POLITICA
Hernán Lacunza: “Veo a Macri y a una parte importante de Pro decididos a enfrentar a Milei en 2027″

Es viernes a la tarde y Hernán Lacunza parece congelarse cuando posa ante la cámara. Luce algo tímido, como un político en preparación. El exministro de Hacienda admite que no había planificado lanzarse en este momento como precandidato a presidente de Pro, pero está entusiasmado con el nuevo desafío. De hecho, ya arma un equipo de asesores y planea viajar al interior del país. “Tengo una hoja de ruta”, dice, en voz baja.
En una entrevista con , Lacunza remarca que Mauricio Macri lo autorizó a anotarse en la carrera preliminar para suceder a Javier Milei. Fue durante una charla a solas que mantuvieron días antes de que arrancara el Mundial, en el departamento del exmandatario en Palermo. “Avanzá”, le respondió el líder de Pro.
A contramano de los acuerdistas que habitan en el partido, el economista cree que Pro debe presentar una alternativa electoral al gobierno libertario en 2027. O al menos intentarlo. “Veo a Macri y a una parte importante de Pro decididos a enfrentar a Milei″, afirma.
-¿Cuál es su diagnóstico sobre la herencia o legado que podría dejar Milei? El Presidente dice que bajó la inflación y la pobreza; y que ordenó la macroeconomía.
-La herencia aún no la conocemos. Podemos hacer un balance hasta acá. Como todo gobierno, el de Milei tiene luces y sombras. Sorteó una herencia muy difícil de la administración anterior en el origen de la gestión. Lo hizo con audacia y pericia. La consecuencia de eso es que la inflación haya bajado a un régimen de entre el 2% y 4% mensual, dependiendo de cuánto liberan el tipo de cambio. Eso se vio en los últimos 12 meses.
La previsibilidad nominal es importante. Eso es la inflación –el changuito del supermercado-, el dólar o la tasa de interés.
-¿Qué deficiencias nota en el modelo económico?
-La luz roja o las sombras es que no genera empleo suficiente. Cuando se dice que “la macro está bien”, el Gobierno trata de acotarla a la estabilidad. Y la macro es estabilidad y crecimiento. Y el crecimiento, por más que estadísticamente no es nulo, es muy desparejo. Tenemos un motor encendido a full -energía, minería y el agro- y otro apagado, que es la industria manufacturera, la construcción y el comercio. Estos últimos son los mayores generadores de empleo.
Eso alcanza para que el avión planee y no se caiga, pero con el pasaje escorado del lado del motor apagado. Esos son los conurbanos de Buenos Aires, Gran Córdoba, Rosario o Tucumán.
-Se presenta como precandidato a presidente de Pro. ¿Qué haría distinto a Milei desde el punto de vista económico?
-Obviamente, un programa no consiste en llegar y tocar un botón. Es la consistencia de toda la botonera. No es que solo el primer botón va a dar resultado.
El trípode en el que se basa este gobierno –y que también fue una idea de Cambiemos en 2015- tiene tres patas: no se puede gastar más de lo que ingresa, no existe la maquinita de la felicidad que emite pesos y hay que integrarse al mundo. De ese triángulo no hay que cambiar nada. Eso puede ser un legado positivo de este gobierno. Es lo antagónico a lo que todavía añora el kirchnerismo: vivir con lo nuestro, la emisión no genera inflación o más Estado a cualquier necesidad.
-¿Y cuál sería su primera medida?
-Hace falta completar la reforma monetaria y cambiaria. Todavía queda la mitad del cepo a empresas. Hay que completar eso, porque va a traer más inversión. Hoy hace cuatro trimestres que la inversión cae; es decir, que los directorios de todas las empresas locales y extranjeras hunden menos capital en la Argentina, no solo por el riesgo político de reversión, sino por la baja rentabilidad de los negocios y los costos de producción del país.
-Dice que liberar el cepo generará más inversiones.
—Bueno, completar la reforma monetaria y cambiaria va a atraer más divisas. Si hacemos eso, va a bajar la tasa de interés necesaria para defender los pesos frente a los dólares. Entonces, habrá más inversión. Si hay más inversión, vamos a crecer y habrá espacio para bajar impuestos. Hasta acá se bajaron los impuestos que el mismo Gobierno había subido, como el PAIS o algún otro. Y cuando podamos bajar impuestos, vamos a ganar competitividad.
