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El Checho Batista descubre su museo personal y se confiesa: de los botines con los que hizo «trampa» en el 86 a por qué Maradona «murió como los genios»

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Empezó la cuenta regresiva para que los argentinos volvamos a soñar con la copa del mundo. Esa que ya en tres oportunidades supieron ganar aquellos jugadores que nos representaron y enaltecieron al país y nuestros colores: en el 78, en el 86 y en el 2022, con la conquista de la Scaloneta en Qatar.

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Mientras toda la Argentina desea que el último mundial de Lionel Messi sea coronado con otro trofeo en la Selección Argentina, Paparazzi decidió acompañar este momento único homenajeando a aquellos futbolistas que se destacaron con la albiceleste, en diferentes puestos, equipos y citas mundialistas.

Así, La casa de los campeones rompe el hielo con Sergio Batista, el exquisito ladero de Diego Maradona en dos de los mundiales más recordados por los argentinos: México 86 e Italia 90. El querido Checho nos abre las puertas de su hogar para descubrir su rincón más preciado y valioso: allí donde guarda sus tesoros, como camisetas y botines que provocarían la envidia de cualquier coleccionista.

Los botines que el Checho Batista usó en México 86: eran Puma, pero por contrato, les pintó las tres tiras de Adidas.

Atravesando el living, una escalera y después el comedor, entre juguetes de sus nietos y trofeos ganados, Batista nos deslumbra con su museo personal, construido a lo largo de una rica trayectoria que lo vio brillar en Argentinos Juniors y River, entre otros equipos. “Este es mi rincón de los recuerdos Me lo hizo una arquitecta, recopilando un montón de cosas desde que debuté en Argentinos en 81, sin barba. Toda mi vida deportiva está acá”, dice Batista, emocionado.

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—Los botines gastados son una reliquia.

—Son los de los últimos partidos del Mundial (86). Otro no tuvieron esos botines. Hay una trampa ahí

—¿Se puede contar?

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—Creo que sí. Ya fue, 40 años después… Son botines Puma: me los regaló el Flaco Menotti y son de cuero de canguro. En su momento los botines no eran tan blanditos y estos tenían un cuero liviano, que me gustaron cómo me quedaban. Pero no los podía usar porque yo era modelo de Adidas. Entonces le dije al utilero que tenía que sacarle la tira de Puma y en cada partido me pintaba con témpera las tres líneas. La plantilla es la de Puma. Decí que yo no me tiraba tanto al piso, porque sino, se iba a ver la suela. 

—La camiseta de Argentina que usaste tiene el agregado de mantener las manchas originales del partido.

—Sí, esta es la original, la del segundo tiempo (de la final contra Alemania), que se la había dado a mi cuñado. Él había entrado a la cancha justo después del partido, me pidió la camiseta y se la di.

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El manto sagrado: la camiseta que el Checho Batista usó en la final contra Alemania, en 1986.

—Las demás camisetas, ¿las perdiste?

Me las robaron. Entraron a casa y me llevaron los bolsos con todo. El otro día encontraron la camiseta de Inglaterra, la azul. Hay una sola porque se hizo en el momento para jugar contra Inglaterra. La encontró un hincha de Argentinos Juniors. Me llamó y me dijo: «Checho, tengo tu camiseta con el número 2, la azul de Inglaterra, la original». Le dije que no la quería, que la tuviera él, y me dijo que la ponía en el museo. Y hoy está ahí. Apareció. Después, solo tengo esta acá en el museo.

—Sí tenés las medallas.

—Sí, las que uno tuvo la suerte de ganar como campeón del mundo, subcampeón del mundo en Italia 90 y la de Beijing 2008 (como director técnico de Messi en la consagración olímpica).

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—¿Qué se siente haber sido parte del plantel campeón en el 86?

—Fue el sueño desde chico, el objetivo máximo. Pero para mí, fue la satisfacción de poder devolverle a toda la familia y los amigos que estuvieron en los momentos en los que yo recién empezaba, porque el del jugador es un largo camino. Desde los 6 años que juego al fútbol.

Sergio Batista, gladiador argentino en México 86 e Italia 90.

—La familia acompaña mucho.

—Sí, es muy importante hoy en día. Siempre. Mi papá era un trabajador que todos los días se levantaba a las 7 de la mañana y volvía a mi casa a las 9 de la noche. A veces lo veíamos, a veces no. Y sábados y domingos tenía que llevarnos a mi hermano (Fernando El Bocha Batista) y a mí a jugar al fútbol. No tenía esa libertad para decir «disfruto de eso».

