ECONOMIA
Las consultoras coinciden: la preocupación de empresarios e inversores no es la economía, sino las elecciones de 2027

La pausa que tuvieron las acciones de Inteligencia Artificial en el Nasdaq y el comportamiento de los bonos del Tesoro norteamericano junto al derrumbe del oro y de las criptomonedas afectó a la región incluyendo a la Argentina, donde el dólar subió 2,4% y las acciones no pudieron consolidar su recuperación.
Hoy el mundo no tiene los clásicos refugios del oro y los Bonos del Tesoro y los que amagaban ocupar ese lugar, como el Bitcoin y otras criptomonedas, enfrentan una de las crisis más importante desde su nacimiento.
Los bonos del Tesoro de EEUU se fortalecieron y su rendimiento cedió a 4,5% por los mejores datos de empleo de la economía de EEUU que quita de la mente de los integrantes de la Reserva Federal cualquier intención de bajar las tasas de interés. Por el contrario, es posible que la suban en un futuro no muy lejano.
Esta situación fortaleció al dólar frente a las principales monedas del mundo. Es un estímulo indeseado porque detrás está el crecimiento de la inflación que se traducirá en tasas de interés más caras para la deuda argentina y la de los países de la región. El índice de Emergentes cayó 6,5% esta semana.
El escenario favorece al país con más dólares por exportación de petróleo, pero atenta contra otro objetivo central de la gestión de Javier Milei: lograr una inflación mensual que empiece con uno.
Con todo, las consultoras focalizaron la política más que la economía. Les preocupan las internas del Gobierno más que el comportamiento de la economía.
EconViews, la consultora que dirige Miguel Kiguel, advierte que “falta más de un año para las elecciones presidenciales del 2027; sin embargo, en las charlas con inversores o en los coffee breaks de la convención del IAEF la pregunta que flotaba en el ambiente es qué puede pasar durante el período electoral y después de las elecciones. Es una pregunta relevante porque en política tiene vigencia aquella famosa frase de Bill Clinton: es la economía, estúpido. En otras palabras, si la inflación y el desempleo son bajos, lo más probable es que el Gobierno de turno gane las elecciones. Pero lo que está en la cabeza de muchos inversores es la pregunta inversa. Para que la economía ande bien hace falta que la política también lo haga. Y la pregunta que hoy prevalece en los pasillos es qué va a pasar con la economía si en las elecciones no le va bien a Milei. Todavía está fresca en la memoria la turbulencia cambiaria que vivimos en 2025 y el rescate agónico del gobierno de Trump para evitar una crisis cambiaria. Esa fue una elección de medio término. Ahora están en juego los próximos cuatro años”.

(AP Photo/Marcy Nighswander, File)
A partir de esa lectura, EconViews se hace tres preguntas: 1) cómo va a llegar la economía a las elecciones; 2) qué pasa con la política económica si pierde Milei y si 2027 puede ser una versión 2.0 de la turbulencia cambiaria que sufrimos en 2025; y 3) “en ese caso, que puede hacer el Gobierno para no tener que volver a apostar a un nuevo rescate salvador de una mano amiga”.
Según el informe, “es muy probable que la inflación siga bajando y que sea más estable, pero que sigamos lejos de una inflación de un dígito anual. Con respecto al crecimiento, lo más difícil es predecir si finalmente va a sentirse en los centros urbanos, donde hasta ahora se ha visto poco. Lo más probable es que algo mejore, pero no es claro si va a haber un derrame importante porque las inversiones se concentran en sectores de capital intensivos como minería y energía, donde el RIGI está ayudando. Una pregunta válida es si se puede armar algo equivalente al RIGI para otros sectores”.
Tenemos las dudas sobre qué puede pasar con el dólar, las reservas y el riesgo país en un año electoral. Seguramente habrá dolarización de portafolios y por momentos puede complicarse el acceso al mercado de capitales
En cuanto a la segunda pregunta, para EconViews “pareciera que una parte importante del espectro político no quiere una vuelta al populismo tal cual lo conocimos y seguramente va a mantener una política fiscal saludable y seguir apoyando las inversiones en minería y energía para generar dólares. Aunque un gobierno que no sea de LLA puede volver a políticas algo más proteccionistas, a darle algo más de participación al Estado en la economía, buscar una política cambiaria más activa, pero lejos de lo que fue el gobierno Kirchnerista. Un giro de 45° hacia el centro, lejos de uno de 180 grados. Por último, tenemos las dudas sobre qué puede pasar con el dólar, las reservas y el riesgo país en un año electoral. Seguramente habrá dolarización de portafolios y por momentos puede complicarse el acceso al mercado de capitales. Habrá que ver si el Gobierno toma medidas y se prepara para ello. Sabemos que va a mantener el cepo para limitar las compras de dólares de las empresas. Pero seguramente no va a alcanzar, que es lo que pasó el año pasado. Lo ideal sería que el Banco Central siga comprando dólares en el mercado en forma agresiva, que el Tesoro finalmente vuelva al mercado internacional y coloque este año lo que necesite para el año que viene (prefinancie) y tratar de evitar saltos en el tipo de cambio, para lo cual lo ideal es no dejarlo que se retrase. Tres medidas que ayudan a qué si uno se equivoca, lo haga desde el lado de la prudencia”.
