POLITICA
“Un Cámpora para Cristina”: el kirchnerismo evoca un pasado traumático en medio de la interna con Kicillof

El kirchnerismo empezó a evocar en voz alta uno de los antecedentes más traumáticos de la historia del peronismo: la construcción de un candidato presidencial concebido como instrumento político de un líder “proscripto”. La comparación con Héctor Cámpora reapareció mientras Cristina Kirchner intenta preservar su centralidad dentro del PJ y Axel Kicillof trabaja para evitar otra experiencia fallida de doble comando y disputas de poder como la que terminó destruyendo al gobierno de Alberto Fernández y pavimentando el ascenso de Javier Milei.
La referencia histórica tiene una potencia política evidente. No solamente por la figura de Cámpora, sino por todo lo que vino después.
La experiencia camporista fue breve, convulsionada y terminó funcionando como antesala del período más oscuro de la Argentina contemporánea. Cámpora asumió el 25 de mayo de 1973 y renunció el 13 de julio de ese mismo año. Su presidencia duró poco más de 49 días. Pero en ese lapso quedaron expuestas las tensiones irreconciliables que atravesaban al peronismo: la disputa por la conducción real, la radicalización política, la violencia interna y la imposibilidad de estabilizar un esquema de poder donde el presidente formal convivía con otro liderazgo superior, exterior y determinante. El periodista y ex dirigente montonero Miguel Bonasso reconstruyó con enorme detalle aquella experiencia en su libro “El presidente que no fue”, donde expuso las contradicciones, presiones cruzadas y conflictos internos de un gobierno concebido como transición hacia el regreso definitivo de Perón al poder.
El regreso definitivo de Juan Domingo Perón terminó reorganizando el poder político, pero también acelerando una dinámica de confrontación que derivó en fracturas cada vez más violentas dentro del propio movimiento peronista. La masacre de Ezeiza, la escalada de violencia política, la expulsión de sectores de izquierda de la Plaza de Mayo y el deterioro institucional posterior terminaron desembocando en el colapso del sistema democrático y en la dictadura militar de 1976.
Por eso la sola evocación de Cámpora dentro del peronismo contemporáneo tiene una carga tan delicada.
No se trata de una analogía electoral menor ni de una discusión académica sobre el pasado. La referencia reaparece mientras una parte importante del kirchnerismo duro trabaja para reinstalar la idea de Cristina Kirchner como vértice ordenador del futuro peronista aun después de la condena por la causa Vialidad y de la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.
El pasado que vuelve

La construcción política alrededor de Cristina ya empezó a incorporar elementos simbólicos que remiten deliberadamente al viejo relato de la proscripción peronista.
San José 1111 funciona cada vez más como un centro de peregrinación política y militante. La consigna “Cristina Libre” ya no aparece solamente vinculada a la defensa judicial de la ex presidenta, sino como parte de una estrategia más amplia: sostener su centralidad política y mantener abierta la posibilidad de un regreso pleno al centro del poder.
La escena remite inevitablemente a otro momento histórico del peronismo. Durante los años de exilio de Juan Domingo Perón, Puerta de Hierro —la residencia del líder justicialista en Madrid— se convirtió en el centro simbólico y político del movimiento peronista proscripto. Gobernadores, sindicalistas, dirigentes juveniles, emisarios políticos y figuras internacionales peregrinaban hasta esa casa española para buscar una bendición política, validar candidaturas o discutir la estrategia del regreso del general a la Argentina.
Aquella lógica terminó condensada en una de las consignas más recordadas del peronismo de los años setenta: “Cámpora al Gobierno, Perón al poder”. La fórmula sintetizaba una idea muy precisa: el presidente formal podía ser otro, pero la conducción real seguiría estando en manos del líder proscripto.
Esa memoria histórica es la que vuelve tan sensible la comparación actual dentro del kirchnerismo.

Porque la evocación de Cámpora no aparece solamente asociada a la lealtad política hacia Cristina Kirchner. También remite a la posibilidad de una candidatura concebida para preservar la centralidad de una dirigente que, aun condenada e inhabilitada de por vida, sigue siendo considerada por el núcleo duro del PJ como la verdadera referencia estratégica del peronismo.
Ese es el punto más inquietante de toda la discusión.