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—¿Tenías habilidad? ¿Naciste con ese don?

—Creo que nacés con algo, viene con uno, y después se van puliendo un montón de cosas. El sacrificio y la disciplina son fundamentales. 

—Jugaste con Maradona y dirigiste a Messi.

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—Soy un privilegiado. No elijo entre uno u otro: cada uno en su época, fueron los mejores del mundo, de la historia, los dos, cada uno en lo suyo. Son muy similares jugando al fútbol, pero siempre digo que los genios no se comparan. Tuve la suerte, por eso no me puedo quejar del fútbol, de ser compañero de uno y dirigir al otro. Y los valoro mucho personas, con una humildad enorme los dos. Pero para mí, fueron los mejores que vi.

—¿Creés Messi tendría que terminar su carrera jugando en Argentina?

—Es lo que todos queremos… Ojalá que lo tengamos acá, cerquita, y que lo podamos ver todos los domingos. Que se pueda retirar en Argentina. Pero son decisiones difíciles de tomar, y son de él. 

—Pensando en este mundial, ¿qué futbolista te gusta en tu puesto?

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—Argentina tiene un muy buen jugador, que ojalá llegue bien: Leandro Paredes. Es el más parecido a mí. La Selección tiene todos jugadores que van para arriba, y necesita de un 5 que esté paradito, que ordene, que se aleje del equipo. Y eso Leandro lo hace muy bien.

—Veo que tenés fotos con Juan Román Riquelme. ¿Qué pensas de su dirigencia en Boca?

—Está bien. No me meto en esas cosas. Tengo muy buena relación con él. Siempre lo felicité porque quiso ser presidente y lo logró. Seguramente que todos buscamos campeonatos, pero pasa en Boca y en todos los clubes. Boca porque es más grande, quizás no lo está logrando, pero está haciendo una buena gestión. Nosotros tenemos una amistad muy grande. Ojalá le vaya bien.

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Socios en la cancha, amigos afuera: Maradona y Batista, en México 86.

—Volviendo a Maradona, ¿sentís que lo despidieron como merecía?

—Ojalá lo hubiésemos despedido de otra manera… Tuve una amistad muy grande con él: éramos uy amigos, pasamos muchas cosas juntos, entonces uno siente bronca y lo quisiera tener acá. Se nos fue muy joven… Lo entiendo y lo acepto, porque él quiso eso: creo que se rindió y vivió de la manera que quiso. Por ahí, cuando lo necesitamos no estaba. Nadie quiere morir, pero él la vivió, y creo que se fue tranquilo.

—En pandemia, solo y en esa casa…

Como mueren los genios: la mayoría mueren solos, un poquito abandonados. No me gustó. Por suerte, tres meses antes lo disfruté en la cancha de Argentino Juniors cuando dirigía Gimnasia, que hicimos una fiesta y lo llevé a un homenaje. Lo vi feliz y contento. Me guardo esa sonrisa que él tenía. Fue la última vez que lo vi.

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Batista con Maradona, en una foto muy especial: es la última que se tomaron juntos.

—Maradona, Messi: los argentinos ya nos preguntamos quién será el próximo

—¡Ojalá! Siempre tenemos algo. Uno decía después de Maradona no tendríamos nada, y apareció Messi. Es muy difícil. Pero así como salió Messi, puede salir otro.

Sergio «El Checho» Batista, con Paparazzi.

 

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Checho Batista, Museo de Campeones

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El desgarrador testimonio de Silvina Scheffler después de padecer leptospirosis: “Perdí mi pelo”

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En un segmento del stream de Telefe, en el programa ‘La Noche de los Ex’, Silvina Scheffler relató su vivencia con la leptospirosis y los efectos físicos de la enfermedad, incluyendo la pérdida de cabello (Video: La noche de los ex)

Hay relatos que se instalan en la memoria no solo por el dramatismo de lo vivido, sino por la sinceridad con la que alguien decide compartirlos. Silvina Scheffler, conocida por su paso por Gran Hermano y su apodo de La Profe, decidió hablar sin reservas de uno de los momentos más duros que atravesó: la pérdida de su pelo a raíz de la leptospirosis. Su testimonio, lejos de buscar dramatismo fácil, expone el lado menos contado de una enfermedad que golpea el cuerpo y la autoestima.

