CHIMENTOS
Marixa Balli contó por qué no usa apps de citas y confesó con qué tipo de hombres no podría tener una relación

Acostumbrada a una sinceridad que no comparten muchas famosas, Marixa Balli no duda cuando le preguntan por el tipo de hombre con el que jamás se relacionaría. Prefiere la incomodidad de alguien frontal antes que la confusión que, para ella, supone alguien a quien presenta sin eufemismos: “Yo prefiero un tipo malo antes que un boludo”, sentencia.
La claridad, en su universo, vale mucho más que la corrección política o la simpatía impostada. Balli busca actitudes directas, sin rodeos ni estrategias. “Me gustan las cosas directas”, afirma en diálogo con Nacho Elizalde para Hay amor! (Hispa) y resume una filosofía vital que traslada a todos sus vínculos. Para ella, la honestidad brutal es preferible a la tibieza, incluso si esa honestidad resulta incómoda. No hay lugar para quienes no saben lo que quieren.
En este presente, la actriz elige la tranquilidad de la soltería. Sin pareja, y sin deseo de buscar una. La distinción entre un vínculo casual y una relación formal es clara: puede haber encuentros, pero no se engaña. Un “chongo” no es una pareja, y la diferencia no es menor en su escala de valores. No siente nostalgia por la vida en pareja ni la busca de manera forzada.
Cuando surge el tema de cómo conoce gente nueva, Marixa se distancia de los recursos habituales: ni aplicaciones, ni mensajes directos. Su preferencia apunta a lo presencial, a compartir un momento entre amigos donde la dinámica grupal permita que el acercamiento sea natural y no forzado. “No me gusta que me lo presenten, pero sí que se dé en un grupo y no en una aplicación”, sintetiza. Para ella, el entorno cuenta tanto como la persona, y el modo en que se da el encuentro es parte fundamental de su filtro.
Ni siquiera la exposición en redes la seduce para abrir una puerta al romance. Aunque recibe mensajes y propuestas, esa vía no la convence. El mundo virtual le resulta ajeno para los vínculos profundos. Prefiere observar cómo se mueve el otro en la vida real, en el contexto de quienes ya conoce, antes que arriesgarse a una cita ciega digital.
El único escenario que podría hacerla cambiar de parecer es el de una sorpresa que la descoloque. “Tiene que ser algo que me deslumbre”, reconoce, y cita aquel inolvidable flechazo con Rodrigo Bueno. La exigencia no es menor. No hay margen para medias tintas ni para relaciones grises. Si aparece algo que la sacuda, lo recibirá, pero mientras tanto, se mantiene firme en sus elecciones y sus límites. Para Balli, la autenticidad es la única vía, y la claridad en los vínculos no es negociable.
El relato de Marixa Balli de cómo transitó la terapia intensiva luego del terrible accidente automovilístico que sufrió y que derivó en que ya no pudiera quedar embarazada
El accidente automovilístico que sufrió hace más de veinte años marcó un antes y un después en la vida de Marixa Balli. La experiencia límite de la terapia intensiva y la dura recuperación física la obligaron a replantear sus proyectos personales, entre ellos, la posibilidad de ser madre. La imposibilidad de quedar embarazada fue una consecuencia directa de las secuelas internas que dejó el siniestro, y ese diagnóstico médico transformó su horizonte de expectativas para siempre.
Durante años, Balli atravesó tratamientos y consultas, aferrándose a la esperanza de que todavía existía una alternativa. El dolor de no poder cumplir ese deseo la acompañó en silencio y, según sus palabras, fue una herida difícil de asimilar. La incomprensión social, sumada a la exigencia de explicar una y otra vez por qué no tuvo hijos, profundizó esa marca. El relato de Balli expone la dimensión emocional de haber tenido que abandonar un anhelo profundo, no por elección sino por circunstancias que escaparon completamente a su control, y cómo el tiempo transformó ese dolor en una parte constitutiva de su historia.
CHIMENTOS
El horóscopo de hoy: miércoles 6 de mayo

ARIES (del 21 de marzo al 20 de abril)
Revisarás amistades, proyectos y metas futuras. Algunas conexiones perderán fuerza y otras se volverán más significativas. Es tiempo de preguntarte con quién querés crecer de verdad.
TAURO (del 21 de abril al 20 de mayo)
La retrogradación toca profesión, vocación e imagen pública. Podrías replantearte objetivos laborales o la forma en que querés ser reconocido. Se redefine tu ambición.
GÉMINIS (del 21 de mayo al 21 de junio)
Cambian creencias, ideas y formas de mirar la vida. Podrías sentir deseo de estudiar, viajar o ampliar horizontes internos. Viejas verdades se caen para abrir paso a nuevas.
