POLITICA
Por las tensiones con sus aliados, el oficialismo no logra avanzar con proyectos clave en el Senado

La Libertad Avanza giró al Senado un número importante de proyectos que buscará que avancen antes del inicio de la Copa del Mundo de fútbol. Sin embargo, las diferencias con sus socios de la oposición dialoguista comenzaron a empantanar la agenda legislativa.
Eso ocurre con la reforma electoral y también con algunos pliegos para designar jueces, donde aparecen divergencias entre las intenciones de la Casa Rosada y las posiciones de las bancadas del radicalismo y del PRO.
La senadora Patricia Bullrich canaliza los cuestionamientos a la agenda libertaria, que luego se analizan en la mesa política, liderada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, junto con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
La reforma electoral tuvo una sola reunión de la Comisión de Asuntos Constitucionales, encabezada por el libertario Agustín Coto, de Tierra del Fuego. Pero la controversia por la eliminación o la permanencia de las elecciones primarias frenó el debate y hasta ahora Coto no volvió a convocar a una nueva discusión del proyecto.
En paralelo, Coto y la también oficialista Nadia Márquez, presidenta de la Comisión de Legislación General, convocaron a dictaminar el proyecto de Ley Hojarasca, que deroga alrededor de 70 normas, en su mayoría en desuso. La iniciativa ya cuenta con sanción de Diputados y fue redactada por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.
Otra diferencia por el pliego de una jueza
Los 70 pliegos de jueces y fiscales enviados para cubrir cargos en la Justicia federal no avanzan todos al mismo ritmo. Algunos todavía no tienen dictamen aprobado, mientras que otros ya cuentan con las nueve firmas reglamentarias. Uno de ellos es el de María Verónica Michelli, propuesta para integrar el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°3 de La Plata.
Sin embargo, el presidente Javier Milei solicitó el retiro del pliego. Según trascendidos, los motivos estarían vinculados con que Michelli es cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, uno de los que investiga el escándalo de la criptomoneda $LIBRA, en el que aparecen mencionados el propio jefe de Estado y su hermana, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
El PRO y los radicales anticiparon que defenderán el pliego de la jueza, lo que marca una nueva diferencia con el oficialismo.
Este lunes, la senadora Patricia Bullrich confirmó que habló con Javier Milei por este tema. “Le comuniqué que voy a ejercer mi derecho a la objeción de conciencia respecto del retiro del pliego de la Dra. Michelli a jueza federal. Conozco y respeto plenamente la facultad constitucional del Presidente de la Nación para proponer y retirar pliegos. Del mismo modo, considero que expresar mis principios también forma parte de la responsabilidad que tengo como dirigente y como integrante de este espacio”, sostuvo.
Bullrich también buscó encuadrar la diferencia dentro de su respaldo general al Gobierno. “Soy parte de este proyecto y apoyo con convicción la transformación histórica que está impulsando el presidente Javier Milei para terminar con décadas de decadencia económica, corporativismo y desorden. Por eso hablé con él. Para que esta decisión sea tomada en su justa dimensión”, afirmó.
Y agregó: “En una gestión que avanza por una verdadera autopista de aciertos, una diferencia en un tema puntual no debilita el rumbo: lo fortalece. El debate sincero, el respeto por las convicciones del otro y los valores republicanos también son parte del cambio. Sigo empujando este carro con la misma fuerza del primer día para que la Argentina sea grande otra vez y definitivamente deje atrás el fracaso”.
Además, se espera el ingreso de una nueva tanda de candidatos a ocupar cargos en la Justicia, que deberán ser analizados por la Comisión de Acuerdos, presidida por el libertario Juan Carlos Pagotto.
Los últimos giros al Senado
La semana pasada ingresaron al Senado los proyectos de ley de Ludopatía y de derogación de la Ley de Etiquetado Frontal. También llegó desde Diputados la ley de Zonas Frías, aunque su tratamiento ya encontró diferencias en la Cámara alta. Este lunes fue el turno de la nueva ley de Sociedades.
Ninguna de esas iniciativas, que ya fueron giradas a comisiones, tuvo todavía convocatoria parlamentaria para comenzar su análisis.
El proyecto de Ludopatía advierte sobre “un exponencial incremento del acceso a plataformas de apuestas, especialmente entre menores”. Además, señala que “el uso problemático de tecnologías digitales y las conductas compulsivas asociadas a los juegos de azar constituyen fenómenos complejos y multidimensionales”.
La nueva ley de Sociedades, en cambio, fue rápidamente defendida por el oficialismo. “Se busca pasar a un régimen societario más simple, flexible, previsible, moderno y compatible con la libertad de organización de los particulares, sin abandonar la tutela de los terceros, de la sociedad, de los socios y de los acreedores”, dijo Sturzenegger.