-¿El equilibrio fiscal debe ser el corazón del programa?
-Otra arista es la política fiscal. Hay que volver a hacer obra pública. El déficit no se puede tocar. ¿Podés hacer equilibrio fiscal cerrando hospitales? No, durarías una hora. ¿Podés hacer equilibrio fiscal sin escuelas? No, durarías una semana. ¿Podés hacer equilibrio fiscal sin obra pública? Sí, duraría tres años, porque al cuarto no se puede circular por las rutas.
¿Qué quiero decir? El daño visible de perder esos bienes públicos o activos comunitarios y sociales, donde el Estado tiene un rol, tiene distinta maduración. En la salud, una hora. En la ciencia, cinco años.
-¿No hay más margen para ajustar? ¿La sociedad demanda ahora crecimiento económico y recuperar el poder adquisitivo?
-No hay más margen para ajustar y hay que volver a hacer obra pública. Y para eso hay que volver a crecer, para tener más fondos y recaudación, sin entrar en déficit.
Entonces, lo que se necesita es otra combinación de políticas públicas.
—¿El próximo presidente debe ser moderado y dialoguista? ¿Usted plantea un mileísmo con buenas formas?
-Las formas aluden al estilo de comunicación. La violencia no es una cuestión de forma, siempre es una cuestión de fondo. No es lo mismo un tiro o un piedrazo que un insulto. Ahora, un insulto o un grito no es inocuo ni inocente. Tiene un objetivo concreto de fondo, que puede ser intentar censurar a la prensa o amedrentar o reprimir la expresión.
Con lo cual, el Estado no puede ejercer violencia de ningún tipo. Si no, entramos en la teoría de los dos demonios: porque los otros son malos, el Estado se da el lujo de ser malo. No caigamos en esa.
—¿Ese es el rasgo de la personalidad del Presidente que más le preocupa?
-No hablo de las personas, ni del Presidente ni de los funcionarios.
-Le pregunto porque Milei, en su última entrevista, dijo: “Reconozco que tengo unas formas de mierda, pero soy honesto y transparente”.
-Honesto y transparente somos todos. No es que para ser honesto haya que ser violento. Son cosas distintas. ¿Qué tienen que ver el coraje y la honestidad con la grosería? No confundamos las formas con el fondo.
-¿Cree que este es un gobierno autoritario que no respeta la libertad de expresión? Los ataques a la prensa o al que disiente sobre la visión oficial han sido constantes desde el inicio de la gestión de Milei.
-Yo digo que las formas importan. Me parece mal si el Estado trata de amedrentar.
-¿Considera que la próxima etapa requerirá de un liderazgo con estilo moderado y dialoguista?
-Yo tengo un estilo dialoguista porque las reformas que vienen o lo que falta, como la coparticipación o el pacto fiscal con gobernadores, no se pueden hacer a los latigazos o a los gritos. En un país federal, con 24 jurisdicciones, eso no se hace a los gritos ni billeteando. Así no se va a conseguir nada.
—¿Falta consensuar con los gobernadores?
-Queremos ir a un país mejor. Los impuestos provinciales no se van a bajar a los latigazos. Hay que convocar a las provincias para que bajemos ingresos brutos y podamos ser más competitivos. Para eso hace falta un consenso, un diálogo y la invitación a una mesa. A veces, es más complejo construir que demoler. Ahora hay que reconstruir un sistema tributario, un sistema federal. Para hacer todo eso es más apto un enfoque de diálogo que de agresión.
—¿Usted anunció que quiere ser candidato a presidente de Pro con el aval de Macri?
-Sí. Creo que se hace política de manera orgánica, no con proyectos individuales. Los partidos son plurales y corales. Parafraseando a [Jorge Luis] Borges, nadie es el Pro, pero todos lo somos. Entonces, nadie puede arrogarse que Pro es tal cosa.
