DEPORTE
Genís Montolio, uno de los héroes del milagroso Thun: ‘Más que vivir, sobrevivía del fútbol; si el viernes no salía nada, lo dejaba’

Resiliencia. Esa es la palabra que mejor define a un Genís Montolio (Barcelona, 1996) que las ha vivido de todos los colores en su carrera profesional. Hubo un momento, con 25 años, tras encadenar tres etapas en equipos filiales y tocar fondo, en el que llegó a plantearse dejar el fútbol. Se marcó un límite. Entonces recibió la llamada del Zürich B. «Tenía esa espina de probar fuera de España y decidí intentarlo», recuerda. Una decisión que, sin saberlo entonces, acabaría cambiándole la vida: casi cinco años después, ha hecho historia en Suiza.
El FC Thun, club al que se incorporó en julio de 2024, conquistó la Superliga Suiza por primera vez en sus 128 años de historia. Una hazaña aún mayor si se tiene en cuenta que el equipo acababa de ascender desde la segunda división. Ubicado en una localidad de poco más de 40.000 habitantes, a los pies de los Alpes suizos, el conjunto mostró una superioridad y una constancia ejemplares para obrar el milagro y romper el dominio de Basilea, Young Boys y Zürich.
Genís, uno de los artífices del éxito del Thun y exjugador de Espanyol, Villarreal, Levante, Alavés, Olot, Zürich y FC Wil 1900, atiende a SPORT para valorar un hito del que «aún no somos conscientes» y que, en lo personal, deja un sabor agridulce tras sufrir una lesión de ligamento cruzado en el tramo final de la temporada.
Justo en el momento más bonito de la temporada, llega la rotura. ¿Cómo estás viviendo este contraste tan brutal?
Bueno, estas cosas no son fáciles. Nunca hay un buen momento para lesionarse. Fue duro, muy duro, porque al final duele estar tanto tiempo fuera del campo. En mi caso, mínimo van a ser 9 o 10 meses. Lo peor fue el momento en el que llegó. Venía de hacer una gran temporada, en la primera división suiza, y todo estaba saliendo muy bien. Pero con la lesión, todo se paró de golpe. Ahora intento quedarme con lo positivo: salir más fuerte, crecer en lo personal y enfocarme en eso.
¿Qué se te pasó por la cabeza?
Mi carrera no ha sido fácil, he trabajado muchísimo para llegar aquí. Y justo cuando estás disfrutando del fútbol profesional al máximo, ganando y siendo importante, pasa esto. Mentalmente es difícil, cuesta, pero hay que afrontarlo.
Genís Montolio, jugador del Thun / @genismontolio
Ascender y al año siguiente ganar la liga… ¿sois conscientes de lo que habéis hecho?
Creo que aún no somos conscientes de lo que hemos conseguido. Cuando pase el tiempo lo valoraremos más. Ha sido algo increíble. Era una liga muy complicada, con clubes mucho más grandes económicamente, y desde el principio nos ponían como candidatos al descenso.Ascender y al año siguiente ganar la liga… es histórico. Hemos hecho historia para el club y hasta para el país.
Creo que aún no somos conscientes de lo que hemos conseguido. Cuando pase el tiempo lo valoraremos más. Desde el principio nos ponían como candidatos al descenso. Ascender y al año siguiente ganar la liga… es histórico.
¿Cuál dirías que ha sido la clave de vuestro éxito?
No sabría decir una sola clave. Sí que es verdad que tanto el club como los jugadores hemos hecho muchas cosas muy bien. La unión del club ha sido importante. Al final hay un proyecto sólido, llevamos ya varios años trabajando juntos y eso se nota. El bloque del equipo prácticamente se ha mantenido, somos un grupo muy familiar, donde no hay egos ni estrellas. Luego está la filosofía que tenemos desde el primer día: mucha intensidad, competir cada partido de tú a tú y cuidar mucho los aspectos tácticos. Es simplemente hacer muchas pequeñas cosas muy bien.
¿En qué momento de la temporada dijisteis: “esto va en serio”?