Porque la idea de “un Cámpora para Cristina” no remite únicamente a la necesidad de un dirigente leal o alineado políticamente. Remite a la posibilidad de construir una candidatura presidencial subordinada a una misión superior: contribuir a revertir la situación judicial de Cristina Kirchner y garantizar que siga siendo la principal arquitecta del futuro peronista.
La lógica quedó expuesta en una conversación televisiva entre Teresa García y Nancy Pazos. La periodista de C5N le preguntó directamente si el objetivo era encontrar “un nuevo Cámpora”. García dudó unos instantes y terminó admitiendo la comparación. “Sí”, respondió. Después intentó matizar la literalidad de la idea, pero dejó en claro el concepto político que atraviesa al kirchnerismo: “Hace falta alguien que entienda la lógica por la que vamos a atravesar en un próximo gobierno y que necesitamos que Cristina esté libre”.
La dirigente bonaerense incluso avanzó sobre otra dimensión más profunda de la narrativa kirchnerista: la idea de que Cristina Kirchner terminó judicializada por haber enfrentado “al poder real”. “No hay posibilidad para nadie que vaya a gobernar desde el peronismo, para el que vaya a gobernar este país, que no tenga en cuenta los dos períodos de Cristina presidente y las razones por las que está detenida”, afirmó.
En otro tramo de la entrevista, Teresa García también reivindicó el papel político singular que tuvo Cristina después de la muerte de Néstor Kirchner. “Cristina gobernó sola, tuvo que hacerse cargo de un país en el medio de la pérdida de su compañero”, sostuvo. Y enseguida agregó una definición que terminó funcionando casi como una admisión del clima interno que atraviesa hoy al PJ: “Hay que abandonar la hipocresía en la política”.
La frase tuvo impacto porque sintetizó algo que empieza a percibirse dentro del peronismo: el kirchnerismo duro ya no parece dispuesto a disimular que pretende preservar la centralidad política de Cristina Kirchner aun cuando no pueda competir electoralmente.
Y lo hizo en el peor momento de la relación entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof.
Pelea de fondo y de formas

El gobernador bonaerense viene desarrollando desde hace meses una estrategia política orientada a construir autonomía, con el tácito objetivo de una candidatura presidencial para el 2027. Ya no actúa únicamente como heredero político de Cristina Kirchner. Empieza a intentar convertirse en otra cosa, nueva y con identidad propia: un dirigente con liderazgo propio, capacidad de ampliación electoral y margen de maniobra para evitar un nuevo gobierno condicionado desde adentro.
Kicillof leyó el fracaso de la gestión de Alberto Fernández, en la presidencia; Cristina Kirchner, en la vicepresidencia; y Sergio Massa, en el Ministerio de Economía y lanzado a ser el candidato oficialista, como un esquema probadamente ineficaz y, sobre todo, destructivo.
La experiencia del Frente de Todos terminó convertida en un laboratorio político traumático para el peronismo. Un presidente sin control pleno del poder, disputas permanentes entre la Casa Rosada y el Instituto Patria, ministros que respondían a distintos liderazgos, internas públicas y una economía que terminó bordeando la hiperinflación antes de la derrota frente a Javier Milei.
El gobernador intenta evitar exactamente ese esquema.
Por eso resiste el tutelaje político del kirchnerismo duro y trabaja para construir una candidatura presidencial capaz de ampliar la base electoral del PJ hacia sectores moderados y de centro. Esa búsqueda explica buena parte de las tensiones actuales con La Cámpora y con dirigentes que exigen que la bandera de “Cristina Libre” se transforme en el eje ordenador de toda la estrategia opositora hacia 2027.
Máximo Kirchner viene endureciendo sus cuestionamientos internos contra la gestión bonaerense. La ex intendenta de Quilmes Mayra Mendoza, se convirtió en una de las principales voces críticas del gobernador. También aparecieron reproches vinculados a la política social, los recortes presupuestarios y la eliminación del plan MESA.
La operación a la que fue sometido Máximo Kirchner el viernes pasado, por un tumor benigno en las glándulas submaxilares, volvió además a poner al diputado nacional en el centro de la escena política del kirchnerismo. Después de la intervención, habló con Cristina Kirchner y recibió el alta médica el sábado. Permanecerá una semana en reposo, pudo confirmar Infobae. ¿Axel tendrá un respiro?
