POLITICA
Pico de tensión libertaria: se extiende la “emocionalidad importante” en la interna

Patricia Bullrich prefirió una frase suave pero que sigue resonando para describir el pico de enojo y el tono que marcaron la defensa cerrada de Manuel Adorni expuesta por Javier Milei como advertencia a la primera línea de gobierno. “Emocionalidad importante”, fue la definición de la jefa de los senadores violetas. Menos eufemístico fue Guillermo Francos, quizás más suelto en su condición de ex funcionario: habló de “furia” para calificar aquel estado de ánimo. El clima se ha extendido, en lugar de aplacarse. El caso del jefe de Gabinete sigue abierto, en la Justicia y a la espera de la prometida declaración jurada, pero ya no es el único tema de tensión interna. El cuadro suma pinceladas y hasta las imágenes amplían su sentido. Podrá verse el lunes, en el Tedeum por el 25 de Mayo.
La tradicional cita en la catedral metropolitana combina al menos dos elementos, uno habitual en esta celebración -la expectativa por el mensaje de la Iglesia- y otro estrictamente atado al clima del oficialismo. Es llamativo el ruido interno, a contramano, si se quiere, del objetivo de Olivos, que es exponer una imagen de gestión sin fisuras. Se trata de un recurso fatigado si la pretensión apunta dar por cerrada las tensiones domésticas. Quedaron viejas las postales de apoyo a Adorni y ahora se trataría de fotos de “unidad”.
Parece claro que las disputas no pueden ser atribuidas a factores externos y con trama conspirativa, más allá de que en la tendencia al ensimismamiento, el oficialismo prefiere apuntar a la expresión o repercusión externa, mediática. Uno de las últimas entregas, el caso “PeriodistaRufus”, escaló antes que nada en las redes sociales y alimentó incluso una intervención pública del Presidente, que no resolvió el tema. Milei busca ordenar la tropa con la imagen de la Catedral y una posterior reunión de Gabinete. Las versiones sobre esa cita indican que difícilmente una foto revierta la situación, que involucra de diferente modo a Bullrich, Karina Milei, Santiago Caputo, en primer lugar. Y supera el caso Adorni.
En el Gobierno, de todos modos, se advirtió que el Tedeum no se agota ni de lejos en la cuestión interna. Y, entonces, fueron encarados movimientos en un plano que no parece atendido enteramente por el Gobierno: la relación con la Iglesia. Esta semana, el ministro Pablo Quirno y otros funcionarios recibieron -luego de formal invitación- al presidente de la Conferencia Episcopal, Marcelo Colombo; al arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, y otras autoridades eclesiásticas.
El gesto y en especial su difusión exhiben las inquietudes de Olivos y eso mismo nutre las expectativas sobre la homilía de García Cuerva. Parece difícil que el contenido sea muy diferente al sentido de las últimas señales de las autoridades de la Iglesia. Se verá cuánto de elíptico o directo expone el mensaje. Por lo pronto, cuenta el antecedente del último 25 de Mayo. También, la repetida línea de preocupación expresada por el titular de la Conferencia Episcopal, desde la necesidad de asistencia socialmente extendida hasta temas puntuales como la situación en el área de discapacidad.
La intensidad de la interna tapa, de momento, otros temas. Y el foco del lunes que viene demuestra lo mucho que se ha complicado ese frente: la mirada ya no estará puesta únicamente en la frialdad del saludo con Victoria Villarruel, sino en la postal y los gestos de funcionarios y piezas destacadas en el tablero del Congreso. Lo dicho: no se reduce al caso Adorni, aunque lo incluye y en buena medida gatilla o amplifica otras disputas.
La reunión de Gabinete ampliado, el mismo lunes, y la cita de la “mesa política, al día siguiente, vienen precedidas por versiones cruzadas sobre el nuevo escalón alcanzado por la interna. Se mezclan dos líneas centrales: el renovado gesto de Bullrich que apunta contra Adorni y la disputa del bando de Santiago Caputo contra un integrante central del armado de Karina Milei.
