CHIMENTOS
Fito Páez despidió al Indio Solari con un recuerdo que marcó su vida para siempre: “Hoy murió un chamán”
La muerte de Indio Solari dejó un vacío imposible de medir en la música argentina y la sociedad permance en shock a medida que pasan las horas. Para Fito Páez, la noticia significó mucho más que la partida de un referente: fue la despedida de un hermano mayor, de una referencia tan misteriosa como fascinante: “Se fue el líder de una de las más importantes tribus argentinas. Cuando fallece un cacique se activa de inmediato un proceso profundo que combina el duelo colectivo, ritos espirituales y la transición de poder. Se genera un desconcierto y una sensación de abandono en su pueblo. Una fuerte angustia”, expresó.
Solari fue mucho más que un músico. Su figura, magnética y de carisma inusual, funcionaba como chamán y guía para varias generaciones. La muerte de un líder de esa naturaleza, uno que intentó iluminar a su comunidad, produce un inmenso vacío. Páez recogió ese sentimiento y lo compartió con la “inmensa masa ricotera”, la comunidad que sigue sintiendo la ausencia de su chamán. “Todas las muertes son tristes”, decía Charles Bukowski, y esta sí que lo es.
A pesar de compartir profesión y cierto público, Páez y Solari tuvieron un solo encuentro, pero fue definitivo. Fue en los camarines de Cemento, hacia finales de 1988. Allí, Solari lo aleccionó como un hermano mayor sobre una canción que consideraba maltratada en público por Fito. “Tuvo precisión cartesiana aquella observación de orden amoroso”. La escena, recuerda Páez, fue como la irrupción de un desconocido que le revelaba suavemente una dura verdad de su vida.
La anécdota es conocida en el imaginario rockero y hace referencia a “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, el himno colectivo y esperanzador que Fito había grabado en Giros (1985) y que en poco tiempo se convirtió en un clásico de la música popular argentina. Sin embargo, luego de la matanza de su abuela y su tía en su casa de Rosario al año siguiente, Páez se enojó tanto que dejó de hacer el tema. Sentía que había quedado viejo, que el mundo había sido demasiado ingrato con su ofrenda, que nadie merecía su corazón ni cualquier otro.
Pero el Indio le ofreció otra mirada, entre el humo de los camarines del boliche de Chabán. “Me instaba a una definitiva reparación de aquella pieza”, sintetizó el rosarino al interpretar la prosa solariana. Ese recuerdo quedó grabado como una enseñanza directa, pero envuelta en afecto. Un gesto de honestidad y fraternidad, donde la crítica se transformó en una invitación a crecer. Así fue el Indio para Páez: un ser magnético, de profundo carisma, capaz de decir lo necesario sin herir, de dejar una marca indeleble con una sola conversación.

Desde la perspectiva de Páez, la partida de Solari es la pérdida de uno del mismo bando: “la convulsionada, salvaje y siempre exótica e imprevisible cultura rock.” No se fue solo un músico ni solo un personaje público. Se fue alguien que, desde adentro, comprendía y sostenía la esencia de ese universo.
En una visita a La Peña de Morfi, el programa que conducía el recordado Gerardo Rozín, Fito Páez había recordado este hecho luego de tocar la canción al piano. La noche de Cemento, el show de Los Redondos y el saludo que se volvió enseñanza. El Indio había leído la nota en la que Fito despotricaba contra su propia creación.
“Man, no está bien esto que estás diciendo del tema”, le dijo Solari. “Es un tema muy hermoso, es un tema precioso. Tenés que valorar eso que hiciste. Escribiste una canción maravillosa”. Páez admitió que el comentario lo impactó. “Me hizo darme cuenta de lo que estaba haciendo y me dio la perspectiva del valor de la canción y de las palabras que tenía”, contó. “No podía andar por la vida pisoteando lo que había escrito hacía muy pocos años y que tenía obviamente un valor que yo en ese momento intenté negar o desconocer”.
CHIMENTOS
La dura historia familiar de Caua Reymond, el protagonista de Avenida Brasil: “Mi madre tenía HIV y mi abuela discapacidad”
A 13 años del éxito de la novela brasileña Avenida Brasil, Telefe decidió volver a ponerla en pantalla y a horas del reestreno el protagonista de la historia de amor y venganza habló en exclusiva con Cortá por Lozano y contó cómo es su vida a más de una década de aquella ficción que lo llevó al estrellato.
Vía zoom y desde suelo carioca, Caua Reymond, quien se ha convertido en uno de los galanes y sexsymbols del momento, comentó cómo es su presente personal y laboral y en ese contexto sorprendió al dar detalles de pasado familiar comparando, incluso, a su madre con la malvada Carmina de la novela.