La consultora FMyA, de Fernando Marull, señaló que la actividad en mayo “siguió débil, al igual que abril, a pesar de la baja en la inflación (mayo 2,1%), el rebote en salarios y menores tasas de interés en empresas (2,1% mensual). Para junio proyectamos menor inflación (primera semana 0,9% y 1,9% mensual, por ahora). Seguimos esperando rebote de la actividad para los próximos trimestres y +3.5% para 2026”.

FMYA destacó que “también junio arrancó con el dólar un poco más movido, que obligó al BCRA (suponemos) a moderar la suba del tipo de cambio vendiendo bonos DL (dollar linked, atados a la devaluación) en vez de dólar futuro. Mas allá de este aumento, el mercado debiera seguir relativamente controlado, pero despertándose de a poco. Por el lado de la oferta, queda por vender mucha soja y dólares de Obligaciones Negociables. Pero también, tarde o temprano la demanda va a despertar, porque el carry trade (invertir en bonos o plazos fijos en pesos) dio buenas ganancias o por importadores. Igualmente, para mediano plazo, imaginamos que el BCRA y el Tesoro van a seguir acompañando la tendencia porque hoy tienen mucho poder de fuego para hacerlo: recordamos que dieron de baja mucha cobertura cambiaria, compraron USD 10mil millones de reservas y bajaron la tasa de interés. Ese es el nuevo poder de fuego para evitar ruidos en el dólar”.
A mediano plazo, imaginamos que el BCRA y el Tesoro van a seguir acompañando la tendencia porque hoy tienen mucho poder de fuego para hacerlo
Sobre las inversiones en pesos, la consultora indicó que “el mercado sigue muy calmo a pesar del movimiento del dólar: LECAP paga entre 1,8 y 2% efectivo mensual a lo largo de la curva. Esta semana hay Licitación del Tesoro y veremos si cambia el menú de bonos en pesos y BONAR (no ofrecerá más BONAR 2027). Dos ideas: Si se confirma que en mayo volvió a bajar la inflación, el mercado migrará a tasa fija, desde CER y de a poco también el mercado buscará como dolarizarse: unos buscarán Bonos dollar linked, dólar futuros u Obligaciones Negociables – BOPREAL – Bonares que van atados al dólar. Los Bonos soberanos esperan nuevas noticias y las acciones vienen bien, al ritmo del petróleo y la baja del Riesgo País”. A su vez, mejoró la imagen presidencial y hay menos ruido mediático del caso Adorni y las internas del Gobierno. Pero para FMyA “no dejan de ser problemas políticos para prestarles atención, porque salen a relucir si hay malos momentos económicos. Faltan 12 meses para que arranque la previa electoral”.
F2, que dirige Andrés Reschini, observa que “en lo que va del año el Tesoro está comprando al BCRA más divisas de lo que su capacidad de generar caja le permite. Hasta abril, último mes para el cual conocemos el resultado fiscal, habría comprado unos USD 2.252 millones por encima del resultado base caja dolarizado. Consiguió pesos mediante colocaciones de deuda y hoy, luego de la transferencia de utilidades del BCRA y recompra de Letras Intransferibles, el Tesoro posee depósitos en moneda extranjera por unos USD 2.932 millones. más pesos que al tipo de cambio de referencia equivalen a otros USD 8.800 millones. En total, en dólares equivalentes serían unos USD 11.700 millones contra vencimientos en moneda extranjera hasta fin de año por unos USD 11.200 millones, de manera que cuenta con municiones suficientes en divisa local pero la demanda de pesos aún se encuentra frágil y esto lo obliga a mantenerlos parkeados para no empujar al tipo de cambio”.
Sin acceso a los mercados internacionales de deuda tanto el BCRA como el Tesoro seguirán teniendo necesidades de divisas más allá de lo que establezcan las metas de FMI y sería riesgoso dejar apreciar más al tipo de cambio real
El informe agrega que “en la primera semana de junio el dólar mayorista escaló 2,3% despertando algo de inquietud en el mercado. En futuros el volumen de operaciones no fue anormal pero el Interés Abierto creció algo más acelerado incrementándose en USD 472 millones contra el cierre de mayo. Donde sí se evidenció un salto en el nivel de operaciones, como señalamos durante la semana, fue en soberanos dollar linked, plaza en la que el BCRA ha preferido intervenir para no incrementar su posición vendida en futuros. Esta inyección de oferta de cobertura dejó como resultado una mejora en el atractivo de los sintéticos y probablemente haya contribuido a suavizar el alza en el spot. De todas maneras, con el desempeño del mayorista y los futuros es probable que las estimaciones para fin de año sean revisadas al alza, de mantenerse en esta sintonía”.
