POLITICA
Círculo rojo: Milei se aferra a su programa económico mientras lo arrolla la realidad política

La semana anterior, en un almuerzo reservado en Entre Ríos con el gobernador Rogelio Frigerio, Mauricio Macri había deslizado que no entendía por qué, con la macro y las cuentas públicas ordenadas, el riesgo país no bajaba a los niveles de su presidencia. Una semana después de esa inquietud privada del ex presidente, Standard and Poor’s (S&P) mejoró la calificación crediticia del país, las acciones argentinas se dispararon un 18% y el riesgo país alcanzó los 433 puntos básicos, el mínimo desde mayo del 2018. Antes de que asumiera Javier Milei, en noviembre del 2023, ese índice indispensable para el acceso a los mercados internacionales había llegado a 2.415.
No fue, sin embargo, la única noticia sobresaliente de la última semana. El jueves, en plena inauguración de la Copa del Mundo, el INDEC oficializó el índice de precios de mayo en torno al 2,1%, el más bajo en ocho meses -incluso por debajo de lo que estipulaban algunas consultoras privadas-, y se volvió a confirmar una desaceleración inflacionaria: el de junio podría ubicarse por debajo del 2%.
Luis Caputo, “Toto”, uno de los poquísimos funcionarios que se atrevió esta semana a destacar una serie de buenas noticias, ponderó en sus redes las exportaciones mineras del primer cuatrimestre -“récord histórico”, anunció-, y hasta se animó a chicanear cómo los medios no resaltaban con mayor énfasis la caída en la pobreza infantil, la más baja desde el 2018. Quienes lo frecuentan aseguran que el ministro de Economía ya tiene en su cabeza el calendario electoral del próximo año: tal vez por eso se dedique semanalmente a subir al ring a Axel Kicillof, y quizá en esa lógica se inscriba la decisión de habilitar -y reconocer- una recomposición salarial de los sueldos universitarios, firmada a mediados de semana mientras se espera que resuelva la Justicia, y otorgarle tarifa cero en el transporte público a los discapacitados.
Milei se aferra a esos datos de la economía para el diseño de un programa económico audaz y ambicioso, con un fuerte sesgo ideológico y ejecutado por Caputo y su equipo, que se complementa con una batería de desregulaciones desplegadas por Federico Sturzenegger y una serie de iniciativas repletas de polémica que llevan en simultáneo el sello de Santiago Caputo, vinculadas con las nuevas tecnologías, la inteligencia artificial y el manejo de los datos: hay que mirar al asesor estrella del presidente para entender el desembarco en el país de Peter Thiel, cofundador de PayPal y director de Palantir, que se instaló en una casona de Barrio Parque, en la ciudad de Buenos Aires. A principios de mes, el Presidente levantó un enorme revuelo tras la publicación de un artículo en el reconocido diario británico Financial Times en el que defendió la modificación de la Ley de Sociedades, y promovió la creación de un régimen jurídico sin regulación para el despliegue de la inteligencia artificial, según los especialistas, una iniciativa muy polémica con la que Argentina cedería su soberanía de datos.

La semana pasada, en paralelo al debate por el régimen del Súper Rigi enviado por el Ejecutivo que contempla enormes beneficios fiscales e impositivos similares al RIGI pero para inversiones en IA, biotecnología o infraestructura digital, cuestionados por la oposición, en Diputados se empezó a discutir la Ley de Lobby impulsada por la Casa Rosada. Todo tiene que ver con todo: el jueves, 190 organizaciones, entre ellas el CELS y Poder Ciudadano, que expusieron en el Parlamento, alertaron por la amenaza a la participación ciudadana y el control del Estado a la sociedad civil. De aprobarse el proyecto, del que fuentes oficiales adjudicaron un creciente atención por parte del asesor presidencial, se equipararía el cabildeo de una empresa detrás de un determinado interés al de cualquier tipo de organización que promueva o represente intereses colectivos o sociales. Con ese criterio, Juan Carlos Blumberg habría sido un lobista y sus movimientos se habrían monitoreado oficialmente en el 2004 cuando reclamó y consiguió penas más duras por parte del Congreso tras el secuestro y asesinato de su hijo Axel.