Con esa filosofía, hay que proponer y el día de mañana atraer otras fuerzas para llevar a la población una propuesta liberal, republicana, con división de poderes y construcción de instituciones. Hablé con Macri y otros, como María Eugenia Vidal, para ir consensuando la idea de que Pro tenga una oferta independiente el año que viene.
-¿Le gustaría que emerja una nueva versión de Juntos por el Cambio en 2027? ¿Con radicales y peronistas?
-Primero hay que consolidar esta idea en el partido. Pero sí quiero que sea una oferta competitiva. Ahora en esa construcción colectiva no hay que desfigurarse. Tiene que haber un perímetro bien delimitado sobre en qué cosas estamos de acuerdo. Una autocrítica es que hemos perdido nitidez. Hay que ser bien claro en cuál va a ser la propuesta.
-Los tres gobernadores de Pro y Cristian Ritondo, jefe del partido en Buenos Aires, quieren acordar con el Gobierno. ¿Hay chances de que terminen apoyando su candidatura?
-Conozco esas posiciones. Insisto en que nadie es el Pro y todos lo somos. Es legítima cada postura. Es más fácil hablar que gestionar. Pero tiene que haber un interés superior, que es la Argentina. Después vienen el Pro y el proyecto personal. Que Pro hoy esté discutiendo esto nos hace mejores. A veces escucho: “No, porque el votante de Pro quiere tal cosa”. ¿Quién sabe eso?
-Otros dirigentes de Pro consideran que una candidatura nacional del partido podría ser funcional a la vuelta del kirchnerismo. ¿Qué les responde?
-Eso es otro argumento que me parece pobre. No nos atrevamos a proponer nada mejor porque puede ganar algo peor. Entonces, lo que tenemos no es tan bueno. No nos subordinemos a lo que hay por miedo a un fantasma. Eso es paralizante. Yo creo que hay que atreverse a hacer algo mejor.
-Los libertarios dejaron trascender que su candidatura será utilizada por Macri para negociar un acuerdo con Milei para garantizar la continuidad de Pro en la Capital.
-Eso es una especulación de alguien. Cada uno puede conjeturar lo que se le ocurra. Yo hablé con Mauricio y me dijo: “Avanzá”. No sé qué información tienen.
-¿Lo ve a Macri decidido a enfrentar a Milei con una propuesta propia en 2027?
-A Macri y a una parte importante de Pro, sí. Y el día de mañana tiene que trascender el perímetro de Pro.
-¿Por qué Pro no logró definir una identidad después de dos años y medio de Milei? Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta, los dos últimos candidatos a presidente del partido, ya se fueron.
-Hemos centrifugado dirigentes en lugar de atraer. Y eso tiene que ver con falta de consistencia o nitidez. Bueno, hay que volver a construirla.
-Hace poco, usted fue designado en el Banco de Córdoba. ¿Piensa atraer a Juan Schiaretti y Martín Llaryora a este espacio alternativo?
-No, eso es totalmente independiente. Nunca hablé con Macri de la designación en el Banco de Córdoba. Eso tuvo una génesis exclusivamente técnica. Estoy agradecido a esa convocatoria, pero es para hacer un trabajo profesional. No tiene ninguna connotación de alianza política.
-¿Le entusiasma la gestión de Jorge Macri en la Capital? Apuesta al discurso de mano dura y se mimetiza con el gobierno de LLA.
-No estoy en la gestión de la Ciudad y no conozco los pormenores. Me parece bien que haya reforzado la seguridad y también ha mejorado las condiciones de higiene.
-¿La mejor alternativa para enfrentar a Milei es otro economista? ¿La sociedad no demandará otro perfil en 2027?
-La verdad es que la Argentina tiene una frustración económica. Bueno, los economistas podríamos tener mejor capacidad de comprensión y diagnóstico.
Axel Kicillof también es economista. Enhorabuena. Lo que nos une a los tres [por Milei y Kicillof] es el compromiso por lo público. Pero tenemos recetas diferentes.
-¿Le sugeriría a los bloques de Pro en el Congreso que apoyen la reforma de la carta orgánica del Banco Central?
-Sí, estoy de acuerdo con el proyecto.
Santiago Filipuzzi
-¿También avala el “grillete fiscal” o shutdown que anunció Milei?