El ministro agregó que la finalidad de la iniciativa es “reemplazar estructuras formales, costosas o burocráticas por reglas de responsabilidad, transparencia suficiente, solvencia, buena fe, tutela patrimonial, eficiencia registral y mecanismos eficaces de solución de conflictos”.
La construcción de mayorías
El Gobierno nacional encontró en el Senado una mayoría que le permitió buscar consensos y aprobar proyectos durante las sesiones extraordinarias de diciembre y febrero. Entre otras iniciativas, logró sancionar la reforma laboral.
Esa construcción se apoyó en el PRO, la UCR y fuerzas provinciales. Con esos aliados, sumados a los 21 senadores propios que conduce Patricia Bullrich, el oficialismo alcanzó o superó los 37 votos necesarios para aprobar proyectos y también para reunir el quórum que permite abrir una sesión en el Senado.
Según la iniciativa, el Gobierno también suma al bloque peronista Convicción Federal, que lidera Carolina Moisés, vicepresidenta del Senado.
Leé también: Bullrich se diferenció de Milei: “Mi compromiso es con este proyecto, pero también con mis principios”
El bloque Justicialista de José Mayans, en cambio, ya adelantó que no acompañará a los libertarios en la formación del quórum ni respaldará sus proyectos. Desde el kirchnerismo aseguran que las iniciativas del oficialismo están en las antípodas de su mirada política.
En ese contexto, cualquier controversia entre los socios del oficialismo genera un letargo en la actividad del Congreso. La sesión para el próximo jueves ya está diagramada, pero Bullrich quiere que el ritmo legislativo continúe incluso con el inicio de la Copa del Mundo.
Patricia Bullrich, Senado, agenda
POLITICA
Tras el escándalo en Brasil, Milei viaja a Perú para presenciar la asunción de Keiko Fujimori

El presidente Javier Milei emprendió esta noche un viaje a Lima, Perú, para la asunción de la presidenta electa Keiko Fujimori, que se concretará este martes al mediodía. En la antesala de la ceremonia de asunción, ambos mantendrán un encuentro, anticiparon fuentes oficiales a .
En la capital peruana, Milei podría cruzarse con el canciller de Brasil, Mauro Vieira, quien asistirá a la asunción de Fujimori en representación del presidente Lula da Silva. Justamente, la última salida al exterior de Milei provocó un incidente diplomático, porque insultó a Lula en su propio territorio.
Durante su estadía en Perú, Milei recibirá el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad San Martín de Porres. Antes, al mediodía, asistirá a la ceremonia de toma de mando de Fujimori.
La comitiva que acompañará al mandatario está compuesta por su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y del ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno. Ambos estuvieron con el jefe de Estado en San Pablo, donde se originó el conflicto diplomático con Lula.
En la previa al traspaso de mando presidencial, que se desarrollará este martes en la sede del Congreso de Perú (a las 13 hora argentina), Milei mantendrá una reunión con la Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori y aún presidenta electa, próxima a asumir el cargo.
El 2 de julio, cuando Fujimori se consagró como presidenta, tras un recuento que se extendió durante varios días, Milei se refirió en una publicación en X al diálogo que habían mantenido: “Hablé hoy con @KeikoFujimori para felicitarla por su triunfo y abrir una nueva etapa entre la Argentina y el Perú, dos naciones hermanas que vuelven a encontrarse en el camino de la libertad”, expresó.
A comienzos de este mes, días después de que se confirmara el triunfo de Fujimori, Milei había adelantado: “El 28 voy a estar en Perú, en la asunción de Keiko Fujimori”. Y agregó: “Después voy a estar también en la asunción de Abelardo (de la Espriella) en Colombia. Y en ese viaje también voy a aprovechar para ir a visitar al presidente de Ecuador, (Daniel) Noboa, que tenemos unos acuerdos por firmar. Así es que, sí, tengo un poco cargada la agenda”. Este último tramo de su agenda internacional está previsto para el 7 de agosto.
Los últimos triunfos de Fujimori (Perú) y De la Espriella (Colombia) provocaron entusiasmo en la Casa Rosada. En el equipo de colaboradores de Milei se ilusionan con que se consolide un bloque de derecha en la región. Por eso, el Presidente no ocultó su satisfacción cuando felicitó a Fujimori y De la Espriella por sus respectivas victorias en las urnas, semanas atrás.