El cruce ácido entre el círculo tuitero del asesor presidencial -y él mismo- contra Martín Menem colocó al Presidente en la necesidad de salir a bajar el tema. No lo logró. Y el giro posterior mostró al “caputismo” de las redes señalando que a Milei le habían mentido para descalificar la denuncia sobre la referida cuenta, y a los “karinistas” repitiendo que todo fue armado. En ese punto, resultó al menos flojo el papel del bando que responde a la hermana presdencial.
Karina Milei sumó otro disgusto vinculado con Adorni, pero esta vez por cuenta doméstica. En una semana sin novedades judiciales de peso en la causa -ni “sorpresas”-, el caso del jefe de Gabinete ganó títulos por la movida de Bullrich. Fue notorio el contraste buscado: la legisladora y ex ministra adelantó su declaración jurada, al revés del funcionario y a pesar de lo dicho por el Presidente. Reforzó además el mensaje que había motivado la respuesta de Milei, cuando reclamó que Adorni aclare de una vez por todas su situación patrimonial. Una manera de invitarlo a dar un paso al costado si no puede hacerlo.
Otra vertiente, menos sonora pero grave, es la que refiere no a la repetida fórmula del “manejo de la agenda”, sino a la gestión efectiva. La idea de freno o inacción en algunas áreas de Gobierno puede ser corrosiva. Y eso explica en parte el anuncio sobre el envío al Congreso de otro conjunto de proyectos, entre ellos el denominado “súper RIGI”. Los títulos ahora deben esperar el trámite legisltivo.
Las señales de las dos Cámaras son complejas, para nada lineales. En base a negociaciones -sobre todo con gobernadores, siempre medibles en costos reales-, el oficialismo se anotó un éxito en Diputados: votó la poda de subsidios al consumo de gas en algunas zonas frías. Falta la prueba del Senado, donde también en base a concesiones avanza la ley sobre propiedad privada, pero hasta ahora no se destraba la reforma electoral. También en ese último renglón asomó la tensión violeta, en este caso entre Bullrich y Karina Milei.
Los recelos con alguna base y, por supuesto, las versiones más envenenadas exponen que las disputas en el interior del oficialismo cruzaron hace rato límites peligrosos. Asoman en cuestiones sensibles para el poder, desde el caso $LIBRA hasta el detonante de la investigación en el área de discapacidad. Se suman siempre, también ahora, versiones sobre audios. Demasiado para arreglarlo con otra foto de familia.
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La reunión a solas entre Milei y Bullrich, la causa que avanza en plena interna y la tropa “sub 50″ de Macri

La última vez que se habían visto fue en esa tensa reunión de Gabinete después de que Patricia Bullrich hiciera público su disgusto respecto de la estrategia de sostenimiento a Manuel Adorni. Se filtraron detalles de esa escena en la Rosada donde el Presidente habló para defender a su funcionario y sobre todo aleccionar a cualquiera que no comparta su criterio. Bullrich, ese viernes, intentó reforzar su posición pero no pudo: “Tiene una emocionalidad importante”, dijo sobre Milei al día siguiente. Ambos mantienen un vínculo directo, no terciado ni intermediado por nadie, aún en momentos de conflicto como este, donde la senadora ejerce su autonomía como ningún otro integrante del Gobierno. En medio de esa atmósfera y cuando la interna descontrolada entre Santiago Caputo y los Menem -o sea Karina Milei– era el único tema dominante, Milei y Bullrich se vieron el martes dos horas en la quinta de Olivos en una reunión que no trascendió, de la que no hubo fotos ni comunicación oficial. Como sí sucedió, en cambio, con la visita que ayer hizo Adorni a la residencia.
