POLITICA
Julián Kanarek, asesor del ex presidente “Pepe” Mujica: “La democracia es muchísimo más profunda que un reel de Tik Tok”

La inmediatez de las redes, las pantallas y la ansiedad cotidiana está modificando la forma en que se vota. “No estamos tolerando lo que elegimos nosotros mismos”, afirma Julián Kavanek, el consultor político uruguayo nacido en Bruselas y uno de los asesores comunicacional de la presidencia del ex presidente José “Pepe” Mujica. El autor de Omitir Intro, vincula en su último libro de investigación la cultura digital con el deterioro de los tiempos de la política y con una ciudadanía cada vez menos dispuesta a esperar resultados durante un mandato completo. También advierte: “Las pantallas generan no solo la adicción del momento, sino la ansiedad de perderse algo importante. Y dormimos con el celular al lado y lo miramos. Y eso tiene trastornos en el sueño, en el descanso, en la capacidad de reflexión”.
En “Omitir Intro, pantallas, dopamina y aceleración democrática” el autor, que lleva décadas trabajando para presidentes, partidos y gobiernos en América Latina, Centro América y África, sostiene: “No estamos tolerando lo que elegimos nosotros mismos.” Para llegar a esa conclusión estudió trabajos científicos de neurociencia, se apoyó en Jonathan Haidt, el psicólogo social estadounidense profesor de Liderazgo Ético en la Universidad de Nueva York y su investigación sobre la generación ansiosa, y en Nicholas Carr sobre la superficialidad con la que procesamos información y en Anna Lembke sobre la dopamina y las adicciones. “Lo que hice fue completar ese cuadro con la pieza que faltaba: qué le está haciendo todo esto a la política” explica el creador de la película de José “Pepe” Mujica, el ex presidente de Uruguay que dirigió Emir Kusturica.
También sostiene que este cambio ya tiene expresiones concretas: “En los últimos diez años, Perú tuvo diez mandatarios y, de las últimas 23 elecciones en América Latina, 18 fueron ganadas por oposiciones». Y agrega: “En Estados Unidos por primera vez en cien años un oficialismo no logró reelegirse dos períodos consecutivos: Donald Trump (republicano), Joe Biden (domócrata) y Donald Trump.
De visita en la Argentina, el consultor político sostiene que la reducción de las “lunas de miel” de los gobiernos resume esa transformación. Donde antes se hablaba de 100 días de tolerancia, “ahora ese margen puede durar 30, 15 o incluso tres, en una lógica atravesada por el mismo consumo veloz que lleva a descartar un contenido en segundos”.

—¿Estamos todo el tiempo omitiendo la intro?
—Estamos todo el tiempo omitiendo la intro. La intro de las películas, la intro de las series. Estamos cambiando de pantallas, estamos scrolleando. En algún momento el libro se iba a llamar «Scrollear la democracia», pero «Omitir Intro» lo condensaba de mejor manera. Estamos todo el tiempo omitiendo algo para que venga lo siguiente, y eso para mí es un signo de época.
—¿Y qué omitimos de la política?
—La reflexión, el tiempo para pensar en profundidad. Omitimos que no hay soluciones complejas en tiempos mágicos. Las formas en las que se producen contenidos audiovisuales no pueden forjar las expectativas en las que queremos que se cambien los países. La democracia es muchísimo más profunda que un reel de Tik Tok. Tenemos que entender que hay un tiempo para la reflexión, un tiempo para la elaboración de políticas públicas y un tiempo para la ejecución. Y todo eso lleva a cambios que son profundos. No los va a hacer en tres segundos. La inteligencia artificial omite, incluso implícitamente, lo que nosotros hoy explícitamente queremos omitir. Omite los momentos de pensamiento. La inteligencia artificial trajo una promesa, que es la tercerización de nuestra capacidad hasta de pensar, de buscar respuestas, a interrogantes de la vida real, como Google pero de modo más profundo y funcional. Y no estamos scrolleando. Solo estamos preguntando y ya nos están respondiendo de manera mágica, sin fricción y en milésimas de segundo.
—¿La inmediatez en la cual vivimos cambia la forma en que votamos?
