ECONOMIA
Las consultoras coinciden: la preocupación de empresarios e inversores no es la economía, sino las elecciones de 2027

La pausa que tuvieron las acciones de Inteligencia Artificial en el Nasdaq y el comportamiento de los bonos del Tesoro norteamericano junto al derrumbe del oro y de las criptomonedas afectó a la región incluyendo a la Argentina, donde el dólar subió 2,4% y las acciones no pudieron consolidar su recuperación.
Hoy el mundo no tiene los clásicos refugios del oro y los Bonos del Tesoro y los que amagaban ocupar ese lugar, como el Bitcoin y otras criptomonedas, enfrentan una de las crisis más importante desde su nacimiento.
Los bonos del Tesoro de EEUU se fortalecieron y su rendimiento cedió a 4,5% por los mejores datos de empleo de la economía de EEUU que quita de la mente de los integrantes de la Reserva Federal cualquier intención de bajar las tasas de interés. Por el contrario, es posible que la suban en un futuro no muy lejano.
Esta situación fortaleció al dólar frente a las principales monedas del mundo. Es un estímulo indeseado porque detrás está el crecimiento de la inflación que se traducirá en tasas de interés más caras para la deuda argentina y la de los países de la región. El índice de Emergentes cayó 6,5% esta semana.
El escenario favorece al país con más dólares por exportación de petróleo, pero atenta contra otro objetivo central de la gestión de Javier Milei: lograr una inflación mensual que empiece con uno.
Con todo, las consultoras focalizaron la política más que la economía. Les preocupan las internas del Gobierno más que el comportamiento de la economía.
EconViews, la consultora que dirige Miguel Kiguel, advierte que “falta más de un año para las elecciones presidenciales del 2027; sin embargo, en las charlas con inversores o en los coffee breaks de la convención del IAEF la pregunta que flotaba en el ambiente es qué puede pasar durante el período electoral y después de las elecciones. Es una pregunta relevante porque en política tiene vigencia aquella famosa frase de Bill Clinton: es la economía, estúpido. En otras palabras, si la inflación y el desempleo son bajos, lo más probable es que el Gobierno de turno gane las elecciones. Pero lo que está en la cabeza de muchos inversores es la pregunta inversa. Para que la economía ande bien hace falta que la política también lo haga. Y la pregunta que hoy prevalece en los pasillos es qué va a pasar con la economía si en las elecciones no le va bien a Milei. Todavía está fresca en la memoria la turbulencia cambiaria que vivimos en 2025 y el rescate agónico del gobierno de Trump para evitar una crisis cambiaria. Esa fue una elección de medio término. Ahora están en juego los próximos cuatro años”.

(AP Photo/Marcy Nighswander, File)
A partir de esa lectura, EconViews se hace tres preguntas: 1) cómo va a llegar la economía a las elecciones; 2) qué pasa con la política económica si pierde Milei y si 2027 puede ser una versión 2.0 de la turbulencia cambiaria que sufrimos en 2025; y 3) “en ese caso, que puede hacer el Gobierno para no tener que volver a apostar a un nuevo rescate salvador de una mano amiga”.
Según el informe, “es muy probable que la inflación siga bajando y que sea más estable, pero que sigamos lejos de una inflación de un dígito anual. Con respecto al crecimiento, lo más difícil es predecir si finalmente va a sentirse en los centros urbanos, donde hasta ahora se ha visto poco. Lo más probable es que algo mejore, pero no es claro si va a haber un derrame importante porque las inversiones se concentran en sectores de capital intensivos como minería y energía, donde el RIGI está ayudando. Una pregunta válida es si se puede armar algo equivalente al RIGI para otros sectores”.
