la miseria que la derecha tiene que venir a arreglarlo”. En ese sentido, Lula respondió que su modelo es solo suyo, sin interferencias extranjeras, y enfatizó: “Es el modelo que impulsa el crecimiento económico y que cuenta con el mayor programa de inclusión social en la historia de este país”.
Los ejes del debate entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro
El cruce por Milei fue uno de los picos de tensión de un debate que llegó a una semana del balotaje con una ventaja mínima para el candidato del Partido Liberal en las encuestas. En la primera vuelta del 4 de octubre, Bolsonaro se había impuesto por 47% a 45%, y la definición será el domingo 25. El encuentro se transmitió por la TV Band.
El primer bloque fue de seguridad pública. Bolsonaro prometió que “a partir de enero” declarará “la guerra al narcoterrorismo” y que recuperará “cada territorio que fue tomado”. Anticipó además “leyes más duras”: “Quien va a ir con miedo en las calles van a ser ellos”. Lula respondió que una ley que se discute en el Congreso enfrentará al crimen organizado, con “protección para la comunidad”.
Las acusaciones de corrupción coparon buena parte de la noche. Bolsonaro le preguntó a Lula por Roberta Lucinda, empresaria y lobista investigada por la Policía Federal y el Supremo Tribunal Federal en una causa en la que aparece involucrado Lulinha, hijo del presidente. Lula contraatacó con el caso de Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio, autoexiliado en Estados Unidos y condenado a cuatro años de prisión. “Roberta es un caso de la policía federal”, dijo.
El presidente también apuntó contra la figura del ex mandatario. “La mentira es fuerte en la familia Bolsonaro. Él es peor que su padre”, afirmó, en alusión a Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por golpismo. Y le advirtió a su rival que el 25 de octubre perderá su inmunidad como senador y “va a tener problemas”.
En un momento de máxima tensión, los dos candidatos quedaron muy cerca sobre el escenario. Bolsonaro le pidió a Lula que se alejara porque temía perder la billetera. El mandatario le exigió explicaciones sobre los fondos que manejó como senador para financiar una película sobre su padre y sobre cómo compró su casa: “Solo estoy pidiendo una explicación”.
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La Causa Malvinas provoca una inesperada diferencia geopolítica entre Milei y Trump por la importancia del Comité de Descolonización de la ONU

(Desde Washington, Estados Unidos) El reclamo argentino por la soberanía en las Islas Malvinas está causando la primera diferencia geopolítica entre Javier Milei y Donald Trump, que han forjado una profunda alianza personal e ideológica que impactó como modelo en América Latina.
Estados Unidos pretende disolver el Comité de Descolonización de Naciones Unidas, que todos los años trata la Causa Malvinas, mientras que Argentina rechaza esa posición de la administración republicana.
“Esta Cuarta Comisión (Política Especial y de Descolonización) aprobó hoy más de 20 proyectos de resolución y 1 decisión, muchos de los cuales responden a recomendaciones del Comité Especial de Descolonización, aun cuando el representante de los Estados Unidos pidió poner fin al mandato de dicho órgano y describió algunas de sus actividades como un despilfarro de recursos”, sostiene la resolución GA/SPD/841, que comunicó la ONU el 15 de octubre de 2026.