La consultora 1816 publicó recientemente un informe en el que destaca que en el primer cuatrimestre del año la energía y la minería generaron casi la misma cantidad de divisas que el agro, una oferta neta de alrededor de USD8.150 millones según el Banco Central. Exultante, en un canal de streaming, el ministro Sturzenegger llegó a decir exageradamente en la semana que en los próximos años Neuquén va a recibir una migración interna excepcional que calculó en torno al millón y medio de personas, y menos de un millón para provincias como San Juan por la proliferación de proyectos mineros y del oil & gas, los sectores más beneficiados por las políticas fiscales del gobierno. Existe, en ese sentido, un grupo de empresarios volcados a la compra de activos y empresas del rubro: “La Argentina está barata”, repiten.

Milei defiende ese modelo a larguísimo plazo, convencido de lo que publicó el BCRA en un informe presentado por su vicepresidente, Vladimir Werning, que abundó en que habrá indefectiblemente un proceso de derrame desde sectores “naturalmente ganadores”, como los mencionados, hacia los más rezagados. “El eslabonamiento con otros sectores contribuirá a la creación de oportunidades de empleo”, destacó.
Hasta ahora, ese proceso teórico de derrame no se cristalizó en los datos, más bien lo contrario. Fue el economista Ricardo Arriazu, muy escuchado por el círculo rojo, el que lo puso en palabras: “Nunca vi un sistema en el que sobran divisas y falta empleo”, diagnosticó. “Es así, nunca vimos algo parecido”, reconoció a esta sección un empresario del sector energético que en los últimos meses adquirió activos de empresas locales pero que acaba de echar 150 empleados.
“El Gobierno va en una locomotora a 200 kilómetros por hora, y no tiene previsto frenar. El problema es como anexar algún vagón a ese tren y que no sea solo una locomotora de los sectores más favorecidos por este modelo”, describió el director de un think tank que aboga por políticas públicas, y que trabaja en un estudio, pedido por una multinacional, para entender cuánto trabajo local va a demandar en un rubro específico el boom del petróleo.
El último informe publicado por el CEPA corrobora, y agrava, los dichos de Arriazu: en los últimos 10 meses se perdieron 112.034 empleos registrados del sector privado y el crecimiento de febrero, de 1.702 puestos formales, quedó opacado por la caída de marzo, cuando se destruyeron 7.603 empleos registrados. Entre noviembre del 2023 y marzo de este año, ya se perdieron 216.643 empleos formales, y proliferaron, por el contrario, los cuentapropistas. Según el INDEC, en abril volvió a caer la industria en un 2,1% respecto al mes anterior, y 2,8% en la variación interanual. Según el Instituto de Estadísticas y Censos porteño, los locales comerciales desocupados o sin actividad llegaron a su nivel más alto de los últimos cuatro años por la caída de las ventas y el precio de los alquileres.
La caída en la actividad, que contrasta con esos sectores dorados que dinamizan la economía libertaria, son un motor de la generación de divisas pero tienen baja incidencia en la creación de empleo genuino, ofrece una realidad que preocupa puertas adentro del Gobierno. Y contrasta con el diseño del programa que Milei defiende a rajatabla, más allá de las urgencias cotidianas.
Sin embargo, dentro de esas urgencias hay una que se adueñó de la agenda pública, que opacó las buenas noticias de la última semana y que corroen a diario, desde hace tres meses, la credibilidad del relato oficial. Una crisis política que, junto a la feroz interna palaciega entre Karina Milei y Caputo, y las irreverencias de Patricia Bullrich, tornaron irrespirable el aire del proyecto libertario: la permanencia de Manuel Adorni como jefe de Gabinete.
Todos contra Milei. “Fingir demencia mientras podamos, ese es el plan”, sintetizó una fuente oficial el viernes, 36 horas después de la paupérrima justificación del ministro coordinador en la entrevista del miércoles por la noche en la que intentó justificar su incremento patrimonial con el supuesto ahorro, en negro, de USD506.000 en criptomonedas, y la adhesión junto a su mujer, Bettina Angeletti, al Régimen Simplificado de Ganancias, previsto en la Ley de Inocencia Fiscal.