Tenemos las dudas sobre qué puede pasar con el dólar, las reservas y el riesgo país en un año electoral. Seguramente habrá dolarización de portafolios y por momentos puede complicarse el acceso al mercado de capitales
En cuanto a la segunda pregunta, para EconViews “pareciera que una parte importante del espectro político no quiere una vuelta al populismo tal cual lo conocimos y seguramente va a mantener una política fiscal saludable y seguir apoyando las inversiones en minería y energía para generar dólares. Aunque un gobierno que no sea de LLA puede volver a políticas algo más proteccionistas, a darle algo más de participación al Estado en la economía, buscar una política cambiaria más activa, pero lejos de lo que fue el gobierno Kirchnerista. Un giro de 45° hacia el centro, lejos de uno de 180 grados. Por último, tenemos las dudas sobre qué puede pasar con el dólar, las reservas y el riesgo país en un año electoral. Seguramente habrá dolarización de portafolios y por momentos puede complicarse el acceso al mercado de capitales. Habrá que ver si el Gobierno toma medidas y se prepara para ello. Sabemos que va a mantener el cepo para limitar las compras de dólares de las empresas. Pero seguramente no va a alcanzar, que es lo que pasó el año pasado. Lo ideal sería que el Banco Central siga comprando dólares en el mercado en forma agresiva, que el Tesoro finalmente vuelva al mercado internacional y coloque este año lo que necesite para el año que viene (prefinancie) y tratar de evitar saltos en el tipo de cambio, para lo cual lo ideal es no dejarlo que se retrase. Tres medidas que ayudan a qué si uno se equivoca, lo haga desde el lado de la prudencia”.
La consultora FMyA, de Fernando Marull, señaló que la actividad en mayo “siguió débil, al igual que abril, a pesar de la baja en la inflación (mayo 2,1%), el rebote en salarios y menores tasas de interés en empresas (2,1% mensual). Para junio proyectamos menor inflación (primera semana 0,9% y 1,9% mensual, por ahora). Seguimos esperando rebote de la actividad para los próximos trimestres y +3.5% para 2026”.

FMYA destacó que “también junio arrancó con el dólar un poco más movido, que obligó al BCRA (suponemos) a moderar la suba del tipo de cambio vendiendo bonos DL (dollar linked, atados a la devaluación) en vez de dólar futuro. Mas allá de este aumento, el mercado debiera seguir relativamente controlado, pero despertándose de a poco. Por el lado de la oferta, queda por vender mucha soja y dólares de Obligaciones Negociables. Pero también, tarde o temprano la demanda va a despertar, porque el carry trade (invertir en bonos o plazos fijos en pesos) dio buenas ganancias o por importadores. Igualmente, para mediano plazo, imaginamos que el BCRA y el Tesoro van a seguir acompañando la tendencia porque hoy tienen mucho poder de fuego para hacerlo: recordamos que dieron de baja mucha cobertura cambiaria, compraron USD 10mil millones de reservas y bajaron la tasa de interés. Ese es el nuevo poder de fuego para evitar ruidos en el dólar”.
A mediano plazo, imaginamos que el BCRA y el Tesoro van a seguir acompañando la tendencia porque hoy tienen mucho poder de fuego para hacerlo
Sobre las inversiones en pesos, la consultora indicó que “el mercado sigue muy calmo a pesar del movimiento del dólar: LECAP paga entre 1,8 y 2% efectivo mensual a lo largo de la curva. Esta semana hay Licitación del Tesoro y veremos si cambia el menú de bonos en pesos y BONAR (no ofrecerá más BONAR 2027). Dos ideas: Si se confirma que en mayo volvió a bajar la inflación, el mercado migrará a tasa fija, desde CER y de a poco también el mercado buscará como dolarizarse: unos buscarán Bonos dollar linked, dólar futuros u Obligaciones Negociables – BOPREAL – Bonares que van atados al dólar. Los Bonos soberanos esperan nuevas noticias y las acciones vienen bien, al ritmo del petróleo y la baja del Riesgo País”. A su vez, mejoró la imagen presidencial y hay menos ruido mediático del caso Adorni y las internas del Gobierno. Pero para FMyA “no dejan de ser problemas políticos para prestarles atención, porque salen a relucir si hay malos momentos económicos. Faltan 12 meses para que arranque la previa electoral”.