—Sí, creo que es lo que atraviesa el libro. Es una búsqueda de encontrar cómo las lógicas sociales que vamos generando en nuestro transcurso a través de las redes, las pantallas, las ansiedades, tienen un correlato en nuestra forma de hacer política. Y nuestra forma de hacer política es la forma en la que exigimos a los gobiernos, la forma en la que toleramos el tiempo que están en el ejercicio del poder y la forma en la que votamos. Así como somos muy ansiosos para ver un contenido en las redes sociales, que solo puedo tolerarlo tres segundos, somos ansiosos en la forma en la que elegimos a un gobierno y lo toleramos en el poder.

—¿Y eso es exclusivamente por la cultura de los tres segundos de Tik Tok?
—No podemos decir que la política sola no tiene que ver en algo que va generando cada vez más ansiedad. Pero la cultura de la dopamina, que se ve acelerada con el uso de las pantallas, tiene muchísimo que ver con cómo interactuamos con muchos aspectos de nuestras vidas. Y sin duda la política también. Si no toleramos un contenido tres segundos, si no estamos dispuestos a llevar adelante una conversación de largo plazo, si no podemos ver la introducción de una serie, ¿por qué habríamos de tolerar a un gobierno durante cuatro años? Eso es lo que le pasa a Perú: en los últimos diez años tuvo diez mandatarios.
La lógica de las plataformas acelera la impaciencia política
El título del libro remite al botón de Netflix que permite saltear la introducción de una serie. Julián Kanarek, como en todo su libro, lo explica con datos: “En el año 2017 y luego de estudiar el comportamiento de miles de usuarios que intentaban adelantar la visualización para saltearse la introducción a sus series en cada uno de los capítulos, Netflix introdujo el botón ‘omitir intro’. Este botón, que se presiona más de 136 millones de veces por día, ha ahorrado a los usuarios más de 195 años de tiempo de visualizaciones por día según los datos oficiales de 2023 de Netflix”.
Para el autor, ese gesto cotidiano revela un fenómeno más amplio: cientos de millones de personas usan a diario dispositivos diseñados para aumentar la velocidad de sus ansiedades como consumidores audiovisuales.
Esa exposición, dice, ocurre en un entorno saturado por más de siete mil estímulos comunicacionales diarios. El efecto es doble: por un lado, una “censura por exceso”, en la que las personas terminan eligiendo de modo poco consciente a qué se exponen; por otro, “una preferencia por diseños pensados para ahorrar tiempo”.
Trasladado a la política, ese ecosistema altera la relación entre ciudadanía y poder. Si una persona no tolera tres segundos de un contenido, no sostiene una conversación larga o no mira la introducción de una serie, la pregunta que organiza el libro es por qué habría de tolerar a un gobierno durante cuatro años.

El momento del voto, afirma Kanarek, es el punto en el que confluyen todos los dispositivos destinados a influir sobre la mente al tomar decisiones. En campaña, agrega, la política dispone de más recursos y utiliza aprendizajes de la neurociencia y de la exposición mediática para intervenir sobre votantes que ya llegan cargados de ansiedad y de expectativas desmesuradas.
—¿Cómo influyen las plataformas en el momento específico del voto?
—El voto es el momento cúlmine en el que todos los dispositivos diseñados para influir en la mente de las personas a la hora de tomar una decisión se ponen en juego. La política tiene más plata para erogar durante las campañas. Entonces ahí se utilizan todos los aprendizajes que la neurociencia y la exposición a los medios nos vienen dando. Y como somos seres más ansiosos, lo que queremos es satisfacer una necesidad que no sabemos muy bien qué es. No sabemos si es este gobierno o el próximo o el que viene después. Sabemos que no es lo que está ahí, porque como no es perfecto o como no cumple con las expectativas que forjó durante la campaña, porque también sucede una suerte de inflación de promesas, hace que con tal de llegar al poder los políticos digan cosas que después no pueden cumplir. Si me prometiste que podías cambiar absolutamente todo, a los diez días de no ver ese cambio mágico, ya no te apruebo más. De las últimas veintitrés elecciones en Latinoamérica, dieciocho las ganaron las oposiciones. Y esto no es solo en América Latina: por primera vez en cien años, en Estados Unidos un oficialismo no se reeligió por tres períodos consecutivos.
—Es en ese punto que en su libro menciona el ciclo Trump-Biden-Trump.