F2 indica que “sin acceso a los mercados internacionales de deuda tanto el BCRA como el Tesoro seguirán teniendo necesidades de divisas más allá de lo que establezcan las metas de FMI y sería riesgoso dejar apreciar más al tipo de cambio real, por eso continuará siendo relevante lo que suceda con el dólar a nivel internacional y las divisas de los principales socios comerciales como, por ejemplo: Brasil. Sumado a esto, el apoyo social de cara a las elecciones tendrá influencia en la demanda por cobertura cambiaria, tanto a través del spot como de futuros y dollar linked”.
En tanto, en el overnite los negocios previos a la apertura de los mercados mostraban una recuperación del Nasdaq, el índice de las tecnológicas que estaba 0,40% arriba, mientras el S&P 500 subía apenas 0,07%. Son tendencias que no se sabe si se van a reafirmar en la madrugada. El oro estaba neutral y el petróleo subía más de 2% con el Brent en USD 96 por barril. Lo positivo es que el dólar estaba en baja frente a las principales monedas del mundo. No aparenta ser un buen escenario para países emergentes ni para la Argentina.
ECONOMIA
Aguinaldo inteligente: diseña tu táctica para cumplir tus metas

Junio es uno de los momentos del año en los que podés cambiar las reglas del juego. Acercarte a tus objetivos depende de una primera decisión, una buena planificación y una estrategia acorde. Y la llegada del aguinaldo en estos días, justamente, habilita ese proceso. Por eso, la agenda para esta nota tiene tres ejes que podemos identificar.
En primer lugar, será clave tener en claro que el aguinaldo no es un regalo. Es el resultado de tu propio trabajo acumulado, diferido durante seis meses. ¿Por qué? Porque tomarlo como un regalo puede llevarnos a no aprovecharlo. Por algo, uno de los mayores desafíos no es cuánto ganás, sino la capacidad de tomar buenas decisiones.
Incluso, en estos casos, nuestro enemigo es nuestra propia mente. Hay una teoría comprobada: si percibimos el dinero como “inesperado” o “extra”, se gasta más fácil, más rápido y con menos culpa. Por ende, nos puede llevar a tomar decisiones erradas. Un consejo acá: no actuar por impulso. Frená, pensá y asignale un propósito antes de gastar es lo que permite neutralizar la euforia.
Si percibimos el dinero como “inesperado” o “extra”, se gasta más fácil, más rápido y con menos culpa
Siguiendo este camino, y usando terminología acorde a la época mundialista que estamos viviendo, podemos identificar al menos tres propósitos para el aguinaldo que está por llegar:
- Pagar deudas. Esto sería liberar la cancha para poder ir por tus objetivos. ¿Sabías que el pago mínimo de la tarjeta de crédito es un préstamo a una de las más altas tasas de interés? Entonces, no es un gasto: debe ser una prioridad. Siempre se debe empezar por las deudas más caras, que no necesariamente son las más grandes.
- Armá tu fondo de emergencia y protegé el arco. ¿Qué es? El fondo de emergencia no es ahorro: es un fondo que te permitirá hacer frente a eventos imprevistos (se te rompió el auto o un caño de la casa, tuviste un gasto no pensado, etcétera). En otras palabras, es lo que te impide endeudarte si hay sorpresas. Guardalo separado, pero ¡ojo!: buscá que te dé una tasa de interés. La recomendación: empezá de a poco, para llegar al ideal de cubrir tres a seis meses de gasto.
- Controlá el juego y meté el gol. En palabras de finanzas personales, sería identificar tu objetivo y asignar una posición (inversión) a cada ahorro. Cada objetivo debe tener fecha y monto: sin estos, es solo un sueño.
Por ende, para comenzar, hacete previamente tres preguntas: qué querés lograr, cuándo y cuánto necesitás. La elección de esos “delanteros” dependerá, claramente, de tu objetivo, tu perfil de inversor y el horizonte de inversión que tengas.
Dicho esto, el último tema es la estrategia. Para ayudar a armar tu táctica de juego, te compartimos algunas inversiones según el perfil y el plazo que tengas, siempre recordando que no es lo mismo si estás invirtiendo para cuidar tus pesos o USD hasta tus vacaciones de verano que si estás construyendo tu retiro.
