ECONOMIA
El futuro de la Inteligencia Artificial exige empresas, liderazgos y una gobernanza más humanos

La era de la Inteligencia Artificial está desatando la carrera por la automatización, pero velocidad no es lo mismo que progreso. Hoy, el verdadero punto de partida para cualquier avance tecnológico no es el software, sino la confianza. Transitamos un punto de inflexión que nos exige una gran responsabilidad: el éxito de la IA no se medirá por la sofisticación de los algoritmos, sino por la solidez de su gobernanza ética y la humanidad de quienes la lideran. Muchas personas en puestos jerárquicos aún observan a la tecnología como un mecanismo para sustituir colaboradores, buscando eficiencia en la mera reducción de costos. Es un diagnóstico equivocado. Las organizaciones que utilicen la IA únicamente para prescindir de las personas descubrirán, demasiado tarde, que han vaciado de propósito y creatividad el corazón de sus empresas.
El éxito de la IA no se medirá por la sofisticación de los algoritmos, sino por la solidez de su gobernanza ética y la humanidad de quienes la lideran
Esta discusión adquiere una urgencia particular en nuestro país. Recientemente, desde Salesforce presentamos el Índice Global de Preparación de IA. Las proyecciones globales son asombrosas: estimamos que la adopción de agentes de IA, trabajando mano a mano con humanos, aumentará un 327% en los próximos dos años, generando una ganancia en productividad del 30 por ciento. Sin embargo, en este índice la Argentina ocupa el último puesto en preparación para la IA agéntica entre los mercados analizados, significativamente por debajo del promedio global y detrás de Brasil y México.
Para acortar esta brecha, liderar con éxito y valores en este nuevo entorno, considero que existen tres mandatos:
Los agentes autónomos son capaces de procesar volúmenes monumentales de información y ejecutar tareas a una escala sin precedentes. Sin embargo, su auténtico valor radica en liberar tiempo para que los profesionales se dediquen a lo que las máquinas nunca podrán replicar: el juicio crítico, la empatía, la creación de sentido y la estrategia.
Pero para que esto sea posible, debemos resolver una deuda urgente en educación y desarrollo. Nuestro índice reveló un crítico déficit en capital humano: la Argentina obtuvo una puntuación de apenas 2,9 sobre 10 en esta dimensión. De hecho, el 48% de los adultos encuestados en el país reporta que la escasez de trabajadores con habilidades digitales avanzadas está afectando negativamente sus lugares de trabajo. No podemos exigir una transición hacia la IA si seguimos formando competencias genéricas, ignorando habilidades clave para esta nueva era, como la escritura de prompts o el diseño de agentes inteligentes.
Al delegar lo rutinario a la fuerza laboral digital, devolvemos al trabajo humano su razón de ser, permitiendo que las personas asuman roles de supervisión y diseño creativo.
La confianza es el activo más valioso de la economía moderna. Sin embargo, el camino hacia la masificación de los agentes autónomos en el país se ve obstaculizado por una confianza pública y organizacional que todavía es baja. Las preocupaciones por la seguridad, la privacidad de los datos y los riesgos de decisiones automatizadas sin supervisión humana directa refuerzan la necesidad de contar con marcos de gobernanza sólidos y transparentes.
La confianza es el activo más valioso de la economía moderna
Una IA sostenible y de impacto positivo solo es viable si respeta las democracias, las leyes locales y la privacidad. En la Argentina, esto se traduce en defender el principio de finalidad de la Ley de Protección de Datos Personales (Ley 25.326). La información sensible de los ciudadanos y de los clientes le pertenece exclusivamente a ellos y nunca debe ser utilizada para entrenar modelos públicos sin su consentimiento.
Para hacer esto operativo, en Salesforce contamos con una Oficina de Uso Humano y Ético de la Tecnología que guía el desarrollo de cada una de nuestras herramientas bajo el principio de Inteligencia Artificial Explicable. Esto significa diseñar modelos transparentes que resuelvan el problema de la “caja negra” algorítmica: los operadores humanos y los clientes siempre deben comprender la lógica y las fuentes de datos detrás de cada decisión o recomendación de la IA. No se trata solo de cumplir con una lista de verificación técnica, sino de asumir un compromiso ético y de gobernanza de cara a la sociedad.