—Trump va a haber gobernado ocho años, pero no consecutivos. Es un sistema de los Estados Unidos está diseñado para la reelección. Biden no pudo estar ocho años y no pudo terminar su segunda campaña por consecuencias conductuales parecidas a estas. Si no podés demostrar que estás adaptado a estos tiempos comunicacionales, te cambiamos incluso durante la campaña. Empezaste la campaña presidencial siendo presidente y candidato. Terminaste siendo expresidente y habiendo perdido las elecciones.
—¿Cuánto influyeron las redes en los triunfos de líderes como Nayib Bukele en El Salvador o Javier Milei en Argentina?
—Las redes premian por diseño las publicaciones que generan más fricción, porque las que generan más fricción generan más discusión. Y cuanto más discusión generan, más posibilidades de que se vean esas publicaciones para los otros usuarios de manera orgánica. Eso tiende a premiar una forma discursiva que es la de la disrupción constante y la de ir subiendo el tono pase lo que pase. Estos personajes hacen que el resto de la política no encuentre las maneras de no concentrar discursivamente alrededor del provocador inicial. Alguien provoca, concentra la atención de todos, y todos están todo el tiempo hablando de lo que impuso en la agenda quien provocó al inicio. Nadie puede insertar un tema alternativo que sea ningunearme.
—Y muchas veces esos temas están basados en algo falso.
—Muchas veces, porque con tal de llegar a la disrupción del momento, hay algún tipo de información que no es necesariamente real. Y los políticos se van acostumbrando a que decir algo que falsea la realidad no necesariamente está mal. ¿Por qué? Porque también estamos expuestos a pseudo-acontecimientos comunicacionales diarios que se tapan con el próximo. La profundidad y la verdad de ese hecho tienden a ser algo que se puede evitar o falsear y que no es tan grave, porque al otro día vamos a estar hablando de otra cosa.
—En el libro cita a la académica Sarah Waters, quien sostiene que plataformas como Facebook y X son agentes activos de desinformación cuya fuerza destructiva supera sus aportes a la democracia. ¿Comparte esa visión?
—No hay que ser tecnofóbico. Creo que hay que adoptar la tecnología para poder acercarse más a la gente cada vez que uno no puede hacer territorio. Pero está comprobado por investigaciones judiciales alrededor del mundo que el aporte a la democracia de los diseños algorítmicos de las redes ha sido bastante más negativo que positivo. Concentran la información alrededor de nodos que pueden desinformar, no se hacen cargo y no hay regulaciones que les digan que tienen que levantar algo porque es mentira. Quien tiene ahora algo de regulación hacia ese lugar es la Unión Europea. Las redes llegaron a bajarles las cuentas a Donald Trump cuando dijo que le habían robado las elecciones mientras era presidente. Es una paradoja enorme: la persona con más poder en el mundo denuncia que le robaron unas elecciones sin pruebas, y las redes le cierran las cuentas porque estaba mintiendo. Pero esos mismos dueños de las tecnológicas estaban parados detrás de Trump cuando asumió en su segundo mandato y eliminaron todos los filtros de desinformación que los habían llevado a bajarle las cuentas.

“Lo digital es lo político”
—Usted sostiene en su profunda investigación que “en el siglo XXI lo digital es lo político”. ¿Qué quiere decir con eso?
—La política hoy atraviesa todas sus discusiones en el universo digital. Los políticos han encontrado que pueden ser emisores no mediados a través de sus cuentas. Un presidente hace cuarenta años no podía llegar a la población si no era a través de medios tradicionales que llevaran su mensaje narrado por periodistas. Hoy hay campañas activas para que no se apruebe la labor periodística, porque lo digital logró que todos puedan ser emisores y que haya una apariencia de información en un montón de plataformas. Regular lo digital también es tener una postura sobre cómo queremos que se den las discusiones democráticas y cómo administramos la información que fluye por las venas de la sociedad.
—El presidente Javier Milei llegó a decir que la sociedad no odia lo suficiente al periodismo. ¿Qué dice eso de este momento?
—Ahí es donde lo digital es político, porque lo digital le permite a él decir eso sin estar mediado por el periodismo. Hace cuarenta años necesitaba al periodismo para que ese mensaje llegara a la sociedad. Hoy utiliza el universo digital y las plataformas para promover el odio explícitamente. Imaginémonos si ese odio fuera ante un segmento de la población que no se llamara periodismo. Los discursos de odio también están fagocitados por las redes.
