ECONOMIA
La economía tipo «serrucho» de Milei: rebotes fugaces, caídas fuertes y una actividad que no despega

Javier Milei volvió a hablar de «pedo de buzo». Luis Caputo enfatizó que ya no hay más posibilidades de sostener el equilibrio de las cuentas públicas en base a más ajustes en el gasto público. «La economía necesita crecer», definió.
Los bancos de Wall Street monitorean la evolución de la actividad económica con lupa. Los analistas saben que las chances de Milei en busca de la reelección dependen necesariamente de una mejora sostenible de la economía.
Es muy probable que el «riesgo país», de aquí en adelante, ya no dependa exclusivamente de la acumulación de reservas en el Banco Central sino también de la evolución de la denominada «economía real».
La última semana cerró, justamente, con el gobierno a pleno festejando el fuerte rebote de marzo. El crecimiento sorprendió hasta a los más optimistas: una expansión del 3,5% mensual y del 5,5% interanual excedió las proyecciones.
¿Cómo sigue? Los indicadores que fueron apareciendo en las últimas jornadas dan cuenta de que la dinámica no sería tan positiva como la que quiere -y necesita- el Gobierno. Y esto preocupa a los gigantes de Wall Street.
De acuerdo a las proyecciones de distintas consultoras, que suelen medir el pulso de la actividad en base a indicadores de distintas cámaras empresarias, la actividad seguirá dibujando un «serrucho» en los próximos meses. El rebote lineal no está asegurado.
La última consultora en destacarlo fue Equilibra, que dirige el economista Martín Rapetti. La proyección de actividad para abril mostró una caída del 1,0% en la comparación interanual y una contracción aún más preocupante del 1,5% intermensual desestacionalizado.
Estas cifras parecen enfriar el entusiasmo oficial y revelan que el camino de la recuperación está lejos de ser una línea recta ascendente.
El informe precisa que desde febrero del año pasado, la economía argentina ingresó en lo que los analistas denominan una «dinámica de serrucho», caracterizada por la inestabilidad: en los últimos 15 meses, se registraron mermas mensuales en 9 de ellos.
Este comportamiento intermitente sugiere que los festejos por un «rebote» podrían haber sido prematuros, ya que la actividad no logra consolidar una tendencia de crecimiento sostenido.
Consumo y la industria, en deuda
Los indicadores de distintas cámaras empresariales dan cuenta de que la actividad sigue floja. De alguna manera fue el propio ministro de Economía quien abrió la puerta a ese mismo análisis. «A partir de junio veremos los mejores 18 meses de las últimas dos décadas», prometió.
Caputo dijo desde junio. No que ese escenario ya se estaba dando. Y así parece.
Las ventas minoristas medidas por CAME (que incluyen las operaciones que se realizan de manera electrónica) mostraron una baja del 1,3% entre marzo y abril. Y un rojo del 3,2% en la comparación interanual.
Gran parte de la industria también sigue para abajo. Algunos ejemplos:
El informe mensual de ADEFA (fabricantes automotrices) indicó que la producción de vehículos alcanzó 37.521 unidades el mes pasado, lo que implica una baja interanual del 17,5% y un descenso del 10,1% en comparación con marzo.
Para la metalurgia, la cámara ADIMRA informó una caída interanual del 4,3% en abril y una merma del 1,3% versus marzo último.
La consultora Scentia también marcó un retroceso del consumo masivo -incorporando también las ventas que se efectúan a través del canal electrónico-, algo que también refrendó el propio Indec en sus comunicados del último viernes.
El peso del sector agropecuario y el factor climático
Uno de los datos más llamativos del informe de Equilibra es el comportamiento del sector agropecuario, que funcionó como el principal lastre del mes.
El «EMAE Agro» registró en abril una estrepitosa caída del 11% interanual y una contracción del 13% respecto al mes anterior.
Esta situación se explica fundamentalmente por tres factores: las abundantes lluvias que retrasaron la cosecha de soja (cuyo impacto positivo recién se espera para mayo); una cosecha de maíz que se concentró más en marzo; y una fuerte caída del 12% interanual en la faena de carne bovina.
Si se excluye al campo del análisis, el panorama parece algo más aliviado pero no exento de fragilidad.
El «EMAE sin agro» creció apenas un 0,5% interanual, lo que apenas aportó 0,4 punto porcentuales al nivel general. Sin embargo, en términos mensuales, este indicador también retrocedió un 0,3%, después de haber mostrado un salto del 2,8% en marzo.
Radiografía sectorial: ganadores y perdedores
Al desglosar la actividad por sectores, el informe de Equilibra permite identificar una economía que se mueve a distintas velocidades. Algo ya usual en el «modelo Milei». Entre los sectores que lograron mantenerse en terreno positivo se destacan:
- Minas y canteras: Continúa siendo el motor más dinámico con un impresionante alza del 12,3% interanual
- Intermediación financiera: Registró un crecimiento del 5,0%
- Electricidad, gas y agua: Presentó una suba del 4,2%
- Construcción: Mostró señales de recuperación con un incremento del 2,0% interanual
Lo dicho más arriba, en la otra vereda, la economía real que afecta el consumo diario sigue mostrando signos de debilidad.
El «comercio» sufrió una caída del 5,1% interanual, mientras que la «Industria» retrocedió un 0,7%.
Otros sectores como el de Transporte y comunicaciones apenas crecieron un 0,6%, y la Administración Pública registró una contracción del 0,6%. Por su parte, los Servicios Sociales y de Salud subieron un 1,5%, y las Actividades Inmobiliarias un 1,2%.
Lo que queda
A pesar del traspié de abril, el acumulado del primer cuatrimestre del año arroja un saldo positivo del 1% en comparación con el mismo periodo de 2025.
No obstante, la tendencia de corto plazo invita a la cautela: el promedio de los últimos tres meses (febrero-abril) muestra una merma del 0,5% respecto al trimestre previo.
Para lo que resta del año, la consultora mantiene su proyección de un crecimiento promedio anual del 2% para 2026.
Esto implica que, si bien se espera una recuperación, esta será moderada y estará sujeta a la volatilidad de sectores clave y a la capacidad de la economía de salir de esa dinámica de «serrucho» que viene marcando el ritmo desde hace más de un año.
Mientras el Gobierno celebra los brotes verdes, los números de abril advierten que la raíz de la recuperación aún es poco profunda.
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ECONOMIA
Rematan departamentos sin herederos y oficinas en CABA: dónde están, cómo son y cuál es el precio inicial


