CHIMENTOS
Por qué sentís un nudo en el estómago antes de hablar con ciertas personas

Sentir un nudo en el estómago antes de hablar con alguien es una experiencia más común de lo que parece. Puede aparecer antes de una charla pendiente, una discusión difícil, un mensaje que genera nervios o una conversación que la persona viene evitando. Aunque se sienta en el cuerpo, muchas veces está conectada con una emoción.
Desde la psicología, esa sensación puede estar relacionada con ansiedad anticipatoria. Es decir, la mente empieza a imaginar lo que podría pasar antes de que la conversación ocurra: si la otra persona se va a enojar, si habrá rechazo, si se dirá algo incómodo o si el vínculo puede cambiar después de hablar.
El cuerpo responde a esa expectativa como si estuviera frente a una amenaza. Se activa el sistema de alerta, puede cambiar la respiración, aumentar la tensión muscular y aparecer molestias digestivas. No significa necesariamente que algo malo vaya a pasar, sino que el organismo está reaccionando a una situación que interpreta como importante o incierta.
También influye la conexión entre el cerebro y el intestino. El sistema digestivo está muy vinculado a las emociones, por eso el estrés puede sentirse como presión, vacío, náusea, retorcijón o nudo en la panza. La Asociación Americana de Psicología describe la ansiedad como una emoción asociada a tensión, pensamientos de preocupación y cambios físicos.
En algunos casos, el nudo aparece porque la persona no quiere lastimar, teme ser lastimada o siente que debe decir algo que viene guardando hace tiempo. También puede surgir cuando hay miedo al conflicto, culpa, inseguridad o experiencias previas donde hablar terminó en pelea, crítica o distancia.
Qué puede indicar el nudo en el estómago antes de hablar
- Ansiedad anticipatoria: la mente se adelanta a la conversación y empieza a imaginar escenarios posibles.
- Miedo al conflicto: puede aparecer cuando la persona teme una discusión, un enojo o una respuesta fría.
- Necesidad de decir algo importante: el cuerpo registra que esa charla tiene peso emocional.
- Temor al rechazo: si la conversación puede modificar un vínculo, la tensión puede sentirse en la panza.
- Culpa o incomodidad: puede surgir cuando hay algo pendiente que la persona no sabe cómo expresar.
- Recuerdos de experiencias previas: si antes hablar trajo problemas, el cuerpo puede anticipar peligro.
- Estrés físico real: la ansiedad puede generar molestias digestivas concretas, no solo una sensación “mental”.
- Señal para bajar la intensidad: respirar, ordenar ideas y elegir el momento puede ayudar antes de hablar.
Sentir un nudo en el estómago antes de hablar con alguien no significa debilidad ni exageración. Muchas veces es el cuerpo avisando que esa conversación importa, que hay tensión acumulada o que hace falta prepararse mejor. Si la sensación es muy frecuente, intensa o impide hablar de temas necesarios, puede ser útil revisar qué miedo aparece detrás y buscar una forma más segura de ponerlo en palabras.
Psicología
CHIMENTOS
Esteban Mirol recordó el tenso momento que vivió con Germán Martitegui en MasterChef Celebrity: “Se comió el papel”

