ECONOMIA
El costo de la inacción ante la expectativa deflacionaria

El mercado de desarrollo de software atraviesa una transformación impulsada por la capacidad de la inteligencia artificial para generar código de manera automatizada. En este contexto, se observa una tendencia en la toma de decisiones corporativas que podríamos denominar “parálisis por expectativa deflacionaria”. Este fenómeno ocurre cuando las empresas postergan la ejecución de proyectos bajo la premisa de que la tecnología reducirá los costos de desarrollo en el futuro inmediato. Sin embargo, este análisis omite el cálculo del costo mensual de mantener procesos manuales y la ausencia de captura de datos durante el periodo de espera.
La discusión sobre la inversión tecnológica debe desplazarse desde el precio del contrato hacia el costo de oportunidad de no implementar la solución. Mientras el costo marginal de creación de software desciende, la brecha competitiva para quienes optan por la espera aumenta. La ejecución inmediata permite la acumulación de datos, el aprendizaje operativo y la iteración de procesos, factores que otorgan una ventaja en el mercado que no se recupera mediante ahorros en el presupuesto de programación.
La integración de herramientas de asistencia de código ha dejado en evidencia la fragilidad del modelo de facturación basado en horas hombre. Este sistema tradicional confunde el esfuerzo con el valor generado, creando una distorsión de incentivos. Si un equipo técnico resuelve en tres días una tarea que anteriormente requería tres semanas, el modelo de horas penaliza la eficiencia del proveedor y reduce su ingreso. Por el contrario, si el proveedor extiende los tiempos para mantener su facturación, se produce un quiebre en la confianza con el cliente.
Se observa una tendencia en la toma de decisiones corporativas que podríamos denominar “parálisis por expectativa deflacionaria”
La transición hacia la facturación por resultados y por impacto representa la evolución necesaria en la industria. El enfoque debe situarse en la resolución de problemas, la eliminación de procesos ineficientes y la generación de ventajas para el negocio. En Argentina, este cambio enfrenta la resistencia de estructuras de control basadas en planillas de tiempo, lo que genera una brecha entre la capacidad de la tecnología y los modelos de negocio vigentes.
Una alternativa a los esquemas tradicionales es la implementación de modelos de valor compartido, donde los honorarios del proveedor se vinculan directamente al aumento de ventas o a los ahorros generados por el software. Este enfoque alinea los intereses de ambas partes, transformando la relación de proveedor-cliente en una sociedad con riesgo compartido. Bajo este esquema, si el software no produce los resultados proyectados, el cobro diferencial no se ejecuta.
La viabilidad de este modelo depende de la existencia de métricas claras y de la disposición de las empresas a transparentar sus datos financieros. En el entorno local, existe una falta de hábito en la medición del impacto real de la tecnología en los resultados operativos. Por tanto, la labor inicial del consultor tecnológico consiste en asistir al cliente en la construcción de capacidades de medición antes de formalizar el vínculo contractual. Este rigor en la definición del problema permite una selección de proyectos con alta probabilidad de retorno de inversión.
Ante el temor a la obsolescencia técnica, surgen los contratos de evolución continua o modelos de suscripción de desarrollo. Bajo esta modalidad, el cliente no adquiere un producto estático, sino un activo vivo que recibe actualizaciones permanentes de acuerdo con los avances de la tecnología. Este sistema previene la necesidad de ejecutar reingenierías completas cada pocos años, garantizando la vigencia de la herramienta en el tiempo.
Mientras el costo marginal de creación de software desciende, la brecha competitiva para quienes optan por la espera aumenta
A pesar de su lógica técnica, la adopción de este modelo en mercados con alta inflación y volatilidad económica encuentra obstáculos estructurales. La resistencia a compromisos financieros de largo plazo es una respuesta a la incertidumbre del horizonte económico. Frente a esto, la estrategia de implementación sugerida es iniciar con proyectos de alcance definido que demuestren valor inmediato, permitiendo que la transición hacia una suscripción sea una consecuencia natural de los resultados obtenidos en la primera fase de trabajo.