La responsabilidad es un atributo intrínsecamente humano. Las decisiones críticas —comerciales, financieras, legales o sociales— requieren valores que no siguen la lógica de un código binario: compasión, ética y rendición de cuentas. En nuestra compañía, el principio de “Human-in-the-loop” (el humano en el centro del proceso) es la norma a seguir.
La Economía del Conocimiento es el tercer complejo exportador de la Argentina; esto habla de una resiliencia y un potencial global indiscutible
Este liderazgo humano requiere también de inversión concreta. El índice de Salesforce expuso que el país apenas registra una puntuación de 0,1 sobre 10 en inversión específica para IA agéntica, enfrentando dificultades para escalar proyectos debido a limitaciones en infraestructura (hardware, software y conectividad), bajo acceso a capital de riesgo y un déficit de integración entre la academia y la industria. No podemos competir con la IA en velocidad de procesamiento, pero sí podemos y debemos liderar desde aquello que nos hace irremplazablemente humanos: la formación en valores, el pensamiento crítico, la inversión en el talento local y la construcción de consensos a partir del diálogo.
Hoy la Economía del Conocimiento es el tercer complejo exportador de la Argentina; esto habla de una resiliencia y un potencial global indiscutible. Aunque estamos dando los primeros pasos explorando el uso de la IA en la administración pública, este crecimiento no se sostendrá solo con capacidad técnica o viento a favor macroeconómico. El presente exige a los líderes empresariales y gubernamentales salir de nuestra zona de confort para construir un camino común, con la valentía de adoptar la IA de manera responsable, transparente e invirtiendo en el talento de nuestros equipos.
La verdadera disrupción es cultural. El gran desafío de la Inteligencia Artificial no radica en las capacidades que adquieren las máquinas, sino en la oportunidad que nos brinda a los seres humanos de dejar atrás las tareas transaccionales y mecánicas para volver a enfocarnos en lo esencial. En esta nueva era, las empresas líderes de la Argentina serán aquellas que utilicen la potencia de los sistemas de IA para redoblar la apuesta por una gobernanza responsable, el valor del talento local y nuestra propia humanidad.
La autora es Directora General de Salesforce Argentina
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ECONOMIA
Clima de Negocios: lobbies, empresas y polémicas detrás del plan del Gobierno para sacar los octógonos negros de los alimentos

Sirvieron poco y nada. ¿Sirvieron poco y nada? Hay debate abierto otra vez con los famosos y polémicos octógonos negros, uno de los aspectos centrales –no el único– de la ley conocida como de Etiquetado Frontal que estableció el kirchnerismo en 2022 y que ahora pretende derogar por completo el gobierno de Javier Milei.
Es un tema con voces para todos los gustos, pero hay un consenso casi –casi– generalizado: la ley podría ser modificada sin necesidad de derogarla por completo. En el medio, un fuerte lobby de las empresas alimenticias, posiciones de profesionales y de entidades vinculadas a la nutrición y otras especialidades médicas y el discurso oficial que, de la mano de la ola de desregulación que impulsa Federico Sturzenegger desde su ministerio afín, prefiere llevar todo a fojas cero.
Lo cierto es que el Ejecutivo ingresó al Congreso un proyecto de derogación de la Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable, tal su nombre formal, con la firma del presidente Javier Milei, el exjefe de Gabinete Manuel Adorni y el ministro de Salud, Mario Lugones. La iniciativa se suma a un proyecto previo del oficialismo en diputados que recorre el mismo camino. Ambos textos coinciden en señalar “limitaciones técnicas, regulatorias, operativas y económicas” del sistema vigente y apuntan a una convergencia normativa con los países vecinos.
El tema lo tratará primero el Senado y la idea está en carpeta junto a otros proyectos importantes del Gobierno, como el Súper RIGI (aunque no sea la prioridad central). “Hay consenso para que salga. A pesar de la idea inicial, podría aprobarse más por modificación que por derogación completa, por lo menos por cómo está hoy el tema”, aseguró a este medio una fuente legislativa que está al tanto del debate.
La ley no contempla sólo el etiquetado con octógonos, también incluye “leyendas precautorias” (destacar si los alimentos contienen edulcorante o cafeína, por ejemplo), restricciones en la comercialización en entornos escolares y prohibición de publicidad dirigida a las infancias (el uso de personajes infantiles, dibujos animados y otros en los envases).