Dentro de la cocina de MasterChef Celebrity (Telefe), la tensión es un ingrediente más. Entre hornallas encendidas, relojes que corren y platos que esperan ser evaluados, el estrés se cuela en cada rincón, amplificado por la mirada atenta de un jurado que no deja pasar una. Damián Betular, Donato De Santis y Germán Martitegui son las figuras que, temporada tras temporada, encarnan el rol de evaluadores implacables. Pero cuando las cámaras se apagan o las luces bajan la intensidad, las historias de backstage y las asperezas dejan huella mucho después de la última emisión. Y esta vez, quien decidió hablar de lo que no se ve fue Esteban Mirol, periodista y exparticipante del reality, que en la última emisión de SQP (América) compartió su experiencia con Martitegui durante las grabaciones.
Sin rodeos, Mirol planteó: “La experiencia es mala, pero no solo conmigo. Yo he visto los arranques, las reacciones, las comunicaciones que tiene con los demás. Ojo, que por acá se reciben instrucciones”. Según su relato, el clima de competencia no solo se refleja en la exigencia culinaria, sino también en la dinámica entre el jurado y los participantes. A su vez, Mirol detalló un episodio concreto. “Yo me acuerdo con una salsa que hice. Donato dice: ‘Mmm’, viste como hacen todos los chefs. Y después Martitegui dice: ‘No, esto es un asco’. Entonces, ni entre ellos se ponían de acuerdo”, explicó. “No te creas que los tres jurados están diciendo lo que están diciendo porque se les ocurre a ellos. Dicen algunos disparates tremendos”, aseguró. Y subrayó: “Siempre detrás de estos monstruos, hay un guionista, hay una persona que lleva un hilo conductor”.
El periodista fue más allá y cuestionó los límites del juego televisivo: “No sigamos con lo de juego, vamos a divertirnos, porque está esa frase que te la dicen en Gran Hermano, te la dice Santiago del Moro: ‘Hay que divertirse, muchachos, divertirse’. Tiene un límite”. Según Mirol, ese límite se cruza cuando la exigencia de show supera el trato humano. “Yo ya estoy hecho en los medios. Estoy más en mi casa escribiendo un libro. Pero la gente que necesita seguir laburando en el medio, obviamente no puede cortar fuerte con un programa de Telefe…”, reflexionó.
Consultado sobre si su percepción tenía que ver solo con su experiencia personal, Mirol fue categórico: “Detrás de cámara es intratable. Es un maleducado. Yo estaba haciendo no sé qué cosa en el pasillo, pasa por al lado, ni te saluda. Con una cara de culo te mira como que no sé… Se cree que es Cristiano Ronaldo. Pero no lo es, porque yo sé que es buen cocinero, todo esto, pero no te creas que en el mundo se tiran al piso cuando ven a Martitegui, de ninguna manera”.
La charla en el estudio sumó ejemplos de otros participantes, como Eugenia Tobal, que según narraron, “se fue llorando varias veces a su casa”, y Rocío Marengo, que “no paraba de llorar por los maltratos y la editaban para que sea la mala”. Para Mirol, la edición puede jugar en contra de algunos concursantes: “Te matan con la edición. Cuando lo quieren rajar… la producción lo rasca en una semana porque le empieza a editar cosas y queda como el malo”.
Sabrina Rojas, panelista y conductora del ciclo, comparó la postura de Martitegui con la de otros jurados televisivos como Marcelo Polino en el Bailando, quien detrás de cámara era “un amor” y actuaba un personaje. “Marcelo es divino”, coincidió Mirol, pero aclaró: “Martitegui se comió el papel, se la creyó. Si no está en MasterChef, él pasa al ostracismo total. Pero el tema es que el programa te promueve, no sabés cómo. Hoy un cocinero trabajaría gratis”.

La mirada crítica no fue exclusiva de Mirol. Minutos antes, el panelista Nico Peralta recordó su propia experiencia con el chef. “Tengo un amigo muy paquete, divino, que vive y trabaja en ceremonial y protocolo en Suiza, y me manda una foto de Martitegui y me dice: ‘Che, qué linda la corbata de Germán. ¿Me averiguás de dónde es para comprármela?’”. Peralta intentó averiguar la marca de la corbata de manera directa: “Entonces le mando un WhatsApp: ‘Hola, Germán, soy Nico, de Cortá por Lozano. ¿De dónde es esta corbata que está buenísima porque un amigo la quiere comprar?’ Y su respuesta fue una no respuesta”.
La sorpresa fue mayor cuando recibió un llamado inesperado: “Tres segundos después me llama por teléfono una persona muy importante de Telefe diciéndome: ‘Nico, por favor no le hables más a Germán’. Entonces me quedé helado porque digo: ‘Está bien, yo soy periodista, no le estaba sacando información, no le estaba pidiendo una entrevista, disculpame, simplemente quiero saber de dónde es su corbata’. ‘Bueno, pero vos ya sabés cómo es él. Acá no se lo puede tratar, no se lo puede tocar. Te pido, por favor, no le escribas nunca más’, me dijo esa persona”. El asombro también se reflejó en el estudio, cuando Majo Martino preguntó: “¿Pero es como Luis Miguel que no se lo puede mirar, no se lo puede saludar?”. Peralta cerró el relato con resignación: “Esa fue mi única experiencia con Martitegui”.
Mientras tanto, los rumores sobre los nuevos caminos del reality apuntan a una renovación de figuras y estrategias, con la mira puesta en los cocineros influencers y la búsqueda de un público cada vez más diverso. Lo cierto es que, detrás de los platos y las devoluciones, la convivencia en la cocina más famosa de la televisión sigue dejando historias que, a juzgar por los testimonios, están lejos de ser solo un juego.
CHIMENTOS
Explotó todo en América tras echar a Karina Mazzocco luego de 5 años: «Nunca imaginé vivir esto, me pidieron que…»