—¿Por qué los outsiders tienen tanta ventaja en este ecosistema?
—La política en América Latina y en el mundo está tendiendo a tener discusiones que no tienen que ver con el día a día de las personas. Los outsiders tienen la ventaja de venir de afuera de la política, y eso les permite presentarse como más cercanos a las personas: encontrar una forma de vinculación temática, emocional, pero también factual. La vinculación emocional es con la indignación, con la rabia, con el enojo por tantos años de promesas incumplidas. Esa indignación hace que ya probamos con A, con B, con C, ahora vamos con D. Y el D me hace correr las barreras de lo políticamente aceptable para ir hacia el E.
—¿Siempre se va hacia algo más radical cuando hay frustración?

—No necesariamente se está yendo siempre hacia el radicalismo, sino hacia algo distinto. En Brasil tenemos un ejemplo: se llegó a Bolsonaro y se vuelve a Lula. Es volver a un presidente que ya fue dos veces presidente. Pensemos en Chile, donde ningún oficialismo repite desde que Lagos le entregó su primera presidencia a Bachelet. Después Bachelet a Piñera, Piñera a Bachelet, Bachelet a Piñera, Piñera a Boric y Boric a Kast. Es izquierda, derecha, izquierda, derecha. Y las últimas dos versiones son versiones que se desgranan de la izquierda y la derecha más tradicional de Chile. Lo que hay es una ausencia de continuismo. Si no me das lo que yo creo que tendrías que haber dado, estoy dispuesto a cambiarte, sea quien sea quien viene después.
—Cuando se llega al poder con ese manual de la oposición, ¿qué pasa?
—El manual de comunicación se vuelve obsoleto si no tienen un enemigo útil. Entonces la utilización del enemigo para moldear el discurso se vuelve necesaria. Todo el tiempo lo que están haciendo es enfrentarse a alguien: puede ser un sector de la sociedad, quienes estaban antes en el gobierno, la historia de los gobiernos anteriores encapsulados en términos como “casta”, “medios”, “políticos tradicionales”. Como la administración del poder tiende a ser ineficiente en términos de lo que prometiste, es más fácil rivalizar y polarizar diciendo que los que tienen la culpa, incluso de que vos no puedas cumplir tus promesas, siguen siendo los que venías señalando históricamente como ineficientes.

“La política ha renunciado a la coherencia”
—Usted fue asesor del presidente Pepe Mujica, un político que ni siquiera tenía redes sociales ¿Cómo hizo para trabajar con el? ¿Cuál fue tu desafío?
—Mujica tenía una capacidad de disrupción que es lo que las redes premian hoy. Disrumpía por ser distinto a la norma actual. Y la norma actual es que no tenemos tiempo para escuchar discursos profundos y más largos. Él rompía con eso, pero no por una cuestión de comunicación, sino por una convicción que va en contra de la época, porque decía cosas que además podía sostener con la coherencia. La política ha renunciado tanto a la coherencia que esa cuestión de “yo no necesito mucho para vivir”, y que la gente viera que él realmente vivía como decía que vivía, le daba una posibilidad de que cada vez que abordaba alguna temática fuera auténtico y resultara sincero para la ciudadanía. Un presidente de un país pequeño, sin redes, que dice cosas que las redes están dispuestas a escuchar porque no van en correlación con lo que circula por ahí. Quizá lo que Mujica hacía mejor era estimular todo el tiempo a los jóvenes a que pensaran en una mirada crítica de lo que tenían alrededor.
—Si mal no recuerdo Mujica hablaba del tiempo ganado para la familia.
—La película tiene es un poco de eso, es decir, bueno, una historia de vida que te hace ser un interlocutor que quiso ir por lo más extremo y después cambió las formas para llegar al mismo fin. Y ese mismo fin te permite a vos decir las cosas y estimularte a que dejes un poco la inmediatez o las políticas del consumo, porque hablaba mucho del tiempo. El tiempo que utilizamos para producir bienes, se lo quitamos a nuestra familia, eso es lo que decía Pepe Mujica.
—En el libro usted habla de inteligencia artificial y sostiene algo que es terrible, que la IA terciariza nuestras capacidades de pensar.