- Terreno urbano con construcción en Av. Entre Ríos 1824/28, Constitución
- Superficie: 342,60 m²
- Precio base: USD 435.144
- Depósito en garantía: USD 13.054
- Hora de remate: 10
- Departamento monoambiente en Av. Córdoba 2858, Balvanera
- Superficie: 37,18 m²
- Precio base: USD 36.850
- Depósito en garantía: USD 1.105
- Hora de remate: 10.45
- Departamento de siete ambientes en Av. Rivadavia 2446, Balvanera
- Superficie: 360,95 m²
- Precio base: USD 261.300
- Depósito en garantía: USD 7.839
- Hora de remate: 11.30

- Departamento de dos ambientes en Viel 246, Caballito
- Superficie: 43,73 m²
- Precio base: USD 61.631
- Depósito en garantía: USD 1.848
- Hora de remate: 12.15
- Propiedad tipo casa de varios ambientes en Paracas 339 y 345, Constitución
- Superficie: 271,56 m²
- Precio base: USD 60.300
- Depósito en garantía: USD 1.809
- Hora de remate: 13
- Cinco pisos de oficinas en Tte. Gral. J. D. Perón 338, microcentro porteño
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- Superficies informadas: entre 191,78 m² y 582,60 m²
- Precios base informados: entre USD 114.202 y USD 348.463
- Fecha y hora de remate: 30 de septiembre, desde las 11
- La información provista no detalla las características particulares, el valor base ni el depósito de garantía de cada piso
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ECONOMIA
Según el proyecto de Presupuesto, el gasto por empleado del Congreso será de casi $6 millones mensuales en 2027