La democratización de la generación de código a través de la inteligencia artificial ha convertido a la programación estándar en una mercancía con precio a la baja. Las organizaciones que operan exclusivamente como fábricas de código enfrentan la competencia de herramientas automatizadas que operan sin interrupciones y con costos mínimos. El valor en el mercado actual se ha desplazado desde el volumen de líneas de código hacia la capacidad de diagnóstico y diseño estratégico.
La función crítica de las empresas de desarrollo hoy es la arquitectura de valor. Esto implica identificar el problema de fondo del negocio, algo que, a menudo, no coincide con los requerimientos expresados en el documento inicial del cliente. “La inteligencia artificial no ha reducido el valor del pensamiento estratégico, sino que lo ha encarecido al volver escasa la capacidad de discernir qué código es necesario generar y cuál debe omitirse para evitar deuda técnica.” En este sentido, la arquitectura define la capacidad de escala de un sistema y su alineación con los objetivos de largo plazo de la organización.
El juicio técnico y la dirección estratégica de la arquitectura son factores diferenciales en un entorno donde el costo de los materiales básicos de construcción de software colapsa. Al igual que en la construcción civil, cuando los materiales se abaratan, la calidad final depende del diseño estructural. La capacidad de cerrar la brecha entre lo que el cliente solicita y lo que su operación requiere exige un entendimiento profundo tanto de la tecnología como del negocio.
En el entorno local, existe una falta de hábito en la medición del impacto real de la tecnología en los resultados operativos
En este nuevo escenario, el riesgo para las empresas que deciden esperar a la herramienta perfecta es perder su posición competitiva frente a actores regionales. Mientras se postergan decisiones en busca de menores costos, competidores en mercados como México, Brasil o Colombia ejecutan soluciones con las herramientas disponibles, acumulando un aprendizaje organizacional que no se puede adquirir mediante presupuesto.
Argentina cuenta con ventajas competitivas en términos de talento e ingenio para operar en condiciones de escasez. No obstante, la inacción compromete la relevancia regional y la capacidad de atraer inversión. La ejecución rápida y la aplicación de criterio sobre la tecnología disponible superan en términos de eficiencia a la búsqueda de la perfección técnica proyectada a futuro. Aceptar que la velocidad de implementación es un factor determinante permite a las organizaciones capturar valor en el presente y consolidar su posición en un mercado en constante aceleración.
En definitiva, la tecnología disponible hoy, bien aplicada, siempre le ganará a la tecnología perfecta de mañana que nunca se implementó. Tal como dijo Marc Benioff: “Faster is better than perfect!” (¡Rápido es mejor que perfecto!)
El autor es Co-Founder y CEO de The App Master
inteligencia artificial,videojuegos,desarrollo tecnológico,jóvenes programadores,análisis de datos,innovación digital,tecnología,laboratorio,computadoras,gráficos
ECONOMIA
El ajuste doloroso cuando llega la estabilización

En Argentina, un país acostumbrado a ciclos de boom y declive persiste una paradoja económica recurrente:
- Durante fases de alto intervencionismo -con cierre de mercados, inflación elevada, cepo cambiario, emisión monetaria para financiar déficits, subsidios crecientes, aranceles proteccionistas, regulaciones a las importaciones y crédito dirigido desde la Anses- el consumo aparenta resistir o incluso expandirse.
- En cambio, al ingresar en un proceso de estabilización -baja de inflación, unificación cambiaria, apertura comercial, desregulación de tasas, competencia importadora y mayor énfasis en exportaciones- sectores como el comercio, la industria y la construcción se debilitan.
Esta aparente contradicción se explica por las distorsiones acumuladas por malas políticas previas, que dejaron un tejido productivo de baja productividad, competitividad raquítica, alta presión tributaria, infraestructura deficiente e inversión privada escasa, todo agravado por una incertidumbre institucional pendular.