Pero antes, distintos dirigentes empezaron a aumentar la presión pública sobre Kicillof.
¿Segundos afuera o adentro?
Uno de ellos fue Sergio Berni. El ex ministro de Seguridad bonaerense sostuvo que Kicillof “tiene todas las posibilidades” de ser presidente, pero inmediatamente después introdujo una condición política decisiva. Ante la pregunta sobre qué ocurriría si el gobernador “no acepta la conducción estratégica de Cristina”, respondió: “Buscaremos otro candidato”.
La frase expuso sin filtros el núcleo de la pelea interna.
La discusión ya no pasa solamente por quién puede ganar una elección presidencial. El conflicto real es quién conduce al peronismo y bajo qué condiciones debería gobernar un eventual presidente del PJ.
Berni fue todavía más allá. Cuestionó el perfil político de Kicillof, lo vinculó al “progresismo” y al experimento fallido de Alberto Fernández y sugirió que el gobernador todavía no logró construir una conducción efectiva dentro del peronismo. “No conduce quien quiere, sino quien puede”, afirmó.
Ese endurecimiento convive, sin embargo, con otra dinámica más silenciosa dentro del PJ: los intentos de reunificación.
Ahí aparece el diputado nacional Miguel Ángel Pichetto.
El ex candidato a vicepresidente de Mauricio Macri empezó a reconstruir vínculos con distintos sectores del peronismo. Se reunió con la CGT, mantiene conversaciones con Guillermo Moreno, con organizaciones sociales -a las que antes condenaba por sostener el “pobrismo”– dialoga con intendentes importantes del conurbano y también articula con figuras con pasado en el macrismo y el universo libertario, que buscan nuevos caminos: de Emilio Monzó y Nicolás Massot a Carlos Kikuchi y Sergio Vargas.
Pero el movimiento político más significativo fue su acercamiento a Cristina Kirchner.

Después de casi una década sin diálogo, Pichetto volvió a verla y empezó a participar de conversaciones orientadas a evitar una fractura terminal del peronismo. “Hablé con la presidenta después de casi diez años y hablé en un plano humano, personal, de respeto”, explicó.
La definición tuvo peso político porque provino de uno de los dirigentes que durante años representó al peronismo más distante del kirchnerismo duro. Pichetto incluso reivindicó la necesidad de reconstruir vínculos políticos desde otro lugar. “Lo humano en política es importante”, sostuvo. Y agregó: “Hoy hay que considerarla como un actor fundamental”.
La frase expuso otro movimiento que empieza a desarrollarse dentro del peronismo: la aceptación pragmática de que Cristina Kirchner todavía conserva una centralidad política que ningún otro dirigente logró reemplazar.
Pichetto también dejó una frase dirigida directamente a Kicillof: “Si algo le debería decir es que la vaya a ver”. Detrás de esa recomendación aparece otra preocupación que atraviesa al PJ: muchos dirigentes peronistas creen que una ruptura definitiva entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof podría destruir cualquier posibilidad competitiva hacia 2027.
El gobernador necesita autonomía política para construir volumen electoral y evitar el destino de Alberto Fernández. Pero Cristina Kirchner sigue conservando un nivel de centralidad, representación simbólica y capacidad de ordenamiento interno que el peronismo todavía no consiguió reemplazar. Todos saben que tiene voz y muchos votos.
Esa tensión es la que explica por qué el fantasma de Cámpora volvió a aparecer dentro del peronismo medio siglo después.
POLITICA
Kicillof culpó a Milei por la inseguridad en el conurbano: “Nos han dejado solos”

LA PLATA.- El gobernador Axel Kicillof culpó al gobierno de Javier Milei por la inseguridad en el Gran Buenos Aires. En una visita a Ezeiza, tras el crimen de David Elías Ojeda Vázquez en José C. Paz, aseguró que el Presidente “sigue ajustando en seguridad” y se quejó: “Nos han dejado solos”.
Lo dijo durante la inauguración de una subcomisaría en Tristan Suárez, en Ezeiza, donde se mostró junto al ministro de Seguridad, Javier Alonso, y aseguró que la provincia está fortaleciendo los dispositivos de prevención.