En los últimos meses, Milei ya apoyó la llegada al poder de José Antonio Kast en Chile y Rodrigo Paz en Bolivia. También celebró la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro por parte del gobierno de Estados Unidos. En Balcarce 50 no tienen dudas de que los últimos recambios de gobierno en la región conforman un escenario favorable para Milei.
Distinción
Por la tarde, terminada la asunción de Fujimori, Milei participará de la ceremonia de entrega del grado de Doctor Honoris Causa en la Universidad San Martín de Porres, donde será distinguido. Allí el mandatario dará unas palabras en la previa a lo que será su regreso al país, tras el viaje a suelo peruano.
el Perú,@KeikoFujimori,June 30, 2026,Cecilia Devanna,Conforme a
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Milei, la pelea con Lula y el apoyo a Keiko Fujimori: una apuesta regional dominada por la necesidad local

Javier Milei celebra en estas horas la asunción de Keiko Fujimori como presidenta de Perú. Es una nueva muestra de su aspiración a liderar lo que define como una “ola” de gobiernos derechistas en la región. En diez días, añadirá otro gesto similar, cuando asista al recambio presidencial en Colombia. El viaje a Lima se produce después de un fin de semana marcado por la tensión con Brasil, efecto inmediato de sus insultos a Lula da Silva en el lanzamiento electoral de Flávio Bolsonaro. Todo es parte de su apuesta en el frente externo, que especialmente en el caso brasileño asoma dominada por la necesidad local: tratar de manejar la agenda pública, recuperar iniciativa política.
El recurso, de todas maneras, no es absolutamente nuevo. La intención de fabricar un enemigo o recrear esa construcción es parte sustancial de un ejercicio político repetido, no solo en la gestión libertaria. Y ese motor aparece más claro aún en el segundo tramo de la disputa con Lula da Silva: a la descalificación personal, añadió la afirmación -por ahora, sin categoría de denuncia- sobre el financiamiento de Brasil a una supuesta “campaña anti-argentina” de escala internacional. Pasó casi inadvertido, pero en esa línea incluyó a México, algo que tuvo una rápida desmentida y un reclamo de respeto por parte de la presidenta Claudia Sheinbaum.
El Presidente recurrió a la frase “campaña anti-argentina” -de pésimo eco por su uso durante la última dictadura- que surgió en los días de la final mundialista. Y buscó explotar ese efecto, sobre todo en las redes, después de un Mundial que descolocó por momentos al Gobierno, como expusieron un cruce inentendible con Messi, el cálculo sobre el regreso de los jugadores y, de manera más visible, el capítulo Malvinas.
La semana post Mundial volvió a correr uno de los focos de la realidad hacia la política. Y el oficialismo buscó dar señales de contención de la interna y renovó la apuesta a reactivar el Congreso: avanzar con las iniciativas que se encuentran frenadas (inviolabilidad de la propiedad privada, reforma electoral y régimen de zonas frías, entre otras) y sumar nuevos proyectos. Fue enviada la segunda versión de la Inocencia Fiscal y se espera la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.
El Congreso consume sus días de vacaciones de invierno y recién en la primera semana de agosto podría ser retomada la actividad. Por el momento, el Gobierno tiene dificultades para darle forma legislativa a su intento de “recuperar” el manejo de la agenda. Y en espejo, genera demanda política sobre la economía. La visita de Kristalina Georgieva tuvo impacto en ese contexto -por el gesto de la presencia y el respaldo a la gestión económica, antes que por anuncios-, aunque tuvo que convivir mediáticamente con el tema Brasil.
El paso de los días que siguieron al Mundial había agregado la difusión de datos económicos significativos por parte del INDEC: evolución de los salarios -siempre a relacionar con la marcha de la inflación-, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) y ventas en supermercados y mayoristas, todo sobre mayo. Señales no siempre lineales, pero en general inquietantes a las que se sumaron en similar sentido informes de consultoras privadas (sobre consumo, por ejemplo) y de entidades sectoriales (como la UIA y la cámara de empresas metalúrgicas). En la última semana del fútbol mundialista, al revés, el Gobierno había podido celebrar la desaceleración del índice de precios en junio. Y hay expectativas sobre el mes que va terminando.

En cualquier caso, el discurso de Milei en San Pablo, junto a Bolsonaro (h) y las posteriores declaraciones sobre supuestas campañas contra el país ocuparon el primer renglón del temario mediático y marcaron cruces en las redes. Por supuesto, no quedó en discusión el objetivo presidencial de ganar liderazgo en el nuevo mapa regional. Eso, en todo caso, es tema de debate político. En cambio, la andanada contra el presidente brasileño pudo incluir ese objetivo, pero lo trascendió largamente al calificarlo como “ladrón” y “presidiario”.