CÁNCER (del 22 de junio al 22 de julio)
Es una etapa profunda para sanar miedos, dependencias o temas emocionales guardados. También revisarás recursos compartidos y vínculos intensos. Soltar control será liberador.
LEO (del 23 de julio al 22 de agosto)
Las relaciones entran en un proceso de transformación. Algunas dinámicas deberán cambiar para que exista más verdad y equilibrio. El amor pide autenticidad.
VIRGO (del 23 de agosto al 21 de septiembre)
Rutinas, trabajo y salud necesitan renovación. Viejos hábitos ya no sostienen tu bienestar. Este tránsito te impulsa a construir una vida diaria más consciente.
LIBRA (del 22 de septiembre al 22 de octubre)
La retrogradación moviliza amor, creatividad y expresión personal. Podrías reconectar con talentos dormidos o revisar vínculos afectivos. Lo que nace del alma cobrará fuerza.
ESCORPIO (del 23 de octubre al 21 de noviembre)
Hogar, familia y raíces emocionales serán el foco. Viejos patrones familiares salen a la luz para ser transformados. Sanar el pasado abrirá nuevas bases.
SAGITARIO (del 22 de noviembre al 22 de diciembre)
Tu mente cambia de frecuencia. Habrá revisión de ideas, comunicación y entorno cercano. Decir tu verdad será importante, pero también escuchar otras miradas.
CAPRICORNIO (del 23 de diciembre al 21 de enero)
Se movilizan dinero, autoestima y valor personal. Podrías revisar cómo generás recursos y cuánto reconocés tus talentos. Es tiempo de fortalecerte desde adentro.
ACUARIO (del 22 de enero al 21 de febrero)
Lo sentirás con intensidad personal. Plutón en tu signo retrogradando inicia una profunda revisión de identidad. Estás dejando atrás una vieja versión de vos mismo.
PISCIS (del 22 de febrero al 20 de marzo)
El proceso será interno, espiritual y emocional. Necesitarás más silencio, descanso e introspección. Algo invisible se acomoda para prepararte a renacer más adelante.
horóscopo
CHIMENTOS
Carmen Barbieri en “Lo de Pampita”: “Interrumpí un embarazo porque podía morir”

Carmen Luz Barbieri -nacida en Buenos Aires el 21 de abril de 1955-, se consolidó como actriz y figura destacada en el humor dentro del teatro, el cine y nuestra televisión. Proveniente de una familia con tradición en la comedia, su padre fue el capocómico Alfredo Barbieri, y la artista también incursionó como directora teatral en el género de revista y condujo varios programas de televisión.
Actualmente, Carmen está al frente de Con Carmen, un magazine diario en El Nueve donde combina actualidad, espectáculos y entretenimiento, consolidándola nuevamente como una de las figuras fuertes de la televisión.
Por el lado más íntimo, Barbieri manifestó públicamente su fe católica, a la que recurrió con mayor intensidad durante los problemas de salud de su hijo Federico, quien en 2020 logró superar un cáncer de intestino. En 2021, tras ser internada por COVID-19, relató haber visto una aparición de la Virgen de Guadalupe durante su hospitalización.
Acá, los momentos más destacados de la entrevista:
—Bienvenidos a un espacio donde la verdad no se puede evitar. Hoy recibo a una persona que admiro con todo mi corazón, con una gran carrera, una artista de raza, Carmen Barbieri.
—Hola, chiquita, te amo.
—Muchos proyectos nos tocó compartir además.
—Sí, por suerte. Te cuento lo que me dijo Fede: “¡Mamá, no hay que contar tanto!”.
—Hablando de Fede y su actual relación con Evelyn Botto, ¿te gustaría ser abuela?
—Sí, me gustaría, pero no lo vuelvo loco con “¡Ay, quiero ser abuela!“ Si viene, soy la mujer más feliz del mundo. Y si no viene, también soy la mujer más feliz del mundo… Quiero que tenga una relación como la está teniendo ahora con Evelyn, pero que sea consciente, que no haga sufrir a las mujeres, siempre le digo: “Las mujeres sufrimos mucho por los hombres”.
—¿Lo has retado por eso?
—Mucho. Las últimas veces me enojé.
—¿De dónde sale ese gen?
—Del abuelo, mi papá (Alfredo Barbieri), y de su papá (Santiago Bal)… Viene por todos lados (risas). Pero ahora Fede tiene 36 años. Ya es un hombre.
—Dijiste que lo ves chapando, enamorado a full.