En un momento de la charla, y tras compartir que psicoanaliza en diván, Marixa Bali le preguntó si en su infancia sufrió algún tipo de bullying. A lo que el actor respondió: “Sí, mucho. Yo tenía una mamá con HIV positivo y sufrí mucho el bullying por eso”.
“Yo tenía una abuela con problemas físicos y ellas eran mamás solas. No teníamos un hombre en la casa. Pero mujeres muy fuertes. Mujeres maravillosas. Mi mamá tenía un temperamento como el de Carmiña (su madre en Avenida Brasil)”, expuso Reymond.
LA MUJER MÁS IMPORTANTE EN LA VIDA DE CAUA
No obstante, el protagonista de este éxito de Brasil, quien perdió a su mamá que falleció tras batallar con un cáncer y a su abuela que habría llegado a celebrar sus 100 años de vida, pasó a contar cómo es él como papá de una niña ya aolescente.
“La mejor cosa del mundo es mi hija. Tiene 14 años. Somos muy amigos. Se todo de lo que escucha , sus novios, todo. A veces es más sabia que yo. Me aconseja quedarme un poco solo, conocerme mejor. Es un poco celosa”, sumó Caua.


Caua Reymond
CHIMENTOS
Mario Pergolini reveló la frase que pronunció su suegro en su casamiento y puso en riesgo su boda: “Eso es un padre”
Mario Pergolini vivió un momento particular al aire cuando abrió la puerta de su intimidad al compartir una anécdota poco conocida sobre su casamiento y la inesperada reacción de su suegro. El relato surgió durante Otro día perdido (Eltrece), cuando Rada explicaba por qué decidió tomar la comunión. El tema derivó en creencias y experiencias personales vinculadas a la iglesia, y fue entonces cuando el conductor sorprendió con su testimonio.
Todo comenzó cuando Pergolini le consultó a Rada si alguna vez se había casado por iglesia. Rada respondió que nunca había pasado por esa experiencia, lo que dio pie a Pergolini para compartir detalles de su propia boda. “Yo sí me casé por iglesia. Te juro que durante toda la ceremonia el cura me llamó María, nunca acertó mi nombre”, recordó entre risas, señalando que el sacerdote era amigo de la familia de su esposa.
Continuó describiendo el contexto de aquel momento y cómo ambos eran muy jóvenes al casarse. “Mi mujer tenía 19 o 20 años, éramos prácticamente dos chicos. Si ves las fotos, parece una fiesta de 15”, contó Pergolini, resaltando el ambiente de nerviosismo que rodeó la boda tanto para ellos como para sus familias.
A pesar de los años transcurridos, remarcó que la relación se mantiene vigente: “De casualidad, 36 años después, todo sigue funcionando. Pero en ese momento, todo era muy incierto. Incluso el cura no parecía convencido de casarnos”, agregó en tono humorístico.
El momento más inesperado, según relató, ocurrió justo antes de ingresar a la iglesia. Pergolini recordó que, mientras su esposa estaba tomada del brazo de su padre y a punto de entrar al templo, su suegro la frenó en seco. “Estaban por abrirse las puertas y sonar la marcha nupcial, y mi suegro le dijo: ‘Si querés, nos vamos. Lo del civil lo arreglo yo’. Fue hasta el último instante que le ofreció esa salida”, relató.
Luego de compartir la anécdota, Pergolini reflexionó sobre el gesto de su suegro. “Para mí, es una de las demostraciones de cariño más grandes de un padre. Eso es lo que hace un padre. Ahora mi hija tiene esa edad y yo haría lo mismo por ella”, cerró, dejando en claro el valor que le da a ese tipo de apoyo familiar.
Días atrás, el conductor volvió a abrir las puertas de su intimidad al recordar un acuerdo que hizo con Marcelo Tinelli cuando ambos mantenían una disputa pública.
El conductor arrancó el relato con una descripción del colegio al que llevaba a sus hijos, una institución que con el tiempo fue sumando familias conocidas del ambiente artístico. “Al colegio al que fuimos empezaron a ir gente conocida. Éramos pocos, pero muy reservados. Iba el hijo de Julián Weich, por ejemplo, y a fin de año era medio un Luna Park”, recordó Pergolini, dibujando el contexto de un espacio que intentaba mantener cierta normalidad pese a la concentración de figuras públicas.
Fue en ese marco que las autoridades del colegio lo llamaron para avisarle sobre una nueva incorporación. El detalle que Pergolini subrayó fue la forma en que recibió la noticia: no como un comunicado general, sino como un aviso personalizado, casi como si su reacción importara. “Yo era medio picante”, admitió antes de reproducir el diálogo. “Me llamaron y me dijeron: ‘Una pareja va a traer a una de sus hijas al colegio’. Yo me preguntaba por qué me avisaban a mí, y me dijeron: ‘No, porque a lo mejor te gustaría saber quién viene al colegio’. Y era Marcelo Tinelli”, relató.
