POLITICA
Preso del tironeo interno, Milei implosiona con la crisis de Adorni

Manuel Adorni intenta revertir un concepto básico del derecho, aquel que sostiene que nadie puede alegar su propia torpeza. El jefe de Gabinete lo hizo. Confesó un delito, sigue en su cargo y contagió a Javier Milei, todavía aferrado a creerle. Si mantenerlo en el cargo era hasta hace unos meses la consecuencia de una cerrada defensa presidencial, ahora pasó a ser para Milei un acto de autodefensa. El paso del tiempo de un escándalo que nunca dejó de crecer pone al Presidente en su propia trampa: si lo echa, le habrá entregado un trofeo a sus aliados díscolos y a la oposición. Si lo mantiene, como es su decisión, pagará el costo político de ver nuevamente empantanada la gestión.
Son horas decisivas para el Gobierno. La posibilidad de que Adorni pida licencia está hoy en el menú de opciones. “O se aleja o se lo lleva puesto el Congreso”, admite una voz oficialista de las más conocedoras del ruido que está expandiéndose en el parlamento.
La autoemboscada presidencial parece no encontrar piso y el cerrado respaldo que le sigue dando Milei a Adorni ya se comió buena parte de la confianza del PRO, el principal sostén político de la Casa Rosada. Esta vez no fue un tuit aislado y de arrebato de Mauricio Macri, como aquel posterior a la última cena en Olivos, sino dos pronunciamientos directamente definidos por la mesa ejecutiva del partido. La integran el ex presidente, el jefe de bloque, Cristian Ritondo, y los tres gobernadores del espacio, Rogelio Frigerio, Ignacio Torres y Jorge Macri. “Presidente: los que estamos apoyando al cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni”, escribieron para pedir que lo eche. Para la crisis de identidad del PRO también son horas decisivas. En menos de un día las principales referencias del partido terminaron de acordar, después de ásperas discusiones, ese pronunciamiento final, que había sido precedido por un mensaje anterior en el que suavizaba las posturas.

Lo que está perdiendo Milei es mucho más que popularidad. Lo que está en juego es su propia autoridad presidencial, la idea de liderazgo y conducción política. Parte de ese rol lo delegó en su hermana, Karina Milei, y en su asesor, Santiago Caputo. No hay toma de decisiones. No se va Adorni, pero tampoco se va Patricia Bullrich, su jefa de bloque en el Senado, la única dirigente que le pone freno, cuidando su propio electorado. No parece casual que la senadora haya hecho todo lo posible para no cumplir la orden de Milei de quitar el pliego de la jueza María Verónica Michelli y siga ahí, sin atisbo de que el Presidente le pida que dé un paso al costado. Todo lo contrario. La empoderó. El ruido político al interior del bloque es ensordecedor.
El Gabinete pasó a ser un grupo de simuladores, en el que nadie se atreve a hablar. La reunión de mesa política del jueves pasado fue una teatralización con actores mudos. Fueron dos horas de reunión sobre los pasos a seguir con los proyectos de ley que dan vuelta en el Congreso. Cuando todo llegaba a su fin, Bullrich volvió a patear el hormiguero. “Acá hay algo de lo que hay que hablar”, lanzó. Nadie dijo nada. Karina Milei ni la miraba. Patricia arrancó con su queja, la misma que hace en público. Insistió en marcarle a Adorni que su insistencia en mantenerse en el cargo le hace daño al proyecto. Habló de “nuestro” proyecto, algo que la ubica dentro del círculo libertario. Ella entiende que es parte de una coalición, algo que ni Milei ni Karina asumen, y por eso cree que está obligada a diferenciarse.

“Tratame mejor”, le pidió Adorni y le insistió a todos que cualquier queja la manifiesten en privado. Bullrich no se la aguantó. “La defensa del proyecto se hace en público; si no, no tiene sentido y quedamos todos comprometidos”. En ese ida y vuelta pocos emitieron algún sonido. Diego Santilli, otro integrante de un gobierno coalicional, miraba para otro lado. Quiere llevarse bien con Karina y ser gobernador de la provincia de Buenos Aires. El único que se sumó a Bullrich fue Santiago Caputo. “Patricia tiene razón. Lo que dijiste ahora lo podrías haber dicho hace 90 días”, lo cuestionó, ya de mala gana.