F2, que dirige Andrés Reschini, observa que “en lo que va del año el Tesoro está comprando al BCRA más divisas de lo que su capacidad de generar caja le permite. Hasta abril, último mes para el cual conocemos el resultado fiscal, habría comprado unos USD 2.252 millones por encima del resultado base caja dolarizado. Consiguió pesos mediante colocaciones de deuda y hoy, luego de la transferencia de utilidades del BCRA y recompra de Letras Intransferibles, el Tesoro posee depósitos en moneda extranjera por unos USD 2.932 millones. más pesos que al tipo de cambio de referencia equivalen a otros USD 8.800 millones. En total, en dólares equivalentes serían unos USD 11.700 millones contra vencimientos en moneda extranjera hasta fin de año por unos USD 11.200 millones, de manera que cuenta con municiones suficientes en divisa local pero la demanda de pesos aún se encuentra frágil y esto lo obliga a mantenerlos parkeados para no empujar al tipo de cambio”.
Sin acceso a los mercados internacionales de deuda tanto el BCRA como el Tesoro seguirán teniendo necesidades de divisas más allá de lo que establezcan las metas de FMI y sería riesgoso dejar apreciar más al tipo de cambio real
El informe agrega que “en la primera semana de junio el dólar mayorista escaló 2,3% despertando algo de inquietud en el mercado. En futuros el volumen de operaciones no fue anormal pero el Interés Abierto creció algo más acelerado incrementándose en USD 472 millones contra el cierre de mayo. Donde sí se evidenció un salto en el nivel de operaciones, como señalamos durante la semana, fue en soberanos dollar linked, plaza en la que el BCRA ha preferido intervenir para no incrementar su posición vendida en futuros. Esta inyección de oferta de cobertura dejó como resultado una mejora en el atractivo de los sintéticos y probablemente haya contribuido a suavizar el alza en el spot. De todas maneras, con el desempeño del mayorista y los futuros es probable que las estimaciones para fin de año sean revisadas al alza, de mantenerse en esta sintonía”.
F2 indica que “sin acceso a los mercados internacionales de deuda tanto el BCRA como el Tesoro seguirán teniendo necesidades de divisas más allá de lo que establezcan las metas de FMI y sería riesgoso dejar apreciar más al tipo de cambio real, por eso continuará siendo relevante lo que suceda con el dólar a nivel internacional y las divisas de los principales socios comerciales como, por ejemplo: Brasil. Sumado a esto, el apoyo social de cara a las elecciones tendrá influencia en la demanda por cobertura cambiaria, tanto a través del spot como de futuros y dollar linked”.
En tanto, en el overnite los negocios previos a la apertura de los mercados mostraban una recuperación del Nasdaq, el índice de las tecnológicas que estaba 0,40% arriba, mientras el S&P 500 subía apenas 0,07%. Son tendencias que no se sabe si se van a reafirmar en la madrugada. El oro estaba neutral y el petróleo subía más de 2% con el Brent en USD 96 por barril. Lo positivo es que el dólar estaba en baja frente a las principales monedas del mundo. No aparenta ser un buen escenario para países emergentes ni para la Argentina.
ECONOMIA
El video viral de un tambero de 21 años que explica por qué al sector “no le dan los números”: caída del consumo y suba de costos

Un tambero explica por qué trabaja por debajo de su capacidad productiva y por qué el sector está en crisis
Una fábrica con capacidad para procesar 40.000 litros de leche diarios trabajando apenas al 12% de su potencial. Esa imagen, mostrada en cámara por un joven productor desde el interior bonaerense, sintetizó con más fuerza que cualquier informe técnico el estado del sector lácteo en la Argentina. El video se viralizó en Instagram y encendió el debate sobre una cadena que, según los datos, produce más leche que hace un año pero reparte cada vez peores resultados entre quienes la generan.