El conductor no aclaró cuál fue su reacción inmediata, pero sí explicó lo que ocurrió después. Tinelli y él hablaron y llegaron a un acuerdo que tenía toda la lógica del mundo desde el punto de vista de los padres, aunque resultara llamativo viniendo de dos personas que durante años habían protagonizado uno de los enfrentamientos más seguidos de la televisión argentina.“Hablamos con Marcelo y dijimos que no íbamos a decir nada porque iba a haber gente esperando en el colegio y era un lugar de los chicos”, contó Pergolini.
Pergolini describió la escena con precisión: el patio del colegio, las familias reunidas y el momento en que él y Tinelli se encontraron cara a cara.“Para toda la gente estábamos peleados hasta la muerte. Llega el primer día de la familia donde se juntan todos y nadie se lo esperaba. Nos encontramos los dos en el patio y escuché un ‘uhhh’”, reprodujo, imitando la reacción de los presentes ante una imagen que contradecía años de narrativa mediática sobre su supuesta enemistad.
CHIMENTOS
Georgina Rodríguez, la futura esposa argentina de Cristiano Ronaldo, contestó las críticas a su cuerpo: “Me llaman gorda, pero…”
A pocos días de que sea noticia la futura boda del futbolista portugues y la influencer de 32 años Georgina Rodríguez, ella volvió a ser noticia luego de un fuerte y sentido descargo que hizo en sus redes sociales indignada por las críticas y opiniones que recibió sobre su cuerpo.
Al haber sido captada por los paparazzis en medio de sus vacaciones, donde estaba relajada y al natural, la pareja de Cristiano Ronaldo se sintió atravesada por los haters y tomó la determinación de salir al cruce con un carrete de fotos y un sentido texto para sus más de 77 millones de seguidores.
“Mi cuerpo cambiará, como cambia el de todas las mujeres. Y espero que lo siga haciendo durante muchos años, porque eso significará que sigo viviendo. Soy madre de 6 hijos maravillosos, 3 son niñas que algún día serán grandes mujeres. Y si hay algo que deseo enseñarles es que el valor de una persona jamás puede depender de un físico ni de la opinión de desconocidos”, comenzó.
Luego, Georgina insistió: “Junto a Cris, de quien me siento profundamente orgullosa por los valores que transmite como padre y como hombre, les quiero legar que el valor de una persona jamás puede depender de un físico ni de la opinión de desconocidos. Esa pequeña dosis de psicología positiva que intento regalarles cada día también me ayuda a mí a seguir orientándome en este mundo de tanta fantasía”.
GEORGINA RODRIGUEZ SALIO AL CRUCE DE LAS CRITICAS APOYADA POR CR7
“Estos días he visto todo tipo de comentarios sobre unas fotos mías en un barco. Unos opinan sobre mi cuerpo, otros me defienden… Lo estuve comentando con Cris y le dije: ´Me preocupa que ahora me estén llamando gorda, porque vivo de mi imagen´», agregó.
No obstante, y sin deseos de terminar su descargo, Rodríguez arremetió: “Y él me respondió ´Tú no vives de tu imagen. Tú vives de lo que eres. Una mujer perfecta. Guapa, con un cuerpazo, madre, buena persona, exitosa y que vive la vida con amor. ¿Qué más quieres? Es normal que te envidien´. Y hablamos de muchas cosas más. A veces todos necesitamos que alguien nos recuerde lo que de verdad importa”.
“Lo curioso es que esto pasa cada verano. Cada año mi cuerpo vuelve a ser noticia. Y entonces me pregunto… ´¿dónde está el estándar? ¿Quién decide cuál es el cuerpo «correcto»? ¿De verdad seguimos pensando que la felicidad tiene una talla?´. Yo entreno porque me hace feliz. Porque me apasiona. Porque esa hora en el gimnasio es uno de los mejores momentos de mi día. Me da salud, paz mental, disciplina, energía y bienestar”, reflexionó la mujer de Ronaldo.
Finalmente, Georgina sumó: “Nunca ha sido una lucha por adelgazar; siempre ha sido una forma de cuidar de mí. Amo mis curvas. Amo la libertad de vivir en el cuerpo que elijo. En el cuerpo que me sostiene, que me ha permitido abrazar, crear vida, caer y volver a levantarme. Un cuerpo que merece respeto, amor y gratitud en todas sus versiones”.
“Para mí, el verdadero éxito nunca ha sido encajar en un estándar que nadie sabe quién inventó. El verdadero éxito es vivir en paz. Rodearme de las personas que amo. Disfrutar de mi familia y amigos. Cuidar mi salud. Reír. Aprender. Vivir. Y eso… no lo cambiaría por ningún ideal impuesto”, cerró.


Georgina Rodríguez, Cristiano Ronaldo
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