POLITICA
El oficialismo intentará retomar el control del Congreso después de la paralización por el caso Adorni

La renuncia de Manuel Adorni descomprimió parcialmente la crisis política que había dejado al Congreso al borde de la parálisis, el oficialismo ya planifica una sesión en el Senado esta semana y una reunión en Casa Rosada entre los legisladores, la secretaria Karina Milei y el ministro Coordinador, Diego Santilli para recuperar la iniciativa parlamentaria.
Con sesiones caídas, pedidos de interpelación y fuertes tensiones con el PRO y la oposición peronista, el Gobierno reordenará su estrategia legislativa y sus alianzas en el Senado y en Diputados.
El proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y la aprobación de los pliegos de funcionarios de Cancillería y del Poder Judicial, postergados por la crisis de la semana pasada, podrían ser los temas centrales del próximo debate en la Cámara alta.
Aunque el gran objetivo del flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, será la eliminación de las elecciones primarias PASO, un capitulo que forma parte de la Reforma Electoral enviada por el presidente Javier Milei al Senado y que Diego Santilli lo venía conversando con los gobernadores dialoguistas cuando ocupó la cartera de Interior.
La jefa del oficialismo en el Senado, Patricia Bullrich, elogió la llegada del nuevo ministro, porque además se cerró una etapa que provocó la inactividad en el Congreso y tensó la relación con los sectores aliados. “Si queremos cambiar el país de verdad, teníamos que dejar de lado las distracciones y discutir las leyes importantes que impulsa el Presidente”, posteó Patricia Bullrich.

“Adorni ya es un muerto político”: la frase que sacudió al oficialismo tras la crisis en el Congreso
El futuro de Manuel Adorni quedó sellado la semana pasada cuando el oficialismo en el Senado logró levantar la sesión que buscaba la interpelación del ahora exjefe de Gabinete. Pese a las responsabilidades cruzadas entre los legisladores Patricia Bullrich de La Libertad Avanza y José Mayans del bloque Justicialista, sobre quien no dio quórum en la convocada sesión, quedó en claro que el Congreso está paralizado.
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Bullrich tomó la decisión de no sentarse en las bancas del Senado cuando vio que el PJ estaba ausente y espiando por las puertas laterales. “Nos vamos”, le dijo a los libertarios que ya se habían sentado cómodamente en sus asientos. Luego se comunicó con el presidente Javier Milei, y le aclaró: “Si no se toma una decisión con Adorni, el Senado estará paralizado”.
Los últimos intentos de mantenerse en el centro del poder por parte de Adorni se dieron esta semana cuando Milei le pidió que lo acompañe en todas sus actividades, y Karina Milei le organizó reuniones con los senadores oficialistas para bloquear las embestidas de la oposición kirchnerista, pero también de los aliados del PRO, de los pedidos de interpelación en su contra.
Fueron tres reuniones con grupos de senadores donde Karina Milei les pidió respaldo y que “escuchen a Manuel”, quien hizo un nuevo relato sobre su crecimiento patrimonial y su situación judicial. Ninguno de los participantes de esas reuniones le dijo a TN si realmente los convenció.
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El malestar en el PRO y la insistencia del pedido de interpelación
El pedido de interpelación de los socios del PRO en el Congreso fue la barrera que paralizó la actividad legislativa, aunque primero generó una parálisis política en el oficialismo. Los legisladores Martín Goerling Lara y María Victoria Huala pidieron la interpelación, no una moción de censura como impulsó la bancada Justicialista de José Mayans y Juliana Di Tullio.
En sus fundamentos argumentaron que “esta citación no debe interpretarse en ninguna circunstancia como una maniobra de obstrucción política” y vincula el pedido con los principios que dieron origen al PRO: el “respeto absoluto a la República, la transparencia en la gestión del Estado y la rendición de cuentas permanente ante la ciudadanía”.
Mientras tanto, la senadora Patricia Bullrich le pidió al fueguino Agustín Coto (LLA) que cite a su comisión, la de Asuntos Constitucionales, para abrir el debate sobre la interpelación a Manuel Adorni, buscando descomprimir la presión.
Coto lo hizo para el próximo miércoles 1 de julio, mientras que en Diputados, se convocó a la discusión de los seis proyectos para el martes 30 de junio, con el pedido de Martín Menem, jefe de la Cámara baja, de que concurran todos lo diputados oficialistas a la reunión de la comisión que lidera el libertario Nicolás Mayoraz.