Tomás Bonfiglio tiene 21 años, vive en Ameghino, provincia de Buenos Aires, y maneja el tambo familiar que lleva tres generaciones: su abuelo, su padre y ahora él. En los últimos meses se convirtió en una de las voces jóvenes más seguidas del agro en redes sociales, no por hablar de política ni de tendencias, sino por hacer algo que en el campo históricamente se evitó: hablar de números.
En el video que se viralizó, Bonfiglio recorre su planta elaboradora y expone sin rodeos la brecha entre la infraestructura disponible y lo que realmente entra por la puerta. “¿Ven esta fábrica? Tiene capacidad para elaborar 40.000 litros de leche diarios. Hoy solamente estamos elaborando 5.000”, dice frente a cámara. Y anticipa la pregunta que cualquier espectador se haría: “¿Para qué tenés tanta infraestructura si no la hacés trabajar?’”
La respuesta que da no apela a la queja ni al dramatismo. Apela a la lógica del negocio.
Bonfiglio identifica dos factores que explican por qué la planta opera lejos de su capacidad. El primero es la demanda: “El tema es que hoy en día es muy complicado el riesgo que tenés. Primero que todo por las ventas, porque no hay consumo.” El segundo son los márgenes: “Tengo que comprar la leche al tambo y pagar el flete para traer la leche, y ya ese flete a mí se me encarece mucho.”
La combinación de ambos factores —demanda débil y estructura de costos que presiona hacia arriba— dibuja un escenario en el que producir más no necesariamente equivale a ganar más. Es la misma paradoja que detecta la evidencia sectorial disponible: la producción de leche cruda creció casi un 10% en el primer trimestre de 2026 respecto al mismo período del año anterior, pero los precios que reciben los productores caen de manera sostenida desde mediados de 2024. En pesos constantes, ese precio se ubicó durante los primeros meses del año cerca de un 19% por debajo del valor de un año atrás, y un nivel similar por debajo del promedio histórico de las últimas dos décadas.
Lo que pierde el pueblo cuando una fábrica para
Más allá de la ecuación económica propia, Bonfiglio pone el foco en un efecto que suele quedar fuera del análisis: el costo colectivo de la capacidad ociosa. “Lo más triste es que cuando una fábrica trabaja así, no pierde solamente el dueño. Pierde el pueblo, pierde el transportista, pierde el empleado que podría ganar más. Acá hay familias que dependen de que esta fábrica siga abierta, y solo estamos usando el 12% de la fábrica. Cada litro de leche que no entra acá, se pierde trabajo interno», comentó.
Es una lectura que va más allá de la rentabilidad individual y apunta a la trama productiva del interior del país, donde una fábrica, un tambo o una cooperativa no son solo unidades económicas sino nodos que sostienen empleo, movimiento comercial y tejido comunitario.
Uno de los pasajes del video que más circuló fue la respuesta de Bonfiglio al estereotipo del productor agropecuario como actor privilegiado. “Y mientras tanto, seguimos escuchando que los del campo somos millonarios, que la industria gana fortuna… y la verdad que no es así, porque todos los días estamos tratando de luchar para poder pagar los sueldos, para poder pagar impuestos, para poder pagar los préstamos y para seguir apostando”.

La tensión financiera que describe no es un caso aislado. La deuda bancaria del sector tambero alcanzó al cierre del primer trimestre de 2026 niveles equivalentes a cerca de 970 millones de litros de leche —una de las marcas más altas de la historia—, y la irregularidad de esa cartera escaló al 4,7%, más del doble del promedio de los últimos 15 años, según datos publicados por el Ieral (Fundación Mediterránea). El deterioro de la rentabilidad se produce, entonces, en simultáneo con un mayor peso de los pasivos financieros.