Todo terminó peor que cuando empezó. El encuentro había arrancado con Bullrich en público cuestionando éticamente el dibujo de Adorni. El viernes a la noche, quienes vieron a la senadora, cuentan que no podía creer lo que estaba leyendo en los portales de noticias: que la mujer de Adorni, Betina Angeletti, ni siquiera había presentado la declaración jurada reservada. Todo el esquema de rectificaciones es tan deficitario que el jefe de Gabinete hasta puso que se postuló al cargo electivo de “Secretario de Comunicación y Medios”. También tendrá que acomodar sus números ante la Cámara Electoral, a la que le mintió cuando presentó su declaración en el momento de ser candidato a legislador porteño.
La soledad del despoder
Sin espacio para creatividades, Adorni está sólo en la estrategia. Los autores de la reversión cripto son él y sus abogados del estudio Ledesma. No tiene al lado un especialista en comunicación de crisis que acote el riesgo. Es evidente. Caputo no está en su mesa. Nadie siquiera buscó los archivos en los que insistentemente, para la época en la que dijo haberse hecho millonario, hablaba con un desconocimiento enorme del mundo de las criptomonedas. De coartada la explicación no tiene nada.
Una salida para el Gobierno sería licenciarlo. “O tomás la decisión vos o la toma la oposición”, reclaman las pocas voces que intentan una diagonal. Es lo que le recomiendan a Adorni desde hace semanas las escasas personas que están a su lado. Él tiene miedo. Cree que fuera de la protección de Karina y Javier Milei la Justicia se lo llevará puesto. Hay quienes le dicen que es al revés: que por estar al frente del Gabinete los factores de poder lo usa como símbolo de presión a la Casa Rosada.

La crisis ya dejó de ser de Adorni. Es de Milei. El último estudio de Management & Fit muestra que ante la pregunta de por qué el Presidente no le suelta la mano, un 42,1% considera que el jefe de Gabinete posee información sobre irregularidades de la gestión. No es sólo que lo salpica, lo embarra por completo. Sólo a modo de comparación, esta consultora hizo la misma pregunta en plena crisis de José Luis Espert, el año pasado. Entonces, el porcentaje que creía que Milei estaba involucrado y por eso lo protegía llegaba al 33%. Al final lo echó. ¿Qué se juega acá para que eso no ocurra? Se juega Karina. Es quien decide. Por eso el caso ya empezó a reconfigurar el modo de ejercer el poder del Presidente, en el que se impone la desventaja de no tomar decisiones a tiempo. O lo peor. De no tomarlas. Lo mismo hace con la interna. La deja correr. Lo mismo hace con Patricia Bullrich. La deja diferenciarse. Si se trata de una estrategia, el costo puede ser alto. Después del experimento de Alberto Fernández, la pregunta corrosiva es si la sociedad soporta un presidente que va perdiendo autoridad. ¿Cualquier decisión que tome ahora Milei lo lleva a que el PRO se convierta en la Cristina de Alberto? Cualquier decisión que tome, por tardía, ya es negativa. La jerarquía está en crisis. También sucedió con el funeral del Indio Solari. Milei no habló, no emitió sonido. Ni se animó a pelearse, como hubiese hecho en otro momento de hegemonía política.
Arremetida parlamentaria: ¿guiño, guiño?
Esta semana será clave para la suerte política de Adorni. La oposición en el Senado incluyó un proyecto para interpelarlo y aplicarle moción de censura. La sesión la convocó el oficialismo. Si los libertarios desean salvar a Adorni deberían levantarla, para no arriesgar. No pasó. Bullrich ya envió el temario a tratar y se convocó a labor parlamentaria. “No estoy juntando votos”, anticipa una espada legislativa del peronismo para sostener que cuando el tema se imponga, cada uno pagará el costo político de sostenerlo. Necesitan dos tercios para avanzar. “Con Kueider se logró”, recuerdan quienes guardan esperanzas. Bullrich teme lo peor. Y cómo va a votar ella llegado el momento. ¿Otra abstención? Al bloque oficialista, por sí solo, no le alcanza para bloquear. Son varios los senadores que están llamando a Bullrich para decirle que una cosa es acompañar proyectos de gestión y otra defender a Adorni. “Si no renuncia y se pide la interpelación lo vamos a tener que votar”, avisan los aliados, en tándem con el segundo comunicado del PRO. Lo que sucedió el viernes pareció bastante un nado sincronizado, en el que los aliados presionan para forzar la salida. La pregunta que queda flotando es cuán coordinada estuvo la inclusión del proyecto por parte del peronismo con la sesión ya convocada por Bullrich. También jugó fuerte la vicepresidenta Victoria Villarruel, que apuró, vía pedido formal del jefe de la bancada macrista, Martín Goerling Lara, la fecha para el informe de gestión de Adorni. Quería que fuera ahora. El jefe de Gabinete, acorralado por la presión, pretendía patearlo un mes. Bullrich finalmente terció y consiguió poner fecha para el 2 de julio. La idea que circula en los círculos de poder libertario es que no lo van a echar. Bullrich insiste en que el Gobierno no puede perder la decisión política.