En el terreno estrictamente diplomático, generó una respuesta de Brasilia que incluyó el llamado a consultas de su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y el pedido de explicaciones al representante argentino en Brasil, Daniel Raimondi. La tensión escaló hasta ese punto y está abierto el final, más allá de la ironía del presidente brasileño ninguneando a Milei y de lo que aparece como decisión del Gobierno de no ofrecer nada parecido a una disculpa diplomática.
Por supuesto, el tema tiene también sentido de política interna para Lula da Silva, en campaña para las elecciones de principios de octubre, y registra antecedentes de incursión en la política local. Nada de lo que ocurre en estas horas borra el cuestionamiento a tales intervenciones, ni a las propias. Ahora, el punto es que se cruzó esa línea no por el respaldo presencial a Flávio Bolsonaro, sino por la descalificación al presidente brasileño.
De todos modos, la comparación entre el caso reciente de Milei y anteriores gestos de Lula da Silva -la visita a Cristina Fernández de Kirchner, hace un año, o la asistencia de asesores suyos en la campaña massista– surgió como un recurso de cuentas mileistas en las redes y hasta fue utilizada por Pablo Quirno. Una reacción, en el caso del canciller, insostenible.
La persistencia del tema en el temario público dependerá, claro, de la superación o aumento de la tensión diplomática. Pesarán los gestos y palabras presidenciales, ahora en el clima de asunción de Keiko Fujimori como presidenta. Allí estará también el canciller brasileño, Mauro Vieira. Lo dicho: final abierto.
Domestic Politics,International Relations,Diplomacy / Foreign Policy,South America / Central America,Government / Politics
POLITICA
Por qué Milei insulta a Lula

Las relaciones internacionales, clásicamente, fueron relaciones entre Estados. Los presidentes se expresaban. al hablar y en la toma de decisiones. en representación de toda una nación. En los últimos tiempos, en Occidente, América Latina y la Argentina, esos vínculos internacionales ya no se rigen por el interés general de cada país. Más bien, nacen de facciones dentro de cada nación, que se asocian, contradicen o discuten con otras similares o distintas del otro país. Se constituyen “familias de partidos” que se convierten en el agente de aquellas relaciones exteriores. Dicha lógica, que domina el vínculo entre la Argentina y Brasil desde hace tiempo, reaparece en el conflicto entre Javier Milei y Lula da Silva.
El enfrentamiento cuenta con una superficie muy estridente, con base en los insultos de Milei hacia Lula. No es la primera vez que el mandatario argentino caracteriza de manera tan sombría a su colega brasileño. Debajo del “show” del conflicto, subyace un ajedrez muy relevante, que se juega a nivel regional y mundial. Milei y Lula, ambos son piezas de un juego mucho más amplio y global.
Milei asistió al acto de lanzamiento de la candidatura de Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente que hoy está preso, que se celebró en el estadio Pacaembú de San Pablo. Flavio lleva adelante una carrera un poco accidentada, producto de varios escándalos de corrupción, como grabaciones que lo vinculan con un banquero complicado judicialmente y quien le estaría financiando la campaña.
La participación de Milei en ese lanzamiento ocurre tras su intento por visitar a Jair Bolsonaro en la cárcel. Se vio impedido de hacerlo luego de que un juez del Superior Tribunal Federal de Brasil impusiera mayores restricciones al exjefe de Estado. Sin embargo, Milei lo interpretó como una limitación personal. En consecuencia, durante la ceremonia, Milei calificó a Lula de corrupto y ladrón. Lo trató también de presidiario y cerró con un comentario contra Alexandre de Moraes, magistrado que había impedido su visita a Bolsonaro: lo llamó “basura calva”.
El discurso del Presidente encendió una polémica de suma importancia con las autoridades brasileñas. Formularon dos respuestas. La primera fue del presidente del Superior Tribunal Federal, quien rechaza un agravio contra la Justicia local. La segunda, una determinación del propio Lula Da Silva a través de su canciller Mauro Vieira: llamó en consulta al embajador brasileño en Buenos Aires, Julio Bitelli. Es un paso previo a la ruptura de relaciones.
No es la primera vez que ocurre un hecho de esa naturaleza. Había sucedido con otro país relevante para la Argentina, con un gobierno del mismo signo político que el de Brasil: España. Milei había viajado a Madrid para asistir a un acto en apoyo a los candidatos de Vox. En esa tarea, se refirió al presidente Pedro Sánchez y su mujer, ambos vinculados a cuestiones de corrupción, como corruptos. A raíz de ello, la embajada española en Buenos Aires quedó vacante por un largo período de tiempo. Como Lula, Sánchez llamó a su embajadora en consulta. Pero ordenó que no regresara.