—Sí, sí, lo veo que está bien, que está con una mujer… -ojo, que todas las otras también eran bellas, inteligentes y divinas: las quería; yo me encariño mucho con las chicas-, pero ahora, Evelyn es una mujer muy viva, con la cabeza muy abierta y muy inteligente. La quiero mucho. Bueno, Dios dirá. Y espero que sigan amándose.
—¿Cómo es Carmen en el sexo?
—¿En el sexo? Uy, hace tanto… (ríe).
—¿Hace cuánto?
—Hace mucho.
—No, dale, ¿cuánto?
—Será, qué sé yo… nueve, diez años.
—¡Diez años, Carmen!
—No sé… sí, no me acuerdo.
—Pero, ¿por qué?
—Porque estoy grande y el sexo tiene que ser con alguien muy especial. Que me mueva el piso, pero no por lindo ni porque tiene plata, ni porque…
—Pero no le pongas tanta presión. Te podés divertir también.
—No, tiene que ser alguien que me haga divertir. Alguien que tenga humor y que me mueva el piso, si no… siempre fui así, me parece (ríe). Tenía que ser muy inteligente, tener un humor maravilloso ¡y cantar bien!
—¡¿Cantar también?!
—Por lo menos no desafinar (risas). Ojo, el sexo no fue tan importante en mi vida como el amor, como la previa, el beso, la mirada, como ese gesto de amor que una vez tuvo alguien que salí después de Santiago. Sí tuve dos o tres amores cortos, pero uno de ellos tuvo un gesto genial porque no era del ambiente. Yo hablaba de Tita Merello ¡y él no sabía quién era! Y yo me enojaba, le decía que no hablábamos el mismo idioma…Salimos siete meses nada más. Yo lo llamaba Trapito porque me lo levanté en la calle y le puse Trapito, ¿viste? Un día me dice: “Vamos a ir a un lugar que te va a encantar”; agarró y se metió para el Gran Buenos Aires; yo dije: “Ay, acá me la da, me corta en mil pedazos con un hacha” (se ríe).
—Un loco, claro.
—Porque hacía poco que salíamos, cuatro meses, cinco. El vendía insumos médicos. Llegamos al lugar todo oscuro, un chalet todo cerrado. Se para en uno con todas las persianas bajas y me dice: “Bajá”. Y de golpe se abren todas las persianas y aparecen payasos y globos.
—¡Ay, no, era un amor!
—¡Me morí de amor, claro! ¿Y sabés lo que me dijo? “Bueno, ahora vas a poder hablar tu idioma. Ellos hablan como vos”. ¡Oooooh! Te amo, Trapito, sabés que te amo.
—No te quedaste con Trapito.
—No, se casó, tiene hijos, está todo bien.
—Era otro destino el de Trapito.
—Trapito era bárbaro. Te lo cuento y me emociono. Era para enamorarme de de Trapito, peeeeero… yo me niego mucho al amor de pareja.
—¡Abri tu corazón, Carmen, ya esta!
—Vamos a ver… Tengo un candidato y es del ambiente. No es actor, es de la parte de atrás, de las cámaras. Hablo mucho con él, es buena gente.
—Acompañar tantos años a Santiago Bal, ¿fue difícil?
—Sí, fue difícil acompañarlo en esta vida de amor. Pero nunca nos peleábamos, nunca hubo gritos… hasta que un día se cayó todo: somos muy mediáticos. Yo armé una familia, vos me vas a entender. Armé una familia con todo el amor de mi vida, porque lo que quería era tener todos unidos. Los hijos de otras mujeres de Santiago quería que estuviesen en casa, tenían sus habitaciones. Quería que las madres de esos hijos festejaran los cumpleaños y venían… Julieta (hija de Silvia Perez) dice que yo soy su segunda mamá… Había armado una casa tan linda y una familia tan linda y de golpe se vino abajo. No podía creerlo. Mirá que yo iba a análisis. Mi psiquiatra me decía: “Cada vez que entrás me pongo el cinturón de seguridad”, porque yo le decía: “¡Lo voy a matar, lo voy a matar!”.
—Leí que hasta hasta lo planeaste…

—¡Sí, lo soñaba!
—¿Cómo era en tu cabeza esa fantasía de matarlo?
—Con un paraguas (risas). ¡Le clavaba un paraguas acá! (se toca la garganta). Y después entendí que sí, claro que lo quería matar, pero acá adentro (se toca el pecho).
—Querías matar al sentimiento.
—Y lo maté. Me costó un año y medio, pero lo logré.
—¿Lo pudiste matar?
—Acá adentro, sí.
—Sí, pero ¿ese sentimiento se va de adentro del cuerpo?