La explicación descolocó al Gabinete: están hartos de suspender notas, cancelar apariciones y que los anuncios que en otro contexto ayudarían a retomar la agenda pública no puedan ser capitalizados.
El inicio de la Copa del Mundo no disimuló ni un poco el escándalo. Si hasta ahora Adorni se había popularizado negativamente por la instalación de una cascada, la asociación de su figura con un pendrive con cientos de miles de dólares en criptomonedas terminó por convertirlo en un meme. Pero a diferencia de su anterior presentación, cuando se peleó con los periodistas o, peor aún, cuando arrastró al Presidente, su hermana Karina y todo el Gabinete al Congreso para su primera exposición en Diputados, a fines de abril, en la que negó cualquier tipo de “ocultación” en sus declaraciones juradas, esta vez no hubo ni un solo apoyo de peso. Nadie quiere quedar asociado a él. Apenas un posteo del funcionario Santiago Oria, que no tiene peso en la estructura interna, y un tímido reposteo por parte de Milei. Fin.
Desde ese momento, los pedidos internos y externos, públicos y privados, por parte de funcionarios, dirigentes, aliados, empresarios y legisladores opositores para que Adorni deje su cargo se volvieron incesantes.
No sorprendió, en esa lista, un nuevo desmarque por parte de la jefa del bloque de LLA en el Senado, que calificó como una “omisión ética” y no un “error”, como planteó el jefe de Gabinete, el ahorro en negro. Hace rato que Bullrich decidió diferenciarse del resto de los principales dirigentes libertarios y, en especial, de los hermanos Milei, en la postura pública en torno al ministro coordinador. La sorpresa, por el contrario, llegó de manos de Macri y del PRO, que en menos de 24 horas publicó dos comunicados en redes: en el segundo, el del viernes, le pidió directamente al “presidente” que “defienda al cambio y no a Adorni”.
La presión cada vez más fuerte del partido amarillo tiene doble lectura: no dejar que Bullrich se apropie sola de los votos del electorado de centroderecha que está espantado de Adorni y del estilo de liderazgo de Milei -a propósito, ¿es cierto que la senadora le escribió a Macri a su celular y el ex presidente no le respondió?-, y evitar que se llegue al Congreso con los pedidos de mociones de censura que se acumularon esta semana para correr de su cargo al jefe de ministros, una herramienta contemplada en el artículo 101 de la Constitución que el PRO no tiene previsto forzar.

“No tenemos posición tomada respecto de qué hacer, lo vamos a decidir en el transcurso del fin de semana con el radicalismo, que a su vez tiene que consultar con sus gobernadores”, explicaron ayer cerca de Cristian Ritondo. Completaron: “Si fuera por Mauricio… pero no quiere aparecer con el kirchnerismo llevándose puesto a un funcionario de Milei”.
Fuentes parlamentarias vinculadas con los gobernadores resaltaron que, al menos hasta el viernes, todavía eran pesimistas en torno a conseguir el quórum para habilitar una sesión que habilite un camino para destituir al jefe de Gabinete.
En las últimas horas, la pregunta más instalada puertas adentro del Gobierno, también del sistema político, ya no era hasta cuándo el Presidente y su hermana tendrían previsto sostener a Adorni, sino el por qué de esa decisión. Son cada vez más las voces que dan cuenta de que el Presidente quedó, tras la inesperada justificación de Adorni sobre su fortuna, más aislado en esa determinación. Algo similar ocurrió el año pasado, con José Luis Espert, cuya renuncia como cabeza de lista era solicitada por todos. En este caso, en especial, tras la aparición de dos videos, uno del 2020 y otro del 2022, en los que el propio jefe de Gabinete reconoció, en charlas virtuales, su inexperiencia en el negocio de las criptomonedas con las que, según él, amasó más de USD 500.000 entre el 2014 y el 2018. Nadie resiste el archivo.