El Presidente recuperó el diálogo por chat con la senadora y ahí surgió la posibilidad de verse, una rutina que solía ser amable y divertida entre los dos, pero que en las últimas semanas se había discontinuado por el episodio del jefe de Gabinete. Todos los invitados a verlo saben que el primer tramo largo de una reunión con él será sobre Economía, pero después, según el relato de altas fuentes de la Casa Rosada, avanzaron sobre temas que importan en el Senado como la reforma electoral y la preocupación de Bullrich por la gobernabilidad. Probablemente, haya un rasgo de ese encuentro que explique el estado tirante de situación: en esa reunión entre la senadora y el Presidente, no se habló de Adorni y ella se fue sin avisarle que al día siguiente adelantaría su declaración jurada como otra muestra de disconformidad con la demora del jefe de Gabinete en hacerlo, a pesar de haberlo anunciado varias veces.
Este encuentro cerrado fue apenas un eslabón de una gran cantidad de reuniones de distinto tipo que tuvo Milei en estos días conflictivos, todas derivadas del desparramo político y simbólico de ver a su gente desmembrarse en redes sociales o en canales de streaming acusándose de negocios espurios los unos con los otros. El lunes, Augustín Romo, diputado provincial y mano derecha de Santiago Caputo, pasó un rato muy largo en la quinta presidencial haciendo casi un expediente de los detalles que le permitían sostener que, según las Fuerzas del Cielo, detrás del ya famoso y extinto usuario de X, @periodistarufus estaba Martín Menem y su entorno. Le mostró un desglose de cuentas clandestinas, cuentas reales, cuentas truchas, un engendro imposible para alguien que no usufructúa permanentemente las redes. Pero el Presidente es un fanático de ese universo.
Hubo en esa conversación un momento especial sobre un tuit muy sugestivo de febrero de este año donde el incógnito Rufus escribe algo inquietante: “Estén atentos, está más cerca que nunca. Lo avisé. JBM” y firmando el mensaje aparecen las siglas “TR”. Fue el sábado 14 de febrero, veinte días antes de que se concrete y anuncie la designación de Juan Bautista Mahiques, el nuevo ministro de Justicia que terminó siendo el plot twist que descontroló una interna que venía irresuelta pero algo ordenada. Cuando hablaron de TR, el firmante del mensaje, Romo dijo que algunos malpensados pensaron en la sociedad “TR Nutrition” que tiene Martín Menem con Sergio Aguirre, un hombre que -desarrollaremos-, es el centro de una investigación judicial en etapa de definición.
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Martín Menem sostuvo en el chat de Gabinete que todo el episodio de Rufus era un error de un community manager -quienes manejan las cuentas en redes de las personas públicas- y así lo sostuvo también en una entrevista radial con una versión menos conspirativa que la que le dieron el martes al Presidente Lilia Lemoine y Santiago Oria. Ahí le ofrecieron la hipótesis del “plantamiento de una cuenta prefabricada”. Lo que siguió se sabe: Milei dijo que Caputo es su “hermano”, que Menem lleva adelante una tarea “enorme, fenomenal, extraordinaria” y trató de dejar el conflicto atrás. Cosa que claramente no está sucediendo.
La paz sea contigo
Es difícil imaginar que haya paz el lunes cuando en el marco del tradicional Tedeum del 25 de mayo, el Gabinete y la primera plana del equipo político libertario se sienten juntos frente al altar. El Presidente llegará con el anuncio cifrado de una visita del Papa León XIV en primavera y algo de oxígeno por los datos de actividad económica que mostraron un repunte. También recibió en los últimos días el último relevamiento de opinión públicade Aresco, la consultora de Federico Aurelio que le revelaron que en la primera quincena de mayo se frenó la caída en la imagen que fue ruidosa en febrero, sobre todo en marzo, y más sutil en abril. Ahora parece haber encontrado un piso.