—Y sí. ¿Qué?, ¿no se te fue a vos?
—Yo creo que entran todos los amores adentro del cuerpo.
—Sí, tenés razón. Pero el mío era tan fuerte, el dolor era tan grande, porque luché tanto por ese hombre: para que viviera, para que disfrutara de los hijos y después, de golpe, se vino todo abajo, que no podía seguir adelante. Es decir, no veía una vida sin Santiago Bal. Y tuve mucha ira… por eso cuando desde mi programa le hablo al televidente, le digo: “No tengan tristeza porque estamos pasando un momento muy malo en nuestro país y el argentino está sufriendo mucho. No tengan tristeza y no tengan ira, no se enojen”, porque la ira es tan mala, porque te transforma en un monstruo que no sos. Sufrís tanto, tenés tanto dolor que decís cosas o hacés cosas que hieren mucho a otra gente y no te das cuenta. El dolor te transforma en un monstruo.
—Yo a Fede lo tuve a los treinta y cuatro años y a los treinta y nueve quedo embarazada otra vez de Santiago. Y al segundo mes ya tenía dieciocho de presión. “No llegás ni al quinto mes”, me dijo el médico que siempre me atendió, que sí quería que yo tuviese otro chico. Me dice: “Te doy un consejo, no te arriesgues. No solamente podés perder el bebé, podés perder la vida”.
—¿Y cómo te tomaste esa decisión?
—Fue horrible. Tuve que interrumpir el embarazo. Eso lo conté hace poco a Fede. Dice: “Ay, ¿yo tendría un hermano?”. “Sí, pero tuve que interrumpir porque me podía morir no solamente el bebé, sino yo también”. Así que, bueno, tuve que interrumpir ese embarazo. Me hubiera encantado tener otro hijo.
—Te quedaste con las ganas.
—Sí, claro. Y no intenté más, porque…
—Por salud.
—Sí, además estaba grande, treinta y nueve años; pero igual hoy está bárbaro. A los cuarenta y pico, cincuenta, tenés un hijo,genial.
—Contaste que le dabas muchos disgustos a tu padre, el gran Alfredo Barbieri…
—Sí, muchos, especialmente con un amor que tuve, que fue Jorge Porcel.
—¿Es verdad que lo quiso matar? ¡Que le disparó!
—¡A mí me quería matar! Pero no, es mentira.
—Leí que le disparó el auto. ¿Eso es cierto o es una anécdota?
—No, no, hay cosas que se inventaron (rísas).
—Ah, pensé que era verdad…
—Mi papá no sabía manejar un arma, nunca tuvo un revólver. Sí tenía una navajita así, chiquita. Una vez le dijo a Julio de Grazia, un gran actor amigo mío y de papá: “Lo voy a matar con esto”, esa navajita. Y Julio le dice: “Con eso no le vas a llegar ni a un órgano”, algo así. En broma, obvio. Pero mi papá no podía creer que yo estaba con un hombre tan grande: me llevaba dieciocho años Porcel. Y encima era un compañero de trabajo de él.
—¿Estaba enojado por tu reputación?
—No, ¡porque era gordo! (ríe) Un día, Porcel le preguntó: “¿Alfredo, por qué no me querés?” Mi papá piensa, no encontraba las palabras y le dijo: “¡Porque sos gordo!” (ríe), en broma, por supuesto. Siempre dicen los padres que quieren para nosotros lo mejor, ¿no?
—¿Te hubiera gustado formar una familia con Porcel?
—Sí, claro. Con los hombres que yo amé siempre quería formar una familia.
—Sos una romántica.
—Sí, con cada amor que tuve -que no fueron muchos, pero fueron grandes amores- me hubiese gustado haber formado una familia. Tener un hijo. Vos hiciste bien (ríe).
—Bueno, vos también tuviste.
—Pero es un hijo solo, con un hombre solo. Me hubiera gustado de cada amor que tuve, tener un hijo, porque los amé.
—En varias entrevistas de tus amores dijiste: “Este es el amor de mi vida”, y después: “Este es el gran amor de mi vida…”
—No, yo te voy a decir cómo dije: Porcel fue el amor de mi vida. Y Santiago pasó a ser el hombre de mi vida. Por eso lo elegí como papá. Por eso con Santiago tuve un hijo y no tuve con otros, que amé también, pero no fueron esos amores como para decir: “Con este voy a tener un hijo”.
—Ahora, ¿qué tiene que tener un hombre para conquistar a Carmen?
—Ay, humor. Y un poco de guita, porque ya me estoy cansando de mantener a los hombres (rísas).
—A ver, ¿cuánto necesitamos? ¿Un básico?, que pueda sacarte a comer.