En ese contexto, el equipo legal del funcionario privilegió la causa por la que está imputado en Comodoro Py, por enriquecimiento ilícito, un delito complejo en el que se invierte la carga de la prueba, es decir, el investigado debe demostrar que se enriqueció de manera lícita. No pareciera ser el caso de Adorni. Por el contrario, el ministro optó por reconocer públicamente que no había declarado durante años esa supuesta fortuna en criptomonedas para tratar de canjear el delito por el que se lo investiga por el de evasión, y que la causa se traslade a Penal y Económico, un fuero con otra dinámica incluso hasta por el detalle de la presencia física y permanente de los medios de comunicación, que tienen base en Comodoro Py 2002, y el perfil de los jueces que tramitan los expedientes.
El jueves, tras la reunión de la mesa política que expuso las diferencias entre Bullrich y Adorni, fue la hermana del Presidente la que difundió la imagen del encuentro. Todas las veces anteriores había sido, en general, el jefe de ministros el encargado de publicar la imagen, e incluso era él quién solía ponerse en el centro de la escena. Esta vez se ubicó a un costado. En el medio, la jefa del bloque oficialista en el Senado soplaba una vela por su cumpleaños, mientras la Secretaria General sonreía y le dedicaba palabras de agasajo por la ocasión.
Una verdadera puesta en escena si se tiene en cuenta la desconfianza que existe entre ambas: las dos saben que se necesitan, pero también son conscientes de que la traición está a la vuelta de la esquina.

Anoche, la hermanísima era, hasta el cierre de esta nota, una de las invitadas principales al festejo que Bullrich había organizado en un salón cerca del Congreso. “El Jefe” había confirmado su asistencia. Fingir demencia. De eso se trata.
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POLITICA
El día después de la presentación de la declaración jurada de Adorni y los planes de “reconversión”

Treinta y seis días después de la promesa del presidente Javier Milei, Manuel Adorni presentó el detalle de su declaración jurada ante la Oficina de Anticorrupción en medio de la causa que lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito. Tras la oficialización, y coincidiendo —no casualmente— con el inicio del Mundial 2026, el jefe de Gabinete cranea su relanzamiento en la gestión luego de varias semanas de bajo perfil.
Con la mente en las correcciones patrimoniales que presentó, entre las que admitió USD 300.000 de ganancias con Bitcoin, el funcionario hace un nuevo esfuerzo por dejar atrás la polémica abierta desde los primeros días de marzo, cuando trascendió la presencia de su esposa, Bettina Angeletti, en la delegación presidencial que viajó a Nueva York a participar de la Argentina Week.
A más de un mes de su última conferencia de prensa, tampoco se repitieron los contactos con gobernadores que supo protagonizar durante sus primeros meses de gestión ni las apariciones televisivas que durante mucho tiempo fueron uno de sus principales activos políticos.
“A partir de hoy empieza un punto de inflexión en ascenso. Serán días de ruido mediático donde esperamos que quede claro que está todo en regla y que no es un chorro“, planteó, casi a modo de expresión de deseo, una fuente inobjetable al respecto.
En el oficialismo admiten que el ministro coordinador cometió un error en la confección de sus primeras declaraciones juradas ya en la función pública, pero se esmeran por remarcar que no se ocultó información ni hubo irregularidades. “Cometió un error involuntario: copió las declaraciones que venía haciendo antes de ser funcionario. Con sus errores y sus virtudes son 25 años de ahorro, con ganancias cripto en 2014. Están todas las operaciones registradas”, expresaron desde su entorno.
“El error de arrastre en las declaraciones tiene que ver con que nunca fue funcionario público. Todo fue en diciembre de 2023 marcado por la hiper, problemas con las leliqs, 60% de pobreza, primeras horas de vocero, conferencias a las 8 de la mañana. Nadie en el Gobierno dormía”, lo justificó un colaborador.
En ese contexto, y como parte de una estrategia para despejar interrogantes sobre su situación patrimonial, Adorni adhirió junto a su esposa al Régimen Simplificado de Ganancias (RSG) que se sancionó dentro de la ley de Inocencia Fiscal. El accionar tomó a varios integrantes del Gabinete por sorpresa. Si bien niegan que haya una directiva impartida a los titulares de los ministerios, varios aprovecharon para seguir los pasos del ministro coordinador.