Está claro que la industria alimenticia local respalda el fin de los octógonos, al menos como están ahora, y aseguran también que prefieren un sistema regulatorio armonizado con el Mercosur. La postura del sector está encabezada por la Confederación de Asociaciones de la Industria Alimenticia Argentina (Copal), donde tallan gigantes del sector como Arcor, Coca Cola, Quilmes, Danone, Molinos y Unilever, entre muchos otros.
Desde el mundo de la nutrición, hay algunas instituciones, como la Federación de Graduados en Nutrición, Fagran, no quieren cambiar nada; hay entidades más cercanas a la Organización Panamericana de la Salud, que impulsó la ley; están los más moderados, cercanos a la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), la Sociedad Argentina de Tecnólogos Alimentarios y algunas universidades importantes, que piden cambios sin derogación; y un amplio abanico de nutricionistas y profesionales que opinan, algunos con más pergaminos que otros.
Según Copal, el eje central de lo que consideran un problema es la fórmula con la que la ley evalúa los nutrientes críticos, como azúcar, grasas, sodio y calorías. Es que el esquema vigente no mide el contenido de cada nutriente en términos absolutos, sino en relación con la densidad calórica del producto. Eso genera, según la entidad, distorsiones que imposibilitan diferenciar alimentos con perfiles nutricionales sustancialmente distintos. Dos productos con una diferencia del 40% en el contenido de sodio pueden llevar el mismo octógono negro, sin que el consumidor tenga forma de advertirlo. Es el ejemplo que enarbola la Copal por estas horas.
“La propuesta de derogación del Ejecutivo es una respuesta a una ley que no cumplió con los objetivos de modificar hábitos de consumo en la población. Según datos que son públicos, más del 95% de los alimentos tienen advertencia. Eso quiere decir que el sistema perdió toda capacidad de diferenciar productos y que no da incentivos a modificar fórmulas”, le dijo a este medio Carla Martín Bonito, presidenta de confederación alimenticia.
Copal muestra datos de la consultora Casa 3. Ese trabajo, sobre 3.000 casos, detalló que la mayoría de los encuestados asegura no prestar atención a los octógonos al momento de comprar alimentos y que, si bien el 37% de los encuestados afirma que le generan confianza en la información que brindan, una mayoría del 52% manifiesta indiferencia, rechazo, confusión o preocupación. Aunque el 45% considera que la ley “sirve”, apenas el 33% afirma utilizar efectivamente los octógonos para decidir sus compras.
“A cuatro años de su implementación, el etiquetado frontal ha logrado bajos niveles de utilización efectiva e impacto sobre los hábitos de consumo”, concluyó Casa 3.

“Hay un amplio consenso en torno al fracaso del sistema actual. La mejor alternativa es ir hacia un sistema común para el Mercosur al igual que ocurre con toda la información nutricional que se encuentra en los envases hoy en día. Se está trabajando en ese sentido y sería ideal que se tomen los aspectos del sistema brasileño, ya que es el que tiene la mayor capacidad informativa”, agregó Martín Bonito.
Según la industria, hasta el momento, la evidencia disponible no permite atribuir de manera concluyente mejoras estructurales en obesidad o enfermedades no transmisibles sólo a la implementación del etiquetado frontal. “La información por sí sola no garantiza cambios conductuales. La presencia de sellos no necesariamente genera cambios sostenidos en las decisiones de compra, ya que intervienen múltiples factores económicos, culturales, sociales y de comportamiento”, dijeron y detallaron que Europa avanzó hacia modelos voluntarios, tipo semáforo, mientras que América Latina adoptó los esquemas más restrictivos y basados en advertencias. El local es uno de los esquemas más exigentes de la región en materia de etiquetado frontal, “incorporando simultáneamente sellos, advertencias y limitaciones comerciales que casi no encuentran equivalencia en el mundo”.
La brecha regional es uno de los ejes centrales del reclamo empresarial. Brasil, Uruguay y Chile también aplican sistemas de advertencia —con formas gráficas distintas: octógonos en Uruguay y Chile, una lupa en Brasil—, pero con umbrales y fórmulas de cálculo que la industria considera más razonables. Chile, que fue el primer país de la región en implementar octógonos, ya modificó su fórmula para calcular los nutrientes sobre el contenido absoluto y no sobre la densidad calórica. Brasil también superó esa distorsión mediante una resolución de su autoridad sanitaria, sin necesidad de una ley.