Para la elaboración del Presupuesto se explicita que el Poder Legislativo Nacional cerrará 2026 con una partida de $936.680 millones, supera en 22,7% la autorización de gasto vigente
- La planta total prevista se reduciría de 13.454 a 12.978 empleados.
- El recorte equivale a 476 cargos, una baja del 3,5 por ciento.
- El crédito legislativo tendría un incremento real del 17,5% frente a la autorización ampliada vigente para 2026.
- El Senado mantendría su dotación de 5.018 empleados.
- Diputados reduciría su planta en 422 cargos, hasta 4.135 empleados.
La combinación de mayor presupuesto corriente y menor planta se traduce en un incremento real promedio del 28,3% en la asignación por empleado
- Asistencia Bibliográfica del Congreso pasaría de 1.244 a 788 empleados, una baja de 456 cargos equivalente al 36,7%, mientras su partida de gastos crecería 121% en términos reales.
- Dirección de Ayuda Social del Congreso reduciría su planta de 788 a 544 agentes, 244 cargos menos, con una caída real del 64,3% en su asignación presupuestaria.
- “Otros” sumaría 646 cargos, un 61,1%, hasta 1.704 empleados, con un incremento real del 129,4% en su presupuesto.
- Imprenta del Congreso y la Procuración Penitenciaria mantendrían su dotación estable, con subas reales de 26,8% y 0,4%, respectivamente.
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ECONOMIA
En negro y sin jefe: a qué se dedica y cuánto gana el sector de trabajadores qué más crece en la Argentina

La publicación por parte del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) de los datos de mercado laboral del segundo trimestre del año reveló mucho más que un crecimiento leve del desempleo. Entre los datos del instituto estadístico, se distinguió con claridad una tendencia que se separa nítidamente de todas las otras: un salto del 317% en un año del cuentapropismo informal, es decir del trabajo independiente y en negro, como forma de subsistencia ante la escasa demanda de empleo en blanco. El salto, que llevó a ese colectivo a superar los 2 millones de personas, hizo que los especialistas ahondaran en los números para intentar entender quiénes son, a qué se dedican y cómo viven las personas que no consiguen, ni siquiera, un empleo en negro.
Lo que muestran los datos del mercado de trabajo es una caída histórica del empleo asalariado, independientemente de que sea en blanco o negro. En el segundo trimestre de 2026, los asalariados representaron el 70,5% de las personas ocupadas, el valor más bajo de toda la serie que releva el CIAS desde 2016 e igual al registrado en el cuarto trimestre de 2020, durante la pandemia. La caída de la asalarización implica que una proporción menor de quienes tienen trabajo se desempeña bajo una relación de dependencia, registrada o no.

En sentido inverso, el cuentapropismo llegó al 25,5% de los ocupados, tras subir 1,8 puntos porcentuales frente al segundo trimestre de 2025. El incremento equivale a unas 307.000 personas más que pasaron a trabajar por su cuenta en apenas un año. El nivel actual se acerca al máximo de la serie, que se había alcanzado en 2020, cuando las restricciones sanitarias y la destrucción de empleo empujaron a más trabajadores hacia actividades independientes.
El agregado es que ese trabajo por cuenta propia tiende a ser, a su vez, informal. Entre el segundo trimestre de 2025 y el mismo período de 2026, la cantidad total de ocupados aumentó en 265.000 personas, pero los empleos informales crecieron en 348.000, mientras que los registrados descendieron en 83.000. En ese contexto, la tasa de informalidad general alcanzó el 45%, el valor más alto desde que el Indec comenzó a publicar esta medición a fines de 2023.
Los especialistas reniegan contra la idea de que es una cuestión de preferencias: no se trata de emprendedores que no quieren tener jefes. Se trata de personas que recurren a la única opción disponible.
Para Santiago Poy, vicerrector del Centro de Investigación y Acción Social (CIAS), el crecimiento de esta modalidad está ligado principalmente a la falta de ingresos y no a la aparición de nuevos emprendimientos con capacidad de expandirse. “Es un cuentapropismo de necesidad”, explicó a Infobae, porque se trata de personas que “se lanzan o desarrollan una actividad por su cuenta, principalmente por falta de ingresos”. El investigador lo diferenció del cuentapropismo “de oportunidad”, que puede generar actividades productivas, y advirtió que los bajos ingresos y la baja productividad ayudan a explicar su condición informal.