“No estaba al tanto, pero es una buena recomendación contable y penal”, se expidió una voz con acceso al despacho presidencial. “No sabía ni siquiera lo que era. Mi contador no lo considera”, respondió uno de los ministros consultados. “Nunca pensé en adherir, pero es una decisión personal de cada uno en función de su situación fiscal”, planteó otro. “No lo vamos a usar para lo que lo usa la gente común. No vamos a blanquear guita ni a evadir impuestos”, alertó un tercero que se plegó a la iniciativa.
Entre los que sí lo hicieron, uno de ellos buscó desmentir que el tapón fiscal, contemplado en el régimen, tenga impacto en materia judicial. “Es mentira que el fiscal no puede pedir información de períodos anteriores. No es judicial”, sostuvo una fuente al tanto.

Más allá de las discusiones jurídicas y tributarias que despertó su adhesión al régimen, en el entorno del jefe de Gabinete consideran que el foco debe volver a la gestión cotidiana. Pasado el “operativo clamor”, el puntapié inicial de la reconversión, el desafío por reimpulsar la dinámica de gestión vuelve a ponerse en marcha.
“Está firme. No hay recambio que no altere el status quo”, confesaron desde una de las tribus en pugna. En este escenario la mesa política de este jueves a las 13.30 configura una primera parada simbólica en los planes por recuperar la actividad. “Hoy será la mesa, mañana nos sentaremos a pensar agenda, pero hay que terminar con este tema”, confesaron desde la Jefatura de Gabinete.
Como parte de ese intento por dar por cerrado el capítulo patrimonial y recuperar centralidad política, el funcionario apostó a darle visibilidad mediática al asunto. El primer movimiento en esa dirección fue la entrevista que brindó, sin ahondar en detalles, con el periodista José Del Río para La Nación + en la que admitió que evaluó dejar el cargo. “Pensé en renunciar, pero entendí que era un tema más grande que mi denuncia. Me dolió un montón que me traten de chorro. Entendí que no me podía ir”, planteó.
“Judicialmente está protegido. En tribunales le sirve esta explicación”, sostuvo un integrante del reducido círculo tras la entrevista al tiempo que evitó opinar respecto al impacto político de la causa. “Aclaró lo que tenía que aclarar. Veremos las repercusiones”, sumó un segundo actor.
Con el respaldo de Javier y Karina Milei, Adorni se prepara para encabezar un nuevo intercambio de la mesa política en sus oficinas del Ministerio del Interior el día después de la presentación. El encuentro llega además en un momento delicado para el oficialismo, todavía atravesado por las secuelas de la última sesión del Senado, en la que el oficialismo postergó el tratamiento de la Ley de Propiedad Privada, lo que abrió un nuevo escenario de tensión entre la Casa Rosada y la senadora Patricia Bullrich.

Pese a esas diferencias, en la Balcarce 50 aseguran que el vínculo no atraviesa un punto de ruptura. Aquel Gobierno que hasta no hace mucho ‘ejecutaba’ a los díscolos parece haber perdido esa impronta. Hoy, a las rabietas de la jefa de bloque en el Senado le corresponden con fotos y reuniones. Y este jueves, que está cumpliendo 70 años, habrá una torta con velitas durante la reunión para agasajar a la fanática de Tita Merello.
La entrevista, la mesa política y la exposición del patrimonio del ministro coordinador forman parte de un nuevo intento de la administración libertaria por dar vuelta la página. En la Casa Rosada creen que el punto de inflexión ya empezó, pero también son conscientes de que ningún relanzamiento es posible mientras la conversación siga girando alrededor del tema. “Hay que terminar de salir de este quilombo primero”, resumió una fuente oficial.
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POLITICA
Días de hartazgo y desconcierto en la Casa Rosada: crece la presión interna para que Manuel Adorni deje su cargo

La noche anterior a que arrancara el Mundial, Manuel Adorni habló en LN+ y presentó su declaración jurada. Cuando Shakira se aprestaba a mover las caderas en el estadio Azteca, la documentación quedó disponible al público en la página de la Oficina Anticorrupción. Ni ese timing mundialista bajó el escándalo. Arrancó a jugarse la copa y, al contrario de las expectativas que tenían en la Casa Rosada, el caso Adorni se exacerbó.