—Claro, cognitivamente está demostrado que nos volvemos más vagos. La utilización de la inteligencia artificial la vamos adoptando en tiempos prolongados. ¿Por qué? Porque piensa otro por nosotros y nosotros digerimos. Hay varios experimentos sociales que se han hecho con poblaciones testigos de dos partes, una haciendo una investigación de estudio con altos usuarios de inteligencia artificial y otra sin altos usuarios de inteligencia artificial, y los niveles de comprensión y retención de la información a largo plazo son muchísimo más bajos en quienes utilizan la inteligencia artificial de manera masiva a quienes no la utilizan. Por eso, por ejemplo, hay países como Suecia o China que están fomentando militantemente la vuelta a la lectura en papel.
—Hablando de China, Tik Tok es una plataforma china ¿Esa plataforma es un peligro para la democracia?
—Tik Tok tiene el algoritmo más refinado de todos los que existen en las redes sociales, porque en muy pocos segundos se da cuenta de lo que a vos te gusta sin que tengas que dejar rastro, sin un like, sin absolutamente nada. Pero TikTok como tal no funciona en China. Como la conocemos nosotros, en China no funciona. Es un producto de exportación. El problema ahí es más geopolítico que de daño a la democracia: estos datos que las tecnológicas buscan todo el tiempo, no quiero que estén en manos de China. Ahora, no les importó tanto en algunos momentos el daño que estaba haciendo en la psicología y en la mente de los jóvenes redes como Facebook, Snapchat e Instagram. Se dispararon los números de autolesiones, de depresión, de trastornos de la ansiedad. Todo eso luego de 2010, en lo que Jonathan Haidt —psicólogo conductual— identifica como la creación de la “generación ansiosa”: la generación que pasó de tener infancias basadas en el juego a infancias basadas en el teléfono. Esos jóvenes que en 2010 eran niños, hoy son votantes.
La inteligencia artificial y la exigencia de respuestas instantáneas
—En “Omitir Intro” usted, como ya hablamos, aborda en profundidad el tema de la inteligencia artificial.
—Hoy solo el 11% de la población mundial utiliza la inteligencia artificial, pero se va a masificar. Si nosotros ya estamos descontentos con la política porque creemos que tiene soluciones tardías a problemas reales, ¿cómo vamos a evaluar los tiempos y las soluciones de la política si nos acostumbramos a pedirle a una inteligencia artificial que nos dé una respuesta a preguntas complejas en milésimas de segundo y esas respuestas tienen la sensación de ser perfectas? Si estamos todo el día interactuando con un chatbot que no discute con nosotros, que tiende a darnos las respuestas que nos gustan, que es privado y además pseudoperfecto e instantáneo, ¿cómo después vamos a salir al mundo a tolerar que el gobierno de mi localidad no limpie la basura en la primera hora en la que eso está sucio? La inteligencia artificial terciariza nuestras capacidades de pensar. Cognitivamente está demostrado que nos volvemos más vagos en tanto la utilizamos de manera prolongada. Piensa otro por nosotros y nosotros digerimos. Por eso hay países como Suecia que invirtieron 120 millones de dólares en sacar pantallas de las aulas y volver al libro en formato papel, o China que instaló más de tres mil bibliotecas en distintos lugares del país, sobre todo en zonas rurales. China es el país que más invierte en inteligencia artificial del mundo, pero sabe que necesita que su gente vuelva a leer en papel.
La entrevista de más de una hora concluye con una idea que da sentido al título del libro: hoy se está “omitiendo la intro” de la política. Lo que se omite, dice el especialista, es la reflexión, el tiempo de elaboración de políticas públicas y la comprensión de que los cambios profundos no ocurren en tres segundos, ni en un reel, ni en una respuesta automática producida sin fricción y en milésimas de segundo.
—¿Y qué pasa cuando ese cerebro sobreestimulado por los tres segundos llega a la urna?
—Nos vinculamos con la política de una manera emocional, siempre fue así. Lo que cambió es qué predomina la emoción. Y no es la esperanza ni la empatía. La emoción más preponderante en las campañas hoy es el odio, el irrespeto, el desafío al poder. Votamos mucho más en contraposición a algo que a favor de otra cosa. Sé lo que no quiero. Hay toda una parte de las campañas que sucede por abajo, en TikTok,en Instagram, en comunidades que se comportan de manera tribal y no dialogan entre sí. Así aparecen presidentes que nadie vio venir”.