Aún con un respiro, vienen días intrigantes: ¿Irá Bullrich a la Catedral? ¿Participarán todos de la reunión de Gabinete en el feriado patrio? ¿Podrán concretar la reunión de la mesa política planeada para el martes donde Caputo, los Menem, Karina, Adorni y Bullrich deberían verse las caras en una mesa chica? Todos responden que sí, pero es inimaginable cómo sucederá esa coreografía. Para colmo, la disputa política interna sigue sumando elementos controversiales. Hace pocos días, el fiscal Guillermo Marijuan pidió indagatorias por administración fraudulenta y negociaciones incompatibles con la función pública a Virginia Montero y Marcelo Petroni, los dos interventores designados por el Poder Ejecutivo Nacional en la Obra Social de los Peones Rurales (OSPRERA) entre agosto de 2024 y todo 2025, y también a Sergio Aguirre, titular de HTECH INNOVATION S.A. y a la par socio de Martín Menem en TR Nutrition. Justo las siglas que generaron suspicacias en el tuit de Rufus con el adelanto de información sobre Mahiques.
Este caso fue desde el origen una complicación para Lule y Martín Menem, que aparecen mencionados en la investigación que está enfocada en entender los $262.197.224,88 que OSPRERA le pagó a HTECH por supuesto servicios informáticos en poco más de un año y medio. La empresa de Aguirre se constituyó apenas cuatro meses antes de la intervención a la obra social. O sea abrió y triunfó. Después de allanamientos, pedidos de documentación a Presidencia, levantamientos de secretos fiscales y análisis de un celular en una causa conexa, el dictamen de Marijuan encontró que un mes antes de que se anuncie la intervención, Montero -la funcionaria que iba a ser designada para sanear OSPRERA- tuvo una larga reunión con Aguirre y Lule Menem en el despacho de Menem en la Rosada. A la noche, Montero y Aguirre hablaron 408 minutos por teléfono. Un mes después, ella asumía el cargo de interventora y él empezaba a tener contratos multimillonarios.
Cuando dejó el puesto y la reemplazó Marcelo Patroni, también está documentada una reunión del nuevo interventor con Lule Menem en su despacho. Y en el análisis telefónico de los peritos surge que la línea de Aguirre -socio de Martín Menem- “figura entre los 10 contactos con los que Patroni mantuviera mayor frecuencia en las comunicaciones”. De esas llamadas frecuentes aparece una en el expediente donde en enero de 2025 Patroni le dice a Aguirre, según cita el fiscal: “Avisale a Lule” y “Eso lo tiene que saber Martín y Lule”. Para pedir indagatorias, Marijuan concluyó: “está claro que es en el marco de esas maniobras y el plan común delictivo desplegado que los interventores de OSPRERA comenzaron a seleccionar o elegir a proveedores de servicios allegados con sus intereses políticos”. A partir de este pedido, el juez Sebastián Casanello hizo allanamientos y secuestró teléfonos y le toca decidir si confirma los llamados a indagatorias.
Despacito y sin romper

El devenir de esa causa configura otro botín de guerra en la interna oficial que parece desatada al nivel de la autoextinción. Sin ir más lejos, esto empezó por un tuit donde Rufus ponía bajo sospecha el vínculo de Caputo con el empresario Leonardo Scatturice dueño de FLy Bondi y OCA. En el medio, muchos integrantes del Gabinete se preocupan por el impacto social de un escándalo tan empetrolado en un país donde todos los sondeos coinciden en que la preocupación máxima está en el metro cuadrado de la economía personal. Es una inquietud federal. Por estos días, los Gobernadores piden compulsivamente sondeos de opinión no sólo para verse a sí mismos en el espejo sino para entender más en profundidad cómo le está yendo a la gestión de Milei con los argentinos. Falta mucho para las presidenciales pero está acelerada la previa electoral. En esa trama, Mauricio Macri, disfruta del rol que le regalan los errores autoinfligidos de la Rosada.“Despacito y sin romper” suele decir hacia adentro del PRO en referencia al vínculo con los libertarios. Ellos no lo dicen, pero es vox populi que la letra de la canción infantil sigue con “que mañana hay que volver”. Picardías.