Ese combo —márgenes en baja, deuda en alza, precio al productor en mínimos históricos— es el que Bonfiglio traduce en términos concretos cuando habla de la lucha cotidiana por pagar sueldos e impuestos antes de pensar en reinvertir.
El cierre del video es el que más define el tono del productor: “¿Pero qué pasa? Nos levantamos todos los días, levantamos la persiana y sabemos de que no nos acompañan los números, porque en vez de elaborar 5.000 litros de leche, tendríamos que estar elaborando 40.000.”
Y agrega: “Pero seguimos acá apostando, invirtiendo, porque si nosotros bajamos los brazos, el interior desaparece. Y eso es lo que no queremos que pase, ni lo vamos a permitir”.
El contraste que plantea Bonfiglio desde su planta en Ameghino tiene correlato en los números del sector. La cadena láctea argentina mostró en los primeros meses de 2026 una dinámica de volúmenes en expansión —tanto en producción como en exportaciones, que tuvieron el mejor primer trimestre del siglo— pero con una distribución de los márgenes que se deterioró especialmente en el eslabón primario.
La participación del productor en el valor final de una canasta de productos lácteos vendidos en el mercado interno cayó a su nivel más bajo en una década: 23,2% en abril, casi cinco puntos por debajo del promedio de los últimos veinte años. Los precios al consumidor de esos mismos productos bajaron en términos reales, pero el precio que recibe el tambero cayó con mayor intensidad aún.
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ECONOMIA
Amenaza de paro nacional en clínicas y sanatorios por falta de acuerdo salarial

Las negociaciones salariales en el sector de clínicas, sanatorios y establecimientos asistenciales llevan ya dos meses de discusión sin resolución. El resultado se traduce en la decisión de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA), que dispuso el estado de alerta y movilización en la actividad y cuestionó la postura de las patronales.
Los empresarios están representados por:
- La Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados de la República Argentina (ADECRA)
- La Confederación Argentina de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados (CONFECLISA)
- La Cámara de Instituciones Médico-Asistenciales de la República Argentina (CIMARA)
- La Asociación Argentina de Establecimientos Geriátricos (AAEG)
- La Cámara Argentina de Clínicas y Establecimientos Psiquiátricos (CACEP)
- La Cámara Argentina de Entidades Prestadoras de Salud (CEPSAL)
Voceros de las patronales calificaron la situación económico-financiera como «compleja», aceptando que otorgarán una suba en los ingresos del personal, aunque advirtiendo que «no podemos llegar a lo que pretende la organización gremial».
Dos meses de negociaciones sin acuerdo
El escenario abre la profundización del conflicto, en una actividad donde las medidas de fuerza siempre están latentes ante la dificultad de recomponer los ingresos de los empleados bajo los convenios colectivos de trabajo 122/75, 107-108/75, 103/75, 459/09 y 742/16. Fuentes gremiales revelaron a iProfesional que «cada día se nota más la injerencia del ministerio de Economía sobre la secretaría de Trabajo, que se convirtió en una dependencia sin poder de decisión».
Para argumentar por qué declararon el estado de alerta, el secretario General de FATSA, Héctor Daer, detalló que «después de dos meses de negociaciones, las empresas continúan sin presentar una sola propuesta salarial que permita recomponer los ingresos de las trabajadoras y los trabajadores del sector».
Señaló además que mientras las empresas exigen cada vez más esfuerzo y compromiso al personal de salud, «se niegan sistemáticamente a discutir una mejora salarial que permita recuperar el poder adquisitivo perdido», subrayó.
Para el gremio, «Sin salarios no hay salud»
Promediando las negociaciones con las patronales, la Federación veía la demora en llegar a un acuerdo por lo que exhortó a los trabajadores a través de un contundente comunicado. «Fuerza compañeros y compañeras, mantengámonos unidos, unidas, juntos vamos a alcanzar el acuerdo que merecemos. Que en todo el país resuene el grito de todos y todas las compañeras y compañeros como una advertencia a los empresarios: Sin salarios no hay salud«, remarcó.