-Lo que propone Milei es distinto al shutdown de Estados Unidos. Acá si se incurre en déficit se suspenden algunos gastos. El Estado sigue funcionando con el presupuesto anterior. Es una forma de solidificar la política de equilibrio fiscal.
-Milei, Santiago Bausili y Luis Caputo dicen que no van a ayudar a los morosos. ¿Coincide con el Gobierno que es “un problema entre privados”?
-No concuerdo con el enfoque de que el Estado no tiene nada que hacer. Esto es como un referí de fútbol que ve dos jugadores peleándose y dice: “Es una pelea entre privados”. No. El árbitro tiene que impartir justicia.
—¿El Estado es responsable en este caso?
-Hay un problema cuya génesis tiene responsabilidades concurrentes. Las billeteras o bancos que dieron préstamos con tasas a tres dígitos, de 300 o 400 %, y, del otro lado, hay tomadores de crédito que no son economistas ni expertos en finanzas. Hay un rol del Estado preventivo, que es muy importante. Como es tan fácil engañar, hagamos la información pública y expliquemos cuál es la tasa verdadera. Esto es transparencia. Hay que avivar -entre comillas- al tomador del préstamo, porque las familias no tienen por qué saber eso.
También hay corresponsabilidad del diseño de la política económica. Que nadie se haga el distraído.
-¿Hay riesgo de que se genere un problema financiero?
-Hay un riesgo sistémico y de que se arme una bataola. La mora ya está en 13%, un récord desde que se registra hace veinticinco años. Hablé de los roles del regulador en la prevención y solución de los conflictos sin poner plata pública. No digo que hay que ir a rescatar, pero no es que es eso o nada.
-En dos años y medio aparecieron el caso Andis, LIBRA y el escándalo de Adorni. ¿Cree que hubo corrupción en el gobierno de Milei o faltan controles?
-Sin duda faltan controles, pero soy cuidadoso en estos temas. No acuso a nadie de corrupto hasta que la Justicia lo demuestre.
—¿La escalada con Brasil por la pelea entre Milei y Lula puede afectar la relación comercial o no tendrá efectos inmediatos?
-Sí, tiene consecuencias. El Mercosur no va a avanzar al mismo ritmo o va a tener el mismo poder frente a Europa o Estados Unidos si vamos juntos o separados. De hecho, si se afectara el Mercosur, se encarecerían todos los productos que hoy importamos de Brasil. Aparte pueden bajar inversiones y afectar los flujos de comercio. Las relaciones son entre Estados, no entre personas. A Lula lo eligieron los brasileños. Insultar al presidente no es republicano. ¿Qué es esta injerencia?
-¿Está de acuerdo con el alineamiento automático de Milei con Trump?
-Alineamiento automático con nadie. Ahora me parece bien una relación privilegiada con Estados Unidos. No me importa la ideología política del gobernante de turno. Puedo tener más afinidad con uno u otro, pero no puedo comprometer a mi país porque me gusta más o menos.
A la Argentina le conviene tener buenas relaciones con todo el mundo, incluida China. Por supuesto, hay que privilegiar a Estados Unidos, pero eso no significa que hay que pelearse con Brasil y España.
Santiago Filipuzzi
Matías Moreno,Conforme a
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El Gobierno prevé movimientos en los mercados si pierde Trump, pero descarta efectos electorales locales

“Va a perder, pero como perdieron todos los oficialismos”, anticipó un funcionario ante Infobae respecto de la performance del Partido Republicano en las elecciones de medio término que se celebrarán mañana en Estados Unidos. En Casa Rosada siguen de cerca los comicios y anticipan un eventual debilitamiento político de Donald Trump en el Congreso, aunque buscan relativizar las posibles consecuencias de una derrota en la arena local.
La historia indica que, salvo contados casos- Roosevelt en 1934 y Bush en 2002- el partido del presidente no suele sumar escaños en ambas cámaras en simultáneo. Esta vez, los republicanos tampoco parecen escapar a esa tendencia y los libertarios lo saben.
“Históricamente, solo dos presidentes de Estados Unidos lograron ganar las elecciones de medio término. Así que somos muy prudentes en la expectativa”, sostuvo ante este medio un integrante del Gabinete pendiente de los resultados.