No es lo mismo si estás invirtiendo para cuidar tus pesos o USD hasta tus vacaciones de verano que si estás construyendo tu retiro
Aunque lo importante (y positivo) es entender que el mercado ofrece un amplio menú de opciones, y acá te dejamos las que más nos gustan:
- Perfil Conservador -Riesgo Bajo / Corto Plazo-. Entre las opciones ideales, encontramos los Fondos Comunes de Inversión (FCI) de corto plazo, como el Novus Liquidez Plus (objetivo: buscar una tasa mayor a un plazo fijo, pero con liquidez en 24 horas). También podemos encontrar algunas letras, como la Letam (M31G6), una Letra del Tesoro a tasa variable con una TIR de referencia del orden del 26%. Por último, Obligaciones Negociables (ON) en USD de corto plazo y buenos créditos, como Loma Negra 2027; o bonos soberanos con renta mensual como el Bonar 2027 (AO27).
- Perfil Moderado -Riesgo Medio / Mediano Plazo-. Acá entran los FCI de Renta Fija, como Novus Performance, que invierten en bonos de diferente ajuste, o bonos soberanos con ajuste CER. En dólares, ya podemos apuntar a FCI en Renta Fija USD con posición en ON y/o bonos soberanos en dólares.
- Perfil Agresivo -Riesgo Alto / Largo Plazo-. Ya en este perfil, y con un plazo objetivo más largo, incorporamos renta variable. Podemos ir hacia un FCI de acciones que permite diversificar con bajo monto, o apuntar a acciones de empresas locales y Cedear de ETF, que permiten dolarizar la cartera e invertir en índices globales como el S&P 500 (SPY) o el Nasdaq (QQQ).
En conclusión, tenés diferentes jugadas para que el aguinaldo sea una oportunidad que te acerque a tus objetivos. No la pierdas.
La autora es directora de PPI (Portfolio Personal Inversiones)
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ECONOMIA
La tasa interés del BCRA para moratorias: puntos débiles y un impacto impensado

En enero, el Banco Central de la República Argentina publicó la Tasa de Intereses Moratorios (TIM), que se aplica a las obligaciones en pesos que entran en mora cuando no hay tasa pactada ni fijada legalmente. La Resolución 1/26 del Directorio incluye un anexo metodológico, donde constan las fórmulas, y se acompaña con una calculadora en la web del organismo que liquida los intereses devengados por período.
El propósito oficial es brindar herramientas a los tribunales para determinar los intereses moratorios cuando las partes no acordaron la tasa o esta no se encuentra fijada por una ley especial, según el artículo 768 del Código Civil y Comercial.
Esta norma, que delegó la cuestión en el BCRA, está vigente desde el 1° de agosto de 2015. Sin embargo, durante una década, esa tasa subsidiaria no fue reglamentada. Ante la ausencia, los jueces de todo el país aplicaron criterios y mecanismos dispares. La jurisprudencia se volvió caótica.
La Tasa de Intereses Moratorios es una tasa efectiva diaria en pesos. Resulta de un promedio aritmético simple entre tasas pasivas y activas que el Banco Central releva a diario en el sistema financiero argentino.
La tasa pasiva es aquella que los bancos pagan a los ahorristas por los plazos fijos a treinta días. La tasa activa surge de promediar lo que los bancos cobran por préstamos a sola firma y por préstamos personales. Ambas tasas están ponderadas por los montos de las operaciones. La TIM queda así en un punto intermedio entre lo que el sistema paga por captar fondos y lo que cobra por prestarlos.
Resulta de un promedio aritmético simple entre tasas pasivas y activas que el Banco Central releva a diario en el sistema financiero argentino
Además, dado que las tasas nominales a menudo no incorporan o sobreestiman la prima por inflación, el BCRA estableció para la TIM un piso y un techo. Ambos se definen por la evolución de la inflación minorista, con un margen de tres puntos porcentuales por debajo y por encima.
Para ello se toma el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), que se calcula sobre la variación mensual del Índice de Precios al Consumidor del Indec.

La TIM no puede caer por debajo del piso ni superar el techo: se mueve siempre dentro de ese corredor:
- La banda inferior es la tasa mensual equivalente a la variación diaria del CER menos 3% efectivo anual. El piso protege al acreedor frente a tasas reales negativas, esto es, cuando la inflación supera la tasa de interés.
- La banda superior equivale a la variación diaria del CER más 3% efectivo anual. El techo protege al deudor cuando las tasas quedan muy por encima de la inflación. Para liquidar los intereses de un período, se divide el valor del día final por el del día anterior al inicio del cómputo. Esa relación, expresada en porcentaje, arroja el interés devengado.
La TIM es de aplicación supletoria. Procede, como vimos, ante la falta de una tasa acordada por las partes o fijada por ley. Alcanza a las obligaciones en pesos nacidas de contratos y títulos valores sin cláusula de intereses y, en principio, a las que provienen de indemnizaciones por daños.