Para ese entonces la legisladora jefa de la bancada libertaria estaba bastante molesta por los cánticos que en la noche del miércoles y ante el cierre de la sesión en la Camara baja, donde se aprobó el proyecto de ley de super-RIGI: “Adorni no se va, Adorni no se va”.
Ese cántico se sumó a la respuesta que Manuel Adorni le dio a Patricia Bullrich cuando la senadora levantó el informe de gestión: “Estoy a disposición para presentarme el día 2 de Julio próximo al Honorable Senado de la Nación para brindar el informe de gestión como marca la Constitución Nacional. Fin”. “Si quiere que lo caguen a palos que venga. Yo me voy a tomar un tecito”, le dijo a TN la senadora Bullrich.

Desde el Justicialismo, tanto en el Senado como en Diputados, persistieron con los pedidos de interpelación y las críticas al oficialismo. El diputado Sebastián Galmarini dijo el pasado viernes: “No se hagan los rulos. La única novedad es que alguien aceptó el cargo. No tenían a quien poner. Adorni ya es un muerto político y ya le hizo todo el daño posible al desgobierno de Milei”.
Manuel Adorni, Senado, Diputados
POLITICA
Milei, “nueva etapa” y el gol en contra del principio de revelación

Los idus de junio que arrinconaron al Gobierno llegan al final después de una semana contra las cuerdas: el caso Adorni, por un lado y por el otro, una movida definitoria de la Corte Suprema en el conflicto universitario llevaron al Gobierno a días críticos. El desembarco de Diego Santilli en su nuevo rol de jefe de Gabinete le permite a Milei empezar a dejar atrás al huracán Adorni. Fueron ciento doce días que se llevaron puesto una parte central del capital identitario del mileísmo: la cruzada anti casta y la pureza ética del político libertario.
El flamante vocero Adrián Ravier lo dejó claro ayer: en X, anunció el comienzo de “una nueva etapa”. Pero el tema universitario, con menos resonancia que el caso Adorni, no encuentra su final. Al contrario, escala, promete consecuencias más duraderas y golpea al Gobierno directamente en el corazón de su otra bandera política clave: la política macroeconómica.
Desde el jueves, cuando movió la Corte, Luis Caputo tiene sobre su escritorio la obligación de cumplir con el 52 por ciento de aumento, o actualización, en realidad, de los salarios docentes universitarios para compensar la caída por inflación desde noviembre de 2023. El acuerdo que el Gobierno firmó con los gremios paritarios nacionales el 11 de junio había logrado reducirlo a un 24,33 por ciento. Ahora, con la decisión de la Corte, queda obligado a completar la corrección, y sumar el 28 por ciento restante.
Tanto en el escándalo Adorni como en la disputa legal en torno a la Ley de Financiamiento Universitario, en los dos casos al Gobierno le cayó el peso del principio de revelación, pero al revés. Hay goles en contra del principio de revelación: no quedaron expuestos los enemigos del Gobierno sino debilidades estructurales del oficialismo.
El Gobierno pudo evitarlas, pero se empecina en sostenerlas. Un funcionamiento problemático que implica: acelerar a ciegas, hasta chocar con la realidad; el empecinamiento como psicología política; el encierro consecuente en la cámara de eco y la desconexión con la emoción de la gente y las movidas posibles de sus adversarios; y el ”sí Milei” como política de Estado y sus consecuencias.
Empecinamiento anti universitario
En el tema universitario, el Gobierno jugó con esas mismas fichas. La resistencia cueste lo que cueste a una negociación con la comunidad universitaria que hacía un planteo razonable ante la caída salarial del 40 por ciento y un empecinamiento extremo. Esa lógica política terminó con la Corte ratificando la medida cautelar que determina el inmediato y urgente cumplimiento de los dos artículos de la Ley de Financiamiento Universitario que más pesan en las arcas del Estado: la actualización salarial y el aumento de las becas universitarias, ambas fijadas en la ley aprobada en 2025, y resistida por el Gobierno por decreto.
El Gobierno se empecinó en aceptar su resultado: al veto y al decreto, se le sumó la apelación ante la Corte con una medida de excepción, que la Corte rechazó el jueves.
La decisión de la Corte de dejar firme la cautelar interpuesta por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) tiene efectos más profundos y con consecuencias más imparables hacia el futuro que el mismísimo caso Adorni: complican el modelo de equilibrio fiscal o superávit del Gobierno basado hoy, sobre todo, en gastos postergados. El equipo económico tendrá que hacer malabares creativos para poder sostener los objetivos anti inflación en medio de un proceso que empieza a adquirir, gradualmente, velocidad electoral.