En entornos de alta inflación y controles, los agentes económicos, de manera racional, se desprenden de los pesos que “queman” en el bolsillo. La emisión monetaria para cubrir déficits fiscales inyecta liquidez que, combinada con regulaciones de tasas de interés (que reprimen el ahorro formal), cepos que limitan opciones de dolarización y subsidios sociales que sostienen el poder de compra nominal, impulsa un consumo “artificial”.
Las políticas proteccionistas -con aranceles altos y trabas a las importaciones- protegen temporalmente a industrias locales poco competitivas, mientras el crédito subsidiado desde la Anses o líneas oficiales estimula el gasto presente a costa del futuro.
Esto genera un “efecto riqueza ilusorio”: la gente adelanta compras para evitar la pérdida de valor del dinero y las empresas venden en un mercado cautivo. Economistas keynesianos y estructuralistas latinoamericanos explicarían esto como una forma de sostener la demanda agregada y el empleo en contextos de rigideces estructurales. John Maynard Keynes justificaba la intervención estatal y el gasto para combatir el desempleo y la subutilización de recursos, especialmente en depresiones.
Raúl Prebisch y Marcelo Diamand (con su teoría de la “estructura productiva desequilibrada”) argumentaban que la protección industrial, vía aranceles e intervención, era necesaria
En América Latina, Raúl Prebisch -padre del estructuralismo cepalino- y Marcelo Diamand (con su teoría de la “estructura productiva desequilibrada”) argumentaban que la protección industrial, vía aranceles e intervención, era necesaria para superar la dependencia de exportaciones primarias y desarrollar un mercado interno dinámico, ante términos de intercambio desfavorables y fallas de mercado.

En la práctica argentina reciente (pre-2023), esto se vio en un consumo relativamente “resiliente” pese a una inflación de tres dígitos: snacks, electrónica y bienes durables para “festejos” o como cobertura contra la inflación. Sin embargo, como advierte Milton Friedman, la inflación es “siempre y en todo lugar un fenómeno monetario”, derivado del exceso de emisión. Esta “prosperidad” es insostenible: genera distorsiones de precios relativos, malas asignaciones de recursos y erosiona el capital.
Al corregir estos desequilibrios -baja de inflación vía superávit fiscal, apertura importadora, desregulación de tasas y competencia- emerge la fragilidad real. Empresas acostumbradas a protección, subsidios y liquidez artificial enfrentan costos reales más altos, competencia externa y una demanda más exigente.
El consumo se contrae porque los ingresos reales se ajustan (fin de la licuación inflacionaria) y el crédito se encarece al inicio. Sectores como la industria, el comercio y la construcción, con baja productividad acumulada, sufren más: quiebras, caída de actividad y desempleo transitorio.
Aquí entran las críticas de la Escuela Austriaca. Friedrich Hayek y Ludwig von Mises explican que la expansión crediticia y monetaria artificial géneros “malas inversiones” (malinvestments) y una estructura productiva insostenible. La corrección -el “ajuste”- es dolorosa, pero necesaria para reasignar recursos hacia usos productivos reales.
La incertidumbre institucional pendular argentina (cambios radicales de reglas en cada gobierno) amplifica esto: las decisiones de inversión se vuelven cada vez más racionales y cortoplacistas, lo que desincentiva el largo plazo. Baja inversión bruta privada, infraestructura deficiente y alta presión tributaria terminan de configurar ese diagnóstico de baja competitividad.
La apertura genera ganadores (exportadores, consumidores con mejor acceso a bienes baratos) y perdedores transitorios entre firmas ineficientes
Prebisch mismo evolucionó y reconoció límites de una industrialización por sustitución de importaciones (ISI) excesiva. La apertura genera ganadores (exportadores, consumidores con mejor acceso a bienes baratos) y perdedores transitorios entre firmas ineficientes.

El problema argentino no es la estabilización per se, sino el legado de décadas de populismo intervencionista, que dejó empresas “zombis” con baja productividad. Ejemplos históricos (convertibilidad en los 90 o intentos previos) muestran caídas iniciales seguidas de recuperación si se sostienen las reformas.
