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ECONOMIA

RIGI, RIMI y súper RIGI: la nueva estrategia para atraer inversiones

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regímenes de incentivo a la inversión que cubren casi todo el universo empresario: desde la pyme que busca renovar maquinaria hasta el gigante tecnológico que evalúa instalar un centro de semiconductores en el país

En menos de dos años, el gobierno de Javier Milei sancionó tres regímenes de incentivo a la inversión que cubren casi todo el universo empresario: desde la pyme que busca renovar maquinaria hasta el gigante tecnológico que evalúa instalar un centro de semiconductores en el país. Cada esquema tiene su escala, su lógica y sus beneficios.

Con RIGI, RIMI y el proyecto de Súper RIGI, la Argentina buscó construir un sistema escalonado de estímulos para distintos tamaños de inversores: grandes proyectos desde USD 200 millones, medianas inversiones pyme desde USD 150.000 y nuevas industrias con umbral de USD 1.000 millones. El diseño combinó alivios fiscales, reglas de adhesión y, en el caso del RIGI, estabilidad normativa por 30 años.

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La Argentina llegó a estos regímenes después de décadas de intervencionismo que construyeron un entorno hostil para la inversión privada: retenciones a las exportaciones, restricciones cambiarias que impedían girar utilidades o acceder a divisas, presión tributaria elevada e inestabilidad normativa que volvió rutinario el cambio de reglas en mitad del partido.

La Argentina llegó a estos regímenes después de décadas de intervencionismo que construyeron un entorno hostil para la inversión privada

Mientras otros países captaron inversiones de escala en energía, minería, tecnología e infraestructura, Argentina ofreció un marco que desincentivó el compromiso de capital de largo plazo por la inestabilidad normativa, el intervencionismo estatal y el deterioro de la confianza contractual.

Ese fue el punto de partida del esquema de incentivos que el gobierno nacional construyó desde 2024.

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Los tres regímenes no compitieron entre sí: se complementaron. Cada uno apuntó a un segmento del universo inversor y conformó un sistema escalonado por escala y tipo de actividad, desde la pyme que renueva equipos hasta el inversor global que evalúa radicar una industria que hoy no existe en el país.

Grandes proyectos en sectores estratégicos

El RIGI, vigente desde julio de 2024, quedó destinado a proyectos con inversión mínima de USD 200 millones en ocho sectores: forestoindustria, turismo, infraestructura, minería, tecnología, siderurgia, energía, y petróleo y gas. Ofreció un paquete de incentivos tributarios, aduaneros y cambiarios, además de estabilidad normativa por 30 años.

El umbral de entrada fue una inversión mínima de USD 200 millones por proyecto, con el requisito de ejecutar al menos el 40% en los primeros dos años

El puntapié inicial fue el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), creado por la Ley 27.742, la Ley de Bases, sancionada en julio de 2024 y reglamentada por el Decreto 749/2024. Se diseñó para proyectos de envergadura en ocho sectores taxativos.

El umbral de entrada fue una inversión mínima de USD 200 millones por proyecto, con el requisito de ejecutar al menos el 40% en los primeros dos años. El régimen exigió que cada proyecto se estructurara en una sociedad separada, creada exclusivamente para ese fin y sin posibilidad de mezclarla con otros negocios del inversor: el Vehículo de Proyecto Único (VPU).

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Los VPU debieron comprometer al menos el 20% de la inversión total en pagos a proveedores locales. El plazo para solicitar la adhesión vencía en julio de 2026, pero se prorrogó por un año. El inversor debía presentar un plan ante la Autoridad de Aplicación, que lo evaluaba y lo aprobaba o rechazaba en un plazo de 90 días hábiles.

En materia tributaria, los VPU tributaron Ganancias a una alícuota fija del 25%, 10 puntos por debajo del régimen general. Además, accedieron a amortización acelerada de activos: en el RIGI, los bienes muebles se amortizaron en un mínimo de dos cuotas anuales y las obras de infraestructura se amortizaron con vida útil reducida al 60 por ciento.

El régimen también permitió deducir quebrantos sin límite temporal, a diferencia del régimen general, que habilitó el traslado por cinco años. En proyectos con fases de construcción y puesta en marcha prolongadas, ese límite operó como un problema porque las pérdidas podían acumularse más allá del plazo.