Si no es en el Senado, podrá ser en Diputados. La Cámara baja pidió sesión especial, pero para la otra semana. Intentan llegar con el número. Hoy están más cerca, pero aun no llegan a los 129 que necesitan para abrir el debate. El devenir del escándalo hará lo suyo. Cuentan a favor con el contundente pronunciamiento de Juan Schiaretti. Son seis diputados y una senadora. “Manuel Adorni no puede seguir siendo Jefe de Gabinete de Ministros. El Gobierno nacional no puede seguir sosteniendo la mentira ni un día más. Adorni ocupa uno de los cargos más altos de la República Argentina con rango constitucional. Adorni le mintió al pueblo argentino y mintió ante el Congreso de la Nación. El país necesita funcionarios que digan la verdad y no ejerzan el poder para beneficio propio. Basta de encubrir y avalar mentiras”, escribió en redes sociales. En el bloque de Provincias Unidas, donde conviven distintas tribus, sorprendió el silencio de Maximiliano Pullaro. El 20 deberá ser anfitrión del Presidente cuando viaje a Rosario para el acto central por el Día de la Bandera. No aportó a la presión. La jefa del bloque, que responde al gobernador, Gisela Scaglia, no estará en el país para ese momento. Tiene un viaje programado. En la oposición creen que Pullaro no va a tener margen para no enviar a José Nuñez a la sesión. En el peronismo sospechan del acuerdo al que llegó con Nación por el flujo de la caja de jubilaciones. El otro que se comprometió a jugar es el jujeño Carlos Sadir, con el apoyo del diputado Carlos Rizzotti.
El PRO tiene decidido no dar quórum. Su apuesta es ejercer presión pública para que Adorni renuncie de manera anticipada. Están en duda Oscar Zago y Eduardo Falcone, del MID. Dicen que interpelar sí, echarlo no. Lourdes Arrieta pactó con Martín Menem, según anticipan en el bloque de UP, con lo cual ya no participa de las movidas opositoras. Podría darse un picadito de opciones. Algunos tucumanos y catamarqueños dispuestos a dar quórum, sumado a alguna voluntad más de Innovación Federal. Todo dependerá del desarrollo de los acontecimientos en torno a Adorni. Es prematuro pensar que el jefe de Gabinete caiga por acción parlamentaria solamente. Para empezar, lo que se votará, si la oposición consigue el número, es el emplazamiento a la comisión para dictaminar la interpelación. Una moción de censura necesita la aprobación de la mitad más uno de las dos cámaras. Es un camino largo. Pero la enmarañada justificación de Adorni acelera los tiempos para su (mala) suerte.
Tribunal social
En la opinión pública, el caso está cerrado. No es el tribunal mediático del que él habló, es el tribunal social. La última encuesta de la universidad de San Andrés que se conoció el mismo día en que volvió a estallar el escándalo consolida la debacle. La imagen negativa de Adorni alcanza el 72%, consolidándose como el funcionario con peor imagen de todo el gabinete. En contraposición, Patricia Bullrich es la dirigente con mayor imagen positiva en el ecosistema político con 38%, seguida por Milei, con 33%, que cae 2 puntos respecto a la medición anterior. Mientras el Presidente cae, la senadora sube, y sube a partir de marzo, cuando empezó a diferenciarse. Desde esa debilidad es que Milei la sostiene. Hay otro dato que aporta Management & Fiti. El 63% que votó a Bullrich en primera vuelta de 2023 quiere que Adorni se vaya. Ella se muestra empoderada, gane o pierda en su cruzada.

La pérdida de popularidad del Gobierno que comenzó en diciembre e implosiona entre marzo y abril arrastró a todo el oficialismo. En la oposición, Cristina Kirchner mantiene un 32%, Axel Kicillof un 31% y Myriam Bregman un 30% de imagen positiva.