Desde Copal señalan que la falta de armonización tiene un costo concreto para las empresas exportadoras: operar con sistemas de etiquetado descoordinados dentro del bloque cuesta, para una cartera de 100 productos, unos 900.000 dólares, contra 300.000 dólares que implicaría un sistema único. El argumento adquiere peso adicional porque Brasil es el segundo destino de las exportaciones alimentarias argentinas.
La posición del sector también se apoya en un argumento histórico. Antes de la sanción de la ley, Copal asegura que la industria había avanzado en experiencias de reducciones voluntarias de sodio a lo largo de distintas gestiones de gobierno. Iniciativas que incluían la posibilidad de comunicar en el envase la reducción lograda. La ley de etiquetado frontal eliminó esa opción: un producto que haya reducido su contenido de sodio considerablemente no puede comunicarlo si aún lleva sello, lo que, según la entidad, desincentiva la reformulación. ¿Hubiesen avanzado más con ese esquema voluntario sin la ley actual? Quién sabe.
“Lo que tenemos ahora fue armado para penalizar al máximo a los alimentos solo porque son envasados o ultraprocesados. Es una ley excesiva” (Britos)
Las alimenticias juran que no proponen eliminar cualquier forma de advertencia, sino migrar hacia un sistema armonizado. La referencia que señalan como modelo es el esquema brasileño, que mantiene la lógica de advertencia pero con criterios regulatorios que permiten distinguir entre productos con distintos perfiles nutricionales. En paralelo, el gobierno de Milei retomó la participación argentina en la mesa de negociación del Mercosur sobre etiquetado frontal —Argentina se había retirado de esa instancia en la gestión anterior—, y el bloque acordó recientemente modificaciones al tamaño de las leyendas para mejorar su legibilidad.
El exvicepresidente Julio Cobos, uno de los impulsores originales de la norma, advirtió que el proyecto oficial “repite los argumentos de la industria” y que derogar la ley equivale a “tirar por la borda un cambio cultural”. Cobos le reclamó al Gobierno que actualice la norma en vez de eliminarla.
Más allá de la postura oficial y de la industria, el tema también está instalado en la academia y entidades vinculadas a la nutrición.
Mónica Katz, ex presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), está en contra de la ley y propone modificaciones. “Cuando todo es negro, nada es negro. Si todo es negro no se puede comunicar lo bueno y se demonizan a muchos alimentos”, aseguró por los octógonos.
“Hay que cambiar la ley y medir sodio, azúcar y grasas saturadas cada 100 gramos; hacerlo según las calorías de los productos es una locura” (Katz)
“El atún, por ejemplo, es alto en grasas, pero tiene Omega 3 y eso puede pesar más para la nutrición. En Argentina hay que hacer la alfabetización nutricional. No nos escucharon con que también se etiquete lo que no está en la góndola: heladerías, panaderías, restaurantes. Hay estudios que dicen que la mitad de los nutrientes críticos están en lo no envasado. Yo propuse poner un QR a la panadería y la heladería de barrio, hace cuatro años. Hay que cambiar la ley y medir sodio, azúcar y grasas saturadas cada 100 gramos; hacerlo según las calorías de los productos es una locura. Un caramelo con 90% azúcar, tiene su etiqueta; una mermelada, con 73%, también. Un yogur, con probióticos y vitaminas, con 6% de azúcar, también tiene un octógono”, detalló Katz.
Sergio Britos, profesor de la UCA que estudia el tema desde 2005 y fue parte del debate de la ley, opina parecido: a favor de la modificación y los umbrales fijos para los perfiles de nutrientes. “Más de 100 países tienen regulaciones referidas al etiquetado frontal de alimentos, es un instrumento recomendado y válido que busca mejorar la información para los consumidores. La industria siempre se resistió, pero muchas multinacionales lo hicieron menos porque sabían que esto se venía y buscaron que fuera lo más racional posible. No criticamos la ley sino el perfil: la OPS buscó ser lo más extremista posible. Si bien en 2024 hubo alguna flexibilización, hoy más del 80% de los alimentos envasados tienen al menos un octógono negro, y no puede ser. Hay galletitas inelegibles y otras con mejor perfil: eso tiene que estar reflejado en los paquetes. Lo que tenemos ahora fue armado para penalizar al máximo a los alimentos solo porque son envasados o ultraprocesados. Es una ley excesiva, pero no debería caerse por completo”, destacó Britos.