En IVA, el RIGI habilitó Certificados de Crédito Fiscal para evitar inmovilizar capital durante la fase de construcción

Durante los primeros cinco años desde la adhesión, los VPU dedujeron intereses sin límite porque el RIGI suspendió las restricciones del régimen general. Los dividendos tributaron 7% durante los primeros siete años y 3,5% a partir del año siete.

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En IVA, el RIGI habilitó Certificados de Crédito Fiscal para evitar inmovilizar capital durante la fase de construcción. En el impuesto sobre débitos y créditos bancarios, el 100% de lo abonado fue computable como crédito del Impuesto a las Ganancias.

En el plano aduanero, las importaciones quedaron exentas de derechos para los bienes que se incorporaran como activos del proyecto. Las exportaciones quedaron libres de retenciones a partir del tercer año de adhesión. En los Proyectos de Exportación Estratégica de Largo Plazo (Peelp), esa exención rigió desde el segundo año.

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Para que un proyecto localizado en una provincia accediera a estos beneficios, la jurisdicción correspondiente debió adherir expresamente al régimen

En materia cambiaria, los cobros de exportación tuvieron libre disponibilidad progresiva: 20% al segundo año, 40% al tercero y 100% al cuarto desde la fecha de puesta en marcha del VPU. Para los Peelp -proyectos con al menos USD 1.000 millones por etapa y al menos 70% de producción destinada a exportación- el esquema se aceleró: 20% al año uno, 40% al año dos y 100% al año tres desde la puesta en marcha, además de exención de retenciones desde el segundo año.

Los aportes de capital y financiamientos quedaron sin obligación de ingreso ni liquidación en el mercado de cambios desde el primer día, por lo que los fondos pudieron mantenerse en la moneda y el lugar que el inversor eligiera.

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El régimen ofreció tres garantías centrales:

  1. La estabilidad normativa: las reglas tributarias, aduaneras y cambiarias vigentes al momento de la adhesión no pudieron modificarse en perjuicio del proyecto durante 30 años.
  2. Los incentivos se reconocieron como un derecho adquirido asimilable al de propiedad.
  3. La resolución de conflictos: si surgía una disputa, el VPU podía recurrir a arbitraje internacional ante la Corte Permanente de Arbitraje, la Cámara de Comercio Internacional o el Ciadi.

Para que un proyecto localizado en una provincia accediera a estos beneficios, la jurisdicción correspondiente debió adherir expresamente al régimen; a la fecha lo hicieron 19 provincias.

El esquema se amplió en febrero de 2026 con la sanción de la Ley 27.802 de Modernización Laboral, que creó el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI). Quedó en pleno funcionamiento en mayo de 2026, cuando la Resolución Conjunta 5849/2026 de ARCA y las Secretarías de Agricultura y Energía estableció los procedimientos de acceso y operación.

El RIMI quedó abierto a cualquier actividad económica, pero restringido a micro, pequeñas y medianas empresas

A diferencia del RIGI, limitado a ocho sectores, el RIMI quedó abierto a cualquier actividad económica, pero restringido a micro, pequeñas y medianas empresas. Además, no exigió constituir un VPU: cada firma accedió bajo su forma jurídica habitual, sin crear una sociedad separada.

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Los montos mínimos de inversión escalaron por tamaño: USD 150.000 para microempresas, USD 600.000 para pequeñas, USD 3,5 millones para medianas Tramo 1 y USD 9 millones para medianas Tramo 2. Ciertas inversiones agropecuarias (riego, mallas antigranizo, semovientes) y bienes de alta eficiencia energética no requirieron monto mínimo.

 Ciertas inversiones agropecuarias (riego, mallas antigranizo, semovientes) y bienes de alta eficiencia energética no requirieron monto mínimo
Ciertas inversiones agropecuarias (riego, mallas antigranizo, semovientes) y bienes de alta eficiencia energética no requirieron monto mínimo

El plazo para invertir fue de dos años desde la entrada en vigencia. Los beneficios fueron más acotados que los del RIGI y no incluyeron estabilidad normativa por 30 años, régimen cambiario especial ni arbitraje internacional.

En Ganancias, el RIMI habilitó amortización acelerada: los bienes muebles nuevos (excepto automóviles) se amortizaron en dos cuotas anuales, iguales y consecutivas, y las obras productivas se amortizaron con vida útil reducida al 60%. Para sistemas y equipos de riego agrícola, bienes de alta eficiencia energética, mallas antigranizo y bienes semovientes, la amortización se aplicó en una sola cuota.