Daer planteó que «con salarios cada vez más deteriorados, se profundiza el desfinanciamiento del sistema, se debilitan los equipos de salud y se pone en riesgo la calidad de la atención«, al tiempo que rechazó las explicaciones de las empresas sobre sus problemas económicos. En este punto, recomendó: «Si los recursos provenientes de financiadores como el PAMI, las prepagas u otros actores resultan insuficientes, los reclamos deben dirigirse a esos sectores y no a los trabajadores».
El ex cotitular de la CGT declaró: «Los trabajadores y trabajadoras no podemos ser la variable de ajuste, porque no somos el problema de un sistema que tanto los empresarios como el gobierno parecen no saber gestionar» y avisó que «no podemos esperar más, frente a una inflación que crece en cuanto a transporte y alimentos, mientras nuestros salarios llevan meses de congelamiento».
«Como ya dijimos, ‘Sin salarios no hay ni habrá salud’, por lo que exigimos una propuesta salarial ya», concluyó, por lo que se estima que, si la semana próxima no hay una oferta de las patronales, el gremio activará medidas de fuerza que afectarán a miles de usuarios.
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ECONOMIA
Semana financiera: las acciones argentinas se dispararon hasta 18% y el riesgo país tocó un mínimo desde 2018

El desarrollo de los negocios financieros en la última semana fue sumamente positivo para la Argentina. La suba de la calificación crediticia que otorgó Standard and Poor’s (S&P) a la deuda soberana dio impulso a los activos tanto de renta fija como variable. A la par, la salida a Bolsa de SpaceX dio brío a Wall Street, que se volvió a acercar a zona de máximos históricos en sus principales indicadores.
Más en lo local, el dato de inflación de mayo ratificó el lento sendero de reducción de la inercia de los precios minoristas, con un dólar que retomó las bajas sin perjuicio de la racha compradora de divisas que mantiene el Banco Central, que absorbió en el mercado 436 millones de dólares.
“Con la noticia de la mejora en la calificación y un contexto internacional algo más favorable, los Globales volaron 2,8%, donde el tramo más largo de la curva subió 3,6% en promedio y el más corto 1,4%. Los Bonares, por su parte, subieron 2,3% en promedio, desempeño algo más acotado ya que la curva cuenta con una menor duration promedio que la bajo legislación extranjera”, precisó un informe de IEB.
“De este modo, la deuda argentina se luce en el acumulado de lo que va del año, donde los Globales suben 8,1%, los Bonares 6,6% y los Bopreal, 5,2%”, detalló IEB.
El riesgo país de JP Morgan, que mide la brecha de las tasas de retorno de los bonos del Tesoro de EEUU con similares emisiones de emergentes, tocó el viernes un piso de 433 puntos básicos para Argentina, un mínimo en más de ocho años, desde los 431 puntos del 1 de mayo de 2018. desde el viernes anterior este indicador descontó cerca de 60 unidades o un 12 por ciento.
El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires tocó el viernes 12 su récord nominal intradiario de 3.390.505 puntos. En la semana acumuló una ganancia de 8,9 por ciento.
Entre los ADR y acciones de compañías argentinas lideraron el pelotón ganador papeles que mantenían un ligero atraso relativo, como los bancos Francés, Macro, Galicia y Supervielle, junto a Telecom, con alzas en un rango de 18% a 14% en dólares.
“Los activos locales extendieron el impulso positivo tras la mejora de S&P Global y un dato de inflación de mayo mejor a lo esperado, con fuertes subas en bonos y acciones”, resumió Cohen Aliados Financieros.