“Es difícil sacar el tema del medio. Arrancó el Mundial y nada. El martes juega Argentina… pero no hay manera”, se lamentaban al final de la semana en un despacho oficial. “Existe alguna especulación con que el martes arranca a jugar Argentina… pero hay preocupación porque estas horas son terribles”, adherían.
La sensación es de hartazgo. Dentro del Gobierno reconocen un abordaje de crisis paupérrimo, que tuvo su último episodio cuando Adorni aseguró que se enriqueció por invertir US$200.000 en criptomonedas, a la vez que florecían videos y viejos tuits suyos en los que él mismo contaba su desconocimiento del bitcoin, que pronuncia con tilde en la O. En la política analizaron que Adorni le habló a Comodoro Py, no a la gente de a pie. Asumen que esa batalla ya está perdida.
“No hay manera de que esto se termine… y va a seguir. Javier y Karina no lo quieren soltar y todo el resto lo quiere tirar por la ventana“, resumió una fuente del Gobierno respecto a los ánimos en Balcarce 50. “Es lo que quieren, que se quede”, se apenaba otra fuente de peso. “Nunca estuvo tan golpeado el hombre como esta semana”, se escuchó.
Un libertario de fluido ida y vuelta con la cúpula graficó la situación así: “Si antes de esta semana había 20% de probabilidades de que Adorni se fuera, ahora hay 50%. Aumentó más del doble, pero no es tan alta. Hay mucha más gente puertas adentro que lo cuestiona, pero Milei en su forma de expresarse no muestra ningún indicio de querer tomar esa decisión, por el contrario”.
Este último punto, en las voces autorizadas de la Casa Rosada se traduce: “Manuel no se va a ir, ni lo van a echar”.
Pero en tándem, y paradójicamente a ese aferramiento del Presidente, por primera vez voces importantes de Balcarce 50 dejaron trascender que hubo intentos reales de buscar un reemplazante. Nadie pudo explicar de dónde salieron las propuestas; se habló hasta de presión del círculo rojo. El canciller Pablo Quirno y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, sonaron como posibles.
En ese berenjenal, no obstante, todos admiten que a Milei lo notan inflexible y malhumorado con los pocos que se atrevieron a deslizarle que le encontrara una salida decorosa a Adorni. Ante la pregunta reiterada de por qué lo sostiene, la mayoría entiende que el Presidente cree que detrás de Adorni lo quieren hacer caer a él. Hay otra versión, incluso de gente que lo frecuenta y le tiene aprecio: que su ego le reitera que no deje a nadie decirle lo que tiene que hacer.
Al Gobierno, encima, se le volvió a complicar el Congreso. En ambas cámaras hay pedidos de interpelación y moción de censura contra Adorni, que ante la presión irá al Senado a presentar su informe de gestión el 2 de julio, y que -en otro orden de cosas- empantanó las correcciones en la ley de Inocencia Fiscal. Es que apenas antes de presentar su DDJJ se sumó al Régimen Simplificado de Ganancias (paso indispensable para entrar al blanqueo) y sumó opacidad a una política a la que apuesta la Casa Rosada para conseguir dólares del colchón. En algunos despachos renegaron porque hubo rumores de que Adorni no avisó.
En tanto, el ministro del Interior, Diego Santilli, trabaja a destajo para darle a Karina Milei el primer elemento en el camino a la reelección: que se eliminen (o se suspendan) las PASO. Así, la secretaria general, en momentos duros para el oficialismo, tendría la lapicera para supeditar a sus socios y aceleraría la ruptura definitiva del peronismo.
Pero hay sectores que ponen dudas. “En las PASO se cruza el interés político y hay algo que no está claro: si Milei va a reelegir”, resume una fuente libertaria de experiencia.
En la Casa Rosada, bien en silencio, observan que las supuestas bondades del plan todavía no llegaron a sectores urbanos de peso electoral. Tras rebotar en marzo, la industria y la construcción volvieron a caer. A esto se suma el impacto negativo del caso Adorni.