El punto central es este: el consumo inflado por distorsiones no equivale a bienestar genuino. La estabilización duele porque expone fallas estructurales previas, pero es el único camino para elevar la productividad, atraer inversión y generar crecimiento inclusivo.
Como destacaba Hayek en “Camino de servidumbre”: el intervencionismo creciente erosiona libertades y eficiencia. Friedman insistía en reglas monetarias estables y libre mercado para el crecimiento.
La combinación de disciplina fiscal-monetaria, apertura inteligente y reformas institucionales (seguridad jurídica, baja de impuestos, inversión en infraestructura) puede romper el ciclo de decadencia
En Argentina, con potencial en agro, energía, minería y servicios, la combinación de disciplina fiscal-monetaria, apertura inteligente y reformas institucionales (seguridad jurídica, baja de impuestos, inversión en infraestructura) puede romper el ciclo de decadencia.
El desafío es político: sostener el ajuste más allá del corto plazo, compensando transitoriamente a los más vulnerables sin revertir reformas. De lo contrario, volveremos al “consumo artificial” que solo posterga el colapso. La racionalidad económica exige mirar más allá del presente: productividad y competitividad, no ilusiones monetarias.
El autor es Analista Económico y director de la consultora Focus Market
FATE
ECONOMIA
Milei pagó un alto costo por sostener a Adorni: ¿su salida lo ayudará en su reelección?

Como indican los manuales del buen político argentino, la renuncia de Manuel Adorni se produjo con el «timing» menos perjudicial: sábado a la noche, en la previa de un partido de la Selección Nacional, como para garantizarse que el hecho tuviera el menor espacio posible en la conversación pública.
Igualmente, podrán pensar muchos dentro y fuera del gobierno, ha quedado la sensación de que la anunciadísima renuncia llegó con un retraso de tres meses. El cuestionado jefe de Gabinete ya había perdido credibilidad y margen de acción política desde la desastrosa conferencia de prensa del 25 de marzo.
Aquella mañana, el jefe de gabinete había intentado enterrar la controversia sobre su crecimiento patrimonial, y llevó una nutrida agenda de anuncios sobre economía y desregulaciones. Pero todo salió mal: los periodistas acreditados en la Casa Rosada no preguntaron sobre ninguna otra cuestión, y Adorni se mostró irritado, con frases que empeoraron su imagen, como «yo contesto ante un juez, no ante un simple periodista».
Ese mismo día, perdió en los hechos su condición de vocero presidencial, algo que recién se oficializó dos meses más tarde, cuando se nombró al economista Adrián Ravier en ese cargo.
Desde aquel momento, el presidente Javier Milei se expuso personalmente en la defensa de su funcionario: asistió al informe ante el Congreso, donde intercambió chicanas con los diputados opositores; profundizó su agresividad hacia el periodismo y dejó que se generase una fisura interna, con una facción rebelde liderada por la senadora Patricia Bullrich.
La credibilidad, primera víctima
Lo ocurrido este sábado fue la consumación de lo obvio, dado que Adorni no pasó el test de credibilidad ante la opinión pública, y su argumento sobre las ganancias obtenidas por la inversión en bitcoins resultó más una autoincriminación que una coartada.
Es por eso que la pregunta central de los politólogos es por qué Milei sostuvo un estrés durante tres meses, para que la historia de Adorni tuviera el final que todos sabían que era inexorable.
Como cultor de los economistas clásicos, Milei sabe que todas las acciones de los hombres son resultado de una ponderación entre costo y beneficio. Y, si el presidente actúa de modo racional, entonces cabe suponer que él sintió que defender a su funcionario le traía más ventajas que problemas.
Hasta ahora, están más que claros los costos que pagó Milei: para empezar, la palabra corrupción volvió a estar entre las tres más mencionadas en los rankings de preocupaciones de los argentinos. La propia intención de voto del presidente cayó en las encuestas, no solamente por debajo de la de Axel Kicillof, sino también con menos porcentajes que Victoria Villarruel y Patricia Bullrich.