El expresidente, en este contexto, arma un equipo sub 50 de dirigentes a los que quiere promover y a su alrededor consumen encuestas que lo mantienen bajo respecto al peronismo y a Milei, pero duplicando su propia imagen en el último par de meses. Es, todos lo saben, una herramienta poderosísima para negociar.
Javier Milei, Mauricio Macri
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Cómo es el origen de los dos sectores de la interna libertaria que se disputan el poder dentro del Gobierno

”Por cómo están las cosas, hoy es más fácil defender la captura de Nicolás Maduro o la posible invasión de los Estados Unidos a Cuba que a este Gobierno”, reconoce uno de los referentes digitales del oficialismo tras la polémica por el patrimonio de Manuel Adorni y con la interna entre Santiago Caputo y Karina Milei al rojo vivo.
En los últimos días, el conflicto entre los dos principales sectores del Poder Ejecutivo, que antes se cuestionaban mutuamente pero por privado, salió a la luz y estalló en las redes sociales.
Si bien siempre hubo diferencias entre los dos bandos sobre las estrategias políticas que se debían implementar y, principalmente, sobre el armado partidario y las alianzas, estas cuestiones se venían resolviendo puertas adentro.
Apenas llegó al poder, el presidente Javier Milei confirmó que las decisiones más importantes durante su administración las iba a acordar solamente con su hermana y con su asesor, una estructura que definió como “El Triángulo de Hierro”.
Sin embargo, el consultor no estuvo siempre al frente de una de estas facciones, sino que es el heredero de un movimiento que ya tiene casi una década y del que supo convertirse en líder, el de los militantes liberales de las redes sociales.
Mucho antes de que el ahora mandatario nacional ni siquiera pensara en ser candidato, en Twitter ya había distintos grupos muy activos que defendían ideas como una economía abierta y un Estado chico y desregulado.
Todos estos personajes digitales, que en ese entonces no tenían un espacio político consolidado en el que expresarse, sí tenían un referente en común: Carlos Menem, el único que había no aplicado estas teorías durante la democracia.
Uno de estos dirigentes era Daniel “El Gordo Dan” Parisini, quien manejaba una comunidad llamada “Los osados”, con miles de seguidores en lo que hoy es X.
Gracias a esa actividad es que conoció a otras figuras que hoy son relevantes en el Gobierno, como Macarena Alifraco, mano derecha de Caputo, y Agustín Romo, legislador bonaerense.
Los tuiteros generaron tanto ruido en las redes sociales que comenzaron a llamar la atención de los políticos con más trayectoria, principalmente del PRO, quienes organizaban cenas para conocerlos y entender cómo pensaban estos jóvenes.

“Un día viene uno de mis asesores y me dice ‘tenés que conocer a estos locos que defienden a muerte el gobierno de Menem’. Estamos hablando del 2018, cuando ser liberal era casi una mala palabra, no como ahora. Así que hice un asado y los invité. Los tipos ya te hablaban de equilibrio fiscal, de libre mercado“, recuerda un macrista con mucha experiencia.
Luego, varios de ellos encontraron su lugar para comenzar a militar más activamente de la mano de Ramiro Marra, uno de los fundadores de La Libertad Avanza, quien planeaba la estrategia comunicacional en las oficinas de su empresa de broker, Bull Market.
En ese momento se sumaron otros dirigentes como Iván Dubois, Tomás Jurado (conocido como “El Peluca Milei”) y Mariano Pérez, que también pasaban gran parte de sus días en los pasillos de la mencionada compañía.
En paralelo, quienes también habían tomado conocimiento de este grupo de fanáticos eran los familiares del propio Carlos Menem, con Martín y Eduardo a la cabeza.
A mediados del 2019, según recuerdan algunos, el actual titular de la Cámara de Diputados planificó una cena con Javier Milei, que comenzaba a ganar mayor popularidad en la televisión, y a ese encuentro fue Romo.
De todas formas, el punto de inflexión se dio recién en mayo del 2021, cuando el hasta entonces economista y panelista de programas de debate se planteó seriamente comenzar una carrera para llegar a la Casa Rosada.