En el oficialismo se muestran expectantes por la elección que determinará la renovación de la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado del Congreso de Estados Unidos. En función de las encuestas, en Balcarce 50 consideran que los republicanos podrían perder la mayoría en la primera, pero creen que los demócratas no alcanzarían los votos suficientes para cambiar la composición de la segunda.
“Hay que ver cómo le va a Trump en los swing states, que son 7, y que en la presidencial las ganó todas. Ese sería el cálculo y representaría un desastre. Si pierde, eso traba toda la administración”, sostuvo una fuente.
La preocupación también se escucha en otros despachos de Balcarce 50: “El problema sería que Trump quede con las manos más atadas”.
La lectura que hacen en Casa Rosada coincide con las advertencias del propio Trump, quien en los últimos días anticipó que si su partido pierde la Cámara de Representantes y el Senado apelará al veto para gobernar. “Ellos envían propuestas, las vetas y, finalmente, después de un mes o dos de vetarlo todo, se acercan y cierras un acuerdo”, argumentó el republicano.
Con motivo de los comicios, una delegación integrada por legisladores y funcionarios del Poder Ejecutivo viajó al país aliado para participar como veedores de la elección. La comitiva incluye al subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem; al vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt; y al subsecretario de Asuntos Legales y Técnicos de la Presidencia, Ignacio María De la Riva.
Las elecciones tendrán lugar este martes, aunque más de 56 millones de estadounidenses ya votaron de manera anticipada.
Por su parte, las últimas encuestas reflejaron que los demócratas podrían recuperar la Cámara de Representantes con entre 227 y 240 escaños. Según las proyecciones divulgadas por The Cook Political Report, el partido tiene ventaja en más de 218 distritos. De confirmarse ese escenario, los demócratas obtendrían su mayor número de bancas en la Cámara baja desde 2009.
Desde el entorno del libertario vaticinan una derrota republicana y reconocen que podría generar movimientos en los mercados, aunque consideran que sus efectos serán temporales. En el oficialismo advierten sobre una posible nueva suba del riesgo país, que este lunes se ubicó en 779 puntos básicos, y una caída de los bonos argentinos.
Sin embargo, plantean que no pasará de esta semana y rechazan potencial efecto en el proceso electoral local. “Falta más de un año para octubre. Es realmente imposible saberlo. De igual forma, las elecciones de medio término no explican lo que viene hacia adelante. El progresismo tendrá su semana y no mucho más”, sostuvo un integrante del círculo rojo del libertario.
Otras voces alertan sobre el riesgo que supone que el partido oficialista estadounidense pierda peso en el Congreso, principalmente por las discusiones sobre política exterior, lo que afectaría directamente el auxilio a países aliados como la Argentina.
No obstante, señalan que el vínculo entre Trump y Milei no se verá alterado. “La apuesta de Estados Unidos con respecto a la Argentina es a largo plazo. La política internacional es en clave estratégica. La relación no va a cambiar”, precisaron desde las filas libertarias. Con dos años más de gestión por delante y tras la derrota de Flávio Bolsonaro en Brasil, Milei busca preservar su lugar como principal aliado e interlocutor de Trump en la región.
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Las elecciones en EE.UU. y la visita del Papa alteran la agenda del oficialismo en el Congreso: se posterga el debate del Presupuesto y las PASO

El viaje de legisladores argentinos a Estados Unidos y la visita del papa León XIV a la Argentina modificarán el ritmo de actividad del Congreso durante los próximos días. Mientras diputados de La Libertad Avanza, el peronismo, la UCR y el PRO participan como veedores del proceso electoral estadounidense, el Parlamento también se prepara para recibir al sumo pontífice en el Palacio Libertad y organizar actividades en Luján y Córdoba.
En paralelo, las autoridades de La Libertad Avanza ya definieron las fechas del 18 y el 25 de noviembre para convocar a sesiones especiales en la Cámara de Diputados. La agenda legislativa, sin embargo, tendrá varios debates pendientes y reuniones de comisión que, en su mayoría, serán de carácter informativo.