Sobre la mejora de calificación crediticia de S&P, un reporte de Cocos Capital consignó que “es una noticia muy buena por dos motivos. El primero, técnico: al igual que con Fitch, el upgrade destraba el universo de fondos institucionales que tenían prohibido invertir en CCC, ampliando estructuralmente la base de demanda para los Globales. El segundo, más relevante, es lo que confirma sobre el camino: el superávit comercial anualizado en USD 25.000 millones, el BCRA cerrando mayo con compras por encima de USD 10.000 millones y el ancla fiscal son los pilares que vienen sosteniendo la compresión, y hoy quedan ratificados por una segunda agencia».
Eric Ritondale, economista jefe de Puente, destacó que “la compresión reciente del riesgo país y el repunte de los bonos soberanos argentinos responden a un cambio cualitativo en el crédito, tras la decisión de S&P Global Ratings de elevar la calificación de Argentina a ‘B-’. Al sumarse al paso previo dado por Fitch, este segundo upgrade activa un factor clave para los inversores internacionales: un technical unlock o destrabe técnico de mandatos institucionales».
“El impacto inicial reflejó esta dinámica: los bonos soberanos comprimieron más de 60 puntos básicos -un avance de unos 2,8 dólares en promedio- tras conocerse la noticia, un movimiento que duplicó la magnitud observada tras el primer upgrade de Fitch. Con esta compresión, el spread de los bonos soberanos argentinos frente al universo de soberanos de países emergentes se ubica en mínimos de la década, situándose en apenas 250 puntos básicos, frente a la brecha de 450 puntos básicos que registraba a comienzos de año», avanzó Ritondale.
Inviú indicó que “durante la última semana el mercado local exhibió el mejor desempeño del año tanto en equity como en bonos soberanos, impulsado principalmente por la mejora en la calificación crediticia otorgada por S&P, que elevó la nota soberana desde CCC+ a B-, alineándose con la mejora previamente realizada por Fitch y dejando únicamente a Moody’s pendiente de revisión. La reacción del mercado fue inmediata. La curva soberana registró una fuerte compresión de rendimientos y el riesgo país descendió hasta mínimos de la administración Milei, acercándose a niveles compatibles con una reapertura del mercado internacional de crédito”.
“En cuanto a la renta variable, las acciones que más interés están despertando son las vinculadas al sector financiero. Entre las preferidas se destacan Grupo Financiero Galicia, Banco Macro y ByMA. Dentro del segmento de utilities, las compañías que continúan mostrando atractivo para los inversores son Edenor y Ecogas”, señaló Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance.
“En líneas generales, las carteras siguen combinando bonos soberanos en dólares y acciones vinculadas al crecimiento de la economía argentina, con especial foco en bancos y utilities”, consideró Pablo Lazzati.
“Hacia adelante, será clave mantener la acumulación de reservas, a la vez que datos que inciden en el humor social, como la inflación, salarios reales y empleo privado serán clave dadas las elecciones ejecutivas del año próximo. Finalmente, otro dato positivo fue la inflación de mayo, que volvió a desacelerar en términos mensuales, con la inflación núcleo perforando a la baja el 2% y ubicándose en 1,9%, el menor nivel desde septiembre 2025″, expresó Juan Manuel Franco, economista Jefe del Grupo SBS.
El dólar mayorista concluyó el viernes negociado a 1.428 pesos. En el balance de las cinco ruedas descontó 12,50 pesos o 0,9 por ciento. Asimismo, en junio el tipo de cambio oficial sostiene un alza de 20 pesos o 1,4 por ciento.
El Banco Central fijó un techo para su régimen de bandas cambiarias en los $1.779,31, que dejó al dólar mayorista a 351,31 pesos o 24,6% de ese límite para la libre flotación.
El dólar al público quedó ofrecido a $1.450 para la venta en el Banco Nación, con una baja de diez pesos o 0,7% respecto del viernes 5. En tanto, el dólar blue cerró a $1.460, para superar al minorista, con un alza semanal de 25 pesos o 1,7 por ciento.
El Banco Central informó que en las entidades financieras el dólar al público promedió $1.452,55 para la venta y los $1.401,62 para la compra.
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