El final de A la Tarde significa el cierre de una etapa de cinco largos años de trabajo y profesionalismo inquebrantable. Con Karina Mazzocco a la cabeza, se conoció que la conductora no seguirá en América, pese a que el resto de su equipo sí.
Luis Ventura, quien fue su mano derecha, seguirá en ese mismo horario y con la incorporación de Marina Calabró. Ahora bien, la que decidió no callar y salir con los tapones de punta fue Debora Damato, quien expuso algunas cuestiones muy polémicas.
“Allá por 2022, un 5 de diciembre más precisamente, nació Charo. A los 20 días de haber parido, me llamaron. Me pidieron que no me tomara licencia. Que me necesitaban sentada en el panel: ‘urgente’ (sic). No dudé. Hoy sé que debí decir que no. Fui igual”, comenzó escribiendo.
Pese a que sabía que eso estaba mal y no era lo correcto, accedió. Hoy con el diario del lunes, Débora se da cuenta de la gravedad que tenía ese pedido y cuánto ella se expuso. Sin embargo, lo hizo pese a todo y con mucha ayuda.
“Con una beba de 20 días. Di el pecho mientras trabajaba. Charo durmió, fular de por medio, mientras mamá estaba al aire. Pasó horas entre controles, camarines y estudio porque creí que había que estar”, escribió.
DEBORA DAMATO ROMPIÓ EL SILENCIO TRAS EL DESPIDO DE KARINA MAZZOCCO
Con palabras muy fuertes, Damato no se guardó nada y sacó todo a la luz: “No me arrepiento del amor con el que hice las cosas. Sí aprendí algo: no siempre compromiso es igual a entrega total. No es victimización: es relato de una realidad”.
“Después apareció otra propuesta. Mismo horario, mejor economía. Pensé en Lola y Charo. Y me fui. Durante dos años quisieron que volviera. Recién en diciembre de 2025 se dio. Y hoy estoy atravesando algo que nunca imaginé vivir así”, comentó Damato.
El cierre de un trabajo siempre es movilizador; Débora, en este caso, decidió resaltar la enorme figura de Mazzocco. Dando un total apoyo a Karina, quien se llevó la peor parte, Damato no quiso dejar de apoyarla en ese momento.
“Duele tener que perseguir respuestas que evitan dar. Duele preguntar y encontrar silencio. Duele sentir que cuando ya no te necesitan, aparece una indiferencia que se parece demasiado al destrato. Fingir que todo está genial mientras trabajan en otro proyecto, Mi respeto absoluto con una mina de fierro como Karina Mazzocco”, sentenció, en un extenso posteo.
Karina Mazzocco, Débora Damato, A la Tarde
CHIMENTOS
Quién es Tamara Rogouski, coronada Miss Universo Argentina 2026: la misionera que convirtió su sueño en realidad