Los debates que podrían postergarse
Uno de los legisladores que viajó a Estados Unidos es Bertie Benegas Lynch, presidente de la comisión de Presupuesto y Hacienda. Su ausencia coincide con la etapa de preparación de uno de los principales proyectos del oficialismo: el Presupuesto 2027.
Otro de los temas centrales para la Casa Rosada es la reforma política, que incluye la discusión sobre el futuro de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO).
En ese contexto, entre los proyectos que podrían postergar su tratamiento figuran el Presupuesto 2027 —si se alcanzan los acuerdos necesarios para reunir las firmas de los dictámenes—, los cambios a la Ley de Biocombustibles y la iniciativa de Defensa de la Soberanía en Malvinas, entre otros.
Aunque hay varias reuniones de comisión programadas para esta semana en ambas cámaras, la mayoría serán informativas. Es decir, contarán con invitados y exposiciones, pero no tendrán como objetivo avanzar con dictámenes.
La delegación invitada por AmCham
La Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (AmCham) invitó a diez diputados nacionales, en su mayoría integrantes del oficialismo. Entre ellos se encuentran los libertarios Nicolás Mayoraz, Gabriel Bornoroni, Santiago Santurio y Bertie Benegas Lynch; la radical de Adelante Buenos Aires Karina Banfi; y los peronistas del Frente Renovador Sebastián Galmarini y Sabrina Selva.
Las invitaciones también alcanzaron a funcionarios del Gobierno nacional: Eduardo “Lule” Menem, subsecretario de Gestión Institucional de la Presidencia; Ignacio de la Riva, subsecretario de Asuntos Legales y Técnicos; e Ignacio Devitt, vicejefe de Gabinete y uno de los funcionarios involucrados en la construcción de mayorías en el Congreso.
La Fundación Diálogo Argentino Americano invitó a varios diputados nacionales, entre ellos tres integrantes de la UCR: la presidenta del bloque, Pamela Verasay; Lisandro Nieri; y el correntino Diógenes González.
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Lulismo vs. trumpismo: la guerra entre los ejércitos de Milei y los de Massa

El medio es el mensaje, sobre todo cuando el mensaje no está claro: Sergio Massa sueña con reproducir la remontada de Lula con ejército digital propio, una especie de acelerador electoral del “frente anti-Milei” que diseña para 2027. Al modelo peronista-kirchnerista-massista le está costando dar con una versión futura creíble que disipe el peso de la mochila después de cuatro mandatos y el legado de daños profundos a la economía. Surge un atajo al alcance de la mano: si no hay modelo potable, es decir, mensaje, entonces hay que buscarle la vuelta enfocándose en el medio. Ahora, la expectativa se pone en el aparato electoral. De los clásicos punteros a los punteros de la calle digital. El modelo es la remontada electoral de Lula de la mano de su “general” virtual, André Janones, que aterrizó en Buenos Aires y este lunes se reunió durante dos horas con Sergio Massa y, luego, con Cristina Kirchner.
Pero las lecciones lulistas para Massa no se terminan ahí. El contacto de Massa con los estrategas que asesoran a Lula nació en 2023 y, en realidad, nunca se cortó. Es habitual que dirigentes clave del Frente Renovador tengan “capacitaciones” virtuales con Esther Solano, española experta en opinión pública, que trabaja para “el campo progresista”, según sus palabras, y también aportó su mirada en 2023. Solano vive en Brasil y da clases en la Universidad Federal de San Pablo. Es Doctora en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y autora de El odio como política. La invención de las derechas en Brasil, publicado en 2018. Viene estudiando la irrupción del bolsonarismo desde 2013. Ayer por la mañana, poco antes del encuentro Massa-Janones, se llevó a cabo otra de las capacitaciones de Solano.
El tema fue el segundo tramo de la campaña electoral de Lula, la que lo llevó a la remontada. “Solemos tener zooms de trabajo con Solano, pero esta vez fue todo Lula, la segunda parte de la campaña, la digital y la remontada”, confirma un massista que estuvo en el Zoom.
Surgen una pregunta: ¿alcanza con inundar la estrategia electoral con una técnica de campaña para suplir la falta de un mensaje convincente? El problema del modelo kirchnerista sigue vigente.