Regenerar expectativas
El problema de Milei va mucho más allá de Adorni. El funcionario canaliza un malestar que ya estaba erosionando la popularidad del Presidente que llegó a su pico en noviembre, pos elecciones de medio término, pero que lo hizo perder desde entonces 10 puntos de imagen. La mayoría de los analistas consideran prematuro sostener que cortó la caída, una meseta del último mes que para consolidarse tendría que mantenerse así al menos hasta agosto.
La economía serrucho muestra señales de consolidación. Mientras baja el riesgo país y la inflación se desacelera, el Gobierno se topa con otras realidades. En marzo volvió a caer el empleo registrado. En la comparación contra noviembre de 2023 la caída en el sector formal alcanza a 314.461 trabajadores, según los datos de esta semana del sistema integrado previsional argentino (SIPA). Esta última caída, en el análisis del economista Luis Campos, deja al Gobierno cerca de igualar la crisis de 2018/19. La industria en marzo perdió 5.043 trabajadores en el mes y casi 80.000 contra noviembre de 2023. El comercio volvió a caer y tocó el mínimo en dos años. El agro, la minería y el petróleo apenas sumaron 1305 nuevos puestos de trabajo. Abril no viene bien. La Encuesta de Indicadores Laborales volvió a mostrar un retroceso y las suspensiones siguen en los valores más elevados del último año y medio, con la reforma laboral en funcionamiento.
Los datos industriales y de la construcción siguen siendo malos. Cayeron 2,1% y 4,0% mensual desestacionalizado en abril, confirmando la K, que tiene a energía y minería hacia arriba y el resto hacia abajo. El dato de la economía en abril que se conocerá el 29 de junio, seguramente dará una nueva contracción. La producción industrial PyME se contrajo un 9,2% interanual y un 1,7% respecto al trimestre anterior, según el último Informe Coyuntural del Observatorio PyME que alerta de que los indicadores predictivos tocan mínimos. La actividad se desplomó a 34 puntos por la baja producción y la caída de la demanda y el Índice de Confianza Empresarial cayó a 40 puntos, su valor más bajo desde el tercer trimestre de 2023. El informe remarca el impacto en el empleo. Se registró una baja del 1,4% respecto al trimestre anterior y una preocupante reducción del 5% en la comparación interanual. Además, puntualiza que la caída de ventas al mercado interno afecta al 83% de las firmas, pero el dato más alarmante está en la cadena de pagos: el retraso en el cobro a clientes sufrió un salto drástico, escalando del 35% al 60% en este trimestre. La apuesta es que las rescaten los sectores en crecimiento. Un 26% de las PyME ya se vincula con los sectores clave de Oil & Gas y Minería, viéndolos como los grandes dinamizadores del futuro, pronostican en la entidad.
El Gobierno se enfrenta a una dinámica lenta. Según la consultora económica 1816 el mercado cree que la inflación seguirá cayendo en los próximos meses, pero tardará un buen tiempo en alejarse de la zona de 1,5% mensual. Además, en su último informe apunta que la decisión del Banco Central de dejar correr el tipo de cambio a casi 1450 la semana pasada “podría reforzar la idea de que el equipo económico no está dispuesto a usarlo el como ancla nominal a toda costa (a menos que decida llevarlo gradualmente de nuevo a 1400). “Si los agentes económicos perciben que el Gobierno no está tan dispuesto a apreciar el tipo de cambio real, la inercia inflacionaria podría persistir bien entrado el segundo semestre”, concluyen.
Sin un shock económico que revierta el malestar doméstico, lo que está en crisis es el eje central de Milei: su personalidad temeraria, de liderazgo forzado, incluso en temas económicos. La dimensión memética que tomó el caso Adorni se amalgama peligrosamente con resultados económicos que no llegan a todos.
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POLITICA
El búnker del Papa en Buenos Aires: la Nunciatura donde León XIV tendrá sus reuniones fuera de agenda


El Palacio Fernández Anchorena tiene entrada por avenida Alvear 1637, en Recoleta, a metros de la esquina con Montevideo. Es uno de los edificios más imponentes de una avenida: fachada francesa, techos altos, jardín interior y salones concebidos para recibir a la elite porteña de comienzos del siglo XX. Desde 1952 funciona allí la Nunciatura Apostólica, residencia oficial del representante del Papa en la Argentina. En noviembre, durante cuatro noches, será además la casa de León XIV.