“Es una herramienta fundamental para la salud pública. No hay evidencia científica que justifique ni la derogación ni la modificación de sus contenidos” (Rodríguez)
Abiertamente en contra de la derogación y también de la modificación de la ley está la Federación Argentina de Graduados en Nutrición (Fagran). Creen que busca garantizar el derecho de la población de tener información clara y precisa con respecto a la alimentación y que el etiquetado frontal facilita la identificación de los productos con nutrientes críticos. Destacan que el 41,1% de niños, niñas y adolescentes y el 67,9% de las personas adultas presenta exceso de peso y que más de un tercio de las calorías consumidas por niños y adolescentes proviene de productos ultraprocesados.
“Las empresas cambiaron, está claro que este tiempo de políticas tiene impacto. Es una herramienta fundamental para la salud pública. No hay evidencia científica que justifique ni la derogación ni la modificación de sus contenidos, además de que aún está en proceso de implementación. Derogarla implicaría retroceder en estándares de protección sanitaria ya alcanzados por Argentina y debilitar derechos reconocidos a millones de consumidores”, aseguró Yanina Rodríguez, presidenta de Fagran.
El debate por los octógonos negros está abierto otra vez y el tema es uno de los ejes de la agenda legislativa del Gobierno para el corto plazo. La salud y los intereses de un grupo de importantes empresas se mezclan otra vez y buscan armonización.
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ECONOMIA
Bajaron la inflación y el dólar: celebra el gobierno a la espera de la final del Mundial

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Es muy probable que Javier Milei haya preferido no viajar a Nueva York y perderse la final del Mundial para no arriesgar: un resultado malo lo expondría inevitablemente al mote de “mufa”. Suena injusto y hasta absurdo, pero no lo es un país tan futbolero como Argentina. Desde el entorno del propio Presidente aclararon que incluso lo verá con la campera de YPF justamente por cábala.
Suena hasta ridículo analizado desde otro país, pero no en vano en los últimos tiempos se impuso el latiguillo “Argentina…no lo entenderías”.
A tal punto que todavía hoy se recuerda la última vez que un presidente argentino asistió a un partido del Mundial. Fue en Italia 1990, más precisamente en el debut frente a Camerún. Carlos Menem estuvo presente en el partido debut de Argentina, que terminó con la derrota del equipo que cuatro años antes había ganado el Mundial en México. Es un partido recordado por la el error en el gol camerunés, su posterior fractura, las patadas que recibió Claudio Caniggia…y la presencia del entonces presidente en el palco.
Menem por no asistió a ningún otro partido de la selección argentina que finalmente llegaría a al final de Italia 1990. Y nunca más un presidente argentino asistió a un partido mundialista en los últimos 36 años.
Ahora Milei declinó esta posibilidad a pesar de la anunciada presencia en el estadio en Nueva York de Donald Trump y también del presidente español, Pedro Sánchez, economista igual que él, pero de ideología opuesta.
Milei optó por celebrar en redes sociales y apariciones públicas los triunfos de la selección. También puso a disposición la Casa Rosada para los festejos y aclaró que él no estaría. Buscó así quedar libre de sospecha de algún aprovechamiento político de la euforia popular. Alberto Fernández quedó “pagando” cuando quiso la foto con los jugadores de la selección tras la conquista de Qatar en 2022.

Luis Caputo fue un poco más allá y aprovechó para celebrar todo junto: los sucesos deportivos y económicos. “Inflación 1,9%, compras récord por USD 532 millones del Central y baile de España a Francia. ¿Podemos decir que hoy no es un buen día?”, posteó en la previa del partido de Argentina con Inglaterra, y luego de la victoria del equipo argentino respondió con dureza a los palabras un inglés resentido.
La semana efectivamente arrojó buenos datos. La inflación finalmente rompió en junio por primera vez en el año el 2%, en lo que fue el tercer mes consecutivo de moderación. “Hacia adelante esperamos que la inflación siga moderándose, aunque muy gradualmente: promediaría 1,8% en el segundo semestre y cerraría 2026 en torno al 30% anual”, señalaron desde la consultora Invecq.