En Brasil no tienen intención de escalar el conflicto. Existe una hipersensibilidad respecto de los problemas con la Argentina. Desde siempre, los presidentes y los cancilleres brasileños privilegian aquel vínculo por la importancia que reviste para los intereses del propio país. La sede diplomática en Buenos Aires probablemente sea para Brasil la segunda más significativa en el mundo, después de Washington. A esto se suma que tanto el canciller Vieira como Bitelli son históricamente amigos de la Argentina. Vieira fue embajador en Buenos Aires antes de desempeñarse como embajador en los Estados Unidos, la ONU y como canciller brasileño. Bitelli, actual embajador en Buenos Aires, va por su tercera misión en territorio argentino. Conocen muy bien al país, lo que podría representar un inconveniente para Milei.
La historia comienza con un entrevero de ambos lados. En su momento, Lula da Silva visitó a Joe Biden en la Casa Blanca, cuando Milei se candidateaba a la presidencia. En esa ocasión, Lula le dijo a Biden, a propósito de la irrupción de La Libertad Avanza en el escenario electoral, que en la Argentina peligraba la democracia. A ello se agrega que, cuando la campaña de Sergio Massa naufragaba, apareció al lado del exministro de Economía un equipo profesional y agresivo que había asesorado a Lula también durante los comicios. Milei interpretó que esa jugada había sido orquestada por el mismo brasileño. El Gobierno de Brasil sostuvo siempre que fue Massa quien contrató a aquel grupo de personas después de evaluar lo que hicieron durante la campaña de Lula. Lo que sí es cierto es que el jefe de Estado brasileño recibió a Massa en Brasilia como un amigo al que quería destacar. En ambos países existe la tendencia de que los mandatarios jueguen un partido en la polémica política del otro.
Un dato que hay que recordar. Durante los gobiernos de Milei y Lula, Brasil se hizo cargo de los intereses de nuestro país en Venezuela, cuando Nicolás Maduro perseguía a los diplomáticos argentinos en Caracas. En ese entonces, Lula olvidó los agravios de Milei y repitió la misma conducta de Brasil respecto de la Argentina en un escenario mucho más dramático: durante la Guerra de Malvinas, Brasil se convirtió también en el representante de los intereses argentinos en Londres.
Hoy Lula está lanzado a la reelección. Compite, según las encuestas, con ventaja respecto de Flavio Bolsonaro -48% contra 43%, respectivamente-. Todos los sondeos de la región presentan sin embargo un problema: menosprecian o no logran fehacientemente capturar el verdadero caudal de votos de la derecha. De ganar Lula, el conflicto se mantendrá. La discusión, en todo caso, pasa por determinar si esta riña es conveniente o no para los intereses de la Argentina. Actualmente, con independencia del resultado, medio país, la Argentina de Milei, está peleada con otro medio país, el Brasil de Lula.
La película es mucho más amplia. En principio, hay un juego de Milei en la región, que nació de la cabeza del “Mago del Kremlin”, Santiago Caputo: convertir al Presidente en un agente de una política favorable a Trump dentro de América Latina. Esta postura fue adoptada por Cancillería, y tiene por objeto formar una liga pro-Trump en la que debería estar una decena de países. Entre ellos, El Salvador, Chile, Perú, Bolivia, Paraguay, Ecuador, ahora Colombia y la Argentina. Dichas naciones servirían de apoyo al presidente de Estados Unidos en su doctrina “Donroe”, réplica de la doctrina Monroe de la década del ‘20 del siglo XIX, que consistía en el siguiente axioma: “América para los americanos”. Milei sirve a esta idea en su intento por conformar esta liga, en clara contradicción con China.
Aquel armado sufre tres restricciones. La idea “América para los americanos” no cuenta con la adhesión de Brasil, México -con Claudia Shenibaum- y Canadá -con Mark Carney-. Son tres límites claros en los tres países más importantes del continente. Es esta la razón por la que el resultado electoral de octubre en Brasil es crucial en este juego. Si Donald Trump quiere tener una plataforma de respaldo a su política en contra de China, nación que ha mostrado grandes avances en América Latina, debe lograr que cambie el signo político del gobierno brasileño. En función de esa estrategia el mandatario estadounidense recibió en el Salón Oval al mismo Flavio Bolsonaro. Falta ver si los insultos de Milei a Lula lo perjudican en un país muy celoso de su autonomía, o lo beneficia. Carney en Canadá, por ejemplo, ganó después de venir perdiendo en las encuestas gracias a los ataques de Donald Trump.