Casi en simultáneo, la senadora nacional Patricia Bullrich instó al gobernador a dar la cara: “¿Dónde está Kicillof? ¿Va a seguir en silencio mientras los bonaerenses viven con miedo, rodeados de violencia y terror?”, se preguntó la exministra de Seguridad, luego de que este jueves un hombre fuera baleado en la puerta de una escuela en El Palomar.
“Si no se anima a hablar con ellos, prenda la tele. Todos los días pasa lo mismo. Siempre el conurbano”, enfatizó Bullrich. Y arremetió: “El colmo; si son menores quedarían libres por la locura de la jueza garantista”, en referencia a Marta Pascual, magistrada en Lomas de Zamora y exministra de Niñez durante la gobernación de Eduardo Duhalde, que esta semana suspendió la aplicación del nuevo régimen penal juvenil en la provincia.
La declaración de Kicillof llegó justamente desde el Gran Buenos Aires. “Estamos fortaleciendo los dispositivos de prevención para dar respuestas más rápidas y concretas”, dijo. “Esto lo hacemos mientras Javier Milei sigue ajustando en seguridad, salud y educación: nos han dejado solos, pero la provincia y el partido de Ezeiza siguen poniendo la cara por su gente”, agregó.
Rápida respuesta
La oposición política salió a criticar al gobernador, que ayer estuvo en Misiones junto a Alonso en una recorrida que incluyó firmas de convenios con el gobernador de esa provincia, Hugo Passalacqua, con el armado político hacia las elecciones de 2027 como telón de fondo.
Los cuestionamientos llegaron desde el Senado: “La Provincia de Buenos Aires atraviesa una situación de inseguridad que exige presencia, gestión y respuestas concretas de su Ministro de Seguridad”, dijo el senador Marcelo Leguizamón.
“Hace dos años que esperamos que venga al Senado a dar explicaciones. Mientras tanto, los bonaerenses viven todos los días con miedo y la violencia no da tregua. Su responsabilidad está acá, ministro, en la provincia de Buenos Aires. La seguridad no puede quedar en segundo plano por una campaña política”, se quejó el legislador radical.
En 2025 subieron los homicidios en ocasión de robo un 12,9% en comparación con el año anterior en este territorio, de acuerdo con estadísticas de la Procuración General de la provincia de Buenos Aires.
Los pedidos por más seguridad se replican en todo el Gran Buenos Aires. Incluso más cerca de esta capital, en Villa Elisa, se reiteraron los robos en el barrio monte servente. Los vecinos no se quejan de la comisaría local. Sólo esperan más presencia policial en la zona, en horas de la noche y de la madrugada.
Desde el gobierno de la provincia de Buenos Aires se informó desde que Kicillof llegó al gobierno se invirtieron 425.160 millones en fondos de fortalecimiento de Seguridad, para compra de patrulleros, camionetas, motos,cámaras, alarmas, drones y puesta en valor de dependencias policiales.
Se compraron 9.649 patrulleros, 1000 camionetas rurales y se sumaron 16.000 nuevos efectivos
subcomisaría en Tristan Suárez, en Ezeiza, donde se mostró junto al ministro de Seguridad, Javier Alonso,,María José Lucesole,Conforme a
POLITICA
Nuevo contrapunto entre el gobierno nacional y el bonaerense: duro cruce entre Patricia Bullrich y el ministro de Seguridad de Kicillof

El tiroteo frente a una escuela de El Palomar que terminó con la muerte de un ex comisario de la Policía Bonaerense que llevaba a su hija a clases, derivó en un nuevo cruce entre el gobierno nacional y el de la Provincia por la inseguridad en el conurbano.
Primero se manifestó en sus redes sociales Patricia Bullrich, senadora nacional y ex ministra de Seguridad: “¿Dónde está Kicillof? ¿Va a seguir en silencio mientras los bonaerenses viven con miedo, rodeados de violencia y terror? Y si no se anima a hablar con ellos, prenda la tele: ‘Todos los días pasa lo mismo’, dicen. Nota tras nota, siempre el Conurbano», lanzó la legisladora oficialista.
Además, ironizó sobre la orden judicial que frenó la vigencia del nuevo Régimen Penal Juvenil en la provincia de Buenos Aires: “El colmo: si son menores, quedarían libres por la locura de la jueza garantista”.