En Ganancias, el RIMI habilitó amortización acelerada

En IVA, permitió la devolución anticipada del crédito fiscal: el impuesto pagado en las inversiones pudo solicitarse como devolución una vez transcurridos tres meses desde su cómputo, sin esperar la finalización u operatividad de la obra.

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El último régimen fue el más ambicioso. En mayo de 2026, el Poder Ejecutivo remitió al Congreso el proyecto de ley del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, el “Súper RIGI”, que obtuvo dictamen de Diputados el 17 de junio.

El Súper RIGI se planteó como autónomo y complementario del RIGI. Quedó destinado a inversiones en “nuevas actividades económicas”: proyectos industriales, tecnológicos o de servicios vinculados a infraestructura tecnológica y digital estratégica que hoy no se desarrollen en el país o cuyo grado de desarrollo sea experimental o piloto.

Siete robots humanoides blancos sentados en una mesa redonda futurista con un documento holográfico central y emojis flotantes. Pantallas digitales muestran cerebros y datos moleculares.
El Super RIGI proyectos industriales, tecnológicos o de servicios vinculados a infraestructura tecnológica y digital estratégica que hoy no se desarrollen en el país (Imagen Ilustrativa Infobae)

El umbral de inversión fue de USD 1.000 millones por proyecto, con el compromiso de ejecutar al menos el 20% en los primeros dos años. El plazo para solicitar la adhesión fue de cinco años desde la reglamentación, prorrogable por un año. El inversor debió presentar un plan ante la Autoridad de Aplicación, que lo evaluaba y lo aprobaba o rechazaba en 90 días hábiles.

En incentivos, el Súper RIGI profundizó lo ofrecido por el RIGI. La alícuota de Ganancias bajó al 15%, diez puntos por debajo del RIGI y 20 por debajo del régimen general. Los dividendos pagaron 7% durante los primeros cuatro años y 3,5% a partir del quinto.

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La alícuota de Ganancias bajó al 15%, diez puntos por debajo del RIGI y 20 por debajo del régimen general

Los derechos de exportación quedaron exentos desde el primer día, sin el período de espera de tres años del RIGI. En seguridad social, creó una alícuota única del 10% de contribuciones patronales para nuevas relaciones laborales, un esquema que el RIGI no estableció porque remitió al régimen general de la Ley 27.541.

La libre disponibilidad cambiaria de los cobros de exportación siguió el esquema acelerado que en el RIGI solo aplicó a los Peelp: 20% al año uno, 40% al año dos y 100% al año tres desde la fecha de la primera exportación.

El texto incluyó quebrantos sin límite temporal, actualizables por IPC, y transferibles a terceros a los cinco años si no se absorbieron. También contempló Certificados de Crédito Fiscal para el IVA de inversiones en activos computables.

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 Las jurisdicciones provinciales que adhirieran asumieron compromisos fiscales, como que la alícuota de Ingresos Brutos no superara el 0,50%, la supresión del Impuesto de Sellos y la renuncia a regalías y cánones
Las jurisdicciones provinciales que adhirieran asumieron compromisos fiscales, como que la alícuota de Ingresos Brutos no superara el 0,50%, la supresión del Impuesto de Sellos y la renuncia a regalías y cánones

Se garantizó estabilidad normativa por 30 años y se extendió a la seguridad social. Las jurisdicciones provinciales que adhirieran asumieron compromisos fiscales, como que la alícuota de Ingresos Brutos no superara el 0,50%, la supresión del Impuesto de Sellos y la renuncia a regalías y cánones.

Casi dos años después de su sanción, el RIGI acumuló 41 proyectos presentados en energía, petróleo y gas, minería, siderurgia e infraestructura, con inversiones comprometidas por USD 140.929 millones, que implicarían la generación de aproximadamente 195.000 empleos.

De ese total, 16 fueron aprobados, por USD 29.892 millones y con 54.495 empleos proyectados, mientras que otros 25 permanecieron en evaluación con solicitudes que sumaron USD 111.037 millones adicionales.