Es de tal dimensión la jugada que resultó en un fenómeno de extrema rareza. En la mañana del lunes, China intervino en el conflicto. La agencia oficial de noticias china informó sobre un pronunciamiento de Xi Jinping sobre el conflicto entre Milei y Lula, en el que reivindicó el derecho de Brasil a no tener injerencias externas en su política. Alentó además una mayor coordinación bilateral y multilateral con Brasil. Por último, felicitó a Brasil por su papel en función de la seguridad y estabilidad internacional “en un momento de volatilidad”, que refiere a la inestabilidad que introduce Trump con guerras como la de Irán.
China acaba de pronunciarse sobre el conflicto en el Mercosur. Lo que está diciendo es: sabemos que no es Milei contra Lula, sino Trump contra nosotros; que el escenario brasileño es un campo de batalla global que los involucra porque quieren ser un actor global con intereses en América Latina.
El gobierno brasileño denuncia que, en su adhesión a Trump, Bolsonaro ya está prometiendo negocios vinculados con la tensión internacional entre EE.UU. y China. Entre otras cosas, le ofrece tierras raras, que son objeto de disputa minera porque constituyen un insumo principal de la industria tecnológica. También propone algo importantísimo y muy dañino para Brasil si se concretara: arancel cero para el etanol. La industria del etanol alimenta todo el mercado automotor brasileño, por lo que esa medida representaría un gran desafío para la economía de ese país.
Además, Bolsonaro ofrece a Trump algo que también propone la Argentina: un sesgo muy antichino en su política comercial y, en general, en su política exterior. No hay que olvidar que Brasil integra el grupo Brics junto con Rusia, la India y Sudáfrica, entre otros, y que ese grupo es liderado por China.
Quiere decir que hay un juego geopolítico en el que el conflicto entre China y Estados Unidos se proyecta sobre Sudamérica y tiene como interlocutores enfrentados a Lula y Milei. Milei está jugando ese partido. Esto permite entender mejor por qué actúa así. No se debe sólo a razones temperamentales. Hay una lógica detrás de esa decisión, vinculada con cierta fragilidad que experimenta el Gobierno ante la opinión pública. Esa fragilidad conecta con lo financiero y, a su vez, lo financiero conecta con Trump.
El índice de confianza en el Gobierno, publicado este lunes, registró una caída del 6,5% en julio respecto de junio y se ubicó en 1,94. Este indicador, elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella, va de 0 a 5. Traducido a porcentaje, equivale aproximadamente a un 38,8%. Este dato es relevante porque, por una correlación que se mantiene desde hace muchos años, si hoy hubiera elecciones, el Gobierno sacaría, según este indicador, el 38,8% de los votos. Estaría por debajo del 40% y tendría que ir a un balotaje.
Este dato es la última manifestación de una serie de índices que, como informó la Universidad Torcuato Di Tella, muestran que desde diciembre de 2025 hasta ahora la confianza pública en el Gobierno cayó un 21,5%. Es decir, existe un retroceso importante y sistemático de la administración de Milei.
En comparación con lo registrado durante el gobierno de Mauricio Macri, uno podría preguntarse si este índice mostrará una evolución similar a la que tuvo durante esa gestión, que comenzó a caer en 2018 y siguió haciéndolo hasta dejar el poder, aunque remontó al final pero no le alcanzó para ser reelegido. ¿O tendrá una evolución similar a la de Cristina Kirchner, cuyo índice cayó desde 2009, pero se recuperó a partir de 2010, hasta que ganó las elecciones de 2011 con el 54% de los votos? Por ahora, la curva de Milei sigue casi de manera calcada a la de Macri e incluso un poco por debajo. Habrá que ver si rebota como la de Cristina Kirchner o continúa cayendo.
Macri corría con una desventaja: enfrentaba a un peronismo todavía organizado, que terminó ofreciendo una alternativa con Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Milei cuenta con una ventaja enorme: la oposición permanece paralizada.
Estamos ante un gobierno que sufre un deterioro sistemático en la opinión pública. Esto también aparece en una encuesta de Poliarquía, la consultora que lidera Alejandro Catterberg, cuyo trabajo fue muy considerado durante los últimos diez días por el establishment.
En cuanto a la aprobación presidencial, el 57% desaprueba la gestión y el 42% la aprueba. La evolución entre enero y julio de 2026 muestra una caída de la aprobación de Milei: pasó del 51% en enero a 42% en julio. El descenso más significativo se produjo entre marzo y abril. La desaprobación siguió el recorrido inverso: fue del 48% al 57%. Esto muestra un problema que el Gobierno obviamente observa y que probablemente genere ansiedad por el efecto de la política económica sobre la economía real, aunque también importa analizarlo desde otro punto de vista.