El viernes pasado por la tarde, hubo reunión virtual estratégica con la presencia de la secretaria jurídica y técnica de la Presidencia, María Ibarzábal; su número dos, la subsecretaría de Planeamiento Normativo, Paula Taddei y el subsecretario de Política Universitarias, Alejandro Álvarez, entre otros funcionarios. Hay nueva narrativa, hecha de cinco piezas, para afrontar la noticia de la cautelar firme.
Primero, el Gobierno sostiene que cumplirá con la cautelar. Segundo, afirma que ya lo está haciendo con el pago del 24,33 por ciento para salarios y con lo acordado para la actualización de las becas: “estamos a derecho”, dicen desde el ministerio de Capital Humano. Tercero, considera que para cumplir con la actualización del restante 28 por ciento tiene todo el año fiscal, que termina en diciembre. Cuarto, sostiene que la cautelar es una medida transitoria que depende del amparo sobre la cuestión de fondo, la legalidad o no del decreto que suspendió la aplicación de la ley, que debe definirse en la primera instancia. Quinto, ahora las esperanzas del Gobierno están puestas en que el juez de primera instancia, Martín Cormick, falle en contra del amparo presentado por el CIN. “Si actualizamos todo de golpe, puede pasar que el juez falle contra el amparo y cómo recuperamos los fondos”, dicen desde el Gobierno.
Si el fallo fuera en contra del Gobierno, estarían dispuestos a llegar a apelar en la segunda instancia.
La decisión de la Corte la semana pasada tomó por sorpresa al Gobierno. ¿Qué pasó? Según fuentes cercanas a la dinámica de la Corte, entre el miércoles y el jueves, la cautelar cayó en la interna de la Corte donde suelen quedar enfrentados el presidente de la Corte Horacio Rosatti con los otros dos miembros del Tribunal, Carlos Ronsekrantz y Guillermo Lorenzetti.
El otro también juega
La Corte movió sus propias fichas, con lógica ajena a las necesidades del Gobierno. El miércoles, Lorenzetti hizo declaraciones en TN para responder sobre la imparcialidad de la Corte y los sesgos que producen la demora de sus fallos, por ejemplo, en relación a la cautelar sobre la Ley de Financiamiento Universitario. Las declaraciones de Lorenzetti fueron problemáticas para la Corte en dos sentidos. Por un lado, responsabilizó a Rosatti de un diálogo con el Gobierno para quitarle presión a la Corte dado que ya había un acuerdo con los gremios universitarios: en ese punto, el presidente de la Corte quedó expuesto. Por otro lado, quedó expuesta toda la Corte: Lorenzetti le dio un peso a ese acuerdo político como el factor clave de resolución del reclamo y le restó peso institucional al fallo de la Corte en relación a esa cautelar.
El jueves, el fallo que dejó firme la cautelar recogió esas dos incomodidades. Pero se enmarca en una coreografía más compleja. La Corte tuvo que atender a las exigencias de la opinión pública y del Gobierno al mismo tiempo. Con el tratamiento, Rosatti buscó dejar dos. “En la Corte, el que sirve el menú y decide qué casos se tratan es el Presidente”, explica el conocedor de la coreografía de la Corte. A Rosatti se le reconoce diálogo más fluido con el Gobierno. “El hijo del asesor de Rosatti, Silvio Robles, es asesor de Martín Menem. El Gobierno se entera de todas las movidas”, dice el conocedor de la Corte. Con esa movida, Rosatti puede argumentar que Lorenzetti lo expuso, y no tuvo opción: no había chances técnicas de no dejar firme la cautelar y menos en el escenario creado por Lorenzetti. Ante el Gobierno, Rosatti impulsó la decisión inevitable.
Otra interpretación es que Rosatti, una vez que su hijo fue nombrado juez, rompió lanzas con el Gobierno. Desde el palacio de la Corte, esa posibilidad parece menos creíble. Está claro que hay un diálogo entre la cabeza del Poder Judicial y el Poder Ejecutivo, pero hoy, dado la interna, no tiene un solo vocero. “Hoy no hay una cohesión hoy que permita decir que Rosatti habla por la Corte cuando habla con el Gobierno”, explica la fuente.
¿El Gobierno tiene que cumplir la cautelar? “Se tiene que cumplir. No importa el acuerdo que el Gobierno haya hecho con los gremios. Para que se caiga la cautelar, los demandantes tienen que desistir”, aclaran desde la Corte.