Desde la administración de Kicillof la respuesta no tardó en llegar. Fue a través de su ministro de Seguridad, Javier Alonso.
“Patricia, no sea contradictoria. Cuando usted era ministra, sus propias estadísticas mostraban a la Argentina como uno de los países más seguros de la región. Hoy, Monteoliva difunde números similares y, de repente, todo es violencia y terror. ¿En qué quedamos? Explique cómo serían esos resultados sin el trabajo de la Provincia, que está todos los días en los 135 municipios, invirtiendo y fortaleciendo la seguridad con recursos provinciales», comenzó su publicación el funcionario.

Y dejó una queja: “Dejen la chicana, trabajen y devuélvanles a los bonaerenses los miles de millones de dólares que les quitaron. Esos recursos también hacen falta para seguir construyendo una Provincia más segura”.
“Mientras ustedes chicanean en redes, la droga que llega a la Provincia recorre miles de kilómetros atravesando una frontera llena de agujeros que este Gobierno no logra contener. ¿No sería mejor que trabajaran seriamente para impedir que esa droga llegue al territorio bonaerense? Y no se pongan nerviosos. El Gobernador está sólido, trabajando todos los días, recorriendo la Provincia y acompañado por el pueblo bonaerense en las urnas. No gestionan, no invierten, no les importa el prójimo. Nuevamente, ¿será que mostrar indignación en las redes sociales es lo único que saben hacer por los argentinos? Trabajen con seriedad y dejen de mentirle a la gente», concluyó Alonso.
Bullrich no se quedó atrás ante el embate del ministro bonaerense y redobló sus críticas.
“Su ministro responde, Gobernador. Pero estos datos los tiene que tomar en cuenta usted, porque la seguridad de los bonaerenses es responsabilidad de su Gobierno. Primero: la inseguridad no existe solo en las redes sociales, como dice su Ministro. No tomen de tontos a los bonaerenses. Caminen por los barrios, sin militantes, o, al menos, prendan la televisión. Segundo: la Argentina es hoy el país más seguro de la región gracias al esfuerzo que hacemos desde el Gobierno Nacional, muchas provincias y las Fuerzas. Pero ese resultado se logra, en buena medida, a pesar de la Provincia de Buenos Aires”, expuso.

Y detalló: “En los municipios del Conurbano, el índice de homicidios duplica al del resto de la Provincia y al nacional, mientras que los robos con violencia aumentaron más de 150% en el último año. Escudarse en el cuento de los 135 municipios les permitió durante años profundizar sus políticas pro delincuentes”.
“El esfuerzo para sacar a la Argentina de la catástrofe que dejó su Gobierno en 2023 lo estamos haciendo todos, menos su Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Ustedes siguen con más de 20 ministerios, choferes, estructuras gigantes y contrataciones masivas. ¿Cuánto gastan en mantener todo eso? ¿Para qué tienen un Ministerio de la Mujer si no sirve? ¿De verdad no pueden achicarse para poner más recursos donde hacen falta: en seguridad, por ejemplo?“, insistió.
Bullrich, concluyó, sin dirigirse en ningún momento a Alonso: “Gobernador, esta pelea no tiene sentido porque nuestras posiciones sobre cómo combatir la inseguridad son opuestas. Para ustedes, una clara defensa a los delincuentes. Para nosotros, una sola regla: el que las hace, las paga”.
Lejos de culminar la discusión con ese mensaje, y a pesar de no haber sido nombrado por la senadora, Alonso volvió a responder. Destacó que Buenos Aires “tiene la cifra más baja de homicidios de su historia” y que la administración de Kicillof está “haciendo la mayor inversión en seguridad de la historia de la Provincia”.
“La inversión en seguridad que su Presidente le negó a la Provincia fue afrontada por nuestro Gobernador, reasignando partidas para sostener los recursos que necesitaban los bonaerenses. Mientras ustedes recortan, nosotros invertimos. Mientras ustedes hablan, nosotros ponemos patrulleros en la calle”, expuso el ministro.
POLITICA
Estados Unidos aprobó la venta de helicópteros militares a la Argentina por USS$140 millones

El embajador de Estados Unidos en nuestro país, Peter Lamelas, anunció que el gobierno de Donald Trump aprobó “una posible venta” de helicópteros militares a la Argentina por US$140 millones, para “fortalecer la defensa y responder a emergencias.