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En una transmisión del stream de La noche de los ex, de Telefe, Silvina relató el instante exacto en que la caída del cabello se volvió una realidad imposible de ignorar. “Perdí mi pelo a raíz de la leptospirosis y fue un proceso súper duro, pero acá estoy con muchas ganas”, contó con esa mezcla de fortaleza y vulnerabilidad que caracteriza a quienes se ven obligados a reinventarse tras el dolor. Detalló que nunca había escuchado de la enfermedad y que el contagio pudo haber llegado a través de “una lata de gaseosa que nunca había tomado”. Mientras relataba, no buscó minimizar la experiencia: “Es una enfermedad jodida, provocó casi destrucción total del cuerpo”.

El sufrimiento físico vino acompañado de cambios visibles y dolorosos. Durante la internación, Silvina permaneció trece días sin poder lavarse el cabello. Cuando finalmente una enfermera la ayudó a limpiarse y ella misma fue a cortarse “las puntitas”, sintió cierto alivio y se ilusionó con una recuperación sencilla. Pero la realidad fue otra. Recordó el episodio en que, en medio de una ducha, la caída se desató de golpe. “Fue desesperante”, confesó. La reacción inmediata fue de incredulidad y angustia: “Salí corriendo de la ducha, pero como espantada. Fue algo muy loco, porque la desesperación era: agarro rollo de cocina, lo envuelvo y lo saco a la basura. No podía aceptar lo que me pasaba”.

El testimonio de Scheffler deja al descubierto el impacto profundo que puede tener la enfermedad en la imagen y el ánimo. “Tenía el pelo hasta la cinturay a los tres meses me pasó, que nadie me dijo, que podía pasarme esto de efluvio telógeno”, relató. El proceso no solo afectó su cuerpo, también la confrontó con el espejo y la necesidad de adaptarse a un cambio forzado. “Así que poniéndole garra y para adelante, como siempre”, expresó, sin omitir la crudeza del momento ni la determinación con la que eligió enfrentarlo.

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El video presenta una entrevista en la que Silvina Scheffler relata su experiencia personal sobre la grave enfermedad que tuvo, la leptospirosis (Video: Telefe)

La caída del cabello fue solo una de las consecuencias de una batalla médica mucho mayor. Todo comenzó con síntomas confusos y una primera consulta médica en la que le sugirieron que podía tratarse de dengue, indicándole reposo. La situación empeoró de manera acelerada. “Cuando volví a la clínica ya ni podía caminar”, contó Silvina. La ayuda de su hermana fue determinante, pues la llevó en silla de ruedas hasta la internación.

La estadía en el hospital se extendió durante dieciséis días, seis de ellos en terapia intensiva. La fiebre, la desorientación y la pérdida de conciencia marcaron la rutina de esos días. Scheffler llegó a experimentar una falla multiorgánica, que comprometió riñones y el hígado, y debió atravesar dos sesiones de diálisis. “Me quedó la marca de la diálisis y todo el dolor que pasé. No podía hacer nada con mi cuerpo, ni siquiera comer sola”, recordó.

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La incertidumbre sobre el diagnóstico agravó la angustia. Pasó varios días internada sin saber qué tenía, hasta que los estudios médicos confirmaron la leptospirosis, una infección que suele transmitirse por contacto con orina de roedores o animales domésticos infectados. Silvina explicó que no sabe con exactitud cómo se contagió, pero mencionó que “puede ser por una lata contaminada o por contacto con superficies sucias, pero nunca se sabe con certeza”.

El regreso a casa fue difícil. La debilidad, el dolor muscular y la sensibilidad a los sabores hicieron que cada día fuera un desafío. “Me costaba hasta ir a la cocina. Estuve mucho tiempo en cama, necesité kinesiología y los dolores musculares eran intensos. Incluso me resultaba imposible bañarme sola”, compartió. La rutina diaria cambió: ahora extrema los cuidados con la higiene y presta especial atención a los objetos cotidianos.

Silvina Scheffler contó el duro proceso que atravesó con la leptospirosis: «Se me cayó el pelo» (Instagram)

A lo largo de todo el proceso, el acompañamiento familiar y de amigos jugó un papel clave. Silvina reconoció el apoyo de su expareja Nito Artaza, quien fue varias veces a la clínica durante la internación. “No estaba apta para ver a nadie, pero fue un gesto lindo”, valoró. El miedo a una recaída la llevó a incorporar rutinas de cuidado similares a las de una pandemia.