Pero, sobre todo, pagó un costo intangible y que no se puede medir, pero que lo afecta en la base de su electorado: el discurso de «la moral como pilar de la política» quedó seriamente erosionado. Ahora ya no le resulta tan fácil al presidente establecer la antinomia entre «los argentinos de bien» y los cómplices de la «casta corrupta».
Tanto es así, que hasta el PRO de Mauricio Macri tomó distancia, con un duro comunicado, que decía textualmente: «El cambio tiene dos enemigos: el populismo de siempre, que promete mucho y destruye todo. Y los que frenan el cambio desde adentro, con soberbia, con arrogancia o pidiendo sacrificios que no están dispuestos a hacer».
De hecho, las clásicas acusaciones al kirchnerismo por los hechos de corrupción ocurridos en los gobiernos peronistas perdieron su efectividad. En ese sentido, el director de Poliarquía, Alejandro Catterberg, dijo que, a esta altura, ya dejó de ser relevante la diferencia de montos de la corrupción entre el negociado por las SIRA -los permisos de importación que se otorgaban discrecionalmente bajo la gestión de Sergio Massa– que casos menores, como puede ser la compra de un departamento con dólares del colchón.
La doctrina Espert
¿Cuál sería, entonces, el beneficio de haber estirado la decisión? De momento, no se lo ve claro. Pero es posible que Milei haya pensado que, de haberle soltado la mano a Adorni desde un inicio, habría transmitido una imagen de debilidad política.
Ya había tenido una reacción similar ante las acusaciones contra José Luis Espert durante la campaña electoral por las legislativas 2025. También en esa ocasión Milei «bancó» a su candidato, hasta que las encuestas le marcaron con claridad que podía perder en el estratégico bastión de Buenos Aires.
Milei, que había apoyado enfáticamente a Espert y hablaba sobre operaciones mediáticas para perjudicar las chances electorales del gobierno, no tuvo inconveniente en aceptar la «renuncia» del candidato y buscar un sustituto de urgencia -casualmente, Diego Santilli-.
El presidente justificó la decisión con el argumento de que no podía permitir que «una operación maliciosa» pusiera en riesgo el proceso de reformas. Es decir, el mismo argumento con el que antes había apoyado a Espert fue la justificación para sacarlo de la lista.
A juzgar por el resultado de las elecciones legislativas, la decisión de «sacrificar» a Espert se reveló como la opción correcta. Es decir, no se confirmó la tesis de quienes decían que, al desprenderse del funcionario, todo el gobierno estaría manchado por haber apoyado a un candidato cuestionado.
Y, un año después, cuando en la justicia estadounidense se anularon los cargos por narcotráfico contra Fred Machado -el empresario que financió la campaña presidencial de Espert en 2019-, Milei aprovechó para recargar contra el periodismo, al que acusó de haber «destruido la reputación» de un inocente.
¿Qué ganó Milei?
Por lo pronto, la demora en la renuncia de Adorni lleva implícita una sospecha contra el propio Milei: varios políticos opositores dejaron en claro que, si caía el jefe de gabinete, la crisis no se detendría allí, sino que continuaría con una sucesión de acusaciones que mancharía a todo el gobierno. Después de todo, antes de que saltara el escándalo de Adorni, ya habían cobrado nuevo impulso las denuncias sobre el caso Libra.
Desde ese punto de vista, podría considerarse que la demora de Milei tuvo el sentido de sacar al presidente del centro de las denuncias y, además, permitirle a Adorni diseñar su estrategia de defensa legal y rehacer su declaración patrimonial. Ahora, igual que como ocurrió con el caso Espert, podrá decir que accedió a un pedido del propio funcionario, motivada en no perjudicar al gobierno ante el ataque mediático.
Y, eventualmente, si la situación judicial de Adorni mejora en un futuro, Milei podrá repetir el argumento de que la oposición y los medios destruyeron la reputación de un inocente, a quien él sí defendió.