“Miedo a Milei”
El “miedo a Milei”, como Janones machacando el “miedo a Bolsonaro” en las redes brasileñas, despunta como la ficha por la que se jugará Massa, o el kirchnerismo en general si el líder del Frente Renovador cierra su alianza con Cristina Kirchner y desplazan a Axel Kicillof del centro de la propuesta electoral 2027.
A falta de modelo claro, un mensaje simple basado en los puntos negativos del modelo de identidad más precisa y dominante por el momento, es decir, el modelo mileísta. Eso, y la vocación de copiar la estrategia que a Lula tanto le acaba de rendir.
Una visión indulgente del massismo ve a Massa como la esperanza de los mercados, pero con sintonía en el llamado “campo popular”. Pero esa identidad tiene problemas. Por un lado, porque la figura de Massa despierta desconfianza en la opinión pública. Puede ganar una primera vuelta, como en 2023, pero es probable que le siga costando sumar más votos en un balotaje: como Cristina Kirchner, el techo está demasiado cerca y fijo. Lo que no pudo hacer Massa fue la remontada que se le dio a Lula este año.
En 2023, la ayuda de Lula para asegurar el balotaje no le alcanzó. Después del triunfo massista en octubre, Massa contó con Lula para su estrategia. Le pidió ayuda a través de Celso Amorim, asesor de Lula en temas internacionales, que envió a Buenos Aires a Alexandre Pupo Quintino.
Por otro lado, porque el Massa de los mercados también genera desconfianza: es más bien el Massa de los mercados regulados dispuesto a intervenir directamente en la macro para crear ventajas estructurales en beneficio de sectores que se vienen apoltronado en la falta de competitividad. Una historia que los votantes resistieron en 2023.
¿Milei y los obstáculos que no logra resolver todavía, o que su misma gestión crea, estarán logran la proeza de licuar el recuerdo de esos dolores? Esa pregunta está abierta, y el massismo a lo Janones apuesta a clavar el puñal en esa herida posible. El “miedo a Milei” es lo mejor que puede hacer la oposición dura ante una falta de propuesta económica con potencial.
Jabones y la “rachadinha”
Todo dependerá de cómo llega la economía mileísta en los tramos clave de la campaña 2027: el triunfo de Lula da esperanzas a la oposición dura, pero puede pecar de demasiado anticipada. También, depende de la credibilidad de los estrategas.
El triunfo de Lula le dio visibilidad global a la figura de Janones. En la Argentina, el kirchnerismo lo abrazó como al joven militante capaz de leer los designios de las redes y aprovecharlas en beneficio de la utopía progresista. En política, las cosas no son tan transparentes, nunca. Por un lado, Jabones no es tan joven, tiene 42 años, ni tan prístino. El que levantó la voz de alerta fue el periodista estadounidense Glenn Greenwold en X, una figura llena de matices, con aciertos y polémicas que obligan a la prudencia entre comentaristas brasileños. Se le reconoce su rol clave en dos filtraciones periodísticas, la publicación de los documentos secretos divulgados por Edward Snowden y el Vaza Jato, cuando filtró los mensajes de Telegram del juez Sergio Moro en The Intercept, que pusieron en evidencia una coordinación indebida en la investigación judicial de la corrupción de Lula.
En X, Greenwald recordó la investigación judicial contra Janones de hace tan sólo dos años. En 2023, Janones, mientras era diputado, fue acusado por la justicia brasileña de desvío indebido de dinero: es decir, Janones obligó a sus colaboradores en el Congreso a entregarle parte de su sueldo. No era sólo para gasto de campaña sino también para gastos personales. En Brasil se lo llama “rachadinha”, un delito por el que Flávio Bolsonaro fue imputado en 2013, un precursor en ese tipo de esquemas. Las vueltas de la vida.
Janone evitó la condena penal después de reconocer formalmente los hechos y pagar una compensación económica. “Y esto no parece molestar a nadie de la izquierda brasileña”, se indignaba Greenwold en X.
El antecedente es un riesgo para Massa y su imagen pública, siempre sujeta a cuestionamiento. Para Milei, quizás sea una oportunidad: un Janones poco efectivo en el caso argentino le jugaría a favor.