“Los procesos de estabilización no son lineales -agregaron- y la inflación demora años en volver a un dígito anual, cuando hoy se encuentra en niveles de 33,5 por ciento».
El mejor escenario posible al que puede aspirar el Gobierno es mantener el índice levemente por debajo del 2% mensual. En julio podría repetirse el 1,9%. La recuperación gradual que se espera del salario real podría incidir sobre los precios, con algunos sectores que buscarán recuperar rentabilidad.
“El desafío sigue siendo el mismo que hace más de un año: romper la inercia que los precios vienen mostrando desde junio 2025, cuando la inflación subyacente descendió a la zona del 2% mensual pero no logró ubicarse más abajo”, agregaron.
Pero además hay que seguir con atención al dólar. El tipo de cambio revirtió en los últimos clavado en los $ 1.500 y el dólar MEP a $ 1.520. Se sintió la mayor oferta de divisas a lo largo del mes. Hubo más liquidación del agro luego del salto cambiario de junio, también ingresaron más dólares por la colocación de Obligaciones Negociables por parte de las empresas. Así el Banco Central logró una jornada de compra récord y ya adquirió más de USD 12.000 millones en lo que va de 2026.

(Imagen ilustrativa Infobae)
Es probable que el tipo de cambio gane algo de velocidad en los próximos meses, cuando se espera menor liquidación de dólares. En ese escenario, se puede esperar una recuperación que le sume algo de presión a los precios. Pero todo sería muy gradual.
Aunque en el Gobierno hablan de “los mejores 18 mejores meses de la historia para la economía”, la realidad es bien diferente. Será un año de crecimiento, pero estará lejos de las tasas chinas de otras épocas. En el mejor escenario, el PBI podría crecer como máximo 3%, impulsado por los sectores ganadores: agro, energía y minería.
La buena noticia es que los otros rubros que no empujan tanto también están mostrando señales de mejora. La construcción, por ejemplo, ya muestra un repunte interesante en los datos de abril y se habrían mantenido en los dos meses subsiguientes. El comercio también muestra un repunte después de haber tocado un piso. Y en la industria hay situaciones heterogéneas: textiles o neumáticos siguen cayendo, pero otros mejoran.
Los estudios de humor social siguen mostrando un repunte para la imagen del Gobierno y del Presidente. El divulgado a fines de esta semana por D’Alessio-Beresztein muestra una mejora de 2 puntos en los últimos dos meses para Milei, que pasó del 38% al 40% de aceptación. En el mejor momento llegó a superar levemente el 45%, que parece ser el techo. Lo más esperanzador para el Gobierno es que la oposición sigue sin levantar. Axel Kicillof se perfila como el mejor dirigente para la lucha presidencial, pero aún con mucha imagen negativa.
Los inversores, sin embargo, muestran un fuerte optimismo la continuidad del Gobierno. “El mercado hoy descuenta con una probabilidad implícita del 89% la reelección del Presidente”, asegura Fernando Marull a partir de la cotización de los bonos. En los supuestos considera que el riesgo país podría caer hasta los 200 puntos básicos si se sostiene el rumbo económico hasta 2031. En cambio, una victoria kirchnerista anti mercado lo elevaría a los 2.000 puntos. “En una opción peronista más moderada podría ir a la zona de los 1.000 puntos”.

El fuerte repunte de los bonos en dólares no solo está relacionado con la mejora de los indicadores económicos, la acumulación de reservas y la reciente suba de la calificación de riesgo. También hay un fuerte componente de expectativas sobre la posibilidad de una releección del actual Gobierno.
Sin embargo, con una aceptación en el orden del 40% Milei no está en condiciones de asegurar un triunfo electoral. El gran objetivo oficial es imponerse en primera vuelta, pero no es algo que hoy luzca seguro ni mucho menos. Por eso dependerá mucho de cómo se comporte la economía en los próximos meses, que se mantenga el proceso de desinflación y que lentamente repunte el salario real.