Esta semana, el CIN planea avanzar con una medida de ejecución inmediata ante el juez de primera instancia. Y hay versiones que indican que el juez Cormick fallaría positivamente en favor del amparo universitario después de la feria judicial. Un vocero clave del mundo universitario subraya el peso que el cumplimiento de la ley tiene para la política económica del Gobierno: “Lo que más le preocupa al Gobierno es la cláusula de indexación cada tres meses: fija paritarias pero con la obligación de mantener actualizado los salarios al menos con la inflación, nunca por debajo”.
Adorni y el desgobierno
Milei y el oficialismo encararon el caso Adorni y los reclamos universitarios todo el año pasado y hasta ahora con un estado de negación que los llevó hacia un resultado esperable para todos, menos para el Gobierno. Desde que se conoció la foto de la esposa de Adorni en Nueva York, el 8 de marzo, y luego la foto de su viaje en avión privado el 12 de marzo, la suerte política de Adorni estaba echada, y con razón: en cuatro días, el exjefe de Gabinete tejió una trama de mentiras que ya entonces empezaron a dañar la credibilidad del Gobierno. Desde aquella semana, el caso no hizo otra cosa que agravarse. Sólo el Gobierno, y Milei mismo, se negaron a aceptarlo.
Antes del fin de semana, el oficialismo buscó vender éxito donde había obstáculos. En relación a Adorni, fuentes del oficialismo se esforzaron por destacar una recuperación del control de la agenda política cuando, en realidad, el movimiento de pinzas desde el Congreso lo enfrentó al único desenlace posible: el fin político del jefe de Gabinete y vocero estrella.
En el conflicto universitario, el acuerdo con los gremios fue comunicado como un logro, cuando en realidad implicó un reajuste del gasto para poder financiarlo. Ahora, con la decisión de la Corte, ese frente se complica más todavía. El Gobierno sigue intentando encontrarle un agujero al mate de un conflicto donde viene perdiendo.
La “nueva etapa” puede significar algo en ese sentido: el avance en el Gobierno de un macrismo sin Macri, con una Patricia Bullrich y un Santilli con cintura comprobada para la astucia de la negociación y registro de otras dimensiones de la política. Lo nuevo puede ser una corrección en la lógica del empecinamiento mileísta.
Luciana Vázquez,Conforme a
POLITICA
El cruce entre el gobierno de Kicillof y la oposición bonaerense por las prestaciones de IOMA

El gobierno de la provincia de Buenos Aires y dirigentes de la oposición protagonizaron este lunes un fuerte cruce por el funcionamiento del Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA). El ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, defendió la gestión del IOMA y trazó un diagnóstico del sistema sanitario argentino en una conferencia de prensa. El funcionario las calificó las críticas como una “manipulación y mentira cotidiana” y atribuyó el deterioro del sector a las políticas económicas del gobierno nacional.
La respuesta de la oposición provincial no tardó en llegar: legisladores de distintos bloques salieron a rebatir sus argumentos y a exigir que las autoridades del organismo comparezcan ante la Legislatura bonaerense.
El trasfondo de la disputa no es nuevo. En mayo de 2026, diputados y senadores opositores arremetieron con pedidos de informe y proyectos legislativos vinculados a la obra social de los empleados públicos y municipales de la provincia. La oposición denuncia falta de cobertura, deudas con prestadores y demoras en los turnos. El oficialismo, en tanto, insiste en que el problema excede al organismo provincial y apunta al desfinanciamiento que atraviesa todo el sistema de seguridad social del país.
Este lunes la tensión entre ambas partes nuevamente escaló. En su exposición, Kreplak describió un sistema de salud bajo presión desde múltiples frentes. Señaló que el 65% de la población argentina depende de obras sociales financiadas por aportes de trabajadores en relación de dependencia, y que la pérdida de más de 300.000 puestos de trabajo formales dejó a 742.000 personas sin cobertura de obra social o prepaga. A eso sumó el cierre de 300 empresas del sector y el dato que, según dijo, difundió la CGT desde su observatorio sanitario: el 80% de las obras sociales nacionales no recauda lo suficiente para cubrir los costos mínimos de funcionamiento de sus afiliados.

El ministro también apuntó contra la desregulación de precios de insumos médicos y la liberación de copagos y valores de medicamentos, medidas que, afirmó, incrementaron el gasto de bolsillo de la población.