Milei se ha mostrado más efectivo que Lula y sus estrategas. En realidad, lo de Lula y Janones, alguien ya lo hizo. Fue en 2023 y fue Milei: “Cristina y gran parte de la clase política no pueden superar que Milei, la hermana y diez gordos tuiteros le ganaron las elecciones del 2023”, dijo. Pero no fue sólo eso, y ahí hay una diferencia central con el kirchnerismo en su esperanza por concretar un calco perfecto de la remontada de Lula. En la elección de 2023, Milei representaba un modelo económico claro y una promesa impoluta, sin pasado.
A diferencia de Lula cuyo legado, sobre todo el que nació en 2000, tiene logros macroeconómicos duraderos, a pesar de los desafíos actuales, el pasado del kirchnerismo, más que legado, es mochila. También es una alerta para Milei: en 2027, Milei ya no es el “outsider” sin pasado ni legado. Quizás ya no alcancen los tres gordos tuiteros de Las Fuerzas del Cielo, que cada vez son menos y con menos energía.
Lula a Trump, de CFK a Milei
Lula también está en la cabeza de Cristina Kirchner: la expresidente sueña con ser Lula, el expresidente que termina preso, recupera su libertad, retoma sus derechos políticos y vuelve a ser elegido Presidente, dos veces. Pero su pesadilla es más palpable: está más cerca del espejo de Jair Bolsonaro, con prisión domiciliaria y sin chances de volver a la vida política. La gestión de su abogado brasileño, Rafael Valim, y el español Javier Borrego, ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU para que pueda ser candidata no daría frutos en el corto plazo, y posiblemente, tampoco en 2027.
“Fue a pedido de Lula”, dice otra fuente confiable con lazos en el kirchnerismo. Según esa versión, Janones llegó a la Argentina por encargo de Lula, que le habría encargado dos encuentros: uno, con Massa y el otro, con Cristina Kirchner. Esa lectura hace pensar en una coordinación entre los tres dirigentes, Lula, Massa y Cristina Kirchner, reordenando la estrategia electoral y el escenario político-ideológico para el futuro. Desde su prisión domiciliaria, todavía conservaría influencia, a pesar de todo.
¿A Kicillof le conviene o no quedar fuera de ese juego? Hay interpretaciones encontradas. La lectura positiva lo coloca como el candidato popular con mayor autonomía de las estructuras kirchneristas y su imagen en caída, algo que la ciudadanía podría premiar. La lectura negativa ve una incipiente condena al ostracismo político. En la asunción, Lula imagina la presencia tanto de Massa como de Kicillof y Alberto Fernández, pero en las efectividades de construcción de poder no queda claro el lugar reservado para Kicillof.
¿Ahora es Lula el gran elector, y no tanto Cristina Kirchner? Lula, ordenando el desorden del campo kirchnerista en sentido amplio. ¿También es el ordenador de la estrategia de Milei?
A Milei, Lula también le resulta funcional: es el enemigo político perfecto contra el cual reforzar su identidad. Un sistema de reflejos invertidos: mientras Milei promete no moverse “ni un milímetro” de su visión económica centrada en la baja de la inflación y el blindaje del superávit fiscal aún en año electoral, Lula gasta en campaña más de 50.000 millones de dólares, 298,4 billones de reales, en políticas públicas que impactan directo en el creciente déficit brasileño. El monto es una estimación del Instituto Fiscal Independiente, un organismo afiliado al Senado brasileño.
El “plan platita” de Lula extiende gastos en medidas políticas que Milei desecha, justamente, como parte de su campaña: aumentos de la Bolsa Familia, algo así como la AUH brasileña, justo antes del balotaje, subsidios al transporte de pasajeros y refinanciación de los morosos. Bajo esa presión fiscal, los meses futuros de Lula pueden servirle a Milei como ratificación de que su modelo es el que vale. Y que el modelo lula-kirchnerista tiene los problemas que la Argentina ya conoce.
se reunió durante dos horas con Sergio Massa,Luciana Vázquez,Javier Milei,Sergio Massa,Lula da Silva,Conforme a
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