“Está complicado el metro cuadrado, la clase media”, decía una fuente libertaria, al tanto de que los gobernadores -claves para que el Congreso vote la eliminación de las PASO- también lo ven. Otra, en sintonía, acotaba: “A la micro todavía no llegó”.
En Balcarce 50 coinciden en que la reforma política está verde, y que después del Mundial la discusión será más difícil por acercarse la elección. En el oficialismo detectaron que la oposición activó por estos días el chip 2027 y que se subió al caso Adorni como un insumo para pegarle al discurso anticasta, de austeridad y de esfuerzo ante el ajuste.
Santilli y el secretario parlamentario, Ignacio Devitt, muestran pese a eso esperanzas de lograr el descarte de las PASO. El ministro armó un súpermartes, también para mostrar gestión entre el caos: se verá con Leandro Zdero (Chaco), Marcelo Orrego (San Juan) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego). A algunos mitines ya se sumaron la propia Karina Milei y su principal ladero, Eduardo “Lule” Menem. Dicen que hay que mirar esas fotos: su presencia podría señalar algún intento de acuerdo provincial. En las oficinas de Santiago Caputo trinan para arreglar con los gobernadores en 2027: la misma discusión que en 2025.
Entre los socios, Mauricio Macri expone alto perfil. Que Pro compita con su propio candidato sería un golpe para LLA. Pero en la Rosada la mayoría cree que su vuelta a la palestra obedece más a que quiere negociar que los violetas no se entrometan en la Ciudad. “¡Esto le sube el precio a Macri!“, exclamaba por estas horas un integrante del Gobierno, que reconocía la importancia que tendrán los votos de Pro para evitar la moción de censura contra Adorni.
Cuando hay señales de que un sector del círculo rojo evalúa postulaciones alternativas para el año que viene, otra incertidumbre es Patricia Bullrich. Ella jura que no va a romper.
La jefa de la bancada oficialista en el Senado volvió a arremeter contra Adorni; dijo que había incurrido en una “omisión ética” y que no se condecía con “la moral como política de Estado” libertaria. Pero después Karina Milei le subió una foto para su cumpleaños 70 en la que Adorni apareció al costado en el festejo. Dejaron trascender también que él le encargó la torta. En esa mesa política hubo otro contrapunto entre ambos, que no llegó a ningún puerto.
Milei prefiere seguir con el anarcocapitalismo y con sus efectos en la economía real. Celebró que la inflación marcó 2,1% y que el riesgo país tocó los 437 puntos, a niveles de 2018.
“La economía todo lo ordenará”, repiten el Presidente y los suyos, como un mantra.
Paula Rossi,Manuel Adorni,Conforme a,,Presión sobre el jefe de Gabinete. Adelantan el informe de gestión de Adorni en el Senado y fijan fecha para el 2 de julio,,Exlibertario. Zago se refirió al futuro de Adorni en medio de las denuncias: “Creo que antes del 23 cae”,,»Se reía de los trabajadores». Máximo Kirchner habló sobre el presente de Adorni y recordó sus actitudes,Manuel Adorni,,El método de la vieja casta. Adorni y la renuncia que el país espera,,Contra las cuerdas. Las huellas que Adorni no consigue tapar,,La fantasía de un edén imaginario. Inmersos en una extravagante burbuja de sentido
POLITICA
La oposición en Córdoba busca ordenar la estrategia electoral y suma gestos de unidad: el impacto del caso Agostina


El femicidio de Agostina Vega expuso la gestión de Martín Llaryora en Córdoba ante la audiencia de los medios nacionales – la peor pesadilla de todo gobernador – y reavivó a la oposición, que se ilusiona con terminar con casi 30 años de peronismo. Algunos hablan de un “quiebre” entre los cordobeses, que suben el rating de los canales que cuestionan a los funcionarios locales, judiciales y hasta empleados municipales. “Hay cientos como Claudio Barrelier en el Gobierno”, dijo Luis Juez a Infobae en referencia al detenido por el crimen de la adolescente, a quien, además, se le achacan vínculos con las barras bravas y el negocio de la noche.