Por un lado, Marra le presentó en ese momento a Caputo, que ya había trabajado brevemente con algunos funcionarios de Cambiemos y sería el elegido para encargarse de la estrategia.
Además, se encargó de llamar a Romo, que estaba de vacaciones en Orlando, Florida, con Alifraco y Carlos Maslatón, para que se sumaran.
Por el otro, en noviembre su hermana le recomendó que viajara a La Rioja para apoyar a Martín Menem, que competía para legislador en esa provincia.
Con el correr de los años, ambos grupos se fueron consolidando y cada actor ocupó su espacio dentro del esquema de poder: el consultor generó un vínculo con los militantes digitales y Karina Milei fue eligiendo a personas de su confianza para llevar adelante su tarea que era, principalmente, el armado de un partido.
La ahora secretaria general de la Presidencia recurrió primero a la ayuda de Carlos Kikuchi, un viejo y hábil operador que le consiguió las alianzas necesarias para poder competir en el 2023.
Durante esa campaña, sin embargo, la hermana del líder empezó a tener un vínculo más cercano con los Menem que, a su vez, pasaron a tener cada vez más protagonismo, apareciendo en los escenarios y actividades.

“Mientras todos nosotros nos estábamos peleando por boludeces o viendo en qué cargo íbamos a estar, ellos estaban atrás de Karina para cumplirle todo lo que pedía”, señala un ex libertario.
Cuando llegaron a la Casa Rosada, las dos facciones ya estaban bien identificadas y se repartieron las áreas de Gobierno casi de manera equitativa entre los integrantes del “Triángulo de Hierro”.
Así, por ejemplo, los Menem ocuparon roles decisivos, con Martín como titular de la Cámara de Diputados y Eduardo “Lule” como subsecretario de Gestión Institucional, pero también tienen un papel clave en el partido y, por ende, en las decisiones electorales.
En tanto, si bien algunos militantes digitales se sumaron al Ejecutivo, como es el caso de Juan Carreira, conocido como “Juan Doe”, designado director de Comunicación Digital, muchos otros se quedaron al lado de Caputo, pero sin un puesto oficial.
“El Gordo Dan”, por caso, quedó al frente del programa “La Misa”, que se transmite por el streaming “Carajo”, acompañado por muchos de las figuras que conoció en las redes y que tampoco fueron convocadas para la gestión.
Los desgastes propios de la gestión, algunas derrotas legislativas y las diferencias de visiones entre los dos sectores que acompañan al Presidente terminaron explotando en las elecciones del año pasado, cuando Karina Milei dejó prácticamente relegada de las listas a “Las Fuerzas del Cielo“, que solamente pudo incluir como candidato relevante a Nahuel Sotelo.
Mientras los resentimientos por esto crecían, por el lado de los Menem decidieron comenzar a atacar al caputismo con sus mismas armas, cuentas anónimas en X, al considerar que si no lo hacían estaban permitiendo que se los cuestionara libremente.
Todo terminó con el posteo del asesor presidencial en el que mostró un video de un perfil muy crítico del Gobierno que, según se podía ver en la grabación, había compartido un link que -aparentemente sin darse cuenta- conducía al Instagram del titular de Diputados.
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El plan de Milei para blindar la economía del ruido político: superávit, dólar estable y rebote económico

El Gobierno consiguió mantener el superávit fiscal y financiero pese a la caída de la recaudación. El FMI aprobó la revisión de las cuentas públicas y liberará para la Argentina otros US$ 1000 millones. El Banco Central, por ahora, no levantará el cepo para las empresas y ya compró casi US$ 8800 millones en los primeros cinco meses del año. Javier Milei anunció además una baja de retenciones para el campo y la actividad económica mostró en marzo una recuperación de 5,5% interanual.