Pero la Nunciatura no será solamente el lugar donde el Pontífice duerma al terminar cada jornada. La preparación de la visita reserva márgenes para al menos dos encuentros privados que no formarán parte del programa público, según pudo saber Infobae, y la residencia diplomática aparece como el escenario natural para esas conversaciones. Allí comienza la segunda agenda de un viaje papal.
Una agenda es la que ya distribuyó la Sala de Prensa de la Santa Sede: horarios, discursos, ceremonias, traslados, autoridades y cámaras. La otra se arma alrededor de los espacios que quedan entre esos actos y responde a una lógica diferente: conversaciones sin transmisión, sin fotografías y sin necesidad de incorporarse a la narrativa pública de la visita. En las próximas semanas, mientras avance la organización, una de las preguntas que circulará con mayor insistencia entre dirigentes políticos, empresarios, referentes sociales y miembros de la Iglesia será quién conseguirá cruzar la puerta de Alvear 1637.
Las nunciaturas vienen cumpliendo ese papel durante los viajes de León XIV desde el comienzo de su pontificado. Son territorio diplomático de la Santa Sede y, al mismo tiempo, la residencia del Papa durante sus estadías, un espacio capaz de quedar al margen del ceremonial del país anfitrión. En distintos viajes del último año, León XIV las utilizó para encuentros religiosos, diplomáticos o personales que requerían un nivel de reserva diferente al de los grandes actos públicos.
Un ejemplo claro fue lo sucedido durante el viaje a España en junio pasado: allí la Nunciatura fue sede de encuentros que figuraban en el programa (como la reunión con el Presidente de Gobierno Pedro Sánchez) y de otras reuniones que no aparecían en la agenda oficial, como la que León XIV mantuvo el lunes 8 de junio con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Ayuso. Ayuso sabía con varios días de anticipación que el pontífice la recibiría en la sede diplomática y aceptó la “máxima discreción” que le había pedido el Vaticano antes de la reunión. Se espera un procedimiento similar en Buenos Aires con los dirigentes argentinos que vayan a ver a Robert Prevost al edificio de Recoleta.

En África, por ejemplo, recibió en privado en la Nunciatura de Yaundé a representantes religiosos y celebró en Luanda una misa privada antes de continuar con la agenda oficial. En otras escalas, las residencias pontificias sirvieron también para conversaciones con autoridades civiles, miembros de comunidades religiosas y referentes que no necesariamente participaron de las ceremonias abiertas. La lógica se repite: lo que admite cámaras puede ocurrir afuera; lo que exige reserva encuentra en la Nunciatura un escenario propio.
Francia, el viaje más reciente, ofreció otra señal sobre el valor que el Vaticano asigna a ese espacio. Más allá de las ceremonias organizadas por el país anfitrión, el Papa mantuvo la Nunciatura como residencia y centro operativo. Es territorio del Pontífice y de la diplomacia de la Santa Sede, y lo que ocurre allí no queda determinado por el protocolo local.
En Buenos Aires, esa lógica tendrá además una particularidad: el hombre que abrirá la puerta de la casa fue elegido hace apenas unos meses por el propio León XIV. Monseñor Michael Wallace Banach fue designado nuncio apostólico en la Argentina el 14 de mayo de este año. Hasta entonces era representante pontificio en Hungría y llevaba décadas en el servicio diplomático de la Santa Sede. Su nombramiento llegó cuando la preparación de la visita papal ya formaba parte del horizonte de las relaciones entre Roma y Buenos Aires.
Banach será, por eso, mucho más que el anfitrión formal del Papa durante esas cuatro noches. Será también una de las personas encargadas de administrar los accesos a la residencia y ordenar las solicitudes de audiencia privada que llegarán desde distintos sectores. La última palabra será de León XIV y de su entorno inmediato, pero en Buenos Aires el nuncio sabrá quién entra y quién queda afuera.
Quiénes buscan entrar
El programa oficial del domingo 8 de noviembre concentrará buena parte de las imágenes institucionales de la visita: las autoridades nacionales, el encuentro con el presidente Javier Milei, las ceremonias previstas en el centro porteño y el discurso de León XIV ante referentes de la sociedad civil. Todo eso tendrá horarios, protocolo, listas de invitados y cámaras. La Nunciatura ofrece exactamente lo contrario.