“A veces se explica la informalidad y el trabajo por cuenta propia como una preferencia de los jóvenes, algo que puede llegar a ser cierto en niveles económicos más bien altos. Esto no es una opción, sino una necesidad: los datos de ingresos muestran que trabajar en negro o por cuenta propia implica ganar muchísimo menos, no es algo que se elige”, dijo Claudio Caprarulo de Analytica a este medio.
Las brechas de ingresos, en este sentido, son muy claras. De acuerdo con datos del Instituto Universitario CIAS para el primer trimestre de 2026, los trabajadores por cuenta propia informales tuvieron un ingreso mensual promedio de $ 541.000 y una mediana de $ 400.000. El monto equivale a menos de la mitad del promedio de $ 1.391.000 que percibieron los cuentapropistas formales y quedó por debajo del ingreso medio de $ 1.104.000 para el conjunto de los ocupados.
La diferencia se sostuvo incluso al considerar la carga horaria: quienes trabajan por cuenta propia en la informalidad dedicaron en promedio 30,5 horas semanales a su actividad y obtuvieron $ 4.435 por hora, frente a las 38 horas y los $ 9.154 por hora de los formales. Además, el 55% de los informales ganó menos que el valor de la canasta básica de un adulto y el 29% declaró que trabajaba menos horas de las que deseaba.

A la hora de buscar cuáles son las salidas labrales que encuentra en estas personas, los números de la encuesta permanente de hogares muestran que la inserción laboral de ese grupo se concentra, ante todo, en actividades de baja escala y vinculadas al consumo cotidiano. El comercio reúne a 635.000 cuentapropistas informales, el 30% del total, con presencia en almacenes y kioscos, venta de mercaderías, ropa, calzado, ferias, puestos y comercialización por internet o redes sociales. La pequeña construcción agrupa a otros 402.000 trabajadores, el 19%, y está dominada por las changas y arreglos en casas particulares, mientras que los servicios personales suman 354.000 personas, el 17%, en rubros como peluquería, estética, jardinería, cuidado y recreación. También aparecen la producción artesanal e industrial, la reparación de autos y electrodomésticos, el traslado de pasajeros y la gastronomía, donde cocinar en casas particulares reúne 62.000 trabajadores. En varias de esas ocupaciones, la informalidad supera el 80% de quienes trabajan por cuenta propia.
En cuanto a su formación y ubicación geográfica, el perfil de los cuentapropistas informales combina una mayoría con niveles educativos medios o bajos y una fuerte presencia en el conurbano bonaerense. El 46% vive en los partidos del Gran Buenos Aires, aunque esa región reúne al 43% de los ocupados; le siguen la región pampeana, el Noroeste y Cuyo. El 49% no completó el secundario y otro 33% tiene el nivel medio terminado, mientras que solo el 7% alcanzó estudios superiores completos. La edad promedio es de 43 años y las mujeres representan el 42% del total, aunque su participación es mayoritaria en actividades como gastronomía, comercio de indumentaria, elaboración de alimentos, peluquería y cuidado personal.

Para Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina, esta modalidad reúne mayormente a mujeres y adultos jóvenes con formación media o medio-baja, insertos en tareas de comercialización minorista y servicios personales. El especialista señaló a Infobae que se trata de “trabajo refugio frente a la pérdida de empleo”, pero también de una fuente complementaria de ingresos para personas ya ocupadas o integrantes de sus hogares. Las condiciones relevadas por CIAS reflejan esa precariedad: el 76% no dispone de un local, el 78% desarrolla su actividad en la casa del cliente o en la calle y el 22% no cuenta con máquinas, local ni vehículo para trabajar.
El deterioro de esos ingresos aparece en paralelo con el último dato de pobreza. El Indec informó el el jueves que la pobreza alcanzó al 32,3% de la población y la indigencia al 7,5% durante el primer semestre de 2026, lo que equivale a 15,56 millones de personas bajo la línea de pobreza y 3,61 millones bajo la línea de indigencia. En ese período, el ingreso per cápita familiar aumentó en promedio 11,5%, por debajo de la suba de 21,4% de la canasta básica alimentaria —que determina la línea de indigencia— y del alza de 19,6% de la canasta básica total, utilizada para medir la pobreza.
La distancia entre ingresos y canastas permite poner en contexto el avance de las ocupaciones de menor remuneración y sin protección laboral. Entre los hogares pobres, el ingreso familiar promedio fue de $ 922.755, mientras que la canasta básica total necesaria para ese mismo grupo alcanzó los $ 1.440.395, una brecha de 35,9%. En ese marco, la expansión del cuentapropismo informal refleja la búsqueda de ingresos ante la falta de empleos formales, aunque los niveles de remuneración que ofrece esa actividad resultan insuficientes para cubrir el costo de las necesidades básicas en una parte significativa de los hogares.
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