En cualquier encrucijada electoral es fundamental saber si la gente quiere continuidad o cambio. El 33% se inclina por la continuidad y el 66%, por un cambio. Sin embargo, el dato puede resultar engañoso desde el punto de vista político: si quienes desean un cambio no logran unificar esa expectativa detrás de un candidato predominante y la oferta queda muy fragmentada, puede imponerse una opción de continuidad que esté unificada. Por eso, el dato debe combinarse con la oferta electoral disponible. Por eso, para el Gobierno debería ser importante dividir a la oposición y unificar el frente oficialista, exactamente lo contrario de lo que suele hacer en sus peleas con Pro y con otros actores afines a su electorado.
¿Qué tiene que ver todo esto con los insultos a Lula? Si se mantiene un 66% que busca un cambio y ese porcentaje de votantes termina inclinándose, por vocación o resignación, por un candidato populista, aparece el riesgo de un cambio en la política económica. Además, para el próximo año aparece la incertidumbre respecto de si el Gobierno tendrá suficientes dólares para responder a quienes desconfíen de la situación económica de la Argentina, incluso siendo partidarios del espacio libertario.
Luis Caputo, el ministro de Economía, recibió este lunes una noticia que no se sabe si festejará: Kristalina Georgieva dijo que la Argentina no necesita más ayuda financiera. Frente al escenario planteado, no está claro que la declaración sea alentadora. Caputo presentó un programa financiero para transmitir tranquilidad y asegurar que el año próximo se pagarán los bonos. Según su planteo, los inversores renovarán sus títulos en lugar de reclamar el dinero y el Banco Central tendrá suficientes dólares para entregárselos al Tesoro, a cambio de pesos, de modo que pueda afrontar los vencimientos.
La pregunta es si el escenario que presenta Caputo contempla la amenaza de un candidato, como podría ser Axel Kicillof, que puede crecer frente a ese electorado que pretende un cambio. Si aparece, ¿nadie irá a comprar dólares? ¿Todos renovarán su deuda con el Estado? ¿O se necesitará más dinero? Es decir, Caputo parece querer tranquilizar al mercado con un plan financiero presentado para un escenario de absoluta calma. Para eso no se necesita un plan financiero, sino para la hipótesis de que exista un riesgo. En ese caso, las cuentas no están cubiertas y haría falta salir al mercado a pedir dinero o recurrir nuevamente a la billetera de Trump.
Aquí aparece lo que probablemente rige la política exterior y regional de Milei. La decisión de armarle a Trump un club de trumpistas e intervenir en la política brasileña para que gane Bolsonaro y el mandatario estadounidense tenga un aliado importante está pensada a la luz de la principal necesidad de un país como la Argentina: dólares. Y los dólares los tiene Trump. Habrá que ver cómo le va en sus propias elecciones, porque sería problemático que volviera a darle a la Argentina un cheque como el del año pasado, ante un escenario electoral similar o incluso más complejo.
Hay otro capítulo vinculado con el exterior y tiene que ver con un Estado dentro del Estado: la AFA. La semana pasada trascendió que le retuvieron los celulares a Chiqui Tapia en Nueva York. La AFA desmintió la información y afirmó que eso no había ocurrido. Sin embargo, fuentes muy conocedoras del tema sostienen que sí se los retuvieron. Otra cuestión es si eran los aparatos que usa habitualmente o si esos quedaron en Buenos Aires y él usaba en EE.UU. uno inocuo.
La noticia está vinculada con el avance de las investigaciones en Estados Unidos sobre maniobras relacionadas con la AFA y dinero que pasó por bancos de ese país, lo que habilita su jurisdicción. También trascendió que este jueves un testigo clave aportará datos ante el gran jurado del Tribunal del Distrito Sur de Florida sobre esos movimientos. Están relacionados principalmente con una sociedad de Javier Faroni y su esposa, Erica Gillette, ambos muy cercanos a Tapia y todavía más a Pablo Toviggino, dentro de un circuito de relaciones que incluye a Sergio Massa.
Lo importante, en términos generales, es que, si la investigación avanza y los dirigentes de la AFA y sus socios terminan acusados, podría solicitarse su extradición. Tendrían que declarar, ser investigados y eventualmente cumplir algún tipo de prisión preventiva en Estados Unidos. Por eso es fundamental cómo avanzan sus causas en la Argentina. Si un juez los acusara, investigara y eventualmente procesara aquí por los mismos delitos que analiza la Justicia estadounidense, podrían quedar retenidos en el país y evitar la extradición.