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La distribución territorial de los proyectos aprobados mostró concentración donde existieron recursos estratégicos, infraestructura disponible y adhesión provincial:

  • Río Negro apareció como uno de los principales polos, impulsado por proyectos vinculados a Vaca Muerta, transporte de hidrocarburos y gas natural licuado.
  • San Juan, Salta, Catamarca y Jujuy, con iniciativas mineras asociadas al cobre, el oro, la plata y el litio.
  • Mendoza, con proyectos mineros y de energía renovable.
  • Buenos Aires, con inversiones en siderurgia y energía eólica.
  • Santa Fe, con infraestructura portuaria.
  • La Pampa, alcanzada por la ampliación del Gasoducto Perito Moreno.

Aunque la provincia no adhirió formalmente al RIGI, el proyecto de ampliación del Gasoducto Perito Moreno fue aprobado por tratarse de una obra de infraestructura energética interjurisdiccional destinada a ampliar la capacidad de transporte de gas desde Vaca Muerta hacia los principales centros de consumo.

 el proyecto de ampliación del Gasoducto Perito Moreno fue aprobado por tratarse de una obra de infraestructura energética interjurisdiccional (Foto: Reuters)
el proyecto de ampliación del Gasoducto Perito Moreno fue aprobado por tratarse de una obra de infraestructura energética interjurisdiccional (Foto: Reuters)

Esa excepción no invalidó el punto central: las provincias que adhirieron al régimen ofrecieron un marco adicional de previsibilidad y acompañamiento local, mientras que las que permanecieron al margen resignaron una herramienta de competencia para atraer inversiones de gran escala.

En ese sentido, La Pampa no quedó excluida por falta de potencial, sino por una decisión política. La provincia integró corredores energéticos estratégicos, tuvo ubicación territorial relevante y pudo captar inversiones asociadas a infraestructura, energía, logística y agregado de valor.

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Pero mientras otras jurisdicciones buscaron posicionarse frente al nuevo mapa de inversiones, La Pampa mantuvo una postura defensiva frente al RIGI y corrió el riesgo de quedar como territorio de paso antes que como destino de radicación productiva.

El autor es economista y recién nombrado Vocero Presidencia; la autora es economista y asesora en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación



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ECONOMIA

La IA ya no es el futuro: es el nuevo empleado invisible de las empresas

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Durante mucho tiempo, la inteligencia artificial fue presentada como una promesa. Una tecnología que iba a cambiarlo todo, aunque nadie terminaba de saber exactamente cuándo ni cómo.

Ese momento llegó. La inteligencia artificial ya no vive solamente en los laboratorios, en las grandes compañías tecnológicas o en las demostraciones que sorprenden durante unos minutos. Está empezando a ocupar un lugar mucho más concreto y menos espectacular, pero probablemente mucho más transformador: el corazón de las operaciones de las empresas.

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Atender un cliente. Responder una consulta. Calificar una oportunidad comercial. Procesar un currículum. Coordinar una entrevista. Generar una cotización. Resolver una gestión. Ordenar información. Integrar distintos canales de comunicación.

Tareas que durante años requirieron personas, planillas, correos electrónicos, llamados telefónicos y horas de trabajo empiezan a poder resolverse mediante agentes de inteligencia artificial capaces de comprender lenguaje natural, seguir procesos específicos y ejecutar acciones.

La IA ya no vive solamente en los laboratorios, en las grandes compañías tecnológicas o en las demostraciones que sorprenden durante unos minutos

Y hay una diferencia fundamental respecto de los antiguos chatbots: ya no se trata simplemente de responder preguntas. La nueva generación de agentes puede integrarse con los sistemas de una organización y actuar dentro de sus procesos. Esa evolución transforma a la IA de una herramienta de consulta en una verdadera herramienta de operación. En Argentina, este tipo de soluciones ya está disponible y comienza a aplicarse en distintos sectores.

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Hay una paradoja interesante en la incorporación de inteligencia artificial al mundo laboral. Muchas veces se habla de ella pensando en las tareas más sofisticadas, cuando una parte enorme de su valor económico puede estar justamente en aquellas actividades que las personas realizan todos los días y que, sin embargo, aportan poco valor diferencial.

Responder las mismas preguntas una y otra vez. Buscar información. Clasificar datos. Derivar consultas. Cargar sistemas. Hacer seguimientos. Coordinar turnos. Ordenar postulaciones.

Son tareas necesarias, pero también son tareas que consumen tiempo.

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La IA permite que una parte de ese trabajo ocurra automáticamente, incluso fuera del horario laboral. Eso significa empresas capaces de responder a sus clientes durante las 24 horas, sin que cada interacción implique necesariamente la intervención de una persona.