La TIM es de aplicación supletoria. Procede, como vimos, ante la falta de una tasa acordada por las partes o fijada por ley
Buena parte de los demás litigios quedan fuera, ya que los intereses moratorios están contemplados en la ley. Así, por ejemplo, las deudas laborales, tributarias y de tarjetas de crédito tienen sus propias tasas legales.
La publicación de la TIM no despeja todas las dudas. Hay al menos tres objeciones.
- La retroactividad. La TIM se remonta al 3 de junio de 1993. El BCRA dirá que es solo una serie estadística. Pero si un tribunal la usa para liquidar intereses devengados desde 2010, estaría aplicando una tasa que no existía cuando el deudor entró en mora. Tampoco existía el marco legal que la habilita, ya que el Código recién rige desde agosto de 2015.
- El promedio simple entre tasas de interés pasivas y activas. El BCRA no brinda razón plausible para esa paridad. El acreedor, para suplir la liquidez por la falta de pago del deudor, generalmente debe financiarse a tasa activa, no a tasa pasiva. Así, el promedio diluye el costo real de la mora con una tasa pasiva que siempre corre por debajo del costo de financiarse. Es decir que el resultado podría favorecer al deudor. Este problema ya lo tiene la tasa para uso de la justicia del BCRA, difundida por el Comunicado 14290 de 1991. Como es un promedio de tasas pasivas, el componente de caja de ahorro lo arrastra hacia abajo.
- Las bandas. El CER recién se creó en febrero de 2002. Para llegar a 1993, el BCRA empalmó la serie hacia atrás con el Índice de Precios al Consumidor del Gran Buenos Aires. Esta metodología es discutible por sí misma. Pero hay algo más grave. Parte de la serie se apoya en cifras del Indec del período 2007-2015. Para esos tramos, las bandas se calcularon sobre una inflación que la propia Justicia cuestionó.
Hay, además, un uso impensado. Más allá del supuesto para el que fue creada, la TIM podría servir para morigerar intereses excesivos. El artículo 771 del Código Civil y Comercial faculta a los jueces a reducir las tasas que exceden sin justificación el costo medio del dinero para deudores en operaciones similares. La norma remite, así, a las tasas de mercado.

La TIM reúne esa condición: es una tasa objetiva, de fuente oficial, construida sobre datos del propio mercado financiero. Es decir que puede servir de vara para medir tasas abusivas. Su influencia, entonces, podría ir más allá del artículo 768. Ese mismo uso, sin embargo, entraña un peligro. Si los jueces recortan las tasas moratorias con base en la TIM, las tasas pactadas tenderían a comprimirse contra ese parámetro.
El propio artículo 771, es cierto, manda atender al tipo de operación, de modo que una tasa más alta puede justificarse por mayor riesgo. Aun así, una tasa supletoria podría terminar influyendo sobre el precio de todas las demás.
Queda un problema semántico con implicancias de fondo. El BCRA elige el verbo difundir. Evita fijar o establecer. Si la TIM es apenas una serie que el Banco Central publica, ¿están los tribunales obligados a adoptarla?
El Banco Central le marcó la cancha a la Justicia. Resta saber si los jueces aceptarán jugar en ella.
El autor es Abogado, especialista en derecho tributario (UBA). Autor del libro “Manual práctico de procedimiento tributario”
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ECONOMIA
Walter Morales, de Wise Capital: “Argentina todavía debe demostrar que las mejoras observadas no son transitorias”

El primer trimestre de 2026 cerró con récord de actividad económica, exportaciones y saldo del intercambio comercial; compras de dólares y acumulación de reservas por parte del Banco Central; y una disminución de las tasas de interés y de los diferentes tipos de cambio. Esas tendencias no solo continuaron en el segundo trimestre, sino que se completaron con el regreso de la desinflación, apuntalada en la continuidad del superávit fiscal y la disciplina monetaria.
Sin embargo, ese escenario no fue suficiente para despejar dudas entre muchos economistas de consultoras locales e internacionales sobre la solidez del plan de gobierno, como justificó Morgan Stanley Capital International (MSCI) para mantener a Argentina en la categoría más baja del ranking global (Standalone), pese a que dos de las mayores calificadoras internacionales de bonos nacionales y corporativos mejoraron sus notas para el país.
Infobae entrevistó a Walter Morales, economista especializado en micro y macroeconomía, presidente, director y estratega de Wise Capital, Agente de Mercado de Capitales, para analizar el escenario actual y sus perspectivas de corto y mediano plazo.
— ¿Visualiza un punto de inflexión en la confianza de los inversores internacionales tras dos años de gestión de Javier Milei?
— Sí, considero que estamos atravesando un punto de inflexión importante. Los inversores internacionales observan con atención los resultados concretos más que los anuncios, y en estos dos años Argentina logró mostrar avances significativos en variables que históricamente fueron motivo de preocupación: equilibrio fiscal, desaceleración inflacionaria, recuperación de reservas y una mayor estabilidad cambiaria. Todo esto contribuye a mejorar la percepción de riesgo.