La primera entrega comprenderá el envío de cuatro helicópteros UH-60L Blackhawk, a lo que se sumarán otros equipos relacionados con el equipamiento militar.
“La Argentina recibirá helicópteros Black Hawk reacondicionados en entregas escalonadas, comenzando con cuatro unidades, para fortalecer la defensa y responder a emergencias”, reveló el jefe de la misión diplomática en las redes sociales. La decisión fue aprobada por el Departamento de Estado.
Lamelas explicó que “no se trata solo de equipamiento: es llegar a tiempo y salvar vidas”. Y anticipó que el gobierno de su país seguirá “trabajando junto a la Argentina para ayudar a construir un país más fuerte y más seguro”.
Según la información difundida por la administración de Trump, el gobierno de Javier Milei solicitó “la compra de cuatro helicópteros UH-60L Black Hawk; y dos motores T700-GE-701D.
El acuerdo por el equipamiento militar se da en momentos en que el gobierno argentino espera la llegada del segundo lote de seis aviones caza F-16, que se sumarán a las unidades que se encuentran desde diciembre del año pasado en el Área Material Río Cuarto de la Fuerza Aérea.
“Esta venta propuesta respaldará los objetivos de política exterior y de seguridad nacional de Estados Unidos, al mejorar la seguridad de un importante aliado no perteneciente a la OTAN que constituye una fuerza para la estabilidad política y el progreso económico en Sudamérica”, explicó el gobierno norteamericano.
Además, mejorará “la capacidad de la Argentina para hacer frente a las amenazas actuales y futuras, al proporcionarle capacidad adicional para la seguridad fronteriza, la lucha contra el crimen transnacional y la asistencia humanitaria/respuesta ante desastres”.
“La Argentina no tendrá dificultades para integrar estos artículos y servicios a sus Fuerzas Armadas”, aseguró la representación diplomática.
Se informó, en tanto, que “la venta propuesta de este equipo y el apoyo correspondiente no alterarán el equilibrio militar básico en la región”. El contratista principal será Sikorsky, una empresa de Lockheed Martin, con sede en Stratford, Connecticut. Y se informó que la operación “no tendrá ningún impacto negativo en la capacidad de defensa de Estados Unidos.
También se incluirán en la operación otros equipos de defensa, como un sistema de referencia de rumbo de actitud simple o doble; un transpondedor de identificación amigo o enemigo (IFF) APX-100; un transpondedor IFF APX-123, un receptor del sistema de aterrizaje instrumental/visual omnidireccional AN/ARN-123 o AN/ARN-147 y un receptor de radio radiogoniómetro automático AN/ARN-89 o AN/ARN-149.
Se incluirá, además, una radio de alta frecuencia AN/ARC-220; radio de muy alta frecuencia ARC-186, un sistema de posicionamiento global Garmin GTN-750, una radio multibanda Cobham C-5000, un transmisor localizador de emergencia EBC 406HM, sistemas internos de tanques de combustible auxiliares, un sistema de extracción de inserción de cuerda rápida, un cabrestante de rescate, conjuntos de equipos de cabrestante de rescate, un gancho de carga y un cubo Bambi, según el detalle difundido.
La compra comprenderá dispositivos y software de mantenimiento y entrenamiento de tripulaciones aéreas; cascos; transporte; equipo organizativo; repuestos y piezas de reparación; equipo de apoyo; herramientas y equipos de prueba; datos técnicos y publicaciones; capacitación de personal y equipo de entrenamiento; ingeniería del Gobierno de EE. UU. y de contratistas; servicios de apoyo técnico y logístico; y otros elementos relacionados con la logística y el apoyo al programa.
September 10, 2026,Mariano De Vedia,Fuerzas Armadas,Estados Unidos,Conforme a
POLITICA2 días agoPatricia Bullrich cuestionó a la jueza que frenó la ley penal juvenil en la provincia de Buenos Aires: “No le corresponde decidir”
POLITICA21 horas agoLa intendenta de José C. Paz criticó a Kicillof por la inseguridad tras el crimen de un joven de 23 años
CHIMENTOS2 días agoAsí se anunció la muerte de Chiche Gelblung: la tradicional placa negra de Crónica y las lágrimas de Mercedes Ninci