Todas esas medidas y resultados, aun con matices, son consecuencia de una decisión que el Gobierno mantiene desde el inicio de la gestión: sostener un control férreo del gasto público. Es un compromiso que Milei asumió con el FMI y que cumple incluso a costa de postergar pagos de deuda flotante. El objetivo es preservar dos pilares que el oficialismo considera inamovibles: el superávit fiscal y la estabilidad cambiaria.
El plan económico avanza, aunque con zonas grises como la lenta recuperación del poder adquisitivo. Y, tal vez por primera vez en la Argentina, parece moverse sin quedar condicionado por el ruido político.
Durante la semana escaló la interna oficialista. No fue un enfrentamiento con la oposición sino una pelea dentro del propio Gobierno, expuesta a cielo abierto. Una fractura que dejó al descubierto tensiones de poder.
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La gestión política ya venía afectada por las derivaciones del caso de Manuel Adorni. Resulta difícil entender por qué Milei decidió soportar las críticas por no desplazar de inmediato a su jefe de Gabinete y todavía más difícil comprender la demora en la presentación de su declaración jurada. Patricia Bullrich, que semanas atrás había cuestionado públicamente esa situación, se adelantó y presentó la suya. Otro gesto para marcar diferencias dentro del oficialismo.
A eso se sumó el conflicto entre Santiago Caputo y Martín Menem. Se trata de una disputa interna más, aunque esta vez con exposición pública. Hace una semana, el asesor presidencial publicó un mensaje dirigido contra el presidente de la Cámara de Diputados. Hubo respuestas, cruces y acusaciones. Con el correr de los días, Milei intentó equilibrar la situación: sostuvo que Caputo es “su hermano del alma” y al mismo tiempo elogió la tarea de Menem al frente de Diputados.
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La pelea, sin embargo, continuó. Los “celestiales” acusaron a Menem de haber engañado al Presidente. Luego, el tercero en la línea de sucesión presidencial buscó bajar la tensión al señalar que estos conflictos se resuelven “dentro del vestuario” y que el entorno de Caputo no debería subestimar a Milei.
Esta semana no se reunió la mesa política del oficialismo. Pero el martes próximo Menem y Caputo volverán a verse cara a cara.
Dos mundos paralelos
Hay distintas maneras de interpretar estas guerras digitales. El filósofo español Daniel Innerarity sostiene que los conflictos virtuales tienen un aspecto positivo: quedan confinados al plano simbólico y excluyen la violencia física. Hay capturas de pantalla, hashtags, posteos y ataques cruzados, pero no golpes ni sangre. “Es una interna de metaverso”, define un senador aliado del oficialismo.
Sin embargo, existe otra lectura, igual de pertinente: ese clima genera ruido político, distrae de la gestión, paraliza la agenda de gobierno y termina opacando cualquier iniciativa. Un proyecto tratado en el Congreso, una inversión o incluso la aprobación del FMI quedan relegados por la pelea interna.
La verdadera novedad, por ahora casi inadvertida, es que ese ruido político no parece trasladarse a la economía.
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El modelo económico luce inmune a las disputas internas y mantiene su propia dinámica. Las oscilaciones que puedan verse en el riesgo país o en la Bolsa tienen más relación con movimientos internacionales o, en todo caso, con el todavía lejano riesgo electoral que representa el peronismo.
También Mauricio Macri criticó esta semana al Presidente. Dijo que Milei “se siente un profeta” y cuestionó su intolerancia. Pero tampoco hubo impacto visible en el modelo económico. Lo mismo ocurrió cuando Unión por la Patria, la izquierda y el socialismo intentaron frenar en Diputados la sesión sobre Zonas Frías para introducir el debate por la interpelación de Adorni. El intento no prosperó.
Por ahora parece distante la posibilidad de que el peronismo logre un liderazgo unificado y fuerte, el único escenario que el mercado considera potencialmente capaz de alterar el rumbo económico. A diferencia de la tensión que domina la cima del poder político, en el Ministerio de Economía y en el Banco Central prevalece una lógica más prudente.