Entre quienes pueden aspirar a una audiencia privada aparecen dirigentes sindicales y de movimientos sociales, referentes políticos por fuera del oficialismo, empresarios y figuras del mundo eclesiástico. Para cualquiera de esos sectores, una conversación en Alvear 1637 permite algo que un encuentro público no permite: interlocución sin necesidad de producir una fotografía institucional. No significa necesariamente apoyo, respaldo ni toma de posición; justamente una de las utilidades diplomáticas de la Nunciatura es permitir una conversación sin convertirla inmediatamente en un gesto político.
En el mundo sindical y de los movimientos sociales hay interlocutores históricos de la Iglesia argentina que buscarán mantener abiertos sus canales con Roma. También existen sectores políticos que tienen relación con la Santa Sede y empresarios con los que el Vaticano mantiene diálogos sobre asuntos sociales, económicos e institucionales. Los donantes de la visita serán uno de los grupos que con seguridad se reunirán con el Papa en la Nunciatura.
A eso se suma el propio universo eclesial, donde una visita papal abre conversaciones internas que rara vez se producen delante de una cámara: relaciones entre obispos, movimientos, congregaciones religiosas, organismos vaticanos y figuras de la Iglesia local.
La casa del Papa
La historia del edificio añade otra capa al escenario. El palacio fue encargado al arquitecto francés Édouard Le Monnier por Juan Antonio Fernández y Rosa de Anchorena, que residían en París y nunca llegaron a habitarlo. Décadas después pasó a manos de Adelia Harilaos de Olmos, marquesa pontificia y una de las grandes benefactoras católicas argentinas de su tiempo, quien terminó legándolo a la Santa Sede para que se convirtiera en sede de la representación pontificia.
Desde 1952 funciona allí la Nunciatura Apostólica. El edificio alojó también a Juan Pablo II durante sus visitas a la Argentina de 1982 y 1987 y guarda todavía las marcas de décadas de relación entre la Iglesia local, Roma y algunas de las familias que colaboraron con su mantenimiento y sus sucesivas refacciones. En las semanas previas a la llegada de León XIV, los trabajos se concentrarán especialmente en distintos sectores de la residencia, entre ellos la fachada y la capilla.
Otros proyectos quedarán para después. Banach incluso imagina para una etapa posterior una nueva parrilla que permita convertir parte de la casa en un espacio más habitual de recepción para visitantes argentinos, en una adaptación bastante local de una de las residencias diplomáticas más particulares de Buenos Aires.
Cuando se vayan las cámaras
La Nunciatura tiene además una condición jurídica que refuerza su carácter reservado. Como sede diplomática, sus instalaciones están protegidas por el principio de inviolabilidad previsto en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. Las autoridades del Estado receptor no pueden ingresar en los locales de una misión sin consentimiento y sus archivos, documentos y comunicaciones diplomáticas cuentan también con protecciones específicas. Según pudo saber Infobae, hace dos semanas se reforzó la seguridad informática y de comunicaciones.
Pero durante una visita papal su verdadera ventaja es más sencilla: detrás de esa puerta puede celebrarse una conversación sin atril, sin transmisión y sin obligación de incorporarla al programa público. El domingo, las cámaras seguirán a León XIV hasta la Casa Rosada y el Palacio Libertad. En los días siguientes estarán en cada misa, cada ceremonia y cada traslado. Por la noche, el Papa volverá a Alvear 1637. Durante cuatro noches dormirá allí. Y en Buenos Aires ya empieza a circular otra pregunta: quiénes serán los que entren cuando las cámaras se hayan ido.
POLITICA
La Casa Rosada descarta que Karina Milei viaje a China este año y deja abierta la puerta a una visita del canciller Quirno

La Casa Rosada descarta que Karina Milei viaje a China durante 2026 y deja abierta la posibilidad de que Pablo Quirno encabece una misión oficial a Beijing antes de fin de año. La definición modifica el esquema que el propio canciller había hecho público en los últimos meses, cuando había anticipado una visita junto con la secretaria General de la Presidencia y Luis Caputo.
“No tenemos previsto un viaje a China”, aseguran en Nación. Ante la consulta específica sobre Karina Milei, responden que no viajará este año y que esa misión “nunca estuvo en agenda” de la Casa Rosada.
La respuesta contrasta con las declaraciones públicas que hizo Quirno. El 29 de julio, el canciller había afirmado: “Estamos buscando fechas. Tenemos planeado ir con Karina Milei y Luis Caputo”, y vinculó la visita con las negociaciones comerciales abiertas con las autoridades chinas.