La nueva generación de agentes puede integrarse con los sistemas de una organización y actuar dentro de sus procesos

En atención al cliente, el beneficio es evidente: menos espera y respuestas más rápidas. En ventas, significa no perder una oportunidad simplemente porque el potencial comprador escribió fuera del horario comercial. En recursos humanos, permite procesar grandes volúmenes de postulaciones y estructurar información que de otro modo debería revisarse manualmente. En sectores financieros, puede automatizar consultas frecuentes manteniendo trazabilidad y siguiendo las políticas específicas de cada organización.

Pero existe un beneficio todavía más importante: devolverle tiempo a las personas. El debate sobre si la inteligencia artificial va a reemplazar empleos suele plantearse en términos demasiado simples. La pregunta más interesante es otra: ¿qué ocurre cuando una persona deja de dedicar buena parte de su jornada a tareas repetitivas?

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Puede vender. Puede analizar. Puede negociar. Puede crear. Puede atender situaciones complejas. Puede tomar decisiones.

La IA puede hacerse cargo de una parte de la operación y dejar en manos humanas aquello donde realmente existe una ventaja diferencial. Ese cambio puede ser especialmente relevante para empresas que necesitan crecer sin aumentar sus estructuras al mismo ritmo.

La IA permite que una parte de ese trabajo ocurra automáticamente, incluso fuera del horario laboral

Una organización que puede atender más consultas, procesar más información y responder más rápido sin multiplicar proporcionalmente sus recursos humanos obtiene algo mucho más valioso que una nueva herramienta tecnológica: gana capacidad operativa.

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Otro de los grandes problemas actuales es la fragmentación. WhatsApp por un lado. Instagram por otro. Correo electrónico. Web. Sistemas internos. Plataformas colaborativas. La información está, pero muchas veces está dispersa.

La integración de inteligencia artificial con estos canales permite centralizar las conversaciones, conservar el historial de cada interacción y generar trazabilidad. Esto no solamente mejora la experiencia del cliente: también permite a las empresas tomar mejores decisiones a partir de los datos que producen diariamente.

En otras palabras, la IA no solamente puede contestar. También puede ayudar a que una empresa deje de perder información. La inteligencia artificial aplicada a la atención, las ventas y los procesos empresariales ya forma parte del ecosistema tecnológico argentino. Existen soluciones locales capaces de trabajar sobre WhatsApp, sistemas de gestión, CRM y otros canales, y también propuestas de IA conversacional que operan en empresas de distintos sectores.

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Ya no se trata de preguntarse si una empresa debería incorporar inteligencia artificial porque “hay que modernizarse”. La pregunta más incómoda es otra: ¿cuánto tiempo y dinero está perdiendo una organización por seguir haciendo manualmente aquello que una máquina ya puede hacer?

Otro de los grandes problemas actuales es la fragmentación

La respuesta puede ser muy diferente según cada compañía. Pero probablemente sea una pregunta que, dentro de poco, ninguna empresa pueda darse el lujo de no hacerse.

La inteligencia artificial tampoco es una solución mágica. Implementarla sin entender los procesos puede generar más problemas que beneficios. Una empresa no necesita necesariamente un agente para todo. Necesita identificar dónde existe una oportunidad concreta de mejorar productividad, reducir fricciones o elevar la experiencia del cliente.

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Por eso, la verdadera transformación no pasa solamente por incorporar tecnología. Requiere revisar procesos, capacitar equipos, establecer objetivos y medir resultados. La IA funciona mejor cuando deja de ser un experimento y se convierte en parte de una estrategia.

Y ahí aparece el cambio cultural más importante. Durante décadas, las empresas se preguntaron cómo incorporar computadoras, después cómo digitalizar sus procesos y luego cómo llevar sus operaciones a internet. Ahora empieza una nueva etapa: aprender a trabajar junto con sistemas capaces no solamente de almacenar y procesar información, sino también de conversar, interpretar y actuar.

El futuro del trabajo probablemente no sea un mundo sin personas. Es un mundo donde las personas dejen de gastar su tiempo en aquello que las máquinas pueden hacer mejor y puedan concentrarse en aquello que ninguna automatización puede reemplazar fácilmente: criterio, creatividad, empatía, estrategia y capacidad de decidir.