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La experiencia dejó huellas físicas y emocionales. Durante semanas, sufrió insomnio, dolores persistentes y una sensibilidad especial a los alimentos. Aprendió a escuchar las señales del cuerpo y a no subestimar síntomas que pueden ser el inicio de un cuadro grave. Ahora, con el cabello en proceso de recuperación y la salud en marcha, Scheffler comparte su historia, convencida de la importancia de hablar de lo que muchas veces se calla.

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El error que muchos cometen con el mate de la mañana y puede hacer que caiga pesado

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El mate de la mañana es casi un ritual. Acompaña el desayuno, el arranque del trabajo, el viaje, la charla o los primeros minutos de silencio antes de empezar el día. Pero aunque para muchas personas resulta liviano y cotidiano, en otros casos puede caer pesado, provocar acidez, náuseas, sensación de estómago revuelto o malestar.

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Uno de los errores más comunes es tomar mate apenas uno se levanta, completamente en ayunas y durante mucho tiempo. La yerba mate contiene cafeína, una sustancia estimulante que en personas sensibles puede favorecer nerviosismo, palpitaciones, acidez o malestar digestivo. No afecta a todos por igual, pero quienes ya tienen reflujo, gastritis o sensibilidad estomacal suelen notarlo más.

Otro punto importante es la temperatura del agua. El mate no debería prepararse con agua hirviendo. Además de quemar la yerba y volver el sabor más intenso y amargo, las bebidas demasiado calientes pueden irritar la boca y la garganta. En general, se recomienda usar agua caliente, pero no hervida, alrededor de 70 a 80 grados.

También influye con qué se acompaña. Tomar varios mates amargos sin comer nada puede resultar fuerte para algunas personas. En cambio, sumar algo liviano, como una tostada, una fruta, un yogur o un puñado de frutos secos, puede hacer que el mate se tolere mejor. Lo mismo ocurre si se alterna con agua, especialmente en días de calor.

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No se trata de abandonar el mate, sino de ajustar la forma de tomarlo. Reducir la cantidad, evitar cebarlo demasiado fuerte, no hacerlo interminable y prestar atención a las señales del cuerpo puede ayudar a que el ritual sea más amable.

Qué conviene evitar para que el mate no caiga pesado

  • Tomarlo durante mucho tiempo con el estómago vacío.
  • Usar agua hirviendo.
  • Prepararlo demasiado fuerte o con mucha yerba.
  • Acompañarlo siempre con facturas, fritos o comidas muy pesadas.
  • Tomarlo muy rápido, sin pausas.
  • Ignorar síntomas como acidez, náuseas o dolor.
  • Seguir tomando si ya generó malestar.

El mate puede seguir siendo parte de la mañana sin convertirse en un problema. La clave está en observar cómo responde el cuerpo y hacer pequeños cambios: comer algo antes o durante, cuidar la temperatura del agua y no excederse con la cantidad. A veces, el secreto no está en dejarlo, sino en tomarlo mejor.

 

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Marcelo Tinelli se reencontró con Charly Sosa, el cantante del hit “Mayonesa”, y recordó la historia del tema

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El conductor dialogó con el músico y habló de su actualidad en Estados Unidos

Marcelo Tinelli vivió un emotivo encuentro este sábado al recibir en el estudio de Infobae Mundial a Charly Sosa, el reconocido músico uruguayo cantante del hit “Mayonesa”. En ese marco, el conductor y el artista entablaron una divertida charla recordaron como el tema enloquecía a las hijas de la figura de la televisión en su juventud.

“Está Charly Sosa. El éxito más grande de la historia musical es uruguayo, maestro. Cuando Mica y Cande me rompían todo el tiempo: “Papá, mayonesa, mayonesa”. Bailábamos en casa. El señor había hecho este tema, el más vendido, le digo, en Uruguay. Charly, ¿no?, en el mundo”, comenzó diciendo Tinelli al ver a Sosa en el estudio. Agradecido por el recibimiento, Charly comentó: “A nivel mundial. Hoy por hoy, Mayonesa está dentro de las cinco canciones latinas más bailadas del mundo”.

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Continuando con el ida y vuelta, Marcelo destacó su fanatismo por el tema: “Amo Mayonesa. Pero además, hay otras canciones que decís: “¿Y esta cómo era? No sé, ta”. Pero vos decís: “Mayonesa”. Arranco así, empiezo a batir. Mica y Cande, las dos me tenían los huev… al plato. Era una cosa increíble. “Papá, hay mayonesa, mayonesa”. Y un día le digo: “Por favor, tráiganlo, mayone”. ¿Qué era en 2002, 2000?”.