Quirno volvió a ratificar esa hoja de ruta el 15 de septiembre. En esa oportunidad afirmó que estaban terminando de definir aspectos de la negociación bilateral para confirmar la visita y volvió a incluir a Caputo y a Karina Milei en la eventual comitiva. Dos semanas después, la posición que transmiten en Balcarce 50 es diferente.
El viaje del canciller, en cambio, sigue siendo una posibilidad. “Quizás va Quirno”, explican en Nación. Por ahora no existe una fecha cerrada ni una agenda oficial para la misión y tampoco está definido quiénes acompañarían al ministro de Relaciones Exteriores si finalmente viaja.
Las conversaciones con Beijing continúan concentradas principalmente en comercio e inversiones. Quirno viene planteando que la Argentina busca reducir el déficit bilateral mediante una mayor apertura para las exportaciones nacionales y avanzar sobre protocolos y autorizaciones pendientes para distintos productos.
La relación financiera tuvo este año una definición importante. El Banco Central argentino y el Banco Popular de China renovaron en agosto el acuerdo de intercambio de monedas por 130.000 millones de yuanes y extendieron su vigencia de tres a cinco años. También mantuvieron activo el tramo equivalente a unos US$5000 millones que utiliza la Argentina.
POLITICA
Elecciones en la UTA: se pone en juego la conducción del poderoso gremio de colectiveros

La Unión Tranviarios Automotor (UTA), el estratégico sindicato de los colectiveros, afrontará entre el 7 y el 8 de octubre una elección de alto voltaje para definir sus autoridades nacionales. El actual secretario general, Roberto Fernández, buscará revalidar por quinta vez su cargo al frente del gremio, que conduce desde hace 18 años.
A diferencia de las últimas tres veces, Fernández se enfrentará a un escenario inédito: competirán otras tres listas que buscarán desplazarlo. La atomización opositora, sin embargo, favorece al oficialismo. Sus retadores serán Maximiliano Escriba, líder de la seccional Mar del Plata, una de las cinco jurisdicciones que el oficialismo perdió en 2022; Alberto Patiño, actual secretario de Organización que decidió desafiar al jefe, y Claudio Gómez, con raíces en la izquierda.
Las casi dos décadas de conducción de Fernández, que tiene 82 años, se encuentran marcadas por un perfil negociador con las cámaras empresarias, adaptación a los distintos gobiernos y verticalismo interno. Su hegemonía, sin embargo, se pondrá a prueba frente a fallos judiciales sensibles que propiciaron una mayor apertura electoral en la UTA y abrieron paso a los opositores. En las urnas, esas expresiones buscarán canalizar el descontento por el deterioro del poder adquisitivo, de las condiciones laborales y la cobertura médica. Todo en un contexto signado por la caída de los aportes y la crisis de rentabilidad de las empresas del sector.
El sindicato de los colectiveros tiene alrededor de 70.000 afiliados en todo el país y conserva un alto poder de fuego al momento de instrumentar medidas de fuerza por su capacidad para paralizar el transporte público. Con la votación en dos jornadas, prevista para los choferes de larga distancia, la disputa también se replica a nivel regional, ya que se renovarán las autoridades de las 25 seccionales. El oficialismo será el único que tendrá candidato propio en todas las seccionales e intentará revertir el crecimiento de la oposición en cinco distritos: Mar del Plata, Córdoba, Santa Fe, Santiago del Estero y Jujuy.
Para la pulseada entre la CGT y la Casa Rosada, no parece resultar menor en manos de quién quedará la UTA. Fernández cortó vínculo con la central obrera y, en desacuerdo con el último cambio del triunvirato, ordenó retirar a su tropa del consejo directivo. En paralelo, adoptó una relación diplomática coyuntural con el gobierno de Javier Milei, condicionada por la dependencia de los fondos públicos, que no escaparon a la motosierra de la administración libertaria. En el último trimestre, la UTA viene de acordar un aumento salarial del 10,5% para los choferes de corta y mediana distancia en AMBA. En septiembre, sin contar viáticos, el salario básico quedó en $1.707.175.
Desde enero de 2024, los ingresos en el área metropolitana aumentaron un 181% en términos nominales ante una inflación acumulada que rondó el 246% desde entonces. Esa disparidad impactó en la capacidad adquisitiva de los colectiveros, que ya acarreaban retrocesos significativos, con el pico del 211% del IPC anual en 2023. Pero el escenario más agudo se sitúa en el resto del país, donde las paritarias están atravesadas por acuerdos fragmentados, ingresos básicos congelados por debajo del millón e incumplimientos por las dificultades para trasladar incrementos a las provincias, que ya no disponen del Fondo Compensador del Transporte del Interior.