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La inteligencia artificial ya llegó a las empresas argentinas. La próxima ventaja competitiva no será tenerla sino saber qué hacer con ella.

La autora es gerente de Producto de SoyBOT

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ECONOMIA

Vacaciones en Brasil: cuánto cuestan los alimentos y bebidas en los supermercados tras la devaluación del real

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Los precios de los alimentos y bebidas son uno de los gastos que deben contemplar quienes planean vacacionar en Brasil

(Imagen Ilustrativa Infobae)

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COMPARATIVA DE PRECIOS
COMPARATIVA DE PRECIOS
  • Leche entera larga vida (1 litro): en la Argentina, la leche La Serenísima clásica cuesta $3.030, mientras que en Brasil la leche Italac tiene un valor equivalente a $1.953. Esto significa que el producto brasileño resulta 35,5% más barato, con una diferencia de $1.077 por litro. Con el real a $317, su precio equivalía a $2.057.
  • Pan de molde (500 gramos): en la Argentina, el pan blanco artesano con masa madre cuesta $9.442, mientras que en Brasil el pan integral Pullman Artesano tiene un precio equivalente a $4.485. La diferencia alcanza los $4.957, es decir, un 52,5% menos en Brasil. Con la cotización anterior, el producto brasileño equivalía a $4.723. Se trata de variedades distintas de pan.
  • Coca-Cola Zero (1,5 litros): en el supermercado argentino relevado, la botella cuesta $3.600, frente a los $3.007 que representa la misma presentación en Brasil. La diferencia es de $593, equivalente a un 16,5% menos. Antes de la caída del real, el precio brasileño equivalía a $3.167.
  • Arroz parboil (1 kilogramo): el paquete Gallo Oro cuesta $2.980 en la Argentina, mientras que el arroz parboilizado Tio João tiene un precio equivalente a $2.495 en Brasil. La diferencia es de $485 por paquete, lo que representa un 16,3% menos. Con el real a $317, el mismo producto brasileño equivalía a $2.628.
  • Fideos tirabuzón (500 gramos): en la Argentina, el paquete Lucchetti cuesta $1.850, mientras que en Brasil los fideos con huevo tipo parafuso de Barilla equivalen a $1.893. En este caso, los fideos son un 2,3% más caros en Brasil, con una diferencia de $43. Con la cotización anterior, el producto brasileño equivalía a $1.994, también por encima del precio argentino.
La llegada del verano vuelve a poner a Brasil entre los destinos preferidos de los turistas argentinos

REUTERS/Rafael Martins
La llegada del verano vuelve a poner a Brasil entre los destinos preferidos de los turistas argentinos

REUTERS/Rafael Martins

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ECONOMIA

Brasil prorrogó un mes la subvención del diésel por la guerra en Medio Oriente

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El Gobierno de Brasil extendió por 30 días más la subvención al diésel con el propósito de amortiguar las consecuencias que el conflicto en Medio Oriente genera sobre el mercado de los combustibles, según informaron fuentes oficiales.

La administración de Luiz Inácio Lula da Silva, quien fue reelegido el domingo tras imponerse en segunda vuelta electoral frente al opositor Flávio Bolsonaro, precisó que la ayuda se mantiene en 2,12 reales (0,40 dólares) por cada litro de diésel.

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El Ejecutivo indicó en un comunicado que la prórroga busca “reducir el impacto de la volatilidad de los precios internacionales de los combustibles en el mercado brasileño”.

A su vez, señaló que una vez vencido el nuevo plazo, podrá renovar la medida en función de la evolución del mercado internacional de los combustibles.

El presidente de Brasil, Lula da Silva (REUTERS/Adriano Machado)

El gobierno brasileño remarcó que la extensión de la ayuda no implicará costos adicionales para las cuentas públicas, en un contexto marcado por la inquietud de los operadores bursátiles ante el crecimiento del déficit fiscal y la deuda pública durante la gestión de Lula.

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El primer paquete de subsidios al sector de los combustibles fue anunciado el pasado 9 de octubre, días antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales. En aquella oportunidad, además de fijar ayudas para reducir el precio del diésel, el Ejecutivo dispuso asistencia para las empresas importadoras del combustible.

Lula se impuso con el 52% de los votos, frente al 48% que obtuvo el senador Flávio Bolsonaro, hijo mayor del ex presidente Jair Bolsonaro y candidato preferido del mercado financiero por sus planes de recorte del gasto público.

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