Menos motosierra, más recaudación

El ministro de Economía, Luis Caputo, empieza a advertir que el margen para profundizar el ajuste es cada vez menor. Seguir generando superávit exclusivamente mediante recortes ya no parece suficiente.
El gasto público representa hoy el 15% del PBI, varios puntos menos que el pico de 24,6% alcanzado en 2020. Con una estructura estatal más reducida, cada nuevo recorte produce un impacto menor. Además, dentro del oficialismo también entienden que la motosierra ya no tiene el mismo efecto simbólico que en 2023. Entonces predominaba la expectativa; ahora aparece un mayor cansancio social, incluso entre quienes apoyan el programa económico.
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Es probable que Milei conserve fortaleza electoral, pero también que necesite construir un discurso diferente al de hace cuatro años. El desafío, ahora, es crecer y recaudar más.
Durante la semana, Milei volvió a defender el rumbo económico en exposiciones realizadas en el Malba y en una universidad privada. Ratificó que el desarrollo económico no depende del Estado sino de los empresarios, que ahora —según dijo— pueden acceder a financiamiento más barato.
También sostuvo que no forma parte de la filosofía del Gobierno intervenir para “calibrar precios”. Y volvió a diferenciarse de Macri, a quien criticó por no haber realizado el ajuste fiscal desde el comienzo de su mandato.
La recuperación empezó a mostrar señales

Mientras continúa el ajuste, empiezan a aparecer algunos datos económicos alentadores, aunque todavía desiguales.
Las exportaciones alcanzaron un récord de US$ 8914 millones.
Los salarios volvieron a perder contra la inflación en marzo. Según el Indec, los ingresos del sector registrado —privado y público— crecieron 7% promedio en el primer trimestre, frente a una inflación acumulada de 9,4%. También quedaron por debajo en la comparación interanual.
Sin embargo, marzo mostró un cambio parcial: los salarios del sector público, el segmento más golpeado, crecieron 5% y comenzaron a recuperar parte de lo perdido en el último año. Aun así, el salario disponible sigue presionado. Un estudio de la UBA-Conicet indicó que entre abril y mayo el costo de la canasta de servicios públicos subió 17%, impulsando los gastos fijos de los hogares.
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La desaceleración de la inflación minorista sigue siendo uno de los datos más favorables. El índice marcó 2,6% y el Gobierno estima que este mes podría cerrar cerca de 2,2%. Pero el alivio convivió con un salto en la inflación mayorista, que trepó a 5,2%, más del doble de la inflación minorista.
Caputo atribuyó esa suba al impacto internacional del petróleo y sus derivados, como combustibles, aceites y plásticos. Según explicó, descontando ese efecto, la inflación mayorista habría sido de 1,1%.
La incógnita es cuánto de ese aumento trasladará la industria a los precios minoristas. Por ahora, el traslado aparece limitado por una demanda que todavía no termina de reaccionar.
El dato más relevante de la semana fue la recuperación de la actividad económica: creció 5,5% interanual y 3,5% respecto de febrero, mes en el que había caído 2,1%. La mejora alcanzó a todos los sectores, incluida la industria, que avanzó 4,6%.
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Marzo y abril dejaron además otros indicadores positivos. En febrero volvió a crecer el empleo registrado tras ocho meses de caída. En marzo aumentó la utilización de la capacidad instalada de las empresas, que llegó a 59,8%, cinco puntos por encima del mismo mes de 2025. El Índice de Producción Manufacturera subió 5% interanual y la construcción avanzó 12,6%.
La inflación minorista de abril fue de 2,9% y las proyecciones oficiales ubican la de mayo entre 2,1% y 2,5%.
La pregunta sigue siendo la misma: ¿el bolsillo llega más holgado a fin de mes? Por ahora, para muchos sectores la respuesta todavía es negativa. Pero una sucesión de datos positivos como la que empezó a insinuarse en los últimos meses puede modificar gradualmente las expectativas sociales.
Javier Milei, Luis Caputo, Dólar, La Libertad Avanza
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