Leo Chialva, director de Delphos Investment, utilizó una metáfora futbolero para hablar de los tiempos del Gobierno: “Se parece mucho a la selección de Scaloni. Van despacio, parece que no pasa nada, se hace un trabajo medio invisible pero al final arremeten y ganan. Incluso a veces sufren como el partido con Egipto, que es equiparable al golpe cambiario del año pasado, del cual se recompusieron. Ahora el desafío es ganarlo en los últimos seis o nueve meses y conseguir la reelección, tal como lo hizo el equipo en todos los partidos que jugó”. El Mundial, como no podía ser de otra manera, presente en todas las conversaciones también entre los inversores.
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ECONOMIA
Fiebre mundialista VIP: cuánto valen los viajes a ver la final en avión privado y por qué son un boom de último momento

(Flyzar)
La clasificación de la Argentina a la final del Mundial 2026 disparó una demanda sin precedentes para viajar a Nueva York. Luego del triunfo de la Selección Nacional ante Inglaterra el miércoles por la tarde, el equipo argentino deberá medirse en el último partido de la Copa del Mundo frente a España. En ese escenario, un segmento del mercado turístico y de aviación privada armó propuestas para quienes buscan llegar al MetLife Stadium el domingo 19 de julio con una experiencia a medida, que va desde el vuelo hasta la entrada al partido.
Una de las propuestas más completas del mercado la lanzó Oliver Jets, con un paquete VIP desde Buenos Aires a Nueva York a USD 35.000 por persona. El precio incluye el vuelo de ida y vuelta en un avión ejecutivo Bombardier Global 5000, traslados terrestres en destino y la entrada para la final. La empresa aclaró que las condiciones estarán vigentes solo hasta las 00:00 del viernes 17 de julio, dado el alza constante en el valor de los tickets y la fuerte demanda. Pasada esa fecha, no garantiza disponibilidad ni estabilidad de tarifas.
El Bombardier Global 5000 es una aeronave de largo alcance diseñada para vuelos intercontinentales, con cabina orientada a viajes corporativos y privados de alta gama.
En tanto, quienes prefieran contratar solo el vuelo tienen otras dos alternativas activas.

Por un lado, la empresa argentina de vuelos ejecutivos Flyzar ofrece un avión privado con capacidad de hasta 14 pasajeros para el trayecto de ida y vuelta Buenos Aires–Nueva York–Buenos Aires, con un precio aproximado de USD 200.000 por la aeronave completa. Esto es, aproximadamente, unos USD 15.000 por persona.
Por su parte, Welojets cotiza el tramo desde Buenos Aires a partir de los USD 130.000, con aviones de 10 pasajeros en adelante. A ese valor se suman las tasas aeroportuarias en Nueva York, que según la empresa rondan los USD 15.000 adicionales por el evento. La firma también opera vuelos desde Madrid, donde los precios parten de los 90.000 euros. Según reconocieron desde Welojets, la disponibilidad se achica con rapidez: “Ya no nos están quedando aviones disponibles”, señalaron desde la empresa ante la consulta de Infobae.
Más allá del traslado, acceder al partido representa el mayor desafío presupuestario de la experiencia. Los tickets para la final Argentina-España en la reventa oficial oscilan entre USD 7.000 y USD 39.000 según la ubicación. Los asientos más económicos corresponden a los sectores superiores del estadio; los más caros, a las zonas de hospitalidad con servicios adicionales dentro del recinto. La capacidad limitada del MetLife Stadium presiona los precios al alza.
La magnitud de la demanda quedó reflejada en las plataformas de turismo. Según datos de Despegar, las búsquedas de vuelos hacia Nueva York crecieron un 6.000% en las horas posteriores al pitazo final del partido ante Inglaterra, frente a las dos semanas anteriores. “El Campeonato del Mundo tiene una capacidad única para unir a los argentinos y convertir un evento deportivo en una experiencia que no se olvida”, señaló la empresa en un comunicado.
De hecho, la fiebre mundialista fue tal, que el miércoles por la noche, justo después del triunfo del seleccionado local sobre el combinado inglés, Aerolíneas Argentinas lanzó dos vuelos especiales para llevar hinchas a Nueva York. La demanda fue tal que los 540 pasajes (270 butacas por avión) disponibles se agotaron en solo 12 horas.
El alojamiento suma otra presión al presupuesto. Una habitación para dos personas por tres noches en un departamento ronda los $998.000, mientras que la opción más económica en hoteles se ubica cerca de los $778.000, con variaciones según la zona de la ciudad.
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