Lo cierto es que, a partir de ahora, una sensación de alivio recorrerá el gobierno, al menos en las primeras semanas. Con el nuevo vocero, se podrá retomar el control de la agenda pública, algo que el gobierno había perdido, al punto de que no lograba sacar rédito de indicadores económicos positivos.
Por otra parte, se destrabará la agenda reformista en el Congreso, dado que el oficialismo podrá buscar nuevamente apoyos que había perdido, como los del bloque del PRO y el «peronismo dialoguista». El estancamiento legislativo era un tema que desesperaba a la senadora Bullrich, quien había planteado con claridad que la situación no daba para más.
Lo que viene: elecciones a la vista
Queda, finalmente, la incógnita respecto de qué tan dañada puede haber quedado la imagen de Milei. En el fondo, el presidente y sus asesores saben que eso depende mucho más de la economía que de la prolijidad en la gestión de los dineros públicos.
La historia reciente da sobradas pruebas al respecto. Nadie lo sabe mejor que Cristina Kirchner, que en 2011 arrasó pese a tener un vicepresidente acusado por el escándalo de «Sueños Compartidos» y dos años después fue derrotada, en medio de una crisis por escasez de divisas. Claro, en ese momento se vivía un boom consumista, con cifras récords en casi todos los rubros.
Por lo pronto, los índices sobre confianza en el gobierno, como el que elabora la Universidad Di Tella, marcaron una mejora en mayo, tras una racha de caídas. No por casualidad, ese mes se registró un IPC de 2,1%, la menor cifra en nueve meses. También el Indec registró que, en abril, se había roto la racha de caída de los salarios frente a la inflación.
Si se cumple el pronóstico del ministro Toto Caputo, a partir de julio empezarán «los mejores 18 meses» para los argentinos en materia económica, con un verdadero boom de ingreso de dólares al país. En ese caso, las chances de Milei mejorarán y, acaso, el escándalo Adorni se irá disipando.
Pero, si ocurriera lo contrario, con una economía estancada y agravamiento del desempleo, Adorni será un fantasma que volverá en cada debate de la campaña electoral.
iprofesional, diario, noticias, periodismo, argentina, buenos aires, economía, finanzas,
impuestos, legales, negocios, tecnología, comex, management, marketing, empleos, autos, vinos, life and style,
campus, real estate, newspaper, news, breaking, argentine, politics, economy, finance, taxation, legal, business,
technology, ads, media,javier milei,manuel adorni,elecciones,presidente,corrupción,encuesta,renuncia,jefe de gabinete,bitcoins,peronismo,congreso
ECONOMIA
Aguinaldo inteligente: diseña tu táctica para cumplir tus metas

Junio es uno de los momentos del año en los que podés cambiar las reglas del juego. Acercarte a tus objetivos depende de una primera decisión, una buena planificación y una estrategia acorde. Y la llegada del aguinaldo en estos días, justamente, habilita ese proceso. Por eso, la agenda para esta nota tiene tres ejes que podemos identificar.
En primer lugar, será clave tener en claro que el aguinaldo no es un regalo. Es el resultado de tu propio trabajo acumulado, diferido durante seis meses. ¿Por qué? Porque tomarlo como un regalo puede llevarnos a no aprovecharlo. Por algo, uno de los mayores desafíos no es cuánto ganás, sino la capacidad de tomar buenas decisiones.
Incluso, en estos casos, nuestro enemigo es nuestra propia mente. Hay una teoría comprobada: si percibimos el dinero como “inesperado” o “extra”, se gasta más fácil, más rápido y con menos culpa. Por ende, nos puede llevar a tomar decisiones erradas. Un consejo acá: no actuar por impulso. Frená, pensá y asignale un propósito antes de gastar es lo que permite neutralizar la euforia.
Si percibimos el dinero como “inesperado” o “extra”, se gasta más fácil, más rápido y con menos culpa
Siguiendo este camino, y usando terminología acorde a la época mundialista que estamos viviendo, podemos identificar al menos tres propósitos para el aguinaldo que está por llegar:
- Pagar deudas. Esto sería liberar la cancha para poder ir por tus objetivos. ¿Sabías que el pago mínimo de la tarjeta de crédito es un préstamo a una de las más altas tasas de interés? Entonces, no es un gasto: debe ser una prioridad. Siempre se debe empezar por las deudas más caras, que no necesariamente son las más grandes.