—Una conexión directa con el algoritmo, como surge de su investigación “Omitir Intro”.
—Está comprobado que los contenidos negativos concentran mucho más interacción que los positivos. Cuando criticás algo tenés muchas más posibilidades de atraer atención que cuando proponés y por eso los oficialismos están en un problema.
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POLITICA
Emerenciano Sena lleva dos semanas de huelga de hambre para exigir que le otorguen prisión domiciliaria

El exdirigente piquetero Emerenciano Sena, condenado a prisión perpetua por el asesinato de Cecilia Strzyzowski, lleva adelante una huelga de hambre en la cárcel para exigir que se le otorgue el beneficio de la prisión domiciliaria. Sena protesta bajo esa modalidad desde hace dos semanas, lo que generó que sea derivado a un hospital.
Sena, exaliado político del exgobernador Jorge Capitanich, dejó de ingerir alimentos hace 14 días. El objetivo de su protesta es conseguir que la Justicia chaqueña falle a favor de que cumpla la condena en su casa. En su propiedad de Resistencia fue asesinada Strzyzowski, el 2 de junio de 2023.
Según informó el diario chaqueño Norte, el 21 de septiembre Sena hizo una presentación ante la Cámara Segunda en lo Criminal de Resistencia, en la que consignó que atraviesa un “grave y progresivo deterioro” de su salud. Pidió que su situación sea evaluada “con carácter de urgente”. El sábado, el dirigente detenido fue trasladado desde el Complejo Penitenciario Nº1 al Hospital Perrando, donde fue estabilizado.
El dirigente piquetero asegura que padece pérdida de audición, dificultades visuales, problemas de memoria, depresión, trastornos gastrointestinales. Agrega que sufre de diabetes y que debe tratarse con insulina, dado que la medicación por vía oral ya no sería suficiente. Desde que inició la huelga, sin ingerir alimentos sólidos ni líquidos, bajó unos siete kilos de peso. Su defensa solicita que sea evaluado por una junta médica integral.
Sena fue condenado por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por violencia de género, en calidad de partícipe primario. En ese mismo fallo, conocido el 10 de febrero, también fueron condenados a prisión perpetua su esposa, Marcela Acuña (partícipe primaria), y el hijo de ambos, César Sena (en calidad de autor). El juicio estuvo a cargo de la jueza Dolly Fernández, y se realizó mediante la modalidad de juicio por jurado popular.
Mientras estaba detenido, antes del juicio, Sena también recibió atención médica. En una de esas oportunidades, recibió el repudio cuando se lo trasladó al hospital desde la Comisaría 3º, donde estaba alojado.
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POLITICA
La Justicia inhabilitó para conducir por tres meses a un funcionario libertario

La Justicia de Dolores inhabilitó a tres meses la posibilidad de conducir a Juan Pablo Allan, director ejecutivo del Registro Nacional de Armas (RENAR) y concejal de La Libertad Avanza en La Plata. Sucedió el pasado fin de semana, cuando dio positivo en un control de alcoholemia y había votado a favor de la Ley de Alcohol Cero en la provincia de Buenos Aires.
El episodio comenzó cuando fue frenado por dos agentes en un operativo de prevención y fiscalización vial del Ministerio de Transporte bonaerense en Pinamar.
Allan no recibirá ningún tipo de sanción o sumario interno en el Ministerio de Seguridad, a cargo de Alejandra Monteoliva, de quien depende el RENAR. “La ministra entendió que era un error, nada más”, dijeron cerca del funcionario.
Poco después de conocido el hecho y en diálogo con , Allan reconoció la infracción y dijo que volvía de una cena con su esposa y su hijo. “Había tomado una sola copa de vino y me hicieron el control”, señaló.
El Ministerio de Transporte bonaerense detalló que Allan circulaba junto a su esposa en un Toyota Yaris en el kilómetro 393 de la ruta provincial 11 cuando fue solicitado para realizar el test. Una de las agentes presentes le pidió que estacione el vehículo al costado del camino y que descendiera del auto.
Al bajar, se lo sometió a la prueba por alcoholímetro, donde el resultado arrojó 0,27 gramos de alcohol por litro de sangre. “Recuerde que en provincia de Buenos Aires la tolerancia con alcohol es cero”, le recordó la agente.