“En estos dos años Argentina logró mostrar avances significativos en variables que históricamente fueron motivo de preocupación: equilibrio fiscal, desaceleración inflacionaria, recuperación de reservas y estabilidad cambiaria”
Sin embargo, la confianza internacional no se recupera de manera inmediata. Argentina viene de décadas de inestabilidad macroeconómica, cambios abruptos de reglas de juego y múltiples incumplimientos financieros. Por eso, aunque el cambio de tendencia es evidente, todavía estamos en una etapa de reconstrucción de credibilidad. Lo que se está consolidando es la expectativa de que el país puede sostener un rumbo diferente, algo que será determinante para atraer inversiones de largo plazo.
— El índice de riesgo país bajó a la zona de 400 puntos básicos, en un contexto de superávit fiscal y comercial, acumulación de reservas, desinflación y estabilidad cambiaria. Sin embargo, la calificación para acceder al mercado de capitales internacional (MSCI) sigue siendo baja. ¿A qué atribuye esa brecha?
— La brecha se explica porque los mercados financieros suelen reaccionar con mayor rapidez a las mejoras coyunturales, mientras que las calificaciones y los índices internacionales evalúan cuestiones más estructurales. La baja del índice de riesgo país refleja que los inversores perciben una mejora concreta en la capacidad de pago y en la consistencia macroeconómica.
En cambio, organismos como MSCI consideran aspectos vinculados a la calidad institucional, la seguridad jurídica, la libertad para operar en los mercados financieros y la previsibilidad de largo plazo. Argentina todavía debe demostrar que las mejoras observadas no son transitorias, sino permanentes. En definitiva, el mercado ya comenzó a reconocer el cambio económico, pero todavía espera señales adicionales para validar una transformación estructural.

— ¿Considera que los antecedentes de default y confiscaciones de activos siguen teniendo más peso que los dos años de cumplimiento del actual programa económico?
— Todavía tienen un peso importante porque la memoria de los mercados suele ser larga. Argentina atravesó múltiples eventos que deterioraron la confianza, desde defaults hasta reestructuraciones compulsivas, controles cambiarios graves y modificaciones unilaterales de contratos. Es lógico que muchos inversores institucionales mantengan cierta cautela.
No obstante, también es cierto que cada año de cumplimiento de objetivos económicos reduce gradualmente ese peso histórico. Dos años de disciplina fiscal y monetaria son una señal muy positiva, pero probablemente el mercado necesite varios años consecutivos de consistencia para modificar completamente su percepción de riesgo. La confianza se recupera mucho más lentamente de lo que se pierde.
— ¿Argentina ya dejó atrás el riesgo de una nueva crisis de reservas o todavía existen factores que podrían desestabilizar el escenario macroeconómico?
— La situación de reservas es significativamente más sólida que hace dos años. De hecho, el Banco Central se encuentra por encima de los USD 47.000 millones de reservas brutas y las reservas netas prácticamente se han neutralizado. Sin embargo, el desafío sigue siendo la acumulación sostenida de divisas para cumplir las metas acordadas con el FMI y afrontar los vencimientos futuros sin sobresaltos.
“El desafío sigue siendo la acumulación sostenida de divisas para cumplir las metas acordadas con el FMI y afrontar los vencimientos”
Por eso, más que hablar de un riesgo inminente de crisis, hoy hablaría de la necesidad de consolidar un proceso de fortalecimiento permanente del balance del Banco Central.
— Algunos economistas y consultores internacionales sugieren que Argentina debería regresar pronto al mercado global de deuda. ¿Cree que el ministro Caputo acierta al no apresurarse en esa dirección?
—A mi entender, la prudencia es una decisión acertada. Argentina no necesita demostrar que puede emitir deuda en los mercados internacionales: ya lo hizo en otras oportunidades. Lo importante es garantizar que cualquier regreso al mercado se produzca bajo condiciones sostenibles y con costos compatibles con una estrategia de largo plazo.
Hoy el Gobierno cuenta con herramientas que le permiten administrar los compromisos financieros sin necesidad de acelerar ese proceso. Esperar una reducción adicional del riesgo país y una mejora en la percepción internacional podría permitir acceder a financiamiento más barato y con mejores plazos. La clave es no confundir acceso al crédito con dependencia del crédito.

Ahora bien, también es cierto que el regreso al mercado internacional será un paso necesario. El propio calendario financiero muestra que hacia 2027 aparecen vencimientos relevantes por aproximadamente USD 9.000 millones, y despejar cualquier duda sobre su refinanciación contribuiría a reducir el riesgo país y fortalecer la confianza de largo plazo. La clave no es volver rápido, sino volver bien.