- Armá tu fondo de emergencia y protegé el arco. ¿Qué es? El fondo de emergencia no es ahorro: es un fondo que te permitirá hacer frente a eventos imprevistos (se te rompió el auto o un caño de la casa, tuviste un gasto no pensado, etcétera). En otras palabras, es lo que te impide endeudarte si hay sorpresas. Guardalo separado, pero ¡ojo!: buscá que te dé una tasa de interés. La recomendación: empezá de a poco, para llegar al ideal de cubrir tres a seis meses de gasto.
- Controlá el juego y meté el gol. En palabras de finanzas personales, sería identificar tu objetivo y asignar una posición (inversión) a cada ahorro. Cada objetivo debe tener fecha y monto: sin estos, es solo un sueño.
Por ende, para comenzar, hacete previamente tres preguntas: qué querés lograr, cuándo y cuánto necesitás. La elección de esos “delanteros” dependerá, claramente, de tu objetivo, tu perfil de inversor y el horizonte de inversión que tengas.
Dicho esto, el último tema es la estrategia. Para ayudar a armar tu táctica de juego, te compartimos algunas inversiones según el perfil y el plazo que tengas, siempre recordando que no es lo mismo si estás invirtiendo para cuidar tus pesos o USD hasta tus vacaciones de verano que si estás construyendo tu retiro.
No es lo mismo si estás invirtiendo para cuidar tus pesos o USD hasta tus vacaciones de verano que si estás construyendo tu retiro
Aunque lo importante (y positivo) es entender que el mercado ofrece un amplio menú de opciones, y acá te dejamos las que más nos gustan:
- Perfil Conservador -Riesgo Bajo / Corto Plazo-. Entre las opciones ideales, encontramos los Fondos Comunes de Inversión (FCI) de corto plazo, como el Novus Liquidez Plus (objetivo: buscar una tasa mayor a un plazo fijo, pero con liquidez en 24 horas). También podemos encontrar algunas letras, como la Letam (M31G6), una Letra del Tesoro a tasa variable con una TIR de referencia del orden del 26%. Por último, Obligaciones Negociables (ON) en USD de corto plazo y buenos créditos, como Loma Negra 2027; o bonos soberanos con renta mensual como el Bonar 2027 (AO27).
- Perfil Moderado -Riesgo Medio / Mediano Plazo-. Acá entran los FCI de Renta Fija, como Novus Performance, que invierten en bonos de diferente ajuste, o bonos soberanos con ajuste CER. En dólares, ya podemos apuntar a FCI en Renta Fija USD con posición en ON y/o bonos soberanos en dólares.
- Perfil Agresivo -Riesgo Alto / Largo Plazo-. Ya en este perfil, y con un plazo objetivo más largo, incorporamos renta variable. Podemos ir hacia un FCI de acciones que permite diversificar con bajo monto, o apuntar a acciones de empresas locales y Cedear de ETF, que permiten dolarizar la cartera e invertir en índices globales como el S&P 500 (SPY) o el Nasdaq (QQQ).
En conclusión, tenés diferentes jugadas para que el aguinaldo sea una oportunidad que te acerque a tus objetivos. No la pierdas.
La autora es directora de PPI (Portfolio Personal Inversiones)
endeudamiento,facturas,estrés,finanzas personales,pagos,economía doméstica
CHIMENTOS15 horas agoLa bomba de Nico Occhiato tras el escándalo de Florencia Peña con Messi: “Lo más groso que pudimos haber logrado”
POLITICA19 horas agoEl punto de quiebre que sentó la suerte de Manuel Adorni y los preparativos que hace el Gobierno ante su inminente salida
POLITICA3 días agoEl oficialismo hizo caer la sesión del Senado para evitar la interpelación a Manuel Adorni


