Fue entonces cuando le solicitaron la licencia de conducir física, cuya portación es obligatoria al manejar. Sin embargo, Allan aseguró que no la llevaba consigo. Ante esa respuesta, la agente le recordó que la normativa exige presentar el documento, pero el funcionario retrucó: “No es cierto, pero no vamos a discutir”.
Luego, los agentes le realizaron el test de alcoholemia a su esposa. “Hacémelo, tengo cero”, anticipó la mujer. El resultado confirmó que no tenía alcohol en sangre, por lo que quedó habilitada para conducir. Fue entonces cuando explicó que ambos sabían que Allan había consumido alcohol y que la idea original era que ella manejara, pero le dolía la panza.
La mujer fue designada por las agentes para conducir el vehículo. Sin embargo, mientras avanzaban con las actuaciones finales, la pareja se subió al vehículo y arrancó. “¡Se fueron!“, gritó una de las agentes en el video filmado con una cámara corporal, que registró toda la secuencia.
En manos de la policía quedó la licencia de conducir física de la mujer.
El funcionario sostuvo que no opuso resistencia al procedimiento y que, en realidad, se fue antes del operativo por una confusión. “Entendimos que ya estaba terminado el proceso, porque tanto la licencia como la tarjeta verde eran digitales. No había documentación retenida”, aseguró. Sin embargo, las agentes sí tenían la licencia de conducir física de su esposa.
Y sumó: “ No nos dimos cuenta. Estábamos en shock y nos fuimos. De hecho, volvimos a buscar la licencia al otro día”.
Allan fue senador provincial por La Plata entre 2015 y 2023. En 2022, cuando se trató el proyecto de Alcohol Cero al volante en el Senado, el senador integraba el bloque de Juntos por el Cambio y fue uno de los que votó a favor de la iniciativa.
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POLITICA
El gobierno de Kicillof cree que la polarización de Brasil puede repetirse en la elección argentina y sostiene que los candidatos deben salir de las PASO

El espacio político del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, siguió con atención la elección de este domingo en Brasil en la que el candidato de derecha Flávio Bolsonaro se impuso al presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Un resultado que rompió todas las encuestas previas y que ratificó una tendencia que se repite elección tras elección en Sudamérica: los oficialismos no reeligen.
Kicillof buscará una PASO para imponerse en la discusión del peronismo y ampliar el Movimiento Derecho al Futuro, mientras apuesta a una reelección de Lula como señal favorable a su propia proyección electoral para 2027.
La lectura que hacen en La Plata sobre la primera vuelta brasileña no se limita al resultado electoral. El gobierno bonaerense entiende que el duelo entre Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva expuso una dinámica que puede trasladarse a la Argentina: una disputa concentrada en dos polos, con escaso margen para las opciones intermedias y una competencia marcada por la dificultad de los oficialismos para sostenerse.
“Las sociedades están totalmente polarizadas”, sostuvo este lunes el ministro de Gobierno bonaerense y uno de los armadores políticos del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), Carlos Bianco. El ministro de Gobierno bonaerense planteó que el fenómeno se repite en distintos países de América Latina y de Europa. “Me animo a decir que es lo que va a pasar el año próximo en Argentina. No veo espacio para terceras opciones, para terceras fuerzas”, afirmó.
El funcionario se refirió a las expectativas previas en Brasil sobre la posibilidad de que un candidato alternativo concentrara entre 7 y 8 puntos y dividiera el voto de derecha, lo que podría haber favorecido una victoria de Lula en primera vuelta. “No sucedió”, resumió Bianco, al interpretar que la elección terminó por consolidar una competencia de dos bloques.
Bolsonaro quedó a 2,98 puntos porcentuales de imponerse sin balotaje, tras reunir casi 56 millones de votos. Ahora buscará ampliar su respaldo mediante acuerdos con espacios de derecha y centroderecha, mientras Lula intentará captar parte de los más de 30 millones de brasileños que no participaron en la primera vuelta.
La proyección del gobierno de Kicillof se inserta en la discusión por la estrategia electoral del peronismo para 2027. El gobernador bonaerense busca expandir su estructura política fuera de Buenos Aires, sostener al Movimiento Derecho al Futuro (MDF) como una corriente propia dentro del Partido Justicialista y llegar a la definición de candidaturas con una red territorial de dirigentes y organizaciones.