Entre los dirigentes opositores circula una encuesta alarmante para Llaryora: muestra un 75% de rechazo a la gestión y un 80% que exige un cambio. Los números les llegaron antes del caso Agostina, por lo que creen que esos sondeos empeoraron para Llaryora. Quién va a liderar ese cambio en la oposición es la principal incógnita, pero también qué certeza hay de que esos datos finalmente se traduzcan en un fin de ciclo. No sería la primera vez que la oposición se acerca a una victoria que finalmente fracasa ante el aparato oficialista y la división de fuerzas.
También aparece la sospecha de un acuerdo entre Llaryora y la Casa Rosada para garantizarle la reelección al gobernador a cambio de apoyo en la elección presidencial. Los votos para la eliminación de las PASO también están en juego. Dirigentes cercanos a Karina Milei les llevaron tranquilidad a los opositores cordobeses: les dijeron que una derrota de La Libertad Avanza en la provincia que más mide Javier Milei sería perjudicial para revalidar su liderazgo en octubre. Algunos siguen incrédulos.

Lo que sí está claro es que el candidato de La Libertad Avanza en Córdoba será Gabriel Bornoroni. “Ellos quieren engordar lo propio”, dijo a este medio uno de los dirigentes que busca convertirse en el candidato de la oposición unida en Córdoba. El presidente del bloque oficialista en la Cámara de Diputados evitó expresarse en los medios locales sobre el caso Agostina y las críticas que recibió la gestión de Llaryora. Dicen que para ese tipo de movimientos necesita la luz verde de la Casa Rosada, lo que explica su escasa participación en el debate público sobre los temas que se debaten en la provincia.
La figura de Bornoroni incomoda tanto a Rodrigo de Loredo como a Juez. Ambos tienen la ambición de ser candidatos a gobernador. El senador ya perdió en tres oportunidades, pero dice que tiene el mismo desafío que Lionel Messi en el Mundial: pelear por la cuarta. El radical, por su parte, cree que ya cedió ese lugar en la elección de 2023 y está convencido de que el próximo año será su turno. Esas aspiraciones chocan con el fuerte apoyo que tienen los libertarios en Córdoba. Están obligados a negociar con Karina Milei una coalición pero la hermana del Presidente es conocida por apostar por candidatos puros.
Pese a sus diferencias, Juez y De Loredo se reunieron esta semana para analizar el futuro electoral. No hubo acuerdo sobre la candidatura, tienen tiempo para eso, pero coincidieron en repetir el esquema de 2023: el que mejor mida liderará la coalición opositora. Donde surgen las dudas es con el PRO y el rol de Mauricio Macri en la provincia. El ex presidente perdió la titularidad del partido local en manos de los referentes de Patricia Bullrich pero, en medio de sus coqueteos electorales, sumó un gesto de acercamiento a Llaryora.
Esta semana se conoció la incorporación de dos hombres cercanos al ex presidente a la conducción del Banco de Córdoba (Bancor): el ex ministro de Economía de la Nación Hernán Lacunza y el empresario industrial Ércole Felippa. Ese movimiento profundizó el malestar de los opositores que buscan derrotar al peronismo. “Macri y Néstor Kirchner hicieron lo mismo. Los dos negociaron el apoyo a la candidatura presidencial a cambio de no plantar otro gobernador”, denuncian. De ahí nace la sospecha de un nuevo acuerdo entre Llaryora y la Casa Rosada.
La UCR, por su lado, busca dar señales de ordenamiento. El Congreso de la UCR convocó a sus congresales para el próximo 11 de julio, cuando se debatirá la prórroga de los mandatos partidarios. Según trascendió, existe un amplio consenso para aprobar la extensión de los plazos, lo que le permitiría al titular Marco Ferrer continuar al frente del partido al menos hasta octubre de 2027 y negociar alianzas.
Mientras tanto, la provincia tendrá una elección municipal que les servirá de termómetro electoral y de ensayo para la nueva coalición. En septiembre Marcos Juárez, el kilómetro cero del PRO, deberá elegir intendente en medio de tensiones entre el partido amarillo, la UCR y la negativa de La Libertad Avanza a conformar una alianza en busca de competir con un postulante puro.
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