ECONOMIA
El Mundial en el trabajo: por qué la mayor parte de los argentinos se identifican como “mediocampistas” en sus empleos

A horas del primer partido de Argentina en el Mundial 2026, los argentinos llevan la pasión por el fútbol a las oficinas y el 40% de las personas se identifica con el arquetipo de mediocampista, el motor y el equilibrio del equipo en el ámbito laboral, según un test de personalidad elaborado por Bumeran, un portal de empleo con presencia en varios países de América Latina. .
El informe, basado en las respuestas de 3.696 participantes de Argentina, Chile, Ecuador, Panamá y Perú, utilizó una analogía entre los roles de oficina y las posiciones clásicas del fútbol con el objetivo fue relevar cómo los trabajadores de cada país perciben su función en los equipos.
Según los resultados de la encuesta, Bumeran remarca que los argentinos tienden a priorizar el trabajo en equipo y el acompañamiento, diferenciándose de otros países relevados. El 40% de los trabajadores argentinos se identificó con el rol de mediocampista, símbolo de cooperación y equilibrio en los equipos.

La figura del mediocampista, según la descripción de Bumeran, corresponde a quien asegura el flujo de información, cuida el clima interno, asiste a quienes se sienten desbordados y evita que alguien quede aislado. Esta tendencia retrata una fuerte preferencia por la colaboración y la búsqueda de equilibrio en el día a día de las organizaciones argentinas.
Al analizar los roles dentro de los equipos, el 26% reconoció que su función principal es conectar y facilitar el trabajo entre compañeros. El 24% asistió a quienes necesitaron ayuda, el 22% lideró y ordenó, el 14% impulsó la acción y otro 14% se enfocó en detectar y anticipar problemas.
Las preferencias respecto al trabajo en Argentina se concentran en la estabilidad laboral (35%), seguida por la posibilidad de crecimiento profesional (30%), el buen ambiente laboral (19%), la creatividad (8%) y el orden (8%). Por el contrario, los aspectos menos valorados son el caos y la falta de reglas (33%), la falta de compromiso (28%), el individualismo (19%), la improvisación (11%) y el exceso de procesos burocráticos (9%).

“La estabilidad en el trabajo es hoy la prioridad para el 35% de los talentos. El hecho de que el 40% se identifique como mediocampista, el arquetipo que es el motor y el equilibrio del equipo, no es casualidad. Cuando las variables del entorno se vuelven impredecibles para las personas, los equipos de trabajo se convierten en redes de contención, convirtiendo los vínculos en el verdadero motor del trabajo», afirmó Federico Barni, CEO de Bumeran.com.ar. Es que, en su visión, el espacio laboral ya no es solo un lugar de rendimiento, sino un entorno donde se construyen las redes de contención indispensables para sostener a las personas en momentos complejos.
El abordaje de los conflictos laborales también revela el peso de la mediación dentro de las organizaciones argentinas. El 65% de los trabajadores se definió como mediador, el 19% evitó involucrarse, el 15% asumió el rol de resolver el conflicto y el 1% defendió a quienes quedaron marginados. Ningún encuestado se identificó como el iniciador de los conflictos.
La visión sobre el liderazgo también se reflejó en las respuestas: el 33% prefirió liderar desde el ejemplo y la seguridad, el 26% de manera estratégica, el 23% uniendo al equipo, el 11% asumiendo la responsabilidad central y el 7% imponiendo respeto y orden.
El día a día en las oficinas argentinas pone en primer plano la cooperación. El 30% de los talentos declaró que su mayor satisfacción proviene de que el equipo funcione bien, el porcentaje más alto de la región. Chile registró 29%, Perú 28%, Ecuador 25% y Panamá 1%. Además, el 63% de los encuestados en Argentina afirmó que, frente a un error en el trabajo, ayuda para resolverlo, el 20% analiza la causa, el 12% considera que ataja a tiempo y el 5% sostiene que son cosas que pasan.
Frente a objetivos laborales complejos, el 36% de los argentinos prefirió acompañar a sus compañeros para alcanzarlos de manera conjunta, superando a Perú (32%), Chile (31%), Ecuador (28%) y Panamá (10%). En el inicio de nuevos proyectos, el 41% se dedicó a ayudar y acompañar, el 26% defendió los procesos y el orden, el 18% organizó al equipo, el 12% asumió la responsabilidad principal y el 3% no participó activamente.
El test de personalidad de Bumeran permitió visualizar no solo las preferencias individuales, sino también tendencias regionales y culturales en el mundo del trabajo. Las cifras y testimonios recogidos en el informe ofrecen una radiografía sobre cómo los argentinos se posicionan ante los desafíos cotidianos, qué valoran y de qué manera buscan construir ambientes más colaborativos y estables.
ECONOMIA
Un informe comparó la pérdida del empleo formal con un antecedente histórico: el ejemplo del país que sufrió años antes de repuntar