En su entorno consideran que las primarias son el mecanismo adecuado para resolver una competencia que hoy incluye distintos liderazgos y proyectos. La apuesta es que las candidaturas surjan de una elección interna abierta, con capacidad de otorgar legitimidad al ganador y de evitar una definición limitada a una mesa de dirigentes.
El problema es que la continuidad de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) está bajo discusión. Dentro del peronismo hay distintas lecturas. Una es la duda sobre la posibilidad de que el gobierno nacional avance con su suspensión o eliminación, una decisión que modificaría el esquema de negociación de la oposición y elevaría la presión sobre la conducción partidaria. “Las PASO siguen vigentes”, deslizan en La Plata y se aferran.
Pero también hay dirigentes peronistas que creen que el oficialismo nacional podría reunir los votos necesarios para dejar sin efecto las primarias.
Una eventual eliminación de las PASO reabriría la discusión sobre un candidato de consenso. Esa alternativa genera resistencias en parte del peronismo, donde persiste el rechazo a que la futura fórmula presidencial sea definida por una decisión unilateral.
En paralelo a ese debate, Kicillof acelera el armado del MDF en el interior del país. La semana pasada envió un mensaje a una nueva filial del espacio en Guaymallén, Mendoza, donde volvió a destacar la necesidad de una estrategia nacional que supere las disputas provinciales.
“El problema que tiene el país es nacional, no va a tener una solución provincial”, afirmó el gobernador en un mensaje destinado a la militancia mendocina. También llamó a ampliar el trabajo territorial: “Hay que dar las batallas que haya que dar. Hay que abrir los brazos y salir a militar”.
La expansión del MDF supone un desafío para Kicillof, sobre todo en provincias donde el electorado mantiene posiciones críticas frente al kirchnerismo. El gobernador buscará demostrar que su proyecto no quedará circunscripto a Buenos Aires y que puede reunir voluntades en distritos con dinámicas políticas distintas.
Una construcción que convive con las tensiones internas del peronismo. En los últimos días, el viaje de Máximo Kirchner a San Juan, donde compartió actividades con el senador y exgobernador Sergio Uñac, fue leído como un gesto de acercamiento hacia otro posible aspirante presidencial. Kirchner sostuvo durante esa visita que Cristina Kirchner es la candidata del espacio, aunque agregó que eso no impedía que “un sanjuanino quiera caminar el país”.

El gesto alimentó las especulaciones sobre el mapa de candidaturas y sobre el vínculo entre el cristinismo y Kicillof. Uñac comenzó a recorrer el país con un discurso centrado en las economías regionales y en la necesidad de darle mayor peso político al interior. En el peronismo nadie descarta que pueda tener un papel en la negociación que definirá la estrategia para 2027.
Kicillof, por su parte, intenta evitar una confrontación directa dentro del justicialismo, mientras construye una estructura propia y se afirma como una de las figuras principales de la oposición al gobierno de Javier Milei.
En esa disputa, Bianco definió al MDF como un espacio peronista dispuesto a incorporar sectores que compartan determinados acuerdos programáticos. “Decidimos llamarnos movimiento porque el peronismo es un movimiento”, explicó.
El ministro sostuvo que el peronismo históricamente agrupó expresiones de centro, izquierda, progresistas y conservadoras. A su criterio, esa diversidad debe mantenerse si el objetivo es construir una mayoría electoral. “Si querés ganar una elección, con la pureza ideológica no alcanza”, afirmó.

El ministro también relativizó el valor de las encuestas electorales. Consideró que el resultado brasileño volvió a mostrar la distancia entre los sondeos y el comportamiento final de los votantes. “Un nuevo fracaso de las encuestas que se verifica en cada una de las elecciones que hay en todos lados”, dijo.
Aunque admitió que la Provincia utiliza relevamientos para conocer demandas de gestión, explicó que esos estudios se redujeron por falta de recursos. Sobre las mediciones de intención de voto, afirmó que son prematuras y que pueden funcionar como instrumentos de “manipulación política”.
Con el balotaje brasileño aún pendiente y la discusión sobre las PASO abierta, Kicillof buscará ampliar su presencia nacional y sostener la idea de que la candidatura del peronismo debe definirse con una competencia que ordene las diferencias internas.
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