Las críticas opositoras apuntaron en una dirección opuesta. El senador provincial Marcelo “Chuby” Leguizamón (Hechos), afiliado voluntario del IOMA, rechazó la caracterización de Kreplak sobre quienes cuestionan al organismo. “¿Mala intención, Ministro? Mala intención es ignorar a los miles de bonaerenses que deambulan por clínicas porque les cortaron las prestaciones. Desinformación es creer que el IOMA funciona bien”, sostuvo el legislador, quien añadió que padece personalmente las mismas demoras y falta de coberturas que el resto de los afiliados. Leguizamón también reclamó que las autoridades del área concurran al Parlamento: “El Excel del escritorio no resiste un minuto de calle”, desafió.
Por su parte, el diputado Valentín Miranda (UCR) cuestionó la postura del ministro y amplió el reproche. “Del IOMA tienen que hablar los que saben, y esos son los afiliados que todos los días se enfrentan a la burocracia de un sistema que no da respuesta. Falta gestión y sobra arrogancia”, afirmó Miranda, quien instó al Ejecutivo provincial a escuchar a los usuarios del organismo.
Frente a ese escenario, el funcionario explicó que el IOMA debió ampliar su cobertura para compensar el retroceso de otras obras sociales.

En mayo pasado, el diputado del PRO Fernando Rovello fue uno de los primeros legisladores en presentar iniciativas sobre la crisis del IOMA, con un pedido de interpelación a su presidente, Homero Giles que no obtuvo los votos necesarios. En las semanas previas a la conferencia de este lunes, un grupo de legisladores de la UCR, Cambio Federal, la Coalición Cívica y el PRO volvió a impulsar ese pedido.
El IOMA contaba, al cierre del año 2025, con 2.132.113 afiliados entre obligatorios y voluntarios, de acuerdo con datos de la administración bonaerense.
POLITICA
Diego Santilli le agradeció la confianza a Javier Milei y dijo sobre Adorni: “Tiene que defenderse sin fueros en la Justicia”

En su primera entrevista desde que fue elegido por Javier Milei para encabezar la Jefatura de Gabinete, Diego Santilli respaldó la decisión del Presidente, opinó sobre la salida de Manuel Adorni y dejó una definición sobre la situación judicial de su antecesor: “Tiene que defenderse sin fueros en la Justicia”.
Si bien la jura está prevista para este martes a las 16, aseguró en ¿La Ves? por TN que ya comenzó a ejercer sus funciones por “las necesidades de gestión”. Además, reveló que todavía no mantuvo una conversación con el exjefe de Gabinete: “Mañana seguramente”, sostuvo.
En otro tramo de la charla, Santilli confirmó que habló con el expresidente Mauricio Macri antes de reunirse con Milei en la Quinta de Olivos. De todos modos, afirmó que “es el Presidente quien decide quiénes serán sus funcionarios”.
Al ser consultado por la renuncia de Adorni, Santilli aseguró que el presidente Javier Milei había anticipado que el exjefe de Gabinete presentaría su declaración jurada antes de dejar el cargo.
“El Presidente fue claro con eso. Dijo que Manuel iba a presentar su declaración jurada; es lo que hizo. Después, el propio Adorni dijo que esto ya había afectado a sus hijos y dio un paso al costado”, señaló. En ese sentido, remarcó que deberá “defenderse sin fueros, sin privilegios en la Justicia”.
El funcionario, por otro lado, evitó responder si será candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires el próximo año y prefirió poner el foco en la gestión. “Estamos en el año 2026. Si me preguntás a mí, quisiera que todas las variables económicas que hoy se ven se consoliden”, sostuvo.
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Más temprano, el designado jefe de Gabinete aseguró que la transición será ordenada y adelantó que mantendrá reuniones con distintos sectores para avanzar con la agenda del Gobierno. “Tengo reuniones previstas con los sectores energéticos por las reformas, así que seguiremos trabajando. Lo veré ahí, en Casa Rosada, a Manuel. No pauté un horario, pero nos encontraremos ahí”, señaló.
Además, destacó el funcionamiento del equipo de gobierno de Milei y elogió el desempeño de Adorni durante su gestión. “El gabinete del Presidente es único: trabaja con una actitud y una decisión contundentes para avanzar en los cambios. Hasta el último día acompañó cada tema de las provincias, firmando los decretos y las resoluciones que hacían falta. Trabajé con Adorni hasta el último día, cuando anímicamente estaba destruido por la situación familiar”, afirmó.
Diego Santilli, Gobierno, Manuel Adorni
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