— ¿Cuáles serían, a su juicio, las ventajas y los riesgos de aprovechar la oportunidad actual para volver a financiarse en los mercados internacionales?
— La principal ventaja sería fortalecer aún más la posición financiera del país, incrementar las reservas y mejorar el perfil de vencimientos futuros. También podría servir como señal de normalización para inversores globales que aún permanecen al margen de Argentina.
“El endeudamiento solo es positivo cuando financia crecimiento y desarrollo, no cuando se utiliza para sostener desequilibrios”
El riesgo consiste en interpretar que la etapa de consolidación ya terminó. Históricamente, muchos procesos de estabilización en América Latina fracasaron cuando el financiamiento externo reemplazó los esfuerzos de disciplina fiscal. Argentina debe evitar caer nuevamente en esa lógica. El endeudamiento solo es positivo cuando financia crecimiento y desarrollo, no cuando se utiliza para sostener desequilibrios.
— El Tesoro acumula depósitos por más de USD 12.000 millones en el Banco Central, incluyendo 3.000 millones en divisas y 9.000 millones en pesos al tipo de cambio mayorista, lo que cubre holgadamente los vencimientos hasta mediados del próximo año. ¿Considera que ese respaldo es suficiente para disipar la incertidumbre entre los analistas?
—Sin duda representa una señal muy favorable. Disponer de liquidez suficiente para afrontar vencimientos reduce significativamente los riesgos de corto plazo y fortalece la confianza en la capacidad de pago del Estado.
Sin embargo, presto atención no solo al stock de recursos disponibles, sino también a la capacidad de generar esos recursos de manera sostenible. En ese sentido, la acumulación de depósitos es una condición necesaria, pero la verdadera señal de fortaleza proviene de la continuidad del superávit fiscal y del proceso de ordenamiento macroeconómico.

— La inflación mensual volvió a desacelerarse en abril, aunque la tasa interanual sigue por encima del 30%. ¿Cómo analiza esa dinámica y la diferencia con la meta presupuestaria oficial?
— La inflación interanual suele ser un indicador rezagado porque incorpora registros muy elevados del pasado reciente. Por eso considero que la inflación mensual es hoy la variable más relevante para analizar la dinámica actual de precios.
Lo importante es que el proceso de desaceleración continúa mostrando consistencia. Puede haber diferencias temporales respecto de las metas presupuestarias, pero lo central es la tendencia descendente. Si el equilibrio fiscal se mantiene y no aparecen shocks significativos, la convergencia hacia niveles de inflación cada vez más bajos debería continuar durante los próximos meses.
“La convergencia hacia niveles de inflación cada vez más bajos debería continuar durante los próximos meses”
Más allá de algunos factores puntuales que impactaron en costos mayoristas, especialmente vinculados al petróleo y al contexto geopolítico internacional, nuestra visión es que la inflación seguirá descendiendo gradualmente. Lo importante es observar la tendencia subyacente, que continúa mostrando una moderación consistente respecto de los niveles observados durante los últimos años.
— ¿Hasta dónde cree que va a descender la inflación mensual en lo que resta del año según su escenario base?
— Nuestro escenario base contempla que la inflación continúe descendiendo y que durante los próximos meses logre perforar el umbral del 2% mensual. No obstante, creemos que el proceso será gradual. El impacto de tarifas, algunos ajustes relativos de precios y factores externos todavía pueden generar cierta volatilidad. Lo importante es que la tendencia general sigue siendo descendente y consistente con un escenario de estabilización.
Alcanzar registros similares a los observados en economías de la región sería un avance extraordinario para Argentina. De todas formas, la experiencia internacional muestra que el último tramo del proceso desinflacionario suele ser el más desafiante. Reducir la inflación desde niveles muy elevados es complejo, pero llevarla desde el 2% o 1% mensual hacia niveles consistentes con estabilidad de largo plazo requiere todavía más disciplina y coordinación de expectativas.

— ¿La actual política de tasas de interés es sostenible o prevé cambios relevantes en los próximos meses?
— Las tasas de interés deben acompañar la evolución de la inflación y de las expectativas. En la medida en que continúe el proceso de desinflación, resulta razonable esperar una reducción gradual de las tasas nominales.
Lo importante será mantener tasas reales positivas que sigan incentivando el ahorro en moneda local y contribuyan a sostener la estabilidad financiera. No espero cambios bruscos, sino un proceso gradual y consistente con el objetivo de consolidar la normalización monetaria.
— Desde inicios de 2026 se observa una apreciación cambiaria. ¿Se trata de un fenómeno estacional o responde a un cambio estructural en el comercio exterior?
— Hay elementos coyunturales y estructurales. Desde el punto de vista estacional, el ingreso de divisas provenientes de exportaciones genera una mayor oferta de dólares en determinados momentos del año. Sin embargo, una vez finalizada la estacionalidad de la cosecha gruesa, es razonable esperar que el tipo de cambio retome una dinámica más alineada con la inflación para evitar un deterioro adicional de la competitividad.