Una ovación cerrada, luces encendidas y un teatro vestido de gala fueron el escenario perfecto para una noche que quedará grabada en la memoria de una joven misionera que convirtió su sueño en destino. En el corazón del Teatro Metropolitan de Buenos Aires, Tamara Rogouski fue coronada como Miss Universo Argentina 2026 y, entre lágrimas, abrazos y emoción contenida, escribió una página histórica para su provincia y para el certamen nacional.
Con apenas 28 años, oriunda de Puerto Iguazú, la representante de Misiones se impuso entre 32 candidatas de todo el país y se transformó en la nueva embajadora argentina rumbo a la 75° edición de Miss Universo, que se celebrará en noviembre en Puerto Rico. Pero su triunfo no fue solamente una cuestión de belleza o presencia escénica. Hubo algo más profundo en ella. Una mezcla de sensibilidad, disciplina y fortaleza que atravesó cada una de sus apariciones durante la competencia.
Cuando recibió la corona, Tamara apenas pudo contener las lágrimas. La emoción le quebró la voz mientras sostenía el ramo de flores y respiraba como quien intenta comprender que aquello que soñó durante años finalmente estaba ocurriendo.
Tamara Rogouski, vestida con un largo vestido rojo brillante, una tiara y una banda que la identifica como «Miss Universe Argentina»
“Estoy con todas las emociones a flor de piel. Casi que no tengo palabras… Para mí esto es un orgullo inmenso. Fue un camino de mucho trabajo, de mucha dedicación y compromiso. Sé que Dios está obrando y tiene un propósito muy grande a través de este camino que estoy haciendo”, expresó conmovida frente al público.
Y luego, en un gesto que resumió el espíritu que marcó toda su participación, se tomó unos segundos para dejarle unas palabras a sus compañeras: “Quiero agradecerle a todas las chicas. Fueron unas excelentes compañeras. ¡Muchas gracias!”.
La noche tuvo además otro reconocimiento especial: la joven también fue distinguida con el premio a “Mejor Rostro”, reafirmando el impacto que generó desde el inicio de la competencia.
Sin embargo, detrás de la corona hubo mucho más que maquillaje, vestidos de alta costura y pasarela. Ella llegó a este presente después de una vida construida con perseverancia. Trabaja como modelo desde los 12 años, desarrolló su carrera entre Argentina y Paraguay, es licenciada en marketing, coach ontológico y madre de Sophi, su pequeña hija, un detalle que volvió aún más simbólica su consagración: se convirtió en la primera madre en ganar Miss Universo Argentina.
Su victoria también tuvo un peso histórico para Misiones. La corona regresó a la provincia después de 68 años de espera, en una escena que despertó orgullo y emoción entre sus coterráneos.
Durante la competencia, hubo un momento en el que el silencio se adueñó del teatro. Fue cuando Tamara tomó el micrófono y decidió hablarle directamente a los jóvenes. No desde el lugar de una reina de belleza, sino desde su experiencia de vida.

“A los jóvenes quiero decirles algo que aprendí en la vida. Como coach entendí que una conversación puede cambiarlo todo. Como profesional del marketing descubrí el poder de la palabra. Y como mamá aprendí que cada decisión puede inspirar a alguien”, comenzó.
Y continuó con un mensaje que terminó convirtiéndose en una declaración de principios: “No estoy acá solo por mi sueño, sino también para recordarles que ustedes también pueden cumplir los suyos. No esperen el momento perfecto, empiecen hoy. Porque yo sí creo en una juventud con compromiso, capaz de dejar una huella en este mundo”. La ovación fue inmediata.
Detrás de esa imagen impecable también estuvo el trabajo de su estilista, Jorge Ramírez, quien acompañó el proceso completo de preparación y compartió unas palabras cargadas de emoción luego de la coronación.

“Hoy no solo llevás una banda. Llevás una historia, una voz y el compromiso de representar con propósito”, escribió. Y agregó: “Hay momentos que una foto nunca termina de explicar. Porque detrás de esta corona hubo horas de trabajo, conversaciones difíciles, preparación, confianza, lágrimas, aprendizajes y una decisión constante de crecer desde adentro hacia afuera”.
Ramírez también reveló que esta vez su rol trascendió el maquillaje y el vestuario: “Me comprometí con el proceso completo, con cada detalle, con acompañar, sostener y ayudar a construir una versión que no solo se viera increíble… sino que se sintiera segura de quién es”.
La definición se realizó este lunes 25 de mayo por la noche, con conducción de Giuliano Fessia, en una gala que reunió glamour, emoción y expectativa. Allí, Tamara Rogouski se convirtió oficialmente en la sucesora de Aldana Masset, la cantante y modelo entrerriana que había representado al país en Miss Universo 2025, celebrado en Tailandia.

Horas antes de la gran final, quizás presintiendo que algo inolvidable estaba por ocurrir, Tamara había escrito en sus redes sociales: “Estoy viviendo algo que esperé durante tantos años y lo más lindo es poder compartirlo con ustedes. Gracias por acompañarme en este sueño”.
Y tal vez esa frase terminó resumiendo todo. Porque algunas coronas no llegan solamente para distinguir belleza. Algunas llegan para confirmar historias de perseverancia, de transformación y de fe. Y en esa noche brillante y eterna del Metropolitan Tamara Rogouski entendió que los sueños, a veces, sí encuentran el momento exacto para hacerse realidad.
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