—Que no lo tenga que mantener. No necesito nada para mí. Yo sola me compro, me mantengo.
—Que se pague su alquiler.
—Sí, su alquiler, su comida (ríe). Que se pague su ropa, sus viajes, si no… todo pagaba yo. No siempre, pero casi… que no se enojen.
—Pero si viene sin un mango, pero hay mucho amor, ¿lo descartamos?
—No, sin un mango no quiero (ríe). Pero no porque quiero plata para mí. Yo soy mi dueña. Mi mamá me decía “¿Por qué no dejás que te mantengan?» No, no y no.
—¿Y si te ponemos en unas App de citas que son para famosos?
—No me gusta, ya me pusieron.
—¿Y tuviste match?
—Sí, ¡pero no creían que era yo! Entonces, al otro día yo salía en la tele y decía: “Soy yo”, ponele… “Juan Carlos, la que hablaba con vos”. Y no, después me volvían loca. Así que le digo: “Chicos, sáquenme esta aplicación porque no quiero nada”.
—¿No querías ni charlar? Si estás en tu casa aburrida la noche.
—No, tengo miedo, soy miedosa.
—Ay, ¿qué te va a pasar!
—¡No lo conozco! Prefiero que me presentes vos un hombre.
—Ah, voy a pensar, ¿eh?
—Pero no, ¿vos sabés que estoy sola y estoy bien?
—Porque podés elegir bien.
—Y vos, ¿estás sola ahora?
—Más o menos…
—¿Más o menos?
—Es que no sé cuándo sale esta nota (ríe)
—Yo tendría que decir más o menos. Me encantaría decir: “Mmm, más o menos”.
—Lo mío cambia de una semana a la otra, entonces como que…
—Está muy bien.
—…no sé qué día sale esta entrevista.
—Qué sé yo. Nunca se sabe…
—Nunca se sabe.
—Está bien eso que dijiste: “Más o menos”.
—Más o menos, sí.
—Voy a empezar a decir “más o menos” yo también.
Fotos: Candela Teicheira
Pampita,Carmen Barbieri,Celebridades,Argentina,Entretenimiento,Televisión,Famosas,Moda,Sonrisas,Evento
CHIMENTOS
Qué ver en Netflix: la serie recién estrenada que ya es la más vista en 60 países

La maquinaria de Netflix volvió a demostrar su poder global: una serie recién estrenada ya domina el ranking en casi 60 países y se convirtió en un fenómeno inmediato. Se trata de Hombre en llamas, la nueva adaptación televisiva del universo que inmortalizó Denzel Washington hace más de dos décadas y que ahora regresa con una vuelta de tuerca moderna, más cruda y expansiva.
La historia retoma al inolvidable John Creasy, aquel guardaespaldas marcado por la violencia y el pasado, pero esta vez con otro rostro: Yahya Abdul-Mateen II toma el desafío de reinterpretar al personaje en una versión que no busca copiar, sino profundizar en sus traumas y contradicciones.
Lejos de ser un simple remake, la serie apuesta por ampliar el universo narrativo. Basada en las novelas de A. J. Quinnell, esta adaptación explora con mayor detalle el costado psicológico del protagonista: un ex agente de fuerzas especiales que arrastra un trastorno de estrés postraumático mientras intenta encontrar redención.
La trama, cargada de tensión, se traslada a escenarios más contemporáneos y apuesta por una narrativa más compleja. Todo comienza con una tragedia que empuja a Creasy a iniciar un camino de venganza, una cruzada que mezcla acción, dolor y dilemas morales en un mundo atravesado por la corrupción y la violencia.
LA SERIE QUE YA ES FUROR EN UNA SEMANA
El dato que termina de explicar su explosión es contundente: a pocos días de su estreno, la serie ya lidera el ranking global de la plataforma, incluso con críticas divididas.
Con siete episodios y una impronta más oscura que la película original, Hombre en llamas logra algo difícil: recuperar un personaje icónico sin depender de su figura original. Porque aunque la sombra de Washington sigue presente, esta nueva versión demuestra que el fuego —literal y simbólico— todavía tiene mucho para arder.
Netflix
ECONOMIA3 días agoANSES oficializó el calendario de pagos de mayo con aumentos para jubilados y beneficiarios de AUH
POLITICA1 día agoEl arquitecto que refaccionó la casa del country declaró que Adorni lo llamó para ofrecerle asesoría legal
POLITICA2 días ago¡EXPLOTA LA INTERNA! Patricia Bullrich prepara el portazo: el pacto secreto con Macri para «borrar» a Milei en 2027