Un estudio del Centro de Empresa y Crecimiento (CEC) del IAE Business School comparó la situación del empleo formal en la Argentina con la de Australia a comienzos de los años noventa. El documento plantea que, a nivel local, la actividad económica recuperó terreno desde fines de 2023, pero con un mercado laboral formal comprometido. En Australia ya pasó algo similar hace décadas y el informe describe cómo el resultado de todo ese proceso puede dar algunos indicios de lo que le espera a la economía argentina.
Los datos estadísticos muestran con precisión lo que está pasando. Entre el cuarto trimestre de 2023 y el segundo trimestre de 2026, el PBI real creció 5,8% en Argentina. En el mismo período, el empleo registrado total y el empleo privado registrado cayeron aproximadamente 4 por ciento. La fecha de partida coincide con la llegada del gobierno de Javier Milei y el inicio del actual programa de estabilización macroeconómica.

El CEC aclara que el fenómeno tiene antecedentes locales. Entre 2012 y 2026, el empleo registrado total creció, pero el empleo privado registrado permaneció prácticamente estancado. Según el estudio, la divergencia reciente entre producto y empleo se inserta en una trayectoria más extensa de bajo dinamismo del empleo asalariado privado.
El agregado del empleo registrado, además, combina modalidades con evoluciones contrastantes. El monotributo supera en 7,9% el nivel de fines de 2023 y los autónomos se mantienen prácticamente estables. El empleo privado registrado, el empleo público y el de casas particulares permanecen por debajo del nivel que tenían antes de la llegada del gobierno.
Un antecedente para mirar
Según el estudio, el patrón argentino, con un PBI que recupera terreno mientras el empleo registrado permanece rezagado, “tiene un antecedente de magnitud similar en la experiencia australiana”. El documento sostiene que Australia atravesó una dinámica parecida mientras implementaba reformas que transformaron las condiciones de competencia y la organización productiva del país. A principios de los noventa hubo un período de desacople entre PBI y empleo en el que la recuperación de la actividad no se tradujo de forma inmediata en una recuperación del empleo, en particular del asalariado privado.
El IAE recuerda que Australia había tenido un intento de apertura comercial en 1973 y que en 1983 inició una agenda de reformas con medidas sucesivas. Incluyó la desregulación financiera, la flotación del tipo de cambio, reducciones arancelarias, privatizaciones, reformas laborales y nuevas reglas fiscales y monetarias. La agenda se extendió durante más de una década y atravesó distintos gobiernos, ciclos económicos y shocks externos.
La cronología histórica ordena el proceso en tres etapas. La primera ola, entre 1983 y 1987, abarcó la flotación del tipo de cambio y la apertura financiera. La segunda, de 1988 a 1993, incluyó la apertura comercial y la reforma laboral. La tercera, de 1994 a 2000, se centró en la disciplina fiscal y la política monetaria. El mismo esquema registra una Cumbre Económica Nacional con consenso tripartito en 1983 y un acuerdo, identificado como “El Accord”, que duró 13 años y cinco elecciones.
El costo en empleo
El recorrido, según el CEC, “tuvo momentos de dolor”. En 1983, la tasa de desempleo australiana alcanzaba el 10 por ciento. La primera ola de reformas contribuyó a ordenar la macroeconomía, pero no eliminó las dificultades de la transición, que coexistieron con sectores en reconversión, tensiones laborales y una nueva recesión a comienzos de los noventa.
El momento más duro llegó en 1993, cuando el desempleo volvió a 11 por ciento. Entre 1990 y 1993 se perdieron más de 200 mil puestos de trabajo. La tasa de desocupación, que en 1989 era de 6%, tardó más de una década en volver a ese nivel, recién alcanzado en el año 2000. Para el informe, esa persistencia muestra que los costos laborales de una transición “pueden prolongarse incluso después de que la economía retoma su crecimiento”.
El desacople, en números
El estudio cuantifica la brecha australiana (entre empleo y PBI). Tomando como referencia el cuarto trimestre de 1989, cuando se profundizó la apertura comercial mediante un plan de reducción de aranceles, hacia el segundo trimestre de 1993 el PBI se ubicaba 6% por encima. El empleo asalariado privado, en cambio, todavía permanecía 3% por debajo de ese nivel. “La economía había vuelto a expandirse, pero las empresas aún no habían recuperado plenamente la demanda de trabajo”, analizaron los especialistas que elaboraron el informe.
El paralelo con la Argentina es directo, aunque con períodos distintos: aquí el PBI está 5,8% arriba de su nivel de fines de 2023 y el empleo privado registrado, cerca de 4% abajo. En Australia, la recuperación laboral llegó en el segundo trimestre de 1994. Según el CEC, cuando el crecimiento se consolidó, la inversión respondió y la economía ganó capacidad de adaptación, el empleo total y el asalariado privado retomaron una trayectoria ascendente. El informe lo plantea como un problema de tiempos: “El punto no es que el empleo pueda esperar indefinidamente, sino que el vínculo entre crecimiento y contratación tiene rezagos, especialmente cuando una economía atraviesa una reconversión profunda”.
Por qué Australia salió adelante
IAE Business School no atribuye el crecimiento de la economía australiana a haber evitado los costos, sino a haber sostenido la dirección de las reformas. Asimismo, destaca la construcción de acuerdos para administrarlas y por complementar los cambios macroeconómicos con medidas que mejoraron el funcionamiento de los mercados.
Pasado el período de reformas, Australia encontró viendo a favor en el contexto internacional. Luego diez años de crecimiento promedio del PBI de 4% y un piso de desempleo de 4,3% en 2008, llegaron el boom de las commodities y el shock de demanda de China. “El proceso de transformación ya estaba terminado y el país tuvo mayor capacidad para aprovechar la oportunidad”, explica el informe.
Qué deja la comparación para la Argentina
El análisis de los expertos aclara que el caso australiano no ofrece “una promesa automática ni una excusa para desatender el presente”. Su lectura es que la comparación deja una advertencia y una guía. La advertencia es que los costos laborales de la transición son reales y deben monitorearse con rigor. La guía es que la estabilidad macroeconómica necesita persistencia y debe complementarse con condiciones concretas para invertir, emprender, capacitar trabajadores y expandir empresas.