“Una vez finalizada la estacionalidad de la cosecha gruesa, es razonable esperar que el tipo de cambio retome una dinámica más alineada con la inflación”
Pero también existen factores más profundos vinculados a la mejora de la confianza, al incremento de inversiones en sectores estratégicos y a una menor demanda precautoria de dólares por parte de los agentes económicos. Por eso considero que no estamos únicamente frente a un fenómeno estacional.
— ¿Cree que una eventual liberación total del cepo cambiario podría revertir la tendencia actual del tipo de cambio?
— Toda liberalización genera un período de adaptación y puede provocar cierta volatilidad inicial. Sin embargo, si la salida se realiza en un contexto de equilibrio fiscal, reservas suficientes y expectativas estabilizadas, no necesariamente debería implicar una corrección significativa del tipo de cambio. Lo determinante será la confianza que inspire el nuevo régimen cambiario. Cuando los fundamentos macroeconómicos son sólidos, la liberalización suele ser absorbida por el mercado de manera mucho más ordenada.
— ¿Qué señales o medidas esperaría usted para afirmar que el país está listo para levantar totalmente el cepo cambiario?
— Esperaría observar un nivel de reservas más robusto, una inflación estabilizada en niveles bajos, acceso normal al financiamiento internacional y una demanda sostenida de activos en pesos. También sería importante que la economía haya consolidado una mayor previsibilidad en materia fiscal y monetaria. La eliminación total del cepo debe ser la consecuencia natural de un proceso de estabilización exitoso y no una medida aislada destinada a generar confianza por sí misma.

— ¿Cuáles son sus expectativas para el segundo semestre en materia de actividad económica, empleo, mercado de capitales, tipo de cambio, inflación y tasas de interés?
— Para el segundo semestre esperamos una mejora gradual de la actividad económica impulsada principalmente por sectores como energía, petróleo, gas, minería y agroindustria. También podrían comenzar a sentirse los efectos de los proyectos de infraestructura anunciados por el Gobierno.
Al mismo tiempo, observamos señales mixtas: mientras la industria muestra algunos indicadores de recuperación, el consumo todavía permanece débil, con ventas minoristas y confianza del consumidor mostrando dificultades para consolidar una recuperación sostenida.
— ¿Qué impacto espera sobre el empleo si se mantiene la actual política económica durante el segundo semestre?
— La estabilidad macroeconómica es una condición indispensable para generar empleo sostenible. Durante los períodos de alta inflación e incertidumbre, las empresas suelen postergar inversiones y contrataciones.
Si el actual proceso de estabilización continúa, es razonable esperar una recuperación gradual del empleo formal. No será un fenómeno inmediato ni homogéneo entre sectores, pero la inversión privada debería comenzar a traducirse en una mayor demanda laboral a medida que se consolide el crecimiento.
— ¿Cuál es, en su opinión, el principal desafío para consolidar la recuperación económica en el corto plazo?
— El principal desafío es transformar la estabilización en crecimiento sostenido. Argentina está demostrando que puede ordenar sus variables macroeconómicas, pero ahora necesita que esa mejora se traduzca en más inversión, mayor productividad y creación de empleo formal.
“El principal desafío es transformar la estabilización en crecimiento sostenido”
La recuperación será verdaderamente sólida cuando las empresas aumenten sus planes de inversión y los hogares perciban una mejora sostenida en su capacidad de consumo y ahorro.
— Diversas consultoras advierten sobre la incertidumbre política de cara a 2027 y el riesgo de que se repita un escenario de inestabilidad como el de 2025. ¿Cuál es su visión sobre ese escenario y sus posibles efectos sobre el plan económico?
— El principal desafío político para el programa económico no está en 2026, sino en 2027. Los mercados observan con atención la posibilidad de continuidad de las reformas porque entienden que muchos cambios estructurales todavía están en proceso de consolidación. Hoy las encuestas muestran que el oficialismo mantiene competitividad electoral, pero también evidencian una creciente preocupación por la situación de la economía real y el poder adquisitivo. Si la recuperación económica no logra llegar con mayor claridad a los hogares, el componente político podría volver a ganar protagonismo en la valoración de los activos argentinos.
— Si tuviera que definir con una palabra el momento económico actual de la Argentina, ¿cuál elegiría y por qué?
— Elegiría la palabra “consolidación”. Porque Argentina ya superó la etapa más crítica del proceso de estabilización y ahora enfrenta el desafío de consolidar los avances alcanzados. El mercado comenzó a reconocer las mejoras, pero el objetivo final sigue siendo transformar esa estabilidad en crecimiento sostenido, inversión y desarrollo de largo plazo.
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