Dentro del universo sindical, Fernández ha mantenido una pelea crónica con Hugo Moyano y su familia. Asumió la conducción de un gremio de colectiveros golpeado por el escándalo patrimonial protagonizado por su antecesor, Juan Manuel Palacios, quien dejó el cargo en 2006 después de 22 años al frente. Fernández era entonces su secretario adjunto y, lejos de retirarse junto a su mentor político, decidió quedarse para completar el mandato. Aquella decisión fue interpretada como una traición para el moyanismo y un golpe duro a su esquema de alianzas. Palacios era un dirigente de extrema confianza del líder de Camioneros, con el que conformó el ala combativa contra el menemismo en los noventa.
En consecuencia, el clan Moyano respaldó incursiones internas de rivales para intentar desplazar a Fernández de la UTA. El pico de tensión por el control del gremio colectivero llegó en 2019, con la violenta toma de la sede de la calle Moreno por parte de grupos disidentes. Fernández resistió la avanzada desde el techo del edificio y posteriormente acusó a Pablo Moyano, secretario adjunto de Camioneros e hijo de Hugo, de haber pergeñado la ofensiva en connivencia con Cristian Jerónimo, titular del sindicato de Empleados del Vidrio y actual integrante del triunvirato que conduce la CGT. Ese antecedente quedó como la razón de la ruptura de Fernández con la central obrera, concretada después de la elección de Jerónimo en noviembre de 2025 .
En las últimas elecciones de la UTA, realizadas en 2022, los Moyano —que siempre negaron haber participado de aquella revuelta— respaldaron abiertamente al principal rival de Fernández, Miguel Bustinduy, a quien también le atribuían una presunta participación en la toma. Fernández se impuso otra vez, mientras que Bustinduy se retiró de la UTA y se refugió en la Unión de Conductores de la República Argentina (UCRA), el gremio alternativo de los colectiveros que integra la CTA y al que arribó con el grueso de los choferes del Grupo DOTA.
La flexibilización del estatuto
Históricamente, el estatuto de la UTA impuso fuertes trabas para evitar que hubiera oposición, como la obligación de presentar listas completas en todo el país. Esas condiciones, calificadas de “proscriptivas” por sus críticos, dieron origen a un extenso periplo judicial impulsado por Bustinduy con el patrocinio del abogado Leandro Recalde. El proceso recayó en la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, que dio lugar al reclamo y falló a favor de la anulación de artículos claves, con una consecuente flexibilización del régimen electoral del sindicato.
De acuerdo a las decisiones de la justicia laboral a las que accedió LA NACIÓN, quedaron anuladas la obligación de presentar candidatos en todas las seccionales y delegaciones para competir por la conducción nacional, la exigencia de una “carrera sindical” previa y el requisito de haber realizado cursos de capacitación dictados o acreditados por la propia conducción. Además, por primera vez, los afiliados tendrán la opción de cortar boleta, por lo que podrán votar candidatos distintos para la conducción nacional y las seccionales.
Con Bustinduy fuera de la UTA, al frente de la opositora “Agrupación La Palacios” (bautizada así en honor a Juan Manuel Palacios) quedó Maximiliano Escriba, líder de la seccional Mar del Plata, una de las cinco jurisdicciones que el oficialismo perdió en 2022. En esta ocasión, Escriba disputará directamente la conducción nacional como candidato de la Lista Negra. Aunque no contará con la palanca del grupo DOTA, su espacio llega con el mayor despliegue territorial del arco opositor: competirá en 14 seccionales.
La Lista Marrón está encabezada por Alberto Patiño, referente de la “Agrupación 2 de Julio”, una escisión surgida de las propias entrañas de la conducción de la UTA. Patiño rompió con Fernández después de más de una década a su lado. Todavía es el secretario de Organización, considerado el puesto número tres en la jerarquía del sindicato, el mismo cargo que tuvo Bustinduy. En diálogo con este medio, Patiño justificó su ruptura con Fernández por “su gran pasividad frente a la mala situación de los trabajadores”, “su acomodo frente a los distintos gobiernos” y “su afinidad con los empresarios”.
La Lista Bordó representará a la izquierda sindical a través de Claudio Gómez, chofer de la línea 86 y referente de la “Agrupación 460”.
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