La posición de Estados Unidos colocó en una encrucijada al Presidente, ya que coincide con la perspectiva global de Trump sobre la efectividad diplomática de la ONU, pero hace una diferencia específica por su política de Estado vinculada a la soberanía en Malvinas.
En la Asamblea General de a ONU, Milei sostuvo lo siguiente:
- “Malvinas es para nosotros una causa nacional, repito, Malvinas es para nosotros una causa nacional y es también una prueba de la distancia que puede existir entre las palabras de las instituciones internacionales y la realidad sobre la que pretenden actuar”.
- “Hace 50 años esta misma Asamblea aprobó la resolución 3149 que insta a las partes a obtenerse e introducir modificaciones unilaterales, mientras la disputa permaneciera abierta. 50 años después la situación no ha cambiado, pero las modificaciones unilaterales continúan”.
- “Por eso quiero plantear una pregunta ¿de qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos pero impotente frente a la realidad? No faltan palabras ni resoluciones, lo que falta es que tengan consecuencias porque una institución que no logra que su palabra pese sobre los hechos pierde lo más importante, pierde su autoridad”.
- “Bajo esta realidad, quienes siguen las reglas no tienen recompensa alguna por hacerlo mientras que los que incumplen no reciben la menor represalia. Por eso Malvinas no es solamente una cuestión entre la Argentina y el Reino Unido, también plantea una pregunta acerca de la capacidad de esta organización para hacer valer sus propias resoluciones. La Argentina tomó nota de esa realidad y frente a la explotación autorizada de nuestros recursos en el área en disputa actuamos, presentamos notas de desaliento, acudimos a las herramientas jurídicas disponibles, sancionamos a las empresas involucradas y a sus proveedores y enviamos al Congreso una Ley de Defensa de la Soberanía Nacional”.
Milei se alineó con Estados Unidos frente a las dictaduras en América Latina, la ofensiva de Irán contra Israel, el cuestionamiento a ciertos organismos que integran Naciones Unidas y la ofensiva regional de China.
La administración libertaria además firmó acuerdos con la Casa Blanca sobre minerales críticos, cadenas de suministros, comercio bilateral y seguridad a través del Escudo de las Américas.
Trump, a su turno, facilitó la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), aportó un swap de 20.000 millones de dólares y habilitó financiamiento blando para facilitar el desarrollo de Vaca Muerta, entre otros proyectos estructurales que necesita la Argentina.
En este contexto, la propuesta de Estados Unidos para disolver el Comité de Descolonización provoca la primera desavenencia geopolítica con Argentina.
La Casa Blanca conoce que el Comité de Descolonización es un escenario multilateral que utiliza Balcarce 50 para reclamar la soberanía en las Islas Malvinas.
Sin embargo, la administración republicana soslayó este hecho político, y avanzó con una iniciativa que beneficia al Reino Unido y perjudica a los intereses argentinos.
El Comité trata 17 casos en su agenda anual, y 10 de esos reclamos históricos tienen como protagonista al Reino Unido. Entre ellas la soberanía de las Islas Malvinas, que Londres no reconoce pese a todos los antecedentes históricos y de derecho internacional.
El 22 de septiembre, cuando se iniciaba la Asamblea General de la ONU, Trump se reunió con el premier británico Andy Burnham. Ambos aplacaron sus diferencias políticas y avanzaron en una agenda común.
A partir de ese día, Trump descartó su intención de mediar entre Argentina y Reino Unido por las Islas Malvinas.
El 15 de octubre, Estados Unidos propuso disolver el Comité de Descolonización porque “algunas de sus actividades son un despilfarro de recursos”.

En simultáneo, Chris Landau -vicesecretario de Estado- y Juan Pablo Segura -subsecretario para Asuntos del Hemisferio Occidental- llegan en visita oficial a Buenos Aires para encontrarse con Pablo Quirno, ministro de Relaciones Exteriores.
Las reuniones serán a agenda abierta, y es probable que Quirno anuncie el rechazo de la Argentina a la propuesta de Estados Unidos.
Será la primera vez que las decisiones políticas de Milei no coincidan con los intereses permanentes de la Casa Blanca.
El Comité de Descolonización de la ONU (C24, en la jerga diplomática) fue creado en 1961 y actualmente tiene 28 miembros que se caracterizan por su asimetría: conviven China, India y Rusia con Chile, Sierra Leona y Tanzania, por citar casos paradigmáticos.
El rechazo de la Argentina a la decisión de Trump tendrá a favor la arquitectura institucional de la ONU.
El organismo sólo puede ser disuelto por la Asamblea General, donde Estados Unidos no tiene poder de veto. Y menos aún los votos necesarios de la Asamblea para terminar con un organismo multilateral que es avalado por una amplia mayoría de estados-miembros.
Milei tuvo tres cancilleres desde su llegada a Balcarce 50: Diana Mondino, Gerardo Whertein y Pablo Quirno. Todos ellos se presentaron en el Comité para enfrentar la posición del Reino Unido y ratificar los derechos históricos de la Argentina.
“Han pasado ya 191 años desde el inicio de la ocupación ilegal de las Islas por parte del Reino Unido, y casi 59 desde la resolución 2065. El tiempo transcurrido no ha disminuido en nada la validez de nuestro reclamo, ni modificado nuestra convicción de que esta prolongada controversia debe solucionarse pacíficamente, a través de negociaciones bilaterales entre mi país y el Reino Unido”, sostuvo Mondino, el 18 de junio de 2024.

“(La ocupación británica de las islas) fue, sin ambigüedad, un acto colonial, contrario al derecho internacional y violatorio de la soberanía territorial argentina. El Reino Unido ha invocado reiteradamente el principio de libre determinación de los pueblos como argumento para evitar el diálogo. No existe allí un pueblo colonizado con derecho a decidir su estatus internacional. Existe, sí, una población establecida por la potencia ocupante”, afirmó Werthein, el 19 de junio de 2025.

“En las islas Malvinas no existe un pueblo colonizado que pueda ejercer ese derecho. Existe una población británica implantada por la potencia ocupante luego de la expulsión de las autoridades y de los legítimos pobladores argentinos. La población total de las islas ronda los tres mil habitantes, de los cuales menos de la mitad nació allí”, precisó Quirno, el 25 de junio de 2026.

Entonces, la posición de Milei frente al planteo de Estados Unidos será preservar la existe del Comité de Descolonización, ya que es uno de los pocos escenarios multilaterales que tiene la Argentina para reclamar por la soberanía de las Islas Malvinas.
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