Empezamos muy bien, ganando las primeras jornadas, y sí que es verdad que desde el principio nos planteamos que ‘si seguimos así, este año nos metemos en Europa’. Pero, nunca te planteas ganar la Liga, ¿no? Pero hubo un partido, que fue el derbi contra el Young Boys en su campo, en la segunda vuelta, que ahí nos poníamos, creo que a 14 puntos de segundo, y dimos un golpe en la mesa. Y yo creo que, por lo menos yo en lo personal, ahí sentí y dije, ‘vamos a por la liga de verdad’.
Contaste en una entrevista con ‘Panenka’ a finales de año que, con 25 años, tras pasar por tres filiales en tres años, te pusiste un límite. Y te llamó el Zúrich B. ¿Qué pensaste en ese momento?
En ese momento toqué fondo. Al final, la gente piensa que todos los futbolistas ganan muy bien, pero es mentira: los que ganan son los que salen por la tele. En aquel momento, en Segunda B, yo enlazaba contratos de un año cobrando entre 1.000 y 2.000 euros. Más que vivir, sobrevivía. Y te plantas con 25 o 26 años sin saber muy bien hacia dónde vas. Sentía que había tocado techo en España, y así se lo trasladé a mi representante y a mi familia.
Toqué fondo. Al final, la gente piensa que todos los futbolistas ganan muy bien, pero es mentira: los que ganan son los que salen por la tele. En aquel momento, en Segunda B, yo enlazaba contratos de un año cobrando entre 1.000 y 2.000 euros. Más que vivir, sobrevivía. Y te plantas con 25 o 26 años sin saber muy bien hacia dónde vas.
En ese mismo verano les dije: «mira, que si no sale nada, dejo el fútbol”. Y eso fue martes o miércoles. Dije «si el viernes no ha salido ninguna oportunidad, lo voy a dejar y ya está”. Y si se lo dije el viernes, el jueves me llamaron y me comentaron la oportunidad de poder ir a Suiza, pero a tercera división, con unas condiciones que tampoco eran muy favorables, vamos a decirlo así. Pero bueno, tenía esa espina clavada de probar suerte fuera de España, y fue por eso más que nada que dije «bueno, voy a probarme y a ver qué pasa».
Ya llevas casi cinco años en Suiza. ¿Qué es lo que más te ha sorprendido del fútbol suizo?
El cambio fue muy duro. Otra cultura, otro idioma… al principio ni hablaba inglés. Vivía lejos del entrenamiento, a dos horas en coche, en casa de un señor mayor, lejos de mi familia y de mi mujer. La gran diferencia son las personass, que son muy buenas personas, pero muy frías. A la hora de comer cambia, el idioma no tiene nada que ver… pero ahora ya estoy acostumbrado. Tomé una buena decisión.
¿Qué echas más de menos de Catalunya?
Sobre todo la gente. Familia, amigos, esos planes de fin de semana, salir a tomar algo… En España hacemos mucha más vida social. Aquí estoy con mi mujer, pero hacemos menos vida social, y eso es lo que más echo de menos.
Tu carrera ha sido una montaña rusa. ¿Qué le dirías al Genís de hace unos años viendo todo lo que has conseguido ahora?
Sobre todo, que no se rinda. Si realmente quieres algo, tienes que darte oportunidades. Cuantas más te des, más posibilidades tendrás de conseguirlo. Y también que valore más las cosas. Cuando eres joven no eres consciente de lo que tienes. Estar en un club como el Villarreal era algo muy grande y quizá no lo valoré lo suficiente. Le diría que disfrute, que trabaje al máximo y que aproveche cada momento.
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DEPORTE
Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.
Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.
La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.
La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.
El debate entre origen innato y aprendizaje social

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.
La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.
Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.
La comparación con los chimpancés y sus límites
Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.
“Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.
La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.
El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.
Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas
La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.
Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.
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DEPORTE
Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.
“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.
El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.
Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista
Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.
La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina
Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).
Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.
Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.
Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.
DEPORTE
El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.
El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.
La reacción que lo dice todo
La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.
La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.
La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.
Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows
Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.
Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.
En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.
“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.
Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.
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