Por lo tanto, es crucial el destino judicial de Tapia, Toviggino, Faroni y los demás investigados en la Argentina. Ellos buscan denodadamente que la Cámara Federal de Casación Penal derive el expediente al juez Adrián González Charvay, de Campana, a quien los imputados consideran un magistrado amigo. La cuestión se resolverá el 12 de agosto y estará en manos de dos jueces. Uno es Mariano Borinsky, quien había considerado que la Cámara de Casación Penal no tenía competencia para intervenir, pero cambió de opinión cuando se planteó enviar la causa a González Charvay. El otro es Diego Barroetaveña, que fue presidente del Tribunal de Ética de la AFA hasta que estalló el escándalo. Algunas personas muy desconfiadas sostienen que todavía ocupa ese cargo y que solo borraron su nombre de la página web de la entidad. Lo más probable es que no sea así y que le hayan aceptado la renuncia.
Alrededor de todo esto comienza a circular información del submundo. La palabra clave es pendrive Dicen que Juan Pablo Beacon, antiguo colaborador de Toviggino que luego se peleó con él, tiene uno, y que el juez Ariel Lijo obtuvo otro por una vía diferente. Allí podría haber información sobre los viajes de algún camarista de Casación a Miami y su alojamiento en departamentos de lujo de Sunny Isles y de Aventura, pertenecientes a personas involucradas en estas causas. ¿Le tomaron fotos y lo filmaron a este juez? ¿Asistió a partidos de fútbol invitado por Tapia o Toviggino en Estados Unidos? Es información muy inquietante que puede preocupar al magistrado que probablemente deba intervenir en estos asuntos.
Mientras tanto, existe una gran lupa sobre el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, por sus relaciones con la AFA y por la influencia concreta que puede ejercer en la designación de magistrados. En momentos en que deben cubrirse 300 vacantes judiciales, podrían llegar personas afines al mundo de la AFA a tribunales que luego recibirán esas causas.
Mahiques le concedió una entrevista en a Hernán Cappiello, en la que afirmó: “No conozco a Tapia”. Cuando fue consultado concretamente por las causas de la AFA y su capacidad de influir, respondió: “Me sorprende cómo sigo perdiendo tiempo de mi gestión contestando este tipo de preguntas. Lo vuelvo a repetir: no conozco a Claudio Tapia”. No dice nada de Toviggino, en cuya mansión atribuida habría festejado su cumpleaños Carlos Mahiques, padre del ministro y juez de Casación.
Juan Bautista Mahiques hizo esa declaración negando conocer a Tapia el 24 de julio. Sin embargo, apenas unos meses antes, cuando asumió como ministro de Justicia, ante una pregunta sobre su relación con la AFA, le había dicho esto a Luis Majul en LN+: “Conozco a muchos dirigentes del fútbol, lo he dicho en este canal hace dos o tres días, en dos o tres entrevistas que tuve. Yo juré como fiscal general de la ciudad de Buenos Aires e inmediatamente creé, entre otras, la Fiscalía Especializada en Eventos Masivos. Esa fiscalía tenía que investigar la violencia en el fútbol. A partir de ahí firmé convenios con todos los presidentes de todos los clubes”.
Inmediatamente, se le consultó si tenía relación previa con Tapia o Toviggino. “Sí, los conocía de antes. Yo había estado en el Tribunal de Resolución de Disputas de la FIFA en 2016”, respondió. Es decir, fue funcionario de Tapia y Toviggino. A este último, según dicen, lo llama “Tovi”. No sabemos si Mahiques realizó viajes en el avión atribuido a Toviggino. En los tribunales se sostiene que los abogados del dirigente del fútbol, especialmente Ignacio Jakim, eran recomendados por Mahiques antes de que estallaran los escándalos.
Lo curioso es que ahora diga que no lo conoce, cuando hace tres meses había afirmado lo contrario, y que además se conozca que como autoridades de la universidad de la AFA figuran Claudio Tapia, Alberto Barbieri y, hasta hace muy poco tiempo, Juan Bautista Mahiques. Es decir, no solo fue funcionario de la entidad y la representó ante un tribunal de la FIFA, sino que también integró su propia universidad, que está presidida por Chiqui Tapia.
Es interesante la captura del Poder Judicial por parte de sectores ligados a la corrupción. Mahiques niega tener relación con ese tipo de captura. Habrá que observar cómo se desarrollan los hechos: si se garantiza la profundización de las investigaciones o si, gracias a todos estos contactos negados, se tiende una vez más un manto de impunidad.
Carlos Pagni,Javier Milei,Lula da Silva,LN+,,Conforme a
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