Fue entonces cuando Sosa rememoró aquellos años: “Sí, un día nos llama tu productor y nos dice: “Vos, ¿sabés que las hijas de Tinelli lo tienen podrido con la mayonesa? Y Marcelo quiere que vengan a cantar”. Y nosotros dijimos: “¿ShowMatch? ¿Me está jod…?”. Y yo iba en bicicleta rumbo a mi casa, me llama el productor y me dice: “Vos, anda. ¿Qué estás haciendo?” “Acá, andando en bicicleta”. Me dice: “Hoy de noche estamos en ShowMatch”. Le digo: “Ah, dejate de jod…””.

El conductor realizó una prueba al degustar tacos mexicanos

Luego, Charly destacó el impacto que tuvo el éxito del tema en su carrera: “Y aparte fue un antes y un después, porque en ese momento ShowMatch se veía para todo Latinoamérica. Era Videomatch, es verdad. Y nos llamaban de Perú, nos llamaban de Bolivia. Nos llamaban de Chile. Nosotros decíamos: “No, loco, ya está”. Esto nos cambia la vida. Y después, cuando se separa el grupo Chocolate y se arma el grupo Mayonesa, fuimos a presentar la canción “Agachadita” también”.

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Así, la charla derivó en el día que el músico y su grupo fueron a tocar al programa de Tinelli: “Fue el día que la enana Feudale me cag… a patadas. Vienen y me dicen: “Vos, Charly, tenés que hacer algo distinto en el programa”. Dale, buenísimo. Y yo vi a la Feudale, fui y la agarré de atrás así, y la enana me hizo: “¡Pa, pa, pa, pa, pa!”. Y me pegó en las canillas acá. Yo la quería llevar a bailar conmigo, me dijo: “No””.

Para cerrar la charla, Marcelo le consultó a Sosa si estaba viviendo en Estados Unidos, a lo que el cantante destacó: “Ya hace ocho añitos. De acá me muevo para todas partes. Este tema, este tema de la fiesta retro ahora”.

Marcelo Tinelli recordó el hit que marcó a su familia: «Mayonesa»

Más allá de lo musical, días atrás, Tinelli se metió de lleno en la cultura mexicana tras el triunfo de la tricolor ante Corea del Sur. Luego de iniciar su programa en Infobae Mundial, el conductor invitó a un grupo de mariachis al piso, dialogó con un influencer de la tricolor y hasta se animó a probar uno de los platos típicos más comunes del país centroamericano. Sin embargo, el picor le jugó una mala pasada.

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“Señores, acá me han traído. ¿Qué es esto? ¿Pero esto no pica? Porque a mí me pica y me quedo sin aire y me puedo…pierdo la respiración ahí en cámara. No me banco el chile”, advirtió Tinelli al notar que le habían llevado unos tacos al programa. Sin embargo, sus compañeros mexicanos buscaron alentarlo y lograr que el comunicador pudiera disfrutar del típico plato mexicano.

El momento que cambió todo fue cuando los mexicanos le ofrecieron a Marcelo mojar el taco en salsa. Tal como había advertido, el conductor temió que eso elevara el nivel de picor de la comida: “Ustedes comen picante, no me jodas, bol…. Comen mucho picante y la bancan. Yo me como picante y me ahogo. ¿Cuál es? No me mires con esa cara, porque yo no voy a hacer ninguna prueba en cámara, porque no me quiero desmayar acá y me salve Alex o tenga que salir mañana en televisión: “Internado al lado de Luis Miguel, Marcelo Tinelli”. No quiero terminar así, por favor. Decime la verdad, porque ustedes son unos chantas… Mike, ¿cuál es la salsa menos picante de las dos? ¿La verde o la roja?”.

Fue entonces cuando el influencer mexicano invitado le hizo una aclaración, con la idea de llevarle tranquilidad: “Por lo regular, la que menos pica es la roja, pero depende, depende quién la haya preparado, pero por lo regular. Quiero que pruebes un poquito del chile nacional. Entonces, por eso es que te mandé esos tacos”. Tras la explicación, Marcelo tomó uno de los tacos y, antes de probarlo, comentó: “Yo lo como, sí. Lo que, lo único que no, lo único que no quiero es comer el picante, porque tengo miedo del picante. A esto le entro, esto es rico, ¿no? Esto”.

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