En ese marco, el estudio puso el foco en la cantidad de empresas activas y su impacto en el empleo. En concreto, IAE señaló que, según el Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial, las empresas empleadoras pasaron de unas 569 mil a 540 mil entre el cuarto trimestre de 2023 y el cuarto trimestre de 2025, y los puestos de trabajo asalariado privado registrado, bajaron de 6,372 millones a 6,186 millones.
Para los expertos, un cambio sostenido de esos valores sería una señal observable de recuperación, y esa es su vara de medición: “La prueba de sostenibilidad de la transformación económica no será solo cuántos empleos se preservan hoy, sino cuántas empresas nuevas empiezan a crear los empleos de mañana”.
ECONOMIA
Cuánto cobran albañiles y trabajadores de UOCRA en octubre 2026

- Oficial especializado: $ 7.697 por hora
- Oficial: $ 6.585 por hora
- Medio oficial: $ 6.085 por hora
- Ayudante: $ 5.601 por hora
- Sereno: $ 1.017.485 por mes
- Oficial especializado: $ 8.544 por hora
- Oficial: $ 7.313 por hora
- Medio oficial: $ 6.745 por hora
- Ayudante: $ 6.245 por hora
- Sereno: $ 1.133.523 por mes

- Oficial especializado: $ 11.817 por hora
- Oficial: $ 11.079 por hora
- Medio oficial: $ 10.691 por hora
- Ayudante: $ 10.381 por hora
- Sereno: $ 1.701.015 por mes
- Oficial especializado: $ 15.395 por hora
- Oficial: $ 13.169 por hora
- Medio oficial: $ 12.170 por hora
- Ayudante: $ 11.201 por hora
- Sereno: $ 2.034.971 por mes
- Empalme: $ 17.813 por hora en la Zona C-Austral
- Líneas e Instalación: $ 17.327 por hora en la Zona C-Austral
- Canalización: $ 16.881 por hora en la Zona C-Austral

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ECONOMIA
Punta del Este: de destino turístico a ciudad permanente

El trabajo remoto ayudó a romper una barrera. También lo hicieron la conectividad, los colegios, la gastronomía, los servicios y una oferta residencial que hace tiempo dejó de estar limitada a la temporada
Normalmente, cuando una ciudad recibe nueva actividad económica, necesita construir simultáneamente la estructura urbana capaz de alojarla
Una nueva infraestructura no siempre aparece simplemente porque existe una demanda previa
Las ciudades compiten por talento, inversión y población, pero no lo hacen únicamente mediante incentivos económicos
Corporate Events,South America / Central America
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